Posts filed under ‘mitologia’

Pompeya y Herculano en el centro de Barcelona

El Ayuntamiento recupera una domus romana del siglo I en la que destaca la única muestra de pintura mural del cuarto estilo pompeyano documentada en la península ibérica

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El interior de la domus ha sacado a la luz un conjunto pictórico «único»

Fuente:  ABC          01/04/2015

Su propietario era un destacado miembro de la élite de Barcino del siglo I y su existencia había pasado desapercibida hasta que en 2004 los trabajos de rehabilitación de una finca sacaron a la luz un pedazo de la Barcelona romana más desconocida, la situada al sur de las murallas, que permanecía aún bajo tierra.

He aquí, pues, una domus romana de la que se conserva parte del triclinio o sala de banquetes, un cubiculum para recibir a las visitas y un espacio para comer pero cuyo hallazgo ha descubierto algo aún más sorprendente: una muestra de pintura mural única en la península ibérica.

«Para encontrar una pintura mural de este estilo tendríamos que ir a los conjuntos arqueológicos de Pompeya y Herculano, y de hecho el dueño de la casa hizo venir a un pintor muy especializado de la península itálica», resalta Carme Miró, responsable del Plan Barcino.

Se trata de un mural datado entre el siglo I y II que hasta ahora no había sido documentado y que habría sido realizado al fresco con retoques en seco siguiendo los estilos pompeyano y provincial. La pintura más destacada, que se encontraba originalmente en el techo del cubiculum, representa el mito del Rapto de Ganímedes entre decoraciones con motivos florales y geométricos. En otras pinturas aparece asimismo una imagen de Terpsicore, la musa de la danza y el canto coral, y un joven desnudo y alado que, según los investigadores, podría ser el hijo de Venus.

Según los responsables del nuevo espacio, visitable después de Semana Santa, la complejidad artística implica la presencia de un propietario de alto nivel adquisitivo y cultural y un artista especializado en la pintura que entonces se desarrollaba en la península itálica y que se estaba expandiendo por todas las provincias del imperio.

1 abril 2015 at 5:51 pm Deja un comentario

Ayude a bautizar los lugares de Plutón

La Unión Astronómica Internacional abre al público la denominación de los lugares que descubra la sonda de la NASA `New Horizons´ en el planeta enano, al que llega este verano

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Ilustración del planeta enano Plutón. / IAU/L.CALÇADA

Fuente: ALICIA RIVERA  |  EL PAÍS     24/03/2015

Para el próximo 14 de julio está previsto que la sonda espacial New Horizons, de la NASA, pase muy cerca del planeta enano Plutón y su gran satélite Caronte. Es la primera misión a esos cuerpos remotos del Sistema Solar, en los que hasta ahora solo se distinguen algunos grandes rasgos, y lo más probable es que, con el sobrevuelo de la sonda y los datos que esta tomará y enviará, adquieran una nueva cara con abundantes detalles de su superficie. Para bautizarlos, la Unión Astronómica Internacional (IAU, en sus siglas en inglés) ha lanzado una campaña pública en la que cualquier persona puede votar por los nombres más idóneos e incluso sugerir algunos no propuestos aún. La campaña, en colaboración con la misión New Horizons y con el Instituto SETI, concluye el próximo 7 de abril. Después, los miembros de la misión elaborarán una lista de los nombres más idóneos y la IAU tendrá la última palabra sobre ellos, siempre teniendo en cuenta los criterios establecidos por su Grupo de Trabajo de Nomenclatura en Sistemas Planetarios. Los nombres deben estar relacionados con la mitología, la literatura y la historia de la exploración.

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Ilustración de la sonda espacial de la NASA `New Horizons´ pasando junto a Plutón y su luna Caronte. / NASA/JHU APL/SwRI/Steve Gribben

“Plutón es un mundo remoto y enigmático que reside en el borde del Sistema Solar, en una región denominada Cinturón de Kuiper, de la que es uno de los muchos planetas enanos similares, aunque sigue siendo el mayor descubierto hasta ahora”, recuerda la IAU. La New Horizons ofrecerá “la primera visión de cerca de este mundo pequeño y distante, así como de su mayor satélite, Caronte. Estos cuerpos misteriosos del Sistema Solar exterior se transformarán, por fin, en mundos con rasgos distintivos”, añade dicha organización en un comunicado.

Los nombres de los lugares que se identifiquen en Plutón y sus lunas, según los criterios establecidos por el grupo de trabajo de la IAU, se referirán a:

Para Plutón: Nombres del inframundo de la mitología mundial; dioses, diosas y gnomos; héroes y exploradores del inframundo; escritores relacionados con Plutón y el Cinturón de Kuiper, así como científicos e ingenieros asociados con ellos.

Para Caronte: Destinos e hitos de la exploración, de ficción o reales; vehículos de ficción y mitológicos de exploración.

Para Estigia: dioses relacionados con ríos.

Para Nix: Dioses de la noche.

