Posts tagged ‘escultura clásica’

Madrid secreto: La Diosa Minerva que protege la ciudad desde las alturas

En la azotea del Círculo de Bellas Artes reina una imponente estatua

La diosa Minerva contempla Madrid desde la azotea del Círculo de Bellas Artes (Juan Sardá)

Fuente: JUAN SARDÁ >  Madrid  |  LA VANGUARDIA
24 de febrero de 2018

En la mitología romana Minerva es la diosa de la sabiduría, las artes, la estrategia militar, además de la protectora de Roma y la patrona de los artesanos. Se corresponde con Atenea en la mitología griega. Muchos conocen su estampa porque es el logo del Círculo de Bellas Artes pero para verla “en persona” es necesario subir a la azotea del edificio.

Ahí está la impresionante Minerva, observando desde su quietud de hierro a 58 metros del suelo. Obra del escultor Juan Luis Vasallo, las medidas de la Diosa impresionan: seis metros y medio de alto (la lanza mide ocho) y 3.000 kilos de peso.

Armada en 1964, al parecer salió más caro subirla a lo alto del edificio que el sueldo del artista, que cobró 100.000 pesetas mientras las labores de montaje y elevación ascendieron a un millón de pesetas de la época.

La diosa Minerva de la azotea del Círculo de Bellas Artes es obra del escultor Juan Luis Vasallo (Juan Sardá)

Fue la guinda a un edificio flamante y espectacular que sigue brillando en el arranque de la calle Alcalá, justo en el momento en el que arranca Gran Vía, construido en 1919 por el arquitecto Antonio Palacios Ramilo. Construyó un imponente centro de inspiración barroca con toques modernistas, como primaba en la época. Hoy sigue impresionando por sus suntuosos y gigantes salones, en los que se sigue desarrollando una parte importante de la vida cultural de la ciudad.

Desde su atalaya, Minerva “compite” con la otra Diosa de la ciudad, Cibeles: desde la azotea se tiene una visión privilegiada sobre la fuente más famosa de Madrid. Una terraza abierta al público que sin duda es uno de los lugares más exclusivos de la capital. Las vistas abarcan todo el centro de la ciudad e incluso ofrecen una panorámica excelente de la Sierra.

Vistas del centro de Madrid desde la azotea del Círculo de Bellas Artes (Juan Sardá)

 

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24 febrero 2018 at 10:56 am Deja un comentario

Encuentran una impresionante estatua de Afrodita durante las obras del metro en la ciudad griega de Salónica

Según ha dicho el responsable de la compañía de metro, “esta Afrodita es, probablemente, el hallazgo más bello de los más de 300.000 que han sido descubiertos durante las obras”. Además, también han aparecido restos de mosaicos del siglo VI en perfecto estado.

La estatua de afrodita hallada | Facebook | Yannis Mylópulos

Fuente: EFE – Madrid  |  La Sexta
21 de febrero de 2018

Una estatua de Afrodita de belleza extraordinaria ha sido hallada durante los trabajos para la construcción del metro de Salónica, la segunda ciudad más grande de Grecia en el norte del país, anunció el presidente de la compañía Atikó Metro, Yannis Mylópulos.

“Esta Afrodita sin cabeza es probablemente el hallazgo más bello de los más de 300.000 que fueron descubiertos durante los trabajos de construcción”, anunció Mylópulos en su cuenta personal de Facebook.

Los detalles del este nuevo descubrimiento serán presentados en una conferencia conjunta de la empresa constructora Atikó Metro y la dirección de arqueología de Salónica. La estatua fue encontrada durante las excavaciones en el subsuelo del centro de la ciudad, en las cercanías de la iglesia bizantina de Santa Sofía.

En el mismo lugar aparecieron recientemente unos mosaicos del siglo VI, en perfecto estado de conservación, también durante las obras de construcción del metro. Los hallazgos arqueológicos son una de las principales razones del retraso de la construcción del metro de Salónica, que comenzó en 2006 y cuya conclusión estaba inicialmente prevista para comienzos de 2013. Con retrasos similares se enfrentó también el metro de Atenas, algunas estaciones de las cuales exponen las piezas arqueológicos halladas ‘in situ’.

