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Pompeya: un fresco del dios Príapo pesándose el miembro en una balanza

La función de Príapo era propiciar todo tipo de fertilidad, tanto vegetal como animal, de ahí su grotesco y sobredimensionado falo erecto, que también protegía frente a los males

Un nuevo fresco sale a la luz
Foto: Parco Archeologico di Pompei

Fuente: Alec Forssmann  |  National Geographic
14 de agosto de 2018

Una nueva casa lujosa está surgiendo en la calle del Vesubio durante los trabajos arqueológicos en la inexplorada Región V de la antigua ciudad romana de Pompeya: las estancias de la vivienda están elegantemente decoradas y en la entrada se ha conservado un fresco de Príapo, un dios menor rústico de la fertilidad, pesándose el miembro en una balanza, según ha informado hoy el Parque Arqueológico de Pompeya en un comunicado. La figura de Príapo ya se conocía en Pompeya a través de un fresco en la entrada de la Casa de los Vettii, una de las más lujosas de Pompeya; el personaje fálico ha aparecido por segunda vez, en una domus poco distante. Hijo de Dionisio y Afrodita, según una buena parte de las fuentes, su función era propiciar todo tipo de fertilidad, tanto vegetal como animal, de ahí su grotesco y sobredimensionado falo erecto, que también protegía frente a los males. “No es casualidad que un poco más lejos haya aparecido otro falo pintado en el tufo gris a lo largo de la calle, sobre una pared del callejón de los balcones”, detalla el comunicado.

La nueva domus que está saliendo a la luz en la calle del Vesubio conserva, además del fresco de Príapo en la entrada o fauces, diversos ambientes con una decoración muy fina, entre ellos el retrato de una mujer en el interior de un clípeo, en un dormitorio o cubiculum “decorado con una exquisita cornisa superior y con dos cuadros en la parte mediana, uno con un paisaje marino y el otro con una naturaleza muerta, acompañados por animalitos en miniatura”, destaca el comunicado. A lo largo de la calle del Vesubio, hacia el sur, también ha salido a la luz la parte superior de una fuente o ninfeo, con la fachada dirigida al interior de una insula o bloque de viviendas, donde probablemente se abría un jardín. La parte excavada hasta ahora está revestida de teselas vítreas y conchas, que forman complejos motivos decorativos.

 

El dios Príapo pesándose el miembro
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Colores mejorados
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Enorme falo erecto
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Fresco de Príapo en la Casa de los Vettii
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Retrato de una mujer
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Decoración de un dormitorio
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Dos cuadros pintados: un paisaje marino y una naturaleza muerta
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Figuras de animalillos
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

Parte superior de una fuente o ninfeo
Foto: Parco Archeologico di Pompei

 

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17 agosto 2018 at 12:10 pm Deja un comentario

Rojo, negro, amarillo y verde… Nuevos ambientes ricamente decorados en Pompeya

Recuadros de estuco que imitan losas marmóreas de vivos colores, molduras de estuco de forma dentellada, restos de un incendio y una bella escena que representa un sacrificio: los últimos hallazgos en la Región V de Pompeya

Imitación de losas marmóreas en vivos colores
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

Fuente: Alec Forssmann National Geographic
3 de agosto de 2018

Las excavaciones arqueológicas en la inexplorada Región V de la antigua ciudad de Pompeya siguen su curso con nuevos y deslumbrantes hallazgos: en esta ocasión en la Casa de Júpiter, que “está surgiendo con todos sus ambientes decorados”, informa hoy el Parque Arqueológico de Pompeya en un comunicado. La Casa de Júpiter, denominada así por una escena que representa a Júpiter y que fue descubierta ya en el siglo XIX en un lararium (un altar doméstico) situado en el jardín de la vivienda, fue excavada parcialmente entre el siglo XVIII y XIX, pero la intervención actual ha conseguido sacar a la luz la planta de una vivienda con un atrio o patio central rodeado de estancias decoradas, accesible a través del callejón de los balcones y, al fondo, un espacio abierto con columnas y tres ambientes más alrededor.

