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El yacimiento romano de un pueblo de Guadalajara llega al New York Times

Un equipo de arqueólogos descubrió en 2016 bajo una ermita de Driebes (Guadalajara) la ciudad romana de Caraca, que se creía perdida

Diecinueve artistas del grafiti han cubierto los muros del pueblo con murales con temas romanos – Equipo arqueológico Caraca. Driebes/FACEBOOK

Fuente: ABC
5 de mayo de 2018

«Los 339 habitantes de Driebes tienen razones para estar preocupados: el pastor del pueblo ya tiene 82 años; a la escuela, construida para dar cabida hasta a cincuenta niños, solo asisten once; en lo que va del año, seis de sus residentes ancianos han muerto y no se ha registrado un solo nacimiento».

Así comienza The New York Times un artículo sobre Driebes, en la provincia de Guadalajara, y sobre la importancia del yacimiento arqueológico de Caraca en el aspecto cultural, histórico, patrimonial y turístico. Y sobre cómo un pequeño pueblo se aferra a esta posibilidad para sobrevivir a la despoblación del mundo rural.

Hace unos días se celebró en el Museo provincial de Guadalajara la conferencia «Primeras excavaciones en Caraca. Cerro de la Virgen de la Muela (Driebes)», en la que los directores de los trabajos de excavación, Emilio Gamo y Javier Fernández, expusieron los resultados de la primera campaña de excavación llevada a cabo en la zona.

I Jornadas Romanas de Driebes, en verano de 2017 -Equipo arqueológico Caraca. Driebes/FACEBOOK

La conferencia permitió conocer los resultados de esas primeras excavaciones que se llevaron a cabo el pasado año en el yacimiento de Caraca, con una financiación del Gobierno regional de 15.973 euros, a través de la orden de subvenciones para la realización de proyectos de investigación del patrimonio arqueológico y paleontológico de Castilla-La Mancha.

A través de esa subvención, se efectuaron excavaciones en la zona durante dos meses, para después llevar a cabo el trabajo de redacción de informes tras el estudio y análisis de los hallazgos y limpieza de los restos encontrados.

Lo que encontraron fueron los primeros restos de lo que alguna vez fue un importante asentamiento romano dedicado a la minería y la agricultura, con un foro, baños públicos y unos 1.800 habitantes.

Mediciones de los sillares de acceso a la ciudad en la calzada romana. La medición de estos elementos pueden darnos pistas de las dimensiones de los edificios públicos del Cerro de la Muela – Equipo arqueológico Caraca. Driebes

Ese núcleo urbano se remonta a los siglos I al II después de Cristo. Las catas efectuadas han permitido por ahora documentar la presencia de un foro y se ha registrado la existencia de columnas y un edifico público en dos platas superpuestas. También se ha excavado un segmento del «decumano», una de las principales vías de cualquier urbe romana.

Fue en 2016 cuando se iniciaron las tareas de investigación sobre Caraca en el propio terreno, junto a la Universidad Complutense de Madrid y con la financiación también del Gobierno regional, que destinó 3.572 euros al proyecto.

Esa primera fase consistió en una prospección arqueológica y geotécnica mediante la técnica de georadar, de cuyos resultados se dedujo que los restos del cerro de la Muela correspondían a la primera ciudad de época romana localizada en Guadalajara.

La antigua Caraca, la capital de la tribu celtibérica de los caracitanos, la única ciudad romana que existe en la provincia de Guadalajara, está bajo las ruinas de la ermita de la Virgen de la Muela de Driebes y tendría entre 8 y 12 hectáreas de dimensión.

Hasta ahora, el proyecto de Caraca tiene mucho de sueño y poco de realidad inmediata. «Es genial que los lugareños participen, pero las excavaciones suelen ser lentas y costosas», dice en el mencionado artículo Emilio Gamo, uno de los arqueólogos de Caraca.

Driebes – AYUNTAMIENTO DE DRIEBES/FACEBOOK

Ciudad Romana de Caraca

Caraca fue una ciudad romana de la provincia Tarraconense. Su conocimiento se debe a la referencia que hace Plutarco del asedio dirigido por Sertorio a sus habitantes, los caracitanos. Desde el siglo XVI, el río Tagonio fue identificado con el Henares y Caraca con la ciudad de Guadalajara, de ahí el uso de caracense como gentilicio para sus habitantes. Más tarde, Adolf Schulten la identificó con la localidad alcarreña de Taracena. Posteriormente, Caraca fue relacionada con Carabaña, en la Comunidad de Madrid, y el río Tagonio, con el Tajuña. En 1945, durante la construcción del canal de Estremera, apareció en Driebes el llamado tesoro de Driebes, compuesto de 13,8 kilogramos de piezas de orfebrería del siglo III a. C., hoy expuesto en el Museo Arqueológico Nacional. En 1981 Jorge Sánchez-Lafuente Pérez prospectó el cerro de la Virgen de la Muela, en el término municipal de Driebes, concluyendo que, por su situación, la importancia y extensión de sus ruinas, se trataba de un emplazamiento urbano altoimperial, posiblemente identificable con Caraca, siguiendo la opinión de Juan Manuel Abascal Palazón. A finales de 2016, una nueva prospección con georradar, de la mano de Emilio Gamo y Javier Fernández, confirmó la importancia del emplazamiento urbano y la posibilidad de que se tratase de la antigua Caraca. Fuente: Ayuntamiento de Driebes.

 

6 mayo 2018 at 9:18 am Deja un comentario

El Ayuntamiento de Driebes quiere hacerse con todo el terreno de la ciudad romana de Caraca

El Ayuntamiento de Driebes ha abierto negociaciones con los propietarios privados que tienen parte del terreno de la antigua ciudad romana de Caraca, descubierta a escasos kilómetros de este núcleo de población, con el fin de tratar de llegar a un acuerdo que creen que facilitaría el desarrollo de las excavaciones.

