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Lo que se obvia de la homosexualidad en la Antigua Roma, entre la difamación y el mito

En Roma era prioritario diferenciar quién ejercía el papel de activo y quién el de pasivo, tanto a nivel sexual como social. El sexo se veía como un juego de poder y la homosexualidad era tolerada, en tanto, se mantuviera la distancia social

Fuente: CÉSAR CERVERA  |  ABC
7 de febrero de 2018

La vida sexual en la Antigüedad ha sido motivo de toda clase de mitificación. Grecia, y luego Roma, han sido fabulados como lugares donde la libertad sexual, indiferentemente de la inclinación de los amantes, se aceptaba a niveles que sonrojarían a puritanos de otros tiempos. Una idea simplista que ha dado como resultado afirmaciones erróneas como la de que Julio César o Alejandro Magno eran abiertamente homosexuales o que ir a una bacanal resultaba como quedar para tomar el aperitivo. La habitual morralla de cuando se analiza con ojos del presente acontecimientos y formas de pensar del pasado; y de cuando se trata de trasladar un concepto moderno a un tiempo donde ni siquiera existía una palabra equivalente a homosexualidad, ni en griego ni en latín.

El mito

Lejos del concepto moderno de homosexualidad entre adultos, los griegos practicaban la pederastia como una forma de introducción de los jóvenes (ya en la pubertad) a la sociedad adulta. Un mentor asumía la formación militar, académica y sexual de un joven –que no era considerado ni legal ni socialmente un hombre– hasta que alcanzaba la edad de casamiento. Lo tardío de los matrimonios y el papel limitado de la mujer en la sociedad alentaban este tipo de prácticas, que variaban radicalmente en función de qué ciudad-estado se trataba. Cosa distinta a la homosexualidad entre hombres adultos, que despertaba en muchas ocasiones comportamientos homófobos. Las relaciones entre hombres adultos de estatus social comparable, no así con esclavos, iban acompañadas de estigmatización social dada la importancia de la masculinidad en las sociedades griegas. La única excepción de normalidad social en estos casos se daba en antiguas relaciones pederastas que habían alcanzado la edad adulta.

Para los romanos la homosexualidad era también de carácter «punitivo», se sodomizaba a los prisioneros, a los enemigos, a los esclavos o a los extranjeros para dominarlos

A comienzos de la República romana, la homosexualidad estuvo penada incluso con la muerte por la ley Scantinia y quedó restringida en el ejército desde el siglo II a.C. Los elementos más conservadores de la sociedad romana calificaban estas relaciones como el «vicio griego» y lo atribuían a las causas de la decadencia de esta civilización. Solo el tiempo permitió que estas relaciones fueran aceptadas, aunque no faltaron los difamadores que sacaron provecho político al arte de los rumores de alcoba. Como recuerda el historiador Adrian Goldsworthy en el libro «César, la biografía definitiva», «aquellos senadores que tenían amantes varones solían hacerlo con discreción, a pesar de lo cual con frecuencia los opositores políticos les ridiculizaban públicamente».

Dos hombres y una mujer en un fresco de Pompeya.

Si bien en Grecia la línea roja la marcaba el que hubiera una diferencia de edad entre los amantes, en Roma era prioritario diferenciar quién ejercía el papel de activo y quién el de pasivo, tanto a nivel sexual como social. El sexo se veía como un juego de poder, donde lo aceptable venía marcado por la jerarquía social. Explica Javier Ramos en su libro «Eso no estaba en mi libro de Roma» (Almuzara) que «la pasividad en las relaciones entre hombres quedaba reservaba para los esclavos o para los adolescentes. Ser penetrado era la mayor de las humillaciones».

Asimismo, Alberto Angela, en su libro «Amor y sexo en la Antigua Roma» (Esfera de los libros), recuerda que para los romanos la homosexualidad era también de carácter «punitivo», se sodomizaba a los prisioneros, a los enemigos, a los esclavos o a los extranjeros para dominarlos. «Se sojuzgaba la virilidad ajena», apunta.

La difamación

Los opositores a Julio César usaron siempre los rumores de que en un viaje diplomático había mantenido relaciones homosexuales con Nicomedes IV, Rey de Bitinia, para erosionar la autoridad del dictador romano. La acusación era grave no por tratarse de una relación homosexual, la cual podía ser asumida, sino por haber ejercido supuestamente el papel de pasivo sexual con un extranjero. Julio César, que siempre negó la acusación, fue de hecho un conocido casanova con predilección por las esposas de otros senadores y cargos políticos. Aquel rumor supuso darle donde más le dolía.

