Posts tagged ‘arquitectura clásica’

Dórico, jónico y corintio, los tres órdenes griegos

En la antigua Grecia hubo tres estilos de construcción de edificios diferenciados por la forma de las columnas, sus capiteles y el entablamento

Dórico, jónico y corintio
Así era el aspecto, de forma general, de las columnas de los tres órdenes

FOTO: AKG / Album

Fuente: National Geographic
23 de junio de 2018

Lo que los historiadores del arte llaman «órdenes» en arquitectura griega son diferentes estilos de construcción que se distinguen básicamente por la disposición de los elementos arquitectónicos fundamentales –las columnas, los capiteles que las coronan y el entablamento (los elementos dispuestos sobre los capiteles)–, y también por las proporciones de estos elementos. En Grecia hubo dos órdenes arquitectónicos básicos: el dórico, el más antiguo y que se caracteriza por su sencillez, y el jónico, que se define porque las columnas tienen un capitel en forma de volutas. Ambos órdenes surgieron entre los siglos VII y VI a.C. El tercer orden, el corintio, era una variante del jónico y es más tardío, apareció en el siglo IV a.C. Su principal característica son los capiteles decorados con hojas de acanto.

El dórico y el jónico perduraron durante toda la Antigüedad clásica, si bien variaron las proporciones, en especial la altura y el diámetro de las columnas, que tendieron a hacerse más esbeltas, a la vez que se aligeraba el entablamento. Ejemplos de templos construidos en estos estilos son el Partenón, paradigma del orden dórico; el Erecteion, erigido en órden jónico, y el templo de Zeus Olímpico, con sus grandiosas columnas de orden corintio. Los dos primeros se alzan en la Acrópolis de Atenas, y el último, también en Atenas, a los pies de la colina sagrada.

 

Templo de la Concordia, en Agrigento (Sicilia)
Las austeras columnas dóricas del templo de la Concordia, situado en el siciliano Valle de los Templos, es un claro ejemplo de este simple y funcional orden arquitectónico.

Foto: Gtres

 

Templo de Zeus Olímpico en Atenas
Un buen ejemplo del orden corintio, una variante del jónico que apareció en el siglo IV a. C..

Foto: Gtres

 

El Erecteion de la Acrópolis de Atenas
El famoso Erecteion se edificó entre los años 421 y 406 a.C. y es un fantástico ejemplo del orden jónico. A la derecha se encuentran las Cariátides, seis columnas con forma de doncella que podrían representar a las seis hijas del rey Erecteo.

Foto: Gtres

 

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24 junio 2018 at 12:49 pm Deja un comentario

Eligen el Partenón como el edificio más bello del mundo

Fuente: Philip Chrysopoulos  |  Greek Reporter
29 de mayo de 2018

Distinguidos arquitectos de todo el mundo han elegido el Partenón como el edificio más bello del mundo.

Este emblemático edificio de estilo dórico situado en la cima de la colina de la Acrópolis en Atenas, el Templo de Atenea, ha sido considerado por expertos internacionales como el más atractivo, en una encuesta realizada por Business Insider.

La construcción del Partenón comenzó durante el gobierno del gran Pericles y duró unos cinco años. Fue diseñado por los arquitectos Ictino y Calícrates con la ayuda del escultor Fidias.

Fue construido en honor a Atenea, la diosa de la sabiduría, que se cree que salvó la ciudad durante las Guerras Médicas. Se terminó de construir en el año 432 a.C.

Las hermosas columnas dóricas y las arcadas están decoradas con esculturas que muestran imágenes de la antigua Atenas. Según Business Insider, los arquitectos han llamado al Partenón el hito de las construcciones.

Pero también está el significado histórico del Partenón y de la Acrópolis; es el lugar donde nació la democracia, el lugar donde la gente podía expresar sus opiniones sobre los asuntos de Estado y su vida cotidiana.

Veinticinco siglos después, el Partenón todavía domina la ciudad de Atenas, recordando a los atenienses y a los visitantes de todo el planeta que este es el lugar donde nació la civilización griega, que más tarde fue reconocida como la cuna de la civilización occidental.

 

 

 

 

31 mayo 2018 at 7:22 pm Deja un comentario

Así verías el Partenón si hubieras ido hace 2.500 años

Conocer monumentos de la Antigüedad es una gran excusa viajera. Pero, ¿imaginas si pudieras verlos tal cual eran? Una recreación digital nos permite comparar ahora lo que vemos con lo que fue

Vista de el Partenón, en Atenas, Grecia.

