Posts tagged ‘enseñanza del latín’

«El castellano es un latín mal hablado»

Emilio del Río, diputado y latinista, reclama la necesidad de que se enseñe esta lengua en el colegio

Fuente: MÓNICA SETIÉN  |  ABC
10 de mayo de 2017

Emilio del Río es un latinista de vocación tardía. En el colegio se decantó por la rama de ciencias, pero luego, en la universidad estudió Clásicas y se doctoró en la Universidad Complutense de Madrid. Tras su paso por la política autonómica (fue consejero de presidencia y portavoz del Gobierno de la Rioja), ahora ha sentado sus reales en Madrid, en donde ejerce de diputado por el Partido Popular. Colabora en un programa de radio en el que hace que el latín sea ameno y divertido.

-¿Cómo surgió su colaboración en un programa de radio?

-Fue una iniciativa de Pepa Fernández. Ella se empeñó en que hiciéramos la sección «Verba Volant». Llevamos cuatro temporadas sin interrupción hasta ahora.

-¿Tiene éxito un programa que se dedica al latín y la cultura clásica en los tiempos que corren?

-Muchísimo. Lo más impresionante es la cantidad de gente joven que nos sigue, nos escucha y comenta. De hecho, en algunos institutos comienzan la clases el lunes escuchando la grabación del programa. Con este espacio hemos conseguido llevar el latín a la mucha gente. Seguramente de otra manera no lo habríamos conseguido.

-¿Sirven los programas como material de estudio?

-Muchos profesores lo usan como material didáctico. Los jóvenes de ahora tienen sed de cultura, aunque parezca lo contrario.

El latín cada vez está más marginado de los planes educativos ¿Cree que debería ser obligatorio aprender esta lengua en la etapa de secundaria?

-Sería necesario que en la ESO se impartieran un par de años de latín y cultura clásica. En Alemania, por ejemplo es obligatorio el latín durante cinco años. Pues, aquí, en España, debería enseñarse con más razón. Es un idioma que ayuda a ordenar la cabeza, que enseña quienes somos y de donde venimos.

-La cultura clásica es la base de la actual.

-Es importante que los jóvenes adquieran una base mínima de conocimientos, unos principios culturales. El latín nos hace mejores, nos hace pensar, nos enseña lo que es el presente a través del pasado.

-¿Es el castellano una evolución del latín?

-Por supuesto. El latín ha evolucionado. De hecho, se podría decir que el castellano es un latín mal hablado…

-El latín es el padre de casi todos los idiomas que se hablan en la península…

-Las raíces de nuestra cultura son romanas. No podemos renegar de nuestro pasado porque los clásicos dan respuesta a problemas de hoy en día. Y no sólo en España, en toda Europa. Por ejemplo, a raíz de lo de Brexit algunas voces se han alzado reclamando que la cultura británica también está enlazada con el imperio romano. El 60% de las palabras del inglés tienen origen latino, aunque no lo parezca.

-¿Seguimos usando muchas expresiones latinas literalmente?

-En la vida diaria se usan muchas expresiones en latín. Sobre todo en determinados campos como el derecho o la medicina. No se puede concebir el derecho actual sin el derecho romano. Esta es una de las muestras de lo importante que es esta lengua en España y en toda Europa.

-¿Qué opina de que se usen palabras en otros idiomas para designar conceptos que tienen su expresión en castellano?

-Es verdad que los idiomas están vivos y se nutren unos de otros, pero si en castellano hay una palabra para designar algo, ¿por qué usarla en inglés? Eso supone un empobrecimiento cultural, supone olvidar lo que somos. Somos lenguaje, que sirve para comunicar.

-¿Qué le parece que se use una lengua como el catalán, hermana del castellano, como una herramienta de separación?

-Los idiomas unen, nunca deben separar. Son el más importante elemento de comunicación y por ello deben ser un elemento de unión.

 

11 mayo 2017 at 10:50 pm Deja un comentario

El latín, ¿lengua oficial de la UE?

El éxito editorial de un profesor italiano demuestra que el idioma fundacional de la cultura europea goza de buena salud y podría resucitar como argumento identitario para un continente en horas bajas

arco_tito

El arco de Tito, en el foro de Roma, construido para celebrar las victorias del emperador en Judea. / RON SACHS (CORDON PRESS)

Fuente: RUBÉN AMÓN  |  EL PAÍS
9 de febrero de 2017

Una de las escenas más pintorescas de Il sorpasso (Dino Risi, 1962) concierne al pasaje en que unos sacerdotes alemanes detienen el Alfa Romeo descapotable donde viajan Vittorio Gassman y Jean-Louis Trintignant. Se les ha averiado su coche, han pinchado, necesitan un gato, pero no saben cómo explicárselo a sus interlocutores. Y es entonces cuando uno de los curas decide hacerlo en latín: “Elevator nobis necesse est”.

Trintignant, que es francés, explica la problemática a Gassman, que es italiano, pero no puede satisfacer la emergencia de los religiosos. Y les responde inequívocamente: “Non habemus gato, desolatus”.

La escena es ilustrativa de la raigambre del latín en la cultura occidental. De su vigencia como argumento de comunicación. Y hasta de su valor identitario en el acervo de continente, más aún ahora que las presiones de Trump y de Putin han estimulado una suerte de reacción y de orgullo.

El inglés predomina sobre las demás lenguas y es la más extendida en los planes escolares. El problema es que identifica también un sabotaje, el sabotaje del Brexit. Y que podría subvertirse, hasta el extremo de convertir el latín en el idioma hegemónico de la Unión Europea. Tolerando incluso expresiones tan macarrónicas como el “desolatus” de Gassman.

La idea, la provocación, proviene de un profesor italiano, Nicola Gardini, y de la popularidad —de la fiebre— que ha adquirido en su propio país un ensayo, un libro, concebido, en realidad, sin las menores ambiciones comerciales.

Las ha conseguido como si la sociedad estuviera reclamando un ejercicio retrospectivo de autoestima hacia una lengua que está demasiado viva para considerarla muerta. La LOMCE española (2013), por ejemplo, la ha rehabilitado como asignatura troncal del bachillerato, pero el latín también representa un vehículo de comunicación extraordinario en el ámbito del derecho, la medicina, la filosofía, la liturgia religiosa, el ejército, la ingeniería, la arquitectura y el lenguaje cotidiano.

Decimos motu proprio, quid pro quo, de facto, ergo, ex profeso o in extremis, quizá no demasiado conscientes de que estamos evocando un hito fundacional de la cultura europea cuyo aliento todavía relaciona sobre el asfalto a un cura alemán con un latin lover italiano.

