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123 obras maestras del Prado de tema mitológico (Revisión)

Este artículo es una revisión de una entrada anterior publicada en este blog en septiembre de 2010.

Desde que el Museo del Prado – que en 2019 cumplirá 200 años – renovó su página web, allá por diciembre de 2015, creo recordar, algunos enlaces de este catálogo habían dejado de funcionar, como muy amablemente me han ido haciendo saber algunos lectores. He querido ahora por ello actualizar la entrada, revisando los enlaces y añadiendo nuevo material audiovisual con el que el museo va poco a poco enriqueciendo la web. He aprovechado además para hacer alguna rectificación relativa al nombre de alguna obra o al año de atribución de la misma. Hay también algún cambio en las obras del catálogo, aunque son mínimos, así como en el número; si no me equivoco figuran dos más que en la lista anterior. Por último, he optado por indicar de nuevo qué obras figuran actualmente en exposición y cuáles no (aquellas que aparecen con un asterisco), aunque a este respecto hay que señalar que este detalle es muy cambiante, dado que algunas lo están por formar parte de una exposición temporal y, en cambio, otras que forman parte de la exposición permanente pueden estar actualmente cedidas para otras exposiciones. El consejo a este respecto, si se quiere tener la certeza de poder ver una obra en un momento determinado, es consultar la web del museo.

A partir del Renacimiento la mitología fue considerada un género cuyo interés radicaba fundamentalmente en el aspecto cultural del mundo antiguo, anterior al cristianismo. Una cultura laica, que no estaba sometida al poder eclesiástico y que enlazaba con el humanismo iniciado en Italia ya en el trecento. Era un mundo que sin olvidar lo religioso quería valorar lo humano, lo corporal, lo terrenal, lo civil y lo placentero, la belleza física y no moral; que buscaba la libertad en el pensamiento y en la expresión, la revalorización del hombre por si mismo y no como obra de Dios. En esta cultura, la forma era importante y la forma había de ser bella, sensible, física.  (Rosa López, Mitología e Historia en las obras maestras del Prado)

Sin lugar a dudas el Museo del Prado es una de las mejores pinacotecas del mundo. Alberga una colección de aproximadamente 7.600 pinturas, 1.000 esculturas, 3.000 grabados y 6.400 dibujos, además de un amplio número de objetos de artes decorativas y documentos históricos. De todas ellas el Museo exhibe en la actualidad en su sede unas 1.300 obras.

El germen de la colección del museo son las colecciones Reales de la monarquía española. Isabel La Católica la inició en el Renacimiento y fue continuada por sus sucesores hasta el siglo pasado. La colección es muy extensa y refleja los gustos de la monarquía española, así como sus reticencias: encontramos así una amplia representación de la pintura flamenca, la italiana del siglo XVI y las escuelas españolas del barroco y posteriores; por contra, las escuelas protestantes (inglesa, holandesa) apenas están presentes.

Como han hecho otros museos importantes, caso del British Museum o el Louvre, también el Prado se ha preocupado en los últimos tiempos en hacer su página web interesante y atractiva al visitante virtual. Es de destacar en este sentido la opción desarrollada recientemente de presentarnos las obras del catálogo en alta resolución. Ello sin descuidar la principal función que como es lógico debe procurar: la de informar.

Por motivos educativos -vuelvo a dar este curso después de varios años Cultura Clásica-, he andado buscando información para clase de algunas obras de mitología y el resultado ha sido este catálogo de más de 100 cuadros del Prado que tienen como tema algún episodio de la mitología grecolatina y que paso a relacionar por si a alguien le puede resultar de utilidad.  Además de poder ver los cuadros con todo lujo de detalles, es interesante observar que algunas de las obras más importantes van acompañadas de una audioguía, con toda la explicación necesaria para su contextualización. Hay que señalar también que muchas de estas obras no se hallan actualmente en exposición, por lo que es la única forma que tenemos de poder acceder a ellas, caso por ejemplo de la mayor parte de obras mitológicas de Luca Giordano, Jacob Jordaens o Quellinus. Son aquellas que en la relación vienen señaladas con un asterisco.

Como puede verse, las obras están agrupadas por escuelas. Los enlaces están repasados y funcionan; ahora bien, y como es lógico, los amables lectores entenderán que este que escribe no está en condiciones de poder garantizar que esto vaya a ser siempre así.

