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De Orfeo a ‘Quo Vadis’: la música en la antigüedad

De Irán a la Galia, CaixaFòrum propone un viaje por 3.000 años de historia de la música a orillas del Mediterráneo. Un recorrido por la sociedad mesopotámica, egipcia, griega y romana a través del rol de la música, siempre cerca del poder y lo divino.

Un mosaico con Orfeo tocando la lira, en la exposición. TONI ALBIR/ EFE

Fuente: LETICIA BLANCO  |  EL MUNDO
8 de febrero de 2018

¿A qué sonaba la música que se escuchaba en la Antigua Grecia? ¿Cuándo y dónde se inventó el arpa? ¿Cómo se transmitía la música cuando no existían las partituras? Sabemos que la música siempre ha estado ahí, desde hace miles de años, en los momentos más esenciales de la vida del hombre: en los partos y los entierros, en las batallas, en las fiestas y en las oraciones a los dioses. Pero ¿cómo se reconstruye algo que aparentemente no deja rastro? De eso se encarga la arqueomusicología y también la última exposición de CaixaFòrum, Músicas de la antigüedad, un ambicioso recorrido por el papel social y cultural de la música en la sociedad mesopotámica, egipcia, griega y romana. En total, 3.000 años de historia. Una historia de contagio e intercambio de ideas a orillas del Mediterráneo, por el que viajaban los músicos y sus instrumentos, ya fuera en misión diplomática, para animar y dirigir las tropas o como acompañamiento de reyes y generales, que llevaban músicos hasta cuando iban de caza. La música, resumiendo, siempre estuvo muy cerca del poder y de lo divino.

La muestra, coorganizada entre la Obra Social la Caixa, el Louvre y el Louvre-Lens, reúne 378 piezas de las que 278 provienen del museo parisino. Muchas de ellas no habían sido expuestas antes. Hay tablillas mesopotámicas, cerámicas de la Antigua Grecia decoradas con escenas musicales, mosaicos en los que aparece Orfeo tocando la lira, relieves romanos y hasta un gong encontrado en Nápoles para acompañar a los difuntos. Las piezas han sido prestadas por museos como el Metropolitan de Nueva York, los Musei Capitolini y el Museo Nacional de Atenas. La exposición podrá verse hasta el próximo mayo.

Una estatua de un espectacular gladiador llamando a filas, tocando la corneta con las mejillas hinchadas y las patillas a la moda de la época recibe al visitante. Las estrellas del recorrido son los instrumentos antiguos, como una bella pandereta del siglo VIII a. C. hecha en madera de acacia, un arpa encontrada en Egipto en el año 1550 a. C. y una impresionante réplica de un cornu, la tuba curva que el ejército romano usaba para comunicar las órdenes a las tropas en batalla, encontrada en Pompeya, que además viene acompañada de un dispositivo auditivo que permite al visitante escuchar cómo debía sonar en la antigüedad (un chorro de sonido un poco distinto al que nos han acostumbrado los peplums de Hollywood, todo hay que decirlo).

Y es que la historia de la arqueomusicología no es perfecta. Hay misterios sin resolver, cómo el del verdadero origen del arpa. Todavía no se sabe si se inventó en Oriente o en Egipto. Y también anécdotas divertidas, como la que rodea a una confusión entrañable de los albores de la arqueología, en el siglo XIX, cuando se encontró en Egipto una trompeta (o al menos, eso parecía). Por lo visto, Verdi se obsesionó tanto con la autenticidad de la puesta en escena en el estreno de su ópera más famosa, Aida, que mandó fabricar instrumentos musicales iguales a los del Antiguo Egipto: un arpa a imagen y semejanza de la que hay en el relieve de la tumba de Ramsés III y también réplicas de la supuesta trompeta. Una trompeta que no sonaba porque no era una trompeta, sino otra cosa: un soporte de altar , algo parecido a un candelabro. El malentendido duró bastante tiempo, hasta pasada la fiebre de las películas bíblicas y de romanos. La exposición se detiene en esos estereotipos que tanto han cuajado, como Quo Vadis?, y en los esfuerzos que hizo el compositor de la banda sonora, Miklós Rózsa, por ajustarse a la realidad. Rózsa se documentó, reunió partituras griegas para integrarlas en la música de la película y adoptó una encomiable «actitud arqueológica» aunque los cristianos, en la película, cantan en inglés.

