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El profesor Ozcáriz descubre que el senador Galo gobernó Hispania más tarde de lo que se creía

El historiador de la URJC ha realizado un estudio, basándose en grabados y fuentes literarias y numismáticas, y ha llegado a la conclusión de que Cayo Asinio Galo ocupó el cargo de gobernador en los años 1 a.C. – 3 d.C. y no entre el 7 y 4 a.C., como se creía hasta el momento.

Tabula Lougeiorum, Álvaro Pérez Vilariño (Flickr)

Fuente: Irene Vega  |  URJC
29 de mayo de 2018

Cayo Asinio Galo fue uno de los senadores más relevantes del Imperio romano durante los mandatos de los emperadores Augusto (31 a.C.-14 d.C.) y Tiberio (14 d.C.-37 d.C.). En el año 8 a.C. fue cónsul en Roma y después gobernador de la provincia Hispania citerior, con capital en Tarragona. Hasta este momento la mayoría de los autores han fechado el gobierno en la Hispania citerior del senador Cayo Asinio Galo entre los años 7 y 4 a.C.

Sin embargo, el trabajo de Pablo Ozcáriz Gil, investigador de la URJC y director del grupo ‘Fortuna Redux’ de Historia Antigua, demuestra que el senador Galo no pudo ser gobernador en Hispania durante ese periodo de tiempo. El estudio, publicado en Latomus: Revue d’études latines, revista belga y una de las más destacadas en la especialidad en Historia Antigua, prueba que en esas fechas Cayo Asinio Galo no podía estar en Hispania, ya que se encontraba en la provincia de Asia como gobernador.

Este trabajo se integra dentro de la línea de investigación de Pablo Ozcáriz sobre la administración provincial de la provincia Hispania Citerior en el Alto Imperio romano. El investigador ha publicado diversos libros, artículos y capítulos sobre el tema.

Inscripciones, sentencias y monedas: claves del descubrimiento

La epigrafía, ciencia que estudia las inscripciones o los escritos antiguos grabados en una superficie dura, y el análisis de fuentes literarias y numismáticas han sido claves para apoyar estas conclusiones. “Galo aparece citado en varias inscripciones de Éfeso (bien datadas) y en una sentencia enviada por carta por el emperador Augusto a los ciudadanos de Cnido (provincia de Asia), lo que demuestra que no se encontraba en Hispania en los años 7 y 4 a.C.”, explica Pablo Ozcáriz.

En este trabajo se defiende también que Galo habría ocupado el cargo de gobernador de Hispania unos años después, coincidiendo con la datación de la tabula (ver imagen) que lo menciona en territorio de los astures en el año 1 d.C. “Consiste en un tratado de amistad entre Galo y una comunidad indígena local. La tabula se encuadra perfectamente en la labor de ‘romanización’ y de administración que debía llevar a cabo un gobernador durante el ejercicio de su mandato en esta parte de la provincia. No se trata de un homenaje que Galo habría recibido años después de estar en la Península. Por todo ello, teniendo en cuenta que la duración del cargo era de tres años, este estudio propone la nueva datación de su gobierno en la Hispania citerior en los años 1 a.C. – 3 d.C”, concluye el investigador de la URJC.

La modificación de la fecha de un cargo tan importante, como es el de uno de los senadores más relevantes del Imperio, hace que este estudio suponga un avance en la investigación de los gobernadores provinciales de la Hispania romana.

 

30 mayo 2018 at 12:04 pm Deja un comentario

Yacimiento de El Beneficio: el «hotel» para viajeros romanos en Collado Mediano

Acabadas, tras diez años, las obras de recuperación de este espacio, del siglo III d. C.

Recreación de las termas romanas en el yacimiento de El Beneficio, en Collado Mediano – COMUNIDAD DE MADRID

Fuente: Sara Medialdea – Madrid  |  ABC
28 de mayo de 2018

Una casualidad unida al interés de un párroco aficionado a la historia hicieron posible rescatar y conservar el yacimiento de El Beneficio, una especie de «parada de postas» de las vías romanas que podría datar del siglo III d.C. y que ahora ha recuperado la consejería de Cultura, en colaboración con el Ayuntamiento de Collado Mediano.

Fue Ricardo Fernández García, párroco de Collado Mediano en 1917, el que se fijó en que la explotación de una veta de basalto en la zona del arroyo de Los Linos dejaba a la luz unos restos que le parecían valiosos. Comunicó su hallazgo a la Real Academia de la Historia por carta en 1927, y ahí comenzó un largo viaje que ahora termina, tras unos trabajos de recuperación y mejora que han durado 10 años y han supuesto la inversión de 307.000 euros.

Los restos podrían tratarse, según los expertos, de una «mansio», un lugar donde pasar la noche durante los viajes, y que estaría situada en la vía XXIV del Itinerario Antonino, una recopilación de 372 rutas por la Hispania romana. Esta, en concreto, uniría Segovia con Titulcia, y atravesaría entre otras localidades, Collado Mediano. El espacio que se ha recuperado incluye edificios de planta cuadrangular de aproximadamente 15 metros por 15, donde se ordenaban una serie de dependencias destinadas probablemente al servicio al viajero.

No hay lujos ni suntuosidad en esta construcción, sino funcionalidad. La consejería de Cultura, Turismo y Deportes que dirige Jaime de los Santos acaba de concluir las obras de recuperación de este yacimiento de Miaccum-El Beneficio. La «mansio» o «mutatio» –denominación que también recibían esta especie de hoteles de carretera– permitiría hacer un alto en el camino para descansar, comer, cambiar los carruajes e incluso para tomar unos baños.

Termas

En efecto, de la recuperación realizada se desprende que podrían haber existido en uno de los edificios que forman este conjunto unas termas. También se localiza un tramo de la vía primitiva en el entorno.

Las excavaciones arqueológicas permitieron distinguir varias fases constructivas, que presentan diferentes estados de conservación, y que parece que fueron construyéndose unas encima de las otras.

Las más antiguas son la Fase I y II, formadas por unos exiguos restos de muros de mampostería de piedra, muy alternados por reformas posteriores. La fase tercera es la que se fecha en torno a los siglos III-IV d.C., y permite ver siete estancias de un edificio de mediano tamaño que poseyó en su día cubierta de teja, junto con abundantes restos de cerámica y monedas.

Sobre el pavimento de opus signinum –una técnica de solado heredada de los fenicios–, se han encontrado restos de la fase cuarta, la más reciente, con un horno del siglo V de planta redonda.