La plebe y la aristocracia debían ser discretas en estas relaciones, no así los Emperadores. El historiador Edward Gibbon recuerda en su obra que de los doce primeros emperadores solo a Claudio le interesaban exclusivamente las mujeres. El emperador Nerón fue el primero que se casó con otro hombre, un joven eunuco de palacio llamado Esporo. Y de entre los amantes masculinos que se vinculan con Calígula se suele mencionar, entre los más conocidos, al histrión griego Mnéster y a su primo Emilio Lépido. Este último ejerció un papel protagonista a nivel político hasta que, a finales del 39, el emperador le acusó de encabezar un complot contra él y ordenó su ejecución. Lépido reconoció antes de morir que había tenido relaciones sexuales con el Emperador y que tenía el vientre dolorido de la pasión que en ellas había puesto, lo que insinuaba que había ejercido él el papel activo en el acto sexual.

Nada comparado con el escándalo que supuso el reinado de Heliogábalo. A principios del siglo III, este emperador asombró a sus contemporáneos casándose públicamente dos veces vestido de mujer, adoptando así explícitamente el papel pasivo en la relación.

Busto de Trajano

Con el reinado del emperador de origen hispano Trajano, que sentía gran admiración por la cultura helenística, se retornó parcialmente la práctica de la pederastia. A la conocida preferencia de este emperador por los jóvenes le siguió la que su sucesor, el también hispano Adriano, profesó especialmente a uno, el joven griego Antínoo. Tras su trágica muerte, ahogado en el río Nilo, Adriano erigió templos en Bitinia, Mantineia y Atenas en su honor, y hasta le dedicó una ciudad, Antinoópolis.

Por el contrario, el lesbianismo se estimaba una aberración a ojos romanos y la mayoría de autores pasan de puntillas por este tipo de relaciones. En su trabajo «Homosexualidad femenina en Grecia y Roma», el profesor Juan Francisco Martos Montiel, de la Universidad de Málaga concluye que la homosexualidad femenina, tenido por «condición de monstrum», «en la imaginación de griegos y romanos de época imperial no podía concebirse más que como el intento de una mujer de sustituir a un hombre, y de otra mujer de obtener de la relación homosexual, de modo completamente antinatural, el placer que solo los hombres podían proporcionar».

 

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7 febrero 2018 at 6:32 pm Deja un comentario

La entrada al Panteón de Roma costará dos euros desde mayo

El templo dedicado a todos los dioses es el monumento más visitado de Italia, con más de siete millones de turistas cada año

Cúpula y ojo de buey del Panteón de Roma, de nueve metros de diámetro. GETTY IMAGES

Fuente: EL PAÍS
11  de diciembre de 2017

Italia ha aprobado hoy lo que se venía anunciando desde principios de año con respecto al Partenón de Agripa en Roma, el monumento más visitado de Italia, por encima del Coliseo y de Pompeya. Ya es oficial que, a partir de mayo de 2018, la entrada dejará de ser gratuita y pasará a costar dos euros. El Ministerio de Cultura italiano, que manejó inicialmente cobrar tres euros, defiende esta medida para mejorar la seguridad y el mantenimiento de un lugar que visitan al año unos siete millones de personas.

El Panteón, templo dedicado al conjunto de los dioses, se construyó durante el mandato del emperador Adriano entre los años 118 y 125, sobre las ruinas de un templo anterior que mandó erigir el general y político Agripa y que fue destruido por un incendio en el año 80. Hasta 1958, la arquitectura moderna no logró levantar una cúpula de hormigón más grande que la del Panteón.

Aunque el edificio es de Adriano, este prefirió dedicarlo a Agripa, creador del primer templo: “M. Agrippa L. F. cos tertium fecit” (Marco Agripa, hijo de Lucio, lo hizo en su tercer Consulado). El nombre sugiere que el templo se utilizaba para adorar a todos los dioses, aunque algunos historiadores lo consideran poco verosímil. Fuera para lo que fuera, siglos más tarde se convirtió en iglesia cristiana y todavía hoy se celebran misas.

Su ubicación, en el corazón de Roma, flanqueada por la plaza Navona y las iglesias de San Ignacio de Loyola y Santa María sopra Minerva, la única gótica de la ciudad, convierten la plaza de la Rotonda —que recibe su nombre de la planta circular del Panteón— en uno de los lugares de más tránsito. Miles de turistas pasean a diario por allí y traspasan el umbral del Panteón para ver la tumba del pintor Rafael Sanzio.