La exposición refleja la importancia social de la música. Todos los ciudadanos de Atenas la estudiaban. Así lo atestiguan las escenas de las ánforas, llenas de músicos, concursos, juegos acrobáticos y público que aplaude las interpretaciones. La música es también el arma de las sirenas que intentan distraer a Ulises en su viaje, esculpidas en viejas placas de terracota. Los trompetistas rodean a Trajano en la famosa columna que narra sus conquistas. Y los egipcios se hacían acompañar al más allá, en sus sarcófagos, con dibujos de laúdes, cítaras y órganos. Hacia la inmortalidad, mecidos en melodías que todavía hoy resuenan.

 

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9 febrero 2018 at 2:41 pm Deja un comentario

¿Cuál es el origen de la palabra “música”?

La palabra música tiene un hermoso significado. Foto: Nagy-Bagoly Arpad

Fuente: National Geographic Traveler – National Geographic en Español
22 de noviembre de 2017

La “música es el arte de las musas. Esta palabra procede de la expresión latina “ars musica“, que es una copia del griego “mousiké téchne” que quiere decir “arte música” o, lo que es lo mismo, “arte de las musas“.

Según la mitología griega, las musas son las nueve hijas de Zeus y de Mnemósine, que era la hija de Gea y Urano. Ellas fueron engendradas, según el mito, en nueve noches consecutivas.

En esta pintura se puede apreciar las nueve musas con Apolo. Foto: Wahoo Art

Las musas presentes en las artes son:

• Calíope: Musa de la elocuencia y de la poesía épica. Sus diferentes representaciones artísticas son una corona de laureles, un libro, una tablilla y una trompeta.

• Clío: Es la musa de la historia. Sus diferentes representaciones artísticas son una corona de laureles, un libro o un pergamino, una tablilla y un cisne.

• Erato: Es la musa del arte lírico de la elegía. Sus representaciones artísticas son con una lira, una viola y un cisne.

• Euterpe: Es la musa de la música. Su representación artística suele ser una flauta.

Su madre, Mnemósineera, era una titánide.

• Melpómene: Es la musa de la tragedia. Se representa con una corona, con una espada o con una máscara trágica.

• Polimnia: Es la musa de la retórica. Se representa con un gesto serio y con un instrumento musical (normalmente un órgano).

• Talía: La musa de la comedia. Normalmente se la representa con un instrumento de música (generalmente una viola), una máscara cómica y un pergamino.

• Terpsícore: La musa de la danza. Se la representa con un instrumento musical de cuerda: una viola o una lira.

• Urania: La musa de la astronomía y de la astrología. Es representada habitualmente con un compas, con una corona de estrellas y con un globo celeste.

Las musas son divinidades femeninas que presiden las artes y las ciencias, e inspiraban a los filósofos y a los poetas.

Es por esta razón que la etimología de la palabra “música” nos muestra que las palabras son como cápsulas del tiempo. Al cabo de miles de años todavía encierran la memoria de los pueblos que las crearon y de su forma de vivir.

 

23 noviembre 2017 at 9:33 am Deja un comentario

Mucho antes de Pitágoras

El más célebre de los teoremas matemáticos no fue descubierto por el griego, sino por los babilonios que le precedieron por un milenio

Imagen de la tablilla Plimton 322. UNSW

Fuente: JAVIER SAMPEDRO  |  EL PAÍS
25 de agosto de 2017

¿Hay noticias de hace 3.700 años? Sí, en las matemáticas. Lee en Materia la última. Aprenderás allí cómo dos investigadores australianos han logrado mostrar el significado último de una tableta de arcilla que fue escrita por entonces. Se llama Plimpton 322, y fue hallada hace tiempo en la antigua ciudad de Larsa, la bíblica Ellasar, hoy 250 kilómetros al sur de la castigada Bagdad. Allí, entre los ríos Tigris y Éufrates, nació la civilización moderna, en las mismas tierras en que 7.000 años antes se había inventado la agricultura, y con ella los primeros asentamientos de una especie que llevaba 100.000 años vagando por el mundo en busca del almuerzo. No debería extrañarnos que también las matemáticas surgieran y arraigaran allí. Son las cosas que pasan cuando dejas pensar a la gente que sabe hacerlo.