Fuente: PACO NADAL  |  EL PAÍS
23 de marzo de 2018

Las pirámides mayas, el Partenón, un foro romano… Conocer las grandes obras de la humanidad motiva a viajar cada año a millones de personas. El portal Expedia pidió a una empresa de animación que tratara de recrear cómo fueron esos monumentos cuando aún estaban en uso. Y el resultado es sorprendente. ¿Te los imaginabas así?

El Partenón de Atenas (Grecia)

Construido en época de Pericles para conmemorar la victoria sobre los persas, el Partenón dominaba la ciudad de Atenas desde la colina de la Acrópolis. Dentro se veneraba una colosal estatua de Atenea Partenos de 12 metros de altura. En 1687 los turcos los utilizaron como polvorín durante un asedio con tan mala fortuna que un cañonazo veneciano lo hizo saltar por los aires. Así lo verías si hubieras sido un turista de la época de Pericles (c. 495 a. C.-429 a. C.)

La pirámide de Nohuch Mul, Cobá (México)

Cobá fue una ciudad maya que floreció entre el 500 y 900 de nuestra era. Cuando llegaron los españoles Cobá estaba abandonada. No se supo de ella hasta que en el siglo XIX unos arqueólogos europeos dieron con sus ruinas comidas por la vegetación. Entre sus atractivos está la pirámide más alta del Yucatán: Nohuch Mul, 42 metros de altura a la que está permitido subir. Así era en tiempos de los mayas.

El templo de Júpiter (Italia)

Construido en honor a Júpiter, el dios del cielo y el trueno, este templo fue el principal centro religioso de Pompeya, una pequeña ciudad romana en la bahía de Nápoles. El sitio fue redescubierto en el siglo XVI, y muchos años de excavaciones han brindado a los millones de visitantes anuales una visión fascinante de la vida cotidiana de esta ciudad romana del siglo I.

Milecastle 39 sobre el Muro de Adriano (Reino Unido)

Los romanos llegaron muy lejos. Tanto como a las puertas de Escocia. Para defender las tierras del sur de lo que luego sería Reino Unido de los pictos y otros bárbaros del norte, el emperador Adriano mandó construir en el año 122 un muro de costa a costa que tenía cinco metros de alto, 80 fortines y 14 fuertes principales. Así sería uno de ellos a la vista de un legionario del siglo II.

El templo de Luxor (Egipto)

Uno de los lugares preferidos por los turistas en Egipto es este templo construido a partir del año 1500 antes de nuestra era. El gran templo de Luxor, que toma su nombre del término árabe, al-Uksur (“fortificación”), estaba dedicado al dios Amón y fue muy mejorado por las dinastías siguientes. Así era la gran puerta de entrada de pilón que daba acceso al complejo hace 35 siglos.

La pirámide del Sol de Teotihuacán (México)

Pese a su cercanía a la capital mexicana, Teotihuacán, una de las mayores ciudades prehispánicas, nada tiene que ver con los mexica porque es muy anterior. Cuando los aztecas florecieron y empezaron a moverse hacia el valle Central, Teotihuacán ya estaba en ruinas. Las mismas que –a unos 78 kilómetros al noroeste de CDMX– siguen siendo hoy destino clásico para los turistas, que llegan hasta allí para ver las grandes pirámides del Sol y la Luna y la ceremonial Calzada de los Muertos.

Area Sacra de Largo di Torre Argentina (Roma)

Largo di Torre Argentina es una plaza romana donde aparecieron restos de cuatro templos romanos de época republicana más el teatro de Pompeyo. Uno más de tantos lugares fascinantes de la capital italiana que nos transporta a tiempos pasados. Si te cuesta imaginar cómo fueron aquellos templos, aquí va la recreación del templo B, el más reciente de los cuatro.

 

23 marzo 2018 at 2:30 pm Deja un comentario

El estado de ánimo de un edificio

¿Qué decide el orden arquitectónico empleado en un edificio? La recuperación de un ensayo de John Summerson indaga en lo que es un clásico

Ayuntamiento de Birmingham, de Joseph Hansom, 1832.