 

21 febrero 2018 at 8:13 pm Deja un comentario

El regreso de Orfeo y Cancerbero al centro de Madrid

El mito griego tiene su propia fuente al lado de la Plaza Mayor

La estatua de Orfeo en Madrid. (Juan Sardá)

Fuente: JUAN SARDÁ  |  LA VANGUARDIA
27 de enero de 2018

Cuenta la leyenda que Orfeo, hijo de Apolo y Calíope, podía cantar y tocar de tal manera que conmovía a humanos, animales, árboles, ríos y piedras. El día de la boda, una serpiente venenosa mordió a Eurídice en el talón, según algunos mientras huía de Aristeo, un apicultor. A consecuencia de ello murió y el inconsolable Orfeo, en palabras de Ovidio: “Mientras cantaba con la música de la lira, las almas rompieron a llorar. Tántalo no se esforzó en alcanzar las aguas que siempre se retiraban, la rueda de Ixión se detuvo, los buitres dejaron de picar el hígado de Titis, las hijas de Danao dejaron de llenar sus vasijas y Sísifo descansó sobre una roca”.

Incluso el implacable Hades quedó desconcertado y le permitió llevarse a su amada a condición de que no volviese la vista hasta haber salido de allí. Orfeo salió feliz, seguido de Eurídice. Justo antes de abandonar el Hades, Orfeo se dejó llevar por la impaciencia y miró hacia atrás, lo que provocó que su amada se desvaneciese en la niebla del reino de los muertos, despidiéndose de él sin que Orfeo pudiese oírla.

Homenaje a Orfeo

Hay pocas leyendas más bonitas que la de Orfeo y Madrid le dedica una de sus fuentes más emblemáticas, en la plaza de la Provincia, a pocos metros de la Plaza Mayor y en frente del Palacio de Santa Cruz, que hoy es la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores pero antiguamente fue Cárcel de la Corte.

La fuente de Orfeo, en la que aparece junto a un perro, que podría ser el suyo o Cerbero, que en la mitología vigilaba el Hades y al que encantó con el sonido de su lira, fue inaugurada al final del reinado de Felipe III, siguiendo un proyecto de 1617 supervisado por Juan Gómez de Mora, autor también del Palacio de Santa Cruz mencionado.

La obra de la fuente fue contratada el 9 de mayo de 1617 por Gaspar Ordóñez, que prometió a Gómez de Mora que cobraría 1.550 ducados si se comprometía a terminarla en tres meses. Plazo que cumplió con la ayuda de los maestros de obras Juan de Chapitel y Alduayn y de Martín de Azpillaga, y de los alarifes Juan Díaz y Pedro de Pedrosa. La fuente estaba enlosada en todo su contorno y tenía cuatro escudos de armas reales y otros cuatro de armas de la Villa. La culminaba una estatua de mármol atribuida a Rutilio Gaci.

La fuente fue inaugurada al final del reinado de Felipe III

 

27 enero 2018 at 11:57 am Deja un comentario

La creatividad de Fornasetti se mezcla con la escultura clásica en Roma

Los innovadores diseños del polifacético artista italiano Piero Fornasetti se mezclan ahora en Roma con la colección de escultura clásica del Palacio Altemps, con la que ironizan y dialogan en armonía.

Foto: MiBAC

Fuente: EFE  |  ABC
10 de enero de 2018

Lo hacen con ocasión del vigésimo aniversario de la apertura al público de este palacio, una de las sedes del Museo Nacional Romano, que acoge hasta el 6 de mayo la exposición “Citazioni pratiche. Fornasetti a Palazzo Altemps” (“Citas prácticas. Fornasetti en el Palazzo Altemps”).

De la mano del diseñador que llevó “lo antiguo a lo contemporáneo” se pretende así acercar a las nuevas generaciones el patrimonio arqueológico alojado en su interior, que va desde el siglo V a. C. hasta el XVII, a fin de que “puedan preservar y mejorar la memoria del pasado”, explicó a Efe la directora del centro, Daniela Porro.

Creador de impresiones surrealistas y fantasiosas, Fornasetti (1913-1988) tomaba motivos clásicos de lo antiguo, como la diosa Afrodita, la serpiente o el sol, del Renacimiento y hasta del barroco, y los plasmaba en una gran variedad de objetos decorativos.