Es el contexto en el que ha resultado providencial la publicación de Viva il latino, storie e bellezza di una lingua inutile. Ocho ediciones lleva la iniciativa de la editorial Garzanti, y el título no requiere de traducción al español, precisamente por la raíz común del idioma. Y porque España fue uno de los territorios más fértiles de la romanización, y también más dotados en la exportación de talentos al imperio. No ya por las figuras de Adriano o Trajano en la nómina de los emperadores, sino por la envergadura de filósofos y escritores que contribuyeron a enriquecer el latín.

Nicola Gardini destaca a Séneca. Y se congratula de la felicidad que nos ha proporcionado el maestro estoico. Tanto en la forma cristalina de su literatura como en los matices conceptuales. Vivir el presente —aunque el carpe diem es de Horacio—, eludir la superstición de la esperanza, disfrutar lo que tenemos mucho más que frustrarnos por aquello que nos falta.

“El latín de Séneca”, escribe Gardini, “es el reflejo directo de su lucidez y de su propensión a la síntesis, va derecho al meollo de las cuestiones, sin complicaciones, sin alzar la voz. Un latín espontáneo. Un latín de quien medita y de quien transforma las ideas en reglas de vida”.

Es el antagonismo perfecto a la retórica ampulosa de Cicerón, aunque Gardini no se la reprocha. Todo lo contrario, le atribuye un valor muy superior al artificio lingüístico. Sostiene que Cicerón dice las cosas adecuadas de la manera adecuada. Y que su oratoria es una ciencia de las emociones, pero también el medio desde el que se desglosa un sistema de valores. “Hablar bien es una filosofía. Escribir bien es una manera de hacer el bien. Y Cicerón lo ha demostrado, exponiendo su propia elocuencia al servicio de una sociedad amenazada por la tiranía. Fue el enemigo jurado de cualquier despotismo y fue un heroico portavoz del Senado. Su arma fue una palabra: libertas” (libertad, si es que la traducción hace falta).

Regresar al latín, a juicio de Gardini, no sería una regresión ni una extravagancia anacrónica, sino un recurso de Europa para reconocerse en su identidad y en el idioma que la ha estructurado en su idiosincrasia civilizadora. Escribir y hablar en latín nos haría buenos, como Cicerón. Y obscenos, como Catulo. Y conmovedores, como Virgilio. Y profundos, como Lucrecio, aunque este monumento de la lengua latina nunca se hubiera engendrado sin la evangelización de Catón (234-149 antes de Cristo) y de Plauto (250-184 antes de Cristo). Sujetaron ellos las columnas del idioma, predispusieron el primer hálito de un prodigio que ha sobrevivido mucho más allá de su tiempo y de su espacio. Lo demuestran las misas pontificias y las patadas que le damos al diccionario latino (de motu propio, a grosso modo, el quiz de la cuestión…), tanto como lo hacen la adhesión al idioma en que llegaron a significarse por los siglos de los siglos Patriarca, Milton, Ariosto, Tomás Moro, pero también Rilke, Montale, Beckett, Joyce o Jorge Luis Borges.

“No sin cierta vanagloria, había comenzado en aquel tiempo el estudio metódico del latín”, escribió el sabio argentino. Evoca la frase Gardini al inicio de su ensayo. O habría que decir en el incipit, pues cualquier libro está lleno de expresiones y abreviaciones latinas (circa, sic, op. cit.), como los garbanzos que el profesor italiano nos ha puesto por delante para seguir el camino hacia “la plenitud cultural” y la resistencia ciceroniana.

“Hay que estudiar latín”, concluye Gardini, “no sólo para disfrutar, sino además para educar el espíritu, para darle a las palabras toda la fuerza transformadora que se aloja en ellas”. Y para entenderse con un cura alemán que está tirado con el coche en la carretera. Y decirle: “Desolatus”.

 

9 febrero 2017 at 6:32 pm 1 comentario

El latín, asignatura en peligro de extinción… o no

El profesor Benigno Riveiro dice que si la lengua sobrevivió dos mil años, «aún tardará en desaparecer»

benigno-riveiro

«Ars magna vita brevis: El arte es demasiado grande para una vida tan breve», lema del departamento de Latín del Castro Alobre. Foto: MÓNICA IRAGO

Fuente: SUSANA LUAÑA  |  Diario de Galicia    23/01/2016

Cuando él cursaba enseñanzas medias, la asignatura de Latín era obligatoria si se iba por Letras. Ahora, casi hay que hacer un máster para entender su hoja de ruta por los distintos sistemas educativas. Casi no sabe explicarlo ni Benigno Riveiro, y eso que él lleva 27 años impartiendo la asignatura. Todo depende de los distintos itinerarios. «En Humanidades, ahora hay ocho materias de las que hay que elegir tres, pero la verdad es que la mitad de los alumnos de cuarto de ESO lo cogen. Y el año que viene, con la Lomce, volverá a ser obligatorio. Hubo años en los que desapareció de la ESO, en ese tiempo, yo lo di en Bachillerato».

Ya se verá el recorrido del nuevo sistema educativo y lo que pase entonces con la asignatura, pero como sería entrar en una polémica que se queda grande para esta página, nos centramos en la carrera profesional de Benigno Riveiro, profesor de Latín en el IES Castro Alobre de Vilagarcía que un día, de joven, decidió estudiar Filología Clásica en la Universidad de Santiago. «Al acabar COU me interesaba el Derecho, pero Latín y Griego se me daban bien, y la enseñanza siempre me atrajo, así que al final me decidí por eso; acabé la carrera, aprobé las oposiciones y empecé a dar clases de Latín, primero en Lalín y A Estrada, que es de dónde soy, y después en Vimianzo. Llevo 27 años de profesor, y en el Castro Alobre de Vilagarcía, 21. Yo creo que me jubilo aquí».

Por sus aulas pasaron muchas promociones; generaciones de vilagarcianos, en realidad. «Ya soy mayor, soy consciente desde hace tiempo; veo a algunos de mis antiguos alumnos por la calle y ya tienen 40 años, y ahora tengo una alumna que ya le di clase a su madre».

Y está convencido de que se jubila siendo profesor de Latín, porque de entrada, Benigno Riveiro niega la mayor; se le pide la entrevista para hablar de una asignatura en peligro de extinción, y él lo rebate: «Si aguantó dos mil años, yo creo que va a tardar en desaparecer».

