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Bienvenidos a casa de Nerón

La Domus Aurea de Roma, enorme residencia del emperador, lanza una visita con realidad virtual que permite descubrir su majestuosidad original

Fuente: TOMMASO KOCH > Roma  |  EL PAÍS
20 DE MARZO DE 2017

Roma acababa de arder. De las llamas salió una urbe destruida. Pero, también, una oportunidad. O así lo vio Nerón en el 64 d. C: la reconstrucción de la città eterna empezaría… en su casa. Privilegios de ser emperador. Así que expropió parte del centro histórico y encargó una residencia de 80 hectáreas, con paredes de mármol y bóvedas de oro, rodeada de bosques, un lago artificial y hasta una colosal estatua del propio princeps. No por nada fue bautizada Domus Aurea, la casa áurea. Cuando Nerón la pisó, se mostró satisfecho: “Por fin puedo vivir como un hombre”. Y ahora, por primera vez, cualquiera puede comprobar la humildad del emperador: la Domus Aurea ha inaugurado una visita con realidad virtual que permite sumergirse en su esplendor original.

“Te vas con la sensación de haber vivido una experiencia en lugar de haber visitado un museo. La realidad virtual me hizo sentir como una niña. Te lleva automáticamente a la Roma clásica: puedes caminar por los salones, los ninfeos, contemplar desde la terraza la ciudad, tan majestuosa”, contaba tras la experiencia Sara, una joven turista española. Porque, hacia la mitad de un itinerario de 75 minutos, el grupo de 25 visitantes alcanza la Sala de la Bóveda Dorada, se coloca un casco y viaja por el tiempo. “La oscuridad se va de un plumazo y el espacio se transforma: las paredes se caen y vuelve a entrar la luz originaria”, relataba Amaya, otra turista española.

“NERÓN FUE UN BUEN EMPERADOR”

“Nos ha llegado una imagen fuertemente distorsionada de Nerón”, asegura Alessandro D’Alessio. El arqueólogo cree que el Senado, marginado por completo en la fase final de su reinado, se vengó del emperador: su recuerdo fue manchado, primero, y luego destruido. Y así quedó para la posteridad la leyenda, que hoy los estudiosos tienden a desmontar, de que incendiara él mismo la ciudad. A la vez, buena parte de los historiadores de la época, afines al Senado, contribuyeron a retratarle como un “loco maniático”, según D’Alessio. Lo que el arqueólogo sí reconoce es la megalomanía del emperador: ¿cómo se explicaría si no una residencia de 80 hectáreas?

“Podemos decir que fue un buen emperador. Tomó medidas importantes para el pueblo y la ciudad tras el incendio, como normativas edilicias que limitaran el riesgo de fuegos. Sacó adelante la primera reforma monetaria, para combatir la inflación. Mostró cierta indulgencia con las clases menos ricas. Y fue un gran amante de la cultura griega”, enumera D’Alessio.


Sus afirmaciones harían feliz a Alessandro D’Alessio, arqueólogo y responsable científico de la Domus Aurea. “La luz era el aspecto fundamental, perdido para siempre. Reintroducirla era posible solo así. Es una reconstrucción muy rigurosa, no un dibujo animado. Enseñamos la Domus Aurea como era, dentro de la Domus Aurea como es”, defiende. En efecto, sin la realidad virtual costaría imaginar aquel monumento al ingenio y la egolatría. El resto de la visita transcurre en la sombra, entre muros y columnas prácticamente desnudos, que apenas narran el pasado glorioso que presenciaron.

Cosas de la damnatio memoriae, el castigo que el Senado infligió a Nerón: su recuerdo sería borrado de la faz de la tierra. El Coliseo cubrió el lago artificial; la estatua fue derribada; y los preciosos salones, expoliados y enterrados en el 109 d.C. bajo las termas de Trajano. Hasta que, con el Renacimiento, la Domus Aurea también resucitó. Fueron artistas tan célebres como Rafael o Pinturicchio quienes redescubrieron aquel tesoro: creían introducirse en unas grutas, pero se encontraron con la Historia sepultada.

Una de las salas de la actual Domus Aurea.

“El propio Rafael escribió al papa León X que de la arquitectura antigua solo percibía los huesos y la carne, pero faltaba la piel. Quizás hayamos logrado devolver la sensación de ese mundo”, se sincera Stefano Borghini, arquitecto y coordinador del proyecto virtual. Con un coste de unos 300.000 euros, esa tecnología juntaba tres virtudes: una inmersión emotiva, la corrección científica y el “menor impacto posible” en una estructura subterránea y con su propio microclima, según Borghini. Aun así, optaron por una experiencia de pocos minutos, ante la duda de cómo reaccionaría el público. Ni a Sara ni a Amaya les hubiera importado que durara más. Y no son las únicas, a juzgar por las visitas ya reservadas al menos hasta mayo —solo los sábados y domingos, por 14 euros; durante la semana continúan las obras de restauración—. Tanto que a posteriori Borghini cree que se podría haber prolongado “un pelín”.

