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Grecia continúa su lucha por el regreso de las esculturas del Partenón

Exigen la vuelta del friso de Fidias

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Vista de la acrópolis en un día nublado

“Opaco es el ojo que no llore al ver los muros desfigurados, eliminados los desmoronados sagrarios por manos inglesas”. La cita es del poeta británico Lord Byron y describe el Partenón de Atenas a principios del siglo XIX. Fue una dura crítica a su compatriota Lord Elgin, una figura defenestrada en Grecia por haber sido el promotor del desmantelamiento del friso del edificio y su posterior traslado al Reino Unido.

La obra de Fidias, esculpida hace unos 2.450 años, fue separada en dos por el noble inglés durante la ocupación otomana del actual territorio griego. Han pasado más de dos siglos desde entonces, pero los helenos se niegan a olvidar: quieren las esculturas del Partenón, expuestas el Museo Británico de Londres, de vuelta en Atenas. No parecen dispuestos a cejar en su empeño por conseguirlo.

“Esas obras son muy importantes para nosotros. Son parte de nuestra cultura, de nuestra identidad como griegos. No se trata sólo de estatuas. Hay helenos que nunca tendrán la oportunidad de verlas porque no van a viajar a Inglaterra”, explica a El Confidencial la soprano Sofía Theodoridou, activista por la vuelta de los mármoles de Elgin a Grecia.

El Museo Británico y su gobierno, sin embargo, se muestran reacios a dejar escapar las preciadas reliquias.

Varias organizaciones griegas e internacionales han sido fundadas en los últimos años para presionar por la vuelta de las esculturas. Theodoridou las apoya.

El pasado 10 de junio irrumpió en el British Museum ataviada con un vestido al estilo de la Grecia clásica. Le acompañaban seis jóvenes igualmente disfrazadas. Habían ido a visitar la estatua Cariátide expuesta en el museo y a pedir su vuelta a Grecia, donde se encuentran cinco figuras idénticas. Sustentaban, en forma de pilastras, el Erecteión de la Acrópolis capitalina: “las otras cariátides están esperando a su hermana, sola en el British Museum”, comenta.

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Grupo de activistas a favor del regreso

El coraje de los griegos en la defensa del monumento no es nuevo. Los helenos ya se encontraron ante el dilema de proteger el monumento cuando los otomanos se atrincheraron en la Acrópolis durante la guerra de independencia. Los asediados intentaron fundir el plomo de las columnas para construir balas. El bando griego decidió ofrecerles munición de su propio arsenal si aceptaban no dañar el Partenón.

“El templo a Atenea ha sido reconocido, miles de años después de su construcción, como un símbolo de la democracia. La reunificación de las esculturas de su friso es de gran importancia no sólo para los griegos sino para todo el mundo”, expone María Koutsikou mánager de la campaña Marbles Reunited, una de las organizaciones nacidas en los últimos años para reclamar la vuelta de los mármoles.

Al movimiento se han unido nombres tan conocidos como el de George Clooney. El actor norteamericano causó controversia el pasado febrero al pedir la vuelta de los mármoles durante la presentación de su película Monuments Men: “Quizá no sería algo malo si fuesen devueltas. Creo que sería una buena idea. Sería algo muy justo y agradable. Creo que es lo correcto”, dijo, levantando no pocas críticas.

Dos siglos dividido

La historia de la polémica tiene su origen en 1801. Lord Elgin era entonces el embajador británico en el Imperio Otomano. Se sirvió de un polémico permiso estatal para llevarse parte del friso del Partenón y otras esculturas a su país.

Muchos expertos han criticado la validez de esa licencia. Sólo ha llegado hasta nuestros días una traducción al italiano del original, fechada en 1801. El documento primario habría sido entregado a funcionarios otomanos ese mismo año, según Elgin y sus hombres, pero los investigadores no han sido capaces de hallarlo a pesar de la supervivencia de muchos documentos de la época.

La licencia carece además de la firma y sello del Sultán, argumento utilizado por quienes están a favor de la vuelta de las esculturas para refutar su legitimidad. Creen también que Elgin se excedió en su interpretación y que el documento no le daba permiso para llevarse las esculturas.

Otros, como la soprano Theodoridou, ponen en tela de juicio la autoridad otomana para decidir sobre el Partenón: “No es posible tomar lo que quieras de un sitio que estás ocupando. Estuvimos bajo el yugo otomano durante 400 años pero eso no les daba autoridad para llevárselo todo”, critica, a pesar de que el estado nacional griego no existía en aquella época.

