Posts tagged ‘carreras de carros’

Un juguete revela un secreto de los antiguos romanos

Los carros de carreras incorporaban un elemento secreto para ganar estabilidad durante las competiciones.

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Imagen ilustrativa / Pixabay / elukac

Fuente: RT Actualidad
17 de enero de 2017

Un físico ha descubierto que en la Antigua Roma algunos aurigas, los conductores de los carros de carreras, usaban un aro especial para fortalecer sus vehículos, según un artículo publicado en ‘Journal of Roman Archaeology‘.

El autor del hallazgo es Bela Sandor, de la Universidad de Wisconsin, que investigó un antiguo juguete que representa un carro de carreras. El juguete, hecho de bronce, se remonta a los siglos I-II de nuestra era y actualmente está en el Museo Británico.

El académico observó que la rueda derecha está equipada con un aro adicional. Según los cálculos con un modelo tridimensional generado por un ordenador, este detalle secreto aumentaría en un 80% las oportunidades de ganar del piloto que utilizara este ardid.

Las carreras se celebraban en una arena oval en sentido contrario a las agujas del reloj, por lo que los aurigas a menudo tenían que realizar giros bruscos a la izquierda. Como consecuencia, aumentaba la presión a la rueda derecha, de manera que un aro adicional la hacía más sólida y duradera. La rueda izquierda carecía de esta pieza, puesto que reduciría la velocidad del vehículo.

«Las ruedas básicas se hacían de madera, cola animal y cintas de cuero» que reforzaban las distintas partes, ha explicado Sandor. Según el científico, la incorporación de cualquier elemento de hierro habría provocado que el carro fuera más estable.

 

18 enero 2017 at 1:11 pm Deja un comentario

Abre al público el Circo Máximo de Roma, donde se disputaban las carreras de carros

El mayor circo de la antigua civilización romana, de unos 600 metros de largo y 140 de ancho, se ha convertido en un museo al aire libre

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Restos del graderío del antiguo Circo Máximo de Roma, que podía acoger hasta 250.000 espectadores aproximadamente. Foto: Alessandra Ciniglio

Fuente: Alec Forssmann  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
26 de noviembre de 2016

Roma ha recuperado uno de sus lugares más simbólicos: el Circo Máximo, la estructura para espectáculos más grande de la Antigüedad, conocida sobre todo por las carreras de carros en la Antigua Roma. El Circo Máximo, o Circo Massimo en italiano, se remonta a los orígenes de la ciudad: cuenta la leyenda que allí tuvo lugar el Rapto de las Sabinas, es decir, el secuestro de las más bellas mujeres sabinas durante unas pruebas deportivas y por parte de los fundadores de Roma. El área arqueológica del Circo Máximo ha abierto por primera vez al público tras la finalización de los trabajos de restauración y de excavación, que comenzaron en 2009.

El mayor circo de la antigua civilización romana, de unos 600 metros de largo y 140 de ancho, ha acogido todo tipo de eventos públicos a lo largo de la historia: competiciones hípicas, caza con animales exóticos, representaciones teatrales, ejecuciones, procesiones religiosas y triunfales… Por el valle pasó posteriormente un curso de agua conocido como Acqua Mariana, se convirtió en una zona de cultivos agrícolas y de molinos, en la propiedad privada de la familia Frangipane, en un cementerio judío y, a partir del siglo XIX, acogió un gasómetro, almacenes, manufacturas, empresas artesanales y viviendas.

Los visitantes pueden observar lo que queda de las antiguas letrinas o de los lupanares

La zona arqueológica del Circo Máximo se ha transformado en un museo al aire libre, con una terraza panorámica que permite contemplar el antiguo recinto alargado, partido en dos por una spina o muro central que estaba decorado con estatuas, templetes, estanques y dos grandes obeliscos egipcios que en el siglo XVI fueron trasladados a la Piazza di San Giovanni in Laterano y a la Piazza del Popolo. Los visitantes pueden acceder a las galerías que conducían a las gradas de la cávea y pueden observar lo que queda de las antiguas letrinas, tabernas romanas y lupanares, entre otras cosas.