 PINTURA ESPAÑOLA

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez

Eugenio Cajés

José de Ribera

  • Ticio, 1632
  • Ixión, 1632    Multimedia: Conferencia “Ticio e Ixión, de Ribera”, impartida por Alberto Pancorbo (2011)

Francisco de Zurbarán

Juan Bautista Martínez del Mazo

Francisco Bayeu y Subías

Francisco de Goya y Lucientes

Antonio María Esquivel y Suárez de Urbina

 

PINTURA ITALIANA:

Vecellio di Gregorio Tiziano

Paolo Veronés

Jacopo Bassano

Annibale Carracci

Guido Reni

Massimo Stanzione

  • Sacrificio a Baco, hacia 1634    Multimedia: Conferencia: Sacrificio de Dionisio, de Massimo Stanzione, impartida por Leticia de Frutos (2018)

Paolo Domenico Finoglia

Francesco Albani

–  Alessandro Varotari Padovanino

Luca Giordano

Corrado Giaquinto

–  Giambattista Tiepolo

 

PINTURA FLAMENCA:

–  Joachim Patinir

Pedro Pablo Rubens

Jacob Jordaens

–  Jacob Peeter Gowy

Frans Snyders

–  Theodoor van  Thulden

–  Anton van Dyck

–  Cornelis de Vos

Jan Erasmus Quellinus

–  Jan Carel van Eyck

Jan Cossiers

Frans Francken II

–  Jean Baptiste Borkens

 

PINTURA HOLANDESA:

Leonaert Bramer

Pieter Fris

 

PINTURA FRANCESA:

Nicolas Poussin

Michel-Ange Houasse

Louis-Michel Van Loo

Jean-Baptiste-Marie Pierre

François Boucher

 

PINTURA ALEMANA:

– Hans Baldung Grien

 

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3 mayo 2018 at 7:27 pm 1 comentario

El equipo vasco de investigadores que vela por Pompeya

El grupo IBeA de la UPV/EHU ha creado un biocida natural para preservar el patrimonio artístico de la ciudad

Fuente: Adrián Mateos – Bilbao  |  ABC
10 de abril de 2018

Frescos y mosaicos entrañan la cultura de la antigua Pompeya, la ciudad romana que quedó sepultada por la erupción del monte Vesubio en el año 79 d.C. Las obras, desaparecidas durante cerca de 17 siglos, forman hoy parte del Patrimonio Mundial de la Unesco. Lamentablemente, y pese a los trabajos de conservación a los que son sometidas, las pinturas no han permanecido ajenas a los cambios atmosféricos y los ataques de pequeños microorganismos. En este contexto, investigadores del equipo IBeA de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) han desarrollado un biocida natural con el que esperan minimizar su deterioro.

El grupo, que pertenece al departamento de química analítica de la universidad vasca, se ha dedicado los últimos ocho años al análisis «in situ» de las pinturas murales y los morteros de Pompeya. En la actualidad también trabajan en la investigación de otros elementos decorativos del yacimiento, así como del patrimonio artístico de la casa «Amorini Dorati». Una labor que puede llevar a cabo sin dañar los materiales gracias al uso de técnicas portátiles no invasivas, las cuales resultan esenciales dado el alto grado de restricción del parque arqueológico en lo que respecta a la toma de muestras.

Según explicó a este periódico Maite Maguregui, integrante del proyecto, uno de los logros del grupo IBeA ha sido la elaboración de un biocida natural a partir de aceites esenciales extraídos de las plantas del propio yacimiento. Una fórmula que, a priori, evitará que vegetales y microorganismos como hongos u otras bacterias colonicen los muros. En cualquier caso, la investigadora subrayó que todavía es necesario comprobar los efectos del producto en Pompeya: «Hay que testear los diferentes tipos de colonizadores y descubrir si el biocida es perdurable en el tiempo, algo que supone un gran reto», explicó.

Más allá de la creación del nuevo biocida, Maguregui destacó que IBeA tiene abiertos otros frentes en Pompeya, en cuya investigación trabajará al menos tres años más gracias al convenio suscrito recientemente entre la UPV/EHU y el parque arqueológico. Entre otras iniciativas, el grupo trata de devolver el color original a los frescos, cuyos pigmentos sufrieron una «deshidratación» provocada por el impacto de restos volcánicos del Vesubio: «En muchos murales se ven ciertas partes rojas que originalmente eran amarillas», afirmó la experta, que explicó que para este tipo de operaciones es necesario conocer de antemano la naturaleza de los materiales que componen las obras de arte para no deteriorarlas.