La selectividad

Y eso que él no trata de convencer a los estudiantes de que estudien Latín, sobre todo a aquellos que no van a cursar una carrera de Letras. «Procuro hacérselo ameno, pero hay una parte que hay que estudiarla; las declinaciones hay que saberlas, no tiene más ciencia. Yo a menudo utilizo películas en las que hablan de cómo vivían y procuro que la clase no sea solo declinar, pero el rosa,-ae es inevitable. Ahora nos piden que lo enfoquemos hacia la realidad actual y la evolución del latín al español, pero mientras sigan teniendo selectividad, yo tengo que prepararlos para el examen, lo que no puedo es permitir que suspendan. Afortunadamente, aprueban casi todos».

Defiende su campo, pero con objetividad. «Yo, ni les animo a estudiar Latín ni les engaño, si van a cursar una carrera de Letras es lógico que lo hagan. Lo que sí procuro es que no estudien Filología Clásica; no tiene salida, hace años que no convocan oposiciones».

Pero sí admite que el Latín es importante para quien tiene curiosidad por las lenguas, a fin de cuentas, todos hablamos latín vulgar. «Los latinismos, expresiones latinas que aparecen en las novelas… A mí me sorprende que les hablo a los alumnos del genitivo, y aunque solo fuese por el sajón, deberían conocerlo. Pues muchos, ni eso».

Afortunadamente para él, Benigno imparte también una nueva asignatura llamada Cultura Clásica que se centra en cómo vivían o morían los romanos, en el nacimiento de la democracia y la sociedad latina. Y ahí disfruta él tanto como sus alumnos: «¡Hombre, te da más juego, por supuesto!».

24 enero 2016 at 9:42 pm 2 comentarios

«A los profesores se nos aleja del aula»

«La ignorancia y el desprecio a la cultura nos hace peores», afirma la profesora de Latín Ana Clara Roldán

ana-clara-roldan

La profesora Ana Clara Roldán. / Francis Silva

Fuente: MIGUEL A. OESTE > Málaga  |  Sur Digital    06/12/2015

Los antiguos alumnos de Ana Clara Roldán dicen que hace «magia», y no porque use trucos, sino por su implicación y la capacidad que demuestra para motivarlos, algo que se percibe cuando habla de su oficio, de la lectura, de la cultura en general. Profesora de Latín en el José Navarro y Alba, donde también es responsable de la biblioteca, así como coordinadora del programa ‘Clásicos Escolares’, se muestra crítica con la situación de provisionalidad de la educación, y con la miopía de los gobiernos para llegar a un pacto.

–No sé si recuerda la famosa sentencia del ministro de Franco, José Solís Ruiz, cuando dijo en las Cortes: «Menos latín y más deporte». Parece que hoy se sigue esta línea.

–Por supuesto que sí. Desde el Gobierno y las instituciones se sigue dañando al latín con cada nueva ley educativa, lo que muestra una vez más la incultura de nuestros gobernantes y lo lejos que estamos del ideal platónico de que el gobierno de un país debe estar en manos de los «mejores» (sabios y filósofos).

«¡No creo que la dejen morir, por Júpiter! El latín es el alma máter de nuestra lengua»

–Ya lo dice el filósofo José Antonio Marina, en este país «la educación no interesa a nadie. Y ningún gobierno ha intentado llegar a un pacto educativo»…

–No estaría mal que el Gobierno pusiese verdadero empeño en ello, por el bien de la sociedad. La educación está demasiado politizada en nuestro país. Ahora, por ejemplo, vemos de nuevo cambios en la materia de religión, que pasa a ser evaluable. Y así vamos todos, en función de qué aires políticos soplen, con una sensación desoladora de provisionalidad. No hay consenso entre los partidos, ni interés por alcanzarlo, porque la educación es lamentablemente otra arma arrojadiza más.

–Cuando se pregunta si sirve el latín para algo hoy en día, acaso se desconoce que el 90% del léxico castellano deriva del latín…

–En la sociedad del utilitarismo todo parece medirse en «para qué sirve tal o cual cosa», y eso es un error. Hay miles de cosas «inútiles» que sin embargo nutren el alma humana y nos otorgan otras capacidades igualmente vitales. Al margen de que sea más o menos útil, no hay duda de que hoy día seguimos hablando latín, pero evolucionado.

–¿Qué pasa con el latín?

–Pasa que se ha convertido en la alternativa para los estudiantes que «huyen» de las ciencias, carece de la entidad que debería tener en los planes de estudio y se le ha arrebatado todo su prestigio.

–Pero parece evidente, entre otras razones, que hoy las nuevas generaciones hablan y escriben peor porque no han estudiado latín…

–En parte sí, aunque también hacen mucho daño otras cosas como la telebasura, la falta de interés por la cultura, el desprecio a los libros, a la intelectualidad, etc. Las nuevas generaciones necesitan buenos referentes y los educadores (padres, maestros, profesores…) tenemos un papel muy importante.

–Usted, ¿qué dificultades encuentra como docente?

–La enseñanza se vuelve cada vez más burocrática. Estamos condenados a cargar con tediosos «papeleos», que sólo sirven para dar respuesta a informes inútiles y estadísticas sin sentido. Se nos aleja del trabajo real y directo del aula, que es lo que en realidad tiene importancia. Por otro lado, la sociedad ha dejado de creer en el maestro, no se nos valora como antes y se nos critica por nuestras vacaciones. Y hay muchas cosas que no se ven detrás de nuestra labor: horas de formación, trabajo diario en casa, actualización de la metodología, adaptación a las nuevas leyes, nuevos horarios, nuevo alumnado… y todo sin perder la ilusión por enseñar.

–¿Por qué se considera que estudiar latín es aburrido?

–Puede ser tan aburrido o no como cualquier otra materia del currículo. Dependerá en buena medida de la pasión y actitud del profesor. No creo que se deba tanto a los métodos o materiales, sino al componente humano, a nuestra capacidad de motivar a través de nuestra propia motivación. Un profesor apasionado con su asignatura, que sea capaz de transmitirlo, se ganará a la clase con facilidad. Los alumnos no aprenden, nos aprenden.

–¿Cree que el latín dejará de ser un rara avis o una asignatura relevante o acabará muriendo?

–¡No creo que la dejen morir, por Júpiter! Por muy complicada que se ponga la situación, somos un amplio colectivo que lucharíamos por ella. El latín es el alma mater de nuestra lengua.

-¿Qué opina de estas palabras de Antonio Muñoz Molina: «Nadie parece caer en la cuenta de la devastación que ha sufrido nuestro país en todo lo relacionado con la educación, la cultura y el conocimiento»?

