Posts tagged ‘Cap del Vol’

Hallazgos submarinos excepcionales

El CASC ha dado a conocer los resultados de las excavaciones que ha realizado a lo largo de 2014 frente a la costa catalana

Cala-Aiguablava

Fuente: NATIONAL GEOGRAPHIC

El pasado 6 de febrero, el Centre d’Arqueologia Subaquàtica de Catalunya (CASC) presentó los resultados de las excavaciones realizadas a lo largo de 2014 frente a la costa catalana, principalmente en aguas de Begur y del Port de la Selva (Girona), pero también en Deltebre (Tarragona). Los resultados indican que la cala de Aiguablava, en el municipio de Begur, fue un puerto natural de gran importancia, un rincón protegido de los vientos que fue utilizado ininterrumpidamente desde el siglo III a.C. hasta tiempos presentes. Más al norte, cerca del Port de la Selva, se ha explorado un barco de construcción ibérica que naufragó a finales del siglo I a.C., más conocido como el Cap del Vol. Otras intervenciones arqueológicas se han realizado en un barco hundido en 1813 en Deltebre.

ánforas-Aiguablava

La cala de Aiguablava fue un refugio para aquellos barcos que cruzaron el cabo de Begur en su travesía hacia los puertos de Ampurias o de Narbona. En las profundidades se han localizado los restos de tres barcos de época romana, de entre finales del siglo II y finales del siglo I a.C. Los arqueólogos han rescatado ánforas procedentes de Italia, ánforas de vino de la costa catalana, ánforas de la Bética para conservar aceite y salazones, clavos de hierro, un escandallo de plomo para reconocer la calidad del fondo, utensilios de cocina de la tripulación, un cesto en un estado de conservación excepcional que servía para achicar el agua y un dupondio con la cabeza laureada de Marco Aurelio, entre otras cosas. Cabe destacar una inscripción en latín sobre un ánfora (oleum dulce) que ha permitido identificar su antiguo contenido, un tipo de aceite que servía para cocinar. También se han encontrado los restos de una magnífica copa de vidrio, de alrededor del siglo III, con motivos serpenteantes. En las últimas excavaciones se ha constatado la existencia de un barco moderno, de los siglos XVIII o XIX, y puede que la posible existencia de un barco medieval.

copa-Aiguablava

La excavación del Cap del Vol ha sido tremendamente fructífera, pues se ha hallado la quilla completa, además de 45 cuadernas, un fragmento del mástil y partes de los dos timones laterales de popa y los mangos con los que se controlaban, unas piezas prácticamente inéditas en todo el Mediterráneo. El estudio de este pecio ha sacado a la luz las técnicas de construcción naval de los iberos. Los restos han sido enterrados in situ para que se conserven, como mínimo, durante 2.000 años más.

Por último, el barco hundido en 1813 en Deltebre ha proporcionado un material excepcional. Se han recuperado herraduras y otros objetos propios de los caballos o mulas que fueron utlizados para tirar de los cañones. Entre las piezas más destacadas o curiosas hay que destacar un conjunto formado por un tintero y una pluma de campaña, una escalera de mano para subir a la bodega y, sobre todo, la campana de bronce del barco.

9 febrero 2015 at 10:04 pm 2 comentarios

«Cap del Vol», un naufragio revelador

El barco conocido como «Cap del Vol» nunca llegó a puerto, pero siglos después sus restos han aportado información muy valiosa sobre la navegabilidad y sobre las rutas comerciales que predominaron en la época