El Beneficio se encuentra musealizado y cuenta con una nueva cubierta. Además, se han consolidado las fábricas deterioradas y se han instalado vías para el acceso de los visitantes al conjunto.

 

28 mayo 2018 at 7:43 am Deja un comentario

Los diez grandes tesoros que Roma dejó en España

El recientemente descubierto Arco de Jano es tan solo un ejemplo de las grandes construcciones que esta civilización antigua llevó a cabo en la Península

Teatro romano de Mérida

Fuente: ABC
24 de mayo de 2018

La presencia romana en España todavía puede palparse, pues su huella ha sobrevivido al paso de los siglos. Hoy podemos disfrutar de su legado, que se cifra en un gran número de tesoros arqueológicos, al que se une el reciente descubrimiento en Mengíbar del Arco de Jano, monumento que separaba las provincias romanas de Tarraconense y Bética. Recordamos algunos de los restos romanos más impresionantes que sobreviven a día de hoy.

La antigua ciudad de Itálica

En el actual municipio de Santiponce (Sevilla), se levantaba la ciudad romana de Itálica, fundada en el año 206 a.C. Fue la primera ciudad romana fundada en Hispania y alcanzó su mayor esplendor entre finales del siglo I y durante el siglo II. Allí nacieron, por ejemplo, los emperadores Trajano y Adriano, un hecho que le dio un prestigio especial a la zona. De lo que hoy sobrevive en la zona, destaca el anfiteatro, el supuesto templo de Trajano, las termas y diferentes casas.

Allí puede aprecierse la distribución de las casas de la época, con múltiples mosaicos en el suelo, hoy restaurados. Además, existen termas y acuadecturos y, por encima de todo, un anfiteatro que hoy es famoso en todo el mundo, pues se utilizó para el rodaje de «Juego de Tronos», donde se convertía en el anfiteatro de Pozo Dragón.

Vista del anfiteatro de Itálica

Teatro romano de Mérida

Antiguamente conocida como Augusta Emerita, la ciudad de Mérida esconde varios tesoros romanos. Entre ellos, quizá el más interesante sea el teatro romano, que se inauguró quince años antes del nacimiento de Cristo. Denominado por el arquitecto José Menéndez-Pidal como «príncipe entre los monuentos emeritenses», desde 1993 es Patrimonio de la Humanidad como parte del conjunto arqueológico de la ciudad.

El teatro sufrió varias remodelaciones a lo largo de la historia, hasta que fue abandonado en el siglo IV. No fue redescubierto hasta finales del siglo XVI. Y fue a principios del siglo XX cuando comenzaron las excavaciones arqueológicas y su posterior reconstrucción parcial. A día de hoy alberga el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

Teatro romano de Mérida

Acueducto de Segovia

Es uno de los grandes emblemas romanos de España, todo un prodigio de la ingeniería civil que se utilizó durante siglos. Según los investigadores, su construcción se sitúa entre la segunda mitad del siglo I y principios del II, en tiempo de los emperadores Vespasiano o Nerva. El acueducto, que recoge las aguas del manantial de Fuenfría, recorre más de 15 kilómetros antes de llegar a la ciudad y en su lugar más elevado mide 28 metros de altura. También es Patrimonio de la Humanidad.

Acueducto de Segovia – A. Tanarro

La muralla de Lugo

La antigua ciudad romana de Lucus Agusuto estaba rodeada por una muralla que, a día de hoy, se mantiene en pie y es uno de los grandes emblemas de Lugo. Con una longitud de 2266 metros, coronada por 85 torres, delimita el casco histórico de la ciudad y es una de las murallas mejor conservadas de la época romana.

Muralla romana de Lugo – R.C./ A.C.

El parque arqueológico de Segóbriga (Cuenca)

Es uno de los yacimientos arquológicos más importantes de toda la península y una de las ciudades romanas mejor conservadas, que permite al curioso recorrer los edificios fundamentales de entonces: el anfiteatro, el teatro, la muralla, el foro, la basílica, los templos, las termas, el sistema de abastecimiento de agua, las necrópolis y algunas de las viviendas. Impulsada por el emperador Augusto, la ciudad ya había estado poblada con anterioridad por los celtas, tal y como muestran los restos arqueológicos de la zona.

Vista aérea de Segóbriga

Villa romana de las musas (Navarra)

En realidad, este yacimiento arqueológico se llama «Aurelianum», aunque el hallazgo de un espectacular mosaico de las musas, lo dio a conocer como Villa romana de las musas. Actualmente, el célebre mosaico se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, pero allí se muestra una minuciosa reproducción del original.

La que hoy es conocida como la Villa de Arellano estuvo ocupada por los romanos entre los siglos I y V. Allí se producía vino y todavía hoy pueden verse ciertas estancias dedicadas a tal actividad. Además, también hay lujosas residencias de campo relacionadas con el culto a Cibeles y a su hijo y amante Attis.

El célebre mosaico de las musas – MAN

Templo de Marcelo Claudio (Córdoba)

Hallado en 1950 durante unas obras de ampliación del ayuntamiento de la ciudad andaluza, el Templo de Marcelo Claudio supone un tono más dentro de la paleta de contrastes artísticos con la que se dibujó Córdoba. Una ciudad que cuenta con un riquísimo patrimonio producido por todas las culturas que la han habitado. Su construcción comenzó durante el gobierno del emperador Claudio, es decir, entre el 41 y el 54 d.C; sin embargo, las obras no concluyeron hasta finales del siglo I, ya en tiempos de Domiciano. Su tamaño original era considerable, aunque varias excavaciones sugieren que en la zona se levantaron templos más amplios

De este recinto religioso tan solo se conservan actualmente las escalares, la cimentación y algunos fustes de las columnas. A pesar de ello, y gracias a minuciosos trabajos de reconstrucción, los restos se presentan imponentes ante los ojos del visitante a día de hoy.

Restos del templo de Claudio Marcelo – RAFAEL CARMONA

Minas de oro de las Médulas (El Bierzo, León)

En la comarca de El Bierzo son todavía visibles los restos de la mayor mina de oro excavada a cielo abierto por los romanos. En el noroeste de los montes Aquilanos el color rojizo de las arenosas minas de oro de Las Médulas contrasta con el explendido paisaje natural en el que se halla. Para extraer el metal precioso de este yacimiento, los romanos empleaban el sistema de «ruina montium», consistente en excavar varias galerías que posteriormente eran inundadas. La fuerza del agua desgajaba la montaña desde dentro y dejaba el oro al alcance de la mano.

