Posts tagged ‘Auguste Rodin’

Rodin se mide con Fidias

El British Museum de Londres confronta en una excepcional exposición las obras maestras del escultor francés con una selección de los mármoles del Partenón

A la izquierda, figuras de dos diosas procedentes del frontón este del Partenón. A la derecha, «El Beso», de Rodin (versión en yeso) – ABC

Fuente: Natividad Pulido – Londres  |  ABC
21 de mayo de 2018

Desembarco artístico francés esta primavera en Londres con dos de sus tesoros nacionales. Primero lo hizo Monet y sus poéticas arquitecturas en la National Gallery –hay lienzos del maestro impresionista que son pura abstracción– y, más tarde, Rodin en el British Museum con una exposición que habría emocionado al propio escultor al ver muchas de sus mejores creaciones cara a cara con los mármoles del Partenón que tanto admiraba, concebidos por Fidias. Dos de los más excelsos escultores de la Historia del Arte miden su enorme talento en la galería Sainsbury, que por vez primera desde que se inauguró en 2014 deja entrar la luz natural. No es fácil aguantar el tipo junto a las piezas que decoraron el Partenón. Rodin lo logra, demostrando con ello el genial escultor que fue.

A la derecha, «Dios del río Ilisos», figura A del frontón oeste del Partenón. A la izquierda, «Ariadna» (1905), de Rodin – ABC

Pocas veces se ve tanta obra maestra por centímetro cuadrado en una exposición, cuyo elegante montaje está a la altura. El diseño está inspirado en el estudio de Rodin en Meudon, a las afueras de París. Las esculturas se exhiben a la altura de nuestros ojos, como si nos halláramos visitando el taller del artista. En casi todos los casos hay un acceso de 360 grados que permite admirar las piezas desde todos los ángulos. Es una ocasión excepcional poder ver, fuera de sus habituales salas, un buen puñado de joyas del Partenón. Como lo es el generoso préstamo de esculturas del Museo Rodin de París. La ocasión bien lo merecía. Se reúnen, hasta el 29 de julio, con el patrocinio del Bank of America Merrill Lynch, más de ochenta obras en mármol, bronce y yeso, junto a algunos bocetos. La prensa británica se ha rendido al «combate del siglo» entre Fidias y Rodin: «Sorprendente, deslumbrante, sublime» (The Guardian), «Una inspiradora reunión de maestros» (The Times), «Uno de los espectáculos del año» (The Telegraph), «Triunfante» (The Daily Mail), «Extraordinario, impresionante» (The Observer)…

A la izquierda, «Iris», figura N del frontón oeste del Partenón. A la derecha, «Iris, mensajera de los dioses» (1895), de Rodin – ABC

Nunca viajó a Grecia

«Antigüedad es mi juventud», decía Rodin, asiduo lector de Ovidio. Nunca viajó a Grecia, pero siempre sintió fascinación por la escultura griega antigua y, en especial, por el Partenón, que consideraba «un monumento eterno». Fue tal la pasión de Rodin por la Antigüedad que coleccionó cerca de 6.000 piezas. En 1900 construyó un museo en Meudon para acogerlas. En 1881 visitó por vez primera Londres y acudió al British Museum. Se hospedaba en el hotel Thackeray, justo enfrente. Al fin podía admirar «in situ» –hasta entonces tuvo que contentarse con hacerlo en libros o postales– las obras que tanto le obsesionaban y cuya belleza le cautivaba. Hizo algunos bocetos en papel de carta del hotel. Pero nunca haría copias de ellas, tan solo le sirvieron como inspiración. «Amo las esculturas de la Antigua Grecia, han sido y siguen siendo mis maestros», decía Rodin. Visitó el museo al menos en quince ocasiones. «En mi tiempo libre frecuento el British Museum», solía decir. Lo hizo hasta poco antes de su muerte.

Mentor artístico y espiritual

«Palas Atenea con el Partenón» (1896), de Rodin – MUSEO RODIN

Fidias fue un mentor artístico y espiritual para Rodin. Aunque cueste creerlo, 2.320 años separan separan a ambos genios, que fueron los más célebres en sus respectivas épocas. Las esculturas de Fidias (h. 480-90 a.C.-h. 430 a.C) son de una rabiosa modernidad. Las más célebres, las monumentales esculturas de Atenea Virgen del Partenón, y de Zeus en Olimpia, ambas en oro y marfil. Las de Auguste Rodin (1840-1917) semejan reliquias arqueológicas. Y es que, como explica Hartwig Fischer, director del British Museum, Rodin eliminó cabezas y extremidades de sus esculturas, creando un nuevo género artístico moderno. A través de las piezas del Partenón, Rodin descubrió el poder de los fragmentos para transmitir el significado de la obra completa: «Las estatuas dañadas, encontradas en las ruinas, no son menos obras maestras por estar incompletas».