Fuente: Anatxu Zabalbeascoa EL PAÍS
19 de septiembre de 2017

Son los elementos decorativos lo que, superficialmente, distingue a los edificios clásicos. Es la armonía entre sus partes lo que, sin embargo, los define como clásicos. Esas dos lecturas, la epidérmica y la esencial, constituyen dos pilares de las interpretaciones arquitectónicas. Y es que aunque el lenguaje arquitectónico heredado de Grecia y Roma se ha utilizado durante siglos como si fuera uno, las interpretaciones de los estudiosos -de Vitruvio a Alberti pasando por Serlio- o las versiones de los arquitectos –los que copiaron y los que innovaron- han convertido al clasicismo más en una materia prima que en un estilo arquitectónico.

Órdenes de la arquitectura según Jacopo Vignola, 1563.

Tal vez por eso, a finales de los años 60 el historiador de la arquitectura John Summerson explicó a los espectadores de la BBC lo que era la arquitectura clásica y qué la hacia clásica. El libro El lenguaje clásico de la arquitectura, con el resumen de esas seis charlas, editado por el propio Summerson y publicado por primera vez en 1980, ha sido ahora rescatado por la editorial Gustavo Gili. Cuando se cumplen 25 años de la muerte del historiador, su explicación sobre los clásicos sigue viva, es ya un “clásico” al margen del tiempo.

Summerson afirmó, justo antes de que estallara la postmodernidad, que “en la comprensión y aplicación adecuadas de los órdenes están los cimientos de la arquitectura como arte”. También distinguió entre los plagios -Sir John Soane inspirándose en exceso en el templo de Vesta en Tívoli para diseñar su Banco de Inglaterra, o Iñigo Jones basando su Covent Garden en el texto de Vitruvio “casi como en un ejercicio arqueológico”- y las innovaciones -Borromini y sus invenciones desaforadas extraordinariamente expresivas o Philibert de l’Orme, que inventó el orden francés para el palacio de las Tullerías-.

Pero, fundamentalmente, el historiador apuntó datos esenciales -como la deriva del dórico de un tipo primitivo de construcción en madera- junto a interpretaciones más pintorescas –como las personalidades humanas atribuidas a los órdenes arquitectónicos. A saber: la esbeltez femenina del jónico o la fuerza masculina del dórico-. Sin dejar de aludir a los medios económicos disponibles, argumento tan incuestionable como poco mencionado a finales del siglo pasado, Summerson habló también de las recomendaciones de Serlio para utilizar, por ejemplo, el dórico en las iglesias consagradas a los santos más extrovertidos: San Pablo, San Pedro o San Jorge- mientras que el corintio quedaría para los templos dedicados a las vírgenes.

Él propio historiador apuntó que los órdenes arquitectónicos revelan para él el estado de ánimo de un edificio: de lo fuerte a lo delicado puesto que, en muchos inmuebles romanos, los órdenes eran bastante inútiles desde el punto de vista estructural. Así, es la unión del orden con la estructura lo que decide cuatro grados de integración y, por lo tanto, cuatro intensidades de sombra. “Los romanos nunca aprendieron a explotar todas las posibilidades de estos grados, aunque fueron quienes indicaron el camino para hacerlo”.

Sea como elemento decorativo o como armonía de las partes, como lo clásico es lo recurrente, lo que siempre vuelve, es interesante que alguien con la claridad mental, y expositiva, de Summerson, lleve al lector de la mano por ese mundo de proporciones y símbolos que, como el propio Movimiento Moderno, se ha reescrito muchas veces y posiblemente se rescribirá muchas más.

 

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19 septiembre 2017 at 1:53 pm Deja un comentario

Grecia restaurará la Acrópolis de Atenas gracias a la UE

El coste de la obra alcanzará los cinco millones de euros (5,5 millones de dólares) y se sufragará con los fondos de cohesión europeos

El Partenón de Atenas – AFP

Fuente: EFE – ABC
26 de junio de 2017

Desde que en 1983 se creara la Comisión para la Conservación de los Monumentos de Acrópolis, los trabajos de conservación y de restauración del monumento han permanecido ininterrumpidos. Ahora, el Ministerio de Cultura griego ha anunciado el inicio de una nueva fase de restauración y conservación del espacio que durará hasta 2020, con intervenciones en el Partenón, en los Propileos y en las murallas. La obra será financiada con los fondos de cohesión europeos.

El coste de la restauración alcanzará los cinco millones de euros (5,5 millones de dólares) y las acciones más importantes tendrán lugar en la parte occidental del Partenón e incluidos el frontón y las vigas del techo.