Las minas de oro de Las Médulas

Baelo Claudia (Bolonia, Cádiz)

Bañada por el Atlántico, la playa de la localidad gaditana de Bolonia protege todavía tras sus dunas a la ciudad romana de Baelo Claudia, fundada en el II a.C. Los restos de este asentamiento, descubiertos a principios del siglo pasado, se mantienen en un excelente estado de conversación. En la antigüedad esta ciudad fue conocida por su garum: una salsa fabricada a partir de tripas de pescado y sal que potenció la pesca del atún en la zona. A día de hoy es Bien de Interés Cultural y en las noches de verano vuelve a la vida como escenario privilegiado de un programa de teatro clásico.

Las ruinas de Baelo Claudia – ABC

Vía de la plata

Dicen que todos los caminos llevan a Roma, y en la antigüedad -sin duda- era así. Y es que las calzadas fueron claves para que esta civilización pudiese cimentar su dominio sobre buena parte de lo que era el mundo conocido. La Vía de la Plata discurría entre Emerita Augusta (Mérida) y Asturica Augusta (Astorga). A pesar del paso de los siglos parte del trazado original ha logrado sobrevivir, así como algunos de los miliarios y puentes que lo salpicaban. Además, en la actualidad es un destino turístico muy atractivo para los senderistas.

Un tramo de Vía de la Plata

 

24 mayo 2018 at 9:18 am 1 comentario

Los 16 teatros romanos más impresionantes de España

De la Hispania Romana se conocen alrededor de veinte teatros, pero seguramente existen otros que aún no se han excavado

Fuente: CÉSAR JUSTEL  |  ABC
3 de mayo de 2018

Los romanos llegaron a Hispania con los hermanos Escipión en el año 218 a. C., pero los teatros se empezaron a construir mucho después. Primero eran representaciones en la calle en pequeños escenarios, pero fue con Augusto (gobernó del 27 a.C. al 14 d.C.) cuando se construyeron los grandes teatros. De la Hispania Romana se conocen alrededor de veinte, pero seguramente existen otros que aún no se han excavado, como el de Lugo (bajo su plaza mayor) o el de Palma de Mallorca. Casi todos -a pesar de su tamaño- se han descubierto en el siglo XX.

1. Teatro de Cádiz

Teatro romano de Cádiz – TURISMO DE CÁDIZ

Cádiz (Gades) -fundada por fenicios entre el XII y el VI a.C.- se hizo romana en el 206 a.C., convirtiéndose en una de sus principales ciudades. En el 44 a.C. se empezo a construir el teatro, el primero en Hispania. Olvidado durante siglos, fue «descubierto» en 1980. Es de los más grandes (cabían 10.000 espectadores) y el segundo más antiguo del Imperio después del de Roma). No está del todo excavado, pudiéndose visitar la cávea, la orchestra y algunas galerías. Está junto a una interesante necrópolis y hay un centro de interpretación. Horario de verano (de abril a septiembre): de lunes a sábado de 11.00 a 17.00h. Domingos de 10.00 a 14.00h. Entrada por la Calle Mesón, 13 (Centro de Interpretación del Teatro Romano).

2. Mérida

Teatro romano de Mérida

En torno al 16 a.C. se inicia la construcción del teatro. Se amplió en el 105 d.C. (con Trajano de emperador) y en el 333 (con Constantino). Es el segundo más grande. Tras la caída del Imperio Romano se olvidó, y fue redescubierto a finales del XVI. En 1910 se inicia su restauración. En 1933 comenzó a ser teatro y actualmente es el más espectacular. Declarado Patrimonio de la Humanidad. En 2017 tuvo lugar la 63 edición de uno de los mejores festivales de teatro clásico que se pueden ver en el mundo: Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

3. Teatro de Acinipo (Ronda la vieja)

Yacimiento arqueológico de Acinipo – TURISMO DE RONDA

En el yacimiento arqueológico del mismo nombre, a 20 kilómetros de Ronda (Málaga). La ciudad pudo acoger a cerca de 5.000 personas y fue completamente abandonada en el siglo VII. En 1967, y tras múltiples expolios, comienzan las excavaciones para sacar a la luz su teatro. Se conservan varias partes, cávea (excavada directamente sobre la piedra), y orchestra (con restos del mármol rosado, que la cubría). Resalta su fondo de escena, de doble piso y hecho con sillares. De la misma época que el de Mérida.

4. Teatro de Carthago Nova (Cartagena)

Teatro romano de Cartagena – Ramon DE LA FUENTE/CC

En el año 44 a.C. recibió el título de Colonia que reconoce a las ciudades más importantes del mundo romano. Este teatro se construyó sobre el 5 a.C. y parte está excavado sobre la piedra. Cabían unas 7.000 personas. Se abandonó en el III d.C. y se construyó encima un mercado, y, posteriormente, en el XIII, la catedral. En 1988 se «descubrió» y está recuperado.

5. Teatro de Itálica (Santiponce)

Teatro romano de Itálica, Santiponce, Sevilla – Diego Delso/CC

Se comenzó en el siglo I fuera de la población, en la ladera de un cerro, con una cávea que podía acoger a 3.000 personas. Tenía una capilla dedicada a Isis (diosa egipcia) en tiempos de Adriano. El teatro empezó a excavarse en el siglo XX -principalmente en 1970-, aunque ya se conocía su existencia desde el XVIII. No se puede visitar, pero en él se celebra el festival de teatro clásico de Andalucía.

6. Teatro de Bilbilis (Calatayud)

Teatro romano- Yacimiento arqueológico Bílbilis (Calatayud) – Archivo fotográfico del Gobierno de Aragón

Lugar celtíbero, fue en epoca de Augusto cuando se construyó el teatro, con capacidad para 4.500 espectadores. Situado en la ladera de la montaña ha sido muy expoliado. Fueron los jesuitas, en el siglo XVIII, los que primero se preocuparon por él, perdiéndose parte de lo recuperado tras su expulsión en 1767. Se puede visitar, aunque la mayor parte de las pìezas están en el museo. El yacimiento fue declarado Monumento Histórico-Artístico el 4 de junio de 1931.