Eso sí, mientras la Domus Aurea no muestre síntomas de rechazo, el experimento ha llegado para quedarse. O tal vez para expandirse. Tras las proyecciones nocturnas que desde hace dos veranos reviven los foros tal y como fueron, y ahora la visita virtual a Nerón, algo en Roma parece haber despertado. “Es una ciudad un poco replegada sobre sí misma. Estas iniciativas de modernidad son bienvenidas”, asevera D’Alessio. Y tanto él como Borghini sugieren que esta innovación podría abrazar pronto más iconos del patrimonio. El arqueólogo no añade más —“me matan”—, pero el arquitecto sí ofrece una pista: “Creemos mucho en esta posibilidad. Hay ideas, aún muy embrionarias, sobre el foro Palatino. Aunque tendría una complejidad enorme”.

Sea como fuere, D’Alessio quiere que el futuro ayude al pasado sin devorarlo: “El patrimonio arqueológico de una ciudad como Roma no se debe convertir en un parque de atracciones. La comunicación de lo antiguo de manera adecuada al público es justa, pero es importante la imagen de las ruinas como son. Hay conservar un recuerdo, una memoria”. Nerón, desde luego, no podría estar más de acuerdo.

EL FUTURO DE LA DOMUS AUREA

La Domus Aurea reabrió a los visitantes hace poco más de dos años. Y ahora ha incorporado también las gafas de realidad virtual. Pero mucho queda por hacer, relata D’Alessio.

“Ante todo, tenemos que terminar las intervenciones de restauración estructural y apuntalamiento. Pero van por el buen camino, ya está realizado entre el 70 y el 80% del trabajo”, afirma el arqueólogo y responsable científico del monumento.

Mientras se refuerza por dentro, la Domus Aurea necesita también liberarse del peso que la oprime. Tras ser enterrada bajo las termas de Trajano, ahora la casa de Nerón carga en sus hombros con Colle Oppio, la colina que se alza sobre sus techos. De ahí que parte del proyecto consista en aliviar en un 70% ese peso. ¿Cómo? Sustituyendo el parque y sus árboles por un jardín ligero, mucho más llevadero para la Domus, y capaz además de controlar el flujo de agua y evitar las infiltraciones actuales. “Es un área que mide como unos tres campos de fútbol”, explica D’Alessio.

El espacio ha sido dividido en 22 porciones. Una ya ha sido completada, y en una segunda se está trabajando. Los 13 millones concedidos por el Ministerio de los Bienes Culturales han permitido poner en marcha la sustitucion de ocho porciones más. La otra mitad depende de que el proyecto reciba más fondos, hasta el total de 31 millones necesario para terminar las obras. D’Alessio cruza los dedos para que en “cinco o seis años” la intervención se haya completado.

A partir de ahí, una vez derrotadas las infiltraciones y estabilizado el clima dentro de la propia Domus Aurea, se podrá empezar una tercera fase, quizás la más interesante para los visitantes: restaurar todos los frescos, estucos y decoraciones que todavía acoge la residencia de Nerón y tratar de rescatar su brillo. Lo que D’Alessio considera en cambio prácticamente imposible es conseguir que la luz natural vuelva a entrar en el monumento. Por lo menos, para eso está la realidad virtual.

 

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20 marzo 2017 at 2:10 pm Deja un comentario

La Domus Aurea de Nerón renace en 3D

Gracias a las nuevas tecnologías es posible un espectacular viaje en realidad virtual con inmersión en el célebre palacio, el más grande jamás construido, tal y como se mostraba en el siglo I d. C

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La reconstrucción del célebre palacio, en 3D – ABC

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES  |  ABC
4 de febrero de 2017

«Ahora por fin podré vivir como un ser humano», exclamó Nerón cuando vio terminada la Domus Aurea (en latín, casa de oro), uno de los más grandes palacios jamás construidos. La espectacular residencia levantada por orden del emperador Nerón, entre el 65 y el 68 d.C, después del gran incendio que destruyó Roma en el año 64, vuelve a mostrarse con la magnificencia que dejó incluso estupefacto a su creador.

La Domus Aurea ha renacido mediante una reconstrucción en 3D, lo que nos permite realizar un increíble viaje en el tiempo por la villa imperial en la que «todo estaba recubierto de oro y decorado con piedras preciosas», según describe el historiador romano Gayo Suetonio, que añade: «El techo de los salones para banquetes está hecho de piezas de marfil móviles que se abrían para que pudieran caer sobre los invitados flores y perfumes». Basta colocarse un visor virtual para adentrarse en los antiguos fastos de la Domus Aurea, con sus colosales paredes milenarias, estucos dorados y frescos poblados de ninfas y divinidades del Olimpo.

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Entre las salas resplandecía el comedor, que imitaba el movimiento de la tierra, girando día y noche. Era la «coenatio rotunda», descrita por Suetonio en la «Vida de los doce césares»: «Era redonda y giraba sobre sí misma todo el día sin pararse, como la tierra. En las termas fluían las aguas marinas».