La colección fue adquirida por el gobierno británico en 1816 tras unas polémicas sesiones en el parlamento: “Lord Elgin actuó con total conocimiento y permiso de las autoridades de aquellos días y recibió una licencia que cubrió su trabajo. El comité parlamentario investigó profundamente las acciones de Elgin y las declaró totalmente legales”, explica un portavoz del Museo Británico a este medio.

El precio de la adquisición fue de 35.000 libras. La colección incluye unos 75 metros de los 160 originales del friso de Fidias, 17 esculturas de los pedimentos este y oeste, así como 15 paneles de las metopas. Supone más de la mitad de la decoración original del Partenón que ha sobrevivido hasta nuestros días. El resto se encuentra, en su mayor parte, en el Museo de la Acrópolis, en Atenas, aunque hay piezas en otros centros como el Louvre parisino.

El repertorio del British incluye también objetos de otros edificios de la Acrópolis, como la Cariátide del Erecteión. El gobierno heleno sólo reclama oficialmente las esculturas del Partenón, al no ser una pieza única sino parte de un monumento dividido y además tener relevancia global. Otras organizaciones reclaman la vuelta de todas las piezas.

“No se puede dividir una obra de arte. Es como matar a alguien”, critica a este portal Dimitrios Pandermalis, presidente del Museo de la Acrópolis y activista por la vuelta de las esculturas. “Partir por la mitad un monumento es muy distinto a llevarse una pieza completa”, añade.

La unidad del friso es la tesis más defendida por quienes defienden la vuelta de las piezas a Grecia. Las esculturas cuentan una historia, probablemente la procesión de las Grandes Panateneas,  celebrada cada cuatro años para honrar a la diosa Atenea. Su elemento narrativo se rompe, según los expertos helenos, si el friso es separado. Algunos han llegado a comparar su división la exhibición imaginaria de trozos de un cuadro de Picasso en varios museos.

Devolver las esculturas a su entorno

Abogan también por la vuelta de los mármoles a su entorno natural para comprender el monumento en su totalidad. La apertura de la nueva sede del Museo de la Acrópolis, en Atenas, hizo posible esa aspiración: “tenemos expuesto el friso del Partenón tal y como estaba dispuesto originalmente en el edificio. Nos faltan, sin embargo, las piezas que están fuera de Grecia”, explica Pandermalis mientras camina alrededor del espacio rectangular erigido en el último piso del edificio para albergar el friso y el frontón del Partenón.

La sala está completamente acristalada, mostrando una espectacular vista de toda la Acrópolis. Un piso más abajo se encuentra la exposición de las Cariátides del Erecteión. También allí hay un hueco vacío, el de la estatua expuesta en el British Museum.

“Las esculturas deben volver a unirse en la tierra en la que fueron creadas para que se relacionen directamente con el monumento al que pertenecen”, explica Manuela Pavlidou, secretaria general de la fundación Melina Mercouri, promotora junto a la fundación Marianna Vardinoyanni de la campaña ‘Return, Restore and Restart’ inaugurada a finales de junio.

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Dimitrios Pandermalis en el Museo de la Acrópolis

Tanto el museo londinense como el gobierno de las islas son reacios a devolver las esculturas a Grecia en propiedad. Ni siquiera les convence el argumento de la división de las piezas del friso: “sería imposible reunirlas. Alrededor del 50% de las esculturas ya no existen. Del 50% que sobrevive alrededor de la mitad están en Atenas y pueden contar la importante historia de Atenas y la Grecia antigua mientras que la otra mitad está en Londres donde pueden ser vistas en el contexto de las culturas del mundo”, apuntan desde el museo.

“Nuestros consejeros están convencidos de que la división actual permite que sean contadas historias diferentes y complementarias sobre las esculturas supervivientes. El Museo Británico existe para contar la historia de los logros culturales del mundo y es un recurso único para el planeta. Todos los objetos de nuestra colección forman parte vital de ese recurso de la humanidad y es por tanto esencial que la colección permanezca íntegra”, añade el portavoz del British Museum.

Quienes están a favor de la vuelta de las esculturas critican el punto de vista isleño: “No es ético quedarse con algo que has robado de alguien. No tenían nuestro permiso”, aduce la soprano Theodoridou.