AY. DRIEBES / EUROPA PRESS

Fuente: EUROPA PRESS  |  LA VANGUARDIA

GUADALAJARA, 15.- “Estamos hablando para trata de llegar a un acuerdo y en el momento que nos vengan el terreno, creo que va a cambiar mucho la cosa”, ha afirmado a Europa Press el concejal de Cultura, Javier Bachiller Higuera, quien, no ha negado que hasta ahora no han existido problemas para que el proyecto de cara sacar a la luz lo que era Caraca fuera una realidad.

No obstante, Bachiller piensa que sería más fácil si todo fuera del Ayuntamiento, declaraciones que ha hecho poco después de que Driebes haya acogido una iniciativa para convertir el pueblo en un gran mural romano que promocione también Caraca y atraiga turismo.

Según Bachiller, se trata de adquirir cinco de las doce hectáreas de esta antigua ciudad romana que son propiedad de los hermanos Zorita, a quien el Ayuntamiento quiere comprarle las tierras, entre otras razones porque su concejal de Cultura considera que sería más fácil de cara a conseguir subvenciones por parte de las instituciones si ven que el terreno es propiedad del Ayuntamiento.

“Creo que sería más atrayente para las instituciones, pues ahora pueden pensar que la ayuda puede ir saco roto si así lo decidiesen los propietarios”, ha apostillado.

En todo caso, Bachiller ha dejado clara su defensa de los propietarios de estos terrenos que “no nos han cobrado nada en este tiempo” pese a que las excavaciones han afectado a sus terrenos.

Según el edil, la negociación está encauzada, y aclara que, de momento, su interés sólo está en la adquisición de las hectáreas que afectan a la parte romana porque con ello “tendríamos para excavar varias décadas”.

En todo caso, para Bachiller el objetivo se va cumpliendo teniendo en cuenta que con una mínima zona excavada ya han tenido más de mil quinientas visitas.

Quieren seguir “dando que hablar y que se nos escuche y que Caraca no quede en el olvido”, ha incidido Bachiller tras avanzar su satisfacción con el resultado de la las iniciativa protagonizada este sábado, un concurso de grafiteros que bajo la denominación ‘Ruranos’ y con el mundo romano como temática, han transformado la localidad alcarreña en un gran museo al aire libre.

Tras el concurso, se desarrolló un encuentro para valorar los resultados de la excavaciones en Caraca hasta el momento, una reunión a la que asistieron aproximadamente 150 personas.

Las excavaciones realizadas hasta el momento han descubierto el foro de Caraca, alguna columnata y lo que hoy se denominaría como taberna; el próximo objetivo pasa por sacar a la luz las termas.

El Ayuntamiento, cuando se cumple algo más de un año del descubrimiento de esta ciudad romana, ha vuelto a solicitar a la Junta las subvenciones que dentro del área de patrimonio y arqueología considere dar una ayuda para proseguir con estas excavaciones. “No pueden no aprobarlo, están obligados”, ha señalado a esta agencia Bachiller.

El propósito que busca el Ayuntamiento de Driebes, tal y como explica su concejal de Cultura, es el de que la ayuda se destine a sacar al descubierto las termas de esta ciudad romana.

El proyecto ya está presentado y aunque todavía no tienen el visto bueno, esperan y desean que sea uno de los proyectos de interés y que puedan contar con una aportación económica similar a la del pasado año.

La petición del Ayuntamiento pasa también por la contratación de entre diez y trece empleados durante un mes, para llevar a cabo las excavaciones.

De lo que sería la totalidad de la ciudad romana de Caraca, con unas doce hectáreas en total (120.000 metros cuadrados), se han excavado por el momento unos 200 metros cuadrados

El equipo de Gobierno del Ayuntamiento quisiera poder contar con la iniciativa privada para este proyecto, sin embargo, aunque admiten que no son los mejores momentos para ello, no pierden la esperanza.

 

15 abril 2018 at 7:56 pm Deja un comentario

Un grafiti romano para potenciar la ciudad perdida de Caraca

Driebes acogerá el próximo sábado 14 de abril un curioso concurso de 20 grafiteros de bajo la denominación «Ruranos»

Bajo las ruinas de la ermita del cerro de la Virgen de la Muela hay un templo que perteneció a Caraca

Fuente: EP – Guadalajara  |  ABC
8 de abril de 2018

Driebes acogerá el próximo sábado 14 de abril un curioso concurso de grafiteros de bajo la denominación «Ruranos» y como temática el mundo romano, con el que se pretende convertir este municipio de la Alcarria, conocido también por el reciente descubrimiento de la ciudad romana de Caraca, en un gran museo al aire libre.

El fin último del Ayuntamiento de Driebes es transformar, a través de este concurso de grafiteros, en el que participan cerca de una veintena de personas, que la ciudad perdida de Caraca no se quede en el olvido y potenciar turísticamente la zona.

Muros y paredes del centro de Driebes serán el punto de encuentro de grafiteros provenientes fundamentalmente de Madrid y de Guadalajara, que dejarán su huella en el municipio, siempre con grafitis vinculados con la época romana dado que tal y como ha indicado a Europa Press, el concejal de Juventud y Cultura, Javier Bachiller Higuera, el objetivo es llamar la atención y dar al conocer el municipio, ahora también por la ciudad de Caraca.

Todo surgió realmente de la idea de Carlos Sánchez Hernando, un director de cine vinculado a la zona que quería hacer un largometraje sobre la despoblación rural y poner el acento en Caraca y «nos planteó esta idea y nos pareció bien», afirma Bachiller.

Aunque en los comienzos la idea era actuar en treinta paredes; finalmente se ha quedado en veinte y habrá tres premios de 500 euros, 300 y 200 para los mejores murales que seleccionará un jurado. Los participantes han tenido que presentar un boceto y una fotografía con un mural ya terminado de manera que, de cara al próximo día 14 ya se conoce el motivo que va a realizar cada uno y dónde.