Los ambientes alrededor del atrio han revelado una rica decoración realizada en el primer estilo pompeyano (en la pintura romana hay cuatro en total), con recuadros de estuco que imitan losas marmóreas de vivos colores (rojo, negro, amarillo y verde) y, en algunos lugares de la parte superior, se ha conservado la moldura de estuco de forma dentellada. Por otro lado se han descubierto restos de un incendio en un ambiente de la domus adyacente a la Casa de las Bodas de Plata. El incendio ennegreció los frescos de la pared y afectó a elementos del mobiliario, probablemente una cama, según parecen indicar los fragmentos de madera y de tela carbonizados. Hay que destacar, además, una bella escena que representa un sacrificio en un santuario agreste, hallada en un ambiente poco distante de la Casa de Júpiter.

 

Pinturas murales
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Tres recuadros: amarillo, rojo y negro
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Motivos vegetales sobre fondo negro
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Estancia decorada
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Motivo decorativo
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Representación de un sacrificio
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Restos carbonizados
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Moldura dentellada
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

Excavaciones en la Casa de Júpiter
Foto: Cesare Abbate / Parco Archeologico di Pompei

 

3 agosto 2018 at 5:11 pm 1 comentario

Los dioses del Olimpo llegan al Museo San Telmo

Una exposición en San Sebastián reúne obras de artistas de la talla de Zurbarán, Rubens y Ribera sobre la mitología clásica

El Museo San Telmo de San Sebastián expone obras sobre la mitología grecorromana. JAVIER HERNÁNDEZ

Fuente: EL PAÍS
6 de julio de 2018

El Museo San Telmo de San Sebastián expone una amplia mirada sobre la mitología cásica y su representación a lo largo de la historia del arte mediante pinturas, esculturas y objetos fechados entre el siglo I a.C. y finales del siglo XVIII. La muestra Arte y mito. Los dioses del Prado reúne piezas de artistas de la talla de Zurbarán, José de Ribera, Pedro Pablo Rubens o Michel-Ange Houasse, entre otros.

Los dioses del Prado es una exposición inédita organizada conjuntamente por la Obra Social La Caixa y el Museo Nacional del Prado, surgida de la alianza estratégica que mantienen ambas instituciones. Es una propuesta expositiva diacrónica, a partir de 50 obras de las colecciones del Prado, con figuras esenciales de la historia del arte. La exposición se articula en ocho secciones de carácter temático y ofrece, simultáneamente, distintas representaciones de dioses y variadas interpretaciones de un mismo episodio mitológico, haciendo posible apreciar al mismo tiempo la riqueza iconográfica, geográfica y cronológica de las colecciones del museo madrileño.

La muestra presenta una nueva forma de dar a conocer la mitología clásica combinando las extraordinarias obras de arte del Museo Nacional del Prado con la danza contemporánea. Una forma de desarrollar plásticamente algunos de los mitos a partir de un montaje audiovisual con las coreografías de Toni Mira, Premio Nacional de Danza 2010, en el que las imágenes de las esculturas y pinturas cobran vida.

La muestra está compuesta exclusivamente por obras fechadas antes de finales del XVIII y ofrece una amplia mirada sobre la mitología grecorromana y su representación por parte de artistas como Rubens, Michel-Ange Houasse, Francesco Albani, Corrado Giaquinto y Leone Leoni, además de los anteriormente citados.

 

6 julio 2018 at 7:29 pm Deja un comentario

El Museo del Prado estrena ocho salas y un tesoro flamenco

La pinacoteca reordena su colección para lograr un recorrido más “coherente” e inaugura el histórico Tesoro del Delfín, perteneciente a Luis de Francia y heredado por Felipe V

Nuevas salas de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte. © Museo Nacional del Prado

Fuente: ALEJANDRA M. ZANI – Madrid  |  EL MUNDO
26 de junio de 2018

El Museo del Prado estuvo de mudanza. En los últimos días, 121 obras terminaron de ser reubicadas en ocho salas recuperadas y reabiertas al público en la segunda planta del edificio Villanueva de la pinacoteca. Entre estas pinturas se incluyen algunos cuadros de Rubens, Jan Brueghel, David Teniers, Clara Peeters y Rembrandt. Para ser más concretos: 101 pinturas flamencas y 17 holandesas (más tres obras expuestas en el pasillo). Esto sin contar una vitrina curva continua de 40 metros de longitud diseñada especialmente para exhibir el Tesoro del Delfín, heredado por Felipe V en 1711, una colección única en España, equiparable a otros tesoros dinásticos europeos y que llegó al Prado por primera vez en el año 1839.

