Posts tagged ‘Hipatia’

Los descubrimientos científicos y filosóficos de Hipatia de Alejandría en un cómic

  • Jordi Bayarri amplía su colección sobre científicos con Hipatia. La verdad en las matemáticas
  • «Hemos querido centrarnos en el trabajo científico y filosófico de Hipatia», asegura

Fragmento de la portada de ‘Hipatia. La verdad en las matemáticas’

Fuente: JESÚS JIMÉNEZ  |  RTVE.es
24 de mayo de 2018

Hace ya casi ocho años que Jordi Bayarri (Alboraya, 1972) inició su colección de cómics sobre científicos dirigida a los niños. Un proyecto muy especial que inició con Darwin y que, durante este tiempo, ha amplíado con Galileo, Newton, Marie Curie, Ramón y Cajal Aristóteles; a los que ahora se suma Hipatia. La verdad en las matemáticas, dedicada a la famosa científica y filósofa de Alejandría.

Bayarri destaca que: «Es una mujer científica de la que, a pesar de ser conocida, realmente se sabe poco. Es de dominio público su conflicto con la iglesia del siglo IV y su posterior asesinato a manos de una turba violenta, pero prácticamente nada de su trabajo científico o filosófico. En mi cómic he querido centrarme más en lo segundo porque creo que debe conocerse».

«En este tebeo -continúa Bayarri-, como en todos los de la Colección Científicos, intento explicar como se forma un científico, la relevancia de sus investigaciones y su relación con la sociedad. En este caso, cuento la formación de Hipatia en la academia de Alejandría y su posterior actividad como matemática, como maestra y como filósofa neoplatónica poniendo sus conocimientos al servicio de si ciudad».

Página de ‘Hipatia. La verdad en las matemáticas’

Los descubrimientos y el legado de Hipatia

En cuanto a losprincipales avances o descubrimientos de Hipatia, Jordi Bayarri destaca: «Aparte de su trabajo como maestra, formando y enseñando a los matemáticos y filósofos que le siguieron los pasos, lo más destacable es su tarea en los llamados «comentarios», en los que se analizaban y mejoraban tratados matemáticos de la antigüedad, actualizándolos y asegurando su vigencia y su conservación para siglos venideros».

En cuanto a su legado: «El principal legado es -como ya he dicho-  asegurar la conservación de muchos conceptos matemáticos que, de otra forma, se hubiesen perdido -comenta Bayarri-. Aunque en su época las mujeres podían desarrollar la misma actividad científica que los hombres (Hipatia no era la única mujer matemática o filósofa en Alejandría), durante la Edad Media esta tarea quedó reservada exclusivamente a hombres y hasta mediados del siglo XVII no empiezan a surgir nuevas figuras femeninas en este campo».

Página de ‘Hipatia. La verdad en las matemáticas’

Casi ocho años de la ‘Colección Científicos’

Jordi lleva ya casi ocho años inmerso en este proyecto de la Colección Científicos, que compagina con otros. «Para mí ha sido espectacular. Llevo veinte años autoeditándome y hasta este proyecto no había recibido una respuesta tan favorable. Los incios, con Darwin, fuero algo tímidos pero en cuanto llegaron Galileo y Newton y la colección empezó a cobrar entidad, la reacción de los lectores aumentó exponencialmente».

«Y con la edición de Marie Curie ya fue espectacular -añade-, es nuestro cómic más solicitado. Mis objetivos de crear una serie de cómics que vaya creciendo y sumando lectores con cada nuevo volumen, están más que cubiertos. Personalmente, y aún sin tener en cuenta que se trata de cómics autoeditados y no cuento con el respaldo de ninguna gran editorial, creo que es todo un éxito haber conseguido montar un proyecto así y haber vendido casi 20000 ejemplares«.

