Posts tagged ‘escritura ibérica’

Descubren una lámina con escritura ibérica de gran valor arqueológico en la Illeta dels Banyets (Alicante)

El hallazgo en el yacimiento alicantino revela la probable llegada del primer alfabeto de los griegos a la antigua región Contestania

Yacimiento arqueológico de La Illeta dels Banyets. MARQ

Fuente: ABC Comunidad Valenciana
27 de febrero de 2018

La campaña de excavaciones en la Illeta dels Banyets en El Campello (Alicante) ha sacado a la luz dos hallazgos “excepcionales” por su relevancia: un fragmento de una escultura y una lámina con signos de escritura ibérica que podría situar allí la llegada del alfabeto grecoibérico a este territorio.

En el caso de esta última, se trata de una lámina de plomo que se presenta doblada y en la que se reconocen signos de escritura ibérica, concretamente grecoibérica propia de la Contestania, la región ibérica que ocupaba la actual provincia de Alicante y parte de Murcia. Precisamente láminas de plomo en grecoibérico se han encontrado varias en el poblado de Serreta (Penàguila-Cocentaina-Alcoi) y dos más en otros tantos yacimientos murcianos.

Que el íbero adopte este alfabeto para transmitir físicamente su lengua es una manifestación cultural de primer orden, ya que trasluce una fuerte influencia griega en estas tierras. El descubrimiento de esta lámina en la Illeta es muy importante, puesto que señalaría que, hoy por hoy, el punto de recepción y transmisión de este alfabeto se daría en este centro costero, según fuentes de la Diputación.

Aunque la excavación del Barrio Suroeste no ha finalizado, esta intervención a nivel arqueológico ha sido de suma importancia dada la calidad y cantidad de los objetos hallados, pues amplían de forma notable los conocimientos sobre el desarrollo urbano de la Illeta durante la segunda fase y han permitido conocer nuevas estructuras y espacios que no son comunes en otros yacimientos de época ibérica.

Zona visitable ampliada

A nivel museístico supone una ampliación de casi 400 metros cuadrados del espacio expositivo y propicia un cambio en los itinerarios de los visitantes que les permitirá recorrer el espacio dedicado a la protohistoria de una manera más libre, así como contemplar los distintos edificios desde puntos de vista hasta ahora desconocidos.

Según ha informado este martes la Diputación de Alicante, el resultado de las últimas actuaciones consolida “la singularidad y el valor” del enclave, “único en el litoral mediterráneo y de gran valor arqueológico”.

Los diputados de Cultura y Arquitectura, César Augusto Asencio y Jaume Lloret, respectivamente, han visitado el paraje, junto al director técnico del MARQ, Manuel Olcina, y el arquitecto de la Diputación, Rafael Pérez, para conocer de primera mano el nuevo tramo de la calle principal. Se trata de la arteria más amplia del paraje, con una anchura de cuatro metros, y las excavaciones han reafirmado que el poblado estaba dotado de un urbanismo complejo, bien desarrollado y planificado desde el inicio.

Además, los trabajos han sacado a la luz otro resto de interés: un fragmento de escultura en piedra, parte de la boca de un toro realizada en arenisca, que se confirma como la primera talla cierta de la Illeta dels Banyets, puesto que la única hallada hasta el momento era de origen más dudoso.

Se trata de un toro similar a otros descubiertos en los yacimientos de Benidorm, la Vila Joiosa, Monforte del Cid o Petrer que se presentan en posición echada con las cuatro patas flexionadas, con cuernos y orejas postizas y de otro material, quizá hueso o metal.

Esta pieza se ha encontrado en el poblado, un lugar que no le es propio ya que la escultura ibérica forma parte de monumentos funerarios, coronando las estructuras, o en santuarios extraurbanos. Por ello, todo indica que el fragmento seria transportado hasta el enclave, ya en época ibérica, desde el área de la necrópolis situada junto a la torre renacentista.