“Las salas de este edificio no estaban siendo utilizadas para exposiciones. Contar con ellas supone una ampliación de un 10% del Museo, además de un gran trabajo de remodelación para que estas colecciones cuenten con un recorrido más coherente, como merecen”, afirmó el director de la pinacoteca, Miguel Falomir, durante una rueda de prensa celebrada ayer para presentar las nuevas salas.

La labor de remodelación, que permite incrementar la oferta museográfica haciendo que la exposición de pintura flamenca y holandesa sea permanente, se encuadra en el Plan de Reordenación de Colecciones del Museo Nacional del Prado, definido en el Plan de Actuación 2009-2012, y fue posible gracias a la colaboración de la Comunidad de Madrid, la Fundación Iberdrola España y Samsung como Colaborador tecnológico.

Dos de las salas abiertas, la 78 y la 79, están especialmente dedicadas a las 14 obras que llegó a realizar Rubens de los 60 bocetos que acordó pintar para Felipe IV, entre las que figuran El rapto de Proserpina, El nacimiento de la Vía Láctea, Vulcano forjando los rayos a Júpiter y Saturno devorando a un hijo, que luego influyó en el Saturno devorando a su hijo realizado por Goya. “Me animo a decir que esta sala, junto a la de Jan Brueghel, es la más importante. Es pura poesía visual”, aseguró el jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte hasta 1700, Alejandro Vergara. “Museos como el Louvre o el Metropolitan morirían por una sala así”, agregó.

Un poco más adelante se encuentra la sala 83, correspondiente a Jan Brueghel el Viejo y a David Teniers. “Jan nació un año antes de que muriera su padre, el conocido Peter. Él continúa un legado que ya se estaba terminando, pero con una visión completamente nueva del mundo”, explicó Vergara. Jan era amigo de Rubens y trabajaron juntos en Amberes. “Parece que había mucho compañerismo por ahí, a diferencia de lo que ocurría, por ejemplo, en Florencia”.

No se puede decir lo mismo de los pintores holandeses, cuyas obras se produjeron en las siete Provincias Bajas del Norte, que tras la firma de la Unión de Utrecht (1579), se constituyeron de facto en nuevo estado soberano: las Provincias Unidas. Ámsterdam fue el motor económico de esa nueva nación. Desde allí, los pintores holandeses hicieron todo lo posible por distanciarse de las Provincias Bajas del Sur y de su idealismo italiano. Aunque numéricamente menor a la flamenca por motivos históricos, la pintura holandesa, concentrada en la sala 76, cuenta con obras muy representativas. El lugar de honor en la sala lo ocupa Judit en el banquete de Holofernes, la única pieza indiscutida de Rembrandt en España.

Jarro de cristal con Narciso y Eco Taller milanés; Taller parisino; Toutain, Richard Cristal de roca-cuarzo hialino, esmalte, oro, plata y rubí. / Museo Nacional del Prado

Pero lo más novedoso ha sido, sin duda, la inauguración del espacio circular pensado para lucir el Tesoro del Gran Delfín Luis de Francia. En origen, la colección estaba compuesta por 169 piezas, de las que sobrevivieron 144. En 1813, las tropas francesas llevaron a cabo un saqueo durante la Guerra de la Independencia y más adelante, en 1918, hubo un robo interno en el Museo. Aún así, el nuevo montaje ofrece la visión más completa de este tesoro y cuenta con piezas antiguas y medievales, aunque predominan las ejecutadas durante los siglos XVI y XVII.

“La colección reúne ejemplares de distintas procedencias, desde vasos de cristal de roca hasta alhajas, y algunas piezas están vinculadas a personajes ilustres, como es el caso de un jarro con la imagen de Narciso transformado en Flor para que cuando se llene de agua, como cuenta el mito, cobre vida”, explicó Leticia Azcue, jefe de Conservación de Escultura y Artes Decorativas, sobre el Jarro de cristal con Narciso y Eco.

 

26 junio 2018 at 1:06 pm Deja un comentario

Enigmas de héroes, dioses y titanes en el Prado

Desde Prometeo hasta Afrodita, Dionisio y los sátiros, ‘Los mitos en el Museo del Prado’ rescata las leyendas detrás de 90 piezas de la pinacoteca.

