Posts tagged ‘antigüedad clásica’

Mary Beard: “Roma y nosotros. Cómo entender la herencia romana en nuestro tiempo”

“Roma y nosotros. Cómo entender la herencia romana en nuestro tiempo”, conferencia de la Dra. Mary Beard (University of Cambridge), presentada por la Prof. Carmen Fernández Ochoa (Universidad Autónoma de Madrid) y Dr. Javier Salido Domínguez (Universidad Complutense de Madrid), primera del ciclo “Diálogos con el mundo clásico”.

Fuente: Canal del Museo Arqueológico Nacional de España en Youtube

 

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12 septiembre 2017 at 1:46 pm Deja un comentario

Mary Beard: “Es una locura comparar el Imperio romano con la Unión Europea”

La historiadora británica, galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales el año pasado, ha estado esta semana en nuestro país cumpliendo una apretada agenda. Además de asistir a su investidura como Doctora Honoris Causa por la Universidad Carlos III ha ofrecido dos conferencias en el Museo Arqueológico y la Fundación Telefónica sobre diversos aspectos del mundo que mejor conoce, el de la Antigüedad clásica.

Mary Beard

Fuente: ANDRÉS SEOANE  |  EL CULTURAL
8 de septiembre de 2017

“Me gusta comparar a la gente con alumnos de primero de carrera. Son inteligentes pero ignoran muchas cosas, y para mí es un placer el poder enseñarles”. Y además lo hace magníficamente. No por nada la historiadora británica Mary Beard (Shropshire, 1955), última Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, es conocida como “la clasicista más conocida del mundo”. Su concepción de la historia, que aúna divulgación con escepticismo y conceptos complejos con explicaciones prácticas (y muy divertidas) causa furor entre el público que lee su libros y columnas y sigue sus documentales en la BBC. También sus, en muchos casos, polémicas y heterodoxas opiniones, que generan encendidos debates en Twitter, donde tiene más de 150.000 seguidores.

Esta semana la autora de SPQR ha estado de gira por España para asistir a su investidura como Doctora Honoris Causa por la Universidad Carlos III, “por sus relevantes méritos académicos y profesionales”, a propuesta del Instituto de Historiografía Julio Caro Baroja. Además ha tenido tiempo para impartir dos conferencias, la primera en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) el miércoles, donde la cola desbordaba el jardín del edificio y solo pudieron entrar los más tempraneros; y la segunda esta tarde en el Espacio Fundación Telefónica, para la que las entradas gratuitas se agotaron una hora más tarde de ser puestas a disposición del público. Todavía permanecerá unos días en nuestro país donde el domingo comenzará en Cádiz el rodaje de un nuevo documental con Julio César como protagonista.

Si hoy tuviéramos a Cicerón aquí no nos entenderíamos con él y el no entendería nada de nuestra vida”

Pregunta.-¿Cuáles son los peligros de ver la historia con los ojos de hoy, de no contextualizar?
Respuesta.- Ese es el gran peligro de los que investigamos la historia y de los que la aprenden, claro. Es complejo, porque en el caso de los romanos, ellos comparten muchos de los problemas que podamos tener hoy en día, como el vivir en una gran ciudad, pero si hoy tuviéramos a Cicerón aquí, seguramente no nos entenderíamos con él y el no entendería nada de nuestra vida. Tendemos a quedarnos solo con los paralelismos, pero siempre es en realidad un tira y afloja, un toma y daca. Es como si el historiador fuera una persona que está caminando sobre una cuerda floja. A un lado miras y ves algo totalmente desconocido y raro, y a otro lado es todo muy familiar y muy como nosotros. Para mí esta es la parte interesante de estudiar el pasado y es algo que no solo pasa con la Antigüedad, ocurre aunque estudies el siglo XIX. Tampoco hay una respuesta correcta necesariamente a eso, por lo que lo único que trato de hacer es mostrarle a la gente esas dos partes para que por un lado les atraiga la familiaridad, porque si no te ves relacionado de alguna forma contigo no puedes empatizar; y por otro lado presentar algo raro y anómalo, que gusta y ofrece un atractivo de estudio y de conocimiento.