 

11 diciembre 2017 at 8:57 pm Deja un comentario

Sevilla recupera este otoño el tiempo de Adriano y Trajano

La Hispalense y la Pablo de Olavide preparan un congreso y una exposición

Estatua del emperador Adriano – ABC

Fuente: EVA DÍAZ PÉREZ > Sevilla  |   ABC de Sevilla
24 de septiembre de 2017

El tiempo de Adriano y Trajano fue una de las grandes épocas de la Historia. Un momento en el que el imperio romano se transforma incorporando la gran diversidad de las culturas mediterráneas. Un tiempo de integración, mestizaje e hibridación en el que Roma fue paradójicamente más Roma que nunca. Esa época estuvo protagonizada por dos personajes cuyo origen estaba en las provincias del imperio, concretamente en Itálica: Trajano y Adriano.

Este año se conmemoran los 1900 años de la muerte de Trajano y el ascenso al trono de Adriano. Y Sevilla, al ser la patria de los emperadores, se convertirá en lugar de referencia para la revisión científica de ambos. Un congreso internacional organizado por la Universidad de Sevilla y una exposición en el Museo Arqueológico impulsada por la Universidad Pablo de Olavide serán las destacadas citas de un otoño en el que también continúa en marcha el proyecto de la candidatura para declarar Itálica como patrimonio de la humanidad. Un reto promovido por la asociación civil Civisur y respaldada por diversas instituciones.

La exposición, que se inaugurará en octubre en el Museo Arqueológico, lleva el sugerente título de «Metamorfosis: El nacimiento de una nueva Roma», cuyo comisario es el profesor de Historia Antigua de la Pablo de Olavide Juan Manuel Cortés Copete. Esta muestra contará con la exhibición de los cinco bustos de Adriano realizados en Hispania y que proceden de Sevilla, Mérida, Tarragona, Yecla y el Museo del Prado.

El otro plato fuerte será el ambicioso congreso internacional «De Trajano a Adriano. Roma matura, Roma mutans» que prepara la Universidad de Sevilla y que tendrá lugar entre el 26 y el 28 de octubre. Los responsables de este encuentro científico son Antonio F. Caballos Rufino, Salvador Ordóñez Agulla y José Carlos Saquete Chamizo.

La cita tiene como misión actualizar las últimas investigaciones sobre este brillante periodo del imperio romano que protagonizaron dos hijos de la Bética. «Con esta conmemoración quedará de manifiesto, una vez más, por su misma romanidad, la universalidad de Andalucía y su centralidad histórica en Europa», aclaran los organizadores.

Sevilla será el eje de un congreso que inaugurará en el Paraninfo el profesor Werner Eck de la Universidad de Colonia con la conferencia «Trajano y Adriano: ¿dos gobernantes contrapuestos» y que clausurará la profesora de la Universidad de Sevilla Pilar León-Castro con «Itálica: de la madurez trajanea a la mutación adrianea».

En el epílogo del encuentro se presentará el número especial que la revista «Andalucía en la Historia» ha dedicado a «La Bética: cuna de emperadores» y habrá una visita guiada al Museo Arqueológico y a Itálica.

1900 aniversario de la muerte de Trajano

No podía pasar desapercibida, al menos para el mundo académico, la conmemoración del 1900 aniversario de la muerte en Selinunte de Cilicia, el 8 de agosto del 117 d. C., del emperador Trajano —Imperator Caesar Nerva Traianus Augustus—, nacido en Itálica, y de la llegada al poder de Publius Aelius Hadrianus, nacido el 24 de enero del 76 en Roma, aunque de familia italicense.

Trajano llegó a ser el personaje más poderoso de su tiempo. Con él —el llamado Optimus Princeps— llegó el tiempo de las provincias. Mientras que con Adriano se llevó a cabo un proceso de racionalización en la gestión del Estado. Ambos son considerados los emperadores más romanos de entre todos los romanos.

Entre los especialistas que se reunirán en una Sevilla convertida en laboratorio de reflexión sobre la época dorada de Roma están profesores procedentes de universidades de Alemania, Francia e Italia como Patrick Le Roux, Matthäus Heil, Ségolene Demougin, Stephane Ne Benoist, Sabine Lefebvre, Gian Luca Gregori, Christian Witschel, Rudolf Haensch y Marietta Horster.

De universidades españolas participarán María del Pilar González-Conde Puente y Juan Manuel Abascal Palazón (Alicante), Francisco Marco Simón (Zaragoza), Santiago Montero Herrero (Madrid), Enrique Melchor Gil, Juan Francisco Rodríguez Neila y Antonio David Pérez Zurita (Córdoba) y Sergio García-Dils de la Vega, del Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Écija. Así como los profesores de la Hispalense Pilar Pavón Torrejón, José Carlos Saquete Chamizo, Aurelio Padilla Monge y Rosario S. de Castro-Camero, Anthony Álvarez Melero, Salvador Ordóñez Agulla y Antonio Caballos Rufino que hablará sobre Itálica como cuna de emperador y patria imperial.