Su técnica la llevó a mobiliario, objetos de porcelana, alfombras, ceniceros, juegos de café, lámparas o biombos, todos los cuales, y más, se han dispuesto en una especie de “horror vacui” (horror al vacío) en varias de las habitaciones del primer piso de este museo hasta dar forma a la estética de los que fueron sus antiguos apartamentos.

Juega así el arquitecto con el doble alma del inmueble, otrora residencia del embajador de España y alojamiento histórico de aristócratas familias italianas como los Orsini, Altemps o Hardouin.

De sala en sala, y en un escenario aparentemente antagónico, la colección de escultura clásica y antigua del palacio se envuelve y confronta con veintisiete de las incursiones artísticas de este moderno creador, en las que se despliegan hábilmente alrededor de ochocientas de sus piezas, de las más de trece mil que ejecutó.

“Una comparación a veces fantástica, otras irreverente, pero siempre sabia, que permite leer la colección del Palazzo Altemps de una nueva manera”, valora Porro.

Un busto de mármol del dios romano Plutón se rodea de platos en forma de constelación; de cerámica y coloridos por otro lado son los gatos, símbolo de la antigua Roma, que se alternan sobre restos romanos.

Hay hasta paragüeros y cojines colocados en varias salas del museo, en el que el mensaje que se transmite es la imaginación desenfrenada del autor en la que todo cabe.

En innumerables ocasiones, el artista alude a Grecia, y tanto rodea con bocetos eróticos antiguas esculturas de sus dioses o criaturas mitológicas, como ironiza con sus narices, arquetipo clásico, comparándolas con fotografías de la suya.

Fue defensor de la funcionalidad en el diseño de los objetos, pues decía que “una silla está hecha para sentarse y, sobre todo, debe ser cómoda”, tal como recuerda a Efe su hijo Barnaba Fornasetti.

Cual artesano renacentista, Fornasetti gestó un sello distintivo e inconfundible desde las paredes de un taller sito en su ciudad natal, Milán, que lo han llevado a ser considerado uno de los creadores de más talento del siglo XX.

Su secreto fue la originalidad y la falta de contemporaneidad de su arte, según lo resume su hijo, actualmente a las riendas del estudio familiar.

Muestra de la atracción por las obras de Fornasetti es que un mueble con su firma se vendiera por 53.500 euros (unos 64.000 dólares) en una subasta en la casa “Christie’s” en Londres en 2016.

O que se pujara hasta los 22.500 euros (unos 27.000 dólares) por una serie de 24 platos en los que figuraba uno de sus recurrentes “leitmotivs”, la cara de la soprano italiana Lina Cavalieri.

Nunca conoció a esa artista pero sintió “fascinación formal y gráfica” por su rostro, asegura Barnaba sobre una cara a la que su padre regresó constantemente en el curso de su carrera artística.

“Como el mismo Piero explicó, el rostro de la mujer es como una estatua griega, enigmático como la Mona Lisa y modelable a través de la intuición visual”, evoca Barnaba sobre palabras de su padre quien, apunta, “reinventó y reinterpretó, dejando flotar su imaginación con rigor, otros temas como las cartas, los arlequines o las manos”.

Varias de estas cuelgan, invitando a ser estrechadas, del techo de una sala del Palacio Altemps, donde lo antiguo y lo moderno se dan la mano.

Ver Galería fotográfica en Corriere della Sera

 

10 enero 2018 at 7:16 pm Deja un comentario

Un paseo en Valencia por la mitología griega

El Jardín de las Hespérides recrea esta leyenda a través de sus esculturas y vegetación

Pérgola del Jardín de las Hespérides / JARDINES DE VALENCIA

Fuente: TAMARA VILLENA > Valencia |  LAS PROVINCIAS
27 de octubre de 2017

La ciudad de Valencia guarda rincones llenos de historia, arte y, por supuesto, encanto. Sin embargo, son muchos los que desconocen la singularidad de algunas de las zonas que la capital de la Comunitat Valenciana atesora en su interior, incluso sus propios residentes. El Jardín de las Hespérides es uno de ellos, y probablemente sea de los jardines menos conocidos de Valencia, a pesar de ser también uno de los más peculiares y diferentes.