Son una palabras demoledoras y tristes, pero ciertas para mi punto de vista. Nuestro país ha avanzado en muchísimos aspectos, pero en otros va perdiendo el norte a pasos agigantados. La ignorancia y el desprecio a la cultura y las humanidades son palpables en la sociedad, y eso nos hace peores seres humanos, menos libres, menos tolerantes y mucho más egoístas.

-Termine con una expresión latina…

–Sapere aude (atrévete a saber).

6 diciembre 2015 at 8:49 pm 1 comentario

Un estudiante de Doctorado de la UA introduce la lengua latina en primaria «para mejorar la capacidad lingüística»

El estudiante de Doctorado de la Universidad de Alicante Alberto Regagliolo se ha embarcado en un innovador proyecto de introducción de la lengua latina como actividad transversal en centros de primaria con el objeto de «sensibilizar» a los alumnos más pequeños sobre culturas pasadas

latin-primaria

Foto: UA

Fuente: EUROPA PRESS  |  20minutos

ALICANTE, 1 Jun.- Tras un estudio sobre la lengua latina en Inglaterra, donde éste es uno de los idiomas que los colegios pueden ofrecer con la nueva ley de educación, el alumno de la UA ha creado distintas unidades didácticas en latín que se relacionan con otras asignaturas «de manera que optimiza la capacidad lingüística y numérica, la interacción social e intercultural y da valor a nuestra herencia cultural fomentando la relación con todas las disciplinas», según ha informado la institución académica en un comunicado.

«El material elaborado mejora aspectos lingüísticos como, por ejemplo, la función del verbo, de los adjetivos, la concordancia entre sustantivos y adjetivos… Asimismo, se relaciona con la cultura romana a través de monumentos como el Coliseo o las ánforas», ha explicado Regagliolo.

Bajo la supervisión de sus directores de tesis, Juan Francisco Mesa, profesor de filología latina en la UA, Juan Coderch, profesor de latín en la St. Andrews University (UK), y con la colaboración de los profesores del Colegio Inmaculada Jesuitas de Alicante, Ignacio Aracama y Patricia Espejo, el estudiante de doctorado ha podido poner en práctica algunas de sus unidades relacionadas con la leyenda de Rómulo y Remo, los números romanos y los hitos y la fábula de la rana y el buey.

Mejor comprensión de la historia

Esta experiencia ha resultado «de gran interés y muy conveniente para que los niños y niñas comprendan mejor la historia y humanidades», según el profesorado y familiares de los alumnos que han participado en este proyecto.

«Espero que con esta iniciativa se abra la puerta a la introducción de la lengua latina y la civilización clásica en una etapa más temprana del sistema educativo español para que los alumnos sean conscientes de nuestro pasado», ha insistido Regagliolo.

El proyecto forma parte de las actividades programadas por el Grupo de Investigación Corpus Documentale Latinum Valencie (CODOLVA) financiado por el Vicerrectorado de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad de Alicante.

El objetivo de esta comunidad es incluir la producción científica del Área de Filología Latina de la UA «en su totalidad y muy especialmente los trabajos del proyecto y grupo de investigación Corpus Documentale Latinum Valencie, en el que participan investigadores de otras áreas de conocimiento».

CODOLVA pretende generar una base documental de textos latinos del Reino de Valencia, realizar ediciones críticas de la documentación, analizar las interacciones entre la lengua latina y las lenguas vernáculas con las que entra en contacto y convive, y desarrollar un estudio lexicográfico completo.

1 junio 2015 at 8:21 pm Deja un comentario

Michael Von Albrecht: ´En su tiempo, los clásicos eran literatura de consumo´

«Los estudios de música son una escuela de concentración y de autocrítica permanente»

von-Albrecht

El filólogo Michael von Albrecht. / lluis urbina

Considerado uno de los filólogos clásicos más reputados internacionalmente, Michael von Albrecht ha estado en España para asistir a la presentación de dos de sus libros: Virgilio y Grandes maestros de la prosa latina: de Catón a Apuleyo.

Hijo de un compositor, y estudiante de música en su juventud, está convencido de que poesía y música se sustentan mutuamente. Michael von Albrecht nació en Stuttgart y ha sido, durante mucho tiempo, profesor de la Universidad de Heidelberg. Sus traducciones de obras latinas, sobre todo de Virgilio y Ovidio, están consideradas modélicas, y así lo atestigua la concesión del premio Johan Heinrich Voss de Traducción en 2004.

-Poesía y música conviven y se sostienen una a la otra. En su Stuttgart natal usted estudió música. ¿Ayuda su condición de conocedor del mundo musical a la traducción de poetas latinos? ¿Le sirvieron esos estudios en su labor como filólogo?

-Los estudios de música son una escuela de concentración y de autocrítica permanente y, por eso, pueden servir de preparación para el estudio de todas las ciencias. En particular, para traducir textos poéticos es una ventaja tener un oído musical. Además, los criterios muy severos de exactitud y de pureza, indispensables en la música, sirven también en la labor filológica.

-¿Qué le hizo interesarse por el latín?

-Mi primer encuentro con el latín fue cuando tenía diez años y mi padre hablaba latín conmigo jugando. Cuando tenía once años me gustaron mucho las Metamorfosis de Ovidio.

-¿Cuál es la labor del traductor de unas obras tan emblemáticas, pero tan lejanas en el tiempo como los clásicos latinos?

-El traductor debe transformar el texto latino en un texto que se lea como si estuviese escrito en la lengua materna. Sin embargo, para conservar al máximo el sabor del original, tenemos que descubrir y activar todos los recursos que posee la lengua materna.

-¿Qué aportan los clásicos con respecto a la literatura más de consumo?

-En su tiempo, los clásicos eran literatura de consumo, pero de una calidad que no se agota nunca. Superaron la prueba más dura: no existía la imprenta, sobrevivían solo los libros que merecía la pena copiar a mano.

-Usted es partidario del método directo para la enseñanza del latín. Háblenos de ello.

-El latín es una lengua como las otras. Así pues, es natural hablarlo. Sin embargo, al estudiarlo, debemos combinar dos métodos. La gramática es muy importante; perfecciona la reflexión lingüística y, por eso, facilita además el aprendizaje de las lenguas modernas.

-Se queja de que se ha hecho del latín algo ajeno a la realidad, un simple objeto de estudio. ¿Cómo debería ser en su opinión el estudio de esta lengua clásica?

-La enseñanza ideal consiste en una combinación de los métodos directo y analítico. La base debe ser la lectura de textos no artificiales, sino de textos originales de gran importancia, aquellos que merece la pena recitar en voz alta y aprender de memoria.

-Hace tiempo que el latín está arrinconado en los planes de estudio en España, ¿qué opina de esta situación?