La semana pasada fue retirado el montante del tímpano del frontón occidental y el próximo paso será la retirada de tres piedras del tímpano y de otras cinco del muro situado detrás de esta pieza del frontón, que se han roto a causa de la corrosión de las uniones de hierro instaladas en los años 30. Esta intervención concreta durará dos años y ha sido considerada urgente.

Además, serán retiradas las vigas del techo en la parte occidental del monumento para su restauración y se trabajará en las estrías verticales de las columnas del vestíbulo, además de realizarse labores de restauración y conservación en la pared norte del monumento.

En los Propileos -acceso a la Acrópolis- se restaurarán partes que no han sido intervenidas desde hace muchos años. También habrá intervenciones en las partes norte y sureste de la muralla de la Acrópolis.

 

27 junio 2017 at 8:22 am Deja un comentario

Bienvenidos a casa de Nerón

La Domus Aurea de Roma, enorme residencia del emperador, lanza una visita con realidad virtual que permite descubrir su majestuosidad original

Fuente: TOMMASO KOCH > Roma  |  EL PAÍS
20 DE MARZO DE 2017

Roma acababa de arder. De las llamas salió una urbe destruida. Pero, también, una oportunidad. O así lo vio Nerón en el 64 d. C: la reconstrucción de la città eterna empezaría… en su casa. Privilegios de ser emperador. Así que expropió parte del centro histórico y encargó una residencia de 80 hectáreas, con paredes de mármol y bóvedas de oro, rodeada de bosques, un lago artificial y hasta una colosal estatua del propio princeps. No por nada fue bautizada Domus Aurea, la casa áurea. Cuando Nerón la pisó, se mostró satisfecho: “Por fin puedo vivir como un hombre”. Y ahora, por primera vez, cualquiera puede comprobar la humildad del emperador: la Domus Aurea ha inaugurado una visita con realidad virtual que permite sumergirse en su esplendor original.

“Te vas con la sensación de haber vivido una experiencia en lugar de haber visitado un museo. La realidad virtual me hizo sentir como una niña. Te lleva automáticamente a la Roma clásica: puedes caminar por los salones, los ninfeos, contemplar desde la terraza la ciudad, tan majestuosa”, contaba tras la experiencia Sara, una joven turista española. Porque, hacia la mitad de un itinerario de 75 minutos, el grupo de 25 visitantes alcanza la Sala de la Bóveda Dorada, se coloca un casco y viaja por el tiempo. “La oscuridad se va de un plumazo y el espacio se transforma: las paredes se caen y vuelve a entrar la luz originaria”, relataba Amaya, otra turista española.

“NERÓN FUE UN BUEN EMPERADOR”

“Nos ha llegado una imagen fuertemente distorsionada de Nerón”, asegura Alessandro D’Alessio. El arqueólogo cree que el Senado, marginado por completo en la fase final de su reinado, se vengó del emperador: su recuerdo fue manchado, primero, y luego destruido. Y así quedó para la posteridad la leyenda, que hoy los estudiosos tienden a desmontar, de que incendiara él mismo la ciudad. A la vez, buena parte de los historiadores de la época, afines al Senado, contribuyeron a retratarle como un “loco maniático”, según D’Alessio. Lo que el arqueólogo sí reconoce es la megalomanía del emperador: ¿cómo se explicaría si no una residencia de 80 hectáreas?

“Podemos decir que fue un buen emperador. Tomó medidas importantes para el pueblo y la ciudad tras el incendio, como normativas edilicias que limitaran el riesgo de fuegos. Sacó adelante la primera reforma monetaria, para combatir la inflación. Mostró cierta indulgencia con las clases menos ricas. Y fue un gran amante de la cultura griega”, enumera D’Alessio.


Sus afirmaciones harían feliz a Alessandro D’Alessio, arqueólogo y responsable científico de la Domus Aurea. “La luz era el aspecto fundamental, perdido para siempre. Reintroducirla era posible solo así. Es una reconstrucción muy rigurosa, no un dibujo animado. Enseñamos la Domus Aurea como era, dentro de la Domus Aurea como es”, defiende. En efecto, sin la realidad virtual costaría imaginar aquel monumento al ingenio y la egolatría. El resto de la visita transcurre en la sombra, entre muros y columnas prácticamente desnudos, que apenas narran el pasado glorioso que presenciaron.