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Este viaje virtual por la Domus Aurea se inicia con un vídeo de introducción proyectado en una pared nada más entrar: pasan los siglos y milenios, con imágenes digitales y una columna sonora que dan vida a secuencias espectaculares y episodios del legendario palacio (en realidad, no se trataba de una sola gran residencia, sino de un conjunto de edificios y de espacios verdes), incluyendo su descubrimiento en pleno Renacimiento cuando los artistas, entre ellos Rafael, se introducían en las salas secretas guiados por la luz de antorchas.

Tras la muerte de Nerón (68 d. C), sucesivos emperadores acabaron «restituyendo al pueblo romano» los terrenos de la Domus Aurea. Trajano, el primer emperador de origen hispano, que reinó desde el 98 hasta su muerte en el 118, construyó las espectaculares termas que llevan su nombre sobre los cimientos de la Domus Aurea.

Un proyecto personal

La originalidad de este proyecto de vanguardia tecnológica aplicada a la arqueología es que no se trata de ver un vídeo en una simple sala, sino que se ofrece una «experiencia multisensorial y dinámica» en el interior de doce ambientes seleccionados. Adquiere así especial valor un monumento complejo y legendario, situado a dos pasos del Coliseo. «Es la primera vez que se realiza un proyecto de tales dimensiones. Gracias a las nuevas tecnologías se ofrece una experiencia multisensorial sin precedentes, capaz de recuperar una memoria cancelada desde los tiempos de Trajano», explica Francesco Prosperetti, superintendente de bienes arqueológicos de Roma.

Prosperetti añade que este viaje virtual y «real» ofrece una perspectiva extraordinaria de la casa de Nerón, superior incluso a la que se mostrará con la completa restauración de la Domus. Es decir, hoy podemos ver la Domus Aurea tal y como era para Nerón. Mientras, continúan los trabajos de restauración, tanto en el interior como en el exterior del palacio. «La Domus podrá renacer en cuatro o cinco años. Y en el 2.022 podrá abrirse enteramente al público», añade Prosperetti.

Esta aventura digital a la Casa Dorada, entre oros, luces y jardines, se realizará solamente los sábados y domingos, desde el 4 de febrero, en grupos de 25 personas, con reserva en la web oficial www.coopculture.it, al precio de 14 euros.

 

4 febrero 2017 at 11:17 am Deja un comentario

Roma inaugura un recorrido en realidad virtual por la “Domus Aurea” de Nerón

La residencia del emperador romano Nerón, la “Domus Aurea”, podrá ser apreciada en todo su esplendor gracias a un recorrido de realidad virtual en el que se mostrará la majestuosidad de algunas de sus salas, sepultadas durante siglos.

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Vista de la residencia del emperador romano Nerón, la “Domus Aurea” en Roma, Italia hoy 31 de enero de 2017.

Fuente: EFE  |  YAHOO Noticias

Roma, 31 ene.- Se podrá participar en este recorrido multimedia, que se realiza dentro de la “Domus Aurea” todos los fines de semana a partir del próximo, previa reserva y en grupos de hasta veinticinco visitantes.

Quien se acerque al área arqueológica de la “Domus Aurea”, frente al Coliseo, podrá ver a través de unas gafas de realidad virtual la sala de la “Volta Dorata” y algunas partes del exterior del edificio, como su fachada o los jardines en la colina Oppio.

El superintendente Francesco Prosperetti inauguró hoy el proyecto y encomió el papel de las nuevas tecnologías que, en su opinión, “permiten recuperar una memoria olvidada” desde la época de Trajano, pues el palacio fue destruido tras la muerte de Nerón, en el 69 d.C.

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Nerón, último emperador de la dinastía Julio-Claudia, mandó construir este lujoso complejo palaciego tras el incendio que arrasó Roma en el año 64 d.C, un desastre que algunos historiadores han atribuido a su supuesta locura y extravagancia.

Fue una de las más lujosas residencias de la antigüedad, con sus muros recubiertos con frescos y preciados mármoles, y en la extensa área que ocupaba también contaba con enormes viñedos, bosques, un lago artificial y toda clase de tesoros provenientes del Oriente.

Tras la muerte de Nerón, en el 69 d.C, sus sucesores trataron a toda costa de eliminar el palacio y sus salones fueron expoliados y rellenados de tierra, hasta el punto de que la “Domus Aurea” permaneció sepultada durante siglos y sus frescos solo se hallaron en el Renacimiento.

Las excavaciones en la zona del palacio no comenzaron hasta 1772, después de que se descubrieran los frescos de Pompeya, sepultada por una erupción del Vesubio en el 79 d.C.

En la actualidad Roma se afana en habilitar esta importante área arqueológica y para ello el Ministerio de Cultura ha desembolsado 13 millones de euros en un programa trienal aprobado el pasado año.

Prosperetti recordó hoy que para una restauración total de la “Domus Aurea” se requerirán unos 30 millones de euros y explicó que hasta 2018, la prioridad será asegurar las ruinas del palacio.

Después se procederá a restaurar y proteger las pinturas de los espacios interiores, un trabajo que según apuntó llevará mucho más tiempo.