La tableta Plimpton 322 es una lista de “tripletes pitagóricos”, como ya sospechaban algunos estudiosos y refuerzan ahora los científicos australianos. El primer triplete pitagórico es (3, 4, 5). Eso quiere decir que, si dibujas un triángulo con esos lados, la figura no tiene más remedio que ser un triángulo rectángulo (en el que uno de los tres ángulos es recto, o de 90º). Es una exhibición del teorema de Pitágoras en acción: 32 más 42 da 52, ¿no es cierto? Hay una lista inacabable de tripletes pitagóricos, o listas de tres números que conforman por necesidad un triángulo rectángulo –(5, 12, 13), (7, 24, 25), (21, 20, 29) y así hasta la saciedad—, y su cartografía genera asombrosos patrones geométricos y peculiaridades aritméticas. Ya no hay duda de que los babilonios le pisaron a Pitágoras el teorema.

Tal vez el gran logro de Pitágoras fue descubrir que el placer (o al menos el placer musical) tiene una base matemática

No es un caso único. Tal vez el gran logro de Pitágoras fue descubrir que el placer (o al menos el placer musical) tiene una base matemática. Las combinaciones de sonidos que nos satisfacen guardan las relaciones de longitud de onda más simples (la octava ½; la quinta 2/3; la cuarta ¾, etcétera). Y la escala natural, a menudo llamada pitagórica (do re mi fa sol la si do y vuelta a empezar), emerge de la aplicación reiterativa del algoritmo más simple (cortar a la mitad la longitud de la cuerda). Esta fue la base de la “armonía de las esferas”, la religión de Pitágoras y su secta que sostenía que el cosmos se basaba en los números naturales (1, 2, 3…) y sus fracciones. Otras tablillas encontradas en Mesopotamia demuestran que los babilonios, o como se llamaran en aquel tiempo, ya conocían la “escala pitagórica”. Nuestro Pitágoras leía más literatura antigua de la que nos dio a entender.

El teorema de Pitágoras es uno de los cimientos de nuestra comprensión matemática del mundo. Una de las pocas verdades que se han sostenido durante cuatro milenios. Pero de Pitágoras, lo que se dice de Pitágoras, no parece que fuera.

 

28 agosto 2017 at 9:58 am Deja un comentario

Nerón «incendia» Roma por segunda vez

El emperador, cuya figura está siendo restituida, es objeto de un musical, a partir del 1 de junio, cuyo escenario se está montando en los Foros Imperiales

Giorgio Adamo interpreta a Nerón – ABC

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES ABC
24 de abril de 2017

Roma se dispone a vivir un verano con el polémico emperador Nerón (37-68 d. C.) como gran protagonista. Su vida se convierte en un gran musical que «incendiará» Roma a partir del 1 de junio. «Divo Nerón-Opera Rock» es el título de la obra que se presenta como «el musical más ardiente de la historia». Se está montando ya un imponente escenario en los Foros Imperiales, exactamente en los lugares donde tuvo lugar la historia, los fastos imperiales de la época neroniana, en el Colle Palatino, a unos pasos la Domus Aurea (Casa Dorada). El musical cuenta 14 años de la vida del tirano, con amores e intrigas y sus múltiples facetas: poeta, cantante, actor, escritor, auriga, curioso de la ciencia y la técnica. El elenco artístico es realmente excepcional: 24 bailarines y acróbatas, 12 cantantes-actores con otros 100 profesionales trabajando en un escenario de gran impacto visual: mide 36 metros de ancho, 27 de profundidad y 14 de altura, una estructura que divide a la ciudad.