-Aunque tenemos pocas horas de latín, pienso que ya hemos pasado el fondo del valle. Veo que en España hay muchos profesores de instituto -y de universidad- que se interesan por el método directo y lo combinan con el estudio tradicional. El resultado es que la práctica del latín hablado ayuda, facilita y acelera el acceso a la lectura de los textos originales latinos.

-¿Qué les diría a quienes se empeñan en que esto sea así?

-Diría que quizás han olvidado que ellos mismos una vez aprendieron latín, y sin eso no habrían podido conseguir los empleos importantes que ocupan ahora.

-¿Qué puede aportar el latín en la formación del hombre?

-Primero, el latín, gracias a su estructura gramatical y lógica, representa un instrumento muy útil de formación; además la retórica latina es un instrumento excelente de autoeducación: ayuda a liberar la propia personalidad y, en una sociedad democrática, sirve para convencer a otros.

-Los romanos fueron los artífices del primer fenómeno de globalización de la historia ¿Qué aportó y qué queda hoy de esa lengua que introdujeron en su imperio y que se extendió por medio mundo?

-El latín sobrevive no solo en las lenguas románicas y en el inglés, sino también en casi todas las otras lenguas, especialmente en la terminología de las ciencias. La jurisprudencia en todos los países del mundo está siempre basada en el derecho romano y sus principios de humanidad.

-En poco más de un año, Editum ha publicado dos de sus obras más conocidas: Virgilio y Grandes maestros de la prosa latina: de Catón a Apuleyo, ¿qué le parecen estas ediciones? ¿Cómo le gustaría que fuesen recibidas por los interesados?

-Estoy entusiasmado con la traducción de Antonio Mauriz y con la espléndida introducción de mi admirada colega Francisca Moya del Baño. Mi único objetivo es invitar a mis lectores a leer y estudiar los grandes textos latinos con gusto.

-En el prólogo de Virgilio se pregunta: «¿Leer a Virgilio hoy en día?». Yo le traslado una pregunta similar: ¿Leer latín hoy día?

-El latín no ha pasado de moda. Cada día vemos en todas las ciudades del mundo muchas inscripciones latinas. Además, utilizamos siempre palabras latinas, a menudo sin percibirlo. Si aprendemos el latín, conocemos mejor la lengua materna. Además, encontramos a los grandes espíritus de Europa y, al dialogar con ellos, nos conocemos mejor a nosotros mismos.

-Sus alumnos siempre han estado muy presentes en toda su actividad académica. El libro Grandes maestros de la prosa latina? está dedicado a ellos.

-He trabajado en muchos países muy a gusto con alumnos, estudiantes y profesores, y siempre he aprendido mucho de las preguntas que me hacían. Al inicio de cada lección resumía en latín el contenido de la precedente. Entre dos lecciones seguidas permitía siempre discusiones.

Fuente: Pascual Vera | La Opinión de A Coruña

19 febrero 2014 at 9:27 am 1 comentario

“Las lenguas muertas son la lengua de algunos políticos, que usan muchas palabras sin decir nada”. Entrevista a Michael von Albrecht

michael-von-albrecht“En su tiempo, los clásicos eran literatura de consumo, pero de una calidad que no se agota nunca”

Hijo de un compositor, y estudiante de música en su juventud, está convencido de que poesía y música se sustentan mutuamente. Michael von Albrecht, uno de los filólogos clásicos más reputados internacionalmente, nació en Stuttgart y ha sido, durante mucho tiempo, profesor de la Universidad de Heidelberg.

Sus traducciones de obras latinas, sobre todo de Virgilio y Ovidio, están consideradas modélicas, y así lo atestigua la concesión del premio Johan Heinrich Voss de Traducción en 2004.

Es un convencido defensor del método directo para la enseñanza del latín, que combina enseñanza teórica y práctica ya que el latín es una lengua como las otras y “lo natural es hablarlo”.

Sus estudios de literatura romana y de literatura comparada, traducidas del alemán a lenguas tan diferentes como inglés, italiano, griego, ruso o húngaro han aportado luz a la época en la que se centran sus trabajos.

A través de Editum, la Universidad de Murcia, editó el pasado año la traducción de uno de sus últimos trabajos, “Virgilio. Bucólicas. Geórgicas. Eneida. Una introducción”, traducido del alemán por Antonio Mauriz Martínez, con presentación y bibliografía virgiliana en España a cargo de la profesora de la Universidad de Murcia Francisca Moya del Baño.

Recientemente, Editum ha editado una de sus primeras obras, publicada originalmente en 1971, que ha ido creciendo y que el autor ha ido puliendo hasta convertirla en un auténtico referente. El profesor von Albrecht efectúa en ella un minucioso y personal recorrido por cuatro siglos de prosa latina a través de sus grandes maestros, reuniendo discursos, textos históricos, filosóficos, novelas, cartas y otros escritos, en una excepcional selección de textos que, al igual que los escritos a que se refiere, se perfila como un auténtico clásico para todos los interesados en la materia y un material de enorme valor para la comprensión de ese momento histórico y su literatura.

La profesora Francisca Moya afirma en la presentación de esta obra: “El autor ha conseguido elaborar una minuciosa historia del estilo prosístico latino y hacerla transparente y convincente a los lectores, hasta el punto de que gracias a este libro es muy fácil comprender cómo se va forjando poco a poco un lenguaje literario; singularidad, originalidad, innovación son términos que convienen con toda justicia a esta obra”.

-Pregunta: Poesía y música conviven y se sostienen una a la otra. En su Stuttgart natal usted estudió música.¿Ayuda su condición de conocedor del mundo musical a la traducción de poetas latinos? ¿Le sirvieron esos estudios en su labor como filólogo?
-Respuesta: Los estudios de música son una escuela de concentración y de autocrítica permanente y, por eso, pueden servir de preparación para el estudio de todas las ciencias. En particular, para traducir textos poéticos es una ventaja tener un oído musical. Además, los criterios muy severos de exactitud y de pureza, indispensables en la música, sirven también en la labor filológica.

-P: ¿Qué le hizo interesarse por el latín?
-R:  Mi primer encuentro con el latín fue cuando tenía diez años y mi padre hablaba latín conmigo jugando. Cuando tenía once años me gustaron mucho las “Metamorfosis” de Ovidio.

-P: ¿Cuál es la labor del traductor de unas obras tan emblemáticas pero tan lejanas en el tiempo como los clásicos latinos?
-R: El traductor debe transformar el texto latino en un texto que se lea como si estuviese escrito en la lengua materna. Sin embargo, para conservar al máximo el sabor del original, tenemos que descubrir y activar todos los recursos que posee la lengua materna.