Situado en la calle Beato Gaspar Bono, justo entre el jardín Botánico y el solar de Jesuitas, se trata de una de las maravillas que ofrece el repertorio jardinero de Valencia: 4.700 metros cuadrados junto al Botánico donde una colección de esculturas de la mitología griega (junto a un huerto de naranjos con cincuenta variedades de cítricos, el toque valenciano) forman una historia que va marcando la disposición de la vegetación.

Uno de los espacios del recinto arbolado / JARDINES DE VALENCIA

Se creó en el año 2000 para ocupar un solar con el que poder ampliar el botánico en un futuro y simboliza el mito del Jardín de las Hespérides, donde las manzanas de oro que guardaban las ninfas son sustituidas por naranjas valencianas como objeto preciado. Además de la amplia variedad cítrica que se puede encontrar, hay rincones para descansar entre enredaderas y vegetación que te harán olvidarte del Olympo.

El Ayuntamiento cataloga este jardín como de «colección» por su singularidad y atractivo, planteado como un ‘hortus conclusus’ cuya cerradura se abre ocasionalmente en una especie de guiños que invitan a los transeúntes a adentrarse en un espacio de fuga a las mundanidades de la urbe. Aquí, el relato mitológico es el hilo argumental que conduce al visitante a través de sus esculturas y vegetación.

Las Hespérides

Las manzanas de oro que originariamente custodian las ninfas hacen referencia al origen mitológico de los cítricos: en la boda de Hera con Zeus, la Tierra dio a la diosa como regalo nupcial unas manzanas de oro que fascinaron a Hera, tanto como para plantarlas en su jardín. Encomendó la labor de cuidar a estos frutos y su árbol a Ladon, un dragón inmortal de 100 cabezas, y a las Hespérides: tres ninfas del atardecer llamadas Egle (Resplandeciente), Eritia (Roja) y Hespertusa (Aretusa del Poniente) cuyos nombres hacen referencia a los matices del cielo conforme el sol se dirige hacia el ocaso.

Fue a Hércules a quien se le encomendó, entre las doce misiones que debía cumplir para convertirse en héroe, robar las manzanas de oro del jardín. Para ello venció al dragón, que se transportó al cielo y se convirtió en la constelación de la serpiente, pero las ninfas, desoladas por haber fallado y perder los frutos que custodiaban se transformaron en árboles: un olmo, sauce y álamo, tal y como las puedes ver en el jardín.

Estatua de Hércules inspirada en el mito, con una de las manzanas robadas / JARDINES DE VALENCIA

Un recorrido entre ninfas

Las puertas metálicas que guardan dos de las entradas al recinto cuentan con frases descriptivas del mito, como «A través de las olas del mar profundo llegaron a la hermosa isla de los dioses, allí donde las Hespérides tienen su casa de oro». El jardín sigue una estructura geométrica y cuenta con tres terrazas y una pérgola que ofrece una visión global del jardín antes de introducirte en él.

Frase grabada en la puerta de una de las entradas al recinto / JARDINES DE VALENCIA

El centro del jardín se forma como una explanada desde la que el espectador puede ver los episodios de la historia que sirve como referente argumental: las esculturas de las ninfas y su metamorfosis, la de Hércules, el árbol de los frutos de oro y el dragón transformado en serpiente.

Estatua de la metamorfosis de la ninfa / JARDINES DE VALENCIA

Los muros que recogen el espacio son de ciprés recortado y dentro de él, el agua adquiere un papel especial como otro de los elementos fundamentales de la historia de los jardines. Una fuente corona el punto más alto del jardín, escondida entre los cítricos y sigue una forma laberíntica que sugiere misterio a quien se adentre en su búsqueda. El agua brota del suelo y va por los canalillos que recorren las terrazas, hasta sumergirse en el tramo final y volver a emerger en el estanque donde se reflejan las ninfas convertidas en árboles. Y como broche otro estanque, más recóndito y tranquilo, rodeado de muros y cipreses, donde la diosa protectora de los jardines se presenta para atribuir una especial calma al lugar.

Si eres un apasionado de la mitología griega, o al menos de la popular película de Disney, deberías visitar este rincón para sentirte una más de las musas y recrear el mítico ‘No diré que es amor’, o bien para pasar de ‘Cero a Héroe’ en un pispás. Eso sí, hay que tener en cuenta que aunque sea de entrada libre y gratuita, al ser un recinto cerrado hay un horario de visita que en la temporada otoño-invierno es de 10.00 horas a las 18.00 horas y que se amplía dos horas (hasta las 20.00 horas) en primavera y verano.

