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Descubierto un nuevo mosaico romano en Asturias

El mosaico, perteneciente a una suntuosa villa romana, es el cuarto que se localiza en Asturias y el segundo del yacimiento arqueológico de la Villa de San Martín, en Las Regueras

Motivos geométricos. La ornamentación está formada por motivos geométricos: flores hexapétalas (que tienen seis pétalos), cuadrados, losanges (rombos), círculos, sogueados (cuerdas) y cruces gamadas. Foto: Sergio Ríos

Fuente: Alec Forssmann NATIONAL GEOGRAPHIC
18 de mayo de 2018

Un nuevo mosaico romano polícromo fue descubierto el pasado mes de abril en el yacimiento de la Villa de San Martín o Villa de Andayón en el concejo de Las Regueras, al noroeste de Oviedo, y se trata del cuarto que se localiza en Asturias y el segundo del yacimiento arqueológico, según informa Juan R. Muñiz, el director de las excavaciones, a este medio. Las grandes dimensiones del mosaico, con toda probabilidad superiores a los cinco metros de lado, además de su calidad formal y rica combinación de colores, “parecen confirmar la impresión de que nos encontramos ante la villa romana con el mayor y más rico repertorio decorativo de todas las que han podido ser documentadas arqueológicamente hasta ahora en Asturias”.

La parte descubierta “se encuentra en excelente estado de conservación y corresponde con toda probabilidad a menos de una cuarta parte de la superficie total“, según ha avanzado el equipo de excavación. La ornamentación está formada por motivos geométricos: flores hexapétalas (que tienen seis pétalos), cuadrados, losanges (rombos), círculos, sogueados (cuerdas) y cruces gamadas. Sobre el pavimento yacen restos significativos de los pavimentos y revocos que cubrían las paredes y que se derrumbaron tras el abandono de la villa. Marta Corrada, la conservadora y restauradora del equipo, ha dirigido los trabajos de sellado de estos restos en espera de una futura reexcavación integral.

El hallazgo se ha producido durante los trabajos de excavación que realizaba el equipo de Juan R. Muñiz en una finca incluida en el perímetro del yacimiento; la excavación ha contado con la colaboración de los propietarios de los terrenos. El valor aqueológico del lugar ya era bien conocido gracias a los restos significativos hallados en las excavaciones realizadas en 1958, 1961 y 2013. Los nuevos trabajos, financiados por el Ayuntamiento de Las Regueras, tenían por objeto precisar la potencialidad y el grado de conservación del yacimiento romano, con vistas a su posible declaración como Bien de Interés Cultural. La actuación se integra dentro del proyecto Las Regueras Romanas, dirigido por Juan R. Muñiz en la parte técnica y por Elías Carrocera, de la Universidad de Oviedo, en la parte científica.

 

Excavaciones arqueológicas. La parte descubierta “corresponde con toda probabilidad a menos de una cuarta parte de la superficie total”, según ha avanzado el equipo de excavación. Foto: Sergio Ríos

 

Suntuosa villa romana. Todo parece indicar que se trata de la villa romana “con el mayor y más rico repertorio decorativo de todas las que han podido ser documentadas arqueológicamente hasta ahora en Asturias”, según explica Juan R. Muñiz, el director de las excavaciones. Foto: Sergio Ríos

 

Rica policromía. La calidad formal y rica combinación de colores del mosaico romano. Foto: Sergio Ríos

 

Flor hexapétala. Un motivo geométrico del mosaico: una flor hexapétala en el interior de un círculo. Foto: Sergio Ríos

 

Importante hallazgo. El importante hallazgo arqueológico se ha producido durante los trabajos de excavación que realizaba el equipo de Juan R. Muñiz en una finca incluida en el perímetro del yacimiento arqueológico. Foto: Sergio Ríos

 

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18 mayo 2018 at 12:54 pm Deja un comentario

El aceite, artículo multiusos de los romanos

En la antigua Roma, el aceite de oliva se utilizaba para aliñar los platos, iluminar las casas o cuidarse la piel en las termas

Una factoría aceitera romana. El método de extracción del aceite de oliva era totalmente manual e implicaba un enorme esfuerzo físico. En este dibujo se muestran los diversos sistemas de molienda de la aceituna para la obtención del aceite, en los que participaba mano de obra esclava, en algunos casos ayudada por animales de carga. Ilustración: Inklink Musei – Sovrintendenza Archeologica di Firenze