Para Cerbero: Canes de la literatura, de la mitología o históricos.

Para Hidra: Serpientes y dragones históricos.

La IAU advierte, además, que no se tendrán en consideración nombres de misiones y naves espaciales; autores, artistas, directores y productores de exploración de ficción; exploradores de la Tierra, el aire y los mares, “ya que estos temas ya se han utilizado en las nomenclaturas de Mercurio, Venus y Marte”.

La Unión Astronómica Internacional es una organización científica que agrupa a más de 10.000 profesionales de la astronomía de casi un centenar de países, y “su misión es promover y salvaguardar la ciencia de la astronomía en todos sus aspectos a través de la cooperación internacional”, explica la propia institución. Además, recalca, “es la autoridad reconocida internacionalmente para realizar las asignaciones de los cuerpos celestes y de los rasgos en su superficie”.

25 marzo 2015 at 8:34 pm Deja un comentario

La diosa navega sobre la marea

  • La restauración de la impresionante ‘Victoria de Samotracia’ hace aumentar las visitas en un Museo del Louvre cada vez más tumultuoso
  • Más de un millón de personas han desfilado ante la obra maestra griega desde su reciente ‘vuelta a casa’.

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Los viajeros se agolpan bajo la ‘Victoria de Samotracia’ | MARGA ESTEBARANZ

Hay más gente si cabe. Desde el pasado 8 de julio, fecha en la que la impresionante Victoria de Samotracia fue presentada después de una minuciosa restauración, la escalera Daru se ha quedado pequeña ante la ingente marea de turistas que se agolpan a los pies de la diosa para pasmarse con la elegancia de sus formas resucitadas.

Antes ya eran muchos los que desfilaban bajo una de las tres obras más emblemáticas del Louvre, pero que carecía del aura que se le supone a una Niké triunfante. Ahora no queda hueco en los escalones. A las tres semanas de haber sido colocada de nuevo en el centro de la monumental escalera, ya han desfilado bajo ella un millón de almas. Selfies, instantáneas de la diosa sobre la nave, fotos con la familia y los amigos… la totalidad de visitantes tira de aparato, acaso sin comprender del todo qué es lo que se llevan impreso en sus tarjetas electrónicas.

Con una altura de 5,57 metros y 30 toneladas de peso, la Mensajera de la Victoria representa el momento en que, en sorprendente equilibrio, se posa sobre la proa de un navío. Fue descubierta el 15 de abril de 1863 en la isla de Samotracia, al noreste del Egeo, por el viceconsul de Francia y arqueólogo Charles Champoiseau, quien la encontró hecha pedazos en lo que fue el santuario de los Grandes Dioses. “Ha sido esculpida con un arte que ninguna de las obras griegas que conozco iguala”, escribió al embajador francés en Constantinopla. De autor desconocido, data del siglo II antes de nuestra era.

Iniciada el pasado 10 de septiembre, la restauración se ha realizado en la cercana Sala de las Chimeneas, convertida en taller de fortuna para evitar peligrosos traslados. Fueron desmontados los 23 sillares que forman la nave, comprobando los ensamblajes. También se ha retirado el bloque de cemento que en la restauración de 1932 se había colocado sin demasiado fundamento entre la estatua y el barco. Ahora, el monumento se aposenta sobre un amplio pedestal que eleva la colosal obra casi un metro sobre el suelo, ofreciendo una vista más acorde con su posición original.

Donde más luce la restauración es en el cuerpo de la diosa alada, que ha recuperado su integridad visual. Frotada la superficie de la piedra con una solución de bicarbonato de amonio, ha salido a la luz un espectacular contraste entre la blancura del mármol de Paros de la diosa y la severidad del gris mármol de Lartos, conocida cantera de la lejana Rodas, del barco donde se aposenta.

La limpieza ha resaltado la delicadeza de los pliegues de la vestimenta, apenas sustentada por un golpe de viento, que no ocultan las divinas formas de la Niké. El pecho, el ombligo, la curva del abdomen, han surgido como por encanto. El que carezca de brazos y cabeza no le resta el menor atractivo.

En el Louvre se guardan 30 fragmentos que aparecieron desgajados de la obra. Siete de ellos han podido ser colocados, cuatro en la estatua y tres en el barco. Destaca un grupo de tres plumas acopladas en la cúspide del ala izquierda. Se ha retirado una gola de yeso colocada en anteriores restauraciones, apareciendo un mechón de cabello de la diosa.

Realizada por un equipo de ocho restauradores dirigido por Daniel Ibled, se han encontrado con la sorpresa de la policromía en algunos rincones de la escultura. En especial trazos de una banda de color azul en el borde de la túnica, que conforman una suerte de galón y también en las plumas, invisibles a simple vista. “Esto no quiere decir que las alas fueran azules”, asegura el restaurador jefe. Según considera, se trata de restos de pigmento que pudo ser la base para mezclarlo con otro color.

El coste de la restauración ha sido de cuatro millones de euros. