Posts tagged ‘arqueología Grecia’

Arqueólogos localizan importante templo de Artemisa en isla griega de Eubea

Un equipo de arqueólogos griegos y suizos localizó en la isla griega de Eubea, tras diez años de excavaciones, los restos del templo de Amarysia Artemisa, el lugar de culto más importante de la antigüedad en esta isla.

Excavaciones en el yacimiento de Eubea. Foto: protothema

Fuente: EFE  |  ABC
22 de septiembre de 2017

Los arqueólogos hallaron varios edificios construidos entre los siglos VI y II a.C. y una fuente subterránea, así como una serie de inscripciones que hacen referencia a Amarysia Artemisa.

“El hallazgo de las inscripciones es muy importante porque no deja ninguna duda de que el templo es el de Amarysia Artemisa”, declaró a Efe Amalia Karapasjalidu, la arqueóloga griega que dirige las excavaciones en el yacimiento.

Karapasjalidu explicó que el periodo de auge del templo se sitúa entre los siglos IV y II a.C., aunque hay indicaciones claras de que el lugar se utilizaba para el culto de Artemisa en periodos anteriores y posteriores a estos siglos.

“Unos hallazgos datan incluso del periodo geométrico (siglos IX-VIII a.C.) y el material de construcción de la fuente fue reutilizado una segunda vez, lo que en la antigüedad ocurría con frecuencia”, dijo Karapasjalidu.

La existencia de este templo es mencionada por primera vez en la obra del geógrafo Estrabón, del siglo I a.C.

En el volumen X de su obra, Estrabón sitúa el templo a una distancia de siete estadios (un estadio equivalía aproximadamente a 185 metros), es decir, casi un kilómetro y medio, de la ciudad de Eretria.

Seguir esa referencia resultó en que la búsqueda del templo se hizo durante décadas en lugares erróneos, hasta que el profesor de la universidad de Neuchâtel, en Suiza, Denis Knoepfler, especialista en inscripciones, mostró, a finales de los años 70, que la verdadera distancia de Eretria al templo era de 60 estadios, es decir, unos 11 kilómetros.

“En los años 90, iniciamos una excavación en un lugar cercano al templo, tras la detención de una banda que llevaba a cabo allí excavaciones arqueológicas ilegales, y hallamos centenares de pequeñas estatuas con uso ritual dedicadas a Artemisa. Entonces me convencí de que el templo estaba en los alrededores”, explicó Karapasjalidu.

La arqueóloga resaltó que su equipo halló al inicio de su excavación del yacimiento actual una importante galería del siglo IV a.C.

“Estábamos convencidos de que se trataba del templo de Artemisa, pero no teníamos la prueba de las inscripciones que hemos hallado este año”, concluyó Karapasjalidu.

 

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22 septiembre 2017 at 2:07 pm Deja un comentario

Arqueólogos griegos y británicos hallan una de las mayores tumbas micénicas

Se trata de una tumba colmena hecha para una sola persona, en la que se han encontrado multitud de piezas bien conservadas

Fotografía facilitada por el Ministerio de Cultura de Grecia del equípo de arqueólogos griegos y británicos que han hallado una de las más grandes y mejor conservadas tumbas de la civilización micénica cerca de la ciudad de Livadiá, a unos 138 kilómetros al norte de Atenas. EFE/YANNIS GALANAKIS

Fuente: EFE – Atenas  |  Público
11 de septiembre de 2017

Arqueólogos griegos y británicos han hallado una de las más grandes y mejor conservadas tumbas de la civilización micénica cerca de la ciudad de Livadiá, a unos 138 kilómetros al norte de Atenas, anunció hoy el Ministerio de Cultura heleno.

La tumba data de la mitad del siglo XIV AC, es la novena más grande de las 4.000 del periodo micénico halladas en los últimos 150 años y está situada en las proximidades de la antigua ciudad de Orcómeno, una de las más poderosas de aquel periodo.

Consta de una roca tallada, con un corredor de 20 metros de largo que conduce a una cámara sepulcral de 42 metros cuadrados. El techo de esta cámara, que inicialmente estaba a una altura de 3,50 metros, se derrumbó en la antigüedad y cubrió los restos del hombre sepultado y de sus ajuares funerarios, lo que los protegió de los habituales saqueos de yacimientos arqueológicos.

El esqueleto hallado en el centro de la cámara pertenecía a un hombre de entre 40 y 50 años y por el tipo de piezas que le rodean, se deduce que era un guerrero.

Vasijas de barro encontradas en una de las más grandes y mejor conservadas tumbas de la civilización micénica. EFE

Junto al difunto los arqueólogos hallaron partes de bridas de caballo, fragmentos de arcos, varias flechas, un anillo de sellar y joyas de estaño, lo que indica que pertenecía a la nobleza de Orcómeno.

Uno de los grandes valores de este hallazgo es que se trata de una tumba colmena hecha para una sola persona y que la gran riqueza de las piezas bien conservadas permitirá a los arqueólogos tener una idea más clara de las costumbres funerarias que regían en aquel periodo de la civilización micénica.

Además se trata de la segunda vez que se hallan joyas en la tumba de un guerrero.

La primera fue en el espectacular descubrimiento, en 2015, en Pilos (sur de la península del Peloponeso) del sepulcro de un guerrero de la Edad de Bronce, repleto de joyas, con más de un millar de piezas de ajuar.

Hasta ahora se creía que las joyas solo formaban parte del ajuar funerario de las mujeres.

Las excavaciones en la tumba de Orcómeno comenzaron este año y durarán previsiblemente hasta 2021, indicó el ministerio.

 

11 septiembre 2017 at 9:03 pm Deja un comentario

Los teatros griegos tenían escenarios móviles

Ya disponían de una moderna escenografía hace más de 2000 años

Plano y foto del teatro de Mesene. Kumamoto University

 

Fuente: EurekAlertVicente Fernández  Quo.es
13 de julio de 2017

Los antiguos griegos son los padres del teatro tal y como lo conocemos. Pero, poco a poco, se va descubriendo que algunos de los adelantos técnicos que están presentes en los modernos escenarios, tampoco eran ajenos para ellos. Así se desprende de un estudio realizado por arquitectos de la Universidad Kumamoto, en Japón y, según el cual, algunos teatros helenos ya disponían de escenarios móviles.

Los autores de la investigación han estado estudiando las ruinas del teatro de la antigua ciudad griega de Mesene, y han descubierto una extraña hilera de piedras que también está presente en otro teatro situado en el territorio de la antigua Esparta.

Los análisis realizados demuestran que esas piedras eran usadas como apoyos para transportar diversos escenarios, que se situaban sobre el principal. Existían documentos escritos que apuntaban a esa posibilidad, pero hasta ahora, nunca se había encontrado una prueba material de que fuera realmente así.

Los investigadores han llegado a la conclusión de que tanto el escenario como el llamado proscenio (una pieza situada entre el escenario principal y el foso de la orquesta), eran móviles. Y, aunque todo indica que disponían de ruedas, debió ser necesario un gran despliegue de fuerza para poder moverlos.

Localización de Mesene. Kumamoto University

 

14 julio 2017 at 7:45 pm Deja un comentario

Exploran las estructuras portuarias y los naufragios de la isla sagrada de Delos

Unas exploraciones subacuáticas recientes han permitido conocer sus restos antiguos y olvidados, entre ellos un dique y cientos de ánforas del Mediterráneo occidental

Exploraciones subacuáticas. Un arqueólogo subacuático examina unas ánforas del período helenístico. Foto: Ministry of Culture, Greece

Fuente: ALEC FORSSMANN NATIONAL GEOGRAPHIC
29 de mayo de 2017

Las exploraciones subacuáticas realizadas durante este mes de mayo en la pequeña isla de Delos, uno de los lugares más sagrados de la Antigua Grecia, han permitido investigar sus restos sumergidos, especialmente el gran dique que antiguamente protegía el puerto principal de la isla y sus naufragios, que datan desde el siglo V a.C., cuando Atenas formó la Liga de Delos para continuar la guerra contra los persas, hasta el período helenístico, cuando Delos fue atacada por Mitrídates VI, rey del Ponto.