 

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25 septiembre 2017 at 8:11 am Deja un comentario

Hallan en Itálica un lecho de banquetes único, similar al de Adriano

El hallazgo ha sido realizado por un equipo de arqueólogos de la Universidad de Pablo de Olavide

Fuente: EFE  |  Diario de Sevilla
10 de agosto de 2017

Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Pablo de Olavide de Sevilla han certificado en el conjunto arqueológico de Itálica un lecho de banquetes de la época romana con una construcción en patio única en España, similar al que el emperador Adriano tenía en Roma.

Se trata de uno de los hallazgos más llamativos del denominado Proyecto de la Casa de la Cañada Honda, una de las casas mejor conservadas de Itálica, cuya excavación comenzó en los años 70 del pasado siglo pero de la que aún queda en torno a un tercio de su superficie por conocer, según han informado fuentes de este proyecto.

Los arqueólogos han comprobado que constituye un elemento único en España en lo referente a estructuras de este tipo, con similitudes al conservado en la Villa de El Ruedo de Almedinilla (Córdoba).

Este tipo de construcciones eran parte indispensable de los banquetes que las clases altas realizaban para sus amigos, aunque el de Itálica sólo tiene comparación con el que utilizaba el emperador Adriano en la Villa Adriana del Tívoli en Roma.

El trabajo se realiza en el marco del Seminario de Arqueología de la Universidad Pablo de Olavide, que se inició el pasado 3 de julio, y constituye el primer proyecto de excavaciones arqueológicas de la UPO en Itálica.

Las excavaciones, dirigidas por el profesor de Arqueología Rafael Hidalgo, se centran en dos puntos específicos del conjunto arqueológico que presentan importantes incógnitas y cuya resolución permitirá comprender diversos aspectos de la configuración y evolución de la ciudad de Itálica.

En el caso de la Cañada Honda, además de completar la excavación, se llevará a cabo también el estudio de las estructuras anteriormente exhumadas, y la certificación de este lecho, llamado stibadium ha sido uno de sus hallazgos más llamativos.

Por otro lado, se llevan a cabo también excavaciones en la muralla tardoantigua de Itálica, en el tramo situado en las inmediaciones del Traianeum, una muralla de gran interés para comprender la evolución histórica de Itálica.

 

17 agosto 2017 at 9:16 am Deja un comentario

Excavan una villa en Itálica con una construcción única en la península

La UPO estudia un lecho de banquetes similar al que tenía Adriano en Roma. En octubre iciará los trabajos en la muralla, nunca excavada antes

Miembros del equipo de la UPO excavando en la Casa de la Cañada Honda – RAÚL DOBLADO

Fuente: JESÚS MORILLO  |  ABC de Sevilla
16 de julio de 2017

Este agosto se cumplirán diecinueve siglos del fallecimiento de Trajano y la llegada al poder de Adriano, los dos emperadores béticos que tuvo el imperio romano. Las administraciones públicas no han aprovechado la fecha para dar un salto cualitativo con objeto de fomentar el conocimiento de los emperadores, mediante alguna actividad, como por ejemplo, una exposición, ni para avanzar en el estudio de sus figuras, organizando, por ejemplo, algún simposio internacional. El único lo organizó Civisur, que promueve la candidatura a Patrimonio de la Humanidad de Itálica.

El Seminario de Arqueología de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) sí ha aprovechado la efeméride y ha puesto en marcha su primer proyecto de excavaciones en el conjunto arqueológico de Itálica, que persigue, en una de sus dos intervenciones, la huella del emperador Adriano en la ciudad bética.

Se trata de la excavación que están realizando durante todo el mes de julio en la Casa de la Cañada Honda, en cuyo patio hay una construcción prácticamente única en España, pues solo se conserva otra similar en la península ibérica en la Villa del Ruedo de Almedinilla (Córdoba).

Esta construcción es un lecho de banquetes denominado «stibadium», diferente del habitual «triclinium», por cuanto aquel distribuye los divanes que lo forman de forma radial respecto a una fuente, mientras este los sitúa en forma de «U», explica el director de la excavación y profesor de Arquelogía de la UPO Rafael Hidalgo.

Lo que hace único a este «stibadium», explica Hidalgo, «es que es muy difícil de ver antes del Bajo Imperio (siglos III y IV d. C.). Los únicos que había en época de Adriano (siglos I y II d. C.) son los que se conservan en la Villa Adriana, en Tívoli, uno en el Canopo y otro en el Palazzo, que excavamos hace un año».