P.- Como comentaba el otro día en el Museo Arqueológico, ¿cómo nos concierne hoy Roma? ¿Qué podemos aprender y dónde acaban estas enseñanzas?
R.- Hay que tener mucho cuidado a la hora de pretender tomar lecciones de Roma sin examinarlas. No tenemos que pensar que esas enseñanzas podemos aplicarlas sin más, sin actualizarlas. Quizá tenemos nosotros más que enseñar a los romanos que al revés. No estoy muy interesada en esos profesores e historiadores nostálgicos que piensan que Roma es algo que hay que copiar y emular. Mejor no hacerlo, créame. Pero sí pienso que la historia de los romanos, esa época de la Antigüedad, podría llevarnos a entendernos mejor a nosotros mismos, es decir, el estudio de las diferencias nos hace vernos con otros ojos, para lo bueno y para lo malo. Establecer un diálogo con esa época es una manera de reexaminarnos a nosotros mismos más que de aprender lecciones.

En muchos aspectos somos herederos de los debates políticos y sociales que ya se daban en Roma hace 2.000 años”

En ese sentido, Beard destaca que en muchos casos no somos conscientes de la impronta y de la influencia que en muchos aspectos políticos y sociales de nuestro día a día tiene la cultura romana, cuya visión del mundo y legado son alargados. “Sin duda la cultura occidental no debe todo a los griegos o romanos, y yo lo agradezco, pero sin duda hemos heredado muchas convenciones y reglas del mundo clásico”, explica. “Hoy en Occidente tenemos unos debates muy similares a los que podía haber en Roma, aunque las respuestas quizá podrían no ser las mismas. Pero hemos heredado formas de pensar y de afrontar los dilemas y cuestiones políticas, y en cierta forma somos herederos de sus mismos debates, como por ejemplo las libertades civiles y todo eso”. Recuerda la historiadora que “han existido en la historia de Roma una serie de debates constantes, como el terrorismo político plasmado en figuras como Julio César o Catilina o la esclavitud y sus límites, que han trascendido hasta hoy y se han convertido en mitos funcionales de nuestras sociedades“. Es en esta capacidad de Beard para acercar Roma a la actualidad, para demostrar que nuestros dilemas ya estaban sobre el tablero hace 2.000 años, en donde radica la mayor parte de su éxito.

P.- En toda su obra late la idea de que en toda su historia, mítica y real, Roma deja claro su papel inclusivo y multicultural, ¿deberíamos recoger hoy ese mensaje? ¿Cómo?
R.- Sí, es cierto que Roma, tanto a nivel Imperio como a nivel ciudad, no solo era inclusiva, sino que además tenía una alta conciencia de serlo que estimaba mucho, porque no es lo mismo serlo por casualidad y no a propósito. Eso es algo que a nosotros nos sorprende hoy en día, pero lo que tenemos que tener en cuenta es que quizá no todo era de color de rosa, que también allí había xenofobia y marginalidad. Pero en líneas generales de esa cualidad del espíritu romano debemos sacar lecciones, porque lo describamos como lo describamos, un imperio exitoso, brutal o militarista, se construyó a base de incorporar a los extranjeros y no a base de excluirlos. Ellos lo hicieron de esa manera y nosotros, en cierto modo, estamos haciendo las cosas distintas. Aún así, la comparación no es posible a ningún nivel más que general, es una locura comparar el Imperio romano con la Unión Europea, pero aunque no nos adhiramos a su sistema, por lo menos debería servirnos para ver que existen otros caminos, otras vías posibles a las que está explotando Europa hoy en día.

El multiculturalismo de Roma debería servirnos para ver que existen otras vías posibles a las que está explotando Europa”

La intensiva visita de Mary Beard a nuestro país se ha cerrado esta tarde con otra conferencia, pronunciada en este caso en el auditorio de la Fundación Telefónica, en la que la historiadora británica se ha explayado sobre uno de sus temas favoritos, la perspectiva feminista, el análisis del papel de la mujer en ese mundo clásico que tan bien conoce y las consecuencias derivadas de esa visión antigua en la actualidad. “Quiero reflexionar sobre la silenciacion de la mujer desde el homerismo clásico hasta la Roma imperial y sobre alguna de las formas en las que las voces de las mujeres no se escuchan en las variadas esferas de nuestro mundo actual. Una sordera generalizada en nuestra sociedad”, ha comenzado.

Así, bajo el título de Women’s speech, women’s power, Beard ha hablado de los discursos que han influido en el silenciamiento de las mujeres desde la Grecia antigua hasta la actualidad y el papel que juega la mitología clásica en nuestras propias representaciones del poder, o la ausencia de este, en el caso de las mujeres. “Este tema es mucho más complicado que una simple misoginia, a lo que alguna gente quiere reducir este problema”, se ha lamentado. “Hay una gran carga histórica detrás de la silenciación de las mujeres que se remonta a toda la tradición clásica grecolatina y que pervive hoy, pero ya va siendo hora de cambiarlo”.