El dique que protegía el puerto principal de Delos de los fuertes vientos del oeste se oculta actualmente por debajo del nivel del mar, que ha aumentado más de dos metros desde los tiempos antiguos, según explica el Ministerio de Antigüedades de Grecia en un comunicado que ha difundido hoy. La construcción sumergida es maciza e impresionante, de 160 metros de largo y con unos enormes bloques de granito en su estructura superior.

El dique protegía el puerto de los fuertes vientos del oeste

Por otro lado se han encontrado diferentes restos de época helenística, sobre todo cientos de ánforas que fueron utilizadas para el transporte de vino y aceite de Italia y del Mediterráneo occidental. “Resulta interesante la presencia de ánforas de fuera del mar Egeo (Italia, España y el norte de África), lo que demuestra la amplitud comercial de Delos durante el período helenístico”, destaca el comunicado. Los hallazgos arqueológicos confirman que Delos “fue una importante base comercial y durante un tiempo formó parte de una ruta marítima y comercial que unía el Mediterráneo oriental y occidental“.

Cientos de ánforas. Cientos de ánforas permanecen en el fondo marino de Delos. Foto: Ministry of Culture, Greece

 

Ánforas del Mediterráneo occidental. Cientos de ánforas que fueron utilizadas para el transporte de vino y aceite de Italia y del Mediterráneo occidental. Foto: Ministry of Culture, Greece

 

Amplitud comercial de Delos.“Resulta interesante la presencia de ánforas de fuera del mar Egeo (Italia, España y el norte de África), lo que demuestra la amplitud comercial de Delos durante el período helenístico”, destaca el Ministerio de Cultura de Grecia. Foto: Ministry of Culture, Greece

 

Restos de un naufragio. Las ánforas formaban parte del cargamento de diferentes embarcaciones que naufragaron. Foto: Ministry of Culture, Greece

 

30 mayo 2017 at 7:59 am Deja un comentario

Descubierta en Salamina una tumba con ajuares funerarios de época micénica

Fuente: ANA – MPA  |  Greek Reporter      29/04/2017
Fotos: Ministerio de Cultura de Grecia

Una tumba micénica con ajuares funerarios que datan de los siglos XIII-XII a.C. ha sido descubierta en el centro de la localidad principal de la isla de Salamina, en Grecia, durante unos trabajos de conexión de una vivienda a la red central de alcantarillado.

En declaraciones a la Agencia de Noticias de Atenas y Macedonia (ANA) el pasado viernes, la arqueóloga Ada Kattoula, del Eforato de Antigüedades del Ática Occidental, el Pireo y las Islas, ha señalado que es la tercera tumba localizada en la zona, tras las dos descubiertas en 2009 durante los trabajos de instalación de las tuberías de alcantarillado. Estos hallazgos han llevado al descubrimiento de 41 vasos de cerámica intactos en muy buenas condiciones, con decoraciones de grabados típicas de la época, así como piezas de aproximadamente 10 vasos más, ha indicado.

“Las condiciones de excavación son extremadamente difíciles porque en la zona hay muchos manantiales y estas tumbas, que han sido excavadas en la roca, son propensas a las inundaciones. Necesitábamos bombas para vaciar el agua. Con gran dificultad técnica y la asistencia significativa del contratista hemos podido investigar”, ha señalado Kattoula.

La tumba forma parte de una necrópolis de época micénica descubierta hace tiempo y que ya fue investigada en las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en los años 1964, 1992 y 2009. La cámara, tallada en la roca natural en la zona, mide 2,6 metros de largo por 2,9 metros de ancho y  tiene una altura de 1,5 metros en su punto más alto. Es un poco más pequeña que las otras dos tumbas de la necrópolis, que miden 3 x 3 metros.