La excavación trata de probar si el «stibadium», muy raro de ver antes del Bajo Imperio, es de la época de Adriano

Lo que trata de probar este equipo con este proyecto es si el «stibadium» de Itálica es de la época del emperador. «Creemos que la casa de Itálica, situada en el barrio Adrianeo, una zona de casas nobles, pertenecía a un rico patricio con casa en Roma y que pudo, tras estar en la villa de Adriano, construirse un “stibadium” similar». Para poder probar esta teoría, se están tomando muestras de los morteros romanos para analizar la composición química de las argamasas y a partir de ahí comprobar si son de la misma época las de Itálica y Villa Adriana, explica la estudiante de doctorado, Rocío Durán, mientras trabaja en la Casa de la Cañada Honda, sobre la que, además, prepara su tesis. La comparativa la podrán hacer cuando concluyan las excavaciones que el Seminario de Arquelogía realizará en la Villa Adriana en agosto y septiembre.

Trabajos todo el mes de julio

Durán forma parte del equipo que excava en Itálica durante todo julio bajo la dirección de Hidalgo, en jornadas de siete y media de la mañana a las dos de la tarde. En total, están sobre el terreno cuatro arqueólogos, un topógrafo y una treintena de alumnos —de distintos grados de Humanidades y de doctorado d e la UPO—, que trabajan en turnos diarios de quince estudiantes. «Excavar en estos meses es muy duro, pero es la mejor época para hacerlo, ya que la lluvia es tu peor enemigo».

La UPO excavará por primera vez la muralla tardoantigua de Itálica en un tramo cercano «Traianeum»

Los trabajos en Itálica los retomará la UPO el próximo octubre, fecha en la que excavarán por primera vez en la muralla tardoantigua de la ciudad, en un tramo situado en las proximidades del «Traianeum». «No se ha excavado nunca, solo se conoce su ubicación gracias las prospecciones geofísicas. Esta excavación puede aportarnos datos para conocer la evolución histórica de Itálica más allá del imperio romano», señala.Con estas palabras, este arqueólogo hace referencia al hecho de que Itálica continuó siendo habitada en época visigoda. «La muralla o es del siglo IV o, más probablemente, del siglo VI, construida durante el conflicto entre Leovigildo y Hermenegildo», que enfrentó a padre e hijo por haberse convertido este último al catolicismo.

Esta segunda fase contará con la colaboración de un equipo de arqueólogos de la universidad alemana de Marburg, dirigidos por el profesor Max Teichner, que se encargarán de realizar las prospecciones geofísicas previas a la excavación de la muralla y colaborarán también en los trabajos.

Jornadas de puertas abiertas

Estas excavaciones se desarrollarán, como mínimo, durante el próximo curso, aunque «con toda probabilidad se extenderán un año más. En ese tiempo, la investigación se complementará con el desarrollo de la actividad docente en la UPO, pues todas las prácticas del Seminario de Arqueología se trasladarán a allí. Creo que estaremos dos años y que tendremos una monografía con resultados medio año después».

Esa unión de la investigación al proyecto docente es un aspecto que valoran los alumnos de Humanidades que participan en la excavación, como Laura Cantos. «La arqueología es algo que veía como muy lejano, como algo que se veía en la tele. Pero cuando vi el anuncio en la facultad me apunté y me cogieron. Es un trabajo pesado, pero cuando encuentras, por ejemplo, una «lucernita» (pequeña lámpara romana) y estucos, eso es un mundo».

Algo de la emoción que supone desenterrar piezas que hablan del pasado romano e imperial de la actual Santiponce pueden sentirlo los visitantes que quieran acercase a la excavación, pues el equipo organiza todos los viernes jornadas de puertas abiertas a las diez de la mañana y con explicaciones en cuatro idiomas: español, francés, inglés e italiano. Una oportunidad de buscar la huella de Adriano el año del XIX aniversario.

 

16 julio 2017 at 11:41 am Deja un comentario

Itálica se lanza a la candidatura de Patrimonio Mundial de la Unesco

Imagen del anfiteatro de Itálica, en Santiponce. PACO PUENTES

Fuente: ÁNGELES LUCAS  |  EL PAÍS
2 de junio de 2017

Que la tierra y las piedras que pisaran los emperadores romanos Trajano y Adriano sean Patrimonio Mundial de la Unesco. Que consigan el reconocimiento el trazado de la ciudad de Itálica, sus calles y espacios, su anfiteatro y su teatro, las teselas de sus mosaicos. Que sus hogares de vida cotidiana, donde hace dos mil años pasearan con sus togas los habitantes del enclave  alcancen Valor Universal Excepcional (VUE), una catalogación por la que se decide que un bien se considere digno del reconocimiento que supone la inscripción en la lista del organismo internacional. Es el objetivo que la sociedad civil, con apoyo de instituciones, lanzó ayer con el proyecto Itálica Patrimonio Mundial en el histórico recinto de la localidad sevillana de Santiponce.