 

Anuncios

27 febrero 2018 at 10:10 pm 1 comentario

Hallazgo excepcional en la ciudad íbera de Ullastret: un objeto de plomo con una inscripción

El plomo, descubierto durante unas excavaciones arqueológicas en el foso defensivo, contiene una inscripción que pertenece a la escritura ibérica nororiental dual de 16 signos

Objeto de plomo. El objeto de plomo se encuentra actualmente en el laboratorio de restauración del Museu d’Arqueologia de Catalunya en Girona, donde se realizará un estudio más detallado de la pieza. Foto: Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya

Fuente: ALEC FORSSMANN  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
13 de febrero de 2018

Un pequeño objeto de plomo con una inscripción íbera ha aparecido durante unas excavaciones arqueológicas en el foso defensivo del Puig de Sant Andreu de la ciudad íbera de Ullastret, en la provincia de Girona, según reveló ayer la Generalitat de Catalunya en un comunicado. La inscripción, estructurada en dos líneas, pertenece a la escritura ibérica nororiental dual de 16 signos, según un estudio preliminar realizado por el investigador Joan Ferrer. Del signario ibérico nororiental, de esta parte de la península Ibérica, se conocen dos variantes, una de ellas la dual, que es casi exclusiva de las inscripciones más antiguas de los siglos V, IV y III a.C.

Las excavaciones permitirán recuperar 130 metros lineales del foso defensivo

El objeto de plomo, localizado en los niveles que cubrían el foso defensivo, pesa 65 gramos, mide 4 centímetros de largo y 3 de ancho y actualmente se encuentra en el laboratorio de restauración del Museu d’Arqueologia de Catalunya en Girona, donde se realizará un estudio más detallado de la pieza. Las excavaciones del foso defensivo, iniciadas en noviembre de 2017, forman parte de un proyecto de restauración de las murallas del yacimiento, que permitirá recuperar 130 metros lineales del foso que protegía el lado suroeste de la fortificación. La restauración de la muralla y la parte descubierta del foso mostrarán uno de los sistemas defensivos más importantes del mundo ibérico.

Foso defensivo. Excavaciones arqueológicas en el foso defensivo de la ciudad íbera de Ullastret. Foto: Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya

 

13 febrero 2018 at 2:59 pm Deja un comentario

Grafólogos determinarán la autenticidad del lienzo ibérico con escritura descubierto en Jaén

El Instituto de Arqueología advierte sobre el elevado nivel de fraude en este tipo de piezas

Las láminas ibéricas recuperadas proceden de yacimientos de Jaén.

Fuente: JAVIER LÓPEZ > Jaén  |  ABC Andalucía
4 de noviembre de 2017

El valor de las 748 piezas arqueológicas aprehendidas en una operación de la Guardia Civil de Jaén está supeditado al dictamen de la comunidad científica. Aunque el delegado del gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, lo calificó de incalculable, puntualizó que requiere el nihil obstat de los expertos, quienes someterán a análisis profesional la tabla plomada con escritura ibérica, que es en teoría el principal objeto recuperado. Con un objetivo: determinar si tanto el metal como la grafía datan de hace 24 siglos o, por el contrario, constituyen una falsificación.

El director del instituto universitario de investigación en arqueología ibérica, Arturo Ruiz, aclara en este sentido que el nivel de fraude en la escritura sobre plomo es significativo, por lo que anuncia que su departamento, encargado de validar la autenticidad de las piezas, contactará con grafólogos especializados a fin de clarificar si pertenece al período ibérico la lámina de plomo, un metal maleable, lo que facilita la simulación de su envejecimiento.

En caso de que los expertos descarten la manipulación tanto en el lienzo como en la escritura, esta pieza se convertirá previsiblemente en una de las más importantes de cuantas se expondrán en el museo internacional ibero, ya finalizado, pero cuya apertura, tras una inversión de 26 millones, aún no ha fijado la Junta de Andalucía. Ruiz aclara, no obstante, que estrictamente no es una pieza única, ya que se han hallado otras similares, también con grafía ibérica, que no se puede traducir porque no existe un punto de apoyo semántico que sirva de guía.

El análisis grafológico abarcará también a los otros lienzos de plomo recuperados por el servicio de protección de la naturaleza de la Guardia Civil en una operación que se ha saldado con la detención se 6 presuntos expoliadores. Así lo exige la relevancia de una de ellas, que lleva impresa escritura latina, data de hace 20 siglos y es, tras la tabla ibérica, la pieza más relevante del botín recuperado. En el que también destaca una escultura de la época romana y una moneda griega del siglo V antes de Cristo.

