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Hallado en Denia un monumento erigido por Quintus Sulpicius Cratus

Quintus Sulpicius Cratus fue un personaje de la élite municipal de la Dianium romana, quien dedicó un monumento a un destinatario cuya identidad se desconoce

Monumento del siglo II d.C. Monumento erigido a mediados del siglo II d.C. por el edil Quintus Sulpicius Cratus. Foto: Ajuntament de Dénia

Fuente: ALEC FORSSMANN  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
26 de abril de 2017

Unos trabajos de limpieza en un área de 2.900 m² en el Hort de Morand, donde se concentra la mayor parte de vestigios de la Dianium romana, la actual Denia, han sacado a la luz una inscripción romana del siglo II d.C., según anunció la semana pasada el Ayuntamiento de Denia. El hallazgo, de interés excepcional y realizado de manera fortuita, consiste en una inscripción sobre un bloque de piedra caliza del imponente macizo del Montgó, situado cerca de Denia, y que ha sido fechado en la segunda mitad del siglo II d.C.

En la inscripción aparecen los tria nomina (los tres nombres que distinguían a los ciudadanos romanos de los extranjeros y de los esclavos) de un personaje de la élite municipal de Dianium: el edil Quintus Sulpicius Cratus, quien dedicó el monumento a un destinatario cuya identidad se desconoce. Como magistrado municipal desempeñó las funciones de control de pesos y medidas, vital para el ejercicio del comercio, el control de la organización de los juegos y el control y funcionamiento de los mercados, según la transcripción realizada por Josep Antoni Gisbert, el director del Museo Arqueológico de Denia.

Hort de Morand. El hallazgo ha sido realizado en el Hort de Morand, donde se concentra la mayor parte de vestigios de la Dianium romana. Foto: Ajuntament de Dénia

 

Bloque de piedra caliza. El bloque de piedra caliza procede del imponente macizo del Montgó, situado cerca de Denia. Foto: Ajuntament de Dénia

 

Quintus Sulpicius Cratus. Quintus Sulpicius Cratus desempeñó las funciones de control de pesos y medidas, vital para el ejercicio del comercio, el control de la organización de los juegos y el control y funcionamiento de los mercados. Foto: Ajuntament de Dénia

 

Denia. La ciudad de Denia, la antigua Dianium romana, está situada en la provincia de Alicante. Imagen: Google Maps

 

26 abril 2017 at 12:56 pm Deja un comentario

Descubierta una inscripción del siglo II que revela el nombre de un poderoso edil de la Dianium romana

  • El hallazgo se ha producido de forma fortuita después de los primeros trabajos de limpieza en casi diez años de l’Hort de Morand, el antiguo enclave del foro romano, que llevaba abandonado y cubierto de matojos desde 2008
  • El descubrimiento corrobora que varios temporales marítimos engulleron la ciudad a lo largo del Imperio

Fuente: Josep Antoni Gisbert  |  La Marina Plaza
20 de abril de 2017

Se llamaba Quintus Sulpicius Cratus. Vivió en Dianium, la Dénia romana, a mediados del siglo II. Era aedilis, el equivalente romano a la actual figura de edil o concejal. Era pues un personaje poderoso, que decidía buena parte de la vida  comercial de la ciudad como la seguridad de los mercados, el control de pesos y medidas de las mercancías o la organización de juegos o fiestas. Su existencia era hasta ahora desconocida. Pero ya no. De forma fortuita, unos trabajos de limpieza en l’Hort de Morand, donde se enclavó hace dos milenios el foro de Dianium, han descubierto su nombre inscrito en un bloque tallado de piedra caliza procedente del Montgó.

El trascendente hallazgo, presentado este jueves por el arqueólogo municipal, Josep Antoni Gisbert, y por el concejal de Cultura, Rafa Carrió, vuelve a demostrar así la gran importancia histórica de l’Hort de Morand, cuyo destino y conservación siempre han sido inciertos. Gisbert explicó que el bloque formaba parte de un monumento epigráfico de dimensiones mayores –pudo ser el pedestal de una estatua– cuya inscripción acaba de ser transcrita con el siguiente resultado:

Q. SVLP. (ligadura LP) CRATV[S]
AED D (hedera) D

 

Estas son las letras han aflorado ahora tras tantos siglos. Y que permiten establecer que nuestro protagonista era «un personaje de las elites municipales de Dénia, Quintus Sulpicius Cratus, que ejercía el cargo de AED(ilis) y que había donado y dedicado (eso significan las dos D mayúsculas) el monumento a otra persona o institución cuya identidad, eso sí, se desconoce, ya que la inscripción que ha salido a la luz está incompleta.

El Municipivm de Dianivm fue fundado por el emperador Augusto y, desde entonces, gozaba de la organización propia de un municipio romano que funcionaba a pleno rendimiento en la época de nuestro protagonista, que vivió en la segunda mitad del siglo II, en la época de los Antoninos o de los Severos, según se desprende del tipo de grafía de la inscripción.