 

27 octubre 2017 at 7:05 pm Deja un comentario

Diana caza en la Gran Vía

La escultora Natividad Sánchez se convierte en la primera mujer en idear una escultura para la avenida madrileña

Escultura de Diana Cazadora en el tejado del futuro Hyatt Centric Gran Vía. DANIEL ESPADA

Fuente: CARLOS DÁVALOS > Madrid  |  EL PAÍS
19 de octubre de 2017

En un estudio de arte, en la planta baja del número 5 de la calle Crevillente, detrás del Santiago Bernabéu, llama la atención una enorme escultura plantada en medio del local. Desde octubre del año pasado, una versión de esta obra descansa en una de las azoteas de Gran Vía, concretamente sobre el número 31. Es una obra de la arquitecta y escultora Natividad Sánchez Fernández (Jaén, 1960), que con su figura de Diana Cazadora se ha convertido en la primera mujer en idear un monumento para adornar los cielos de la centenaria vía madrileña.

“Cuando me plantearon el proyecto, me emocioné”, cuenta Sánchez junto a una de las cuatro maquetas que hicieron falta para realizar el proyecto, que finalmente terminó con una pieza de cinco metros de altura y más de 900 kilos de peso. “Estaba en el segundo año de la Escuela de Arte de la Palma”, receurda la artista, “un amigo me dijo que querían incluir una escultura en la remodelación de un edificio de Gran Vía”.

Quien hacía el encargo era el inversor mexicano Jorge Díaz Estrada, dueño, entre otros, del edificio de Sol que albergó el neón de Tío Pepe y que actualmente ocupa Apple. Su nuevo proyecto en el 31 de Gran Vía —edificio proyectado en 1925 por José Miguel de la Quadra Salcedo— será un hotel de la cadena Hyatt; el Hyatt Centric Gran Vía, con 159 habitaciones, un bar llamado Hielo y Carbón y una terraza en la azotea y que tiene previsto inaugurar en 2018.

“Díaz quería una escultura basada en la Diana Cazadora que hay en México DF, creada en 1942 por el escultor Olaguibel y que está en el Paseo de la Reforma. “En ella me inspiré”, agrega la artista, que contó con la ayuda de una de sus hijas que ejerció de modelo para encarnar a la deidad. La escultura de la cazadora romana Diana —Artemisa en la mitología griega— está rodeada de cinco perros y una diadema con la que acaba de disparar una flecha. “El propietario me propuso elaborar un anteproyecto para presentarlo en el Ayuntamiento y que lo aprobasen”. Una maqueta de unos 50 centímetros convenció al Consistorio.

Graduada en arquitectura en 1986, Sánchez estuvo colaborando en proyectos arquitectónicos de envergadura como la creación de la estación intermodal de Palma de Mallorca o las estaciones de metro de Barajas. “Cuando llegó la crisis llevaba 25 años ejerciendo y tenía 52 años. Puedes imaginar lo duro que es quedarse sin trabajo a esa edad”, dice Sánchez que, haciendo de la necesidad virtud, decidió reinventarse y matricularse en la Escuela de Arte de la Palma.

Aunque se trata de la primera mujer en diseñar una escultura en la Gran Vía, Sánchez prefiere enfatizar otros aspectos de la obra, como el uso de la tecnología: “Esta escultura establece un punto de transición entre la escultura analógica clásica-decimonónica de finales del siglo XIX y la escultura digital de principios del siglo XXI. Sin olvidar el modernismo del siglo XX que adorna toda la Gran Vía”. La autora opina que hasta ahora la escultura digital estaba más relacionada con los videojuegos que con el mundo artístico. “En este caso ha habido un punto de encuentro” resume la primera mujer en hacer una escultura para los altos de la Gran Vía.