La tumba contenía los restos óseos de al menos cinco personas, indicando que era una tumba grupal típica de la época. Las tumbas de cámara estaban excavadas en la roca y consistían en una cámara con forma más o menos cuadrada a la que se accedía a través de un corredor o dromos. Con cada nuevo enterramiento, la entrada se abría y los restos de los muertos anteriores se apartaban a un lado para dejar espacio al nuevo cuerpo y a su ajuar. La tumba permanecerá enterrada mientras se estudian los esqueletos y los vasos encontrados dentro. El hallazgo contribuirá en gran medida a darnos una imagen completa de la necrópolis micénica de Salamina.

30 abril 2017 at 10:39 am Deja un comentario

Aristóteles, Dimitris y el sexo

Aventuras en el regreso al supuesto sepulcro del filósofo en la antigua ciudad griega de Estagira

Dimitris Sarris, pensativo ante la que se cree que es la tumba de Aristóteles en la vieja Estagira, junto a la moderna Olympiada. J. A.

Fuente: JACINTO ANTÓN > Barcelona  |  EL PAÍS
29 de abril de 2017

Conozco pocas personas que hayan estado dos veces en la tumba de Aristóteles, y yo soy una de ellas; es verdad que queda un poco a desmano. En realidad, no hay una certidumbre absoluta de que el monumento que se alza entre las ruinas de la antigua Estagira, en un promontorio boscoso junto al mar en las afueras del pueblecito griego de Olympiada, en Macedonia, sea el lugar de descanso final del filósofo, pero existen muchos indicios. Y están, sobre todo, el ferviente convencimiento y el contagioso entusiasmo de Dimitris Sarris, el propietario del hotel Germany de Olympiada —que también es el feliz dueño de su principal competencia, el Liotopi, casi enfrente—. Dimitris es el factótum de esta pequeña localidad de la Calcídica y parece salido, según el humor que tenga, de las páginas de uno u otro de los dos hermanos Durrell, Gerald y Larry.

Alzó una ceja el otro día al verme aparecer de nuevo en su restaurante, pero enseguida se sentó a nuestra mesa (esta vez yo viajaba con unos amigos) y se puso a planificar nuestra estancia y los menús de los días sucesivos mientras escanciaba generosamente un estupendo Tsantali blanco de los viñedos de la vecina península del Monte Athos. Yo había conseguido arrastrar arteramente a mis compañeros a esta esquina de Grecia con la promesa de unos días idílicos en las estupendas y desiertas playas de la zona, pero mi agenda secreta estaba llena de visitas a yacimientos arqueológicos y monumentos (de Anfípolis y Argilos a los monasterios del monte Athos, que ya saqueamos una vez los catalanes), empezando por el regreso a la vieja Estagira y la supuesta tumba de su más célebre hijo: a ver si arañábamos un poco más el misterio.

El empleo de consoladores, insistía Dimitris, no ha de ir en desdoro de los varones griegos sino que se debía a que estos pasaban fuera de casa mucho tiempo, en las guerras.

Así que a la mañana siguiente allí estábamos pertrechados como viajeros del Grand Tour junto a la pequeña iglesia de los santos Nikolaos y Anastasia. Ataviado con camisa impoluta y americana, Dimitris se empeñó en ofrecernos una visita guiada por las ruinas (que ya conozco como la palma de mi mano), dedicando especial atención a las féminas del grupo y ofreciéndonos no solo informaciones arqueológicas sino consejos prácticos como qué hacer si te ataca un enjambre de abejas (estirarte en el suelo y levantar las piernas: las abejas atacarán a tu parte más elevada, o al menos eso sostiene Dimitris). Nos alertó de que entre las piedras, donde las raíces tropiezan con el mármol, como diría Yannis Ritsos, puedes encontrar víboras cornudas, ohiá en griego. Empezamos en la acrópolis de la ciudad, con sus maravillosas vistas sobre el mar de un azul deslumbrante, y fuimos descendiendo por los senderos a la fresca sombra de los pinos y los olivos que cubren todo el promontorio. Es la mayoría terreno arqueológicamente virgen, pues solo se ha excavado un 7 % de Estagira.