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El Circo Máximo con la Torre della Moletta, un edificio defensivo de origen medieval. Foto: Alessandra Ciniglio

 

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Relieve del Palacio Trinci (Foligno) que muestra una carrera de carros en el Circo Máximo. Foto: Zètema Progetto Cultura

 

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Vestigios arqueológicos hallados durante las excavaciones. Foto: Alessandra Ciniglio

 

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Una de las galerías en buen estado de conservación. Foto: Alessandra Ciniglio

 

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Panorámica del Circo Máximo, el mayor circo de la antigua civilización romana. Foto: Alessandra Ciniglio

 

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Restos arqueológicos pertenecientes al Circo Máximo. Foto: Federico Celletti

 

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Imagen nocturna del Circo Máximo. Foto: Federico Celletti

 

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El mayor circo de la antigua civilización romana tenía unos 600 metros de largo y 140 de ancho. Foto: Federico Celletti

 

26 noviembre 2016 at 8:59 pm 4 comentarios

Un mosaico que muestra una trepidante carrera de carros sale a la luz en Chipre

El pavimento decorado, del siglo IV d.C., probablemente perteneció a una suntuosa villa romana situada al oeste de la actual Nicosia, la capital de Chipre

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Dos cuadrigas acompañadas de inscripciones en griego que probablemente indican el nombre de los caballos o de las cuadrigas. Foto: Department of Antiquities, Cyprus

Foto: Alec Forssmann  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
10 de agosto de 2016

Un mosaico espectacular del siglo IV d.C., que muestra una carrera de carros y otros elementos decorativos, ha sido desvelado al público en Akaki, un municipio situado al oeste de Nicosia, la capital de Chipre, según informa el Departamento de Antigüedades de Chipre en un comunicado. Últimamente abundan los hallazgos arqueológicos en esta isla mediterránea: en julio se anunció el descubrimiento de un mosaico en Lárnaca que representa los trabajos de Hércules; y este mes de agosto se conoció el descubrimiento de una tumba de la Edad del Bronce cerca de Lárnaca, que ha sido descrita como una de las más importantes y lujosas de Chipre.

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El pavimento decorado, de unos once metros de largo y cuatro de ancho, representa una trepidante carrera de carros en un hipódromo y contiene motivos geométricos de gran riqueza. Foto: Pavlos Vrionides / AP Photo / Gtres

El mosaico probablemente formaba parte de una suntuosa villa romana, de la cual se excavaron algunos restos en 2013, entre ellos una cisterna de catorce metros de largo y diez de ancho. El pavimento decorado, de unos once metros de largo y cuatro de ancho, representa una trepidante carrera de carros en un hipódromo y contiene motivos geométricos de gran riqueza. La escena circense muestra cuatro cuadrigas corriendo alrededor de una spina o muro central, cada una dirigida por un conductor erguido y acompañada de unas inscripciones que probablemente indican los nombres los caballos, según el comunicado.

En el extremo este de la spina se encuentra la meta, donde las cuadrigas podían dar la vuelta, consistente en una plataforma circular con tres pilares cónicos, cada uno con un remate en forma de huevo. En la spina también hay tres columnas, cada una rematada con un delfín del cual mana el agua y un edículo o templete. Entre las cuadrigas hay una figura ecuestre y dos figuras de pie, una sosteniendo un látigo y la otra una vasija con agua.

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Representación de las cuadrigas alrededor de la spina o muro central del hipódromo. Una de las particularidades del mosaico es que las cuatro cuadrigas que participan en la competición aparecen en cuatro fases diferentes de la carrera. Foto: Pavlos Vrionides / AP Photo / Gtres

Una de las particularidades del mosaico es que las cuatro cuadrigas que participan en la competición aparecen en cuatro fases diferentes de la carrera. Por otro lado, los arqueólogos han excavado un panel con motivos geométricos circulares y que incluye nueve medallas que contienen los bustos de figuras femeninas, identificadas como las nueve musas, cada una con sus respectivos atributos.