7. Teatro de Malaca (Málaga)

Teatro Romano de Málaga – andynash /CC

De origen fenicio, ya tenía su importancia (junto con el de Cádiz/Gadir), pero su esplendor llegó con Augusto, cuando se construyeron los principales monumentos, entre ellos el teatro. Tras su abandono, se localizó en 1951, aunque aún queda mucho por restaurar. Está situado en el centro histórico de la ciudad, a los pies de la colina de la Alcazaba. Hay un centro de interpretación, y en él tiene lugar el Festival de teatro clásico de Andalucía.

8. Teatro de Metellinum (Medellín, Badajoz)

Teatro romano de Medellín – Pedro Fuentes García

Fue en el 80 a.C. cuando esta localidad se hizo romana. El teatro se levantó a comienzos del siglo I -apoyado en la montaña- con cabida para 3.000 espectadores. Su situación hizo que siempre estuviera «a la vista», pero fue en 2007 cuando se descubrió del todo. Es de los mejor conservados y se utiliza para representaciones, por ejemplo como extensión del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Hay muchas piezas en el museo municipal.

9. Teatro de Corduba (Córdoba)

Restos del Teatro romano de Córdoba – Michel wal /CC

Los romanos llegaron en el 169 a.C. y Augusto la repobló con legionarios veteranos. En el 15 a.C. se construye el teatro (el más grande de España). Estuvo en uso hasta el siglo III y su ruina se debió a un terremoto. Que estuviera bajo el centro histórico significó que no se empezara a excavar hasta mediados del XX (en 1994 solo había salido a la luz un 40 por ciento). La mayor parte de sus piezas están en el museo arqueológico de Córdoba.

10. Teatro de Tarraco (Tarragona)

Vista de las gradas del teatro romano de Tarragona – Lluis tgn/CC

La Tarraco romana se levantó en el 218 a.C. como campamento romano (y luego se convirtió en ciudad). Sobre el 25 a.C. Augusto se instaló allí. El teatro se construyó en el I d.C. Estaba bajo edificaciones e incluso en el siglo XX se levantó sobre él una fábrica. Se ha recuperado poco (cinco filas de la cávea y un trozo de orchestra). Eso sí, hay un pequeño mirador.

11. Teatro de Clunia Sulpicia (Peñalba de Castro, Burgos)

Representación de Fuenteovejuna, en el Festival de Verano Clunia 2017 – Clunia Sulpicia

Levantado en el siglo I sobre una ladera, en la desaparecida ciudad de Clunia, por orden de Tiberio. Se convirtió en anfiteatro en el siglo II. Tenía capacidad para 10.000 espectadores. Se puede decir que es el único monumento que queda de la antigua ciudad. En 1958 comenzó la rehabilitación. Está situado entre las localidades de Coruña del Conde y Peñalba de Castro, en el sur de la provincia de Burgos.

12. Teatro de Pollentia (Alcudia, Mallorca)

Ruinas del antiguo teatro de Pollentia – Olaf Tausch – Eigene Aufnahme/CC

Se remonta a finales del siglo I, en la ciudad de Pollentia (actual Alcudia), con capacidad para 2.500 espectadores. Conserva las primeras seis filas de gradas y bastantes asientos, así como parte del escenario. En el siglo III se abandonó convirtiéndose en necrópolis. Su recuperación comenzó en 1952.

13. Teatro de Caesaraugusta (Zaragoza)

Estructura protectora del Teatro Romano de Zaragoza – Pedro J Pacheco/CC

De comienzos del siglo I, en tiempos del emperador Claudio. Cabían 6.000 espectadores y funcionó como teatro hasta el siglo III, utilizándose luego sus piedras para levantar las murallas. Es de los pocos que no está apoyado en ladera. Se sacó a la luz en 1972. Hay un museo con los hallazgos arqueológicos y un Centro de Interpretación.

14. Teatro de Segóbriga. Saelices (Cuenca)

De finales del I, construido sobre una ladera. Es de los mas pequeños, con capacidad para 2.500 espectadores. Lo mejor conservado es el graderío (cávea). Al lado esta el anfiteatro (excelentemente conservado). Se abandonó a finales del III, aunque su peor época llegó bajo el dominio árabe.

15. Teatro de Baelo Claudia (playa de Bolonia-Tarifa)

Teatro romano de Baelo Claudia – Jan Hazevoet/CC

La ciudad romana es del II a.C., pero el teatro se remonta a finales del I (época de Nerón). Es el edificio más importante y está situado frente al mar. Abandonado en el II, sirvió luego como viviendas y necrópolis cristiana hasta el siglo VII. Se le empezó a prestar atención en 1917. Actualmente se hacen representaciones en verano, dentro de los Festivales Romanos de Andalucía.

16. Teatro de Sagunto (Valencia)

Obra de teatro clásico en el teatro Romano de Sagunto, en 2009

De mitad del siglo, I remodelado a comienzos del III. Tuvo uso militar con los árabes y en épocas posteriores, lo que permitió su conservación hasta el siglo XVI. Es del que se conserva más información gráfica. A mediados del siglo XX se hacían representaciones, pero se han hecho restauraciones muy polémicas como levantar un teatro nuevo sobre el antiguo.

 

3 mayo 2018 at 8:10 am Deja un comentario

¿Dónde tenía que ir un madrileño del siglo I a pagar sus impuestos? Así era el Madrid romano

Un reciente estudio propone cinco cabeceras de ciudades en la región hace 2.000 años

Fuente: J. A. AUNIÓN > Madrid  |  EL PAÍS
19 de noviembre de 2017

En la Hispania romana, en torno al siglo I después de Cristo, una persona podía recorrer en carro entre 28 y 35 kilómetros en un día. A partir de este cálculo, de la configuración de la trama de las calzadas, de los restos arqueológicos y epigráficos (inscripciones hechas en materiales duros, como lápidas), los especialistas Julio Mangas, Sandra Azcárraga y Gabriela Märtens han propuesto en un reciente estudio la ubicación de las cabeceras de ciudades que ocuparon la actual región madrileña en torno a aquella época (entre los siglos primero antes y después de Cristo). Estas cabeceras eran los centros administrativos a través de los cuales Roma controlaba sus territorios, a los que los habitantes de los distintos núcleos de población de los alrededores tenían que desplazarse (presumiblemente, sin tener que perder más de un día en el camino) para resolver trámites básicos como inscribirse en el censo o pagar los impuestos. Así, la Comunidad de Madrid de hace unos 2.000 años tendría al menos cinco de esos centros de referencia para distintas zonas: la cabecera de Complutum estaría en lo que hoy es Alcalá de Henares; la de Titulcia en torno a la localidad que ahora lleva ese mismo nombre; la de Mantua, en Villamanta; Miaccum, en algún punto entre Collado Villalba y San Lorenzo de El Escorial; y en Patones se ubicaría una última de nombre latino desconocido.