La visita al monumento que el arqueólogo Kostas Sismanidis, gran amigo de Dimitris, acredita como la tumba de Aristóteles la realizamos con reverencial respeto. Dimitris nos enseñó detalles como la extraña posición vertical de algunos bloques y aventuró en voz baja y mirando a un lado y otro hipótesis sobre la existencia de una cripta secreta. En realidad, lo más probable es que la urna que contenía las cenizas de su paisano estagirita desapareciera hace mucho tiempo. “Si encontramos las cenizas todo cambiará para bien en Olympiada”, suspiró Dimitris.

Desde mi anterior visita el verano pasado hay pocas novedades arqueológicas: la excavación apenas ha avanzado pero se ha instalado una pasarela de madera y un banco, de forma que ahora puedes sentarte junto a las ruinas y pensar, no sé, en la Ética Nicomáquea. Presa de una súbita inspiración, extraje de mi mochila mi ejemplar de la Poética —nunca viajo sin él a la tumba de Aristóteles— y le pedí a Dimitris que nos leyera un pasaje. Lo hizo emocionado y por un momento, allí, bajo el sol, la noble cabeza con el escaso cabello agitado por la brisa del mar, pareció transfigurarse en el busto de mármol del filósofo que preside la plaza de Olympiada.

Un visitante en las ruinas de Estagira.

Marchamos con el alma más ligera y Dimitris ya había pasado de la Grecia clásica a los chistes y explicaba el de César y la trirreme cuando llegamos a una zona de ruinas de viviendas. Dimitris contó entonces que aquí habían aparecido dos, ejem, penes de cerámica, de tamaño natural (si es que existe tal cosa) y realistas hasta lo más explícito. A la vista de que había logrado captar la atención de las chicas, que antes estaban más por la perspectiva de playa que por la planimetría de la polis, el cicerone entró en detalles. Los dos falos presentaban orificios donde debían, y al parecer se rellenaban con líquidos calientes para su uso como “juguetes sexuales”, consoladores, vamos. Al principio pensé que había entendido mal, puesto que el inglés de Dimitris es casi tan malo como el mío, pero no cabía duda: el griego estaba ofreciendo una auténtica clase de erótica en la cuna —y posiblemente última morada— de Aristóteles. El empleo de consoladores, insistía Dimitris, no ha de ir en desdoro de los varones griegos sino que se debía a que estos pasaban fuera de casa mucho tiempo, en las guerras. Virilidad no faltaba en esa época y he ahí la falange macedónica, los espartanos y Epaminondas. Se cumplía. Le pregunté por el destino de los dos apéndices. Se ensombreció. “¡Ah, katastrophi!”, exclamó con cara de Zorba, “los llevaron al museo de Polygiros, un día fuimos a verlos, al cabo son de aquí, ¡y no estaban!, ¡los habían escondido! Por pudor. ¡Pero si son parte de nuestra historia!”. Le expliqué que en Barcelona había sucedido algo similar con la muy dotada estatua de Príapo que pasó años en el ostracismo en un cuartito en el Museo de Arqueología junto al lavabo de señoras, donde, por otro lado, debía ser feliz.

En su interés por el sexo, en realidad, si bien se piensa, Dimitris no hacía sino seguir el ejemplo de Aristóteles, ese hombre de infinita curiosidad que sostenía que los calvos tienen más fluido seminal y que los humanos somos especialmente libidinosos, como lo demuestra, decía, que solo nosotros y los caballos tengamos sexo durante el embarazo. Más cuestionable quizá es su afirmación de que a las sacerdotisas menopáusicas de Caria (Anatolia) les crece la barba y lo de que la sepia hembra es menos solidaria que el macho, en el contexto de su visión sombría en general del carácter femenino (véase el estimulante La laguna, cómo Aristóteles inventó la ciencia, de Armand Marie Leroi, Guadalmazán, 2017).