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Entre las cuadrigas hay una figura ecuestre y dos figuras de pie, una sosteniendo un látigo (en la imagen) y la otra una vasija con agua. Foto: Pavlos Vrionides / AP Photo / Gtres

 

17 agosto 2016 at 11:00 am Deja un comentario

El deportista mejor pagado de todos los tiempos

Ni Messi, ni Cristiano, ni Mayweather: el atleta que amasó la mayor fortuna fue español y vivió en el siglo II

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Fuente: El Recreo – ABC     09/03/2016

¿Quién es el atleta que más dinero gana? Según Forbes, en la actualidad se trata del boxeador Floyd Mayweather, con unas ganancias aproximadas de 85 millones de dólares. Le siguen su archirrival Manny Pacquiao, el golfista Tiger Woods y la estrella de la NBA Lebron James. Sin embargo, ninguno de sus botines es comparable al que llegó a reunir el deportista mejor pagado de todos los tiempos. Y curiosamente, es probable que su nombre resulte para muchos menos familiar que cualquiera de los anteriores.

Hablamos de Cayo Apuleyo Diocles (Gaius Appuleius Diocles), nacido en el año 104 en Augusta Emerita, capital de la provincia hispana de Lusitania. Su curiosa historia nos la cuentan en el blog Knowledge Nuts. La disciplina en la que se especializó la habrás intuido al ver la ilustración sobre estas líneas, obra del ilustrador italiano Severino Baraldi. En efecto, Diocles fue el más glorioso auriga de la historia, con nada menos que 1.462 victorias en las 4.257 carreras en que tomó parte.

El porcentaje de triunfos es superior a un 34%, registro aún más espectacular si consideramos que fue segundo o tercero en otras 1.438 galopadas. Durante los 24 años que duró su trayectoria, Diocles hizo enloquecer a las masas con sus sprints finales, remontando posiciones en los últimos metros para terminar sometiendo a sus adversarios. Sus cualidades y su fama le convirtieron en un hombre rico y poderoso, un auténtico magnate de su época.

Cuando decidió colgar las riendas, Diocles había acumulado premios por valor de 35.863.120 sestercios, que al cambio actual serían más de 13.600 millones de euros. Una cifra inalcanzable en nuestros días, que demuestra la relevancia que llegó a adquirir el atleta lusitano. Estos datos se conocen precisamente porque, cuando anunció su retirada a los 42 años, fue homenajeado con un monumento en su recuerdo en la ciudad de Roma.

Si has visto la película Ben-Hur, un clásico dirigido por William Wyler y estrenado en 1959, seguro que recuerdas los carros de cuatro caballos empleados en la carrera en que se ambienta una de las escenas más celebradas. Así eran los vehículos empleados por el imparable Diocles. Eso sí, la historia también nos cuenta que sus habilidades no trascendían mucho más allá del ámbito del deporte, porque era analfabeto y hombre de escasa cultura.

10 marzo 2016 at 9:51 pm 5 comentarios

El atleta más rico de la historia era de Mérida

  • Un auriga de Emerita Augusta ya se beneficiaba del ‘merchandising’ hace veinte siglos
  • Un investigador de la universidad de Pensilvania ha calculado la fortuna de Cayo Apuleyo Diocles en más de 15.000 millones de dólares actuales

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Fuente: J. LÓPEZ-LAGO  |  Hoy Digital    10/10/2015

La última lista Forbes situaba a Fernando Alonso como el deportista español mejor pagado del mundo. A ese exclusivo grupo pertenecen Pau Gasol, el héroe del pasado Eurobasket, o Rafael Nadal, ya en la recta final de su carrera. Pero incluso si sumáramos estas tres fortunas, no superarían lo que ganó un emeritense, considerado el deportista mejor pagado del mundo, por encima del boxeador Floyd Mayweather, con 300 millones de dólares y último líder de la lista de celebridades mejor pagadas del mundo que elabora regularmente la revista Forbes.

Se trata de Cayo Apuleyo Diocles, auriga que en Mérida tiene calle y un pabellón con su nombre, pero que más allá de la capital autonómica no es tan conocido, aunque sobre su fortuna se haya escrito recientemente en medios de comunicación de todo el mundo. Se debe a que ha buceado en su pasado el investigador Peter Struck, profesor asociado de Estudios Clásicos en la Universidad de Pennsilvania.