Se han seleccionado los veinte mejores bocetos y según Bachiller, finalmente se van a realizar diecisiete murales; y los participantes tendrán desde las 9.00 horas hasta las 20.00 horas para ello.

Se trata de una iniciativa que se ha hecho coincidir con el Día Mundial del Arte, y todos los grafiteros están citados en la plaza del pueblo a las nueve de la mañana.

Instrucciones

El ayuntamiento les da el spray y también les asigna un mural que les corresponde, cuyas medidas son de dos metros de ancho por dos metros y medio de alto, y a partir de ahí comenzarán la tarea.

El consenso por parte de los vecinos ha sido casi unánime, y se pretende dar continuidad a esta iniciativa, explica Bachiller, convencido de que la tendrá en los próximos años porque «no hay un no, nadie nos ha dicho no».

Todos los muros se pintarán sobre una base blanca y, de acuerdo a los bocetos se transformarán en una particular Caraca con gladiadores, soldados, mosaicos, entre otros motivos.

Tras finalizar el concurso se presentarán los resultados de la campaña de excavaciones en Caraca el pasado año, se explicará lo que se ha encontrado, se plantearán hipótesis.

El Ayuntamiento ha presentado nuevamente su proyecto a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha con el fin de poder proseguir con las excavaciones en Caraca y poner al descubierto ahora las termas. De momento, lo que ya es un hecho es que a raíz de este descubrimiento, hoy Driebes es un poco más conocido que hace unos años y tiene más vida y turismo.

Durante la excavaciones del pasado año hubo 1.500 visitas a Caraca, la ciudad perdida situada a cinco kilómetros de este municipio alcarreño. Bachiller está muy satisfecho con esta iniciativa y espera y desea que esta zona pueda atraer cada vez más visitantes y turistas mediante proyectos curiosos como estos murales.

 

9 abril 2018 at 9:55 am Deja un comentario

Civitas. La ciudad hispanorromana

Fuente: Museo Arqueológico Nacional de España

 

14 enero 2018 at 6:28 pm Deja un comentario

La excavación en el yacimiento de Driebes permite hallar el foro de la ciudad romana de Caraca

  • Los trabajos arqueológicos, cuya primera fase acaba el 16 de agosto, se centran en recuperar dos espacios clave: la plaza pública y una de las vías principales
  • Los restos encontrados hasta ahora acreditan la existencia de la primera ciudad romana localizada en Guadalajara entre el siglo X a.C. y el siglo II d.C.
  • Emilio Gamo, director de las excavaciones: “la campaña arqueológica está confirmando el hallazgo que detectó en noviembre el georradar”

FOTO: Raquel Gamo

Fuente: Raquel Gamo  |  eldiario.es
7 de agosto de 2017

“Caraca fue la primera ciudad romana con rango jurídico en la provincia de Guadalajara”. Así lo confirma Emilio Gamo, codirector del ‘Proyecto Driebes’, a eldiarioclm.es, después de que las excavaciones arqueológicas que actualmente se desarrollan al sur de la localidad de Driebes, en la comarca de la Alcarria Baja, hayan podido confirmar la existencia de este asentamiento de época romana, tal como apuntaba la investigación llevada a cabo mediante la técnica del georradar.

Caraca data del primer milenio antes de nuestra era. Y no es la única constatación fehaciente. Los trabajos a pie de campo, que se iniciaron a mediados de julio, han revelado los restos del pórtico y la cabecera del foro, una prueba que cumple con una de las mayores expectativas de esta investigación. “Nos encontrarnos ante la ciudad romana más primitiva de la provincia de Guadalajara”, admite el arqueólogo. De hecho, la existencia de un foro, centro de la vida social en el Imperio romano, es precisamente el criterio por el que se otorgaba el estatus de ciudad a una población.

El paisaje bajo el que yace Caraca es mesetario, casi lunar. Se trata del Cerro de la Virgen de la Muela, al sur del municipio de Driebes. Es un paraje a 600 metros de altitud, abierto, vasto, rodeado de barrancos esteparios, casi desérticos por la pobre vegetación de matorral. Este alto en el que también se emplazan los restos de la Ermita Nueva contrasta con la deliciosa imagen de la fértil vega, regada por el río Tajo que puede otearse en el horizonte. Una paleta de diversidad y cromatismo que tanto caracteriza a Guadalajara.

Pasear por esta loma es como reencontrase con la historia antigua y experimentar la sensación de caminar encima de unas termas o un mercado de época romana. La ubicación de la que fue la antigua Caraca hace que el viajero pueda toparse con todo tipo de vestigios. Por ejemplo, valiosas cerámicas, piedras de granito u otros objetos que formaban parte de la vida cotidiana de nuestros antecesores.

Pedro Rincón, alcalde de Driebes, en la ciudad romana de Caraca. FOTO: Raquel Gamo

Caraca, según los especialistas que trabajan en su emplazamiento, debió de ser una ciudad mediana en su tiempo con una población de entre 1.500 y 1.800 habitantes. Otra relevante infraestructura que refuerza la hipótesis de que ésta se trataba de una urbe administrativa es el acueducto de tres kilómetros que abastecía a los pobladores desde el manantial de Lucus o ‘bosque sagrado’ en latín y que, gracias a la arqueología, se ha recuperado parcialmente.

El punto geográfico escogido por los romanos para construir Caraca no fue casual, como nada que tenga que ver con esta avanzada civilización que sentó las bases de la ingeniería civil hace 2000 años. Al contrario, el Cerro de La Muela, que es donde asienta, estuvo considerado, según puntualiza Emilio Gamo, una zona “estratégica” de la meseta sur desde donde la población dominaba el Tajo por el norte y controlaba diversos arroyos y vegas circundantes. Esta situación privilegiada permitió a los romanos, por un lado, defenderse de las invasiones enemigas y, por otro, abastecerse de abundante agua para sostener su próspera economía basada en la explotación del ‘lapis specularis’-mineral usado en el Imperio Romano para construir ventanas- y en la fabricación de esparto, una planta empleada antiguamente para la minería y la cordelería de los barcos.