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31 enero 2017 at 9:23 pm Deja un comentario

Así eran las espectaculares Termas de Trajano, el gran spa de la Antigua Roma

Una reconstrucción digital desvela la magnificencia del proyecto, construido sobre las ruinas de la Domus Aurea

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La Natatio de las Termas de Trajano, la piscina más grande del imperio romano – ABC

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES  |  ABC
13 de junio de 2016

El mundo se quedó maravillado por la grandiosidad y belleza de las Termas de Trajano, cuando el emperador de origen hispano las inauguró en el 109 d. C. Las termas eran de alguna forma el equivalente de nuestros spa; en realidad, lo eran mucho más, a lo grande, porque la definición latina salus per aquam (spa) significa «salud por medio del uso del agua».

Ahora, por primera vez, se desvela la exacta grandiosidad y magnificencia del monumento construido por orden de Trajano sobre las ruinas de la Domus Aurea, la extraordinaria y asombrosa villa que Nerón se hizo construir, entre el 64 y el 68 d. C., después del incendio que devastó Roma en el 64 d. C. El proyecto de las Termas, cuya construcción duró cinco años, fue de Apollodoro de Damasco, genial arquitecto romano y escritor, que también construyó el Foro Trajano, gozando de la confianza del emperador. La exacta monumentalidad de la gigantesca estructura de baños termales de la antigua Roma ha sido reproducida digitalmente tras cinco años de trabajo por los arquitectos Raffaele Carlani y Stefano Borghini.

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Caldarium de las Termas de Trajano- ABC

«Lo que más me ha impresionado es la Natatio, la imagen de esa piscina gigantesca, una especie de mar urbano que se abría en el centro de Roma, lo que no tiene precedentes», manifiesta a ABC el arquitecto Carlani. En efecto, esa piscina, la más grande del imperio, con su agua a temperatura natural que ondea en un espacio inmenso, es uno de los espectáculos de las Termas. Raffaele Carlani nos comenta que han trabajado durante cinco años en esta reconstrucción «realizada de forma científica»: «Hemos trabajado durante cinco años, estudiando toda la información sobre las Termas de Trajano, hemos consultado muchísimas fuentes y especialistas y hemos estado en contacto con todos los expertos que trabajan en las excavaciones, como Rita Volpe, arqueóloga de la Superintendencia de Roma». Esos restos arqueológicos se encuentran en el parque del colle Oppio –una de las siete colinas de Roma–; en especial, el pabellón de la Domus Aurea, a tan solo dos pasos del Coliseo.

Las Termas de Trajano constituyeron el prototipo de las termas imperiales. Ocupaban una extensión de cuatro hectáreas, fueron las primeras «grandes termas» de Roma y en su época contaban con el mayor edificio termal existente en el mundo. El complejo medía 330 por 315 metros, con una parte central de 190 por 212 metros.

Como un gran centro comercial

Muchas fueron las innovaciones que después sirvieron de modelo a otras termas, como las de Caracalla y las de Diocleciano. Para una mejor exposición al sol y a los vientos, el Caldarium se ubicaba en un determinado lugar para que contara con la mejor disposición del sol al mediodía y a la puesta del sol. Disponían de ventanas con cristales, abiertas en verano y cerradas en invierno. Hoy puede parecer una nimiedad, pero las vidrieras eran en esa época un lujo que solamente los romanos ricos podían permitirse.

Tepidarium de las Termas de Trajano- ABC

Tepidarium de las Termas de Trajano- ABC

Después de hacer el recorrido clásico (Caldarium-Tepidarium-Frigidarium), salas dispuestas en secuencia, se podía pasar a la gran piscina, situada en el extremo septentrional. En torno a este eje central se distribuían simétricamente todos los demás ambientes, como los vestuarios y gimnasios. Además de los sectores colectivos, había otras numerosas salas destinadas a baños particulares, masajes, cuidados de la belleza, maquillaje y saunas.

Las Termas de Trajano fueron concebidas como una especie de gran centro comercial de extraordinaria belleza en el que nada faltaba: había jardines, fuentes, estatuas, frescos, ricos mármoles, salas de espectáculo, bibliotecas, comedores y tiendas.

De la espléndida reconstrucción realizada por los arquitectos Raffaele Carlani y Stefano Borghini resalta la magnificencia, con mármoles de colores, de impresionantes columnas que te llevan la mirada hacia lo alto, para admirar las amplias bóvedas del techo cubiertas de recuadros con estucos decorados. ¿Hasta qué punto se refleja esta grandiosidad en la reconstrucción que se ha hecho? A esta pregunta, el arquitecto Raffaele Carlani asegura que «la luz y la grandiosidad» son reflejo auténtico de las Termas de Trajano y que el trabajo realizado es «extremadamente científico»: «Nos hemos permitido hacer una reconstrucción detallada, incluso con decoraciones, porque en el largo proceso de trabajo realizado hemos analizado todas las fuentes disponibles de responsables científicos, hemos estudiado otras termas posteriores que se inspiraron en las de Trajano, como las de Diocleciano y Caracalla. Es decir, todo lo que hemos reconstruido tiene una base. No podemos decir que es una reproducción al cien por cien, pero el resultado que hemos obtenido, la imagen que se percibe, está en una dirección justa. El uso refinado de la luz, la imagen de gran riqueza y de esplendor que se aprecian en la reconstrucción están seguramente muy cerca de la realidad». Sobre el arte y riqueza escultórica de las Termas de Trajano puede dar una idea el hecho de que el Grupo del Laocoonte, descubierto en 1506 y hoy conservado en los Museos Vaticanos, se consideraba que formaba parte de estas termas. Algunos estudios recientes parecen excluir esa procedencia.