Se tardaría años. “No es empeño fácil, pero no tenemos prisa ni somos presa fácil al desaliento”, dijo ayer Concha Cobreros, directora del proyecto y coordinadora de Cultura de Civisur, unión cívica del sur de España, impulsora de la candidatura. “Esto fue la primera ciudad romana fuera de territorio italiano, y que mantiene su trazado original”, añadió Cobreros, que además resaltó que este año es el 1.900 aniversario de la muerte de Trajano y del ascenso al poder de Adriano. “Ya tenemos el consejo asesor con 22 profesionales entre arquitectos, historiadores, arqueólogos, profesionales de la comunicación y otros expertos”, que son los que preparan los primeros borradores del proyecto.

La presentación de la iniciativa ha estado precedida por un seminario de expertos que han puesto en valor el conjunto histórico e informado sobre los criterios de concesión de la Unesco. “Es un patrimonio singular, con un modelo de ciudad que extendió Adriano, patria suya y de Trajano, y además tiene una significación importante dentro de la arqueología, fue uno de los yacimientos que más tempranamente se investigó, y es Monumento Nacional desde 1912”, señala el arqueólogo José Beltrán como ejes clave de la puesta en valor de este conjunto monumental, donde además también se celebran actividades artísticas en festivales y eventos.

Fragmento de un mosaico de Itálica.

“No solo es importante además el objetivo de conseguir la candidatura, es también el proceso y dotarle un lugar destacado en Andalucía y España, y que la sociedad lo mire y le dé el lugar que le corresponde”, dice Beltrán, que forma parte del proyecto, apoyado por la universidades de Sevilla, Pablo de Olavide y la Internacional de Andalucía, además de las diputaciones, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Santiponce. “Los mejores logros nacen de la movilización social. Estáis donde no llegamos. Este es el segundo momento dependiente de la Junta más visitado después de la Alhambra de Granada, y cuando viene un volumen de visitas y actividad tenemos que doblegar esfuerzos”, declaró José Manuel Girela, delegado territorial de Cultura de la Junta de Andalucía, que ha recibido protestas de los trabajadores de Itálica por la falta de personal.

La teniente de Alcalde y delegada de Cultura del municipio, Cristina López, reconoce tener ilusión en el proyecto y considera que son “los cimientos de una gran andanza” en la que se debe trabajar en equipo. “Se reivindica su patrimonio, y también es un impulso para nuestro desarrollo económico. Todavía tiene que haber infraestructuras de accesibilidad, un importante centro de interpretación, más empresas turísticas, se tiene que promover la mentalidad emprendedora”, apunta la delegada, que asegura que se ha observado un repunte en el turismo desde que se supo que la serie norteamericana Juego de Tronos filmaba en el conjunto histórico.

 

2 junio 2017 at 9:06 pm Deja un comentario

El tupé más famoso de la antigüedad

Alejandro Magno fue una referencia en el mundo romano, una figura que imitar hasta en el peinado

Detalle del mosaico de Isos en el que el conquistador macedonio, melena (y tupé) al viento, carga contra las tropas de Darío III. El mosaico, copia de una pintura griega, fue hallado en la Casa del Fauno, en Pompeya. (DEA / M. CARRIERI / Getty)

Fuente: FÈLIX BADIA LA VANGUARDIA
12 de mayo de 2017

Hace 2.000 años, para ser alguien en la alta política romana, había que parecer, emular, recordar o evocar, aunque fuera remotamente, a Alejandro Magno, el mítico caudillo macedonio que tres siglos antes había construido en tiempo récord un imperio en el sudeste de Europa y Asia. Y había que hacerlo con las obras, pero también con las formas.

Literalmente. Pompeyo, el aliado –primero– y archirrival –después– de Julio César lo creía a pies juntillas, y tras conquistar a sangre y fuego buena parte de Oriente Medio, como hiciera en su día Alejandro, asumió también el apelativo de Magno y, un detalle no tan menor como pudiera parecer, decidió lucir tupé, el característico rasgo del conquistador griego y tal vez uno de los peinados más famosos de la antigüedad.

No se trataba por supuesto de un tupé de aire rockabilly o que anticipara la opinable estética de Donald Trump, sino del peinado que los griegos llamaban ‘anastole’ (poner hacia atrás). A Alejandro se le había representado con él tanto en monedas y esculturas como en pinturas y mosaicos, como el de Isos hallado en Pompeya, en que se le representa en plena carga contra el último rey persa, Darío III.