Estricta conservación

Desde que el equipo de la UPV/EHU realizara sus primeros trabajos en Pompeya en el año 2010, la situación del yacimiento ha mejorado de forma sustancial, sostuvo Maguregui, quien alabó la dedicación de los restauradores: «Se han hecho muchas actuaciones -explicó-. Estructuralmente se nota muchísimo». La razón de esta tendencia positiva radica en parte en la severa restricción de las labores de muestreo, lo cual, sin embargo, ha dificultado la investigación del grupo vasco. En este sentido, la experta destacó que incluso recoger esquirlas desprendidas de una pared resulta «impensable» en la actualidad, pues prima la conservación y la organización del recinto.

En cualquier caso, algunos de los frescos más singulares fueron «arrancados» de las paredes para trasladarlos al museo arqueológico de Nápoles, donde no están expuestos al impacto de contaminantes ni de gases ácidos.

Destino Marte

No es Pompeya el único foco de actuación del equipo de la UPV/EHU, que actualmente dispone de nueve integrantes. Algunos de ellos participan también en el yacimiento arqueológico de Machu Picchu, donde han realizado diversos estudios en el agua de lluvia y en el suelo para verificar los niveles de contaminación. IBeA ha elaborado a su vez análisis en la roca sagrada del poblado, los cuales podrían ofrecer información acerca de si las colonizaciones que presenta afectaban a su integridad.

Por otro lado, el grupo vasco ha colaborado con el desarrollo de la tarjeta de calibración que se integrará en el nuevo «rover» que la NASA pretende enviar a Marte en 2020 con el objetivo de buscar signos de vida.

 

10 abril 2018 at 5:41 pm Deja un comentario

Innovación española para conservar los frescos de Pompeya

Investigadores españoles han patentado un biocida natural que impide la aparición de microorganismos y plantas que dañan los murales del yacimiento arqueológico de Pompeya, y que ayudará a la conservación de la antigua ciudad romana.

Ruinas de la ciudad de Pompeya, desaparecida bajo el Vesubio en el año 79 d.C. EFE / Francisco Moreno

Fuente: EFE Futuro
26 de marzo de 2018

El grupo de investigación IBeA, Ikerkuntza eta Berrikuntza Analitikoa (Investigación e Innovación Analítica), de la UPV/EHU, que colabora en la conservación del patrimonio artístico de Pompeya, ha analizado con equipos portátiles de última generación los materiales utilizados en la construcción de las casas pompeyanas, así como los pigmentos utilizados en sus murales.

El trabajo se ha traducido en soluciones prácticas como este biocida recientemente patentado o la búsqueda de un mortero de restauración resistente al degradado biológico, según ha informado la UPV/EHU.

Una investigadora finlandesa coincidió con los investigadores vascos en un congreso y se interesó por las técnicas de análisis portátiles no invasivas de las que disponían.

Le parecieron adecuadas para investigar el yacimiento de Pompeya, donde desarrollaba su labor, y comenzaron a colaborar, lo que se tradujo en una primera visita a la ciudad sepultada por una erupción volcánica del Vesubio en el año 79 DC.

Desde entonces el grupo IBeA acude cada año a realizar estudios de campo al mundialmente conocido yacimiento arqueológico, que completan en el laboratorio.

Frescos de la Villa de los misterios, en el yacimiento arqueológico de Pompeya. EFE / Cesare Abbate

Esta investigación continuará, al menos, tres años más gracias al nuevo convenio suscrito entre la Universidad de País Vasco y el Parque Arqueológico de Pompeya.

En estos diez años, los investigadores de la UPV/EHU han propuesto soluciones al deterioro del yacimiento y han analizado los pigmentos de los frescos para sacar a la luz su aspecto original.

“Hemos utilizado un espectrómetro portátil basado en fluorescencia de rayos X para identificar los murales de Pompeya pintados en un ocre rojo original (hematita) frente a los que actualmente se observan como rojos pero que fueron pintados en amarillo (ocre amarillo)”, ha señalado Maite Maguregui, una de las investigadoras.