De ahí que los romanos decidieran asentarse en Caraca, ciudad ubicada en la vía ‘Complutum-Carthago Nova’- principal centro portuario de la época-, a medio camino entre Alcalá de Henares (Complutum) y Segóbriga, otro yacimiento cercano en la provincia de Cuenca. “Probablemente la ciudad se abandonó en el siglo II después de Cristo por el fin de las actividades mineras que se llevaban aquí a cabo”, explica Gamo al hablar sobre el ocaso de Caraca.

“Gran descubrimiento”

El yacimiento del cerro de la Virgen de la Muela está ubicado sobre un amplio cerro amesetado situado en la orilla derecha del Tajo, cuando traza un amplio meandro, y está delimitado por barrancos con un curso de agua irregular. Se sitúa una altitud de 610 metros y la extensión del yacimiento de época imperial es de al menos 8 hectáreas.

A nivel geológico, la zona a estudio está compuesta de gravas, arenas y limos del cuaternario Superior. Se trata de un área, por tanto, óptima para el asentamiento antrópico. Esta visión queda reforzada por la situación estratégica del enclave, dominando el Tajo desde el norte, el arroyo del Barranco al este, el arroyo Salobre al oeste y una fértil vega a sus pies, al sureste.

Emilio Gamo y Javier Fernández dirigen las excavaciones del yacimiento. FOTO: Raquel Gamo

Juan Manuel Abascal, catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Alicante, sostiene que Caraca “es, sin duda, el gran descubrimiento arqueológico de los últimos años en Castilla-La Mancha”. Especialmente, por la luz que arroja acerca “del trazado de las principales vías romanas a su paso por la actual provincia de Guadalajara”.

La campaña arqueológica en el yacimiento de Driebes está siendo ejecutada por un equipo técnico encabezado por los arqueólogos Emilio Gamo y Javier Fernández, y un equipo multidisciplinar del que forman parte los también arqueólogos Saúl Martin y David Álvarez. Además, un grupo de nueve peones naturales de Driebes, contratados mediante el Plan de Empleo de la Junta de Castilla-La Mancha, se encarga de excavar con pico y pala cada mañana durante seis horas en las tres catas que se han abierto en el yacimiento: dos en las que, según apuntan los estudios previos, se situaría el foro; y otra que pertenecería al ‘decumano’ o calle principal del enclave que se cruzaba perpendicularmente con el cardo, la otra gran vía del plano urbano que discurría de norte a sur de la ciudad.

El objetivo esencial del trabajo de campo que se llevará a cabo en el Cerro de la Virgen de la Muela hasta el próximo 16 de agosto es verificar los resultados del ‘georradar’ tridimensional que durante la fase previa de prospección arqueológica del terreno arrojaron “la presencia de una planta urbanística plenamente establecida en las dos calles principales de una ciudad romana, el foro, unas posibles termas y un posible ‘macellum’ o mercado”.

En noviembre de 2016, el grupo de arqueólogos desarrolló una prospección arqueológica sobre 1,3 hectáreas del Cerro de la Virgen de la Muela a través de la tecnología del georradar con la que se determinó que estas ruinas correspondían probablemente a una población con su foro, sus termas y su acueducto, entre otros edificios. Se trataba de una ciudad romana reconstruida sobre un poblado carpetano existente anteriormente.

Tras varios meses, las expectativas depositadas por los arqueólogos en la información aportada por la técnica se van cumpliendo punto por punto. “De momento las excavaciones están confirmando lo que habíamos visto en las prospecciones”, reconoce Gamo. De este modo, la información que ofrezcan los restos hallados servirá para “analizar cómo se produjo el proceso de romanización en la provincia de Guadalajara y en Castilla-La Mancha”, mediante la evolución histórica de Caraca desde el primer mileno a.C. hasta el Siglo II d.C.

FOTO: Raquel Gamo

La primera visita guiada que el grupo de arqueólogos organizó al yacimiento el pasado jueves despertó una gran expectación. Contó con la participación de cerca de un centenar de visitantes de Driebes y otras localidades que, a pesar del incesante calor que caía sobre el cerro, no faltaron a la cita con Caraca. Esa misma tarde tuvo lugar otra visita por la tarde y, además, hay programadas otras dos: el día 10, organizada por la Asociación de los Amigos del Museo de Guadalajara y, al día siguiente, otra de la Asociación de Mujeres de Brea del Tajo.

Durante el recorrido por Caraca, Emilio Gamo describió con todo lujo de detalles los avances que se han alcanzado en apenas 20 días de trabajo. Y, aunque aún no hay nada asegurado y los especialistas recomiendan conceder tiempo y prudencia a las investigaciones, lo cierto es que los trabajos realizados hasta la fecha permiten alumbrar la esperanza sobre la confirmación de los hallazgos detectados por el georradar. En primer lugar, el arqueólogo se detuvo en las inmediaciones de la Ermita Nueva de Driebes, sobre la que aún perviven varias leyendas a su alrededor y desde donde puso en situación a los escuchantes sobre el contexto de la investigación.

En la primera cata que los técnicos han abierto en el yacimiento arqueológico, los trabajos se enfocan a encontrar una zona característica del foro: el pórtico. Según Gamo, “la presencia de un espacio diáfano, rodeado al sur por una columnata a modo de pórtico y al norte por dos habitáculos de grandes dimensiones al sur de la actual ermita hace pensar que podría tratarse de un foro”, es decir, el área pública y administrativa del núcleo.