Abandonamos la vieja Estagira más sabios para vivir otras aventuras griegas, entre ellas la bronca de Alexandros, el flamígero guardia del túmulo de Kasta, y el atraco de una mesonera búlgara en Ouranopolis. Pero lamenté tener que marcharme sin conocer a Menelao, el tejón que acude cada noche a comerse los higos al jardín del Liotopi. El año que viene vuelvo, Dimitris. Y raro será que no me hagáis estagirita de adopción.

 

29 abril 2017 at 10:19 am Deja un comentario

Arqueólogos griegos restauran el comedor ritual más antiguo del Egeo

Un equipo de arqueólogos griegos ha comenzado a restaurar en Despotikó, un islote deshabitado del mar Egeo próximo a la isla turística de Paros, tras 20 de años de excavaciones, un comedor ritual del siglo VI a.C. único en esta zona de Grecia por estar situado al lado de un templo de Apolo.


Fuente: EFE  |  eldiario.es
14 de abril de 2017

“Es el más antiguo comedor ritual de Egeo y el único edificado junto a un templo. Hemos averiguado que fueron los mismos constructores del templo de Apolo los que planearon levantar poco después el comedor”, explicó a Efe Yannos Kurayos, arqueólogo que dirige las excavaciones.

Tanto el comedor como el propio templo forman parte de un santuario que contiene en total de 18 edificios, en algunos de los cuales la excavación aún no ha empezado.

Según Kurayos la construcción de dicho templo, cuya fachada tiene siete pilares, de 3,8 metros de altura cada uno, data del 580 a.C., mientras que la del comedor del 550 a.C.

En esa misma época se comenzó a edificar en Atenas el tempo de Zeus Olímpico, que llegaría a ser el más grande del mundo helenístico.

El culto a Apolo en Despotikó, no obstante, viene de más antiguo, pues algunos de los hallazgos en el sitio arqueológico relacionados con la adoración al dios datan del siglo VIII a.C.

“En un extremo del comedor ritual hay tres altares donde se hacían los sacrificios. Además hay tres habitaciones, todas de 10 metros de ancho y de 10, 7 y 5 metros de largo respectivamente, con puertas orientadas tanto al este y como al oeste”, describió Kurayos.

Además el comedor tenía una altura tres metros, con un techo inclinado cubierto de cerámica, y en el interior se han hallado huellas de sofás usados para comer y restos de cerámica de platos y vasos.

Los animales sacrificados eran asados en el altar y, según el ritual, sus partes traseras se distribuían entre los creyentes.

“A los creyentes nunca se les ofrecían los intestinos, la cabeza o las partes frontales”, precisó Kurayos.

Los arqueólogos hallaron asimismo huesos de cerdos, cabras, conejos, liebres, perdices y jabalíes, pero también de delfines y de atunes.

Un poco más alejado del conjunto del templo y del comedor se hallaron otros tres edificios, al parecer almacenes, donde estaban guardados el aceite, los cereales, las aceitunas y las legumbres.

Despotikó está situado en el centro de Egeo y era destino obligado para los barcos que atravesaban el mar cerca de la Cícladas por su puerto seguro, formado de manera natural por la geografía de la parte oriental de la isla, pues los arqueólogos suponen que, en los siglos anteriores al periodo clásico de la antigüedad griega, un istmo lo unía allí a la isla de Antíparos, al oeste de Paros.

“Hemos hallado objetos fabricados en Corinto, en Egipto y en Asia Menor. Los que hacían las ofrendas allí eran marineros de todo el Mediterraneo oriental”, aseveró Kurayos.

Kurayos recalcó que el de Despotikó es el segundo santuario más importante de las Cícladas después del de la isla de Delos.

Dicho santuario fue construido y controlado por la ciudad de Paros, muy rica en la época y posteriormente gracias a las canteras del famoso mármol de su isla, que se exportaba a todo el Mediterráneo oriental.

En Despotikó, además del culto al dios griego Apolo también se adoraba a Artemisa y Hestia.

Según Kurayos las excavaciones avanzan a un paso rápido, gracias a donaciones de fundaciones privadas, y en unos tres años el sitio arqueológico podrá ser visitado.

 

14 abril 2017 at 9:22 pm Deja un comentario

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