Fuente: María José Noain  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
14 de mayo de 2018

“Hay dos líquidos que son especialmente agradables para el cuerpo humano: el vino por dentro y el aceite por fuera. Ambos son los productos más excelentes de los árboles, pero el aceite es una necesidad absoluta, y no ha errado el hombre en dedicar sus esfuerzos a obtenerlo”. No erraba Plinio el Viejo al expresarse de este modo en su Historia natural: el aceite de oliva fue un producto indispensable para la vida diaria de los antiguos romanos, que no sólo lo usaban como ingrediente en la cocina, sino también como combustible para la iluminación y como un higiénico ungüento en las termas. No es extraño que en torno a él se desarrollara toda una industria de producción, comercialización y transporte.

La elaboración de aceite en la antigua Roma vino de la mano de fenicios y griegos, aunque fueron los romanos quienes lo produjeron a gran escala y lo convirtieron en algo consumido habitualmente por todas las clases sociales. El aceite se obtenía en las villas, explotaciones agrícolas de carácter rural que también solían cultivar cereal y elaborar vino.

Producción y categorías

Tras su recolección, la aceituna se almacenaba en el tabulatum, una estancia con un suelo impermeabilizado y ligeramente inclinado sobre el que se depositaba la aceituna para que soltara el alpechín. Este líquido oscuro y maloliente, según nos narra el mismo Plinio, podía ser empleado como insecticida, herbicida y fungicida.

Tras este paso, se procedía a la molienda. Los distintos mecanismos que se empleaban molían las aceitunas sin romper el hueso, puesto que se consideraba que éste daba mal sabor al aceite. El sistema de molienda más común era el trapetum. Este gran molino se componía de una zona fija denominada mortarium y de dos piedras semiesféricas llamadas orbis, que dos hombres hacían girar sobre el mortarium empujando un eje horizontal. Así se obtenía una pasta de aceitunas que se sometía al prensado en una habitación conocida como torcularium. En este espacio se encontraba la prensa (llamada también, por extensión, torcularium), un complejo mecanismo capaz de someter la pasta a una gran presión. El aceite así obtenido se decantaba en grandes vasijas globulares de cerámica llamadas dolia, que solían estar semienterradas, y luego se almacenaba en ánforas en la llamada cella olearia.

El oleum omphacium, el de mejor calidad, se extraía de las aceitunas aún verdes y se elaboraba en septiembre

Según su calidad, el aceite se dividía en tres tipos. El oleum omphacium, el de mejor calidad, se extraía de las aceitunas aún verdes y se elaboraba en septiembre. Se destinaba principalmente a las ofrendas religiosas y la fabricación de perfumes que, siglos antes de la incorporación del alcohol, utilizaban el aceite como base. En palabras de Plinio, “el mejor [aceite] de todos lo da la aceituna verde y que aún no ha empezado a madurar; éste es de un sabor excelente. Cuanto más madura es la aceituna tanto más grasiento y menos agradable es el jugo”. El oleum viride se elaboraba en diciembre, con aceitunas que variaban entre el verde y el negro. Era un aceite más suave y afrutado. Por último, el oleum acerbum se fabricaba con las aceitunas que habían caído al suelo y por este motivo era de inferior calidad.

La categoría intermedia, es decir, el oleum viride, que era el más empleado en gastronomía, podía dividirse a su vez en tres variedades según su calidad: el oleum flos era el aceite virgen obtenido con la primera presión, que podríamos equiparar a nuestro aceite virgen extra; el oleum sequens era un aceite de calidad inferior, ya que se obtenía con una segunda presión, más intensa, y por último, el oleum cibarium, el más ordinario de los tres, provenía de las siguientes prensadas.