Algunos consideran que es la última locura de Nerón, mientras otros aplauden, sobre todo porque en el proyecto, ideado por Franco Migliaci, ganador de dos Grammy y productor discográfico de fama mundial, que ha embarcado a cuatro premios Oscar de fama mundial: el escenógrafo Dante Ferretti, los decorados son de Francesca Lo Schiavo, amada en Hollywood; Gabriella Pescucci ha diseñado el vestuario, y la música es de Luis Bacalov, pianista y compositor argentino.

Seguramente los historiadores Tácito y Suetonio no habrían compartido mucho del renacimiento que vive la figura de Nerón, porque en parte contrasta con la detallada descripción que ellos hicieron de su delirante megalomanía, paranoia, carácter caprichoso, extravagante y locura hasta llegar a cometer matricidio. Pero, sin absolverlo de las atrocidades que cometió, para el emperador romano que subió al trono a los 17 años (54 d.C.) bajo la guía del filósofo, político y escritor Séneca, están llegando en los últimos años nuevas aportaciones sobre su biografía.

Nuevos documentos

Estudiosos reescriben su figura a través de convenios internacionales y publicaciones, con aportaciones de nuevos datos. Marisa Ranieri Panetta, arqueóloga y estudiosa de Nerón, que participó en una gran exposición en el Coliseo con nuevos documentos sobre el último emperador de la dinastía Claudia, advierte: «Nerón no fue un personaje negativo 360 grados. Ni Suetonio y Tácito pueden callar su gran popularidad, la fidelidad de los soldados -Nerón nunca puso pie en un campo militar porque detestaba la guerra- y munificencia o generosidad al gobernar. Desde el punto de vista arquitectónico y urbanístico, Nerón dio una impronta grandiosa y escenográfica a Roma. Sus termas, próximas al Panteón, eran famosas por el lujo y confort. Para sí mismo pretendió le mejor. Se construyó la Domus Aurea. Tenía además un gran sentido de la propaganda».

En este último campo Nerón fue un adelantado de los tiempos. Precisamente, el corazón de las nuevas investigaciones se centra en el área arqueológica de la Domus Aurea, el palacio de Nerón en el Colle Oppio, una de las siete colinas de Roma, donde se está sacando a la luz la «cenatio rotunda», famoso refectorio circular, descubierto en 2009, que giraba día y noche para imitar el movimiento de la Tierra e impresionar a los invitados.

Roma, dividida

La Domus Arena – ABC

En este delicado contexto arqueológico, simbólicamente muy ligado a la Domus Aurea, se ha montado el gran escenario del musical sobre Nerón. Se ha construido además la Domus Arena, con 3.025 puestos, subdividida en los mismos órdenes que las antiguas Arenas romanas: Platea Senadores con 480 sillas (180 euros es el coste del billete) y tres tipos diversos de gradas (a 125, 80 y 45 euros), que permiten una bella perspectiva del anfiteatro. Teniendo en cuenta la especial ubicación, un parque arqueológico único en el mundo, tuvo que dar su aprobación el ministro de Bienes Culturales, Dario Franceschini. Pero Roma se divide y se ha generado una gran polémica ante esta imponente estructura para el musical de Nerón, justo en el área donde vivía en la antigua Roma y desde la que se divisa el Coliseo y los Foros Imperiales.

Vittorio Emiliani, presidente del Comité para la Belleza de Roma, considera que se trata de «una locura»: «Se pueden usar estructuras antiguas cuando existen, como el teatro de Ostia antigua, pero construir expresamente uno nuevo en un lugar delicado como Vigna Barberini, en el Colle Palatino, no está ni en cielo ni en tierra», afirma Emiliani. Contrario es también el profesor de Historia del arte Tomasso Montanari, quien estima que «un musical no da valor al patrimonio». Otros expertos subrayan que las alarmas suscitadas son excesivas. Francesco Prosperetti, superintendente del área arqueológica de Roma, ha tenido que salir al paso de las críticas: «El musical no tendrá impacto en el delicadísimo contexto del Palatino. He visto las pruebas y es un musical de alta calidad. El canon de utilización del área es de 250.000 euros, además del 3% de los ingresos por entradas, que servirán para la restauración de la Domus Aurea». Su apertura definitiva al público está prevista para 2020.