-P: ¿Qué aportan los clásicos con respecto a la literatura más de consumo?
-R: En su tiempo, los clásicos eran literatura de consumo, pero de una calidad que no se agota nunca. Superaron la prueba más dura: no existía la imprenta, sobrevivían solo los libros que merecía la pena copiar a mano.

-P: Usted es partidario del método directo para la enseñanza del latín. Háblenos de ello.
-R: El latín es una lengua como las otras. Así pues, es natural hablarlo. Sin embargo, al estudiarlo, debemos combinar dos métodos. También la gramática es muy importante; perfecciona la reflexión lingüística y, por eso, facilita además el aprendizaje de las lenguas modernas.

-P: Usted se queja de que se ha hecho del latín algo ajeno a la realidad, un simple objeto de estudio ¿Cómo debería ser en su opinión el estudio de esta lengua clásica?
-R: La enseñanza ideal consiste en una combinación de los métodos “directo” y “analítico”. La base debe ser la lectura de textos no artificiales, sino de textos originales de gran importancia, aquellos que merece la pena recitar en voz alta y aprender de memoria.

-P: Hace tiempo que el latín está arrinconado en los planes de estudio en España ¿qué opina de esta situación?
-R: Aunque tenemos pocas horas de latín, pienso que ya hemos pasado el fondo del valle. Veo que en España hay muchos profesores de instituto -y también de universidad- que se interesan por el método directo y lo combinan con el estudio tradicional. El resultado es que la práctica del latín hablado ayuda, facilita y acelera el acceso a la lectura de los textos originales latinos.

-P: ¿Qué les diría a quienes se empeñan en que esto sea así?
-R: Diría que quizás han olvidado que ellos mismos una vez aprendieron latín, y sin eso no habrían podido conseguir los empleos importantes que ocupan ahora.

-P: ¿Qué puede aportar el latín en la formación del hombre?
-R: Primero, el latín, gracias a su estructura gramatical y lógica, representa un instrumento muy útil de formación; además la retórica latina es un instrumento excelente de autoeducación: ayuda a liberar la propia personalidad y, en una sociedad democrática, sirve para convencer a otros.
En cuanto al contenido, los textos latinos de todos los siglos nos abren los tesoros del pensamiento filosófico europeo y nos dan acceso a documentos históricos, la mayoría no traducidos. Además, la jurisprudencia continúa pensando en términos latinos; muchas ciencias – medicina, farmacia, botánica etc. – no pueden prescindir del latín. Además, el latín ayuda muchísimo a aprender no solo otras lenguas ‘latinas’, sino también el inglés (el 70% del vocabulario de esta lengua es de raíz latina).

-P: Los romanos fueron los artífices del primer fenómeno de globalización de la historia ¿Qué aportó y qué queda hoy de esa lengua que introdujeron en su imperio y que se extendió por medio mundo?
-R: El latín sobrevive no solo en las lenguas ‘románicas’ y en el inglés, sino también en casi todas las otras lenguas, especialmente en la terminología de las ciencias. La jurisprudencia en todos los países del mundo está siempre basada en el derecho romano y sus principios de ‘humanidad’.

-P: En poco más de un año Editum ha publicado dos de sus obras más conocidas: “Virgilio” y “Grandes maestros de la prosa latina: de Catón a Apuleyo”, ¿qué le parecen estas ediciones? ¿Cómo le gustaría que fuesen recibidas por los interesados?
-R: Estoy entusiasmado con la traducción de Antonio Mauriz y con la espléndida introducción de mi admirada colega Francisca Moya del Baño. Mi único objetivo es invitar a mis lectores a leer y estudiar los grandes textos latinos con gusto.

-P: En el prólogo de “Virgilio” se pregunta “¿Leer a Virgilio hoy en día?”. Yo le traslado una pregunta similar: “¿Leer latín hoy día?
-R: El latín no ha pasado de moda. Cada día vemos en todas las ciudades del mundo (no solo en Europa) muchas inscripciones latinas. Además, utilizamos siempre palabras latinas, a menudo sin percibirlo. Si aprendemos el latín, conocemos mejor la lengua materna. Además, encontramos a los grandes espíritus de Europa y, al dialogar con ellos, nos conocemos mejor a nosotros mismos.

-P: Y ya puestos, díganos qué razones existen hoy para leer a su admirado Virgilio.
-R: Virgilio es el poeta de Europa. A diferencia de las lenguas muertas (que son la lengua de algunos políticos que usan muchas palabras sin decir nada y la lengua de la publicidad comercial), la lengua de Virgilio está libre de los clichés, se sirve de palabras ordinarias – pero para producir efectos extraordinarios -, está llena de vida, y traducir al gran poeta nos ayuda a usar nuestras lenguas maternas con más esmero y cuidado.

-P: Su libro sobre los grandes clásicos latinos “Grandes maestros de la prosa latina: de Catón a Apuleyo”, se ha convertido a su vez en un clásico. Cuarenta años después de ser publicado en su país, ahora ha sido publicado por Editum. Háblenos de esta obra. ¿Qué ha querido conseguir con ella?
-R: He elegido textos importantes que continúan siendo válidos para nosotros, porque tratan problemas de todos los tiempos. El arte de la prosa me encanta precisamente porque el orador tiene menos libertad que el poeta; debe respetar a su público y debe decir cosas nuevas evitando palabras inusuales; ha de hablar como todos, pero mejor que todos.

-P: Sus alumnos siempre han estado muy presentes en toda su actividad académica e investigadora. El libro “Grandes maestros de la prosa latina…” está dedicado a ellos…
-R: He trabajado en muchos países muy a gusto con alumnos, estudiantes y profesores, y siempre he aprendido mucho de las preguntas que me hacían. Al inicio de cada lección resumía en latín el contenido de la precedente. Entre dos lecciones seguidas permitía siempre discusiones.

-P: Tras haber sido traducido a otros idiomas, ahora se presenta por primera vez en español. ¿Qué le parece la edición de Editum, en traducción de Antonio Mauriz?
-R: La edición es muy elegante y me gusta muchísimo. El profesor Antonio Mauriz, escritor y autor de un importante libro sobre Virgilio, tiene un conocimiento perfecto de la lengua y filosofía alemanas y de la cultura latina, es el traductor ideal: traduciendo con mucho cuidado, ha logrado un libro verdaderamente español.

-P: Su amiga y colega la profesora Francisca Moya afirma que una de las virtudes del libro es que anima a leer y releer a los clásicos y a descubrir “recónditos mensajes” ¿Ha sido esta una de las metas que se ha propuesto en el libro?”
-R: Mi admirada colega y amiga Francisca Moya ha adivinado perfectamente mis intenciones.