En una segunda excavación, situada a escasos metros de la anterior, la investigación se propone “documentar una parte del ‘decumano’ cercana a su conexión con el cardo máximo”. Aquí se puede observar un rebaje de la calzada empedrada para la conducción de las aguas residuales, que ratifica la hipótesis del georradar de que en esta ciudad romana hubo un sofisticado sistema de alcantarillado. También es visible un muro que pudo pertenecer a una villa e incluso restos de una viga de madera que formaría parte de la sujeción de la citada casa.

Y, finalmente, en la tercera cata podría ubicarse un complejo de instituciones públicas, civiles o religiosas aún por determinar. “Hemos hallado todo lo que esperábamos y a partir de este momento pueden venir las sorpresas. Queremos llegar al nivel ocupacional de las catas y en este punto que alberga la cabecera del foro podríamos encontrar el Templo Imperial, la Curia o la Tesorería”, asegura Javier Fernández Ortea, codirector del ‘Proyecto Driebes’.

FOTO: Raquel Gamo

Apoyo de la Junta

La ruta arqueológica culminó a la entrada de la antigua ciudad romana, una pronunciada pendiente desde donde se contempla idéntico paraje árido y desmochado. En medio de este entorno se conserva la vía que daba acceso al municipio, la conocida como Vía Espartaria, que se prolonga hasta llegar al río Tajo y sobre el que los romanos debieron construir un puente, hoy desaparecido. Caraca debió contar con una extensión de entre 8 y 12 hectáreas.

Entre los asistentes a la visita se encontraba Faustino Lozano, director provincial de Cultura, quien reiteró el compromiso del Gobierno regional con la continuación de las excavaciones arqueológicas “interesantes” que se están ejecutando en la provincia de Guadalajara. “Sigue habiendo mucha expectativa, pero hay que seguir con prudencia los trabajos cuya continuidad dependen de las subvenciones públicas que convoca anualmente la Junta. Es una pena que a veces algunos yacimientos se queden sin ayudas, porque Guadalajara es muy rica en estos recursos”, admitió.

La financiación de las excavaciones en el enclave de Caraca ha corrido a cargo de la Junta de Castilla-La Mancha, que ha aportado 16.000 euros; además de las aportaciones del Ayuntamiento de Driebes, la Asociación de Mujeres de Brea de Tajo y la Asociación de Amigos del Museo Provincial de Guadalajara. Mediante un canal de ‘crowdfunding’, destinado a incrementar los fondos para la investigación, se recaudaron 11.000 euros en solo tres meses, lo que da una idea del fervor que este hallazgo ha causado entre la población de Driebes y su entorno.

Pueblo ilusionado

“La gente de Driebes es sencilla y tiene una gran humanidad, un corazón muy grande. Somos especiales”. Así califica el alcalde, Pedro Rincón a sus conciudadanos. Y es que Driebes vive con enorme entusiasmo el hallazgo de la ciudad romana de Caraca, a escasos 6 kilómetros de este municipio de la Alcarria Baja, rayano con la Comunidad de Madrid.

Con un censo municipal de alrededor de 300 habitantes, la materialización de este hito arqueológico actuaría como foco cultural y turístico para atraer viajeros a toda la comarca. “De momento ya hemos ganado mucho. Recibimos la visita de gente de toda España y del extranjero, que pasan por el pueblo, preguntan, compran algo y eso da más vida al pueblo”, asegura el primer edil a eldiarioclm.es. En cuanto a los planes que imagina para Caraca, el regidor reconoce que “todos tenemos un sueño: que haya un centro de interpretación, un pequeño museo… pero todo esto depende de los resultados que vayamos obteniendo y de las ayudas”.

La entrega de los driebanos al proyecto para desenterrar a su ciudad romana del olvido encuentra un claro ejemplo en la solidaridad de los hermanos Ángel y Pedro Zorita, propietarios durante décadas de los terrenos bajo los que se asientan los vestigios de Caraca.

Ambos se los compraron a una monja de Driebes en 1979 y, según cuenta, siempre sospecharon que “ahí debajo” había algo extraordinario. “Vaya campos más malos que hemos hecho, no salen más que piedras”, le decía Ángel a su hermano. Casi 40 años después, el mayor de los hermanos Zorita, de 82 años, cree que el proyecto “tiene buena pinta”. Los dos han colaborado con la causa cediendo sus dominios agrícolas. La participación de su hijo y su nieto en las excavaciones demuestra la ligazón que existe entre el pueblo de Driebes y Caraca, convertida desde este año en un insólito aliciente en la oferta cultural y turística de Guadalajara en el futuro.

 

16 agosto 2017 at 8:36 pm Deja un comentario

La ciudad perdida de Caraca resurge del olvido en Driebes

Una excavación arqueológica saca a la luz estructuras de esta urbe romana, nudo importante de comunicaciones en la vía de Complutum a Segóbriga camino a Cartago Nova

Trabajos arqueológicos en el Cerro de la Virgen de la Muela – RODRIGO MUÑOZ BELTRÁN

Fuente: MÓNICA ARRIZABALAGA  |  ABC
31 de julio de 2017

Desde el cerro de la Virgen de la Muela no se divisa ni un pueblo, ni una casa aislada, nada. Driebes, la localidad más cercana, se encuentra a unos seis kilómetros de carretil de piedras, polvo y matojos. En este paraje olvidado de Guadalajara hoy solo quedan en pie las ruinas de la antigua ermita que da nombre al lugar, en medio de un extenso campo de cereal recién cosechado. En otro tiempo, sin embargo, aquí se levantaba la ciudad de Caraca, una importante urbe de la Hispania romana a la que acudían las gentes del entorno para ir al mercado, al foro o al templo. La empinada cuesta que baja hasta el Tajo era entonces un transitado tramo de la calzada romana que conducía a Cartago Nova (Cartagena).