 

9 septiembre 2017 at 10:00 am 1 comentario

“Atenas era una oligarquía; por eso es útil para comprender lo que hay tras la política”

Héctor G. Barnés | El Confidencial      03/04/2014

Luciano Canfora, el reconocido profesor de filología clásica de la Universidad de Bari, explica a raíz de la publicación de su último trabajo aquello que, a su juicio, debería recordarse de la Atenas clásica

Rafael-La-escuela-de-Atenas

‘La escuela de Atenas’, de Rafael Sanzio, es una celebración renacentista de la filosofía y ciencia de la Atenas clásica

“La lucha política abierta, el debate en público y el conflicto intelectual son la verdadera herencia de Atenas. Una herencia duradera, mucho más fecunda que la retórica banal omnipresente en la enseñanza escolar”. De esta manera, el veterano profesor de filología clásica de la Universidad de Bari Luciano Canfora explica a El Confidencial aquello que, a su juicio, debería recordarse de la Atenas clásica, principal protagonista de su último trabajo, El mundo de Atenas (Anagrama).

En él, el autor de La historia falsa (Capitán Swing) somete a escrutinio la actual capital del Ática para someter a prueba la idílica imagen que de ella se ha transmitido durante los últimos siglos, y revelar otra menos amable, donde la eliminación del enemigo político, la esclavitud o la concentración del poder eran mucho más habituales de los que sus defensores querrían creer. ¿De dónde surge tal mito? “Durante la Revolución Francesa, los políticos que se sentaban en la tribuna, los periodistas en la prensa y los profesores de los ‘colegios centrales’ volvían a menudo sobre las ‘repúblicas de la época grecorromana’ (Atenas, Esparta y Roma)”.

Canfora-El-mundo-de-AtenasSu conocimiento sobre la Antigüedad clásica era “superficial”, en palabras de Canfora, que recuerda que durante el siglo XIX, “se admiraba a Atenas por su literatura y no por su política”, con contadas excepciones como George Grote –autor de la Historia de Atenas– y sus adláteres. “Por el contrario, los historiadores conservadores o simplemente de derechas no dudaron en documentar aquello que consideraban como los desastres de la democracia ‘a lo Atenas’”.

Sin embargo, Canfora considera que esta visión apenas ha inspirado a los políticos modernos. “Es el caso de Ségolène Royale cuando era candidata a la presidencia de la República”, explica el historiador. “Ella había imaginado el sorteo de los representantes del pueblo ‘a la manera de Atenas’, pero todo el mundo se mofó de dicha propuesta”.

La fiesta de la democracia

Si hay algo que resulta particularmente problemático con el mito de Atenas es que, unido indefectiblemente a él, se encuentra el de la democracia, la forma de gobierno existente en la mayor parte de países desarrollados actuales. ¿Sigue siendo útil este mito, a pesar de sus debilidades? Canfora propone revertir dicha pregunta, al señalar que “el descubrimiento de la verdadera naturaleza oligárquica de la ‘democracia’ ateniense es de una utilidad máxima para comprender mejor aquello que se oculta entre los bastidores de nuestros sistemas políticos”.

Esta oligarquía de la que habla Canfora contrasta con los alrededor de 115.000 esclavos que pudieron llegar a formar parte de la servidumbre ateniense, y que carecían por completo de derechos civiles y políticos. Esclavos tanto por nacimiento como por sentencia, el historiador recuerda que en el siglo XIX Alexis de Tocqueville escribió en La democracia en América que  “Atenas, con su sufragio universal, no era más que una aristocracia amplia”. Algo refrendado por el marxista Vere Gordon Childe, autor de Qué sucedió en la historia, cuando en 1941 señaló que “el ‘pueblo’ ateniense no era otra cosa que una clase dominante bastante extensa y diversificada”.

Pensadores de escuelas e ideologías contrapuestas que, junto con el “elitista-radical” Max Weber, llegaron a una misma conclusión: el poder estaba en manos de los menos, que utilizaban a la mayoría en su provecho. A tal respecto, Canfora añade que “la esclavitud, al igual que la explotación de los aliados, se encontraba en la ‘base’ de la democracia ateniense, que derivó en su opuesto”.

Cómo se construye una falsa democracia

La maquinaria ideada por los gobernantes de Atenas entre la reforma de Clístenes en el 508 a.C. y la muerte de Sócrates en el 399 a.C., ha utilizado herramientas semejantes a las de las naciones modernas para construir su identidad y eliminar al disidente. En ese sentido, Canfora destaca que la derrota del Gran Rey Jerjes durante las Segundas Guerras Médicas “fue largamente explotada para legitimar el imperio, es decir, la dominación sobre los aliados”, que habían apoyado al persa durante la invasión de Atenas. “Los aliados fueron acusados de no reconocer su lealtad”.