En primera persona:
“Los textos latinos de todos los siglos nos abren los tesoros del pensamiento filosófico europeo”
“El latín ayuda muchísimo a aprender no solo otras lenguas ‘latinas’, sino también el inglés”

Fuente: Campus Digital – Revista de la Universidad de Murcia

13 noviembre 2013 at 10:25 am Deja un comentario

Cicero, un Tutor de Latín online

Los estudiantes italianos van a poder contar desde ahora con una magnífica herramienta para trabajar con textos latinos.

Se trata de CICERO Latin Tutor, un innovador software gratuito (ya disponible con una docena de versiones con diferentes niveles de dificultad) que guiará a los alumnos en el análisis de textos en latín y corregirá las sucesivas traducciones. Estará disponible a partir del lunes.

CICERO ha sido desarrollado por iniciativa de la Fundación Giovanni Agnelli, en colaboración con ANSAS (Agenzia Nazionale per lo Sviluppo dell’Autonomia Scolastica) y un grupo de docentes de latín de algunos institutos italianos.

La noticia en La Repubblica.it

19 abril 2012 at 11:50 am Deja un comentario

Curso 2009-10

El nuevo curso ha echado a rodar hace solo unos días pero ya tengo la impresión de que llevamos varias semanas en la brecha. No sé a vosotros, pero a mí el arranque siempre suele hacérseme muy exigente: hay que conocer al nuevo alumnado, hacer la programación de las materias que vamos a impartir, organizar los contenidos, estrujarse el cerebro para ser capaces de atender con éxito la diversidad de nivel de latín que tienen los alumnos en 1º de bachillerato, programar actividades culturales…

Iniciamos este curso con el sobresalto de no poder formar grupo de Fundamentos Léxicos. Un único alumno la había solicitado en la matrícula. Algo irónico después de lo que peleamos el curso pasado para que esta materia no desapareciera del catálogo de optativas de bachillerato. Supongo que cada centro tiene unas circunstancias propias que determinan la elección de materias que hace el alumno. En el mío este curso la estrella ha sido el Inglés Práctico, elegido mayoritariamente por los alumnos después -justo es decirlo- de una buena campaña de información por parte de los profesores de este departamento. Esta es la clave del asunto. Había olvidado que los profesores de clásicas no podemos dormirnos en los laureles, que es nuestro sino ganarnos uno a uno los alumnos que tenemos en nuestras clases.  ¡Ah, dichosos aquellos compañeros que abren la puerta de sus aulas y, casi sin quererlo, las encuentran rebosantes de alumnos! Alumnos que además raras veces se atreven a cuestionar la utilidad de las asignaturas que estudian. En la obsesión de tratar de convencer a los próceres educativos de que Fundamentos Léxicos es una materia de gran utilidad en el aprendizaje de los alumnos, había olvidado que esto no iba a servir de nada si además no les convencía también a ellos. Al final, y tras una campaña de información in extremis, hemos conseguido formar un grupo de Fundamentos con 9 alumnos. Eso sí, con la lección bien aprendida para próximos años.

En latín imagino que mi situación será muy parecida a la de muchos de vosotros. En 4º de la ESO tenemos un grupo con 13 alumnos, igual que el curso pasado. Las motivaciones del alumnado en este nivel son muy variadas y ello se nota en la diversidad de elección de itinerarios y materias que hace el alumno. Por lo demás la proliferación de programas de diversificación en la ESO (PROA, PQPI,PDC…) provoca, al menos en mi centro, que una buena parte del alumnado no llegue a cursar este nivel.

En bachillerato tenemos un grupo de latín en 1º con 21 alumnos y un grupo en 2º con 12. Son números modestos pero teniendo en cuenta que el centro es pequeño -solo cuenta con 300 y pocos alumnos- poco más puede hacerse. Al final no he constatado que la nueva normativa de sistema de acceso a la universidad (ponderaciones) haya modificado significativamente la elección del alumnado. Todos los alumnos que hicieron latín en 4º y han pasado a bachillerato la cursan también este año. Eso sí, como era de prever, un tercio de los alumnos de 1º  no dio latín en 4º.  Por lo que se refiere a 2º de bachillerato sigue el bloque de 1º, aunque hay que decir aquí que a final del curso pasado tuvimos que multiplicar esfuerzos ante la confusión reinante para convencer a los alumnos de que podían seguir estudiando latín cualquiera que fuera la modalidad elegida.

En 4º de la ESO y 1º de Bachillerato seguimos con el método Orberg. Poco a poco vamos ganando confianza en su uso y convenciéndonos de la bondad de este sistema de aprendizaje del latín. En su momento fue una decisión difícil de tomar puesto que el método de trabajo que veníamos utilizando nos estaba dando muy buenos resultados a nivel académico. Como es lógico mantenemos la incertidumbre de cómo afrontarán estos alumnos las pruebas de acceso a la universidad el curso próximo. En mi opinión el tipo de prueba actual es discriminatoria para los alumnos que aprenden con métodos como el Orberg, menos gramaticalistas que los tradicionales. En su momento así lo valoramos e intentamos que la prueba de latín se modificara con vías a corregir esta situación, pero al parecer no hemos sabido convencer a otros compañeros de esta necesidad, dado que la propuesta no ha salido adelante.

En fin, tenemos ya los mimbres. Falta por saber qué cesto seremos capaces de hacer con ellos. Ilusión por descontado no falta. Aprovecho por último la ocasión para desearos a todos un buen curso, en especial a todos aquellos de vosotros que «estrenáis» centro. Di nobis faveant!

28 septiembre 2009 at 7:51 pm Deja un comentario

Ratio Studiorum Nova

Quienes soléis leer habitualmente este blog sabéis que sigo con atención el debate abierto en el mundo anglosajón en torno a los problemas que arrastra su sistema educativo. En estos países -hablo fundamentalmente de R.U. y de EE.UU., que es de donde más información nos llega- la opinión mayoritaria es que se hace de todo punto necesario un cambio educativo en profundidad para intentar poner fin al bajo nivel de su sistema escolar, consecuencia sin duda de un curriculum mal diseñado que se viene arrastrando desde la década de los 70. Y digo que sigo con interés este asunto porque curiosamente el común denominador de la mayoría de los comentarios que se hacen al respecto tanto en prensa como en distintos blogs es la conveniencia de potenciar el aprendizaje del latín en el sistema educativo. Hace unas semanas publicaba un artículo a este respecto que titulaba Educación y latín al otro lado de la vieja Europa. Que quien levante la voz sobre este problema sean políticos o algún miembro del colectivo docente es habitual, que quien lo haga sea un estudiante lo es menos y claramente significativo.