La región central de la península Ibérica no era ni muchos menos la zona más relevante de la Hispania romana, pero sí era “uno de los más importantes canales de comunicación entre las principales ciudades, Cesaraugusta [Zaragoza] y Augusta Emérita (Mérida)”, explica por teléfono una de las autoras del estudio, Sandra Azcárraga, colaboradora del Museo de Arqueología Regional de la Comunidad de Madrid. Se trataba, prosigue, de un área principalmente rural, pero “ampliamente poblada”.

Tras un primer momento en el que el invasor romano había conquistado la zona y se había asentado sobre los poblamientos de los carpetanos (el pueblo de origen celta que ocupaba el centro peninsular hasta entonces), entre el final de la época republicana y el principio del Imperio se comenzaron a conformar estas caput civitatis que concentraban las funciones administrativas, políticas, jurídicas y religiosas para los núcleos más pequeños de los alrededores, los cuales podían tener tamaños y configuraciones de lo más variado, desde villas a pequeñas aldeas, pasando por los establecimientos de hospedería en mitad de las calzadas… Algunas de las cabeceras se habrían levantado sobre asentamientos anteriores y otras se habrían fundado desde cero; y solo en algunos casos responderían a lo que se entiende tradicionalmente por una gran ciudad romana, con un núcleo importante de población. Por ejemplo, este es el caso de Complutum, la más importante de las cabeceras de ciudades del entorno en aquella época y la mejor documentada de la región junto a Titulcia.

Otras, sin embargo, responderían a lo que recientes avances en la investigación de la época han llamado civitates sine urbe, esto es, sin apenas espacios urbanos más allá de las construcciones oficiales. Este sería el caso de la cabecera de Mantua, en la actual Villamanta. De ella habrían dependido aldeas del entorno ubicadas entre Cenicientos, San Martín de Valdeiglesias, Brunete, Arroyomolinos y Móstoles, aseguran los especialistas.

Y continúan: “Por más que no venga reflejada en los itinerarios romanos, no parece haber duda sobre la existencia de una vía que cruzaba la sierra de Guadarrama por el puerto de la Fuenfría”. Con lo cual, la lógica apunta a otra cabecera de ciudad en el noreste de la región. En este caso, aunque “no hay todavía garantías plenas para sostener dónde se situaba”, apuntan con toda probabilidad al entorno de La Dehesa de la Oliva, en Patones, donde se han encontrado restos que demuestran el poblamiento del lugar desde el Paleolítico hasta la Edad Media. Incluido el periodo de conquista romana, aunque entre el siglo I y el V la población se habría desplazado a un llano cercano a la dehesa, donde se han documentado restos con signos constructivos de la época como el trazado ortogonal de las calles, canales de desagüe y algunos edificios, incluido uno que parece “destinado a albergar pequeñas tiendas”. Además, ese llano está en un punto estratégico para controlar las dos submesetas que separa la sierra y está junto a un antiguo vado del río Jarama.

Yacimiento de Complutum en Alcalá de Henares. SANTI BURGOS

Esto último resulta clave en la investigación, pues numerosas ciudades de aquella época se establecieron junto a vados de ríos: Complutum, Titulcia, Toletum (Toledo), Albura, Caesarobrigra (Talavera de la Reina), Augustobriga (hoy, bajo el pantano de Valdecañas, en Cáceres). “Un buen vado permitía que las tierras del otro lado del río pudieran pertenecer a la ciudad y, por lo mismo, que la población de ambas márgenes acudiera con facilidad a resolver sus obligaciones político-administrativas, a los mercados y a las grandes festividades públicas. Disponer de un buen vado hacía posible incluso que una parte de la población de la ciudad se asentara al otro lado del río e incluso que allí se erigieran edificios públicos”, dice el estudio titulado Mantua y otras posibles cabeceras de ciudades romanas en el ámbito de la Comunidad de Madrid.

Por último, para el noroeste de la región, donde se han encontrado numerosos testimonios de la época en las localidades de Galapagar, Collado Villalba, Alpedrete, San Lorenzo del Escorial, Cercedilla, y, algo más lejos de allí, en Manzanares el Real y Colmenar Viejo, los expertos colocan la cabecera de Miaccum “en o cerca de Collado Villalba o de San Lorenzo de El Escorial”. Esta también tendría un pequeño núcleo urbano.

La ubicación de Miaccum en San Lorenzo de El Escorial cuadraría perfectamente con la existencia de un mutatio (una especie de posada junto a la calzada en “la que se realizaría el cambio de herrajes, el servicio de relevos”) junto a Collado Mediano, donde se encuentra el yacimiento de El Beneficio, según señalan en otro reciente estudio las profesoras Carmen Fernández (de la Autónoma de Madrid) y Mar Zarzalejos (UNED). En su trabajo, sobre los avances más recientes sobre la implantación romana en lo que hoy es la Comunidad de Madrid, ponen algunas precauciones a la propuesta de Mangas, Azcárraga y Märtens —“El registro arqueológico de la región madrileña ofrece datos muy limitados sobre centros urbanos de corte clásico y sobre las cabeceras de las civitates, cuya importancia solo podemos presuponer—, pero admiten que “este modelo organizativo parece verosímil en líneas generales”. Las dos profesoras destacan, en cualquier caso, la necesidad de seguir avanzando en la investigación arqueológica de esta propuesta y, en general, de todo un periodo, el del romano madrileño, al que pesar de los indudables avances, se le sigue otorgando “un papel secundario”, aseguran.

¿Y MADRID?

Los investigadores han ido abandonando poco a poco las teorías que colocaban la romana Mantua en la ciudad de Madrid o Miaccum, en las proximidades de la Casa de Campo. Sin embargo, Sandra Azcárraga y sus colegas plantean la posibilidad de que en la capital hubiera otra de esas caput civitatis, “al menos en los comienzos del Imperio”.

Se basan en el hallazgo del texto de un miliario (una pieza de piedra que marcaba las distancias en las calzadas) en la Puerta de Moros y otras inscripciones en los restos del antiguo poblado —“en los bancos del Manzanares, junto al Puente de los Franceses, en lienzos de la muralla, en las escaleras de una casa cercana a la muralla, en los escalones de Santa María de la Almudena, en la puerta de Guadalajara…”—, así como en la variedad de los restos arqueológicos: villas en la Casa de campo, Carabanchel y Vallecas, una necrópolis en Villaverde Bajo, un poblado carpetano en La Gavia.