Es en ese punto donde irrumpe Heródoto, uno de los más importantes historiadores de la Atenas clásica, a pesar de haber nacido en Halicarnaso (entonces bajo el poder del Gran Rey), señaló que “quien diga que los atenienses fueron los salvadores de Grecia no faltará a la verdad, pues la balanza se habría inclinado a cualquiera de los lados que ellos se hubieran vuelto. Habiendo decidido mantener libre a Grecia, ellos fueron quienes despertaron a todo el resto de Grecia que no favoreció a los persas y quienes, con ayuda de los dioses, rechazaron al Gran Rey”. En opinión de Canfora, “la legitimación más clara del ‘derecho del imperio’”. Una estrategia retórica que “se ha observado por parte de Estados Unidos o la URSS después de la Segunda Guerra Mundial”.

Luciano-Canfora

El historiador advierte que todo imperio repite estrategias semejantes, y que al igual que Atenas acababa con sus enemigos a través de la violencia física, el ostracismo, el exilio o el asesinato, este procedimiento ha sido imitado por Estados Unidos desde el siglo XIX. Ejemplo de ellos son las muertes de Lincoln, John Fitzgerald Kennedy o Martin Luther King, que tienen sus ecos en la eliminación de Efialtes, Hiparco, Androcles o Frínico. “La historia ‘retórico-oleográfica’ dice una cosa muy distinta”, advierte Canfora. “Lleva a cabo su trabajo, que es el de la falsificación”.

Una de las víctimas más célebres del sistema ateniense fue Sócrates, una eliminación “de naturaleza política bien conocida”, tal como puso de manifiesto su contemporáneo Polícrates en su panfleto Acusación contra Sócrates, en el que enumeraba, entre los debes del filósofo, haber educado como un “mal maestro” a Alcibíades y Critias, considerados como “dos enemigos de la democracia”. Por si fuera poco, Sócrates, como su discípulo Platón, “no escatimaron ninguna crítica ante los considerables inconvenientes de la democracia ateniense”, lo que condujo a su eliminación.

Esparta, los nazis y la democracia actual

Paralela a la idealización de Atenas se ha producido una caricaturización de Esparta como una sociedad militarizada, racista y violenta que, no obstante, no se corresponde por completo con la realidad. “Isócrates ya dijo que el verdadero sueño de la ‘igualdad’ se había producido en Esparta, aunque cambió de opinión varias veces a lo largo de su vida”, recuerda Canfora. “Lo que es remarcable es que Esparta era un modelo al menos para parte de la élite ateniense. Decían que se trataba de ‘la Constitución perfecta’, y a veces se vestían a la manera espartana”.

No obstante, la reivindicación tardía de la sociedad espartana, en cuanto estructura militarizada y “aparentemente racial”, por los jacobinos y, en el siglo XX, por ciertos dirigentes nazis, quizá hayan generado otro mito, en el sentido absolutamente opuesto del de Atenas, es decir, negativo y autoritario.

“Hace unos años, Gabriel García Márquez protestó contra el ‘fundamentalismo democrático’ de la prensa y otros centros del poder político-mediático en Occidente”, concluye Canfora, autor a la sazón de Exportar la libertad (Ariel), en el que denunciaba la intromisión de un país en territorio ajeno para extender su sistema político. “Tenía razón y la fórmula que ha adoptado como síntesis de la dictadura oculta que nos oprime me parece completamente eficaz”, explica el historiador, aludiendo a esa mentira inherente a un gran número de democracias.

3 abril 2014 at 2:05 pm Deja un comentario

Nuevas preguntas sobre los clásicos

La catedrática de Cambridge Mary Beard revisa ideas e interpretaciones del mundo antiguo y resta dramatismo a quienes previenen sobre el ocaso de su especialidad