Este pigmento amarillo se transformó en rojo debido al impacto del material volcánico a altas temperaturas proveniente de la erupción que destruyó Pompeya.

Causas del deterioro

En el ámbito de la conservación, han conseguido determinar varias causas del deterioro de los morteros romanos de las paredes de las casas pompeyanas, y el trabajo para los próximos años será proponer soluciones.

Así, van a probar un biocida patentado por el grupo de investigación y creado con aceites esenciales de plantas presentes en el propio yacimiento.

Si funciona como esperan, su aplicación mejoraría y abarataría notablemente las labores de conservación del complejo, al evitar que vegetales y microorganimos colonicen los muros.

Otro de sus objetivos es desarrollar un mortero de restauración basado en la formulación original romana compatible con el original.

El grupo IBeA está integrado por nueve personas, en su mayoría personal docente e investigador de química.

 

26 marzo 2018 at 5:35 pm Deja un comentario

Nacen las visitas en latín por el Museo de Málaga para redescubrir sus obras

El círculo Latino, Mane Latinum Malacitanum, se reúne una vez a la semana para hablar en la lengua madre y promover su uso

Fuente: EUROPA PRESS  |  Diario SUR
11 de marzo de 2018

El latín está vivo. Ésta es la reivindicación de un grupo de filólogos clásicos que se resiste a la idea de que su conocimiento se reduzca a la traducción de escritos. Por ello, no sólo se reúnen para leer textos o ver vídeos y comentarlos en la lengua de Cicerón y Virgilio, sino que, incluso, la utilizan para comunicarse entre ellos en situaciones habituales como salir a cenar y ahora también visitar las obras del Museo de Málaga. Su objetivo es que los recorridos didácticos por este espacio cultural puedan realizarse periódicamente.

Así, este domingo el Mane Latinum Malacitanum, que es el nombre que recibe el círculo latino de Málaga, ha realizado por primera vez un recorrido por los fondos de Arqueología y Bellas Artes del museo que acoge el Palacio de la Aduana. Con esta iniciativa se pretende aunar el arte y la lengua fundacional de la cultura europea, que sirvió de vehículo de comunicación durante siglos.

Mane Latinum Malacitanum, que tiene una cuenta en Twitter (@MLMalacitanum) y una página en Facebook (@manelatinummalacitanum), fue fundado de forma oficial por Alba Pozuelo y Gema Navarro en octubre de 2016, aunque ya venía gestándose desde 2015, motivadas por los integrantes del Vesper Latinus, uno de los círculos de Valencia. Actualmente, está formado por casi una decena de personas, especialmente profesores en institutos de Latín, Griego y Cultura Clásica.

Para la realización del itinerario en latín por el Museo de Málaga, el círculo malagueño se ha inspirado en el Museo del Prado de Madrid, que el año pasado, de la mano del Collegium Latinitatis, estrenó estos recorridos didácticos para conocer las principales obras mitológicas. El objetivo es seguir llevando a cabo esta iniciativa y que pueda beneficiarse el público en general; especialmente, los universitarios que cursan estudios de Filología Clásica, según ha explicado a Europa Press Alba Pozuelo, encargada, además, de organizar la visita de este domingo.

El recorrido ha comenzado con la colección arqueológica; concretamente, en la Tumba del Guerrero, y ha continuado con otras piezas como la Cabeza de Baco o el mosaico El Nacimiento de Venus. Se ha destacado, además, la importante labor del matrimonio compuesto por Jorge Loring y Amalia Heredia, cuya colección sirvió de germen del Museo Arqueológico Provincial.

A continuación, en la parte de Bellas Artes se han detenido ante cuadros como ‘Alegoría de la Historia, Industria y Comercio de Málaga’, de Ferrándiz y Muñoz Degrain; ‘Orfeo amansa a las fieras’, de Bernardo Ferrándiz Badenes; ‘Una esclava en venta’, de José Jiménez Aranda, o ‘El juicio de Paris’, de Enrique Simonet Lombardo. Finalmente, también han podido disfrutar de algunos de los restos arqueológicos que se guardan en el almacén.