Teniendo en cuenta todo ello, así como la cercanía a un vado del Manzanares y la distancia con las cabeceras de las ciudades romanas localizadas (Complutum, Titulcia, Mantua), escriben, “no es imposible, dice que el poblado romano de Madrid equivaliera a la cabecera de una civitas romana”. Como mínimo, aseguran, en Madrid había una pequeña aldea (vicum) que “cumplía a la vez las funciones de mansio [una especie de hospedería para los viajeros] en la vía que venía desde Toletum para dirigirse al norte”.

 

19 noviembre 2017 at 11:22 am Deja un comentario

Arqueólogos de la UA localizan la calle que llevaría a la puerta de acceso al fortín del Tossal de la Cala en Benidorm

El hallazgo de esta quinta campaña permitirá saber cómo era la vida cotidiana en el ejército romano de época republicana. El Ayuntamiento de Benidorm ha previsto iniciar antes de fin de año la consolidación y musealización del yacimiento

Localización de las zonas de trabajo de 2017. El acceso al fortín aparece en el área del recuadro occidental. Se observan las estancias y muralla norte documentadas desde 2013 junto al tramo final de la carretera.

Fuente: Universidad de Alicante
21 de julio de 2017

Desde el verano de 2013 la historia de Benidorm se va escribiendo piedra a piedra excavada por arqueólogos de la Universidad de Alicante. El Tossal de la Cala fue un fortín o castellum mandado construir por el general Sertorio, político y militar romano de la época final de la República romana (siglo I a.C.), dentro de un plan de fortificación de la costa norte alicantina, probablemente en torno al año 77 a.C.

En este enclave trabajan desde esa fecha el equipo que codirige Feliciana Sala, Jesús Moratalla y Sonia Bayo, gracias al apoyo de la Concejalía de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Benidorm, promotora de las excavaciones, y del Grupo Bali. Estas excavaciones se enmarcan en las actividades de colaboración científica y transferencia del conocimiento establecidas según convenio entre el Ayuntamiento de Benidorm y la Universidad de Alicante. La excavación en el Tossal de la Cala se inscribe en el proyecto de I+D HAR2016-76917-P, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad y desarrollado en el seno del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico de la Universidad de Alicante.

El grupo de investigación que lideraba la investigadora de la Universidad de Alicante Feliciana Sala Sellés comenzó trabajando en 2013 con la hipótesis de que los iberos de la comarca vivieran en el enclave integrados en el ejército romano como tropas auxiliares. Este plan de fortificación incluía también los cerros de Cap Negret (Altea), Penyal d’Ifac (Calp) y Punta de la Torre (Moraira). El control de la navegación de las naves del Senado romano que rebasaran el cabo de la Nao estaba asegurado. Sala afirmaba, ya durante la primera campaña, que estas conclusiones cambian la interpretación de la conquista romana de los territorios alicantinos.

Desde hace cinco años se ha ido avanzando en la documentación de las estancias excavadas en 1943 por el Padre Belda y en 1956 por Alejandro Ramos y Miquel Tarradell, lo que ha permitido conocer la existencia de dos patrones o tipos constructivos que se pueden relacionar con los edificios de los oficiales o de la administración de la guarnición, los de mayor extensión, y con los contubernia y/o talleres, los más sencillos. El avance en el conocimiento de la arquitectura del castellum condujo a la exhumación del lienzo norte de la muralla, llevada a cabo en la pasada campaña, apareciendo tal y como la describió Belda, un muro de mampostería de apenas 1 metro de anchura estratégicamente levantado sobre un escarpe natural del cerro de entre 2 y 3 metros de pared vertical.

Recién finalizada la quinta campaña de excavaciones en el Tossal de la Cala de Benidorm, los expertos han descubierto la calle que abocaría a la puerta de la fortificación propiamente dicha. Si bien el objetivo era hallar la puerta misma, elemento clave para conocer la circulación por el interior del fortín y, en consecuencia, su organización, no obstante, encontrar la calle es fundamental, explica Feliciana Sala.

“Saber cómo se organizaban las construcciones en torno a los espacios de circulación no es algo caprichoso”, afirma la arqueóloga. Este dato es básico para conocer cómo era la vida cotidiana en el castellum del Tossal de la Cala y, por tanto, en el ejército romano de época republicana en Hispania. Esta información permitirá musealizar el yacimiento con recreaciones reales. El Ayuntamiento de Benidorm ha previsto iniciar antes de fin de año la consolidación y musealización.

La calle que llevaría a la puerta de la fortificación, de 2,9 metros de ancho, está delimitada por el muro de fachada de las construcciones del fortín y empedrada con la roca natural del cerro. Las piedras ciclópeas forman parte del paramento de la muralla que recorre el lado sur del cerro y, se ha localizado otra construcción aneja de grandes piedras, adosada al lienzo ciclópeo, que “debe tratarse de un elemento de defensa de la puerta”, declara Sala.

Quinta campaña de excavaciones

Los investigadores partieron del objetivo de este año, que ha sido la localización de la puerta de la fortificación. Diversos datos que barajaban los especialistas hasta ahora parecían indicar que la puerta del fortín se encontraba donde hoy se ubica la ermita de la Virgen del Carmen y, desde allí, recorriendo una estrecha franja junto al cantil, ya en el interior del recinto fortificado, se llegaba a la cima donde se concentran las edificaciones documentadas estos años. Así figura en la reconstrucción virtual que se presentó en la conferencia impartida en el mes de mayo en el Salón de actos del Ayuntamiento de Benidorm. Sin embargo, el Padre Belda publicó en los años 50 que el acceso al yacimiento estaba en su límite occidental. De este modo, durante esta campaña han trabajado en dos zonas distintas: de un lado, en el final oriental del lienzo de muralla exhumado el año pasado, comprobándose que la muralla está arrasada por este punto; de otro, en el extremo occidental del yacimiento, en un punto donde la planimetría de 1995 de E. Dies Cusí refleja piedras ciclópeas, ocultas por la vegetación, que podrían tener relación con el acceso visto por Belda en 1943. En efecto, ha aparecido tal y como lo describió Belda. Sin embargo, lo que han descubierto no es la puerta de la fortificación propiamente dicha, sino la calle que abocaría a ella.