Fuente: EL MUNDO
10 de junio de 2018

Las obras del Museo del Prado albergan historias milenarias. Detrás de la Ofrenda a Venus de Tiziano, por ejemplo, se esconde un Filóstrato (sofista griego del siglo III) que visitó una galería privada en Nápoles y escribió sobre todas las facetas del amor. Y cuando Goya retrata a Las Parcas (1820/23), retoma la Teogonía de Hesíodo (siglo VIII a.C), en cuya obra poética escribió que Las Moiras (nombre griego de las parcas romanas) eran tres: Cloto, Láquesis y Átropo. Ellas tenían el poder de conceder a los mortales, cuando nacen, el don del bien y del mal. También en la Ilíada y en la Odisea se habla de estas figuras como las encargadas de tejer el destino de las personas. Pero sería con el inicio del Renacimiento que las Parcas tomarían formas y atributos más precisos que las ligarían, sin más rodeos, a la idea de la muerte como la conocemos hoy: ancianas que en vez de tejer los hilos del destino, cortan los hilos de la vida.

Ahora, el libro Los mitos en el Museo del Prado (Ed. Guillermo Escolar), de Miguel Ángel Elvira y Marta Carrasco Ferrer (ambos doctores en Historia del Arte que comparten, entre otras cosas, el interés por la iconografía clásica), reúne y explica los textos clásicos que dieron origen a 90 obras expuestas en la pinacoteca madrileña, ilustradas con fotografías cedidas por el propio museo. “El libro está lleno de historias de infidelidades, enamoramientos y venganzas. Cuando los griegos crearon su panteón mitológico, dotaron a sus dioses con vicios y virtudes humanas”, explica Carrasco en una charla con EL MUNDO.

Cuatro años atrás, cuando Miguel y Marta comenzaron a idear este libro, pensaron en todas las personas que diariamente recorren los pasillos del museo y se detienen ante las más renombradas obras europeas, pero sin conocer los relatos que les dieron origen. “Queremos que el lector haga ese click que falta para entender en profundidad lo que está observando”, comenta Carrasco.

Hércules en Walt Disney, Troya en Warner Bros. De la mano de grandes industrias, las leyendas de la época clásica regresan una y otra vez al presente. “Si no, mira a Prometeo, el gran Titán amigo de los hombres que robaba fuego a los dioses para acercarlo a los humanos. Puede parecer un personaje del pasado, pero hay un pedazo de imagen suya en el centro de Nueva York a cuyos pies patina casi todo el mundo a fin de año”, comenta Elvira en referencia a la escultura ubicada en el Rockefeller Center.

Fueron los mitos grecorromanos los que interpretaron por primera vez al mundo y todo arte que vino después ha vuelto su vista hacia ellos. Como lo dice Elvira, “la mitología está presente en nuestras ciudades y sus héroes siguen siendo los nuestros. A lo mejor no hablamos todos los días de ella, pero sigue viva”.

‘Sísifo’ (1548-1549), de Tiziano

“En 1548, María de Hungría, hermana de Carlos V y regente de los Países Bajos, encargó a Tiziano, para la sala principal de su palacio en Binche, un ciclo de cuatro Grandes Condenados en los infiernos”, explican los autores del libro Los mitos en el Museo del Prado. “Quería que estuvieran listas cuando, en 1549, visitasen el edificio el emperador y su hijo Felipe. Sin embargo, el cronista Juan Cristóbal Calvete de Estrella, al describir esta recepción, en la que estuvo presente, menciona solo tres pinturas: un Prometeo, un Sísifo y un Tántalo”, continúan.

La condena de Sísifo, rey de Corinto, es conocida por muchos: debido a sus “peculiares crímenes”, entre los que se encuentran un engaño a Hades para que le permitiera volver de los infiernos al mundo de los vivos, fue condenado a empujar una gran roca hasta lo más alto de una colina. Una vez allí, la roca estaba destinada a caer, repitiendo el trabajo una y otra vez, de forma inexorable.

Los dioses se enojaron con él por su astucia. “Nadie dudó nunca del carácter admonitorio y amenazante de estas pinturas: tomando como base la Metamorfosis de Ovidio (IV, 456-463) y la Eneida de Virgilio (VI, 547-634), advertían sobre las graves penas reservadas en el Hades a quienes se atrevieran a desafiar a los dioses y al emperador, su reflejo en la Tierra”, comentan los autores.