Frigidarium de las Termas de Trajano- ABC

Frigidarium de las Termas de Trajano- ABC

La grandiosidad de las Termas de Trajano se percibe en algunos de los restos arqueológicos visibles en el colle Oppio. Son pocos, pero imponentes. Por ejemplo, las «siete salas», una enorme cisterna de agua. El emperador construyó el llamado Acueducto Trajano, pero sus grandiosas termas necesitaban mucha agua y no le bastaba con la del acueducto. Por eso hizo construir una extraordinaria cisterna, denominada «siete salas», con una capacidad de más de ocho millones de litros de agua, que todavía se conserva. Estaba formada por nueve ambientes con cúpula.

Juegos de seducción

En este ambiente refinado de las Termas de Trajano, la atmósfera que se respiraba recuerda a los spa actuales, donde se exhiben músculos y cuerpos bronceados, sin que falte a menudo el juego de la seducción. En esa época, hombres y mujeres se mezclaban en las termas, salvo en los vestuarios, que estaban separados.

Pero el trabajo de reconstrucción de las Termas de Trajano no se ha hecho para imaginar mejor cómo podían ser las relaciones de los romanos entre los vapores de las termas, sino por un objetivo histórico importante, según nos comenta el arquitecto Carlani: «Esta reconstrucción es también muy importante para los historiadores, con los que hemos trabajado codo a codo, porque se convierte en un elemento de discusión y debate. Además, se rinde justicia, en un sentido más amplio, al esfuerzo estético que se hacía en estos edificios».

La Sala de las Musas de Nerón

En el colle Oppio, a dos pasos del Coliseo, se siguen descubriendo verdaderas joyas arqueológicas, como se acaba de poner de relieve en el congreso celebrado en Roma: «Termas de Trajano: arriba y abajo». El complejo termal se construyó sobre la Domus Aurea, la faraónica villa de Nerón, que incluía diversos edificios, jardines, bosques e incluso un lago. Bajos las Termas se ha descubierto un extraordinario mosaico de 16 metros, que representa a Apolo y las Musas, el más grande sobre pared de época precristiana, situado en una sala de uno de los pabellones de la Domus Aurea. Los expertos están de acuerdo en que la sala debía ser un lugar donde se encontraban intelectuales apreciados por el emperador para escuchar poesía y literatura en un ambiente encantado con aguas y decoraciones rocalla. Se abrirá al público en 2017.

 

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13 junio 2016 at 8:56 am 1 comentario

Domus Aurea: Llegan 13 millones de euros para su restauración. Reapertura en 2019

  • El ministro Franceschini anuncia la financiación de la Ley de estabilidad. Para la Domus Aurea, 2 millones de euros en 2016, 6 millones en 2017 y 5 millones en 2018
  • Si los plazos se cumplen, el monumento reabrirá al público en 2019

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Fuente: Corriere della Sera   28/12/20165

Llega de la Ley de estabilidad una financiación de 2000 millones de euros para Cultura y el ministro Dario Franceschini ha comunicado que entre las diversas intervenciones previstas se encuentra la que permitirá reabrir la Domus Aurea. “La Domus Aurea – ha anunciado Franceschini – tendrá sus propios recursos. Para su restauración hemos previsto este año una financiación de particular relevancia en el ámbito de la programación ordinaria del ministerio, que no está dentro de los recursos de la Superintendencia. Se trata de un fondo de 13 millones de euros en tres años”, con “el objetivo” de reabrir el palacio construido por Nerón en la colina del Opio al final de las obras.

Prosperetti: “Valorado nuestro trabajo”

Con respecto a los fondos asignados por el Ministerio de Bienes y Actividades Culturales y Turismo para la finalización de la intervención de consolidación y restauración de la Domus Aurea, el superintendente Francesco Prosperetti se declara satisfecho:”Es una financiación importante la que ha anunciado el ministro Dario Franceschini: 13 millones en tres años que confirman la confianza en el trabajo llevado a cabo por la Superintendencia”. “Se trata – ha añadido Prosperetti – de un trabajo complejo, que tiene como objetivo eliminar las filtraciones de agua procedentes del jardín situado sobre el monumento, para permitir la recuperación definitiva de toda la estructura y su inmenso conjunto pictórico y arquitectónico. Los trabajos en los meses próximos continuarán no obstante con fondos de la Superintendencia y en febrero o marzo se iniciará una nueva fase”. Con respecto a los recursos puestos a disposición por el ministro, Prosperetti ha explicado luego que “con estos fondos del Ministerio, los de la Superintendencia y los fondos privados que estamos encontrando en estos meses, será posible acelerar el calendario de las obras y proceder pronto a una reapertura gradual de la Domus Aurea”.