Según sus cálculos, ganó 35.863.120 sestercios en su vida, una cifra que recoge la inscripción monumental que le dedicaron a su muerte en Roma en el 146 D.C. sus admiradores y compañeros de profesión. Según Miguel Alba, exdirector del Consorcio de la Ciudad Monumental del Mérida, «su inscripción está en Roma, en la metrópoli, y allí solo están los mejores del imperio. En su caso, quedaba claro que Diocles movía pasiones». Según explica, podemos intuir que es de Mérida porque de Lusitania venían los mejores caballos, además de contar con un circo del que solo gozaban unas pocas ciudades.

Según las averiguaciones de Struck, esa cantidad hubiera servido para mantener a todo el ejército romano y a sus legiones durante un periodo de tres meses, explica el experto para hacerse una idea del alcance de sus emolumentos como corredor.

Como referencia actual, añade, los ingresos que logró el emeritense en su carrera deportiva superaron los 15.000 millones de dólares. Según la revista Forbes, en 2009 el golfista Tiger Woods fue el primero – sin contar a este atleta de la Antigüedad– en superar la barrera de los 1.000 millones de dólares.

Cayo Apuleyo Diocles tiene su propia entrada en Wikipedia, donde se afirma que era nativo de la actual Mérida, entonces Emérita Augusta, una de las tres principales ciudades del imperio y con un circo romano en el que más de 30.000 espectadores cómodamente sentados pudieron ver sus primeras carreras. De hecho, Alba señala cómo en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida hay referencias a Diocles, su origen emeritense, y su valía como corredor «cuando los visitantes están ante el mosaico con una cuadriga que hay en uno de sus muros, o ante una pieza de bronce de un caballo esto sirve de excusa para explicar la historia de Diocles».

En torno a los 18 años, probablemente tras imponerse en competiciones locales que ya eran de primer nivel, emigró a Roma. Allí las escuderías se llamaban ‘facciones’ con seguidores tan fanáticos que se producían enfrentamientos entre ellos. Tras unas temporadas con la facción blanca, cambió a la verde a los 24 años, y finalmente a los 27 a la roja, algo que equivaldría a la escudería Ferrari actual, donde siguió corriendo hasta los 42 años, una edad excepcional, pues lo habitual era retirarse antes por culpa de graves accidentes. En total se le atribuyen 1.462 victorias, unas cifras que ni Michael Schumacher soñó en el mejor momento de su carrera.

Marca personal propia

Siguiendo con el símil automovilístico, de Cayo Apuleyo Diocles se conocen hasta los detalles del motor que usaba para arrasar en las competiciones: sus caballos reales, siendo los más conocidos Cotino, Gálate, Abigeio, Lúcido y Pompeyano.

Víctor Sánchez del Real, experto en comunicación y especialista en marca personal, vinculado a Mérida y afincado en Madrid, lo usa como ejemplo en sus charlas sobre cómo alrededor de este auriga se fabricó una aureola gracias a la cual sus ingresos económicos se multiplicaron.

En su página de Internet, Elocuent, Sánchez del Real explica que de su fortuna solo tenemos noticia de las ganancias por carreras ganadas, «pero debemos tener en cuenta que el ‘merchandising’ de la época en torno a gladiadores y aurigas incluía todo tipo de objetos: lámparas de aceite con la efigie del deportista que se vendían en mercados y en los propios eventos, o los mosaicos conmemorativos (equivalentes a los posters actuales). Sin dejar de lado las estelas o las estatuillas. Incluso los caballos tenían su nombre incluido en estos elementos y llegaba la adoración a tal nivel que podemos tener la referencia cuando en su locura el emperador Calígula nombró cónsul a su caballo favorito: el también hispano Incitatus, una figura reconocida en su época».

La capacidad de movilización de fans y seguidores –prosigue Sánchez del Real– generaban importantes ingresos adicionales a los premios, como las apuestas y todo el material promocional de deportistas que es fácilmente reconocible en los yacimientos de la época.