 

19 octubre 2017 at 4:51 pm Deja un comentario

Valencia, ciudad de dioses y mitos

Historias de guerras, amores, incestos, pasiones, dioses y semidioses de la mitología clásica permenecen aún hoy en la sabiduría popular y en las calles de la capital del Túria

La transformación de una de las ninfas en árbol en el Jardín de las Hespérides. / AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

Fuente: CONCHA MOLINA > Valencia  |  LAS PROVINCIAS
31 de agosto de 2017

En el principio, todo era Caos. Y de Caos surgieron Gea, Tártaro y Eros que dieron a luz a Erebos, Nyx, Eter y Hemera. Así explica la mitología clásica el origen del universo: de la tierra, el abismo y el amor nacieron las tinieblas, la noche y la luz del día. Resulta curiosa la pervivencia de los mitos clásicos hasta nuestros días, teniendo en cuenta que en su origen, a diferencia de las religiones monoteístas, fueron trasmitidos solo mediante el boca a boca.

Historias de guerras, furias, amores, incestos, templos, pasiones, dioses y semidioses de la mitología clásica permenecen aún hoy en la sabiduría popular: el nacimiento de Afrodita, la mirada petrificadora de Medusa, la historia de Dafne y Apolo, las aventuras de Hércules… Historias recordadas por muchos gracias a haberlas escuchado de boca de aquel profesor de Latín del instituto que las leía en voz alta con una pasión contagiosa.

Sin ir más lejos, Valencia debe su nombre a la Valentia romana, siendo fundada por la civilización del Imperio en el 138 a.C. sobre la actual Plaza de la Virgen. Allí se encontraba el foro y aún hoy puede leerse sobre el suelo una inscripción en latín sobre la fundación de la ciudad.

Así pues, debido a las raíces romanas de la ciudad y la fuerza de la tradición de la mitología clásica para ser trasmitida hasta la actualidad, en Valencia podemos encontrar múltiples referencias a los personajes que protagonizan los mitos, convirtiendo la ciudad en tierra de dioses y semidioses.

Fuentes de Valentia

Precisamente en la fuente de la Plaza de la Virgen se encuentra la figura de un hombre que sujeta en su mano un objeto del que salen frutos. El hombre representa el Río Túria y el objeto que sujeta en la mano una cornucopia o cuerno de la abundancia.

La cornucopia, presente en múltiples imágenes representativas de la mitología, hace referencia al mito griego de Zeus y Amaltea y simboliza la abundancia. Amaltea es la cabra que amamantó al dios Zeus, quien jugando con ella le rompió uno de sus cuernos.

Entonces, Zeus convirtió el cuerno en cornucopia de donde saldrían alimentos siempre que la cabra quisiera. La figura aparece en varios edificios y esculturas de la ciudad, en referencia a la fertilidad de la zona.

Fuente de la Plaza de / BIBLIOTECA VALENCIANA Y AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

En otra plaza cercana a la Catedral, concretamente la Plaza de las Barcas, se encuentra otra fuente alegórica al mito de las Tres Gracias. Áglae, Talia y Eufrosine, representadas en la fuente central de la calle, son hijas de Zeus y la ninfa Eurínome.

Diosas del hechizo, la alegría y la belleza estaban presentes en todos los eventos en los que el placer fuera la protagonista como en los banquetes, la danza o el sexo para proporcionar alegría, belleza y fertilidad.

Entre al calle de la Paz y Colón se encuentra el jardín del Parterre donde, además de a Jaime I, encontramos una fuente que representa al dios de los mares, Poseidón que aparece rodeado siempre de criaturas marinas y con su tridente en la mano.

Jardines divinos

Si hay algún rincón de la ciudad en el que el caminante se envuelva en al mitología clásica este es sin duda el Jardín de las Hespérides. Su nombre, y las figuras distribuidas en su interior hacen referencia al mito de las manzanas doradas protegidas por las mélides.

Entre la lista de encargos que Euristeo hizo a Hércules, el undécimo recado consistía en robar las manzanas de oro que protegían las ninfas Hesperetusta, Egle y Eritia y Ladón, un dragón de tres cabezas. Dragón representado en una de las fuentes del jardín que tira el chorro de agua a la piscina.

Hércules se las ingenió para convencer al titán Atlas, encargado de sujetar el cielo, para que le trajera las manzanas mientras él sostenía su peso. El titán derrotó al dragón y Hércules logro los frutos. Precisamente en el jardín puede verse al hijo de Zeus sosteniendo una manzana y la metamorfosis de las ninfas en árboles ante la desesperación por el hurto.