Volpe: “Esperamos que cese la polémica”

“Entre 2018 y 2019 los trabajos deberán ser completados y la Domus Aurea ciertamente podrá volver a abrir”. Así lo ha asegurado el presidente del Consejo Superior de Bienes Culturales, Giuliano Volpe, después de que el ministro Dario Franceschini anunciara la asignación para la finalización de la restauración de la Domus Aurea. También el superintendente arqueológico de Roma, Francesco Prosperetti, había hablado de “una reapertura gradual del monumento” en poco tiempo gracias al impulso dado a las obras por la asignación del Mibact, que se suma a los fondos de la Superintendencia y a las contribuciones privadas. “Una asignación – subraya Volpe – que estaba programada desde hace tiempo y que cesa la polémica tras los fondos destinados a la arena del Coliseo, cuando se decía que nos habíamos olvidado de la Domus Aurea”. Ahora la máquina de las restauraciones tiene el motor en marcha, “y tiene una buena cantidad de carburante gracias a los 13 millones de euros divididos en 2 millones para 2016, 6 para 2017 y 5 para 2018. Todo deberá estar terminado en tres años y en 2019 el monumento podrá reabrirse al público”.

29 diciembre 2015 at 5:55 pm Deja un comentario

El palacio de Nerón, un museo oculto de pintura romana

Desde su redescubrimiento en 1480, los frescos de la Domus Aurea maravillaron a los artistas del Renacimiento e inspiraron sus obras

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Domus Aurea. Sala de la Bóveda Dorada, con los orificios por los que penetraron los primeros exploradores del Renacimiento. vincenzo pinto / getty images

Por Elena Castillo. Universidad Complutense, Historia NG nº 139

En 1480 se descubrieron en Roma, bajo el monte Oppio, frente al Coliseo, algunos inmensos corredores y cámaras. No hay información precisa sobre el modo en que se produjo el hallazgo, pero quizá sucedió durante la extracción de materiales antiguos que hacían los obreros empleados en la construcción de las nuevas villas renacentistas que se levantaron en aquella zona.

Nadie lo sabía entonces, pero habían dado con los restos de la Domus Aurea, la fabulosa residencia imperial de Nerón, que había quedado totalmente enterrada a principios del siglo II d.C., cuando el emperador Trajano, con el fin de crear un espacio en el centro de la Urbe donde levantar la basílica Ulpia y el mayor de los foros imperiales, hizo eliminar un monte entero y usar sus tierras para colmatar y enterrar por completo el pabellón septentrional de la Domus Aurea, devastado por un incendio. Sin embargo, inicialmente el lugar se confundió con las termas de Tito.

Aventura bajo tierra

Para visitar las estancias había que penetrar a través de estrechos agujeros excavados entre las ruinas de las termas de Trajano y la Domus Aurea. Luego se caminaba sobre varios metros de tierra acumulada sobre el suelo de las cámaras, y gracias a ello se podía admirar a corta distancia, a la luz de las antorchas, el principal atractivo del palacio: su refinada decoración de motivos fantásticos que cubría las bóvedas. No es extraño, por tanto, que enseguida empezaran a desfilar por las salas los principales artistas del Renacimiento, intrigados por aquellas muestras de la pintura romana milagrosamente resucitadas. La concurrencia era tal que un autor anónimo escribía, en torno a 1500: «Todo está lleno de pintores […]. Vamos bajo tierra con nuestra panceta, pan, jamón, manzana y vino para resultar más raros a los grutescos. Nuestro guía es el maestro Pinzino, quien nos hace mancharnos bien la cara y los ojos, hasta parecer verdaderos deshollinadores, y nos hace entrever sapos, ranas, búhos, lechuzas y murciélagos, rompiéndonos la espalda con las rodillas».

Aunque se conocían algunos restos de pintura imperial romana, aparecidos en el Coliseo y en la Villa de Adriano en Tívoli, «la frescura, belleza y calidad» de los frescos de la Domus Aurea (en palabras de Vasari) causaron tal furor a lo largo del siglo XVI que acabó dando lugar a un nuevo estilo pictórico: los grutescos. Se llamaron así, cuenta Benvenuto Cellini en su Vita, porque «los estudiosos habían hallado este tipo de pinturas en lugares cavernosos, y grotte es la palabra que define esos lugares subterráneos en Roma». Las salas a las que tuvieron acceso fueron relativamente escasas, pero su identificación ha sido fundamental para determinar las primeras pinturas que los artistas del Renacimiento copiaron y estudiaron. Ha sido posible reconstruir el recorrido de aquellos primeros exploradores por medio de las descripciones conservadas, los apuntes y las reproducciones de los frescos, así como de los grafitos grabados en las bóvedas o pintados con el tizne de las antorchas junto a los agujeros por los que penetraban.