Concibe «El hombre que camina» como una reliquia arqueológica sin cabeza ni brazos, en la que desafía la representación del movimiento. Esta escultura se muestra junto a la figura K de una diosa, también sin cabeza ni brazos, procedente del frontón este del Partenón.

Dos versiones de «El pensador» de Rodin en las salas del British Museum – ABC

Lord Elgin y el expolio

Lord Elgin, embajador británico en Atenas, se llevó a Inglaterra muchas de las esculturas del Partenón que sobrevivivieron: 75 de los 160 metros del friso, 15 de las 92 metopas, 17 figuras de los frontones y algunas piezas del monumento. Lord Elgin le pidió a Antonio Canova que restaurara y reemplazara las partes perdidas. El artista rehusó, pues, al igual que Rodin, hallaba sinceridad e inspiración en los fragmentos. El Parlamento británico firmó la compra de las obras en 1816 y se exhiben en el British Museum desde 1817. «Desde entonces han inspirado a pensadores, poetas, artistas…, pero a ninguno como Rodin», advierte Hartwig Fischer.

«La edad de bronce» (1877), de Rodin – MUSEO RODIN

El Estado francés le encargó a Rodin unas puertas para un museo de artes decorativas que iba a inaugurarse en París. El proyecto no llegó a materializarse, pero «Las puertas del infierno», de seis metros de altura, fueron para el artista una fuente de inspiración constante durante toda su vida. Entre esas figuras, sus celebérrimos «El Beso» y «El pensador», que acabaron siendo esculturas independientes. Hay versiones de ambas en la exposición. De «El Beso» (se inspiró en los amantes Paolo y Francesca de «La Divina Comedia»), una versión en yeso de gran tamaño que Rodin mantuvo toda su vida. A su lado, los cuerpos de dos diosas, una reclinada junto a la otra, figuras L y M del frontón este del Partenón. Se cree que pueden ser hermanas o madre e hija. Tanto ellas como «El Beso» están tallados en un solo bloque de piedra: los dos artistas supieron extraer la carne cálida del frío mármol. En las esculturas de Fidias y Rodin hay intimidad, sensualidad y una fuerte carga emocional. En ambos casos, explica Celeste Farge, comisaria de la muestra, «la expresión y la pasión de las figuras se manifiesta a través del cuerpo». Para Ian Jenkins, también comisario, las figuras del Partenón constituyen un estudio erótico sobre la intimidad, a través de los pliegues mojados de sus vestidos. Cree que «El Beso» es «la mejor respuesta artística a las esculturas del Partenón».

Se cree que ni Fidias ni Rodin hicieron con sus manos todos sus trabajos. Este último pudo modelar en arcilla algunas obras que después otros fundían en bronce o esculpían en mármol. Y Fidias pudo diseñar y modelar las obras del Partenón, pero no ejecutarlas. Vamos que Damien Hirst no es original ni siquiera en eso. Rodin quiso que su arte «expresara las emociones desde las alturas del éxtasis hasta las profundidades de la agonía». Éxtasis y agonía que halló en los mármoles del Partenón que tanto amó, pero que también tanto le atormentaron: «Ningún artista podrá superar a Fidias. El más grande de los escultores nunca será igualado».

Fragmento correspondiente al friso norte del Partenón – BRITISH MUSEUM

De Miguel Ángel a la Acrópolis

Son muchas las conexiones entre Fidias y Rodin presentes en la exposición. Para su escultura «La edad de bronce» (1877), Rodin se inspiró tanto en «El esclavo moribundo», creado por Miguel Ángel en 1513 (Museo del Louvre) -viajó a Italia en 1875-76 y allí descubrió al genio florentino-, como en algunas de las figuras del Partenón. Es el caso de un joven que se prepara para el desfile incluido en el friso norte del principal monumento de la Acrópolis. En ambos casos se repite la pose, el gesto, la misma emoción. Auguste Neyt posó para esta escultura de Rodin.

 

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21 mayo 2018 at 7:56 am Deja un comentario

Las esculturas de Rodin “hablan” con las del Partenón en el Museo Británico

Las obras de Auguste Rodin entablan una conversación con las esculturas del Partenón en una nueva exposición del Museo Británico de Londres, “Rodin y el arte de la Antigua Grecia”, que pone en diálogo al francés con el clasicismo griego.