Ahora bien,  este bloque de piedra correría con el devenir del tiempo más andanzas. Las caras laterales del mismo se encuentran fuertemente erosionadas por la acción marina y la parte anterior presenta restos de una argolla de hierro anclada. Todo eso demuestra que la piedra, tras ser utilizada para la inscripción de nuestro edil, habría sido fragmentada y reutilizada aún en época del Imperio Romano como anclaje o bolardo  para amarrar buques en el muelle del cercano puerto de Dianium.

La parcela municipal de l’Hort de Morand que acaba de ser adecentada, en tono ocre, vista desde el Castillo.

Una ciudad amenazada por los temporales

¿Por qué ha vuelto entonces a aparecer la piedra en el foro romano? Gisbert aclaró que «mientras la ciudad actual se ha dedicado a ganarle terreno al mar, en la época del Imperio Romano sucedía lo contrario: Dianium se hallaba asentada en un marjal muy próximo al puerto y sufrió continuos temporales o transgresiones marinas en las que el mar volvía a ganarle terreno a la urbe, engullendo una parte de la misma». Así, «este bloque parece haber  sido desplazado hasta este lugar por una de esas transgresiones en los siglos siguientes, durante el periodo de actividad de la ciudad romana que no cesa hasta el primer tercio del siglo VI».

Más allá de esta cronología histórica, el descubrimiento viene a atesorar una vez más la importancia de l’Hort de Morand y de los posibles restos que aún contiene. «Este espacio se ha de considerar sagrado para los dianenses», subrayó Gisbert. De hecho, los trabajos que ahora han desencadenado en el hallazgo, y que han podido llevarse a cabo gracias a una subvención del Servef, han venido a adecentar un espacio que se encontraba prácticamente abandonado y repleto de matojos desde 2008, cuando se frustró un proyecto para ponerlo en valor pese a contar con subvención europea.

Gisbert y Carrió.

Ahora que al fin l’Hort de Morand ha podido recuperar el aspecto que presentaba en 2007, Gisbert exhortó a que la historia no se repita. Y subrayó la necesidad de buscar más subvenciones comenzando por la parcela de propiedad municipal de l’Hort de Morand donde se ha producido el hallazgo, de unos 2.900 metros cuadrados, para excavarla, dotarla de señalítica y hacerla visitable con el objeto de ofrecer al fin una muestra de lo que fue la ciudad romana a los pies del Castillo.

Por su parte, el concejal de Cultura, Rafa Carrió, aseguró que también se propone recuperar la titularidad municipal de de otra parcela anexa de 2.000 metros considerada zona verde por el planeamiento urbanístico. Carrió señaló que su departamento ansía por otro lado rehabilitar la hostelería árabe que se encuentra bajo los cimientos del colegio Maristas, y que en su día también contó con un plan para hacerla visitable que tampoco se concretó nunca.

HALLAZGO DE UNA INSCRIPCIÓN ROMANA CON EL NOMBRE Y EL CARGO DE UN EDIL DEL MUNICIPIVM DE DIANIVM, EN L`HORT DE MORAND.

Josep A. Gisbert Santonja, Director. MUSEU ARQUEOLÒGIC DE LA CIUTAT DE DÉNIA.

En la Parcela O de l’Hort de Morand, de propiedad municipal, en el marco de unos trabajos de limpieza, con vistas a emprender un proceso de rehabilitación y de musealización, financiados por el programa del EMCORD, de la Subdirección General de Empleo y el SERVEF, de la Generalitat Valenciana, se ha producido fortuitamente un hallazgo arqueológico singular y transcendente para la Arqueología de Dianivm; la ciudad romana de Dénia.

La Parcela se hallaba en estado de franco abandono desde 2008, con abundante vegetación arbustiva que cubría la totalidad de la superficie, tras el naufragio de un proyecto municipal, que se había de financiar con fondos europeos, que habían sido ya concedidos y destinados a su recuperación. Ha sido una de las prioridades establecidas por el Departamento de Cultura del M. I. Ayuntamiento de Dénia. Se ha procedido a la limpieza total de la misma, por un equipo de cinco personas, bajo una estricta supervisión del proceso. El ámbito incluía diversas áreas en donde se habían efectuado excavaciones arqueológicas entre 1982 y 1985, dirigidas por Josep A. Gisbert. Sus resultados fueron cruciales para incluir de inmediato en el planeamiento urbanístico un área de zona verde de interés cultural, de 5000 metros cuadrados de extensión, de los que forma parte esta parcela, que cuenta con una superficie de 2900 metros cuadrados.

El pedestal hallado en la misma parcela en 1982.

El Sondeo A, conocido como el sondeo del pedestal por el hallazgo de una gran basa de pedestal de opvs qvadratvm, de piedra arenisca local, del siglo I, de unos cuarenta metros cuadrados de superficie, se excavó en 1982. Su evidencia arqueológica permitía proponer su adscripción o relación con el emplazamiento del Forvm alto-imperial de Dianivm. Este hallazgo se publicó en una ponencia en las Primeras Jornadas de Arqueología en las Ciudades actuales (Enero, 1983), así como en las Memorias de la actividad arqueológica publicadas por la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana y el Instituto de Estudios Juan Gil-Albert, o la Revista Campus de la Universidad de Alicante, entre 1984 y 1988,

Durante los trabajos de limpieza de los taludes laterales de este sondeo se ha detectado en un bloque de piedra caliza existente en uno de los cortes de la excavación de 1982, dos líneas de texto cinceladas en el mismo.