En la parte oriental de la Domus Aurea, la llamada Sala de la Bóveda de los Estucos fue una de las más visitadas. En ella se situó erróneamente el hallazgo del Laocoonte, el gran conjunto escultórico helenístico que en realidad había aparecido en un viñedo próximo, junto a las ruinas de la cisterna de las termas de Trajano. Numerosos grafitos y diversas perforaciones en las bóvedas demuestran que también se visitó la Sala Octogonal, junto a las cinco habitaciones abiertas a ella, así como la sala de la Bóveda Dorada y el Criptopórtico. Mientras que la Bóveda de los Estucos destacaba por la geometría de su composición, subrayada por molduras de estuco, la Bóveda Dorada causaba admiración por sus dimensiones monumentales y su asombrosa policromía.

Un nuevo estilo

Desde finales del siglo XV se hicieron también incursiones en la parte occidental del palacio. Esta sección estaba decorada con un estilo más libre, con fondos de colores diversos sobre los que se disponían seres fantásticos y aves. En el Codex Escurialensis, un cuaderno de apuntes atribuido a un discípulo de Ghirlandaio, se conserva la reproducción de algunos detalles de la Bóveda de los Búhos, la Bóveda Amarilla y la Bóveda Negra.

Los artistas del Cinquecento copiaron motivos aislados de diferentes bóvedas del palacio neroniano y los utilizaron, en un principio, para la decoración de pilastras y frisos, sometiéndolos a las reglas del arte renacentista. El repertorio se fue enriqueciendo paulatinamente con la incorporación de grifos, centauros, tritones… inspirados en seres fantásticos, sugeridos con pinceladas rápidas y poco definidas sobre los frescos de las grutas.

A finales del siglo XVI, los subterráneos de la Domus Aurea quedaron prácticamente relegados al olvido. Casi dos siglos después, la reproducción de los frescos en magníficos grabados realizados por Vincenzo Brenna recuperó el gusto por los grutescos, que sirvieron de nuevo de inspiración para decorar los más refinados palacios neoclásicos de Europa.

Para saber más

El grutesco. A. Chastel. Akal, Madrid, 2001.

18 agosto 2015 at 9:57 am Deja un comentario

Roma, maravillas bajo el suelo

La Ciudad Eterna también deslumbra bajo tierra con numerosos tesoros que desvelan secretos, misterios y leyendas

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Cloaca Máxima, construida bajo la dinastía de los Tarquini  /  ABC

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES  |  ABC       05/04/2015

En el subsuelo de Roma siguen encontrándose maravillas. La Ciudad Eterna está todavía en condiciones de desvelar antiguos mármoles, mosaicos, monedas y frescos que han sobrevivido milagrosamente. Con esos tesoros del pasado se acaba de abrir un nuevo museo, el Antiquarium de Lucrezia Romana. Una asociación, Roma Sotterranea, investiga los secretos de esa Roma cargada de historias, misterios y leyendas. Nacida en el año 2000, cuenta con espeleólogos, arqueólogos, geólogos, arquitectos, ingenieros y simples apasionados que colaboran con las más importantes instituciones públicas.

El fundador de Roma Sotterranea, Adriano Morabito, introduce a ABC en esa Roma invisible, en las raíces más antiguas de la cultura romana. Para comprender la Roma de la superficie, la que se nos presenta en postales, es necesario conocer la que se esconde bajo nuestros pies, que es menos fastuosa, pero también sugestiva y fascinante. No es casual que Freud, quien conocía muy bien la Roma antigua, pensara que la Roma subterránea es una metáfora de la mente: profundizar en el subsuelo es un poco como adentrarse en el inconsciente. Y a veces, de forma casual, se encuentran tesoros, como el Ara Pacis, célebre altar dedicado a la Paz por Augusto en el 9 a. C., tras volver de su expedición pacificadora de España, que se descubrió en los subterráneos de un edificio de via del Corso en 1568.

Nunca se podrán descubrir por entero esos tesoros de arte y de historia sepultados con el pasar de los siglos, hasta el punto de hacer una ciudad estratificada. Más de 250 lugares subterráneos hay identificados, lo que equivale seguramente a menos del 5% de lo que hay aún enterrado. En cualquier lugar de Roma donde se excava se encuentra un pedazo de su arte y de su historia, restos de una vida precedente. De ahí la dificultad de construir algo en el subsuelo. Por ejemplo, en el actual proyecto de una tercera línea del Metro, Roma será la única capital del mundo sin una estación en su centro histórico. Y es que, si se descubre algo importante en una excavación a 5 metros, debajo pueden existir otras maravillas, porque el nivel del suelo de Roma, desde sus orígenes, ha subido cinco, diez, quince y hasta casi veinte metros.

Grandes ingenieros

Eran grandes ingenieros los romanos y dotados de gran sentido práctico. Así, cuando había que construir algo, se hacía sobre lo que se había destruido o derrumbado, dada la dificultad que existía para deshacerse de los escombros. Cuando Trajano construyó sus termas, lo hizo sobre uno de los palacios más grandiosos jamás levantados, la celebérrima Domus Aurea de Nerón. Curiosamente, solo Nerón, cuando reconstruyó Roma tras el incendio, eliminó ruinas y escombros llevándolos al mar de Ostia, a 30 kilómetros de la capital.