Cosas de la damnatio memoriae, el castigo que el Senado infligió a Nerón: su recuerdo sería borrado de la faz de la tierra. El Coliseo cubrió el lago artificial; la estatua fue derribada; y los preciosos salones, expoliados y enterrados en el 109 d.C. bajo las termas de Trajano. Hasta que, con el Renacimiento, la Domus Aurea también resucitó. Fueron artistas tan célebres como Rafael o Pinturicchio quienes redescubrieron aquel tesoro: creían introducirse en unas grutas, pero se encontraron con la Historia sepultada.

Una de las salas de la actual Domus Aurea.

“El propio Rafael escribió al papa León X que de la arquitectura antigua solo percibía los huesos y la carne, pero faltaba la piel. Quizás hayamos logrado devolver la sensación de ese mundo”, se sincera Stefano Borghini, arquitecto y coordinador del proyecto virtual. Con un coste de unos 300.000 euros, esa tecnología juntaba tres virtudes: una inmersión emotiva, la corrección científica y el “menor impacto posible” en una estructura subterránea y con su propio microclima, según Borghini. Aun así, optaron por una experiencia de pocos minutos, ante la duda de cómo reaccionaría el público. Ni a Sara ni a Amaya les hubiera importado que durara más. Y no son las únicas, a juzgar por las visitas ya reservadas al menos hasta mayo —solo los sábados y domingos, por 14 euros; durante la semana continúan las obras de restauración—. Tanto que a posteriori Borghini cree que se podría haber prolongado “un pelín”.

Eso sí, mientras la Domus Aurea no muestre síntomas de rechazo, el experimento ha llegado para quedarse. O tal vez para expandirse. Tras las proyecciones nocturnas que desde hace dos veranos reviven los foros tal y como fueron, y ahora la visita virtual a Nerón, algo en Roma parece haber despertado. “Es una ciudad un poco replegada sobre sí misma. Estas iniciativas de modernidad son bienvenidas”, asevera D’Alessio. Y tanto él como Borghini sugieren que esta innovación podría abrazar pronto más iconos del patrimonio. El arqueólogo no añade más —“me matan”—, pero el arquitecto sí ofrece una pista: “Creemos mucho en esta posibilidad. Hay ideas, aún muy embrionarias, sobre el foro Palatino. Aunque tendría una complejidad enorme”.

Sea como fuere, D’Alessio quiere que el futuro ayude al pasado sin devorarlo: “El patrimonio arqueológico de una ciudad como Roma no se debe convertir en un parque de atracciones. La comunicación de lo antiguo de manera adecuada al público es justa, pero es importante la imagen de las ruinas como son. Hay conservar un recuerdo, una memoria”. Nerón, desde luego, no podría estar más de acuerdo.

EL FUTURO DE LA DOMUS AUREA

La Domus Aurea reabrió a los visitantes hace poco más de dos años. Y ahora ha incorporado también las gafas de realidad virtual. Pero mucho queda por hacer, relata D’Alessio.

“Ante todo, tenemos que terminar las intervenciones de restauración estructural y apuntalamiento. Pero van por el buen camino, ya está realizado entre el 70 y el 80% del trabajo”, afirma el arqueólogo y responsable científico del monumento.

Mientras se refuerza por dentro, la Domus Aurea necesita también liberarse del peso que la oprime. Tras ser enterrada bajo las termas de Trajano, ahora la casa de Nerón carga en sus hombros con Colle Oppio, la colina que se alza sobre sus techos. De ahí que parte del proyecto consista en aliviar en un 70% ese peso. ¿Cómo? Sustituyendo el parque y sus árboles por un jardín ligero, mucho más llevadero para la Domus, y capaz además de controlar el flujo de agua y evitar las infiltraciones actuales. “Es un área que mide como unos tres campos de fútbol”, explica D’Alessio.

El espacio ha sido dividido en 22 porciones. Una ya ha sido completada, y en una segunda se está trabajando. Los 13 millones concedidos por el Ministerio de los Bienes Culturales han permitido poner en marcha la sustitucion de ocho porciones más. La otra mitad depende de que el proyecto reciba más fondos, hasta el total de 31 millones necesario para terminar las obras. D’Alessio cruza los dedos para que en “cinco o seis años” la intervención se haya completado.