Detalle del Jardín de las Hespérides. / AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

Otros ejemplo de espacio verde con presencia de deidades son los Jardines de Viveros, donde las figuras divinas se esparcen como gotas de lluvia. En él encontramos cuatro estatuas que representan las “falsas estaciones”: Diana, Afrodita, Plutón y Apolo.

Estas estatuas fueron creadas por el artista Giacomo Antonio Ponzanelli, presente en muchas plazas y jardines de la capital del Túria y también en el Museo de la Ciudad, donde muchas de las estatuas han sido guardadas para protegerlas. De hecho, las figuras que están hoy en Viveros han pasado por los jardines de Pontons de Patraix y la Glorieta.

Así pues, Afrodita, diosa del amor y la belleza, aparece apoyada en un delfin en referencia a su nacimiento como hija de Urano; Apolo, siempre acompañado de una lira como dios de la música; Diana, diosa de la caza, con el arco, las flechas y el pecho izquierdo descubierto; Plutón, el dios de lo infiernos y de nuevo Poseidón, dios de los mares.

Detalle del Jardín de Monforte. / AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

Conectado con los Jardines de Viveros se encuentran los Jardines de Monforte, donde se repite la presencia de Poseidón junto a una criatura marina que enrosca su cintura. Otra deidad presente es Flora, que porta la flor de óleno, una flor que producía fecundidad con solo tocarla, que entregó a Hera para que pudiese engendrar a Ares sin intervención de Zeus.

Otra estatua con mito propio es la de Dafnis y Cloe, dos bebés abandonados en un bosque que crecen juntos sin saber el lazo que les une y al alcanzar la adolescencia y con ella la sexualidad, se enamoran y acaban casándose. Uno de los ejemplos del incesto, bastante recurrente en la tradición mitológica: Zeus estaba casado con su hermana Hera; Mirra engendró a Adonis tras acostarse con su padre después de que Afrodita le castigara por no honrarla, y Urano se desfogaba con su madre Gea, aunqe estos encuentros servían para explicar la lluvia.

Al pasar lista por las murallas de Monforte, se encuentra también a Dioniso, dios del vino, con una copa alzada en al mano y un racimo de uva en la otra; Hebe, la diosa de la juventud y esposa de Hércules con un cáliza en la mano y una jarra en la otra, y Calíope, musa de la ciencia con un rollo de papiro.

Centros del conocimiento

UNIVERSIDAD DE VALENCIA

En el interior de Facultat de Filosofía y Ciencias del Conocimiento, en la Avenida Blasco Ibáñez, un mural representa Temis, diosa de la ley que aparece con los ojos vendados para no ver la maldad. Su presencia en esta facultad se explica porque hace años era la sede de los estudios de Derecho.

También en Blasco Ibáñez, frente a los Jardines de Viveros, aparece la escultura en cerámica de Atenea, diosa de la guerra y la estrategia. En su escudo, el rostro de Medusa; en la mano sujeta la victoria alada sobre el globo del mundo y a los pies una serpiente. En el pedestal una leyenda reza “Patria y escudo”.

En los jardines de la Biblioteca del Hospital se encuentran restos de la antigua Facultat de Medicina. Entre ellos, aparece la figura de Esculapio, dios de la medicina, con la vara de asclepio y una bebida curativa.

Detalles que pasaste por alto

Hay otros grandes edificios en los que ciertos detalles remiten a figuras mitológicas. Es el caso de los medallones del Templo de la Fama en la Lonja. En ellos aparecen representados emperadores y personajes míticos como Helena y Menelao, Héctor y Andrómaca, Filis y Demofón… Solo hay que afinar un poco la vista para descubrir uno a uno los personajes.

También hay que mirar muy de cerca la fachada del Teatro Principal para descubrir a Apolo, dios de la belleza y jefe de las musas, con una corona de laurel sobre la cabeza. En la del Teatro Olympia aparecen Hermes, dios del comercio y los viajeros, y Erato, musa de la poesía.

Así pues, Valencia queda protegida y vigilada por los dioses del Olimpo, quienes continuan aún tentados por la vida terrenal, siendo un reflejo de los defectos y pasiones humanas y velando por el destino de los valencianos que pasan por delante de ellos como si simples trozos de piedra se trataran. Y como desde siempre, sus historias seguirán estando entre nosotros in saecula saeculorum.

 

1 septiembre 2017 at 9:31 am 1 comentario

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