Aceite en todos los platos

Como ocurre hoy en día en la denominada “dieta mediterránea”, el aceite era un elemento fundamental de la alimentación romana. Apicio, en su célebre recetario De re coquinaria, nombra el aceite en más de trescientas recetas. Podía usarse tanto para aliñar como para condimentar, cocinar y freír. Además era un ingrediente básico en la preparación de salsas; aunque éstas variaban según el tipo de alimento al que acompañaban, todas tenían en común el aceite. Por ejemplo, para la carne hervida Apicio recomienda una salsa blanca compuesta de “pimienta, garum, vino, ruda, cebolla, piñones, vino aromático, un poco de pan macerado para espesar y aceite”. Además, antes de servir un plato en la mesa, fuera a base de pescado, carnes, verduras o legumbres, era frecuente rociarlo con unas gotas de aceite. Éste tenía igualmente cabida en la repostería. Apicio nos da la fórmula de un “plato que puede usarse como dulce”: “Tostar piñones, nueces peladas; mezclar con miel, pimienta, garum, leche, huevos, un poco de vino puro y aceite”.

Una receta dulce de Apicio decía: “Tostar piñones, nueces peladas; mezclar con miel, pimienta, garum, leche, huevos, un poco de vino puro y aceite”

Un indicativo de la importancia del aceite en la dieta romana es que Julio César lo incorporó a la annona, abastecimiento gratuito de grano que se entregaba al ejército para su manutención. A partir de entonces, la demanda de aceite se incrementó en gran manera. La presencia de este producto entre los soldados acantonados en la frontera norte del Imperio indica que los pueblos del centro y norte de Europa lo fueron incorporando a su dieta.

Ungüentos y perfumes

El aceite tenía otras utilidades fundamentales en la vida cotidiana de los romanos. Por un lado, se empleaba como combustible para la iluminación. Los romanos utilizaban lucernas fabricadas a molde y huecas que se llenaban con el aceite de oliva de peor calidad. Éste empapaba una mecha de fibras vegetales, como lino hilado o papiro, que de este modo podía mantenerse largo tiempo encendida.

El aceite se utilizaba también como ungüento; de ahí justamente la frase de Plinio “el vino por dentro y el aceite por fuera”. Los que practicaban ejercicio físico en las termas se ungían el cuerpo con aceite antes de entrenarse en la palestra o gimansio. De esta forma protegían su piel del sol y la hidrataban. Tras el entrenamiento se limpiaban el cuerpo con un estrígilo, una herramienta curvada de bronce que les permitía quitarse la capa de aceite, polvo y sudor acumulada. Aunque cueste creerlo, esta mezcla era muy cotizada y los directores de los gimnasios la vendían para usos medicinales. Como explicaba Plinio, “es conocido que los magistrados que estaban a su cargo [de la palestra] llegaron a vender las raspaduras del aceite a ochenta mil sestercios”. El equipo del deportista incluía, por tanto, uno o varios estrígilos y un pequeño frasco, también de bronce o vidrio, donde guardar el aceite.

No sólo los deportistas lo utilizaban; el aceite también se aplicaba como un hidratante corporal y como ungüento para curar heridas. En medicina podía usarse solo o como excipiente, y se prescribía para tratar úlceras, calmar los cólicos o bajar la fiebre. Los unguenta, modalidad de aceite perfumado asociado con la cosmética y la perfumería, se extendieron entre la sociedad romana a partir del siglo II a.C. No sólo tenían como base el aceite de oliva, sino que también podían emplear otras modalidades como el aceite de almendra, de laurel, de nueces o de rosas. A los difuntos también se los ungía con estos aceites perfumados, de ahí que los pequeños ungüentarios de vidrio fueran un objeto habitual en los ajuares funerarios.

Factoría de producción de aceite de oliva en el norte de África. En el espacio central, o “torcularium”, se encuentran las prensas para elaborarlo. La provincia de la Bética, la actual Andalucía, se convirtió durante el Alto Imperio en el centro más importante de producción de aceite. Según Plinio, sólo el procedente de Histria (actual Croacia) y el aceite licinio, originario de la Campania italiana, superaban en calidad al aceite andaluz. Desde las ciudades béticas se exportaba a todo el Imperio, tanto para abastecer al ejército como a la propia Roma. A partir de Augusto, el emperador pasó a controlar la producción del aceite bético, marcando asimismo el precio de mercado. Era un comercio que iba de la mano de las salazones de pescado,  que también contaban en la zona andaluza con un importante foco de producción. Durante el Bajo Imperio, África se erigió como otro importante centro de producción de aceite, compitiendo directamente con la Bética. Foto: Acuarela de Jean-Claude Golvin. Musée départemental Arles antique. © éditions errance