Página de ‘Hipatia. La verdad en las matemáticas’

Durante estos años, Jordi Bayarri siempre ha contado con el mismo equipo, el estupendo colorista Dani Seijas, y Tayra Lanuza, doctora en historia de la ciencia e investigadora en Herzog August Bibliothek Wolfenbüttel (Alemania)

«Como es habitual -asegura Bayarri-, Tayra Lanuzase encarga de la documentación y la supervisión de los contenidos históricos y científicos del cómic. En casos como el de Hipatia, nos encontramos con personajes cuya historia y actividad se ha visto manipulada, bien para encumbrarla, bien para denostarla, durante literalmente siglos. Es por esto que ponemos especial atención en consultar los manuales y a los expertos más solventes, para no caer en la leyenda o la falacia y poder explicar los hechos más reales posibles. Como especialista en Historia de la CIencia, Tayra se preocupa mucho de contrastar toda la información antes de trasladármela a mí y luego supervisa lo que yo escribo en el tebeo para asegurarse de que no me invento nada».

Boceto de una página de ‘Hipatia. La verdad en las matemáticas’

Jordi asegura que hacer tebeos para niños no es nada fácil: «Yo vengo de hacer muchos tebeos para adultos y, aunque tenía más o menos claro en mi mente cómo quería que fueran mis tebeos para chavales, hasta que no me puse a ello no descubrí lo complicado que es. Los niños son lectores implacables y debes asegurarte de que mantienes su interés en todo momento. A lo largo de la colección creo que he ido afinando la forma de contar las cosas de forma que sea siempre entretenido».

«El dibujo -continúa Jordi- también lo he ido depurando, ya que es un estilo muy diferente al que uso habitualmente, pero he conseguido que tenga su propia entidad. Sobre todo en los últimos cómics, el excelente color de Dani Seijas ha hecho que lo tebeos tengan un aspecto aún mejor».

La Colección Científicos

El futuro de la colección

Sobre el papel que pueden tener los cómics en los colegios, Jordi opina que: «Los tebeos en los colegios tienen un campo inmenso en el que expandirse. Los cómics pueden ser todo lo que los profesores quieren que sea: lectura de apoyo, material didáctico, etc. Solo tienen que incorporarlos a sus clases y comprobar lo útiles que les pueden ser. El tebeo es un lenguaje naturalmente dotado para la divulgación, no hay que hacer nada raro para hacer un tebeo educativo, en un recurso del que se puede sacar mucho provecho si se quiere. Faltaría, eso sí, que los responsables de los contenidos y soportes seleccionados en los planes de estudios se decantaran por el cómic para que su uso en las clases no fuera solo una elección particular de los profesores».

Sobre el siguiente volumen de la colección científicos, Jordi nos avanza que: «El próximo cómic, en el que ya estamos trabajando en la documentación, será sobre Einstein. Espero tenerlo listo entre el fin del verano y navidades».

No es el único proyecto del dibujante. «Aparte del próximo volumen de la Colección Científicos, estoy trabajando en el capítulo 10 de Entre Tinieblas, mi serie de fantasía y en el cuarto de Crónicas de un Calzador de Mesas, que de momento se publica exclusivamente en internet pero pronto quiero recopilarlo en papel. Pronto también va a salir a la venta Viajero, un pequeño tebeo de viajes donde recopilo mis últimas excursiones por el mundo«.

Portada de ‘Hipatia. La verdad en las matemáticas’

 

24 mayo 2018 at 10:47 pm 2 comentarios

Hipatia, la última filósofa griega

En el año 415 se apagó bruscamente la estrella de la matemática, astrónoma y filósofa pagana Hipatia de Alejandría, cuando una turba de cristianos exaltados la mató con extrema crueldad. Este trágico hecho marcó el ocaso de la cultura pagana en el mundo antiguo

hipatia_NG

Se ha creído que este personaje del fresco La escuela de Atenas, de Rafael, es Hipatia. En realidad, sería un retrato de Francesco Maria della Rovere, sobrino del papa Julio II. 1508-1511. Estancia de la Signatura o del Sello, Vaticano. SCALA, FIRENZE

Por Carlos García Gual. Asesor de Historia National Geographic. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Historia NG nº 142

En el mes de marzo del año 415, en plena Cuaresma, un crimen sacudió la ciudad de Alejandría: una muchedumbre vociferante atacó a la respetada y sabia Hipatia, la mató y se ensañó con sus restos. Los asesinos formaban parte de «una multitud de creyentes en Dios», que «buscaron a la mujer pagana que había entretenido a la gente de la ciudad y al prefecto con sus encantamientos». Así habla de la filósofa –como de una bruja– la crónica de Juan, obispo de Nikiu, una diócesis del delta del Nilo. Escrita casi tres siglos después del asesinato de Hipatia, es el texto que ofrece más detalles sobre su muerte, y también muestra una clara animadversión hacia la estudiosa, cuyas hechicerías habrían justificado su atroz final. Pero ¿quién fue en realidad Hipatia y por qué murió?