Nueva imagen

¿Servirá el musical para, si no rehabilitar, al menos dar una nueva imagen de Nerón? Para el arqueólogo Alessandro D’Alessio, responsable científico de la Domus Aurea, se trata de una operación necesaria para restituir justicia a esta figura: «Se trata de proyectar de nuevo de manera diversa los focos sobre un personaje que la literatura, pero también el cine, nos han transmitido con una determinada imagen». Cabe recordar a este respecto «Quo Vadis» (1951), en la que Peter Ustinov encarna a un histriónico Nerón, una película que alimentó su imagen de emperador cruel y despreciable. Su nombre está ligado al terrible incendio de Roma, iniciado en la noche del 18 de julio del 64 d. C., que duró varios días y destruyó gran parte de la ciudad. Tácito recuerda que, de los 14 barrios de la ciudad, solo se salvaron 4, un dato confirmado por recientes excavaciones. «Hoy sabemos que Nerón no incendió Roma», afirma el arqueólogo D’Alessio, quien añade: «Él se encontraba en Anzio (en esa ciudad, a unos 60 kilómetros al sur de Roma, tenía un gran palacio) y volvió de inmediato a Roma para organizar las ayudas. Sucesivamente hizo reformas positivas en obras y urbanismo. Fue un emperador muy cercano al pueblo». Nerón no incendió Roma, pero sí ha vuelto a «incendiarla» musicalmente, con una ópera rock sin precedentes. Se espera que la aventura ayude al turismo de Roma.

 

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24 abril 2017 at 9:31 am Deja un comentario

La Academia Sueca defiende la condición de poeta de Dylan como los antiguos griegos

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Vista de los álbumes, ‘Blonde on Blonde’ (i), ‘At Budokan’ (c) y ‘Another side of Bob Dylan’ (c), del galardonado con premio Nobel de Literatura 2016, el cantante estadoundiense Bob Dylan en una tienda de música de Múnich, Alemania hoy. EFE

Fuente: EFE  |  YAHOO Noticias

Copenhague, 13 oct.- La secretaria permanente de la Academia Sueca, Sara Danius, defendió hoy la elección del cantautor estadounidense Bob Dylan como ganador del Nobel de Literatura 2016 por su condición de poeta y lo comparó con los vates griegos de la antigüedad.

“Si miramos miles de años hacia atrás, descubrimos a Homero y a Safo. Escribieron textos poéticos hechos para ser escuchados e interpretados con instrumentos. Sucede lo mismo con Bob Dylan. Puede y debe ser leído”, declaró Danius minutos después del anuncio del galardón en la sede de la Academia en Estocolmo.

Dylan es “un gran poeta en la tradición en lengua inglesa”, “muy original” y que durante 54 años “ha seguido actuando y reiventándose así mismo, creando una nueva identidad”, adujo en una entrevista concedida a la web de la Fundación Nobel.

Danius se mostró esperanzada por que la designación de Dylan no genere muchas críticas por su condición preferente de cantautor y confesó que no fue una gran admiradora del músico en su juventud, aunque ha acabando siéndolo con los años.

Destacó además su disco “Blonde on Blonde”, uno de los clásicos de Dylan, como paradigma de su obra, “un ejemplo extraordinario de su forma brillante de rimar, de juntar estribillos y de su estilo brillante de pensamiento”.

La Academia Sueca reconoció en su fallo a Dylan por haber contribuido con “nuevas expresiones poéticas dentro de la tradición de la gran canción americana”.