 

Recogida de la aceituna. Museo Arqueológico, Córdoba. Dieta de olivas. Las aceitunas eran un alimento muy difundido en Roma. En su tratado sobre las labores agrícolas, Catón el Viejo recomendaba a los terratenientes conservar las olivas que caían espontáneamente del árbol y usarlas como alimento de los esclavos. Foto: Prisma / Album

 

Ánforas especiales. Para comercializar y transportar el aceite se usaban ánforas. En el caso de la Bética, se empleaba un tipo de ánfora olearia llamada Dressel 20 (como la de la imagen), caracterizada por su forma globular y cuello corto, menos estilizada que las usadas para el vino o las salazones de pescado. Se han localizado cerca de un centenar de alfares a orillas del Genil y Guadalquivir. Foto: Prisma archivo

 

Mosaico del siglo III. Dos esclavos manejan una  prensa para machacar las aceitunas. Museo de Saint-Romain-en-Laye. Foto: Dea / Scala, Firenze

 

Bronce del siglo I. Lucerna en forma de máscara de comedia. Las lucernas eran huecas y se llenaban con aceite de mala calidad que empapaba una mecha. Museo de Rabat. Foto: Dea / Album

 

14 mayo 2018 at 4:53 pm 1 comentario

Pompeya: el esqueleto de una víctima joven de la erupción volcánica del 79 d.C.

El niño, de 7-8 años de edad, debió de huir de la violenta erupción del Vesubio refugiándose en las Termas Centrales, pero no logró escapar de la muerte

Esqueleto de un niño. Esqueleto de un niño de 7-8 años de edad, excavado en un ambiente de entrada de las Termas Centrales de Pompeya. Foto: Parco Archeologico di Pompei

Fuente: Alec Forssmann  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
26 de abril de 2018

Unos trabajos recientes de consolidación y restauración en las Termas Centrales de Pompeya han sacado a la luz un esqueleto de un niño de 7-8 años de edad, una víctima joven de la violenta erupción del Vesubio en el año 79 d.C. El esqueleto, según destaca el Parque Arqueológico de Pompeya, ha aparecido durante la limpieza de un ambiente de entrada de las Termas Centrales de Pompeya: bajo un estrato de unos 10 centímetros ha aflorado primero el pequeño cráneo y después los huesos, dispuestos de forma recogida, que han permitido calcular la edad del niño, quien debió de huir de la erupción, refugiándose en las Termas Centrales pero no logró escapar de la muerte. El esqueleto ha sido retirado y transferido al Laboratorio de Investigaciones Aplicadas del Parque Arqueológico de Pompeya, donde se podrán determinar las posibles patologías.

La peculiaridad del descubrimiento (o del redescubrimiento porque probablemente fue descubierto durante las excavaciones de finales del siglo XIX, aunque el estrato volcánico quizá no permitió realizar un molde con yeso) es que el esqueleto estaba inmerso en el flujo piroclástico, una mezcla de gases y materiales volcánicos, cuando lo habitual en la estratigrafía de la erupción del 79 d.C. es que esté presente el lapillo (el depósito de piedras pequeñas o fragmentos piroclásticos) en el nivel más bajo y después la ceniza que lo sella todo. Por tanto, en este caso debía de tratarse de un ambiente cerrado que evitó la entrada del lapillo y cuyo techo no cedió, pero en cambio sí que penetró el flujo piroclástico por las ventanas en la fase final de la erupción.

 

Restos esqueléticos. Massimo Osanna, el director del Parque Arqueológico de Pompeya, examina los restos. Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Dispuestos de forma recogida. Los huesos han aparecido dispuestos de forma recogida, lo que indica que el niño se refugió en las Termas Centrales de Pompeya. Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Termas Centrales. El flujo piroclástico penetró por las ventanas de las Termas Centrales en la fase final de la erupción y el niño murió. Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

28 abril 2018 at 4:41 pm Deja un comentario

Descubierta en Bulgaria una espléndida crátera con el mito de Edipo y la Esfinge

En la crátera griega, del siglo V a.C., aparece representado Edipo, tras encontrar la solución al acertijo, y la Esfinge despeñándose