Hablar en latín

El objetivo del Mane Latinum Malacitanum es hablar en latín y abrir esta iniciativa al público en general, se dedique o no a su enseñanza. Pese al auge de las carreras técnicas y el debate entre la formación humanista y científica, este grupo de latinistas se reúne cada domingo por la mañana, durante unas dos horas y media, para disfrutar de esta lengua a través de diferentes actividades.

En suma, su finalidad es promover y divulgar el uso del latín como lengua vehicular “de la gran herencia legada por la Antigüedad”. Y es que tal y como ha precisado Pozuelo, aparte de que las lenguas clásicas ayuden a pensar o que con su aprendizaje se adquieran ciertas habilidades para ordenar mejor la información y los conocimientos, el hecho de hablarlas contribuye, al menos en su caso, a que “la conexión con estas culturas antiguas sea mayor de la que puedo tener con una simple traducción”.

 

11 marzo 2018 at 10:10 pm Deja un comentario

Domus Aurea, desvelado Aquiles en Esciro

100.000 francos de Isabel y Balz Baechi para la preciosa sala abovedada

ANSA

Fuente: ANSA

ROMA, 15 FEB – Cinco meses de trabajos, microfresadoras, láseres, y he aquí a Ulises, que dos mil años después nuevamente busca a Aquiles, escondido por Tetis para salvarlo de un destino ya escrito. Pero un poco más abajo está también la mujer oferente, entre el oro que marca los perfiles de su cabello y de su ropa y las señales dejadas por las gemas preciosas engarzadas que debía haber en los grutescos. Son los resultados de los trabajos de limpieza y consolidación de la Sala de Aquiles en Esciro, una maravilla de la Domus Aurea de Nerón, justo al lado de la Sala Octogonal, patrocinada con 100.000 francos suizos por la Fundación Isabel y Balz Baechi. “Una muestra de lo que podremos encontrar” cuando comience la restauración de los 30.000 metros cuadrados de superficie pictórica de la Domus, señala la directora del Área Arqueológica del Coliseo Alfonsina Russo al presentar los descubrimientos en las dos piezas limpiadas de la sala. Por ahora se trabaja en monitorear y asegurar las decoraciones. Pero “hay otros patrocinadores en la lista”.

 

15 febrero 2018 at 7:35 pm Deja un comentario

Por qué los humanos sienten fascinación por los lugares en ruinas

La humanidad siempre ha vivido entre sus propias ruinas.

La fascinación por las ruinas tiene que ver con esa conexión cultural con nuestro pasado. GETTY IMAGES

Fuente: Paul Cooper  |  BBC Mundo
10 de febrero de 2018

Desde los principios de nuestra historia, hemos explorados sitios arqueológicos y hemos buscado inspiración en los restos de civilizaciones anteriores, con una compleja relación de temor y fascinación que ha quedado plasmada en el arte y la escritura.

Un artefacto antiguo y singular, un mapa del mundo babilonio que data del siglo VI antes de Cristo, marca el inicio de esta obsesión.

El mapa, sobre una tableta de arcilla, muestra cómo se imaginaban nuestros antepasados los distintos puntos de la Tierra —tal cual se conocía hasta entonces— e incluye una curiosa referencia. Describía “ciudades en ruinas vigiladas por dioses arruinados”.

Para ese tiempo, las ruinas de grandes ciudades como Ur, Uruk y Nínive dibujaban el paisaje, tras haber sido destruidas y abandonadas por guerras o causas naturales.

Eran considerados lugares llenos de magia, terribles presagios para los vivos y guaridas de fantasmas y espíritus malignos.

En el siglo V a.C., cuando el escritor y soldado griego Xenofón regresó a Grecia después de una fallida campaña militar en Persia, él y sus compañeros marcharon a través de las ruinas de estas ciudades.

Las imágenes de los artistas respecto a las ruinas que dibujaban, tenían muchos elementos cargados de imaginación. GETTY IMAGES

Nínive es una gran fortificación desierta. Los cimientos de sus murallas están hechas de roca pulida, 15 metros de ancho por 15 de alto”, describió Xenofón a la antigua ciudad persa.

Le había llamado poderosamente la atención el vacío desolador de aquellas ruinas, y el miedo que los pobladores cercanos le tenían por considerar que por allí merodeaban fantasmas.

Tal vez porque las piezas rotas requieren de nuestra imaginación para juntarlas y armarlas de nuevo, las ruinas siempre han estado asociadas con el ocultismo y los sueños.