«Donde ahora pisamos debía de estar el foro», indica el arqueólogo Emilio Gamo, mientras muestra el plano con los resultados del georradar y drones que sirvieron en febrero para anunciar el descubrimiento de esta ciudad perdida que citaron Plutarco o Ptolomeo, equidistante de Complutum (Alcalá de Henares) y Segóbriga (Saelices, Cuenca), según el Anónimo de Rávena.

Detalle de un mapa de Claudio Ptolomeo conservado en el IGN, con Caraca en el centro de la imagen – RODRIGO MUÑOZ BELTRÁN

Se la había situado anteriormente en lugares como Almoguera o Tarancón, pero el hallazgo en 1945 de un tesorillo de plata de unos 14 kilos durante la construcción del canal de Estremera hizo sospechar de la existencia de un yacimiento en Driebes. Los profesores Jorge Sánchez-Lafuente y Juan Manuel Abascal defendieron en los años 80 que se trataba de la ciudad romana de Caraca, pero hasta ahora nunca se había excavado en este lugar.

El georradar reveló que ante la ermita se extendía antiguamente un espacio diáfano, rodeado por una columnata a modo de pórtico. De ratificarse la existencia allí de un foro, como estos datos sugieren, se habrá dado con la primera ciudad romana de la que se tiene constancia en la provincia de Guadalajara.

Las excavaciones que se están llevando a cabo desde el 17 de julio vienen a confirmar el diagnóstico al que llegaron los arqueólogos. «Empezamos a constatar estructuras y una serie de materiales que ratifican los resultados que dio el georradar en la campaña precedente», subraya Javier Fernández Ortea, coodirector del proyecto junto con Gamo.

En las dos catas abiertas, ya se aprecian con claridad algunos muros de antiguas edificaciones públicas romanas, aunque aún es pronto para poder identificarlas como parte del foro y para datar la época en que éste fue erigido, un dato clave para saber cuándo esta población fue promocionada jurídicamente como ciudad romana.

Hay una tercera cata señalada, en el cruce del cardo y el decumano, las dos coordenadas que vertebraban toda urbe romana. Allí el georradar indica que podría conservarse un empedrado con un sistema de alcantarillado. Si es así, servirá para verificar hasta qué nivel de desarrollo llegó Caraca.

Ruinas de la ermita de la Virgen de la Muela – RODRIGO MUÑOZ BELTRÁN

Con estas primeras intervenciones quirúrgicas, el equipo interdisciplinar que dirigen Gamo Pazos y Fernández Ortea pretende registrar la estratigrafía de la ciudad y conocer así la evolución histórica de este lugar que se cree que estuvo habitado desde comienzos del primer milenio antes de Cristo y fue un «oppidum», un asentamiento carpetano antes de la romanización.

Una ciudad de 1.800 habitantes

La ciudad, de unas 8 hectáreas en el perímetro que creen que pudo estar amurallado y otras cuatro de zona anexa, se abastecía de agua a través de un acueducto de tres kilómetros del que quedan unos 130 metros, según han podido comprobar los arqueólogos en las proximidades del cerro de la Virgen de la Muela. Calculan que llevaba 1,3 litros por segundo, lo que les lleva a pensar en una población de entre 1.500 y 1.800 habitantes.

Bajo el sol de justicia que cae sobre el yacimiento, Javier Fernández comenta que en época romana el clima era más húmedo y había más vegetación. «Posiblemente era un lugar más habitable y había más densidad de población en esta zona hace 2.000 años que ahora», dice.

Sillares en una ladera del cerro, con el Tajo al fondo – RODRIGO MUÑOZ BELTRÁN

La ciudad contó con templos, que estarían ubicados bajo la actual ermita derruida, con posibles termas y con un macellum (mercado) donde acudían los campesinos y artesanos de los alrededores para comprar y vender. «Debió de ser una ciudad como Valeria o Ercávica», apunta Gamo haciendo referencia a dos yacimientos romanos de Cuenca.

El arqueólogo de la UNED explica que por su posición estratégica sobre la vera del Tajo y la presencia de atochas en la zona, creen que se dedicaba a la explotación del esparto, tan apreciado en la época por su uso para confeccionar cabos para la navegación o la minería, o para usos cotidianos (calzado, cestas…).

Caraca se destacó también por la exportación del lapis specularis o espejuelo, un yeso traslúcido y brillante que los romanos utilizaron en sus ventanas antes del vidrio. «Quizá el declive del uso del lapis specularis tuvo relación con el abandono de Caraca en el siglo II d.C.», sugiere el arqueólogo Saúl Martín.

Un CSI arqueológico

Los peones que ayudan en la excavación acaban de encontrar un fragmento de interés y requieren el examen de Gamo, que explica: «Esto es como en CSI, investigamos cada pieza, cada detalle, solo que no es una escena de un crimen».

Peones y arqueólogos trabajan en una de las catas abiertas – RODRIGO MUÑOZ BELTRÁN

Excavar en un yacimiento virgen como el de Caraca permite estudiarlo desde cero, documentando de forma exhaustiva cada hallazgo, con el apoyo de modernos métodos como el sistema de información geográfica del Instituto Geográfico Nacional o los sistemas de información geocientífica del Instituto Geológico y Minero de España (IGME). El equipo multidisciplinar cuenta con la ayuda de especialistas en inscripciones latinas, expertos en gestión del patrimonio y especialistas del IGME, así como con la financiación de la Junta de Castilla-La Mancha, el Ayuntamiento de Driebes, la Asociación de Mujeres de Brea de Tajoy y la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara.

Los arqueólogos confían que Caraca arroje luz sobre un periodo histórico aún en parte desconocido. Es «otra tesela más en ese mosaico tan complejo de la romanización en el interior peninsular», subraya Fernández Ortea.