Tras un primer análisis del hallazgo, ofrecemos la siguiente valoración.

El bloque, tallado de piedra caliza del Montgó, es parte de un monumento epigráfico. La cara posterior es sinuosa y, al parecer, estuvo originariamente encajado o empotrado, formando parte de un monumento de mayores proporciones. Las caras laterales han sido fuertemente erosionadas por la acción marina y en la cara anterior o la del campo epigráfico presenta restos de una argolla de hierro anclada fuertemente en el bloque mediante un rebaje en la piedra relleno de plomo; una técnica habitual en tiempos de los romanos. Es bien notorio que se trata de un bloque con inscripción epigráfica, luego fragmentado y reutilizado como anclaje de sujeción de una anilla o cadena sin duda relacionada con la inmovilización de naves, bien en el muelle o embarcadero, bien en el fondo de la bahía o ensenada del puerto. Este bloque parece haber sido desplazado hasta este lugar por una transgresión marina en época desconocida pero, sin duda, en los siglos siguientes y durante el periodo de actividad de la ciudad romana, que cesa en este ámbito en el primer tercio del siglo VI.

El monumento epigráfico, por la tipología de su grafía, se puede datar en la segunda mitad del siglo II, en época de los Antoninos o, a lo sumo, de los Severos,

Presentamos un avance de la transcripción de la inscripción conservada, que será estudiada y publicada, junto con otros hallazgos epigráficos de los últimos 20 años, por Juan Manuel Abascal, de la Universidad de Alicante y Josep A. Gisbert.

Q. SVLP. (ligadura LP) CRATV[S]

AED D (hedera) D

Un personaje de las elites municipales de Dénia, Quintus Sulpicius Cratus, que ejerce el cargo de AED(ilis) / D(at) D(edicat); da o dona y dedica el monumento. Este monumento se emplazaría, probablemente, en el Forvm de Dianium, del cual la zona O es esta parcela en donde se ha desarrollado el hallazgo fortuito.

El personaje, Quintus Sulpicius Cratus, magistrado municipal, ejercía en estos momentos el cargo de AEDILIS. Como edil tenía entre sus funciones las del control de pesos y medidas, vital para el ejercicio del comercio, el control de la seguridad pública y el control y funcionamiento de los mercados. El Municipivm de Dianivm es fundado por el emperador Augusto y, desde entonces, goza de la organización propia de un municipio romano.

Un testimonio más de que el HORT DE MORAND, es y se ha de considerar como sagrado por los dianenses.

 

 

20 abril 2017 at 9:34 pm Deja un comentario

Los últimos romanos que resistieron en el Montgó

  • El fortín de la Penya de l’Àguila, en Dénia, acogió a los últimos soldados de Sertorio que perdieron la cruel guerra civil frente a Pompeyo y que probablemente se vieron abocados a un trágico destino
  • El Museo de Xàbia ha albergado ahora una exposición que muestra la vida militar y cotidiana de aquellos legionarios
  • La Universidad mantiene que este yacimiento constituía junto a otros ubicados en Moraira, Calp, Altea y Benidorm una línea de defensa de la costa

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Fuente: La Marina Plaza   12/02/2017
Fotografías: Ximo Bolufer, Museo Soler Blasco, Universidad de Alicante, MARQ

mapaEntre las virulentas guerras civiles que asolaron durante décadas la República Romana, una de las más desgarradas fue la que enfrentó a Sertorio con la facción más conservadora del Senado liderada por Sila. En el año 83 a.C., Sertorio, un caudillo de gran carisma, huyó de Italia y acabó por trasladar el escenario bélico a Hispania, donde aliado con las tribus locales resistió durante una década a los mejores ejércitos del mundo enviados por Roma y liderados, a partir del 77 a.C, por el gran Pompeyo.  La guerra finalizó en 72 a.C. con el asesinato a traición de Sertorio a mano de un lugarteniente.

Durante aquel conflicto hoy casi mítico, la costa de las actuales comarcas de la Marina jugaron un rol fundamental. Ante el difícil tránsito por tierra, este litoral ofrecía grandes ventajas para la navegación y de hecho uno de los principales puertos de los sertorianos fue Dianium, la actual Dénia.

Pero es que además Sertorio pretendía controlar y vigilar el tráfico de embarcaciones que navegaban en torno al cabo de la Nao, todo un referente geográfico en el Mediterráneo de la época, y para eso instaló una serie de fortificaciones al sur de Dianium ubicadas en la Penya de l’Àguila en el Montgó, la Punta de la Torre en Moraira, el Penyal d’Ifac en Calp, Cap Negret en Altea y el Tossal de la Cala ya en Benidorm.