Cerámica de figuras rojas. Crátera de la cerámica griega de figuras rojas, excavada en 2017 en Sozopol, la antigua Apollonia Pontica, en la costa del mar Negro en Bulgaria. Foto: Pavlina Devlova

Fuente: Alec Forssmann  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
13 de abril de 2018

Una espléndida crátera de la cerámica griega de figuras rojas, usada antiguamente para mezclar agua y vino, ha sido excavada en Sozopol, la antigua Apollonia Pontica, en la costa del mar Negro en Bulgaria, informó el pasado martes Archaeology in Bulgaria. La crátera griega, prácticamente completa a excepción de sus dos asas, fue descubierta el año pasado durante unas excavaciones arqueológicas en una futura propiedad inmobiliaria, según explica a este medio Pavlina Devlova, la directora de los trabajos, del Departamento de Arqueología del Museo Nacional de Historia de Bulgaria.

En la crátera aparece representado el mito de Edipo y la Esfinge. Edipo, hijo de Layo y Yocasta, fue abandonado y adoptado por Pólibo, el rey de Corinto, y por su esposa. Cuando Edipo llegó a la edad adulta visitó el oráculo de Delfos para aclarar quiénes eran sus verdaderos padres y la respuesta del oráculo fue que mataría a su padre y se casaría con su madre. Y, efectivamente, durante una disputa en una encrucijada mató, sin saberlo, a su propio padre y, tras llegar a la ciudad de Tebas, se encontró con la Esfinge, el monstruo alado con cabeza de mujer y cuerpo de león, que le propuso un acertijo y, si no lo adivinaba, lo devoraba. El famoso acertijo trata sobre algo que primero se mueve a cuatro patas, luego a dos y finalmente a tres: el hombre, que gatea cuando es un bebé, camino erguido cuando es adulto y con un bastón cuando es anciano. Edipo encontró la solución, la Esfinge se quitó la vida despeñándose, Tebas fue liberada y, como premio, fue nombrado rey y se casó con Yocasta, su verdadera madre.

El oráculo le dijo a Edipo que mataría a su padre y se casaría con su madre

Los investigadores han ido excavando diferentes estratos del sitio arqueológico: restos de un edificio del periodo otomano, una necrópolis medieval, una capilla de los siglos XI-XII, fosas de la Antigüedad talladas en la roca y la estructura enterrada de una posible vivienda de finales del siglo VI o comienzos del V a.C. La crátera ha sido fechada en el segundo cuarto del siglo V a.C. También ha aparecido un ascos, una vasija de cerámica de la Grecia Antigua con un asa en el centro.

 

Mito de Edipo y la Esfinge. En la crátera aparece representado el mito de Edipo y la Esfinge: el primero adivina el acertijo y la segunda se despeña montaña abajo. Foto: Pavlina Devlova

 

Siglo V a.C. La crátera ha sido fechada en el segundo cuarto del siglo V a.C. Foto: Pavlina Devlova

 

Prácticamente completa. La crátera griega se encuentra prácticamente completa a excepción de sus dos asas. Foto: Pavlina Devlova

 

Lugar del hallazgo. El lugar del hallazgo a vista de dron. Foto: Margarit Damyanov

 

Ascos. Los arqueólogos también han hallado un ascos, una vasija de cerámica de la Grecia Antigua con un asa en el centro. Foto: Pavlina Devlova

 

Cruz de hueso. Cruz de hueso del siglo XI hallada en la necrópolis medieval, en Sozopol. Foto: Pavlina Devlova

 

Cruz de bronce. Cruz de bronce del siglo XI hallada en la necrópolis medieval. Foto: Pavlina Devlova

 

13 abril 2018 at 9:05 pm Deja un comentario

El arte figurativo más antiguo de Grecia está en Creta

Una colada de calcita descubierta en los años 60 en la cueva de Asfendou, en el oeste de Creta, conservaba grabados geométricos y arte figurativo del Paleolítico Superior

Ciervo extinto. Petroglifo de la cueva de Asfendou que representa a un cuadrúpedo, probablemente un ciervo de tamaño enano y con unos cuernos descomunales. Se trata de un ciervo endémico del género extinto Candiacervus. Foto: S. Murray and C. Kolb / Thomas Strasser

Fuente: Alec Forssmann  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
12 de abril de 2018