El primer paso, previo a la primera campaña, arrancó tras analizar la documentación de las excavaciones antiguas del padre Belda en 1943, de Tarradell en 1956 y de Francisco García Hernández en 1984. Fue entonces cuando los miembros del equipo de investigación de la UA plantearon esta campaña inicial, con el objetivo de descubrir la muralla descrita por el padre Belda en la memoria de sus excavaciones. El descubrimiento de la muralla, en el segundo día de la primera campaña, en 2013, venía a confirmar lo dicho en su día por el padre Belda y F. García. La muralla, con sólo un metro de grosor, cerraba muy eficazmente el recinto siguiendo el trazado de la cota 85 y corroborando que estaban ante un pequeño enclave fortificado de una media hectárea en la cima del Tossal de la Cala.

Feliciana Sala declara que “hemos llegado a un punto en que empezamos ya a conocer y a entender el yacimiento. No hay otro castellum de su cronología, de sus características, excavado en extensión como este”. Para ello, detalla, “hacemos como CSI, utilizando tecnología”.

 

22 julio 2017 at 9:37 am Deja un comentario

Introducción a las salas de Hispania romana del Museo Arqueológico Nacional

Fuente: Canal del Museo Arqueológico Nacional en Youtube

 

25 mayo 2017 at 7:24 pm Deja un comentario

10 fantásticos restos romanos en España

El Imperio dejó su huella en la Península erigiendo colosales obras arquitectónicas. ¡Descubre la Hispania de los romanos!

Fuente: NATIONAL GEOGRAPHIC
7 de febrero de 2017

Los magníficos vestigios que hoy se esparcen por el país atestiguan el auge que alcanzó la provincia romana de Hispania. Desde el año 218 a.C. y durante siete siglos, el Imperio creó campamentos inexpugnables –la muralla de Lugo sigue acorazada con 10 puertas y 71 torreones–, infraestructuras civiles –el acueducto de Segovia fue erigido con sillares prodigiosamente armados sin argamasa– o colonias diseñadas para el retiro de sus soldados veteranos.

En ellas se vivía entre villas, termas y templos, viendo luchar a los gladiadores en anfiteatros como el de Itálica, uno de los mayores del Imperio con aforo para 25.000 espectadores, y deleitándose en teatros como el de Emerita Augusta, cuyo escenario resonaba con una acústica que sigue maravillando.

1.- Ruinas de Itálica, en Santiponce, Sevilla

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Foto: Depositphotos

En sus inicios, esta ciudad romana fue fundada por el general romano Publio Cornelio Escipión para que sus soldados pudieran descansar tras la victoria conseguida frente los cartagineses en el siglo III a.C. Experimentó una larga época de bonanza hasta que el declive del Imperio romano causó su decadencia. En la imagen, mosaicos romanos que se colocaban en el suelo de las casas como decoración con motivos animales.

2.- Basílica de Baelo Claudia, Cádiz

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Foto: Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia

Cerca de la ciudad de Tarifa y dentro del Parque Natural del Estrecho, los romanos fundaron esta ciudad en el siglo II a.C., situada en un precioso enclave a pocos metros del mar. En la imagen aparecen los restos de la basílica y en primer plano la plaza sur, pero uno de los lugares más importantes de este yacimiento era la factoría de salazón y garum. Además también se puede visitar las ruinas del antiguo teatro –con capacidad para 2.000 personas–, varios templos, tiendas, termas y murallas.

3.- Acueducto de Segovia

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Foto: Turismo Segovia

Una de las construcciones romanas mejor conservadas de toda la Península ibérica es el acueducto de Segovia. Esta obra de ingeniería da cuenta de las grandes aportaciones que llevaron a cabo los arquitectos romanos en cuanto a la funcionalidad de sus edificios. Gracias a este acueducto todos los habitantes de la ciudad recibían agua en sus casas.

4.- Murallas romanas de Lugo

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Foto: Turismo Lugo

Con el romanticismo de las luces nocturnas, las murallas romanas de Lugo –declaradas Patrimonio de la Humanidad– muestran una de sus mejores imágenes. Fue levantada en el siglo I a.C. por orden del emperador Augusto en la antigua ciudad romana de Lucus Augusti. Actualmente, la muralla rodea el casco antiguo de la ciudad, perfecto para recorrer callejeando, un posee un adarve de 2 kilómetros de largo que permite pasearla de principio a fin.

5.- Teatro romano de Cartagena

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Foto: AP Images

El Mueseo del teatro romano de Cartagena fue diseñado de manera que el visitante inicia un camino mediante el cual se va sumergiendo poco a poco en un mundo antiguo cuyo final es la entrada al gran teatro romano. Los trabajos de restauración llevados a cabo a principio del siglo XXI permiten apreciar todas las partes que formaban la estructura: la cávea (gradas), la orchestra (dónde actuaba el coro), el proscenium (donde se situaban los actores), la scaena frons (el frente escénico) y el patio porticado detrás de la escena.

6.- Anfiteatro romano en Tarragona

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Foto: Gtres

La ciudad tiene unos orígenes comunes con los de las primeras ciudades de Itálica, donde lo primeros asentamientos fueron los campamentos de las legiones que descansaban después de las batallas de conquista. Con el paso del tiempo, Tárraco se convirtió en una ciudad de gran importancia para el Imperio romano, siendo la capital de la provincia Tarraconensis. El anfiteatro, construido en la época de Augusto, junto con las murallas, templos, el foro y un acueducto son los vestigios que todavía se pueden visitar actualmente.

7.- Ruinas de Ampurias, Girona

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Foto: Deposiphotos

La conquista de este puerto y mercado griego supuso la vía de entrada de la romanización a la Península ibérica, que se produjo durante la Segunda Guerra Púnica con el desembarco del ejército romano en las costas de la ciudad en el año 218 a.C. Entre las ruinas de Ampurias todavía se pueden observar los restos de varias domus, con los mosaicos que se colocaban en el suelo y la ínsula que formaba un grupo de casas, la basílica, el forum y las tabernae.

8.- Minas de Las Médulas, León

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Foto: Odonell Ramón, Patronato de Turismo de El Bierzo

En plena comarca de El Bierzo, las montañas de la Médulas fueron una de las fuentes más importantes de oro para el Imperio romano. La explotación de estas minas por parte de los romanos se inició durante la época del emperador Augusto. El historiador Plinio el Viejo ya habla de la excavaciones en las minas de oro de esta zona, remarcando la dureza de las condiciones en las que trabajaban los obreros.