Por Alec Forssmann  |  NATIONAL GEOGRAPHIC

cap_del_vol

Alrededor de la última década del siglo I a.C., durante el reinado de Augusto, una embarcación construida probablemente con la técnica de los iberos recibió una carga de unas 200 ánforas en Baetulo, la actual Badalona. Las ánforas habían sido producidas en una alfarería de la misma Baetulo y contenían miles de litros de vino de la zona. El barco, de una sola vela y de poco calado, había sido concebido para la navegación de cabotaje, es decir, para transportar un cargamento a lo largo de la costa, sin adentrarse en aguas profundas pero expuesto a los escollos y a las terribles acometidas laterales de las olas y el viento. Probablemente puso rumbo a Narbona, al sureste de Francia, desde donde se redistribuiría la mercancía, pero nunca llegó a puerto. La fuerte corriente causada por un temporal debió impedir el avance de la nave y los marineros echaron el ancla para no estrellarse contra las rocas, pero el agua penetró en el interior del barco y se hundió lentamente. Durante más de 2.000 años ha permanecido encallado en el fondo arenoso, a unos 25 metros de profundidad y cerca del Port de la Selva, en la provincia de Girona.

Ésta es la reconstrucción histórica que proponen Gustau Vivar, director del Centre d’Arqueologia Subaquàtica de Catalunya (CASC), y su equipo, Rut Geli y Carlos de Juan, quienes desde 2011 investigan el Cap del Vol, que así es como se llama el pecio. «El yacimiento sufrió un expolio masivo en los años sesenta. Se llevaron casi todas las ánforas y rompieron muchísimas de ellas. Este año hemos encontrado las dos únicas que se conservan enteras», explica Vivar a Historia National Geographic. En cambio, los restos del barco se han mantenido enterrados bajo una capa de arena de unos sesenta centímetros. «El barco se llenó de agua y se sumergió completamente. De esta forma se ha conservado perfectamente el casco, sin fisuras ni roturas», observa Vivar.

Entre 1978 y 1980 se llevaron a cabo las primeras exploraciones. Los arqueólogos hallaron, entre otras cosas, una espléndida moneda ibera del siglo II a.C., procedente de Arse o de Bolskan, las actuales Sagunto y Huesca. En ella aparece la típica efigie de un caballero enristrando una lanza. «Se trata de una moneda apotropaica, que fue colocada en un hueco en la base del mástil para atraer la buena suerte», comenta Vivar. En 2011, los arqueólogos del CASC localizaron de nuevo el pecio y valoraron su estado de conservación. El proyecto de excavación comenzó un año después y ha finalizado recientemente. Durante unas campañas sumamente fructíferas han hallado la quilla completa, 45 cuadernas, un fragmento del mástil y partes de los dos timones laterales de popa y los mangos con los que se controlaban, unas piezas prácticamente inéditas en todo el Mediterráneo. También se recuperó el ancla de hierro y los utensilios de cocina de la tripulación, sobre todo recipientes.

«El barco medía unos quince metros de eslora y cuatro metros de manga. Creemos que se trata de una construcción ibera por la forma de la quilla, totalmente plana, y por los sistemas de unión de las diferentes piezas del barco, principalmente las cuadernas, que estaban unidas de forma interna», sostiene Vivar. «Hemos descubierto que los iberos tenían sus propios conocimientos sobre la construcción de barcos. En el siglo I a.C., la cultura ibera prácticamente se había esfumado, pero no su legado. El Cap del Vol puede que fuera uno de los últimos barcos iberos», añade. El estudio de este pecio aportará informacion muy relevante sobre la navegabilidad de estas naves y sobre las rutas comerciales que predominaron en la época. «Hemos dejado la mayor parte del pecio tal y como la encontramos, con el convencimiento de que si ha aguantado 2.000 años en el lecho marino, aguantará como mínimo otros 2.000 años más», concluye.

11 octubre 2014 at 9:29 am 2 comentarios


Follow La túnica de Neso on WordPress.com
logoblog2.gif
Licencia de Creative Commons
Este blog está bajo una licencia de Creative Commons.

Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

Tempestas

CALENDARIO

septiembre 2022
L M X J V S D
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

Archivos

RSS Blogs en Χείρων·Chiron

  • Se ha producido un error; es probable que la fuente esté fuera de servicio. Vuelve a intentarlo más tarde.

Inscriptio electronica

Amici Chironis

Apasionados del mundo clásico

Suscríbete a esta fuente