Descubriendo el pasado

Los antiguos poetas hebreos hallaron inspiración en las ruinas de Sumeria, Asiria y Babilonia.

Roma ha sido una fascinación constante en los artistas que han volcado su oficio a las ruinas. GETTY IMAGES

Contaron historias acerca de la ira de Dios, de la torre de Babel y de Sodoma y Gomorra para explicar las ruinas que todavía marcaban el suelo.

En el primer milenio, las ruinas tomaron un papel predominante especialmente en la poesía del mundo árabe.

En esos poemas, escritos por poetas preislámicos como Tarafa e Imru’ al-Qais, las ruinas son objetos espectrales y efímeros, como en las palabras de Tarafa: “Aparecen y desaparecen, como el trazo de un tatuaje en el dorso de la mano”.

En tanto, descripciones medievales de las ruinas de la Edad de Piedra en lo que es hoy Reino Unido hablan de lugares asociados a la magia y las leyendas arturianas.

La primera descripción que se tiene de Stonehenge, por ejemplo, señala que el sitio fue construido por el mago Merlín con la ayuda de los gigantes.

Pero la representación artística real de las ruinas comenzó en el Renacimiento. En este período en el que floreció el arte y la ciencia, las ruinas de las antiguas civilizaciones se convirtieron en un símbolo de ilustración y en repositorios de un conocimiento perdido.

Un dibujo de un libro de anatomía de 1543 muestra al cuerpo humano frente a unas ruinas, que eran vistas en ese entonces como un signo de decadencia. Crédito foto: Wikipedia

El mayor atractivo para los artistas fascinados por las ruinas durante este período fueron los restos desmoronados de Roma. Los pintores viajaban en masa a pintar el Foro y el Coliseo, el Panteón y la vía Apia.

Imaginación al vuelo

Las primeras representaciones fueron bastante realistas, pero poco a poco la imaginación de los artistas comenzó a tomar vuelo.

Frustrados por la distancia real que existía entre los hitos históricos desperdigados por Roma, artistas como Panini comenzaron a incluir en sus dibujos algunos “arreglos” —como condensar varios restos de edificios en un único lugar— que los hacían ver mucho más deslumbrantes.

Una tendencia que hasta tuvo nombre propio: capriccio, escenas imaginarias de ruinas y edificios que guardaban una relación lejana con la realidad.

La asociación primitiva de las ruinas con los sueños alcanzó así su natural conclusión: los artistas simplemente comenzaron a imaginar sus propias escenas dentro de las ruinas.

Lo que, por supuesto, llevó a confusiones.

Uno de los maestros de esos dibujos irreales pero alucinantes fue Piranesi, que logró crear imágenes tan llamativas y hermosas de Roma que los turistas que llegaban a la Ciudad Eterna, entre ellos el poeta Goethe, quedaban decepcionados al descubrir que las ruinas no tenían nada que ver con los dibujos que habían visto antes de su viaje.

Los primeros mapas ya marcaban las ciudades que estaban en ruinas. Crédito foto: Museo Británico.

Pero las ruinas han sido más que espacios para el romanticismo ocioso.

Mientras algunos imperios europeos aumentaban su poder durante los siglos XVIII y XIX, muchos sentían que en las ruinas de grandes ciudades del pasado podían leerse los augurios para el futuro: “Si Roma cayó, ¿por qué no le puede pasar lo mismo a Londres o París?”

Uno de esos ejemplos es el pintor francés Hubert Robert, famoso por pintar sobre las ruinas de Roma durante 11 años.

Tras esto, Robert regresó a París y apuntó su imaginación hacia su propia ciudad. Uno de sus cuadros más famosos es una pintura del museo del Louvre en ruinas.

La tendencia se replicó pronto. En 1872, el famoso grabado de Gustavo Doré “The New Zealander” mostraba a un turista del futuro observando las ruinas de Londres, como en ese tiempo hacían los visitantes con las ruinas de Roma.

En el siglo XX, los pintores comenzaron a mostrar las ruinas producidas por el horror de la guerra. Crédito foto: Tate.

Pero esa premonición de avistar las propias ruinas se haría realidad también por esa época: en 1865, la ciudad de Richmond, en Virginia, sería arrasada por las llamas iniciadas por el ejército confederado en retirada durante la Guerra Civil estadounidense.