«Cuando ahora vemos aumentar el dinero que generan las marcas de deportistas de élite, podemos estar seguros de que aún falta una temporada para que alguien alcance el nivel del emeritense Gaius Appuleius Diocles. Su marca personal merecería estar en los museos, donde de hecho ya está escondida en muchos objetos conmemorativos», señala.

Tal y como recuerda el exdirector del Consorcio, Miguel Alba, en Roma «la muerte verdadera no se consideraba la física, sino ser olvidado». Si sus inscripciones en Roma como capital del imperio ya consiguieron prolongar su vida hasta la actualidad, ahora los últimos artículos publicados sobre sus peripecias lograrán que el auriga emeritense sea definitivamente inmortal.

 

10 octubre 2015 at 10:47 am 3 comentarios

Magia negra y carreras de cuadrigas en la Écija romana

Una tabla de plomo descubierta en Écija en 2001 contiene una maldición para perjudicar a los caballos y conductores de cuadrigas de una competición en el hipódromo romano de Astigi, en la segunda mitad del siglo I de nuestra era, lo que documenta la existencia de juegos hípicos en la ciudad en época romana.

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El estudio sobre el circo romano astigitano y sobre la citada maldición se presenta el jueves 7 de marzo, a las 20.00 horas, en el museo municipal de Écija, en el palacio de Benamejí. Sus autores son el investigador Joaquín de la Hoz y el arqueólogo municipal, Sergio García-Dils, que han publicado el mismo en Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik (ZPE).

El estudio documenta “uno de los aspectos más interesantes de la vida cotidiana de las principales ciudades del Imperio, los denominados ludi circenses o carreras de carros”, según García-Dils. La maldición, una tabella defixio, de plomo, que apareció enterrada en una tumba cercana a lo que debió ser el circo romano de Astigi, y el mosaico con motivos circenses que se descubrió el verano de 2010 en la calle Elvira (en la foto), son pruebas de “lo tremendamente populares que eran estos juegos en el mundo romano”.

La inscripción maldiciendo a aurigas y caballos rivales es “una de las novedades que presentamos”, dice García-Dils. “En aquella época, las carreras de cuadrigas eran tan populares como la Fórmula 1 y el fútbol de hoy”. La de Écija tiene la particularidad de que es la  primera descubierta en la parte europea del Imperio (exceptuada Roma, claro), ya que las otras han aparecido hasta ahora en África y Asia.

Se trata de inscripciones de  magia negra maldiciendo a los conductores (agitadores) y caballos de los equipos rivales, las factiones veneta et russea, o equipo azul y rojo. “Tiene toda la pinta de que la maldición la hiciera el empresario del equipo blanco y/o verde, ya que, entre otras cosas, repite hasta tres veces el nombre del empresario rival, Antonianus”, revela el arqueólogo municipal.

La tabella defixio es una lámina de ploma triangular y el texto carece de una estructura sintáctica compleja, limitándose a la enumeración de los objetivos de la maldición. De los once nombres diferentes mencionados, seis están documentados como nombres equinos en fuentes epigráficas.

En Écija hubo un circo romano. El mosaico descubierto en 2010 en la calle Elvira muestra una escena circense. Los arqueólogos opinan que conmemora una carrera de cuadrigas o carros: se observa perfectamente una victoria alada y dos figuras masculinas, además de dos nombres, Amandus y Pinna, que podrían ser de aurigas. También se intuye parte de la spina, el centro del hipódromo, que pudiera ser el circo de la antigua Astigi.

Fuente: Écija al día

6 marzo 2013 at 8:51 pm Deja un comentario

El deportista mejor pagado de la historia vivió en la antigua Roma

Los multimillonarios contratos firmados por el velocista Usain Bolt, el piloto Valentino Rossi o la tenista Maria Sharapova son menudencias en comparación con la fortuna personal acumulada por un auriga romano del siglo II d.C., de acuerdo con una noticia publicada en la revista de historia Lapham’s Quarterly.