Mary-BeardFrente a quienes encaran con dramatismo el arrumbamiento de los clásicos en los planes educativos, la catedrática de Clásicas de Cambridge Mary Beard evalúa la salud de su especialidad con un diagnóstico que atenúa el tono apocalíptico que domina en lo que ya es un perpetuo lamento. “Uno de los sellos distintivos de los estudios clásicos como disciplina ha sido siempre la capacidad de cada generación de congratularse por su propio redescubrimiento de la Antigüedad clásica, al mismo tiempo que lamentaba el declive del aprendizaje clásico”, afirma. Esa disposición a reorientar lo que tiende a ser un debate cansino forma parte del estilo de Beard, investigadora suspicaz y desafiante que, pese a trabajar con una materia en apariencia bien fraguada, se empeña en una continua revisión, solvente, de lo que sabemos sobre los clásicos. “Una mirada moderna siempre encuentra formas de plantear nuevas preguntas y, a veces, encontrar nuevas respuestas”, sostiene en La herencia viva de los clásicos (Tradiciones, aventuras e innovaciones). Cada capítulo deja constancia del desafío de la autora a la tradición interpretativa y a la lectura cerrada de los hechos a través de las recensiones, algunas implacables, de los libros de quienes, en muchos casos, son sus colegas. Desde la convicción de que “las clásicas tratan de los griegos y de los romanos, tanto como de nosotros”, Mary Beard, autora de una magnífico libro sobre Pompeya, hace un ejercicio de búsqueda de la cercanía del lector sin renunciar a la exigencia académica, algo que no perdonarían las víctimas de tan punzante crítica.

Beard defiende el rigor de Arthur Evans, el descubridor de Cnosos, frente a un retorcido biógrafo, pese a que su afán reconstructivo alumbró el pastiche minoicocretense hoy pasto del turismo. Lamenta la alicorta interpretación que un autor de referencia como Donald Kagan hace de Tucídides o nos dibuja a Alejandro Magno como una creación romana. Una tendencia, la de inventar vidas en lugar de relatarlas con arreglo a lo que estrictamente conocemos, de rellenar los vacíos con inventiva, que persiste todavía hoy. Advierte, la también autora de El triunfo romano, de la inclinación de los historiadores del mundo de antiguo a obtener su material “a través de una combinación de becas académicas, conjeturas y ficción”. Una biografía de cualquier emperador romano “que se extiende más de cuatrocientas páginas está obligada a ser, en gran medida, ficción”, advierte en su reseña de “una oportunidad perdida” de relatar la vida de Adriano.

Las nuevas preguntas que de continuo nos formulamos someten esa visión de los clásicos a juicios fluctuantes. Quizá cambie nuestra idea del -en traducción libre- pelmazo Catilina al plantearnos si pudo “haber sido tanto un radical clarividente (la cancelación de deudas podría haber sido justo lo que Roma necesitaba en el año 63 a.C.) como un terrorista sin principios”. Éste constituye para Beard “el principal ejemplo del dilema clásico: ¿de verdad había monstruos bajo la cama, o fue todo una invención conservadora?” a la que Cicerón puso voz. La interpretación nos retrata.

Luciano Canfora, catedrático de Filología Clásica de la Universidad de Bari y otro de los grandes especialistas en el mundo clásico, apunta en La historia falsa que “el estudio de las sociedades antiguas se vuelve de inmediata actualidad. Nos ayuda a entender muchas cosas, dolorosas, de nuestro presente” regresivo. Y en un lúcido análisis del acontecer de ahora desde esa perspectiva concluye que los antiguos “pueden alimentar la consciencia y la sed de justicia de los modernos”.

Fuente: Andrés Montes | La Nueva España

4 noviembre 2013 at 9:04 am Deja un comentario

Algunos juegos de ordenador de tema clásico

Traemos hoy aquí algunos juegos de tema clásico recogidos de la web História Digital por si queréis estar un rato entretenidos en estos días de descanso. Podéis acceder al juego clicando en la imagen.

Achilles

En este juego podrás encarnar al famoso guerrero griego, casi invencible en la batalla. Elige entre modo de supervivencia o niveles y acaba con decenas de soldados enemigos. Podrás enfrentarte también con otros jefes y personajes famosos en cinco etapas diferentes.

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Alexander, Dawn of an Empire

Defiende el reino de Alejandro Magno del ataque de los enemigos. Organiza tus tropas y disponlas correctamente para intentar evitar que traspasen tus lineas defensivas y causen daño en tus estructuras básicas. Prueba que eres un general de confianza de uno de los mayores estrategas de todos los tiempos.

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Romanius

En Romanius podrás encarnar a un hoplita griego que busca vengarse de los cíclopes que han conquistado tu ciudad y han matado sin piedad a todos sus habitantes.

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Gladiator: Dressed to Kill

En este juego, desarrollado por BBCHistory, podrás interpretar a un entrenador de gladiadores que debe equipar a sus luchadores adecuadamente para que resulten vencedores en la arena. Si los gladiadores son equipados correctamente según su estilo de lucha, obtendrán la espada de madera del emperador, que representa la libertad.

23 julio 2011 at 10:58 am Deja un comentario


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