Hasta el 17 de agosto removerán la tierra en busca de cuanta información logren obtener, pero parte de Caraca siempre ha estado ahí, a la vista de cualquiera. En la construcción de la ermita de la Virgen de la Muela en el siglo XVI se reutilizaron fustes de columna que aún permanecen encajados en las paredes, uno incluso numerado con un cinco romano.

Fuste de columna que se reutilizó en la construcción de la ermita – RODRIGO MUÑOZ BELTRÁN

En las laderas del cerro, es fácil ver grandes piedras que formaron parte de edificios públicos de relevancia. Los agricultores las fueron arrojando a un lado cada vez que daban con alguna que les impedía arar el campo. No es ésa una buena tierra para cultivar. Allí donde antes se empedró una calle o se levantó una vivienda no crece igual el cereal.

El cerro de la Virgen de la Muela donde el pastor Mariano Vadillo jugaba solo en su niñez con aquellas piedras y trozos cerámicos de los que desconocía su origen, acapara ahora el interés de lugareños y curiosos, tanto que la Guardia Civil patrulla a menudo por los alrededores, no sea que una porción de la Hispania romana acabe olvidado en la vitrina de algún desaprensivo sin revelar sus secretos.

Fíbula de Driebes – CAROLINA MÍNGUEZ

El tesoro escondido a finales del s. III a.C.

Durante la construcción del canal de Estremera en 1945 se descubrió en un talud del cerro de la Virgen de la Muela un tesorillo de plata de más de 13 kilos en forma de tortas, lingotes y fragmentos de adornos (torques, brazaletes, varillas, sortijas y fíbulas) que actualmente se expone en el Museo Arqueológico Nacional. Son piezas de cultura carpetana, datadas entre los siglos IV y III antes de Cristo o principios del II a.C. «El peso de las tortas, entre 448 y 455 gramos y sus particiones indican que utilizaban un sistema metrológio estandarizado, similar al de Cancho Roano», se indica en la vitrina que contiene las piezas halladas en Driebes. Los fragmentos completarían el valor de su peso en una transacción comercial. Las monedas constituyen solo una pequeña parte del tesoro y en su mayoría están partidas, pues se usaron como pequeños lingotes. Algunas proceden de Cartago y por su datación se ha podido fechar cuándo se ocultó el tesoro, ya que las más modernas fueron acuñadas a finales del siglo III a.C.

La pieza más relevante del tesoro es una fíbula que debió de ser emblema de un personaje de la aristocracia. Muestra un personaje con casco y torques en el pie y una escena simétrica de un felino que devora una cabeza humana en el puente. Ésta representaría a un jefe guerrero que al ser comido por el león se convierte en héroe. Cuando se descubrió, el arqueólogo Julián San Valero Aparisi la llamó «Fíbula de Hércules», creyendo que la imagen del puente representaba al héroe griego vestido con la piel del león de Nemea.

 

31 julio 2017 at 10:47 am Deja un comentario

Caraca empieza a ver la luz

Nueve peones junto a un equipo multidisciplinar de arqueólogos trabajan en la que fue antigua ciudad romana que citaron Ptolomeo y Plutarco. La zona, en Driebes, localidad de Guadalajara, presenta ya dos catas a cielo abierto en lo que fue el cardo y el decumano, las dos vías principales de la población.

El equipo trabaja en el pueblo de Driebes a unas altísimas temperaturas. Luis Díaz

Fuente: G. Núñez / J. Ors >  Driebes (Guadalajara)  |  LA RAZÓN
25 de julio de 2017

Subiendo una trocha inclinada entre matorrales y peñascos –la antigua calzada que unía Complutum y Cartago Nova, de hecho–, a pleno sol y lejos de toda población, cualquiera diría que hemos perdido la cabeza. Pero allá arriba, nos dicen, se encuentra la antigua ciudad romana de Caraca, citada por Ptolomeo y Plutarco, equidistante, según el Anónimo de Ravenna, de Complutum y Segóbriga. Este páramo fue antaño transitado y habitado por mercaderes y soldados, ganaderos y agricultores, ciudadanos del Imperio, y antes aun por los beligerantes carpetanos, que vendieron cara su derrota ante las legiones romanas. En algún momento del siglo II d.C, la maleza comenzó a tejerse sobre este lugar habitado desde finales de la Edad del Bronce y el ruido de carros sobre el empedrado cesó para siempre. Un paso más y ya divisamos la explanada de Caraca, con las ruinas de la ermita de la Virgen de la Muela coronando su punto más elevado. Este terreno baldío con vistas al Tajo y a una buena porción de la provincia de Guadalajara fue, un día, un importante nodo de comunicación del mayor Imperio de la Antigüedad. A simple vista cuesta creerlo. Pero lo que hay aquí abajo puede cambiar los libros de historia.

Con ese gusanillo en el estómago de hincarle el diente a un trozo de Hispania ignoto trabajan desde el lunes pasado (y así será a lo largo de un mes) 9 peones y todo un equipo multidisciplinar de expertos encabezado por los arqueólogos de la UNED Emilio Gamo y Javier Fernández. El objetivo es sacar a la luz de este sol inclemente de julio algo que se viene sospechando desde hace 70 años y que empezó a cobrar forma sobre el papel con los estudios con georradar 3D y drones emprendidos hace un año: que bajo este paraje se esconde Caraca, la que sería la primera ciudad romana de Guadalajara de la que tendríamos constancia. «Ese es el objetivo de la excavación: comprobar los datos de prospección. Para ello se han planteado una serie de catas que persiguen ver los aspectos de estratigrafía de la ciudad, la evolución urbana del cerro, excavar parte del foro y comprobar que se trata de una ciudad jurídicamente promocionada durante la época romana», explica Gamo.