Pompeyo Magno se hizo representar con un tupé parecido al de Alejandro, y con sus conquistas llegó incluso a emular sus éxitos. Todo ello años antes de perder, literalmente, la cabeza en las costas de Alejandría (Getty)

Para cuando, casi 300 años después, Pompeyo estaba alcanzando el cenit de su celebridad, la figura del conquistador griego se vinculaba de forma inseparable al peinado, así que le faltó tiempo para intentar acercar su imagen a la del general heleno. “Su pelo –explicaba Plutarco– tendía a levantarse en la parte de alta de su frente, y eso (…) producía un parecido, más comentado que real, a las estatuas de Alejandro”.

El detalle es algo más que una anécdota. Peinados al margen, la explotación de la imagen de los líderes y su semejanza o no respecto a los mitos del momento tuvo un papel fundamental en el despiadado juego político del fin de la república (siglo I antes de Cristo). Un uso de la imagen pública que alcanzaría años después su punto más alto ya en el imperio con el reinado de Augusto, quien gracias a ello podría cimentar su poder.

El uso de la representación del líder que se hizo en la antigüedad, recuerda a la comunicación política del siglo XX e inicios del siglo XXI: desde la icónica representación de Stalin con su mirada a lo lejos para guiar al destino del pueblo, hasta la dulcificada imagen Obama con las mangas eternamente arremangadas que transmitían su disposición a trabajar por su país.

Salvando los siglos transcurridos, este uso de la representación del líder recuerda, y mucho, a la comunicación política del siglo XX e inicios del siglo XXI: desde el culto a la personalidad en las dictaduras –la icónica representación de Stalin con su mirada a lo lejos para guiar al destino del pueblo, o los brazos cruzados de Hitler mostrando fortaleza–, hasta la dulcificada imagen de los políticos en los sistemas liberales –con las mangas eternamente arremangadas de Obama que transmitían su disposición a trabajar por su país–.

Para un político ambicioso, y en la turbulenta Roma del siglo I antes de Cristo los había a decenas, vincularse, pues, a las mayores celebridades del mundo clásico era fundamental. Pompeyo no se limitó al peinado, sino que incluso llegó a visitar la tumba de Alejandro Magno para hacerse con la capa del conquistador. También la visitaron después los emperadores Calígula, que tomó prestada su coraza, y Augusto, que, no se sabe exactamente cómo, rompió de forma involuntaria la nariz de su momia. Con este ritmo de expolio, no es extraño que la ubicación de los restos de Alejandro, suponiendo que aún existan, sea hoy uno de los grandes misterios de la arqueología.

Para un dandi como Julio César la calvicie fue un verdadero tormento. No ayudaba que la tradición romana considerara la alopecia como un signo de mala salud y de poca masculinidad (Getty)

Julio César también veneraba la figura del conquistador macedonio. Suetonio cuenta que, cuando el que más tarde sería dictador pasó por delante de una estatua de Alejandro en Hispania, se echó a llorar. ¿La razón? Tenía en aquellos momentos 33 años, la misma edad a la que había muerto el caudillo griego, y no había alcanzado hasta el momento ningún logro con el que pasar a la posteridad. Aunque hay dudas sobre la certeza de la anécdota, lo que sí parece claro es la influencia que la imagen de Alejandro tenía en el poder establecido del momento. Quién sabe si Julio César habría deseado también lucir el legendario tupé del conquistador. Sin embargo, tenía un problema prácticamente insalvable: una calvicie precoz.

Es cierto que la imagen era un factor de primer orden que los líderes romanos se apresuraban a explotar a fondo, pero, de la misma manera, constituía un factor que los podía convertir en blanco de las críticas de sus adversarios, y Julio César los tenía en cantidades ingentes. En la cultura romana, la calvicie tenía muy mala prensa, en especial, si era prematura, porque el pelo se consideraba un símbolo de fuerza, virilidad, juventud y fertilidad, y, por tanto, se pensaba que quien la sufría adolecía de falta de esas características. “Feo es el campo sin hierba, y el arbusto sin hojas y la cabeza sin pelo”, escribió Ovidio. Por eso, uno de los grandes hombres de la antigüedad, el mismo que conquistó Galia y Egipto, y el que puso los cimientos de uno de los imperios más importantes que ha visto el planeta, vivió en realidad atormentado por su falta de cabello.