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La actual tesis de una serie de expertos entre los que destaca la profesora de la Universidad de Alicante (UA) Feliciana Sala es que todos esos yacimientos, tradicionalmente asociados a un origen íbero, sirvieron como pequeños fortines –castella en latín– de las tropas romanas de Sertorio. Su misión, además de ejercer una labor de control del territorio era fiscalizar todas las embarcaciones que navegaban en el triángulo integrado por Carthago Nova (la actual Cartagena, y de especial interés estratégico para Sertorio pues estaba en manos de su enemigo Pompeyo), Ebusus (hoy Eivissa) y la propia Dianium.

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De entre todos aquellos fortines, el de la Penya de l’Àguila «cuenta con un especial protagonismo en la contienda al acoger el enclave que puede simbolizar la tragedia vivida por los últimos sertorianos de Dénia», explica Sala. Fueron pues los últimos rebeldes de Sertorio que aún habrían resistido en su fortaleza en el Montgó pese a que la evolución de la guerra comenzó a ser crítica para los rebeldes después de que Pompeyo los venciera en las batallas de Valentia y Sucro (en el 75).

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Muralla de la Penya de l’Àguila

Esta consideración de la Penya de l’Àguila como último foco de resistencia rebelde no es mera especulación histórica. Ya en 1963, H. Schubart intuyó que la especial disposición de las tres murallas que configuraban el fortín obedecían a una «solución crítica o de emergencia» para evitar una posible invasión inminente. Por eso, Sala acaba preguntándose: «¿Acaso no semejan [las murallas] elementos de defensa propios de un campo de batalla? ¿Acaso no se percibe una desesperada respuesta ante un ataque inminente, quizás el último reducto de los sertorianos?».

Romans contra romans, la exposición en Xàbia: cómo vivía un soldado del siglo I a.C.

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Inaguración de la exposición en Xàbia

Las palabras de Sala están extraídas de un catálogo específico para la exposición Romans contra romans que, organizada por la propia Universidad de Alicante y el MARQ, ha acogido durante estos días el Museo Soler Blasco de Xàbia y que evoca toda esta epopeya. A pesar de que en rigor la Penya de l’Àguila se encuentra en Dénia, el museo xabienc alberga numerosos materiales de metal y cerámica que a lo largo de los años han sido salvados del expolio que sistemáticamente ha sufrido este yacimiento.

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La razón, según explica el arqueólogo municipal de Xàbia, Ximo Bolufer, es que el Soler Blasco recibió dos donaciones trascendentes de restos procedentes de la Penya de l’Àguila: la primera se produjo a raíz de que a finales de la década de 1970 se abriera la controvertida pista para ascender hasta esa parte del Montgó; entonces, un residente extranjero que vivía en Jesús Pobre recogió de allí numerosos fragmentos históricos mientras en un impagable diario detallaba en qué punto exacto del yacimiento los había localizado; esos restos fueron cedidos más tarde al museo xabienc y también a mediados de los ochenta otro vecino en este caso de la propia Xàbia, Pepe Cardona, hizo lo mismo.

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Buena parte de esos materiales han integrado ahora la exposición Romans contra Romans. No son sólo parte de los pertrechos militares que cargaban los soldados, sino también incontables piezas que nos permiten conocer bastantes cosas de su vida cotidiana: platos, fragmentos de tinajas, tapaderas de ollas, lingotes, cascos, anillos, chisqueros, tachuelas, proyectiles de hierro, puntas de lanza, ánforas, placas de cinturón, cuchillos, azadas, tenazas, pinzas, hachas, pies de palangana, monedas…

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Piezas del Museo Soler Blasco expuestas.

¿Cómo era pues la vida de un soldado de Sertorio en el siglo I a.C?

La rutina diaria

La únidad básica del ejército romano era el contubernium, un grupo de ocho soldados que compartían habitáculo y deberes a rajatabla. La rutina comenzaba con el desayuno. Después, algunos hacían guardia y el resto se ejercitaban con las armas para un posible ataque. Siempre había que estar preparado.

El mantenimiento del castellum

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En la conservación del fortín además de soldados participaban carpinteros, albañiles, herreros o mozos de cuadra. También había médicos y escribas para redactar cartas y llevar cuentas. El acarreo de agua y leña era diario y se mandaba a soldados a cazar para traer carne fresca. Antes de dormir, había que limpiar todo el equipo: armas, indumentaria y la vajilla de cada legionario. También había tiempo para el ocio, como demuestra el hallazgo de fichas de juego.

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La dieta

Había tres alimentos fundamentales: el trigo, que se acarreaba desde los vecinos campos de cultivo de los íberos; y vino agrio y aceite, importados desde Roma en ánforas. La sal también era un elemento fundamental para conservar alimentos. La dieta se completaba con hortalizas, legumbres, frutas, carne fresca, miel, tocino, leche, queso, hierbas aromáticas y salazones. Cada contubernio disponía de una cocina portátil.

El salario

En los yacimientos se han hallado monedas romanas acuñadas por la República y también por ciudades íberas, forzadas por los romanos a emitir dinero para sufragar gastos de guerra.