Para responder a esta pregunta debemos trasladarnos a la Alejandría de comienzos del siglo V. Por entonces, la espléndida metrópoli fundada por Alejandro Magno, famosa por su Museo (un extraordinario centro científico), su enorme Biblioteca y sus grandes templos, aún mantenía una considerable población y era la capital de Egipto. Como ciudad del Imperio romano de Oriente, la gobernaba un prefecto enviado por el emperador de Constantinopla; pero, de modo no oficial, gran parte de su gente obedecía los dictados de su obispo y patriarca, quien velaba por la fe y la ortodoxia de la comunidad cristiana.

Desde que el emperador Teodosio I había proclamado el cristianismo como religión única del Imperio, el poder eclesiástico se había instalado en las ciudades e iba asfixiando los reductos del paganismo. Y actuaba con una intolerancia feroz, no sólo contra los adeptos a los antiguos cultos, sino contra los disidentes de todo tipo, ya fueran herejes o judíos, muy numerosos en Alejandría. En esta ciudad, tanto el clero como los monjes de los desiertos vecinos y los llamados parabolanos –unos servidores de la Iglesia que también actuaban como sus guardias– seguían los dictados del obispo, y en momentos de conflicto no vacilaban en promover violentos disturbios para demostrar su fuerza, destruir los templos de los infieles y acallar sus voces.

Fue así como, instigados por el obispo Teófilo, estos fanáticos causaron grandes destrozos en diversos santuarios paganos, y en el año 391 saquearon e incendiaron el famoso Serapeo y su espléndida biblioteca. El templo de Serapis, un emblema glorioso de la ciudad durante siglos, fue convertido en iglesia cristiana, al igual que el Cesareo, un antiguo  templo dedicado al culto del emperador. Quienes se negaban a convertirse a la fe dominante sufrían el asedio cristiano. Resultaban vanos sus intentos de apelar en su socorro a la corte imperial de Constantinopla, carcomida por las intrigas e impotente para frenar los tumultos de la masa fanática.

En este contexto se sitúa el martirio de Hipatia. Su muerte resonó como una campanada fúnebre en el ocaso de Alejandría, el antiguo centro de la ciencia, la cultura y el arte helenísticos. Tanto los truculentos detalles del crimen como la manifiesta impunidad de los asesinos han hecho de la muerte de Hipatia un escándalo histórico memorable. Los testimonios conservados sobre la figura de Hipatia y su siniestro final proceden de dos historiadores eclesiásticos, Filostorgio y Sócrates el Escolástico, que escribieron unos veinte años después del crimen y no ocultan su reprobación ante lo espantoso de aquel acto fanático. También del neoplatónico Damascio de Damasco, que escribió medio siglo más tarde, recogiendo ecos y datos de tan escandaloso suceso, y del obispo Juan de Nikiu, mucho más tardío.

¿Quién era Hipatia?

Todos coinciden en destacar que Hipatia sobresalió como estudiosa de las ciencias y la filosofía, materias a las que se dedicó desde joven. Era hija de Teón, un ilustre matemático del Museo y astrónomo notable. Hipatia, pues, era una digna heredera de la gran tradición científica del Museo, pero a la vez se convirtió en una renombrada profesora que daba lecciones públicas sobre las ideas de Platón, y seguramente de Aristóteles, atrayendo numeroso público. Esto lo sabemos también por las cartas muy afectuosas que escribió uno de sus más fieles discípulos, Sinesio de Cirene. En algunas pide consejo a su «queridísima maestra», y en otras habla de ella a sus amigos con afecto y admiración. Incluso se promete a sí mismo que recordará a Hipatia en el Hades, esto es, en el Más Allá.