Vista de la escultura “Pallas con el Partenón” del escultor francés Auguste Rodin durante el pase de prensa de la exposición “Rodin y el arte de la Antigua Grecia” en el Museo Británico de Londres (Reino Unido). EFE

Fuente: Sabela Rey Cao – EFE  |  YAHOO Noticias
24 de abril de 2018

La primera pieza de la muestra es una escultura en mármol y yeso de la diosa griega de la sabiduría, Atenea -aquella que nació de la testa de Zeus después de que este se comiera a su madre-, representada con un Partenón en miniatura que emerge de su propia cabeza y que anuncia el motivo que recorrerá la producción del francés: Grecia como cumbre intelectual y artística.

Rodin (1840-1917) fue un frecuente visitante del Museo Británico, al que acudió por primera vez en 1881 y en el que siempre vagaba a la caza de los restos del templo griego para capturarlos a lápiz.

Sus dibujos, escritos y esculturas pueblan la exposición del famoso museo londinense, que ha colocado junto a sus creaciones las esculturas del Partenón, para establecer así comparaciones e iluminar la fuerte relación que mantuvo con los griegos, según explicaron los responsables en su presentación hoy a la prensa.

El escultor francés veía en Fidias, arquitecto encargado de reconstruir la Acrópolis de Atenas y el escultor más famoso de la Antigua Grecia, un mentor artístico e intelectual con el que hablaba, a pesar de las barreras temporales, a través de su obra.

“Quisimos poner en conjunto tantos paralelismos como pudimos”, indicó Ian Jenkins, comisario de la muestra, sobre las parejas escultóricas.

Una de las obras más famosas del francés, “El beso” (1882), que representa a dos amantes prohibidos de la “Divina Comedia” de Dante, se exhibe aquí junto a dos diosas descabezadas pertenecientes al frontón este del Partenón, en la que una reposa sobre el regazo de la otra.

Vista de la escultura “El beso” del escultor francés Auguste Rodin durante el pase de prensa de la exposición “Rodin y el arte de la Antigua Grecia” en el Museo Británico de Londres (Reino Unido). EFE

Estas dos creaciones dialogan formalmente y constituyen un escrupuloso y erótico estudio sobre la intimidad a partir de la idea de fundición entre sus figuras, generada por haber sido esculpidas en un mismo bloque de mármol, en ambos casos.

“Rodin no está citando directamente estas figuras del Partenón, pero vimos una conexión entre ellas”, señaló a Efe Celeste Farge, comisaria de la exposición, al tiempo que dijo que “la expresión y la pasión de las figuras se manifiesta a través del cuerpo”.

Vista de un freco del Partenón de Atenas expuesto durante el pase de prensa de “Rodin y el arte de la Antigua Grecia” en el Museo Británico de Londres (Reino Unido). EFE

Otros temas recurrentes del francés se pueden ver en el torso sin cabeza ni brazos de “El hombre que camina” (1907), donde el artista pone el foco en el poder expresivo del cuerpo y en la representación del movimiento con una figura suspendida en el acto de caminar.

“Se inspira en una gran variedad de fuentes, era un ávido lector”, apuntó Farge, en alusión a las influencias literarias del francés, que toma referencias de Dante, Baudelaire, Ovidio o los mitos griegos, entre otros.

“Tuvo la audacia de inventar sus propias figuras”, añadió Farge sobre las inspiraciones literarias del francés.

La comisaria se refirió así a la pieza “Ilusión: Hermana de Ícaro” (1894-6), en la que el genio se inventó una hermana para Ícaro -el hijo de Dédalo que se quemó al volar muy cerca del sol-, una figura que parece inicialmente sin vida y a la que Rodin le da la vuelta para generar la idea de una caída en picado hacia la Tierra.

Esta creación estaba pensada como parte del conjunto “Las puertas del infierno” (1880-1917), el primer gran encargo del francés para un museo de París, que concentraba en dos pórticos de seis metros de alto, personajes y escenas del “Infierno” de Dante.

El museo que se lo encargó nunca llegó a inaugurarse, pero él continuó trabajando en sus detalles hasta el final, creando nuevos modelos a gran tamaño de algunas de las figuras que ya había hecho, como “El pensador” -también en exhibición dentro de la muestra-.