El desenlace: de la esperanza de Mitríades a la guerra eterna

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Pirata cilicio

Los piratas cilicios pusieron allá por 75 a.C. a Sertorio en contacto con Mitríades VI, rey del Ponto, en el Mar Negro. El objetivo, negociar un pacto para hostigar desde los dos extremos opuestos del Mediterráneo a la poderosa Roma. En aquel año, Lucio Magio y Lucio Fannio, dos miembros de la facción popular del Senado a la que pertenecía Sertorio, llegaron al puerto de Dénia a bordo de un myoparo tripulado por estos piratas cilicios, cuya flota es muy posible que también estuviera amarrada en el Tossal de la Cala, el Penyal d’Ifac, Cap Negret o la Punta de la Torre.

Tal alianza no obtuvo resultados fructíferos y como ya se ha contado Pompeyo ganó el conflicto. Pero aún así, la República Romana no se libró de nuevas guerras civiles incluida la que un Pompeyo ya mucho más veterano disputó y perdió frente a Julio César entre el 49 y el 45 a.C.

 

12 febrero 2017 at 1:47 pm Deja un comentario

Zambullirse en “piscinas” con 2.000 años

Las balsas de las calas del Morelló, en Calp, y del Ministre, en Xàbia, donde ahora tomarán el baño cientos de turistas, se excavaron en el siglo I, en época romana, en el litoral de piedra tosca

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Fuente: A. P. F. > Xàbia / Calp  |  Levante-EMV
3 de julio de 2016

Un baño de historia. En la cala del Ministre de Xàbia, te puedes, además, tirar de cabeza al pasado. En la del Morelló, en Calp, hay que ir con más tiento. Las balsas excavadas en la piedra tosca tienen poca profundidad. Los niños se lo pasan aquí pipa buscando cangrejos.

Descubrir la riqueza arqueológica de la Marina Alta puede ser incluso refrescante. En realidad, casi todas las calas y playas fueron desde la antigüedad fondeaderos naturales. Pero en el Ministre y el Morelló, así como en la Sèquia de la Nòria, también en Xàbia, los bañistas viven una experiencia única. Muchos de ellos no lo saben, pero están nadando en un yacimiento con 2.000 años de antigüedad. Se dan un chapuzón en piscinas excavadas en el siglo I en la piedra tosca.

Estas dos calas forman parte de dos yacimientos romanos conocidos como els Banys de la Reina. Los vecinos de Calp fantasearon un poco más. Le dieron a este litoral un toque exótico al bautizar las cubetas y canales como els Banys de la Reina Mora. Ya presumían el lujo extremo de un trozo de costa en el que en la antigüedad clásica se levantó una suntuosa villa con termas de la que se han conservado parte de sus magníficos mosaicos. El más espectacular es el circular.

Este yacimiento se excava un poco más cada verano. Mientras los voluntarios sacan tierra y limpian con pinceles muros, mosaicos y termas, en las balsas del Morelló se bañan decenas de turistas. Los primeros sudan la historia. Los segundos se refrescan en una piscina arqueológica.

El investigador Manuel Olcina, en un artículo publicado en la revista Xàbiga del Museo de Xàbia, explicaba, perfectamente, por qué en el Morelló y la cala del Ministre se levantaron ostentosas villas romanas: «La posesión de piscinae llegó a ser un símbolo de posición social, una marca de prestigio en un ambiente de gran competencia social. Impresionar a los invitados en el banquete o en la contemplación del jardín acuático traduce la necesidad patológica de singularizar al máximo el lugar que se ocupa en el orden romano de finales de la República».

Los tiempos, y basta echar una mirada a los impresionantes chalés de los acantilados, tampoco han cambiado mucho.

En la Punta de l’Arenal de Xàbia esa pulsación de poder es evidentísima. Sobre el yacimiento del siglo I, el ministro de Franco Mariano Navarro Rubio se construyó en 1964 una lujoso vivienda. Se apropió de un trozo de costa. De ahí que para los restos esta calita se haya quedado con el nombre de cala del Ministre. La historia, también la más reciente, deja huella en el litoral de la Marina Alta.

L’Almadrava, en Els Poblets, el único yacimiento visitable

En una comarca repleta de vestigios romanos, entre los que destacan los de la antigua Dianium, localizados en l’Hort de Morand, que sigue siendo de propiedad privada, el único yacimiento abierto al público es el de l’Almadrava, en Els Poblets. Se musealizó en 1995, pero cuatro años después se cerró. Desde 2013 se abre todos los veranos. Hay restos de una villa y de hornos para fabricar ánforas.

 

3 julio 2016 at 9:14 am Deja un comentario

Dénia localiza una gran villa romana de la era del emperador Augusto

  • Una gran concentración de cerámicas permite establecer el asentamiento rural en la partida de Francs, en el entorno del río Girona
  • El hallazgo arroja luz sobre la desconocida Dianium rural y subraya la importancia económica en el siglo I de esa zona, próxima a una vía romana y los yacimientos de l’Almadrava y l’Estanyó

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Algunos de los restos de cerámica hallados y que han permitido localizar y datar la villa. Museo Arqueológico de Dénia

Fuente: La Marina Plaza    27/04/2016

Se sabía que estaba ahí, pero no exactamente dónde. Ahora ya sí. La colaboración ciudadana lo ha hecho posible. Un vecino que paseaba por el entorno del río Girona, en la partida de Francs, atisbó una gran concentración de cerámicas y avisó al Museo Arqueología de Dénia. Su gesto ha comportado una gran trascendencia histórica pues permitió al museo abrir una investigación histórica que ha concluido que las piezas son de una villa romana rústica de dimensiones notables perteneciente al siglo I.