Las piezas, una vez se autentifiquen, serán previsiblemente solicitadas por la Consejería de Cultura para exponerlas en el museo ibero, que una vez abra sus puertas mostrará la principal colección de escultura ibérica del mundo, fruto de la riqueza arqueológica de Jaén, que cuenta con 2.500 yacimientos. De uno de ellos, Cerrillo Blanco, localizado en el término municipal de Porcuna, proceden 2 de las principales piezas: el toro y el guerrero de doble armadura.

 

5 noviembre 2017 at 2:58 pm Deja un comentario

La escritura más antigua de Iberia, ¿en la estela de Montoro?

Los signos grabados en piedra son compatibles con las escrituras ibéricas más antiguas conocidas y con otras de origen oriental

La estela de Montoro apareció en esta localidad cordobesa, en superficie – US

Fuente: ABC
23 de octubre de 2017

Los signos descubiertos en la estela de Montoro (Córdoba) podrían ser la escritura más antigua de la Península Ibérica. Un grupo de expertos de las universidades de Sevilla, Granada, Cardiff y Southampton y del CSIC, han identificado en esta inscripción monumental grafemas compatibles con las escrituras ibéricas más antiguas conocidas y con otras de origen oriental, que ayudan a entender los orígenes de la escritura en Europa Occidental.

Estos signos presentes en la estela son compatibles con antiguas escrituras ibéricas como la levantina, la tartésica, y la meridional, pero también con otras orientales, como la fenicia, la protosinaítica, la protocananea y la sudarábiga. Sin embargo, no tienen sentido en su conjunto dentro de ninguno de estos ‘alfabetos’ tempranos.

Estela de Montoro – US

Los investigadores aseguran que el autor o autores de la monumental estela de Montoro utilizaron signos que no tienen coherencia como sistema de escritura en sí, sino que parecen haber sido usados de una manera peculiarmente selectiva. «Esto constituye en sí mismo una situación extraordinaria, pues sería como si hoy día encontrásemos una inscripción con signos de los alfabetos latino, cirílico y chino combinados», explica el profesor de la Universidad de Sevilla (US) Leonardo García Sanjuán.

Los expertos señalan en este estudio, publicado en la revista Antiquity, dos posibles explicaciones para esta extraña combinación de signos. Es posible que en algún momento de los primeros contactos con los navegantes orientales que frecuentaron el sur de la Península, algunos individuos de las poblaciones del valle del Guadalquivir, que eran ágrafas (no usaban la escritura), quedaran fascinados por el poder de la escritura y realizaran un monumento gráfico con signos que no podían leer, pero que ellos asociaban a sociedades tecnológicamente más desarrolladas, distantes y exóticas. Esta hipótesis tendría mayor verosimilitud si la estela se datase en la fase inicial de la Edad del Hierro, cuestión que no ha podido ser establecida con certeza, admiten en un comunicado.

Si la estela correspondiese a una fase más avanzada de la Edad del Hierro, creen que quienes grabaron la estela de Montoro sí podían conocer y entender el significado de los signos que estaban reproduciendo. Pudieron usarlos, deliberadamente, de forma no gramaticalmente significativa. No como parte de «frases» comprensibles, sino como códigos para designar alguna realidad. De ser así, la estela de Montoro podría haber designado grupos humanos (clanes, tribus, ciudades), unidades militares o algún otro tipo de colectivo o realidad social.

«En uno u otro caso, lo que sí podemos afirmar es que la estela de Montoro ofrece nuevas evidencias para entender los orígenes de la escritura en la Península Ibérica, sugiriendo que las pautas de incorporación y uso iniciales de esta compleja tecnología en un territorio poblado de sociedades ágrafas fueron complejas», comenta el profesor García Sanjuán.

Preservada en un edificio o bajo tierra

En el lugar donde se halló la estela en Córdoba, en las cercanías de la finca conocida como Torre Villaverde, en superficie y fuera de contexto arqueológico de ningún tipo, las prospecciones geofísicas mediante magnetometría sugieren la existencia de un edificio o recinto de planta rectangular y grandes dimensiones. El siguiente paso sería tratar de aclarar qué uso tenía esta construcción y así fechar la estela con más precisión, mediante dataciones radiocarbónicas.