Y esto es lo que hace un joven llamado Brendall Carroll, de quien sólo sé que es un sophomore neoyorquino (2º año de Preparatoria, 15 años) pero os recomiendo que no perdáis detalle de la columna que se marca el muchachito en The Daily Princetonian a propósito de su propuesta de nuevo plan de Estudios para EE.UU.:

Estados Unidos -dice el joven- necesita renovar sus escuelas públicas. Los más destacados columnistas están pidiendo vagamente  «mayor atención» y «más dinero»:  las soluciones favoritas en América. Vincular el dinero a los resultados es una excelente idea, y en general estoy a favor de todo aquello a lo que los sindicatos docentes se oponen. Después de todo, su mundo ideal sería que no hubiera estudiantes, no hubiera horas de clase y el máximo sueldo. Hasta ahora, sin embargo, nadie ha propuesto ninguna enmienda para nuestros planes de estudio. Comprendo que los curricula de la escuela pública vienen establecidos por los distritos escolares y regulados por los consejos de educación del Estado, por lo cual no hay un sistema para toda América. Y, además, ¿cuáles son mis aptitudes para sugerir un nuevo plan de estudios nacional?

Soy un estudiante.

Me parece que la base de la educación de América – a partir de octavo grado (14 años)- es más o menos inútil. Se asume que los estudiantes no pueden aplicarse tan rápido y, por consiguiente, entran en la escuela secundaria con mínimos conocimientos de álgebra elemental y algunos conocimientos de historia y de ortografía. En consecuencia, incluso las mejores escuelas secundarias comienzan con un material pobre. Empuja más duramente a la gente con anterioridad, y llegarán más lejos. Propongo una reforma mayor del sistema, y que no se me diga que este «nuevo» plan de estudios es demasiado exigente. No creo que lo sea.

Las disciplinas académicas pueden ser clasificadas como verbal y matemática: Todo el aprendizaje se basa en palabras y números, así que debe comenzarse con estas. Los estudiantes de kindergarten (5 años) pueden empezar aprendiendo a contar, las letras, ortografía básica, los días de la semana, los colores, etc. El kindergarten debe ser la educación más elemental. A partir de primer grado (6 años), los estudiantes deben centrarse en aritmética y en latín. Todas las ciencias y las matemáticas requieren de aritmética, y la totalidad de la civilización occidental se basa en la lengua latina (con todo el debido respeto al griego). Además, la mayoría de palabras en inglés proceden de raíces latinas. Conociéndolas, podrás inventar prácticamente todas las palabras necesarias. También sirve como una lección de lógica elemental.

Al final del primer grado, espero que los alumnos sean capaces de resolver  123-21 = 102, conozcan la mitad de la gramática latina y escriban correctamente palabras de seis letras en inglés. Segundo grado (7 años): aritmética con números negativos, la segunda mitad de la gramática latina y competencia en ortografía del inglés. Tercer grado (8 años): multiplicar y dividir con muchas cifras, los números negativos; leer a Cicerón y a César y «El viento entre los sauces». Cuarto grado (9 años): decimales, fracciones, Virgilio y un libro de Brian Jacques por mes. La lectura en Inglés debe centrarse en libros «divertidos», para abrir el apetito. Si los estudiantes prefieren novela romántica, darles de Jane Austen.

En quinto grado (10 años) comienza la gran expansión. Los cuatro primeros grados han servido para dar a los estudiantes una sólida formación en números, en inglés y en latín. Es el momento de ampliar: Añadir historia, ciencias naturales y un idioma moderno. Esto supone un número de seis clases, lo cual es totalmente manejable para un estudiante de quinto grado. En matemáticas se debería pasar a álgebra, la historia de América en las escuelas secundarias debería comenzar con los griegos y los romanos, las ciencias naturales pueden comenzar con la biología (aunque no soy exigente acerca de este orden) y la lengua moderna debería ser de libre elección, aunque estoy inclinado al español por su utilidad. Por cierto, cualquier lengua romance será aprendida mucho más rápido y mucho más eficaz después de cuatro años de latín – aunque los estudiantes pueden elegir el alemán o el chino.

Sexto grado (11 años): los estudiantes pueden ser inteligentes con la posibilidad de iniciar el griego como un honor. La historia debe proceder de la Antigüedad tardía hasta el Renacimiento, latín y contenidos de Inglés al gusto, profundización de la gramática en la segunda lengua, iniciar una nueva ciencia natural y enseñar geometría. Séptimo (12 años): una nueva ciencia, latín, inglés, desde el Renacimiento hasta la Ilustración, cuentos cortos en la lengua extranjera, funciones y gráficas. Octavo (13 años): ciencia, latín, inglés, finalizar con la historia occidental – incluida América -, idioma moderno, trigonometría.

High School (14 a 18 años): Se abandona el latín, que se sustituye por la filosofía antigua. Se permite continuar con el griego como un honor. Cálculo, historia de Oriente Medio, idioma moderno, análisis crítico de literatura inglesa y latina, biología de nivel universitario. Segundo año de High School: desde San Agustín a Descartes en filosofía, cálculo multivariable,  historia de Asia oriental, redacción en idioma moderno, análisis crítico literario, química de nivel universitario. Tercer año de High School: de Descartes a Nietzsche,  cálculo multivariable y álgebra lineal, historia del arte, idioma moderno, literatura, física de nivel universitario. Último año: economía, idioma moderno, matemáticas, historia, literatura, informática.

Supongo que puede seguir habiendo clases de una hora semanal de gimnasia, arte,  música. El griego podría ser opcional con el teatro. El latín debe mezclarse  con el inglés para preservar el dominio de la lengua. Añadir a los estudiantes y agitar.

¿Qué os parece la propuesta del muchacho? Y nosotros aquí luchando por Referentes y Fundamentos…


4 mayo 2009 at 4:32 pm Deja un comentario

Entradas anteriores


Follow La túnica de Neso on WordPress.com
logoblog2.gif
Licencia de Creative Commons
Este blog está bajo una licencia de Creative Commons.

Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

Tempestas

CALENDARIO

enero 2022
L M X J V S D
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Archivos

RSS Blogs en Χείρων·Chiron

  • Se ha producido un error; es probable que la fuente esté fuera de servicio. Vuelve a intentarlo más tarde.

Inscriptio electronica

Amici Chironis

Apasionados del mundo clásico

Suscríbete a esta fuente