Según Peter Struck, profesor asociado de estudios clásicos de la Universidad de Pennsylvania, un conductor de carros llamado Gaius Appuleius Diocles ganó «la asombrosa suma » de 35.863.120 sestercios (la antigua moneda romana) en premios.

Recordado en una inscripción monumental erigida en el 146 d.C., este personaje eclipsa las fortunas de todas las estrellas del deporte moderno, incluyendo el golfista Tiger Woods, considerado por la revista Forbes como el primer deportista  en ganar mil millones de dólares.

Diocles, «el más eminente de todos los conductores de carros», según la inscripción, nació en Lusitania, en lo que hoy es Portugal y el suroeste de España, y comenzó su espectacular carrera en el 122 d.C., cuando tenía 18 años.

Diocles ganó su primera carrera con los Blancos dos años después de su debut y cuatro años más tarde se pasó a quienes eran sus grandes rivales, los Verdes. Pero el mayor éxito lo obtuvo con los Rojos, con quienes permaneció hasta el final de su carrera,  a la edad de «42 años, 7 meses y 23 días.»

Se dice que ganó 1.462 de las 4.257 carreras en que participó y terminó segundo 861 veces. Convirtió nueve caballos en centenarios (ganadores de cien o más carreras) y uno, Pompeianus, en bicentenario.

La inscripción detalla también sus tácticas ganadoras: ganó «tomando la delantera» 815 carreras, ganó a los rivales por sorpresa «llegando desde atrás» 67 carreras y ganó «por un estrecho margen» 36 carreras.

Aunque otros corredores le superaron en número total de victorias – un conductor llamado Pompeius Musclosus llegó a obtener 3.599 victorias-, Diocles se convirtió en el más rico de todos, dado que venció en los eventos en los que había en juego mayores cantidades de dinero. Se sabe por ejemplo que con solo 29 victorias ganó 1.450.000 sestercios.

Struck calcula que los ingresos totales de Diocles, estimados en 35.863.120 sestercios, eran suficientes para proporcionar grano a toda la población de Roma durante un año, o para financiar el ejército romano en su apogeo durante más de dos meses.

«Según los estándares actuales, esta cantidad, haciendo una comparación de lo que se necesitaría para pagar los salarios de las fuerzas armadas norteamericanas en el mismo período de tiempo, equivaldría a aproximadamente 15 mil millones de dólares», escribe Struck.

Leído en Discovery News

Si esta noticia te ha resultado interesante y quieres tener más información puedes leer el magnífico artículo de José María Blázquez titulado Las carreras de carros en su origen y en el mundo romano.

Imagen:Vencedor de una carrera de carros romano, en Wikimedia Commons.

3 septiembre 2010 at 9:35 am Deja un comentario

Carreras de carros y vandalismo en Constantinopla

Las carreras de carros fueron en la antigüedad uno de los espectáculos con más seguidores, si no el que más. Como ocurre actualmente con el fútbol, donde los resultados adquieren una significación que trasciende el interés deportivo y hace que se desaten entre los aficionados las más bajas pasiones, del mismo modo en el mundo clásico las competiciones en la arena del circo fueron causa de grandes rivalidades entre las distintas facciones, disputas que terminaron en más de una ocasió con un baño de sangre.

En Irish Times puede leerse hoy precisamente un relato estremecedor sobre los acontecimientos ocurridos el año 527 en Constantinopla. Un relato del que extraer conclusiones por cuanto, en algunos aspectos, no parece que hayan pasado 1.500 años.  

Todo es juego y diversión -dice el artículo- hasta que alguien pierde un ojo. O una ciudad es pasto de las llamas y mueren decenas de miles de fanáticos deportivos.

En el siglo VI, las carreras de carros eran un deporte de elección y ganar y perder era en verdad cuestión de vida o muerte.[…] En el año 527 d.C., Justiniano sucedió a su tío, Justino, como el emperador romano de Bizancio. En ese momento, el Imperio Romano se encontraba bajo una presión implacable en varios frentes – con el Imperio Persa como una amenaza constante desde el este, los eslavos haciendo incursiones en los Balcanes y en Europa occidental el desmoronamiento del Imperio Romano. Y entonces un problema se inició en casa, en Constantinopla.