Los enemigos de Julio César se cebaron en su calvicie, Adriano expresó su amor a Grecia al dejarse barba, y Cómodo ostentó espolvoreándose oro en el pelo

El médico y licenciado en Humanidades Xavier Sierra Valentí explicaba hace unos años en un artículo publicado por la revista ‘Piel’, que Julio César pasaba largas horas intentando disimular su falta de pelo y que incluso se peinaba hacia adelante, porque no soportaba las burlas de sus detractores. Sierra añade que, según Suetonio, obtuvo permiso del Senado para llevar en todo momento la icónica corona de laurel como un honor que además le permitía disimular su falta de pelo. No obstante, no todos veían un problema en su calvicie según textos clásicos, que señalan que sus tropas, al regreso de una de sus conquistas, cantaban por las calles: “Ciudadanos, guardad vuestras esposas, traemos a un calvo adúltero”.

En cambio, la aristocracia romana tradicional veía en Julio César, además de un enemigo político, a un perfil contrapuesto a los valores conservadores de la República romana, y por ese motivo, explotaron a fondo su lado más frívolo y su fama de playboy. El que sería el hombre más poderoso de su época y uno de los militares más audaces de su tiempo era también un fashionista, pero, como explica Tom Holland en ‘Rubicón’ (Ático de los Libros), sus cinturones de color naranja y sus ropas demasiado holgadas para el gusto canónico del momento fueron aprovechados en campañas en su contra, de la misma manera que su estilo de vida. “Hombre de todas las mujeres y mujer de todos los hombres”, se decía de él en referencia a su comentada y promiscua bisexualidad.

Como todos los emperadores, en cuanto a la moda Adriano era un prescriptor de tendencias. Fue él quien puso de moda la barba en Roma, una estética que hasta entonces se consideraba bárbara en la capital del imperio (Leemage / Getty)

Si bien la alopecia no estaba bien vista, llevar barba era incluso peor porque se veía como una costumbre de bárbaros. Por eso, un ciudadano que cuidara su imagen debía pasar a menudo por el tonsor, un barbero verdaderamente temible encargado de mantener a los varones romanos dentro de la civilización. Ponerse en sus manos no parece que fuera una experiencia especialmente agradable, porque no se utilizaban cremas para el afeitado y porque el instrumental, por afilado y cuidado que fuera, distaba mucho de tener la sofisticación actual.

Así pues, los nobles romanos debían de ser personas de piel acerada, porque era muy raro que alguno de ellos renunciara a afeitarse, al menos durante el siglo I. Sin embargo, con la llegada de Adriano (76-138) y su barba ensortijada, las cosas empezaron a cambiar. Como el resto de los emperadores, este fue un verdadero creador de tendencias. Pero, como en el caso de Pompeyo o de Julio César, esas tendencias eran más que simple estética para traspasar de nuevo el umbral de la comunicación política.

Tras la muerte de su hermano Geta, Caracalla proclamó la ‘damnatio memoriae’ (que se eliminara toda referencia a él). En la imagen Caracalla de niño (derecha) y a su lado Geta, borrado (Getty)

En este sentido, la barba de Adriano era una declaración de intenciones: si el vello facial había sido considerado poco civilizado en Roma, en Grecia, en cambio, el punto de vista era el opuesto, y el nuevo emperador era un enamorado de todo lo que guardaba relación con el mundo helénico. El look adriánico se completaba con un vistoso pelo rizado, posiblemente gracias al calmistro, una herramienta que se calentaba al fuego y luego se aplicaba al pelo. Una técnica sólo para valientes.

La moda de Adriano se siguió durante mucho tiempo. Bastantes años después, al emperador Caracalla (188-217), famoso entre otras cosas por las gigantescas termas que mandó construir en Roma y por haber solucionado la rivalidad con su hermano Geta por la vía rápida –el asesinato–, se le representaba con barba y pelo rizado. Y cara de pocos, muy pocos, amigos. Cómodo (161-192), al que la tradición describe como un emperador sanguinario, paranoico y apasionado de los juegos de gladiadores –tanto que incluso llegó a lanzarse a la arena–, fue otro de los que se apuntaron a esa moda, aunque le dio una vuelta a la tuerca, al, según algunas versiones, espolvorearse el pelo con oro y hacerse representar como Hércules, en, una vez más, un mensaje político. Los tiempos habían cambiado, y donde Pompeyo dos siglos antes evocaba a un conquistador, Cómodo prefería identificarse, directamente, con un semidiós, hijo del mismísimo Júpiter.

Paranoico, sanguinario, ostentoso… a juzgar por las fuentes clásicas, el emperador Cómodo –el de ‘Gladiator’– no fue precisamente un repositorio de virtudes. En la imagen, personificado, ni más ni menos, que como el semidiós Hércules (DEA / G. DAGLI ORTI / Getty)

 

12 mayo 2017 at 10:47 am Deja un comentario

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