Hipatia, pues, formaba parte de la élite pagana fiel a sus antiguas ideas y creencias, y velaba por el legado clásico en un ambiente que se iba volviendo más y más hostil hacia la herencia ilustrada del helenismo. Respecto del saber de Hipatia, Sócrates el Escolástico escribe: «Llegó a tal grado de cultura que superó a todos los filósofos contemporáneos, heredó la escuela platónica que había sido renovada en tiempos de Plotino, y explicaba todas las ciencias filosóficas a quienes lo deseaban. Por eso quienes deseaban pensar de modo filosófico acudían hacia ella de todas partes». Es interesante esa mención de que «heredó la escuela», es decir, la enseñanza de la doctrina platónica renovada por el filósofo Plotino, que nosotros conocemos como neoplatonismo.

Por otra parte, tanto Filostorgio como Damascio señalan que Hipatia aventajó a su padre en saber, en astronomía y en su dedicación a la filosofía. Dice Filostorgio: «Aprendió de su padre las ciencias matemáticas, pero resultó mucho mejor que el maestro, sobre todo en el arte de la observación de los astros».

Y Damascio: «De naturaleza más noble que su padre, no se contentó con el saber que viene a través de las ciencias matemáticas a las que él la había introducido, sino que, no sin altura de espíritu, se dedicó también a las otras enseñanzas filosóficas». Es decir, Hipatia siguió las enseñanzas del padre matemático, pero fue más allá en sus estudios de los movimientos de los astros y, sobre todo, al ampliar el horizonte de sus investigaciones desde la ciencia hacia la filosofía. Eso la hizo famosa y atrajo hacia ella a muchos oyentes y discípulos.

Damascio continúa: «Puesto que era así la naturaleza de Hipatia, es decir, tan atractiva y dialéctica en sus discursos, dispuesta y política en sus actuaciones, el resto de la ciudad con buen criterio la amaba y la obsequiaba generosamente, y los notables, cada vez que hacían frente a muchas cuestiones públicas, solían aproximarse a ella […] Si bien el estado real de la filosofía estaba ya en una completa ruina, su nombre parecía ser magnífico y digno de admiración para aquellos que administraban los asuntos más importantes del gobierno». Hipatia, pues, era una figura extraordinaria: mujer, pagana y sabia, influyente y con numerosos discípulos, muy admirada en la ciudad. Todo esto hizo que su eliminación por parte de cristianos fanáticos tuviera un carácter ejemplar.

Un móvil

El siniestro suceso ocurrió en el año 415, y fue oscuramente instigado por el obispo Cirilo, sucesor y sobrino de aquel patriarca Teófilo que había impulsado a las masas devotas a destruir el Serapeo. Como su tío, Cirilo era un patriarca con mucho poder, intrigante y taimado. Sin embargo, tras su muerte no tardaría en ser santificado por sus servicios y méritos. No sabemos bien qué desencadenó la furia de Cirilo contra Hipatia, quien ni siquiera era una intelectual combativa y hostil al cristianismo. De hecho, tenía discípulos cristianos como aquel Sinesio que le escribió tantas cartas y que llegó a ser obispo de Tolemaida.

Damascio ofrece una acusación clara  contra el patriarca y explica las causas de su hostilidad hacia la filósofa: «Ocurrió un día que Cirilo, obispo del grupo opuesto, pasaba por delante de casa de Hipatia y vio una gran multitud de gente y de caballos a su puerta. Había quienes llegaban, quienes se marchaban y quienes esperaban. Cuando Cirilo preguntó por el significado de aquella reunión y los motivos del revuelo, sus criados le explicaron que era la casa de la filósofa Hipatia y que ella estaba saludándoles. Cuando Cirilo oyó esto le entró tal ataque de envidia que inmediatamente empezó a conspirar su asesinato de la manera más detestable». La envidia, pues, habría sido el desencadenante de  los hechos.

Pero queda otro motivo que pudo influir en la inquina del obispo: las buenas relaciones de Hipatia con Orestes, el prefecto de la ciudad, que años antes había sido objeto de otro ataque callejero de los mismos fanáticos, uno de los cuales lo había herido en la cabeza con una piedra. El agresor, un monje llamado Amonio, fue sometido a tortura y falleció, tras lo cual Cirilo depositó sus restos en una iglesia y le rindió el culto que se daba a los mártires. Las relaciones entre el poder eclesiástico y el poder civil se habían tensado hasta el extremo, e Hipatia reunía la doble condición de pagana y próxima a Orestes, lo que no podía menos que concitar el odio del patriarca. Cuando Damascio califica a Cirilo de «obispo del grupo opuesto» quizá tenga en mente a quienes se enfrentaban a él, con Orestes e Hipatia como cabezas visibles.