La datación de los petroglifos de la cueva de Asfendou, en el oeste de Creta, ha sido recalculada gracias a los avances tecnológicos en la imagen digital y los recientes hallazgos arqueológicos y paleontológicos en la isla más grande de Grecia. Un estudio, publicado este mes en Journal of Archaeological Science: Reports y firmado por Thomas Strasser y otros investigadores, asegura que algunos de los petroglifos fueron realizados a finales del Pleistoceno o en el Paleolítico Superior. “La comparación de la iconografía con la información procedente de los fósiles demuestra que un ciervo endémico extinto (Candiacervus) está representado en la cueva de Asfendou. Se trata del arte figurativo más antiguo que se ha descubierto hasta ahora en Grecia“, afirman los autores.

En los años 60 del siglo XX fue descubierto un espeleotema, una colada de calcita que conservaba grabados geométricos complejos y arte figurativo, en la cueva de Asfendou, cerca de las Montañas Blancas de la Creta occidental. Los primeros informes aparecieron a comienzos de los años 70 y se creó un debate sobre si dicho arte rupestre debía de ser fechado en la Edad del Bronce, aproximadamente entre los 5.000 y 3.000 años de antigüedad, o en el Paleolítico, al menos 11.000 años de antigüedad. El estudio reciente “ofrece evidencias paleontológicas e iconográficas que confirman una fecha del Paleolítico (muy probablemente el Paleolítico Superior) para los grabados más antiguos”. La última aparición del ciervo enano Candiacervus en algún momento después de hace 21.500 años “proporciona un terminus ante quem [la fecha más cercana o reciente en la aparición de un objeto arqueológico] para el estrato más antiguo de los petroglifos de la cueva de Asfendou y los confirma como el arte figurativo más antiguo que se ha descubierto en Grecia“.

Ciervos corriendo o galopando. Cuadrúpuedos, probablemente ciervos, corriendo o galopando. Las figuras aparecen en vertical, con unos cuernos curvados y extremadamente largos. Foto: S. Murray and C. Kolb / Thomas Strasser

 

Grabados geométricos. Grabados geométricos complejos. Foto: S. Murray and C. Kolb / Thomas Strasser

 

Representación de un barco. A la izquierda un grabado que representa un barco y a la derecha figuras geométricas y cuadrúpedos. Foto: S. Murray / Thomas Strasser

 

Cueva de Asfendou. Vista exterior desde el sur (Thomas Strasser) y vistas interiores de la cueva de Asfendou con el espeleotema en el suelo. Detalle de los petroglifos a la derecha (S. Murray). Foto: S. Murray / Thomas Strasser

 

Isla de Creta. La cueva de Asfendou y otros sitios arqueológicos cretenses mencionados en el estudio. Imagen: E. McClellen and S. Murray / Thomas Strasser

 

12 abril 2018 at 6:12 pm Deja un comentario

Desvelado el origen del misterioso tesoro de El Carambolo

Un nuevo análisis revela el origen del legendario tesoro de El Carambolo, de 2.700 años de antigüedad y, pese a especulaciones previas, no tiene nada que ver con la Atlántida.

El tesoro de El Carambolo consta de 21 piezas de joyería de oro descubiertas por unos obreros cerca de Sevilla en 1958. FOTO POR KARSTEN MORAN, THE NEW YORK TIMES, REDUX

Fuente: Joshua Rapp Learn  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
10 de abril de 2018

Nuevos análisis químicos han resuelto el misterio del origen del tesoro de El Carambolo, un magnífico conjunto de antiguos objetos de oro descubiertos por unos obreros cerca de Sevilla en 1958.

Cuando se descubrió el tesoro de 2.700 años, enseguida generó mucha especulación y debates sobre Tartessos, una civilización que prosperó en el sur de España entre los siglos IX y VI a.C. Fuentes antiguas describían a los tartesios como una cultura rica y avanzada con un rey al frente. Dicha riqueza y el hecho de que los tartesios aparentemente «desaparecieran» de la historia hace unos 2.500 años, ha dado pie a teorías que equiparan a los tartesios con el lugar mítico de la Atlántida.

Otra parte del debate sostenía que las joyas eran de origen fenicio, una cultura semítica y marinera de Oriente Próximo que llegó al Mediterráneo occidental en el siglo VIII a.C. y estableció un puerto comercial en la actual Cádiz.