 

13 octubre 2016 at 6:59 pm Deja un comentario

Medea vuelve al mar Negro

Una gran tormenta en Abjazia obligó a trasladar la ópera en plena función a un teatro con goteras

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Un momento de la representación de Medea en Sujum. Otto Lakoba EL PAÍS

Fuente: PILAR BONET  |  EL PAÍS
4 de agosto de 2016

Medea volvió a las costas del mar Negro donde, según la mitología griega, estuvo situado el reino de la Cólquida. Símbolo del retorno de la trágica figura a la tierra del vellocino de oro fue la representación de la ópera Medea, de Luigi Cherubini, el pasado miércoles en Sujum, una ciudad portuaria de 2.500 años de historia, que tiene sus orígenes en una colonia griega (Dioscurias).

Protagonistas del retorno fueron la soprano Jibla Gerzmava y la compañía del teatro musical Stanislavski y Nemirov-Danchenko de Moscú, dirigida por Alexandr Titel. Gerzmava, que ha actuado en los mejores escenarios del mundo, y Titel son figuras reconocidas internacionalmente. Jibla, además, nació en Abjazia en 1970 y aquí se inició en la música. Durante 15 años seguidos, la soprano ha organizado un festival musical exquisito (Jibla Gerzmava invita…) que con un repertorio clásico, de jazz y blues contribuye a romper el aislamiento político de Abjazia. Desgajado de Georgia durante la desintegración de la URSS, este territorio bello y exuberante entre el Cáucaso y el mar fue escenario de una sangrienta guerra (1992-93), cuyas secuelas son aún visibles en los edificios e infraestructuras destruidas. En 2008, Abjazia se autoproclamó independiente y fue reconocida como Estado por la vecina Rusia, que garantiza su seguridad económica y militar. Formalmente, la mayoría de países de la ONU siguen considerando a Abjazia como parte de Georgia.

El festival Jibla Gerzmava invita… es una joya para melómanos bien informados y su recaudación se dedica a fines benéficos. Este año, el evento tuvo un giro inesperado que confirmó los hechizos y los poderes atribuidos a la heroína de Eurípides.

En Sujum quedan todavía restos de una antigua fortaleza donde, se superponen los legados de distintas civilizaciones llegadas a este litoral, desde los romanos que iniciaron la construcción hasta los otomanos y los rusos, pasando por los bizantinos y los genoveses. En los años cincuenta del siglo pasado, las autoridades soviéticas demolieron parte de las murallas de la fortaleza para construir un paseo marítimo y, a fines de la década de los ochenta comenzaron las excavaciones en el interior de la destruida fortificación. La guerra de 1992-1993 entre abjazos y georgianos truncó aquella tarea. Durante más de dos décadas la zona a explorar se llenó de escombros urbanos. Hasta que la pasada primavera surgió la idea de continuar el trabajo interrumpido y trasladar la cita anual con Gerzmava al recinto de la fortificación, según cuenta Batal Kobajia, viceministro de Cultura de Abjazia. Con ello, Abjazia afirmaba la voluntad de recuperar el patrimonio arquitectónico y cultural descuidado durante la época en que la prioridad fue la supervivencia. La cantante aceptó el desafío y trajo a Sujum la ópera Medea, que se estrenó en Moscú en 2015 y que fue premiada en el festival la Máscara de Oro. Varios meses de intenso trabajo dejaron al descubierto el contorno de viejas ruinas, desde una lápida del siglo IV dedicada a un legionario romano convertido al cristianismo al perímetro de una basílica de planta octogonal, unas termas romanas y también los cuarteles de las tropas del imperio ruso que conquistaron el Cáucaso en el siglo XIX. Sobre este suelo saturado de historia fueron armados un escenario y unas gradas desmontables con un aforo para más de mil personas, todo ello, al aire libre. Tras un minuto de silencio por el gran escritor de Abjazia, Fazil Iskander, fallecido el pasado 31 de julio a los 87 años, comenzó la representación, para la que cerca de trescientas personas (entre músicos, cantantes y técnicos) se desplazaron desde Moscú a Sujum. En el horizonte, detrás del escenario, podían verse los mástiles iluminados de los buques que surcaban el mar Negro. Jasón y los argonautas, con botas hasta la rodilla, pantalones abombados y camisa de lino, sujeta a la cintura, evocaban a Stalin y sus camaradas del Cáucaso durante los años treinta. Gerzmava, de negro riguroso, intentaba en vano ejercer sus hechizos sobre Jasón.