“El Museo de la Acrópolis no pretende ser un museo universal. Se centra en proveer una narración holística y amplia de la Acrópolis y sus monumentos asociados. El rol de los mármoles del Partenón en esa narrativa no es opcional sino integral y esencial. Eso da al Museo de la Acrópolis una mayor legitimidad sobre el Museo Británico para exponer las esculturas”, señala Eddie O’Hara, presidente del Comité Británico para la Reunificación de los Mármoles del Partenon.

También recuerda el miedo del British Museum a ver sus estanterías vacías si atiende a las reclamaciones helenas: “continúa resonando públicamente la teoría de las ‘compuertas’, es decir, que el retorno de esas esculturas sentaría un precedente, llevando a una inundación de reclamaciones similares que supondría, si son atendidas, desnudar las galerías de los grandes museos”, detalla.

“Ese argumento está próximo a admitir que mucha de la propiedad cultural de los grandes museos es de proveniencia cuestionable. También es exagerado. Los grandes museos sólo exhiben permanentemente una pequeña fracción de sus colecciones, quizá el 20%, y no todas las demandas tienen el mismo merecimiento”, señala.

“La teoría de las ‘compuertas’ no se aplica a las esculturas del Partenón. Son una parte integral de un monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y dividido en museos situados a miles de kilómetros de distancia. Su reunificación no sentaría precedente”, añade O`Hara.

Prevenir daños

Otro de los argumentos esgrimidos desde el Reino Unido para justificar la adquisición de los mármoles es su protección. La situación política en Atenas era complicada a inicios del siglo XIX. No tardó en estallar la Guerra de Independencia Griega (1821-1832) y los combates terminaron dañando a la Acrópolis. Pandermalis también critica ese punto de vista: “una operación de limpieza británica ejecutada en los años 30 dañó mucho a las esculturas, así que no se puede decir que estén más protegidas en Londres”, asevera.

Su museo explica detalladamente, a través de un vídeo, cómo los británicos dañaron las obrascon una técnica rudimentaria de extracción utilizada para separar el friso del edificio: “es importante recordar que las esculturas del Partenón no fueron transportadas por Lord Elgin a Gran Bretaña como un acto de salvación de cara a la educación pública. Los motivos oficiales fueron menos benevolentes. Su intención original era utilizar las obras para decorar su finca. Cuando, años después, Elgin se encontró en dificultades financieras, fue forzado a aproximarse al gobierno británico para vender las esculturas”, argumenta Koutsikou, de Marbles Reunited.

El Museo Británico ha mostrado su disposición a prestar las obras para su exposición en Atenas con la condición de que Grecia acepte la propiedad británica de las piezas. No se ha encontrado con una respuesta positiva: “los mármoles del Partenón no pertenecen a nadie, son patrimonio universal”, piensa Pandermalis. Otros expertos rechazan la idea de trasladar las esculturas de un museo a otro y abogan por su restitución en el Partenón, algo difícil en el corto y medio plazo.

La vuelta a Grecia de algunas de las piezas de la Acrópolis diseminadas en otros países ha suscitado interés mundial y, según algunos expertos, legitima el movimiento de retorno de las esculturas. El Vaticano devolvió una pequeña pieza en 2008. Una ciudadana sueca y una universidad alemana ya habían devuelto piezas de la Acrópolis dos años antes.

Atenas se ha movido en el mundo diplomático para exigir la vuelta de los mármoles. Persigue ese objetivo a través del proceso de mediación de la Unesco: “el asunto ha estado en la agenda del Comité Intergubernamental para la Promoción del retorno de Propiedad Cultural desde 1987”, lamenta O`Hara. Otros expertos opinan que cualquier posibilidad de reclamación habría prescrito.

“La vuelta de las esculturas es un asunto que concierne visceralmente a los griegos. Algunas veces se tergiversa y se critica como nacionalismo, un concepto político de dudoso pedigrí. Lo cierto es que es más bien un concepto de etnicidad: el estado griego y su gente ve al Partenón como un icono de su identidad étnica. Eso es un concepto cultural”, subraya el experto.

Él es británico y apoya la vuelta de los mármoles del Partenón a Atenas. No es el único. El 73% de isleños encuestados están a favor de la reunificación según una encuesta de 2012. Lord Byron ya había criticado su traslado al Reino Unido dos siglos antes.