«Algunas personas creen que el tesoro de El Carambolo procede de Oriente, de los fenicios», afirma Ana Navarro, directora del Museo Arqueológico de Sevilla y una de las autoras del reciente estudio sobre el tesoro publicado en Journal of Archaeological Science. «Con este trabajo sabemos que el oro se extrajo de minas de España».

De origen local

El tesoro de El Carambolo es una colección de 21 piezas de oro, entre ellas un collar con medallones con grabados intrincados, varios adornos para el pecho en forma de piel de buey y espléndidas pulseras. Aunque los arqueólogos creen que el tesoro se enterró deliberadamente en el siglo VI a.C., es probable que la mayoría de las piezas se fabricaran dos siglos antes. Navarro afirma que no se ha descubierto nada de tal extravagancia que date de este periodo en España.

El tesoro incluye placas de oro en forma de rectángulos y pieles de buey, y pesa más de 2 kilogramos. FOTO POR JOSES LUCAS, ALAMY

Para zanjar el debate sobre el origen del tesoro de El Carambolo, Navarro y su equipo de investigación realizaron análisis químicos e isotópicos para examinar diminutos fragmentos de oro que se habían desprendido de una de las piezas. El análisis reveló que el material probablemente procedía de las mismas minas asociadas a los dólmenes de Valencina de la Concepción, que datan el 3.000 a.C. y también se encuentran cerca de Sevilla. Los autores del estudio afirman que las joyas del tesoro de El Carambolo marcan el final de una tradición continua de procesado de oro que comenzó unos 2.000 años antes con Valencina de la Concepción.

Patrimonio multicultural

Navarro afirma que, aunque el oro es de procedencia local, las joyas se fabricaron empleando técnicas fenicias. Se ha identificado un templo fenicio en la zona donde se descubrió el tesoro de El Carambolo, y el mismo tesoro es probablemente el producto de una cultura mixta de los fenicios de Oriente Próximo y los tartesios locales.

Alicia Perea, arqueóloga del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC especializada en tecnología del oro y que ha estudiado el tesoro de El Carambolo está de acuerdo en que los tartesios probablemente eran una cultura mixta de pueblos del Mediterráneo occidental y marineros de Oriente Próximo.

«Un chico fenicio se casa con una lugareña, es decir, para resumirlo de forma sencilla», explica.

Perea encomia el nuevo estudio en términos generales, especialmente porque los análisis químicos e isotópicos de objetos de oro son relativamente inusuales en España. Pero aborda la cuestión del vínculo directo entre la cultura en torno a los artefactos de El Carambolo y aquella en torno a los descubrimientos previos en Valencina.

«Esa línea no existe. La única línea que conecta ambos mundos es el material», afirma.

Algunos investigadores creen que este collar del tesoro podría tener su origen en la isla de Chipre, basándose en su diseño.

Algunos investigadores creen que este collar del tesoro podría tener su origen en la isla de Chipre, basándose en su diseño. FOTO POR DE AGOSTINI, GETTY IMAGES

Sin embargo, las conclusiones de los recientes análisis son ligeramente limitadas, ya que solo se han examinado los fragmentos de una de las 21 piezas del tesoro de El Carambolo. Perea ha publicado un estudio sobre los procesos tecnológicos empleados en la fabricación de joyas y afirma que, aunque algunas de las piezas probablemente se elaboraron a nivel local basándose en el estilo y la técnica, el collar con los medallones grabados podría proceder de Chipre, basándose en su diseño.

Aunque los investigadores siguen desentrañando los misterios en torno a los tartesios, Navarro y Perea están totalmente de acuerdo sobre la posible conexión entre la antigua civilización y la teoría de la Atlántida.

«Es una verdadera locura. No tiene nada que ver con la arqueología o la investigación científica», afirma Perea.