Según el director del museo, Josep Antoni Gisbert, ese asentamiento rural habría registrado ya actividad en la última época de la República Romana, pero conoció su más ferviente apogeo en el Imperio, entre la era del emperador Augusto, al principio de esa centuria, y la de los emperadores flavios, ya en su tramo final.

Esta datación es posible porque según Gisbert la cerámica hallada por nuestro viandante, de mesa y cocina y de importación itálica y gala, pertenecería a ese siglo I, si bien también hay algunas piezas de época anterior. De hecho, la villa se encuentra próxima a Segària, donde hubo un poblado íbero en el siglo I a.d. C, antes pues de Augusto.

El yacimiento no se ha excavado porque no se va a realizar allí ninguna obra que afecte al subsuelo. Pero la gran concentración de cerámica localizada permite subrayar el notable carácter del hallazgo. También se han encontrado fragmentos de material de construcción. «Si se excavara, podríamos hallar en seguida la estructura de la villa», que a buen seguro estaría dotada de termas.

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Mapa de la zona norte del término de Dénia donde se encuentran la partida de Francs y el Camí de Gandia

Su localización permite además «comenzar a conocer con más exactitud el pasaje romano rural que envolvía al núcleo urbano de Dianium» y que siempre había estado plagado de incógnitas. En este sentido, la villa se ubicó en esta zona por razones de comunicación: se encontraba próxima a una antigua vía romana que conectaba por el litoral el río Sucro (Júcar) con Dianium, que era a su vez un ramal de la emblemática vía Augusta y cuya versión contemporánea sería el Antic Camí de Gandia.

No era una villa aislada. Gisbert ve conexión entre la misma y otros yacimientos ya investigados, como el de l’Almadrava, una conocida y considerable factoría de producción de cerámica, o la de l’Estanyó. Así, se puede establecer que durante la era de los primeros emperadores romanos hubo una importante actividad económica y residencial en la Dianium romana en torno al río Girona que entró en declive a principios del siglo II, bajo reinado de los antoninos, «cuando es claro el abandono de estas villas y la concentración de la población en otras zonas de la Dénia romana».

Las dificultades históricas

Gisbert señala que si bien la Dianium urbana sí ha estado sometida a un profundo proceso de investigación, con descubrimientos importantes en la línea portuaria que han incluido horrea y necrópolis, esta actividad científica ha sido mucho menos próspera por razones logísticas en el entorno rural. Otro síntoma de la trascendencia de este nuevo hallazgo.

Otra vista del entorno de Francs. Al fondo, la sierra de Segària, con actividad íbera en el siglo I a.d.C. Museo Arqueológico.

Otra vista del entorno de Francs. Al fondo, la sierra de Segària, con actividad íbera en el siglo I a.d.C. Museo Arqueológico.

Al respecto, sí que es verdad que a finales del siglo XIX, las grandes transformaciones agrícolas con la implantación de los campos de naranjos permitieron el descubrimiento de asentamientos rurales históricos en zonas como Pont Sec y Bovetes. Pero fueron hallazgos aislados a los que no se pudo aplicar la actual metodología arqueológica. Por si fuera poco, la crisis de la naranja en la última parte del siglo XX dejó muchas de esas parcelas yermas y sin posibilidad de sondear en el subsuelo.

Aún así, la memoria histórica que anida en parcelas como la de Francs nunca fue olvidada. De hecho, llevan años preservadas: muchos de esos terrenos fueron incluidos en el catálogo de bienes culturales protegidos redactado por el Ayuntamiento de Dénia en 2004. En Francs se ha producido otra circunstancia: nuevas transformaciones agrícolas actuales han facilitado la localización exacta del punto donde duerme sus sueños la villa gracias al paso del ciudadano que protagonizaba el inicio de estas líneas.

Investigación. Gisbert destacó además que descubrimientos como éste consolidan la actividad investigadora paralela que está realizando durante los últimos tiempos el museo, como también lo probarían los últimos hallazgos sobre el desconocido periodo visigodo en la Marina Alta, trabajos en torno a Hemeroskopeion y otros proyectos en curso.

 

29 abril 2016 at 8:09 am Deja un comentario

La gastronomía de Dénia más allá de la gamba roja

  • El actual plato estrella de la ciudad es en realidad un recién llegado, con apenas 80 años de antigüedad en los menús
  • La historia culinaria del municipio es mucho más antigua y heterogénea: arranca en el siglo VI a. d.C. e importó casi desde entonces vino y vajillas griegos, tal y como lo prueban recientes descubrimientos en el Montgó

Fuente: La Marina Plaza   02/03/2016

Ánfora de l’Alt de Benimaquia. Siglo VI a. de. C. Museu Arqueològic de Dénia. Foto: J.A. Gisbert.