Fuente: Héctor Estepa | El Confidencial

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21 julio 2014 at 8:54 am Deja un comentario

Reinterpretando el friso del Partenón

Athens-Parthenon

Durante los últimos 230 años, la historia esculpida en el friso del Partenón, una de las construcciones más influyentes en el mundo occidental que se levanta en la acrópolis de Atenas, ha parecido bastante clara. El friso fue pensado para representar un desfile cívico que honraba, como hacía el propio Partenón, a la antigua diosa griega Atenea.

Ahora, un nuevo libro publicado por el arqueólogo y profesor de de la Universidad de Nueva York Joan Breton Connelly titulado “The Parthenon Enigma” rompe el consenso e involucra incluso a momias en la historia del edificio.

Según describe Connelly, la historia comienza en el antiguo Egipto. Allí, mientras que los gobernantes eran enterrados en sarcófagos de oro, los simples mortales eran momificados con materiales más económicos, principalmente papiro reciclado, que contenía en muchas ocasiones los primeros borradores de obras escritas, incluyendo textos transcritos de la antigua Grecia.

Cuando un helenista examinó los restos de una de estas momias, descubrió unas 250 líneas de la obra perdida “Erecteo”, del gran dramaturgo ateniense del siglo V a.C. Eurípides.

“Estos ataúdes han terminado siendo nuestra principal fuente de textos griegos perdidos”, indica Connelly, quien señala además que la tecnología para retirar el papiro sin destruirlo no existió hasta la década de 1960. Fragmentos de papiro como el encontrado en la momia han ayudado a romper la historia que se esconde detrás del Partenón.

Según Connelly, la obra cuenta la historia del antiguo rey de Atenas Erecteo. Cuando su ciudad se vio amenazada por un rival, el oráculo de Delfos dijo que el rey debía sacrificar a su hija con el fin de ganar la batalla y salvar a su ciudad. Después del sacrificio de su hija menor, la diosa Atenea dirigió a la esposa del rey para honrar a los muertos mediante la construcción de un recinto sagrado en la Acrópolis, al que se le dio el nombre de Erecteion.

Connelly tuvo conocimiento de esta obra en la década de 1990. “Me di cuenta de que Eurípides estaba hablando de lo que se ve en medio de los frisos del Partenón”, escribe en su libro. “Es un grupo familiar formado por una madre, el padre y tres niñas, que se están preparando para sacrificar a la niña más pequeña”.

La reinterpretación de Connelly del friso del Partenón tiene en última instancia un mensaje positivo que está conectado con la naturaleza misma de una sociedad civilizada, la democracia , y al hecho de que los atenienses eran diferentes al resto de los hombres de su tiempo.

“El mensaje que eligieron para poner encima de la puerta de su mejor templo, su creencia principal, era que ninguna familia – ni siquiera la realeza- puede ponerse por encima del bien común. Fue una gran realización de la noción de auto-sacrificio. Es la columna vertebral espiritual de la democracia ateniense”, señala.

Connelly ve el Partenón, y en particular el friso, como la máxima expresión de la creencia ateniense en el poder de la democracia. “El Partenón es la culminación de los 50 años que la precedieron”, y explica que los atenienses habían derrotado a una serie de gobernantes tiranos y habían estableció la democracia en el 508 a.C.

“Esta joven democracia era realmente radical en términos de lo que otras ciudades-estado estaban haciendo en ese momento, en la forma en la que el poder y el gobierno se dispersaron sobre todo el cuerpo de ciudadanos”, señala, y añade “Incluso las personas más pobres podían votar en las asambleas de ciudadanos. Fue realmente increíble”.

El Partenón era la manifestación física de los ideales de la ciudad.

“Nos da una expresión visual de cómo los atenienses se veían a sí mismos. Al mismo tiempo ello estaba siendo expresado en el teatro por los grandes dramaturgos y filósofos. Todo esto fue la gran expresión de lo que significaba ser ateniense [en ese momento]”.

A parte del pequeño fragmento de texto encontrado en el papiro, la obra de Eurípides se pierde en la historia. Pero la teoría de Connelly es que la historia de una familia dispuesta a sacrificar a su hija por el bien de Atenas era una parábola y una idea considerada lo suficientemente importante en la antigua Grecia como para adornar el edificio.

Para un análisis detallado de los frisos del Partenón clicar aquí

Fuente: GREEK REPORTER | Greek Parthenon Frieze’s History Reinterpreted

29 enero 2014 at 12:08 am Deja un comentario

El friso del Partenón

El friso del Partenón es un friso jónico de 1 metro de altura y 160 metros de largo que rodeaba la parte superior de la cella del Partenón en Atenas. Está realizado en bajorrelieve con mármol pentélico y representa con toda probabilidad la procesión de las Grandes Panateneas, que tenía lugar cada cuatro años en honor de la diosa Atenea.