 

11 abril 2018 at 6:33 pm Deja un comentario

Una deslumbrante exposición en Bulgaria que rememora el viaje de los Argonautas

Los legendarios Argonautas, los héroes griegos comandados por Jasón, viajaron a bordo de la nave ‘Argo’ desde Yolco hacia la Cólquide en busca del vellocino de oro

Sileno reclinado. El sátiro Sileno aparece reclinado sobre una piel de leopardo, en el extremo de un ritón de plata. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

Fuente: Alec Forssmann NATIONAL GEOGRAPHIC
6 de abril de 2018

La exposición El vellocino de oro. La búsqueda de los Argonautas, hasta el 10 de junio de 2018 en el Palacio de la Galería Nacional de Bulgaria, en Sofía, reúne los deslumbrantes tesoros de la civilización tracia, que rememoran el legendario viaje de los Argonautas, los héroes griegos comandados por Jasón que viajaron a bordo de la nave Argo desde Yolco hacia la Cólquide en busca del vellocino de oro, la piel del carnero alado sacrificado por Frixo, que colgaba de un árbol custodiado por una serpiente o dragón que nunca dormía.

Quienes visiten la exposición podrán viajar a lugares sagrados como Delfos y Samotracia, a los reinos de Tracia, a los territorios donde habitaban las amazonas, a la Cólquide y a Creta. Un cántaro, nunca antes expuesto al público, que representa el sacrificio del carnero dorado sobre el cual huyeron volando Hele y Frixo hasta la Cólquide (Hele cayó al mar sobre los Dardanelos), es la pieza central de la exposición.

La colección reúne más de 3.000 piezas antiguas descubiertas desde 2005, incluyendo objetos de diferentes materiales fechados entre el Neolítico y la Antigüedad tardía. Una impresionante selección de recipientes en bronce, plata y oro, entre ellos los ritones usados para beber o para verter líquidos en las ceremonias, representan el grueso de la colección, incluidas tres vasijas de plata dorada que representan a Orfeo y que son las únicas representaciones conocidas en vasijas metálicas del mítico músico, de origen tracio y que se unió a la expedición de los Argonautas.

Un total de 62 reliquias rememoran la fabulosa aventura de los Argonautas y, 16 de ellas, de la Colección Vassil Bojkov, se presentan al público general por primera vez, por ejemplo un ritón de plata con la expresiva figura del sátiro Sileno reclinado sobre una piel de leopardo, un espléndido ejemplo de la sofisticación de la época. También se exhiben dos recipientes de plata con la imagen de Teseo, el mítico rey de Atenas, y un cántaro de plata dorada con la imagen de Heracles, entre otras piezas inolvidables.

 

Ritón de plata. Sileno reclinado en el extremo de un ritón de plata. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Cántaro de plata. Cántaro de plata con ornamentos de oro y una escena que representa el sacrificio del carnero. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Sacrificio del carnero. Representación del sacrificio del carnero en un cántaro de plata, la pieza central de la exposición. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Ritón de plata con forma de cuerno. Ritón de plata con forma de cuerno con la cabeza de un carnero en un extremo y representaciones humanas en el otro. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Representaciones de ciervos. Ritones de plata con representaciones de ciervos (cabeza y patas delanteras), cuerno de plata con terminación en forma de serpiente de oro, cubo de plata y espada, entre otras piezas. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Cántaro y enócoes. Cántaro de plata con la imagen de Heracles (Hércules) en un medallón dorado, enócoe de bronce con la representación de la cabeza de Heracles en el asa y enócoe de plata con la cabeza dorada de Heracles. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Muerte de Orfeo. Ritón de plata con una cabeza de cabra y la representación de la muerte de Orfeo. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Íbice alado. Ritón de plata con un íbice alado. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Cabeza de león. Ritón de plata con forma de cuerno y cabeza de león. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Sala de la exposición. Sala de la exposición, en la Galería Nacional de Bulgaria. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Pélice y crátera. Pélice con figuras rojas y crátera de campana con figuras rojas. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Cuerno de plata. Cuerno de plata con cabeza de león en oro. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Ritones de plata. Ritones de plata con representaciones de ciervos. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Representaciones de ciervos. Representaciones de ciervos en ritones de plata con detalles en oro. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Cabeza de carnero. Recipiente de plata que representa la cabeza de un carnero. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Teseo en Creta. Cántaro de plata con la representación de Teseo en Creta. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

Máscara de Dioniso. Karkhesion de plata con máscaras de Dioniso. Foto: Vassil Bojkov Collection / The National Gallery and the Thrace Foundation, Bulgaria

 

6 abril 2018 at 6:52 pm Deja un comentario

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