La historia de Sísifo siempre había sido imaginada así: como la del rey de Corinto empujando una roca una y otra vez. Fue recién con Tiziano que se planteó la alternativa que se presenta en su pintura: la de hacerle cargar con la piedra sobre los hombros. “¿Por qué?”, se preguntan Miguel Ángel Elvira y Marta Carrasco. “Lo ignoramos. Acaso, sencillamente, para explicar el esquema de un grabado de Marcantonio Raimondi (Hombre portando sobre sus hombros una basa de columna) y, de paso, figurar al personaje con la musculatura del Torso del Belvedere (fragmento de la estatua de un desnudo masculino firmado por el escultor ateniense Apolonio de Atenas)”.

Cabe señalar, según los autores, que por 1545/46 Tiziano acababa de viajar a Roma y que por esas épocas el ‘romanismo’ se había convertido en la tendencia artística preferida por Carlos V, “lo que de sobra sabía el pintor”, como expresan los expertos.

‘La caída de Ícaro’ (1554-1555), de Jacob Peter Gowy

Esta pintura de Gowy se basa en un boceto de Rubens que se encuentra en Bruselas. Para Miguel Ángel Elvira y Marta Carrasco, J.P. Gowy es “un artista mal conocido” que se esforzó por “interpretar aquel boceto con fidelidad”.

La leyenda de Ícaro es relatada por Ovidio en su Metamorfosis (VIII, 183-235). “Allí se explica que Dédalo, deseando huir de Creta, elaboró unas alas con plumas, hilos y cera. Se las ajustó a sí mismo y a su hijo, dio a este el consejo de volar a media altura, y ambos emprendieron vuelo”, expresan los autores. Dédalo iba delante; las gentes contemplaban desde la tierra el vuelo de ambos, y, en cierto momento, el muchacho decidió lanzarse hacia el cielo “arrastrado por sus ansias de ascender”, continúan los expertos. Al acercarse al sol, el calor derritió sus alas y el joven cayó al mar.

“Pero Rubens apenas enmendó la plana a Ovidio: los campesinos, en su remoto paisaje, parecen ignorar el vuelo de estos héroes”, expresan los autores. “Y Dédalo, en cambio, ve de cerca la caída de su hijo, mientras que en el poema solo se da cuenta de su desgracia cuando atisba unas plumas flotando sobre las olas”, explica Miguel Ángel Elvira.

“Estas inexactitudes se explican porque nuestro artista buscó apoyo en grabados que conocía bien, y la postura de Ícaro nos habla de una lectura moralista de Rubens”, agrega.

Así, para el coautor del libro, la idea detrás de la pintura puede entenderse de diferentes maneras de acuerdo a cada momento histórico. “Desde alguien que asciende hasta los cielos, a pesar de que le aconsejan que mantenga un vuelo bajo, y en una lección sobre excesos de vanidad se queman sus alas haciéndolo caer al mar. O como la curiosidad de todo adolescente de querer llegar siempre un poco más alto, de querer conocer un poco más”.

‘Marte’ (1639-1640), de Diego Velázquez

Cuentan los autores de Los mitos en el Museo del Prado que esta obra de Velázquez fue pintada para completar la decoración de la Torre de la Parada, donde se hallaba en 1703, antes de ser llevada al Palacio del Prado.

Como explican Miguel Ángel Elvira y Marta Carrasco, algunos han dicho que, al pintar al dios de la guerra, el pintor barroco español estaba queriendo dar una advertencia al rey Felipe IV al entregar un cuadro con la figura del dios de la guerra, hijo de Júpiter. Pero al verlo sentado en un lecho, “cansado y triste”, como lo describen los autores, “debe ser visto en el contexto burlesco de sus amores adúlteros con Venus. Esto vincula la pintura de Velázquez a los cuadros de bufones vestidos de militares que tanto gustaban a nuestro pintor”, aseguran.