A partir de ahí, una vez derrotadas las infiltraciones y estabilizado el clima dentro de la propia Domus Aurea, se podrá empezar una tercera fase, quizás la más interesante para los visitantes: restaurar todos los frescos, estucos y decoraciones que todavía acoge la residencia de Nerón y tratar de rescatar su brillo. Lo que D’Alessio considera en cambio prácticamente imposible es conseguir que la luz natural vuelva a entrar en el monumento. Por lo menos, para eso está la realidad virtual.

 

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20 marzo 2017 at 2:10 pm Deja un comentario

La Domus Aurea de Nerón renace en 3D

Gracias a las nuevas tecnologías es posible un espectacular viaje en realidad virtual con inmersión en el célebre palacio, el más grande jamás construido, tal y como se mostraba en el siglo I d. C

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La reconstrucción del célebre palacio, en 3D – ABC

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES  |  ABC
4 de febrero de 2017

«Ahora por fin podré vivir como un ser humano», exclamó Nerón cuando vio terminada la Domus Aurea (en latín, casa de oro), uno de los más grandes palacios jamás construidos. La espectacular residencia levantada por orden del emperador Nerón, entre el 65 y el 68 d.C, después del gran incendio que destruyó Roma en el año 64, vuelve a mostrarse con la magnificencia que dejó incluso estupefacto a su creador.

La Domus Aurea ha renacido mediante una reconstrucción en 3D, lo que nos permite realizar un increíble viaje en el tiempo por la villa imperial en la que «todo estaba recubierto de oro y decorado con piedras preciosas», según describe el historiador romano Gayo Suetonio, que añade: «El techo de los salones para banquetes está hecho de piezas de marfil móviles que se abrían para que pudieran caer sobre los invitados flores y perfumes». Basta colocarse un visor virtual para adentrarse en los antiguos fastos de la Domus Aurea, con sus colosales paredes milenarias, estucos dorados y frescos poblados de ninfas y divinidades del Olimpo.

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Entre las salas resplandecía el comedor, que imitaba el movimiento de la tierra, girando día y noche. Era la «coenatio rotunda», descrita por Suetonio en la «Vida de los doce césares»: «Era redonda y giraba sobre sí misma todo el día sin pararse, como la tierra. En las termas fluían las aguas marinas».

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Este viaje virtual por la Domus Aurea se inicia con un vídeo de introducción proyectado en una pared nada más entrar: pasan los siglos y milenios, con imágenes digitales y una columna sonora que dan vida a secuencias espectaculares y episodios del legendario palacio (en realidad, no se trataba de una sola gran residencia, sino de un conjunto de edificios y de espacios verdes), incluyendo su descubrimiento en pleno Renacimiento cuando los artistas, entre ellos Rafael, se introducían en las salas secretas guiados por la luz de antorchas.

Tras la muerte de Nerón (68 d. C), sucesivos emperadores acabaron «restituyendo al pueblo romano» los terrenos de la Domus Aurea. Trajano, el primer emperador de origen hispano, que reinó desde el 98 hasta su muerte en el 118, construyó las espectaculares termas que llevan su nombre sobre los cimientos de la Domus Aurea.

Un proyecto personal

La originalidad de este proyecto de vanguardia tecnológica aplicada a la arqueología es que no se trata de ver un vídeo en una simple sala, sino que se ofrece una «experiencia multisensorial y dinámica» en el interior de doce ambientes seleccionados. Adquiere así especial valor un monumento complejo y legendario, situado a dos pasos del Coliseo. «Es la primera vez que se realiza un proyecto de tales dimensiones. Gracias a las nuevas tecnologías se ofrece una experiencia multisensorial sin precedentes, capaz de recuperar una memoria cancelada desde los tiempos de Trajano», explica Francesco Prosperetti, superintendente de bienes arqueológicos de Roma.

Prosperetti añade que este viaje virtual y «real» ofrece una perspectiva extraordinaria de la casa de Nerón, superior incluso a la que se mostrará con la completa restauración de la Domus. Es decir, hoy podemos ver la Domus Aurea tal y como era para Nerón. Mientras, continúan los trabajos de restauración, tanto en el interior como en el exterior del palacio. «La Domus podrá renacer en cuatro o cinco años. Y en el 2.022 podrá abrirse enteramente al público», añade Prosperetti.

Esta aventura digital a la Casa Dorada, entre oros, luces y jardines, se realizará solamente los sábados y domingos, desde el 4 de febrero, en grupos de 25 personas, con reserva en la web oficial www.coopculture.it, al precio de 14 euros.

 

4 febrero 2017 at 11:17 am Deja un comentario

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