Se explica así que la topografía de Roma haya cambiado sustancialmente desde su fundación, en el 753 a. C. Las siete colinas de Roma, los montes que históricamente formaron el corazón de la ciudad, en los tiempos de Rómulo y Remo, han perdido altura y relieve y los valles se han rellenado. Precisamente, entre los más antiguos vestigios de Roma se encuentran obras públicas construidas bajo la dinastía de los Tarquini, los últimos tres reyes de la Roma etrusca que reinaron desde el 616 al 509 a. C. Son de esta época inmensos templos, murallas, acueductos y sistema de alcantarillado como la Cloaca Maxima, una obra maestra que aún funciona perfectamente.

Hasta el siglo XV, la Roma antigua se consideraba una especie de mina inmensa de la que se extraía todo tipo de materiales para reciclarlos, incluyendo sus estatuas y mármoles. Solo con la llegada del Renacimiento, con su nuevo aprecio por la antigüedad clásica, se cambia de perspectiva. Un ejemplo singular nos lo da precisamente la Domus Aurea, que fue descubierta accidentalmente cuando un joven romano cayó en ella al abrirse una espacio en la colina Oppio a finales del siglo XV. Muy pronto una serie de jóvenes artistas empezaron a descubrirla al introducirse y dejarse caer con cuerdas para descubrir los frescos y decoraciones de la grandiosa e imponente residencia de Nerón. Rafael, Pinturicchio, Miguel Ángel y otros jóvenes artistas romanos descendieron bajo tierra para estudiar, descubrir y difundir lo que era realmente el mundo antiguo.

Estadio domiziano

Hoy la Roma subterránea nos ofrece un panorama casi infinito de ambientes y de escenarios, algunos abiertos al público. Por ejemplo, es posible pasear y redescubrir el mundo competitivo de las carreras, bajo la plaza Navona, entre los amplios arcos del estadio domiziano, abierto después de años de restauración. Construido por el emperador Domiziano (81-96 d. C), el estadio, destinado fundamentalmente al atletismo, podía albergar a 30.000 espectadores. Hoy se puede respirar la atmósfera antigua de los juegos de la capital.

Entre las innumerables iglesias romanas, la más asombrosa, desde el punto de vista histórico, es la basílica de San Clemente, con tres construcciones, una sobre otra, realizadas a lo largo de los siglos. La primera se remonta a la época romana anterior al incendio de Nerón del 64 d. C. En ese mismo lugar fue construido en el siglo II una residencia privada y un templo dedicado al culto de Mitra, el dios de origen persa que pasó a formar parte del imperio romano, una religión ligada al cosmos y a las estaciones, cuyos ritos se celebraban en grutas y cavernas. En el siglo IV, sobre la casa y el templo, se construyó una basílica cristiana, a su vez semidestruida y refundada.

No es infrecuente que al excavar en las iglesias se encuentren templos paganos o necrópolis. En los subterráneos del Vaticano hay una gran necrópolis, con tumbas cristianas y paganas, y se recuperaron una veintena de mausoleos. En el año 2003, al construirse el aparcamiento Santa Rosa del Vaticano se descubrieron cuarenta estructuras sepulcrales y más de 200 tumbas individuales, que se acumularon desde el final del siglo y durante todo el siglo II. En la Basílica de San Pedro, lo profano está bajo lo sacro. Así, no deja de llamar la atención que, bajo la basílica, se encuentren las imágenes de los dioses Horus, Océano, Minerva y Plutón.

En la Roma subterránea ocupan lugar destacado sus catacumbas, que son una treintena. Las más accesibles están compuestas de unos 150 kilómetros de túneles: Pancracio, Agnese, Domitilla, Priscilla, San Sebastián… Al inicio se instalaron en cavidades ya existentes, incluso en columbarios paganos, columbarios que ofrecen a veces sorprendentes arquitecturas funerarias donde se colocaban las urnas cinerarias. Las catacumbas se expandieron durante tres siglos y alcanzaron hasta 20 metros bajo el suelo. Las de San Calixto, por ejemplo, se extienden en 20 kilómetros de galerías distribuidos en cinco niveles en un zona de 15 hectáreas.

Leyendas

No solo a la vida está ligada la Roma subterránea, sino también a la muerte. Un ejemplo del culto a la muerte, que nos lleva a la Contrarreforma del siglo XVI, como símbolo contra la vanidad del mundo, lo representa el osario de los capuchinos, en la iglesia Santa María de la Concepción, en via Veneto, en cuyos subterráneos se conservan los huesos de unos 4.000 frailes, alcanzado la cumbre de lo macabro.

En este mundo subterráneo abundan los misterios y leyendas. La más común y popular cuenta que en muchas iglesias antiguas de Roma hay en el subsuelo un túnel que conduce al Vaticano. Falsa leyenda. Pero a Roma no le será nunca fácil liberarse de sus fantasmas y misterios, y de su relación con la historia y el arte. Por eso es fascinante.

5 abril 2015 at 10:15 pm Deja un comentario

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