Concluía el primer acto y la soprano invocaba a los dioses para que castigaran a Jasón, cuando comenzaron a caer las primeras gotas. El calor sofocante se disolvió en un aguacero primero, y en una espectacular tormenta después. Los espectadores huían despavoridos: las damas de traje largo hundiendo sus tacones afilados en el fango y los caballeros convertidos en esponjas a partir de las hombreras de sus americanas. Los “Mercedes” y coches de lujo de los espectadores representativos o adinerados se desplazaban como lanchas sobre los charcos. La naturaleza desencadenada parecía haber vencido sobre la cultura y la voluntad. Parecía. De amigo a amigo, se trasmitió el mensaje a quienes no se habían rendido ya: el espectáculo continuaba en otro lugar: el Teatro Nacional de Abjazia, un local (cerrado) a la orilla del mar Negro. Las puertas del teatro se abrieron, mientras la tormenta volvía a arreciar. En el techo del teatro, restaurado en 2013, aparecieron goteras y hubo que colocar cubos en el escenario para recoger el agua que llegó a caer a chorro. Hubo problemas para trasladar bajo la lluvia los instrumentos de la orquesta, especialmente las piezas delicadas como el violonchelo. Para todos los que se habían reunido en el teatro, entre los que se encontraba Raúl Jádzhimba, el presidente de Abjazia, estaba claro que la ópera debía seguir.

Pasaba de la una de la madrugada del jueves cuando dio comienzo el segundo acto y eran casi las tres cuando concluyó el tercero. Tras los aplausos ensordecedores, las flores, los “bravos” y la sensación de victoria, salimos a la calle, donde, en lugar de charcos, había verdaderos ríos, torrentes desbocados que arrastraban ramas y troncos arrancados de los árboles por el huracán. Por la mañana, Sujum era intransitable y en el centro de la ciudad el agua alcanzaba la altura de la rodilla. La electricidad funcionaba de forma intermitente y la alcaldía declaró estado de catástrofe natural, interrumpió el transporte público y recomendó a los particulares abstenerse de circular. La maldición de Medea había hecho efecto y los abjazos empapados de historia lo interpretaban como una clara señal de que la heroína de la tragedia griega había sido abjaza, es decir había pertenecido a una de las tribus que, junto con otras, formaron el conglomerado humano del reino de la Cólquida.

 

16 agosto 2016 at 7:48 pm Deja un comentario

Pink Floyd resucita en Pompeya

David Gilmour regresó, 45 años después, al lugar donde la banda ofreció en 1971 un histórico concierto a puerta cerrada

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David Gilmour en el concierto del jueves en Pompeya – EFE

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES  |  ABC
8 de julio de 2016

La cita fue con la historia, no solo con el rock. David Gilmour volvió a Pompeya el jueves y el viernes, en el Anfiteatro que lo vio protagonista hace 45 años con su exgrupo, los Pink Floyd, para un concierto histórico a puerta cerrada, sin espectadores, inmortalizado en el film rock-documental de Adrian Maben «Pink Floyd: Live at Pompeii». En un escenario diametralmente y conceptualmente opuesto a los grandes conciertos masivos de entonces como el de la Isla de Wight y de Woodstock, Gilmour, Waters , Mason y Wright entraron en la leyenda entre las ruinas de la ciudad fantasma con las ruinas arqueológicas más célebres del mundo.

Los seguidores prefirieron Pompeya a otras ciudades, porque aquí se ha hecho y se vive la historia

La leyenda sigue aún viva. El guitarrista de Cambridge, el artífice del sonido mágico de la banda de «Dark Side Of The Moon», voz principal de los Pink Floyd realiza un tour europeo, exhibiéndose en lugares históricos, como el Circo Massimo de Roma o la Arena de Verona, pero el anfiteatro pompeyano es completamente diverso, con un sabor particular: Su salida al escenario tuvo un efecto mágico, con el público emocionado, como si las notas de su guitarra hicieran vibrar piedras milenarias.