Ánfora de l’Alt de Benimaquia. Siglo VI a. de. C. Museu Arqueològic de Dénia. Foto: J.A. Gisbert.

Hay muchas ciudades con una gastronomía imponente. Pero pocas, con los sólidos antecedentes de Dénia, debido a la trayectoria milenaria de su puerto, encrucijada entre Occidente y Oriente, que durante más de veinte siglos exportó e importó alimentos. En realidad, esta memoria culinaria, avalada por numerosos hallazgos arqueológicos, es tan extensa que la gamba roja, el producto estrella por el que es ahora conocida y uno de los principales baluartes de su designación como ciudad gastronómica de la Unesco, apenas tiene 80 años de antigüedad. “Es una recién llegada” señala el arqueólogo municipal, Josep Antoni Gisbert.

Durante muchos siglos, añade este especialista, la gamba roja ni fue consumida ni exportada, entre otras cosas debido a que se trataba de una especie inaccesible para las técnicas pesqueras. En el ámbito del marisco, la gran reina fue la langosta.

Es pues necesario volver la mirada atrás y revisar los antecedentes históricos de la gastronomía ya no sólo de Dénia sino de la Marina Alta –lo de la designación de la Unesco es una cuestión comarcal– para comprobar lo fecunda que ha sido su historia y tratar, precisamente en estos momentos de cerrada apuesta por el turismo gastronómico, de recuperarla. Precisamente sobre este asunto, y sobre los dos mil años de memoria culinaria por estos lares, pronunció esta semana Gisbert una conferencia en el marco de la III Edición del Curso de Experto en Cocina Tecnológica organizado por el laboratorio del Invat·tur, en Benidorm.

De esas investigaciones se deducen varias cosas. Algunas más desconocidas que otras. Por ejemplo, que a lo largo de los dos últimos milenios han existido otros productos gastronómicos que habrían merecido el mismo brillo que la gamba roja y que sin embargo nunca han alcanzado tan alto rango culinario. Gisbert alude así al parque natural del Marjal de Pego-Oliva, a sus aves acuáticas salvajes y a sus anguilas “que podrían haber tenido una excelencia gastronómica que nunca han tenido”. Hay más ejemplos.

¿Y por qué existen tantos? Porque esta es una latitud muy rica en profundidades y mezclas gastronómicas debido a que se comerció muy pronto. La Dianium romana ya amaba el comercio y por ese motivo buscó el cobijo de dos de sus dioses, el Dios Mercurio, protector de los mercados y sus derivados, y el Dios Neptuno, para todo lo que tuviera que ver con asuntos de la mar.

Huellas griegas en el Montgó

Incluso los asuntos del mar y de la tierra vinieron ya antes que los romanos. En su conferencia, Gisbert insiste en un hecho insólito: el primer emporio de producción de vino de la Península Ibérica se localizó en la punta de Benimaquia allá en el siglo VI antes de Cristo, en la era íbera.

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Kylix o copa para el vino procedente del Ática. Siglo V a.C. En el Coll de Pous han sido localizados “pequeños pero concluyentes” fragmentos de vajilla importada de Grecia y Sicilia

Mucho menos conocidos son los hallazgos que el último incendio que hace casi dos años asoló el Montgó dejó al descubierto en un punto muy cercano a Benimaquia, el del Coll de Pous. Allí se han localizado “pequeños pero concluyentes” fragmentos de vajilla importada de Grecia y Sicilia en el siglo IV a.d.C. para el uso del vino, con el que los íberos hacían algo más que comer y cenar: convocaban banquetes o symposia, un auténtico homenaje para los sentidos a partir de los frutos del mar y de la tierra. Hace pues más de un milenio aquí ya se procuraba comer muy bien, en torno a la figura siempre gratificante del vino.

Molino de cereal. Coll de Pous. Siglos V-IV a. de C. Foto: Josep Gisbert.

Molino de cereal. Coll de Pous. Siglos V-IV a. de C. Foto: Josep Gisbert.

En ocasiones éste era importado de la Magna Grecia y en otras era de producción local. Se mezclaba con hierbas aromáticas y agua en una gran Kratera y se bebía en copas o kylix. Precisamente, los fragmentos de cerámica hallados hasta ahora pertenecían a esos dos utensilios. Gisbert destaca la gran importancia que cobrará el yacimiento del Coll de Pous conforme avancen las investigaciones.

Bajeles naufragados

Ya en el siglo I antes de nuestra era, este trasiego económico se multiplica. A la actividad íbera que en este momento se había trasladado al Pic de l’Aguila se une la que tiene lugar, bajo el dominio de la República de Roma, en la ciudad actual, en la vertiente oriental del Castillo. Allí, se construyeron numerosos almacenes portuarios. La finalidad, de nuevo, el vino: «nuestra costa se llena de vino procedente de Pompeya», añade Gisbert, quien señala que en el entorno del puerto de Dénia se han localizado hasta tres bajeles hundidos cargados de ánforas de la Campania y de vajilla «para beber y comer».