Las imágenes de la devastación, las primeras fotografías de unas ruinas durante una guerra, serían el aperitivo de lo que vendría después en ciudades como Dresden, en Alemania, la japonesa Hiroshima o Estalingrado, Rusia.

Pasado y profecía

Mientras las bombas caían sobre las ciudades europeas durante las dos guerras mundiales, las pinturas sobre las ruinas tomaban un nuevo camino: la expresión del horror.

Pintores como Graham Sutherland y John Pipper documentaron los destrozos del bombardeo alemán en varias ciudades británicas, utilizando técnicas modernistas para expresar la oscuridad de la nueva era bélica.

Antes de la Primera Guerra Mundial, el artista australiano Arthur Streeton pasó gran parte de vida dibujando ruinas como el castillo Corfe, en Dorset, Reino Unido.

Pintaba las ruinas antiguas como partes sólidas del paisaje, como una presencia tranquilizadora.

Esta es otra muestra de cómo las ruinas eran mostradas de una forma onírica y un poco fantasiosa. Esta es una obra de Giovanni Paolo Panini. Crédito foto: Wikipedia.

Sin embargo, cuando comenzó a trabajar como pintor paisajista oficial durante la Gran Guerra, presenció la devastación de ciudades como Péronne, cerca del campo de batalla de Somme, y su estilo cambió para siempre.

Sus nuevas pinturas reflejaban las ciudades destrozadas como entidades fantasmales.

“Las fotos reales de los campos de batalla son imágenes bastante quietas. No hay mucho para ver, todas las personas y los objetos están escondidos o camuflados”, dijo sobre sus dibujos.

Actualmente, los artistas continúan buscando vías para representar las ruinas de nuestras guerras modernas.

Y las ruinas que dejan también las crisis económicas.

Fotógrafos como Rebecca Lilith Bathoryor, Yves Marchand y Romain Meffre han volcado sus lentes hacia lugares vacíos y olvidados en el mundo, una vez más hallando belleza en el abandono.

Más allá de los cambios en cómo la gente reacciona e imagina las ruinas a través de los años, la fascinación de los artistas por ellas nunca se ha desvanecido, tal vez porque esas ruinas nos hacen sentir conectados con la historia y la memoria cultural.

Mientras las ruinas modernas se han convertido en un contenedor de recuerdos traumáticos y horrorosos, las del pasado son espacios donde el tiempo no corre, donde la presencia fantasmal de la historia se puede sentir y donde los artistas pueden perderse en los sueños.

 

12 febrero 2018 at 9:17 am Deja un comentario

Una galería de Manchester retira un cuadro de ninfas desnudas

La retirada de ‘Hylas y las ninfas’, de John William Waterhouse, se ha hecho con el fin de abrir un debate y no censurar, según la coordinadora de la sala

Hylas y las ninfas’ de John William Waterhouse

Fuente: EL PAÍS
1 de febrero de 2018

La Galería de Arte de Manchester ha decidido retirar una de las obras de John William Waterhouse para abrir el debate sobre los personajes femeninos en el arte. Se trata del cuadro Hylas y las ninfas, en el que aparecen unas ninfas desnudas, según informa el diario The Guardian.

La retirada forma parte de una obra experimental de otra artista. Se ha grabado la retirada del cuadro y las reacciones del público para otra exposición de la artista Sonya Boyce. Según la coordinadora de la galería de arte contemporáneo, Clare Gannaway, la retirada del cuadro se ha hecho con el fin de abrir un debate y no censurar. “No se trataba de negar la existencia de obras de arte particulares”, ha dicho. “Queremos crear un espacio de conversación sobre cómo exponer e interpretar las obras de arte en Manchester”.

La obra se encontraba en una sala que lleva por nombre En busca de la belleza. Se exponía con otras pinturas del siglo XIX donde domina el desnudo femenino. Gannaway afirmó que se trataba de un mal título para aquel espacio. Además, señaló que la mujer solo se representaba como un sujeto pasivo y decorativo o como una femme fatale.

En el lugar del cuadro, asistentes del museo han pegado algunos post-it mostrando sus opiniones de la decisión de esta retirada. Algunos creen que esto sienta un peligroso precedente, otros dicen que es un movimiento políticamente correcto.

 

1 febrero 2018 at 6:12 pm Deja un comentario

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