9.- Mosaicos romanos, Mérida

Foto: Gtres

Uno de los elementos artísticos que más caracterizan el arte romano fueron los mosaicos con los que decoraban las paredes y el suelo de los lugares más cotidianos. En Mérida, antigua Emérita Augusta, se puede visitar el teatro romano –uno de los mejor conservados–, el anfiteatro, el circo, el acueducto, el puente y el arco de Trajano además de algunos mosaicos. En la imagen, las pequeñas piezas de forma cuadrada, las teselas, recrean una escena cotidiana de caza.

10.- Casa de las columnas, Numancia, Soria

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Foto: Diputación Provincial de Soria

Se trata de una ciudad antigua ya desaparecida que fue fundada por celtíberos. Los numantinos ofrecieron una fuerte oposición al Imperio, que tuvo que enviar diferentes cónsules para tratar de negociar con la resistencia. Finalmente, la ciudad cayó después de un largo sitio del ejército de Escipión en el año 133 a.C. Hoy en día, entre sus vestigios, de pueden visitar las murallas y algunos templos romanos.

 

7 febrero 2017 at 11:39 pm Deja un comentario

La sequía entre los siglos IV y VII pudo echar a los romanos de la Península

La escasez hídrica podría haber estado detrás del declive del imperio romano en la Península Ibérica, ya que el final de su presencia coincidió con los tres siglos más secos y en los que apenas hubo tormentas, según un estudio sobre las tormentas mediterráneas de los últimos 2.275 años.

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Foto: Los investigadores sacan los sondeos de los sedimentos desde una plataforma flotante en el lago Montcortés. / Fondo documental IPE_CSIC, vía Agencia SINC

Fuente: EUROPA PRESS  |  LA VANGUARDIA

MADRID, 2 de Dic.- El artículo, realizado por investigadores de distintos centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que se publica este viernes en Scientific Reports, reconstruye las tormentas desde el año 763 antes de Cristo hasta el año 2012 con la intención de entender las fluctuaciones del clima en el Mediterráneo.

Las grandes tormentas documentadas se produjeron en Lérida, gracias a los registros sedimentarios del lago Montcortés, donde los depósitos son anuales.

En la investigación han participado también científicos del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Instituto Pirenaico de Ecología(IPE) y el Instituto de Física Química Rocasolano (IQFR).

Los investigadores han logrado reconstruir año a año las lluvias extremas y relacionarlas con la Oscilación del Mediterráneo, un patrón atmosférico a gran escala que condiciona la precipitación de este área del planeta.

El hecho de contar con un registro de casi tres milenios tan completo y homogéneo ha permitido a los investigadores calcular con precisión los diferentes periodos de retorno de las tormentas en el pasado.

El científico del IQFR Juan Pablo Corella, ha explicado que gracias a las características del lago, el registro sedimentario es muy detallado por lo que han podido determinar hasta la estación del año en la que se produjeron las tormentas.

El trabajo reconstruye también las fases negativas de la Oscilación del Mediterráneo en los últimos tres milenios, un patrón climático determinado por el gradiente de presión entre el este y el oeste del Mediterráneo y que controla las lluvias en el sur de Europa. Así, cuando la Oscilación del Mediterráneo es negativa llueve más en la Península Ibérica.

«Este detallado registro paleoclimático del oeste mediterráneo nos muestra que las etapas secas de varias décadas a siglos de duración con menos episodios tormentosos han sido una tónica bastante habitual durante los últimos 3000 años del Holoceno», apunta el investigador del MNCN Gerardo Benito.

Además, ha añadido que los datos obtenidos pueden ayudar a comprender el comportamiento del clima ante el cambio global. Mediante esta resolución anual, los investigadores han comprobado como entre los años 370 y 670 después de Cristo la península vivió una etapa especialmente seca, con pocas lluvias ala vez que las temperaturas en Europa eran frías.

Por ello, consideran que «posiblemente» estas condiciones climáticas tuvieran una influencia socio-económica en el declive final del Imperio Romano y el auge del periodo migratorio europeo.

Durante la Edad Media cuando las temperaturas fueron algo más cálidas que en la actualidad hubo una alternancia de episodios muy secos y lluvias extremas. Una mayor estabilidad hídrica ocurrió entre 1537 y 1805 coincidiendo con la bajada generalizada de las temperaturas que se produjo y que ha llevado a bautizar esta etapa como la Pequeña Edad del Hielo europea.

 

2 diciembre 2016 at 8:59 pm Deja un comentario

Pretenden iniciar la musealización de yacimiento de Benidorm en 2017

La concejala de Patrimonio Histórico de Benidorm, Ana Pellicer, ha anunciado hoy que el gobierno local, del PP, pretende iniciar la musealización del yacimiento arqueológico del Tossal de La Cala a lo largo del próximo año.

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Tossal de la Cala de Benidorm. (Foto: UA)

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA

Benidorm (Alicante), 19 oct.- Este proceso se realizará en colaboración con la Universidad de Alicante (UA).

Pellicer ha avanzado que en el presupuesto de 2017 quieren incluir una partida que les permita comenzar esa musealización, una vez que ya se han cuantificado las actuaciones que se tendrán que acometer.

Con ese motivo ha tenido lugar esta mañana una visita al yacimiento con la mayoría de grupos de la oposición para que «conozcan y sepan del valor que tienen hacer esta actuación» y con el fin de contar con el apoyo a la hora de aprobar dicha partida, ha explicado la edil.

Los profesores de la UA Feliciana Sala y Jesús Moratalla han aprovechado la ocasión para explicar a los concejales el desarrollo de las diferentes campañas arqueológicas, así como los avances en los últimos cuatro años.

El más destacado de ellos ha sido el descubrimiento y exhumación de buena parte de la muralla y estancias del «castellum» romano de época republicana.

Además, las sucesivas campañas han posibilitado aclarar que los restos no correspondían a un poblado íbero, como se pensó durante varias décadas, sino a un fortín militar romano del siglo I a.C.

El yacimiento de Benidorm es el que más información ha aportado en el estudio de fortines romanos durante las guerras sertorianas y ello, ha dicho Pellicer permitirá «contextualizar y divulgar entre el público cómo era el ‘castellum’, su uso y cómo vivían en él las tropas que lo ocupaban».

La edil también ha precisado que es intención de su departamento continuar el próximo año con una nueva campaña de excavaciones en el lugar.

 

19 octubre 2016 at 7:49 pm Deja un comentario

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