Las estelas (piedras de gran tamaño grabadas o pintadas con diversos motivos gráficos) constituyeron, en la Prehistoria reciente, la Protohistoria y la Antigüedad, elementos conmemorativos y monumentales análogos a las estatuas. La de Montoro, que actualmente se conserva en el museo arqueológico de la localidad cordobesa, tiene unas dimensiones de 1,5 m de alto, 0,85 m de anchura máxima y 0,31 m de espesor máximo. Su estado de conservación es bastante bueno y llama poderosamente la atención la ausencia de líquenes y evidencias de desgaste por agua en la superficie del anverso y los laterales.

En la estela se han identificado 31 motivos gráficos grabados, de los cuales 21 podrían ser posibles signos de escritura aunque solo 13 son susceptibles de ser interpretados como grafemas

Esto ha llevado al equipo investigador a deducir que la pieza pudo haber estado originalmente protegida en un edificio, a salvo de la acción de los elementos, o bien que estuvo poco tiempo en uso antes de quedar enterrada, o ambos. Además, cabe pensar que el lugar del hallazgo probablemente no estaba lejos de su instalación original, pues no hay evidencias de desgaste por rodamiento ni por reutilización.

En la estela se han identificado 31 motivos gráficos grabados. Algunos de estos motivos son muy someros y por tanto difíciles de apreciar con el ojo desnudo, por lo que su reproducción digital ha sido de gran importancia. Según el análisis gráfico y epigráfico combinado realizado por Marta Díaz-Guardamino y Juan Pablo Vita Barra, del Grupo de Investigación ATLAS de la US y del CSIC, respectivamente, 21 de estos motivos gráficos podrían ser posibles signos de escritura, aunque de éstos sólo 13 son susceptibles de ser interpretados como grafemas.

El grupo ATLAS se encuentra actualmente desarrollando una línea de investigación de estelas de la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. Incluye algunas nuevas como las halladas en Almadén de la Plata y Mirasiviene (Sevilla) y la revisión de estelas ya conocidas como las de Almargen (Málaga) y Setefilla (Sevilla).

 

23 octubre 2017 at 5:15 pm Deja un comentario

Hallan un dado con signos numerarios ibéricos en el alfar de Foz Calanda (Teruel)

Un dado de arcilla con diferentes signos de escritura íbera que podría aportar nuevos datos para conocer el sistema numerario ibérico es el hallazgo más destacado de la última campaña de excavaciones en el alfar íbero-romano de Mas de Moreno (Foz Calanda), que se confirma como uno de los yacimientos más importantes del Mediterráneo Antiguo en cuanto al estudio de la tecnología y la producción de cerámica.

dado-signos

Dado con signos del alfabeto ibérico en cada una de sus caras

Fuente: Marcos Navarro  |  Diario de Teruel      11/06/2015

Un dado de arcilla con diferentes signos de escritura íbera que podría aportar nuevos datos para conocer el sistema numerario ibérico es el hallazgo más destacado de la última campaña de excavaciones en el alfar íbero-romano de Mas de Moreno (Foz Calanda), que se confirma como uno de los yacimientos más importantes del Mediterráneo Antiguo en cuanto al estudio de la tecnología y la producción de cerámica. Algunos de los nueve hornos descubiertos hasta la fecha podrían remontarse a los siglos IV-III a.C., con lo que estarían plenamente vinculados al poblado del Cabezo de la Guardia (Alcorisa).

La campaña de excavaciones 2015 en el alfar se ha llevado a cabo durante tres semanas a lo largo del mes de mayo por un equipo de nueve estudiantes y licenciados de la Universidad de Burdeos-Montaigne, bajo la dirección de los arqueólogos Alexis Gorgues y José Antonio Benavente.

Gracias a estos trabajos, que forman parte del programa de investigación del Consorcio Patrimonio Ibérico de Aragón, se ha podido confirmar la importancia que tuvo este yacimiento, cuya explotación duraría casi cuatro siglos, el doble de lo que se pensaba. Ya el año anterior se descubrieron restos de nuevos hornos, y este año se ha confirmado que fueron “bastante anteriores a lo que hasta ahora pensábamos”, explicó Benavente, quien destacó que dependería y coincidiría con la época de apogeo del cercano Cabezo de la Guardia.