Por el momento, Caraca ya presenta dos catas a cielo abierto que hurgan en los que antaño fue el cardo y el decumano, las dos vías principales de toda población romana, que confluyen en el foro. La presencia de éste y de un senado local confirmarían el estatus de esta localidad dentro de la vasta administración del Imperio. Caraca sería así una ciudad de rango medio pero de importancia capital en las vías de comunicación y el comercio de la época. El lapis especularis (o espejuelo, una especie de yeso) y el esparto habrían cimentado el auge mercantil de la zona, así como su ubicación estratégica a los pies del Tajo y en una colina que domina un vasto territorio propicio para la actividad agropecuaria. «Realmente las expectativas de la campaña son buenas –señala Gamo–. Los resultados serán interesantes a nivel científico aunque aún es difícil aventurar conclusiones sobre los restos. Van apareciendo estructuras, pero no podemos aportar todavía ninguna interpretación hasta que las hayamos terminado, porque con la evolución de la excavación puede variar su significado».

Terreno virgen

Hay que llegar hasta abajo y luego recomponer el puzzle de la historia pero el proceso resulta apasionante para el arqueólogo Saúl Martín: «Personalmente es un sueño. Es fantástico poder trabajar en un terreno virgen como éste, empezando de cero. Existen yacimientos cerca de aquí pero se han excavado hace tiempo. Aquí todo es nuevo». Caraca está por hacer, por rehacer. Un sillar, un trozo de cerámica, un hueso devuelven la vida a estas calles atrapadas por el sedimento, explican quienes fueron nuestros «tatarabuelos», por qué habitaron ésta y no la colina de al lado. Es fundamental documentar, fotografiar y catalogar cada indicio. «Un día de excavaciones en el campo se traducen en cuatro o cinco de laboratorio», explica Martín. Y así, entre el trabajo de campo y el estudio pormenorizado, los expertos pretenden certificar que Caraca alcanzó el estatus de ciudad del Imperio. «Existe un acueducto de tres kilómetros del que solo quedan 130 metros, pero esta estructura da la importancia que tenía el núcleo urbano –detalla Gamo–. La excavación se centra en ese núcleo porque deseamos conocer su evolución. Por eso son relevantes las estructuras del foro, que es el centro administrativo de una ciudad romana y porque éstas estaban dirigidas hacia una finalidad. El espacio público en las ciudades romanas es interesante porque aporta la fecha en que es promocionada jurídicamente y por lo que llegó a ser una ciudad romana». A unos seis kilómetros de la localidad de Driebes, por caminos paralelos al Canal de Estremera, picar piedra en pleno verano en esta colina sin sombra alguna, se antoja una tarea desagradable. «Lo que hay que hacer es tomar mucha agua y echarse crema cada dos horas. Lo peor fue un día en que se levantó un siroco tremendo, como si fuese el desierto», explica el arqueólogo David Álvarez.

Dinamizar la zona

Los próximos días auguran temperaturas todavía más altas. «Pero tenemos mucho apoyo de la población local», apunta Martín, a lo que Gamo añade: «Hemos encontrado la disposición de la localidad, del Ayuntamiento de Driebes, de los propietarios y de la Junta de Castilla-La Mancha. Además, la asociación de amigos del Museo de Guadalajara y la asociación de mujeres de Brea del Tajo han apoyado la excavación». Todo el entorno ha vuelto los ojos hacia este enclave desde que se confirmaran las teorías académicas. Muchos ven en Caraca una posibilidad de dinamización turística de la zona. Queda mucho por recorrer pero quizás en un plazo no muy lejano de tiempo este lugar que antes sólo era conocido por la población local pase a ser visitable y permita conocernos mejor sobre el terreno.

Y es que en las eras de Caraca están impresas las huellas de varios milenios de civilización, de incontables generaciones que nos precedieron. Este yacimiento, habitado desde el año 1.000 antes de Cristo, revelaría no sólo el paso de los romanos por Guadalajara sino que contiene valiosa información sobre los carpetanos, el pueblo que habitó esta zona antes de la llegada de los soldados del Imperio. Eso sí, la villa carpetana se halla bajo la urbe romana, que sigue siendo la prioridad de esta campaña y seguramente de las venideras: «A priori no sabemos el estado de la estratigrafía y cómo la superposición de edificios de cada época ha afectado a los restos más antiguos, que son los carpetanos, porque la cimentación romana puede haber afectado. En este momento estamos centrados en la ciudad romana y ver su secuencia es el objetivo de la campaña», precisa Gamo. Por ahora, el signo más evidente de construcción sigue siendo la ermita derruida del siglo XVI, pero Caraca empieza a mostrar su esqueleto a medida que pasan los días. Y Driebes quiere mostrar al mundo la fotografía que aquí se está revelando. Por eso, el próximo día 3 de agosto se celebrará una jornada de puertas abiertas en la zona de prospección, con visitas guiadas para explicar la importancia de los trabajos. Para entonces ya lucirá a cielo abierto la tercera y última cata prevista. «Confiamos en que lo que encontremos se corresponda con lo que vimos con el georradar», concluye Gamo. Hacia finales de agosto, los expertos, una vez evaluados los restos hallados, podrán hacer hablar a las piedras y revelar cómo se gestó, cómo creció, cómo se consolidó y hasta cómo desapareció Caraca. A partir de ese momento comenzarán a cobrar sentido también las referencias de Ptolomeo y Plutarco, quien hablaba de aquellos pobladores localizados al borde del Tajo que vivían «en un grande y elevado monte que tenía muchas cuevas y agujeros vueltos todos hacia Septentrión». Esas palabras, que volvieron a sonar en la zona desde que en 1945 se hallara el tesorillo que se conserva en el Museo Arqueológico de Madrid, espolearon a Gamo y Fernández en la búsqueda de una ciudad que se daba por perdida. Una urbe que duerme bajo kilómetros cúbicos de sedimento, a pleno sol, para recordarnos el viejo adagio funerario: «Lo que sois fuimos, lo que somos seréis».

 

26 julio 2017 at 10:44 am Deja un comentario

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