El asesinato

La filósofa murió durante el cuarto año del obispado de Cirilo. Una turba de monjes venidos de los yermos próximos o de parabolanos rodeó en pleno día a Hipatia en la misma puerta de su casa. La arrastraron a golpes hasta el interior de una iglesia, y allí la desnudaron y la descuartizaron, desgarrando sus carnes con conchas y tejas, y después de muerta quemaron sus restos en una hoguera para borrar su recuerdo. La brutal escena semejaba un sacrificio humano en un ritual de inaudita ferocidad, como si inmolaran una víctima a un dios bárbaro. Anotemos de paso que, ya que era una famosa profesora unos veinte años antes, Hipatia no murió tan joven como creían algunos pintores románticos, imaginándola como una bellísima muchacha desnuda y sacrificada en un altar por los furiosos monjes. Debía tener cincuenta años o más cuando fue tan cruelmente asesinada.

Para saber más

Hipatia de Alejandría. Maria Dzielska. Siruela, Madrid, 2009.
Hipatia. Clelia Martínez Maza. La Esfera, Madrid, 2009.
Filosofía y ciencia en Hipatia. Pedro Jesús Teruel. Gredos, Madrid, 2011.
Hipatia de Alejandría. Charles Kingsley. Edhasa, Barcelona, 2009.

5 noviembre 2015 at 8:39 am 11 comentarios

Efeméride: Hipatia de Alejandría fue asesinada hace 1.600 años

La filósofa y maestra neoplatónica, una mujer de gran belleza y sabiduría, fue brutalmente asesinada por una turba de cristianos en marzo de 415 d.C.

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Cuadro pintado por Charles William Mitchell en 1885 que representa a Hipatia justo antes de ser atacada. / © COURTESY OF LAING ART GALLERY

Fuente: NATIONAL GEOGRAPHIC

Charles William Mitchell, un pintor prerrafaelita de Newcastle, representó a Hipatia de Alejandría, una mujer de gran belleza y sabiduría, justo antes de ser atacada brutalmente por una turba de cristianos. Hipatia, quien fue acusada injustamente por un grupo de fanáticos religiosos en la tumultuosa Alejandría de comienzos del siglo V, aparece aquí junto al altar de un templo cristiano, cubriendo su cuerpo desnudo con su cabello largo y rojizo, más propio de la pintura prerrafaelita. Por su rostro lívido y desencajado se nota que intuye su trágica muerte. Hipatia fue una maestra brillante de filosofía, matemáticas y astronomía, que se negó a traicionar sus conocimientos científicos para convertirse al cristianismo, pese a que se mostró tolerante con todas las religiones. Pero fue víctima de una conspiración, según parece por motivos políticos, en una época de luchas internas y de intolerancia hacia el paganismo y el neoplatonismo.

Despedazaron su cuerpo y lo quemaron

Como tenía frecuentes entrevistas con Orestes [el prefecto imperial de Alejandría] se informó de forma calumniosa entre el populacho cristiano que fue por su influencia que él fue prevenido de reconciliarse con Cirilo [el Patriarca de Alejandría]. Por lo tanto, algunos de ellos, cuyo cabecilla era un lector llamado Pedro, se apresuraron movidos por un entusiasmo feroz y fanático y emprendieron una conspiración contra ella. Y vigilándola mientras regresaba a casa en su carro, la bajaron de él, la arrastraron y se la llevaron a la iglesia llamada Cesáreo, donde la desnudaron completamente y la asesinaron [golpeándola o cortándola] con tejas [o conchas]. Después de despedazarla, se llevaron sus miembros destrozados a un lugar llamado Cinarón y los quemaron, relata el historiador Sócrates Escolástico, coetáneo de Hipatia. La filósofa y maestra neoplatónica murió en marzo del año 415 (o puede que 416), es decir, hace 1.600 años.

12 marzo 2015 at 12:06 pm Deja un comentario


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