Como expresan Elvira y Carrasco, Velázquez pudo haberse inspirado, para la actitud del dios, en algún dibujo del Pensieroso de Miguel Ángel, “o con más seguridad, en el Marte Ludovisi, del que él mismo traería a Madrid una copia tras su segundo viaje a Italia, entre 1649 y 1651″. Y en cuanto a la cara, “con su ostentoso mostacho”, describen, “recuerda ciertas xilografías de Hendrick Goltzius, e incluso una serie de grabados sobre los Amores de los dioses de Jacob Matham (h. 1590), donde Marte aparece precisamente con la diosa Venus”.

‘El paso de la Laguna Estigia’ (1520-1524), de Joachim Patinir

“Si coge uno El paso de la laguna Estigia de Patinir, es un cuadro completamente complicado que quiere mezclar las creencias del más allá cristianas y las paganas y encajarlas, y eso es maravilloso”, confiesa Miguel Ángel Elvira. “Es algo que ha ocurrido en el renacimiento y que nunca ha vuelto a ocurrir. Intenta mezclar las creencias de cómo se sube a los cielos y cómo se desciende a los infiernos del dios Plutón“, agrega.

En este cuadro se reúnen elementos bíblicos con otros mitológicos para hablar de la suerte de las almas en el más allá.

Caronte, figura eminentemente pagana, dirige la barca en el centro, y en ella transporta el alma de un hombre hacia el primer plano. “Es el viejo que describen los poemas antiguos al relatar los viajes de ciertos héroes al más allá”, explica Elvira.

“A la izquierda, una difícil entrada entre rocas nos conduce a un ameno paisaje de ángeles: el Paraíso Terrenal, un ámbito cristiano. A la derecha, una verde enredadera atractiva en apariencia nos lleva a un negro túnel defendido por una bestia monstruosa: es el Infierno, que recuerda al antiguo Hades”, cuentan los autores del libro, recurriendo a la Eneida de Virgilio (VI, 416-418).

“Desde luego”, continúan, “nos hallamos ante una obra única y sin precedentes, lo que explica su propia indecisión. Caronte, más que llevar el alma de un muerto en su barca, parece regir el final de su existencia -Nuestras vidas son los ríos / que van a dar a la mar, / que es el morir- y solo en el último momento decide si el hombre merece salvarse o condenarse”. Sin embargo, y por curioso que parezca, los católicos monarcas españoles no vieron nada herético en este cuadro que llegó a la corte de Felipe II y, luego, a la sala de lectura de Felipe IV.

 

11 junio 2018 at 8:02 am Deja un comentario

123 obras maestras del Prado de tema mitológico (Revisión)

Este artículo es una revisión de una entrada anterior publicada en este blog en septiembre de 2010.

Desde que el Museo del Prado – que en 2019 cumplirá 200 años – renovó su página web, allá por diciembre de 2015, creo recordar, algunos enlaces de este catálogo habían dejado de funcionar, como muy amablemente me han ido haciendo saber algunos lectores. He querido ahora por ello actualizar la entrada, revisando los enlaces y añadiendo nuevo material audiovisual con el que el museo va poco a poco enriqueciendo la web. He aprovechado además para hacer alguna rectificación relativa al nombre de alguna obra o al año de atribución de la misma. Hay también algún cambio en las obras del catálogo, aunque son mínimos, así como en el número; si no me equivoco figuran dos más que en la lista anterior. Por último, he optado por indicar de nuevo qué obras figuran actualmente en exposición y cuáles no (aquellas que aparecen con un asterisco), aunque a este respecto hay que señalar que este detalle es muy cambiante, dado que algunas lo están por formar parte de una exposición temporal y, en cambio, otras que forman parte de la exposición permanente pueden estar actualmente cedidas para otras exposiciones. El consejo a este respecto, si se quiere tener la certeza de poder ver una obra en un momento determinado, es consultar la web del museo.

A partir del Renacimiento la mitología fue considerada un género cuyo interés radicaba fundamentalmente en el aspecto cultural del mundo antiguo, anterior al cristianismo. Una cultura laica, que no estaba sometida al poder eclesiástico y que enlazaba con el humanismo iniciado en Italia ya en el trecento. Era un mundo que sin olvidar lo religioso quería valorar lo humano, lo corporal, lo terrenal, lo civil y lo placentero, la belleza física y no moral; que buscaba la libertad en el pensamiento y en la expresión, la revalorización del hombre por si mismo y no como obra de Dios. En esta cultura, la forma era importante y la forma había de ser bella, sensible, física.  (Rosa López, Mitología e Historia en las obras maestras del Prado)

Sin lugar a dudas el Museo del Prado es una de las mejores pinacotecas del mundo. Alberga una colección de aproximadamente 7.600 pinturas, 1.000 esculturas, 3.000 grabados y 6.400 dibujos, además de un amplio número de objetos de artes decorativas y documentos históricos. De todas ellas el Museo exhibe en la actualidad en su sede unas 1.300 obras.