“En este yacimiento se puede comprobar el proceso de romanización de un alfar ibérico”, explicó el gerente del consorcio. “Son producciones de muy buena calidad que, cuando llegan los romanos a partir del II a.C., empiezan a cambiar el sistema: más cantidad, pero de menor calidad”. Los romanos empezaron a producir vasijas de almacenaje de gran capacidad a las que imprimían sellos “que hemos encontrado en los yacimientos del Palao de Alcañiz, en el Cabezo de Alcalá de Azaila o incluso en Fraga”, indicó el experto. Por tanto, “da la impresión de que sería el alfar más importante de época ibérica en el Bajo Aragón o incluso del otro lado del Ebro”, indicó.

Estas vasijas llevaban el sello del propietario del alfar o de las personas que las encargaban. En esta campaña se han encontrado nuevos rótulos en elementos cerámicos que coinciden con los hallados en los poblados anteriormente referidos.

Numeración ibérica

Pero la gran estrella de esta campaña ha sido un dado de arcilla cocida de 2,5 centímetros “que tiene la particularidad de que en cada una de las seis caras aparece un signo ibérico”. La hipótesis es que estos signos ¨pudieran asociarse a numerales de época ibérica, de los que apenas se tiene información”, explicó Benavente. “Sabemos cómo suena su lengua, pero no sabemos traducirla. Que en una pieza aparezcan seis signos que se podrían corresponder con los números del uno al seis puede suponer una aportación interesante para conocer la lengua ibérica”, resaltó el arqueólogo, que señaló que se localizó un dado similar en Numancia (Soria).

“Existe documentación sobre la utilización de los dados para jugar en época romana, incluso se sabe que había gente ludópata que apostaba”, indicó Benavente.

Además, se han hallado cuatro figuritas de arcilla cocida de unos cinco centímetros entre las que se identifican animales como un toro o buey, un caballito y un carnero, así como un brazo de una figurita humana que podría corresponderse a una muñeca. “Aunque este tipo de piezas sí se conocen, que en un mismo yacimiento hayan salido hasta cuatro piezas es muy significativo”, destacó.

Una estructura impresionante

El alfar de Mas de Moreno es una caja de sorpresas. Al conjunto de hornos cerámicos de distintas épocas hasta ahora documentados hay que añadir la presencia de estructuras como balsas de decantación de arcillas, improntas de edificios y naves de madera para la manufacturación de la cerámica, acopios de arcilla preparada para su uso o testares con miles de fragmentos de vasijas. Todo ello da cuenta de que estos hornos fueron de los más importantes de toda la península.

11 junio 2015 at 8:50 am 1 comentario

La escritura de los iberos: El misterio de una antigua lengua

Los antiguos iberos dejaron miles de inscripciones escritas en un original alfabeto que fue un enigma durante siglos. En la década de 1920, un estudioso granadino, Manuel Gómez-Moreno, logró descifrar la pronunciación de esos extraños signos

Por Eugenio R. Luján, Universidad Complutense de Madrid, Historia NG nº 132

kálatos-Sant-Miquel-de-Llíria

Fragmento de un kálatos de Sant Miquel de Llíria. Museo de Prehistoria, Valencia.

Una escritura sin descifrar es siempre un misterio que supone un reto para la ciencia y la inteligencia. Por eso, la historia de cada desciframiento nos resulta tan fascinante, y quienes han conseguido un logro así despiertan nuestra admiración y nos hacen soñar con el conocimiento de antiguas civilizaciones que, tras haber permanecido mudas durante siglos, vuelven a hablarnos de forma directa a través de sus textos. Son bien conocidos los nombres de Jean-François Champollion, que a principios del siglo XIX logró descifrar la escritura jeroglífica egipcia, y de Michael Ventris, a quien se debe la interpretación del llamado lineal B, la escritura de las tablillas en griego micénico, realizada en la década de 1950.

Un reconocimiento similar merece el arqueólogo e historiador español Manuel Gómez-Moreno, artífice del desciframiento de otra escritura de la Antigüedad que durante largo tiempo fue un misterio para los estudiosos: la escritura ibérica. En la década de 1940, Gómez-Moreno estableció los valores fonéticos del conjunto de los signos de la escritura, de manera que ahora sabemos que términos como  o  deben pronunciarse ekusu y karkoskar. Desgraciadamente, nuestra ignorancia de la lengua ibérica nos impide comprender el significado de estas palabras y de los numerosos textos ibéricos que se han localizado, inscritos en láminas de plomo, cerámicas, monedas o lápidas.