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Vivero de la factoría pesquera de Calp. Foto: Josep A. Gisbert

No sólo fue vino, que también se siguió produciendo por todo el territorio de la Dianium romana; también existen evidencias arqueológicos del cultivo del olivo y la elaboración del aceite; y también se miró al mar, con las factorías de pescado localizados en esa era en l’Arenal de Xàbia o los Banys de la Reina de Calp, que eran de importantes dimensiones, con viveros para mantener los peces con vida, depósitos para el proceso de tratamiento y desalación e importaciones de saladuras y garum desde otros puntos del Mediterráneo como Gades, la antigua Cádiz romana.

Para rematar, el postre

Esta fase primitiva de la gastronomía en la ciudad, que Gisbert insta a poner en valor bajo el cobijo de la designación de la Unesco, se prolongaría en realidad durante dos milenios, entre los siglos VI a.d.C y el XV de nuestra era. La razón de detenerse en esta última centuria estriba en la aparición de un elemento esencial para los postres y los dulces que completarían este menú retrospectivo: el azúcar. Las cañas de azúcar siguieron un largo viaje desde la India hasta llegar de nuevo a los puertos valencianos –entre ellos el de Dénia– allá por 1400. Con ellas viajaron también las técnicas de tratamiento.

3 marzo 2016 at 7:14 pm Deja un comentario

Dénia reactiva la negociación para poder expropiar su antiguo foro romano

  • Chelet asegura que se dialoga con los propietarios de l’Hort de Morand para poder pagarles la parcela, tasada en 13 millones, en parte con dinero y en parte con otros terrenos adscritos al programa de la ronda perimetral
  • La ciudad lleva lustros anhelando adquirir el suelo bajo el que permanece enterrada la urbe de Dianium

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Fuente: La Marina Plaza   04/04/2015

Por enésima ocasión, el Ayuntamiento de Dénia se ha trazado un plan para poder cumplir con un viejo sueño: expropiar los terrenos de l’Hort de Morand, en cuyo subsuelo descansan desde hace siglos los restos del antiguo foro romano de la ciudad de Dianium, surgida probablemente en el siglo I a.C y que cobró destacada importancia en la centuria siguiente. El concejal de Planificación Urbanística, el popular Vicent Chelet, anunció esta semana que se han entablado negociaciones con los propietarios de la parcela, ubicada entre Ronda de Muralles y la avenida Miguel Hernández para llegar a un acuerdo de expropiación. Ese sería el primer paso del sueño. El segundo, comenzar las excavaciones para que el trazado de la antigua urbe romana al fin vea la luz.

El empeño nunca ha sido fácil. Los terrenos son muy caros y es esta dura circunstancia la que desde hace lustros dificulta la expropiación de l’Hort de Morand. De hecho, una sentencia del TSJ de 2013 tasó el valor de la parcela en 13 millones de euros. Y aunque ese dictamen está recurrido en casación ante el Tribunal Supremo, no existen demasiadas esperanzas de que la cantidad se rebaje. De ahí que, según Chelet, el ayuntamiento negocia pagar parte del valor del suelo en dinero y la otra en especies: estos es, con terrenos que saldrían del suelo que el consistorio obtendría cuando vea la luz el programa de la ronda perimetral, al que l’Hort de Morand ha quedado adscrito por ese motivo. Para que ese programa urbanístico salga adelante, Dénia debería contar con un nuevo Plan General.

Aunque los detalles de la negociación todavía no están cerrados, Chelet agregó que el diálogo avanza por buen camino «ya que los propietarios son una familia de Dénia de toda la vida y muy sensibles a esta cuestión histórica». El suelo de l’Hort de Morand es de especial protección.

El conflicto en los tribunales tiene su origen en el año 2002, hace más de una década. Gobernaba entonces el PP con Miguel Ferrer como alcalde y el ayuntamiento inició el expediente de expropiación de la parcela donde ya Juan Antonio Morand y Roc Chabàs hallaron hacia 1870 los primeros restos romanos de incalculable valor. En 2009, los propietarios solicitaron que el ayuntamiento culminara aquel proceso de expropiación, y solicitaban 28 millones de euros por los terrenos. Finalmente, el TSJ rebajó la cifra hasta los 12.978.262 euros. La antecesora de Chelet en la cartera de Planificación Urbanística, la centrista Pepa Font, también había emprendido ya negociaciones con los propietarios. 

Sertorio, Pompeyo y el posterior esplendor imperial

Las catas arqueológicas que se han podido realizar en los últimos años, a raíz de que el ayuntamiento pudiera adquirir una pequeña porción de 2.700 metros cuadrados de los terrenos, no hacen sino confirmar la sospecha de que bajo la tierra de l’Hort de Morand puede haber aún tesoros que permitirían sacar a la luz el esplendoroso pasado de Dianium. En las guerras del último siglo de la República romana, este puerto fue base de Sertorio en su lucha contra Pompeyo y el Senado. Y ya después, en la era imperial, se erigió en una de las ciudades referencia del comercio en todo el Mediterráneo. Las investigaciones han constatado que la arena de la playa llegaba entones hasta el actual Hort de Morand, pese a que en la actualidad éste está separado del puerto por el barrio de Baix la Mar.

4 abril 2015 at 9:28 am Deja un comentario

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