El germen de la colección del museo son las colecciones Reales de la monarquía española. Isabel La Católica la inició en el Renacimiento y fue continuada por sus sucesores hasta el siglo pasado. La colección es muy extensa y refleja los gustos de la monarquía española, así como sus reticencias: encontramos así una amplia representación de la pintura flamenca, la italiana del siglo XVI y las escuelas españolas del barroco y posteriores; por contra, las escuelas protestantes (inglesa, holandesa) apenas están presentes.

Como han hecho otros museos importantes, caso del British Museum o el Louvre, también el Prado se ha preocupado en los últimos tiempos en hacer su página web interesante y atractiva al visitante virtual. Es de destacar en este sentido la opción desarrollada recientemente de presentarnos las obras del catálogo en alta resolución. Ello sin descuidar la principal función que como es lógico debe procurar: la de informar.

Por motivos educativos -vuelvo a dar este curso después de varios años Cultura Clásica-, he andado buscando información para clase de algunas obras de mitología y el resultado ha sido este catálogo de más de 100 cuadros del Prado que tienen como tema algún episodio de la mitología grecolatina y que paso a relacionar por si a alguien le puede resultar de utilidad.  Además de poder ver los cuadros con todo lujo de detalles, es interesante observar que algunas de las obras más importantes van acompañadas de una audioguía, con toda la explicación necesaria para su contextualización. Hay que señalar también que muchas de estas obras no se hallan actualmente en exposición, por lo que es la única forma que tenemos de poder acceder a ellas, caso por ejemplo de la mayor parte de obras mitológicas de Luca Giordano, Jacob Jordaens o Quellinus. Son aquellas que en la relación vienen señaladas con un asterisco.

Como puede verse, las obras están agrupadas por escuelas. Los enlaces están repasados y funcionan; ahora bien, y como es lógico, los amables lectores entenderán que este que escribe no está en condiciones de poder garantizar que esto vaya a ser siempre así.

 PINTURA ESPAÑOLA

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez

Eugenio Cajés

José de Ribera

  • Ticio, 1632
  • Ixión, 1632    Multimedia: Conferencia “Ticio e Ixión, de Ribera”, impartida por Alberto Pancorbo (2011)

Francisco de Zurbarán

Juan Bautista Martínez del Mazo

Francisco Bayeu y Subías

Francisco de Goya y Lucientes

Antonio María Esquivel y Suárez de Urbina

 

PINTURA ITALIANA:

Vecellio di Gregorio Tiziano

Paolo Veronés

Jacopo Bassano

Annibale Carracci

Guido Reni

Massimo Stanzione

  • Sacrificio a Baco, hacia 1634    Multimedia: Conferencia: Sacrificio de Dionisio, de Massimo Stanzione, impartida por Leticia de Frutos (2018)

Paolo Domenico Finoglia

Francesco Albani

–  Alessandro Varotari Padovanino

Luca Giordano

Corrado Giaquinto

–  Giambattista Tiepolo

 

PINTURA FLAMENCA:

–  Joachim Patinir

Pedro Pablo Rubens

Jacob Jordaens

–  Jacob Peeter Gowy

Frans Snyders

–  Theodoor van  Thulden

–  Anton van Dyck

–  Cornelis de Vos

Jan Erasmus Quellinus

–  Jan Carel van Eyck

Jan Cossiers

Frans Francken II

–  Jean Baptiste Borkens

 

PINTURA HOLANDESA:

Leonaert Bramer

Pieter Fris

 

PINTURA FRANCESA:

Nicolas Poussin

Michel-Ange Houasse

Louis-Michel Van Loo

Jean-Baptiste-Marie Pierre

François Boucher

 

PINTURA ALEMANA:

– Hans Baldung Grien

 

3 mayo 2018 at 7:27 pm 1 comentario

El equipo vasco de investigadores que vela por Pompeya

El grupo IBeA de la UPV/EHU ha creado un biocida natural para preservar el patrimonio artístico de la ciudad