La capital de Bizancio (hoy Estambul) fue famosa por sus carreras de carros, en las que participaban cuatro equipos. Cada uno fue conocido simplemente por sus colores: Rojos (Roúsioi), Verdes (Prásinoi), Blancos (Leukoí) y Azules (Vénetoi).

En el momento que comenzó su reinado Justiniano – un gran defensor de los Azules -, los Rojos y los Blancos se convirtieron en una vergüenza para sus seguidores. Sólo había dos equipos en la ciudad sobre los que valía la pena hablar, los Verdes y los Azules. El uso de los colores de su equipo se convirtió en un aspecto importante del modo de vestir de los habitantes de Bizancio.

Los Azules se situaban en el Hipódromo – uno de los más grandes de la antigüedad, con capacidad para 100.000 espectadores- frente al palco del emperador, cerca de las puertas de salida, y los Verdes en el extremo opuesto; y la rivalidad entre las dos partes era feroz e incontrolable.

En las carreras eran casi tan frecuentes las lesiones e incluso la muerte como en los combates de gladiadores, y la multitud  normalmente llegaba a un frenesí que conducía a enfrentamientos entre seguidores rivales. Preocupado por el creciente nivel de violencia, Justiniano dirigió sus esfuerzos hacia los miembros más extremos de cada facción.

Con los ciudadanos enfurecidos por los altos impuestos y los más fanáticos de los Verdes y los Azules en la cárcel, Justiniano necesitaba una distracción. Volviendo la vista, sin embargo, su decisión de celebrar una carrera de carros entre los dos principales rivales deportivos en la ciudad es bastante cuestionable.

Tres días antes del evento deportivo – que se fijó para el 13 de enero del año 532 – varios miembros de los Verdes y los Azules debían ser ahorcados. Sin embargo, dos (uno de cada facción) sobrevivió y encontró refugio en una iglesia. Llegaron seguidores en su ayuda y exigieron el indulto del Emperador.

A medida que la competición avanzaba  en el Hipódromo, aumentaba la hostilidad en los seguidores y comenzaron a canalizar su ira hacia el palco imperial. En la carrera 22, las dos facciones habían encontrado una sola voz, cantando «Nika, Nika», es decir «Victoria, Victoria». Esto nada tenía que ver con el concurso deportivo.

El Hipódromo de Constantinopla estaba conectado con el palacio, lo que permitía a los espectadores ver al emperador, pero permitía también al emperador una rápida salida, y tomando los cánticos como una referencia a la victoria de la multitud sobre el emperador, Justiniano decidió abandonar la arena. Fue salir el emperador y extenderse la violencia por el Hipódromo y por las calles. Los disturbios llegaron a ser tan graves que Justiniano no podía abandonar el palacio e Hipatio, un sobrino del ex emperador Anastasio I, decidió aprovechar la oportunidad para proclamarse a sí mismo emperador.

El Hipódromo se convirtió en el centro de operaciones de los mafiosos, con las principales figuras de los Verdes y los Azules dirigiendo los disturbios desde la seguridad del estadio.

Justiniano intentó una última maniobra para mantenerse en el poder y envió a uno sus hombres al Hipódromo. Narsés fue directamente a los Azules » y les recordó que Justiniano también fue un defensor de los Azules». Hipatio, según él, era un fanático de los Verdes.

Los Azules tuvieron que  elegir entre sus tradicionales rivales deportivos y su odiado emperador, inmisericorde ante las ejecuciones de un gran número de los suyos. Sin embargo, el Emperador era uno de los Azules. Ante el asombro de los Verdes, los Azules asaltaron el Hipódromo.

Esto fue después de varios días de violencia, que dejó casi la mitad de la ciudad  bien quemada o destruída. El ejército, sin embargo, ya había iniciado una gran presión contra los amotinados, obligando a muchos a retirarse al Hipódromo.

Con los Verdes bloqueados en el interior del estadio, el ejército irrumpió en el recinto. En total 30.000 manifestantes fueron asesinados.

16 enero 2009 at 9:54 pm 3 comentarios


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Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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