Primeros ensayos

La propuesta de Gómez-Moreno culminó una larga historia de intentos de desciframiento de la escritura ibérica, que se inicia al menos cuatrocientos años atrás, durante el Renacimiento. Entonces los estudiosos de la Antigüedad empezaron a interesarse por las monedas antiguas de Hispania, un buen número de las cuales llevaban leyendas escritas en unos signos que, a diferencia de las griegas y latinas, no les eran comprensibles: lo que hoy llamamos escritura ibérica y que ellos denominaron «caracteres primitivos hispánicos». Algunos eruditos, sin embargo, vieron que ciertos signos de esta escritura ibérica presentaban semejanzas formales con las escrituras griega y fenicia, y eso dio pie a algunos intentos de desciframiento. Quizás el primero en intentarlo fue Antonio Agustín, quien en 1587 sugirió que la leyenda de una moneda hallada en Ampurias, que hoy leemos untikesken, significaba enporon, Ampurias en griego; Agustín lo adivinó a partir del parecido de los signos para la «n», aunque no podía interpretar los demás. Con ese mismo método también identificó las letras s y ś. Él mismo era consciente de lo hipotético de su propuesta y confesaba: «Pero lo más cierto es que no las entendemos».

En cualquier caso, el interés que él y otros estudiosos de la época mostraron por las monedas anticipó el papel fundamental que éstas tendrían en el desciframiento final de la escritura ibérica. En el siglo siguiente, el erudito aragonés Vicencio Juan de Lastanosa realizó una importante recopilación numismática, el Museo de las medallas desconocidas españolas (1645), en la que, en un alarde de sinceridad, decía de las monedas ibéricas: «Las notas y los caracteres de las medallas españolas son tan extraños y exquisitos que, habiendo hecho diligencias no vulgares para averiguarlos por ver si podría formar un alfabeto y rastrear con él sus misteriosos secretos, me hallo imposibilitado de alcanzarlos».

Un ímprobo trabajo

El período de la Ilustración habría de traer nuevos aires a la investigación de las inscripciones de la Antigüedad. A lo largo del siglo XVIII fueron varios los autores que se ocuparon de estos temas, haciendo aportaciones muy significativas. Luis José Velázquez, en un ensayo de 1752, defendió el origen griego y fenicio de las antiguas escrituras hispánicas. Aunque su propuesta de desciframiento no era adecuada, al menos la vinculación con la escritura fenicia era correcta, pues hoy sabemos que en ella está el origen último de las antiguas escrituras hispánicas. Además, la semejanza formal con el griego y el fenicio le permitió identificar correctamente los signos ibéricos para los valores a, e, r y l.

Algunos eruditos creyeron por entonces que el desciframiento estaba al alcance de la mano. Por ejemplo, el valenciano Gregorio Mayans y Siscar, uno de los estudiosos más importantes de la epigrafía antigua de España, alardeaba en una carta que escribió a un amigo suyo en 1759: «Vuestra merced no se canse de interpretar las monedas antiguas españolas, porque esa gloria la tiene Dios reservada para mí, cuando quiera emplear en ese estudio tres o cuatro meses». Sin embargo, en vez de tres o cuatro meses, habría que esperar más de 150 años para que la interpretación de las leyendas de esas monedas se hiciese realidad. También hubo autores que formularon hipótesis fantasiosas, como Juan Bautista de Erro, que en 1806 rechazaba el origen griego y fenicio de la escritura ibérica y defendía lo contrario, que era la escritura griega la que procedía de la española antigua.

En el siglo XIX se llevaron a cabo avances notables en el estudio de la escritura ibérica, hasta el punto de que algún autor estuvo a punto de conseguir descifrarla. El estudioso francés Aloïss Heiss, en una obra de 1870, incluía una tabla de leyendas de monedas en la que prácticamente todos los signos ibéricos estaban correctamente transcritos, pero fallaba una cosa: Heiss no se percató de que la escritura ibérica era una combinación de signos alfabéticos y silábicos, algo inesperado.

Otro estudioso, el español Jacobo Zóbel, en un libro publicado en 1880 descifró correctamente las vocales, varias consonantes (l, n, m, s y ś) e incluso algunos signos silábicos (ka, ke, ko y du). Por su parte, el alemán Emil Hübner, en la gran recopilación de inscripciones ibéricas que publicó en 1893, afirmó sin ambages que la escritura ibérica procedía de la fenicia y no de la griega, pero no tuvo en cuenta las propuestas de interpretación en clave silábica que ya habían puesto en circulación otros autores.