Fuente: Adrián Mateos – Bilbao  |  ABC
10 de abril de 2018

Frescos y mosaicos entrañan la cultura de la antigua Pompeya, la ciudad romana que quedó sepultada por la erupción del monte Vesubio en el año 79 d.C. Las obras, desaparecidas durante cerca de 17 siglos, forman hoy parte del Patrimonio Mundial de la Unesco. Lamentablemente, y pese a los trabajos de conservación a los que son sometidas, las pinturas no han permanecido ajenas a los cambios atmosféricos y los ataques de pequeños microorganismos. En este contexto, investigadores del equipo IBeA de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) han desarrollado un biocida natural con el que esperan minimizar su deterioro.

El grupo, que pertenece al departamento de química analítica de la universidad vasca, se ha dedicado los últimos ocho años al análisis «in situ» de las pinturas murales y los morteros de Pompeya. En la actualidad también trabajan en la investigación de otros elementos decorativos del yacimiento, así como del patrimonio artístico de la casa «Amorini Dorati». Una labor que puede llevar a cabo sin dañar los materiales gracias al uso de técnicas portátiles no invasivas, las cuales resultan esenciales dado el alto grado de restricción del parque arqueológico en lo que respecta a la toma de muestras.

Según explicó a este periódico Maite Maguregui, integrante del proyecto, uno de los logros del grupo IBeA ha sido la elaboración de un biocida natural a partir de aceites esenciales extraídos de las plantas del propio yacimiento. Una fórmula que, a priori, evitará que vegetales y microorganismos como hongos u otras bacterias colonicen los muros. En cualquier caso, la investigadora subrayó que todavía es necesario comprobar los efectos del producto en Pompeya: «Hay que testear los diferentes tipos de colonizadores y descubrir si el biocida es perdurable en el tiempo, algo que supone un gran reto», explicó.

Más allá de la creación del nuevo biocida, Maguregui destacó que IBeA tiene abiertos otros frentes en Pompeya, en cuya investigación trabajará al menos tres años más gracias al convenio suscrito recientemente entre la UPV/EHU y el parque arqueológico. Entre otras iniciativas, el grupo trata de devolver el color original a los frescos, cuyos pigmentos sufrieron una «deshidratación» provocada por el impacto de restos volcánicos del Vesubio: «En muchos murales se ven ciertas partes rojas que originalmente eran amarillas», afirmó la experta, que explicó que para este tipo de operaciones es necesario conocer de antemano la naturaleza de los materiales que componen las obras de arte para no deteriorarlas.

Estricta conservación

Desde que el equipo de la UPV/EHU realizara sus primeros trabajos en Pompeya en el año 2010, la situación del yacimiento ha mejorado de forma sustancial, sostuvo Maguregui, quien alabó la dedicación de los restauradores: «Se han hecho muchas actuaciones -explicó-. Estructuralmente se nota muchísimo». La razón de esta tendencia positiva radica en parte en la severa restricción de las labores de muestreo, lo cual, sin embargo, ha dificultado la investigación del grupo vasco. En este sentido, la experta destacó que incluso recoger esquirlas desprendidas de una pared resulta «impensable» en la actualidad, pues prima la conservación y la organización del recinto.

En cualquier caso, algunos de los frescos más singulares fueron «arrancados» de las paredes para trasladarlos al museo arqueológico de Nápoles, donde no están expuestos al impacto de contaminantes ni de gases ácidos.

Destino Marte

No es Pompeya el único foco de actuación del equipo de la UPV/EHU, que actualmente dispone de nueve integrantes. Algunos de ellos participan también en el yacimiento arqueológico de Machu Picchu, donde han realizado diversos estudios en el agua de lluvia y en el suelo para verificar los niveles de contaminación. IBeA ha elaborado a su vez análisis en la roca sagrada del poblado, los cuales podrían ofrecer información acerca de si las colonizaciones que presenta afectaban a su integridad.

Por otro lado, el grupo vasco ha colaborado con el desarrollo de la tarjeta de calibración que se integrará en el nuevo «rover» que la NASA pretende enviar a Marte en 2020 con el objetivo de buscar signos de vida.

 

10 abril 2018 at 5:41 pm Deja un comentario

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