La narración del friso comienza en la esquina suroeste y desde aquí la procesión se divide en dos grupos, uno que se dirige hacia el lado norte, y el otro hacia el lado sur. Los dos grupos se unen junto a la entrada del lado este, bajo la mirada de los dioses que observan el cortejo.

El friso lo forman un total de 378 figuras y 245 animales. En él aparecen representados dioses, sacerdotes, caballeros, músicos, jinetes, carros, jóvenes portando hidrias y cestas, ancianos con ramas, ciudadanos, hombres y mujeres, y hasta caballos, vacas y ovejas. Todas las figuras se mueven en dirección al lado este, a donde se dirigen en gran procesión.

El diseño del tema del friso fue obra de Fidias, quien habría trabajado también en su ejecución con la ayuda de sus discípulos. Se cree que Júpiter, Hera y algunos otros dioses fueron esculpidos por la propia mano del gran artista.

Algunas piezas del friso se perdieron en 1.687 tras la voladura del templo ocurrida durante el sitio veneciano de Francesco Morosini. Inicialmente había 115 placas. De ellas han sobrevivido 94, algunas de ellas fragmentadas. 36 se encuentran en el Museo de la Acrópolis de Atenas, 56 en el Museo Británico de Londres, una placa en el Louvre de París y un fragmento de otra placa en Viena.

Lado oeste

Las escenas del primer tercio del friso occidental no forman parte de la procesión propiamente dicha, sino que parecen representar más bien las etapas preparatorias para los participantes. La primera figura que puede verse es la de un mariscal vistiéndose, seguido de varios hombres que preparan los caballos para el desfile. La última figura que aparace en el panel se ha sugerido que puede estar ocupado en la dokimasia, la prueba o alistamiento de los caballeros (hippeis). De cualquier modo este punto marca el comienzo de la procesión en sí.

Las siguientes hileras son todas de caballeros y constituyen un 46% del total del friso. Están divididos en dos lineas de diez hileras – significativamente, el mismo número que las tribus áticas. Todos son jóvenes efebos con la excepción de tres figuras que llevan vestimentas tracias con gorra de piel, una capa estampada y botas altas, identificados por Martin Robertson como hiparcos.

Lado sur

Tras el largo desfile de los caballeros aparece un grupo de carros de cuatro caballos, cada uno de ellos con su conductor y un pasajero armado. Hay diez en el friso meridional y once en el septentrional. Puesto que estos pasajeros son a veces representados desmontando, algunos expertos los han identificado como apobatai, aurigas que participaban en un tipo de carrera ceremonial del Ática y Beocia.

Acabado el desfile ecuestre, las siguientes dieciséis figuras del friso norte y dieciocho en el sur se considera que son los ancianos de Atenas a juzgar por su cabello trenzado, un atributo de edad distinguida en el arte clásico. Cuatro de estas figuras levantan su mano derecha en un gesto de puño cerrado que sugiere una postura relacionada con los ancianos portadores de ramas de olivo (los thallophoroi), hombres ancianos especialmente elegidos por su belleza. Sin embargo, no tienen perforados agujeros para insertar rama alguna en sus manos.

Tras ellos, un grupo de ciudadanos atenienses llevan vacas y ovejas para el sacrificio a la diosa Atenea.

Lado norte

En el friso norte vemos otro grupo de atenienses que camina con bueyes y ovejas preparados para el sacrificio. Llama la atención que aquí hay un ritmo a-b-a de vacas plácidas e impacientes.Tras ellos marchan los skafeforoi portando bandejas con los panales y pasteles usados para atraer a los animales del sacrificio hacia el altar y un grupo de hydriaphoroi o jóvenes portadores de hidrias.

A continuación aparece un grupo de músicos: cuatro tocadores de khitara (o gran lira) y cuatro de aulos (flauta). Detrás de los músicos vemos otro grupo de ancianos hablando.