Esta arena acogió hasta hace un mes los famosos calcos de las víctimas de la erupción del Vesubio que destruyó a Pompeya en el 79 d.C., y la enorme curiosidad por esas víctimas del volcán resiste hasta nuestros días. Ha sido suficiente el inicio de «Wish you were here» para producir el delirio en casi 3.000 fans, llegados de toda Italia y del extranjero. Son conscientes de que son afortunados, porque nunca en el anfiteatro de Pompeya se había celebrado un ritual del rock con el público presente, aunque este privilegio lo han pagado muy caro: 345 euros por entrada, lo que ha suscitado no pocas polémicas. Pero estos seguidores prefirieron Pompeya a otras ciudades, porque aquí se ha hecho y se vive la historia. La música volverá a sonar en Pompeya con un concierto de Elton John el próximo día 12, también en el anfiteatro romano.

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El concierto a puerta cerrada en Pompeya de Pink Floyd en 1971 – ABC

Bajo el cielo azul en la ciudad patrimonio de la humanidad, con la presencia de una luna tímida, David Gilmour regaló la primera auténtica sorpresa del concierto con «The great gig in the sky» (El gran concierto en el cielo), la quinta canción de «The Dark Side Of The Moon», la esencia mágica de aquel disco del grupo británico, la pieza central con la cual los Pink Floyd de entonces intentaron incluso medirse con el tema de la muerte. Gilmour entusiasmó a la multitud con el sonido de Pink Floyd escrito junto a Roger Waters y dedicado a Syd Barret, el visionario que “inventó” el proyecto Pink Floyd, fallecido hace exactamente diez años. Las notas de «Shine on you crazy Diamond» a él dedicada, hicieron vibrar hasta el Vesubio.

Al inicio de la segunda parte no faltó «One of these days», la más célebre y fuerte de las piezas que sonaron en el lejano 1971, uno de los conciertos que más han marcado el imaginario del rock. La voz de Gilmour es hoy algo más matizada por el paso del tiempo, pero sigue siendo magnífica.

Estos dos conciertos han sido también inmortalizados en un film, en un cd y en un dvd. «Gilmour quiere cerrar el círculo iniciado en 1971», ha manifestado el director Adrian Maben, presente también ahora en Pompeya. «El recuerdo de aquel concierto está en nosotros vivo todavía. He sentido una emoción indescriptible al ver nuevamente a Gilmour con su guitarra Fender y lanzar sus notas hacia el cielo, hoy como entonces», añadió Maben.

La voz de Gilmour es hoy algo más matizada por el paso del tiempo, pero sigue siendo magnífica

En la arena del anfiteatro, una lluvia de luces de teléfonos móviles ha acompañado constantemente la exhibición de David Gilmour , el pompeyano, porque el alcalde de la ciudad le ha concedido la ciudadanía de honor. Una gran pantalla circular que en perfecto estilo Pink Floyd aparecía sobre las cabezas de los músicos, entre las ruinas de Pompeya, parecía un disco solar, una especie de tributo a los dioses de la música. El palco era sobrio, respondiendo a la exigencia inevitable de un espacio limitado y súper protegido como las ruinas de Pompeya. Pero quizás ese mayor recogimiento hizo crecer la fascinación del concierto.

Gilmour rindió homenaje a Pompeya y dio las gracias a todos, a los fantasmas viejos y nuevos. Al final los dioses de la música también le dieron las gracias porque los Pink Floyd volvieron a hacer las delicias de los dioses. Habían esperado este concierto durante 45 años. Todos los espectadores salieron del anfiteatro con la sensación de que vivieron una experiencia inolvidable. Y es que la eterna Pompeya regala emociones milenarias y convierte en eternos a sus protagonistas.

David Gilmour Live at Pompeii

 

9 julio 2016 at 2:00 pm Deja un comentario

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"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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