“A Rodin le encantaba dibujar cuando venía aquí y queremos animar (a la gente) a hacer lo mismo”, dijo Farge sobre la novedosa inclusión de cuadernos de dibujo para que los visitantes tengan una experiencia parecida a la del francés, hace más de cien años.

Además, la pinacoteca ha prescindido de las cortinas en la sala para permitir la entrada de luz natural y ha colocado las esculturas a la altura de la visión, en bajos plintos.

La obra de Rodin, un escultor que fue un puente entre la Antigüedad y la Modernidad, estará en el museo de la capital británica hasta el 29 de julio.

 

29 abril 2018 at 10:39 pm Deja un comentario

“Lágrimas de Eros” en el Thyssen

LÁGRIMAS DE EROS
Del 20 de Octubre del 2009 al 31 de Enero de 2010

El Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid reciben el otoño con la que es su primera gran exposición de la temporada, “Lágrimas de Eros”, una gran muestra dedicada al lado oscuro del deseo sexual.

Un escaparate integrado por 119 obras en la que los maestros antiguos conviven con los artistas contemporáneos para mostranos y transmitirnos los tormentos y laberintos de la pasión en diferentes formatos. Desde lienzos de Paul Cezanne o  Gustave Courbet, a fotografías de grandes mitos como Andy Warhol, pasando por las esculturas de Auguste Rodin o el vídeoarte del estadounidense Bill Viola.

La exposición ha tomado prestado el título del último libro publicado en vida por Georges Bataille, “Les armes de Eros” (1961), una obra en la que el autor indagaba en la conexión entre la pulsión sexual y el instinto de muerte.

Esta muestra “sin precedentes” y arriesgada”, en palabras del director del Museo Thyssen, Guillermo Solana, aborda cómo el mundo del arte ha plasmado la íntima relación entre Eros y Tánatos, entre la pulsión sexual y la muerte. Dos figuras que “íntimamente han comprometido a la humanidad” y a las que ha recurrido Solana para organizar una exhibición que pudiera llegar a todo el mundo.

Y el cuerpo que dará vida a esta idea son un conjunto de obras que cubren el amplio espectro de todo eso a lo que llamamos deseo, sin hacer feos a ninguna orientación. El voyeurismo y el exhibicionismo, el bondage y el sadomasoquismo, los diveros fetichismos, lo hetero y lo homo, la mirada masculina y la femenina, etc. a la vista de todos. Un extenso catálogo que confiere a esta exhibicón un carácter que el propio museo Thyssen ha calificado de “carácter total y pansexual”. “Lágrimas de Eros” nada ente pinturas, esculturas, y como novedad, entre fotografías y vídeos.

El recorrido de la muestra, con clásicos como Delacroix, Ingres o Rodin, nos lleva desde el romanticismo al simbolismo, y de éste al surrealismo y  a los autores contemporáneos como Louise Burgeois, Robert Mapplethorpe, Nan Golding  o el videoartista Bill Viola. El paseo por las salas de la Fundación Thyssen también propicia saltos atrás, flashbacks artísticos hacia el Renacimietno y el Barroco.

Un completo paseo por el mito de Eros y su simbología

Un gran repertorio de los mitos de Eros, y su pervivencia hasta nuestros días, que los visitantes de la muestra verán reflejados a través de las diversas épocas y medios artísticos. Un intenso recorrido por el deseo y todos sus símbolos, las lágrimas, la ola y la espuma del mar, la cabellera o la serpientes, que el museo ha organizado de forma temática en las diferentes salas de su sede y de la Fundación Caja Madrid.

Así esta particular ruta del deseo arranca en una primera sala dedicada al nacimiento de Venus, con delicatessen como la famosa fotografía de Man Ray, “Las lágrimas”, o la “Venus” de  Amaury Duval. 

Caras conocidas y Beckham como Apolo dormido

El siguiente paso nos encamina a un conjunto de obras centradas en “Eva y la serpiente”, con rostros famosos como el de Rachel Weisz fotografíada por James White, o el de Nastassja Kinski en el objetivo de Richard Avedon. 

Sucesivos espacios ocupados por obras bajo epígrafes tan sugerentes como  “Esfinges y sirenas”, “El beso”, “Andrómeda encadenada” o “Cazadores de cabezas”, completan esta exhustiva mirada sobre el concepto de  la pasión en la que no falta uno de los hombres más deseados, David Beckham. Todos tendremos la oportunidad de verle dormido, durante una hora, en un vídeo del artista Sam Taylor-Woody filmado en un hotel madrileño en 2004.

Leído en rtve.es

19 octubre 2009 at 3:38 pm Deja un comentario


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