Todo este trabajo previo sirvió de base a los estudios de Manuel Gómez-Moreno. El gran estudioso granadino se basó esencialmente en dos tipos de materiales. Por un lado, analizó las «inscripciones greco-ibéricas», es decir, inscripciones en escritura griega, pero en lengua ibérica, como las que aparecían en el plomo de Alcoy, al que en 1922, poco después de su hallazgo, dedicó un importante artículo. Por otro lado, estudió las leyendas de las monedas siguiendo la estela de un autor anterior, Antonio Delgado. En su Nuevo método de clasificación de las medallas autónomas de España, publicado en tres tomos entre 1871 y 1879, Delgado había desarrollado la idea de que en muchos casos las monedas con leyendas ibéricas procedían de la misma ceca o lugar de emisión que otras monedas con leyendas latinas, puesto que presentaban el mismo tipo de imágenes y tenían un área de dispersión similar. Esto significaba que el nombre de la localidad que figuraba en las monedas debía ser el mismo tanto si estaba escrito en latín como si lo estaba en ibérico.

Letras y sílabas

Manuel Gómez-Moreno comprendió que este hecho podía constituir la clave para progresar en la interpretación de la escritura ibérica. Comparando las leyendas de monedas ibéricas y latinas producidas en una misma ceca, elaboró un cuadro de equivalencias fonéticas entre los signos de las leyendas monetales ibéricas y los valores que, de acuerdo con las leyendas latinas correspondientes, era esperable que tuvieran. En un artículo publicado en 1943 realizó una comparación de la escritura ibérica con otras escrituras del Mediterráneo. Gómez-Moreno demostró así que la escritura ibérica era un tipo muy especial en el conjunto de los sistemas de escritura de la Antigüedad. Su característica más singular es que se trata de una escritura semisilábica o, si se quiere, semialfabética. Esto significa que, del conjunto de signos de que consta la escritura, una parte son silábicos, es decir, representan sílabas (ba, ta, ka, be, te, ke…), mientras que otra parte son alfabéticos, es decir, representan un solo sonido: las vocales (a, e, i, o, u) y las diversas consonantes (n, m,  , s, ś, l, r, ŕ).

Por otro lado, Gómez-Moreno vio bien claro que existían al menos dos variedades de escritura diferentes: la que él denominaba «tartésica» y la que propiamente llamamos ibérica. En efecto, hoy en día sabemos que no hubo un solo sistema de escritura en la Hispania antigua, es decir, no hubo una única «escritura ibérica». La que descifró Gómez Moreno es la llamada escritura ibérica levantina, empleada para escribir tanto la lengua ibérica como la celtibérica; en ella están escritas la mayor parte de las inscripciones paleohispánicas que conocemos hoy en día. Podemos, por tanto, leer fonéticamente estas inscripciones, a pesar de que la gramática y el vocabulario de la lengua ibérica sigan siendo en su mayor parte un enigma.

En el caso de las otras variedades de antiguas escrituras hispánicas, la hoy denominada «meridional» y la llamada «escritura de las estelas del suroeste» –o «tartésica» para otros autores–, subsisten todavía dudas considerables en cuanto a la interpretación de varios de sus signos. Hay, por tanto, un campo de trabajo interesante, a pesar de que las propias limitaciones de los materiales de que disponemos para llevar a cabo esa tarea hagan muy difícil y laborioso el progreso en el desciframiento de la escritura ibérica.

Para saber más

Historia lingüística de la península Ibérica en la Antigüedad. Javier de Hoz. CSIC, Madrid, 2010.
Epigrafía y lengua ibéricas. Javier Velaza. Arco Libros, Madrid, 1996.
Los íberos y su mundo. B. Collado Hinarejos. Akal, Madrid, 2014.

5 enero 2015 at 11:10 am 1 comentario


Follow La túnica de Neso on WordPress.com
logoblog2.gif
Licencia de Creative Commons
Este blog está bajo una licencia de Creative Commons.

Twitter

Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

Tempestas

CALENDARIO

mayo 2018
L M X J V S D
« Abr    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Archivos

Inscriptio electronica

Amici Chironis

Apasionados del mundo clásico

Suscríbete a esta fuente