Tras ellos, un grupo de carros y la larga marcha de caballeros

Lado este

Como ya se dijo, los dos grupos se unen junto a la entrada del lado este. Conforme las filas convergen en el friso oriental encontramos las primeras mujeres celebrantes. Llevan instrumentos y parafernalia para el sacrificio, incluyendo las phialai (una especie de cuenco usado para las libaciones), las oinochoai (jarras de vino) y el thymiaterion (quemador de incienso). El grupo de hombres que aparece representado en estos paneles plantea conjeturas. Una posibilidad es que seis de la izquierda y cuatro de la derecha pudieran ser los diez héroes epónimos que dieron nombre a las diez tribus. Ciertamente, su proximidad a los dioses indica su importancia, pero, haciendo la selección de forma diferente, bien podrían ser nueve de ellos los arcontes de la polis u oficiales athlothetai que dirigían la procesión. La evidencia iconográfica es insuficiente para determinar qué interpretación es la correcta.

Los doce dioses son con toda seguridad los Olímpicos. Están divididos en dos grupos y todos ellos aparecen sentados sobre taburetes sin respaldo (diphroi) a excepción de Zeus, que lo hace sobre su trono. Las figuras son un tercio más grandes que el resto de figuras del friso, sin duda para inspirar temor y respeto a los creyentes.En el grupo de la izquierda aparecen, por orden, Mercurio, el dios mensajero, Dioniso, que vuelve la cabeza para observar la procesión que se acerca, Deméter, que lleva una mano a su cabeza en expresión de dolor por el secuestro de su hija Perséfone por parte de Hades, Ares, que apoya una mano en su pierna mientras la otra descansa en el taburete, Iris, la mensajera de los dioses, que toca su pelo, Hera, la protectora del matrimonio , y Zeus, sentado en su trono. En el grupo de la derecha figura Atenea, la diosa en cuyo honor se realiza el desfile, Hefesto, que vuelve su cabeza hacia Atenea, Poseidón, que toca el hombro de Apolo, tal vez para advertirle que se acerca la procesión, Artemisa, la diosa de la caza, y Venus con su hijo Eros. Todos ellos se encuentran de espaldas hacia lo que debe ser el acontecimiento culminante de la procesión: la ofrenda del peplo a Atenea por las arréforas. Aparecen aquí cinco figuras: tres niños y dos adultos. Los dos niños de la izquierda (posiblemente niñas -las figuras están muy deterioradas-) llevan objetos sobre sus cabezas, mientras que un tercero, posiblemente un chico, está ayudando a un adulto, seguramente el arconte basileus, a doblar una pieza de tela.

Fuentes y referencias:

8 mayo 2011 at 11:53 am 1 comentario

El Friso del Partenón ya tiene página web

El Friso del Partenón, una obra de arte única, dispone desde ahora de una nueva página web: parthenonfrieze.gr. El sitio ha sido desarrollado por el Ministerio Griego de Cultura y el Centro Nacional de Documentación y está dirigido tanto a especialistas como al público en general. La web, en griego e inglés, cuenta con interesantes aplicaciones digitales y está diseñada con el suficiente rigor científico como para que pueda ser utilizada por arqueólogos y estudiosos que quieran profundizar en su investigación así como por docentes que quieran usarla como herramienta educativa.  

Aquí aparecen recogidas las imágenes de todos los relieves que se hallan en el Museo de la Acrópolis, el Louvre y el Museo Británico. Los dibujos de J. Carrey (1674) y J. Stuart (1751) sirven a su vez para dar la imagen más completa posible del conjunto.

Algunos datos del friso del Partenón

El friso del Partenón es un bajorrelieve de mármol pentélico que rodeaba la parte superior de la cella del Partenón en Atenas. Tenía una longitud total de 160 metros y una altura aproximada de un metro y representaba la gran procesión de las Panateneas, una festividad en honor de la diosa Atenea.

El friso consta de 115 bloques y en él aparecen representadas 378 figuras humanas y divinas y más de 200 animales, principalmente caballos. Grupos de hombres a caballo y de carros cubren la mayor parte de los frisos, les siguen los animales sacrificados y hombres y mujeres con objetos ceremoniales sagrados y ofrendas.

En el centro del ala este, encima de la entrada del templo, estaba representada la entrega del peplum a la diosa Atenea, en lo que suponía el acto de culminación de celebración de las Panateneas. A izquierda y derecha se hallan sentados los doce dioses olímpicos.

Del friso, 50 metros se encuentran en el Museo de la Acrópolis, 80 en el Museo Británico, un relieve en el Louvre, mientras que otros fragmentos se hallan diseminados en distintos museos en Palermo, el Vaticano, Wurzburgo, Viena, Munich y Copenhague .

Leído en in.gr

25 noviembre 2009 at 7:06 pm Deja un comentario


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Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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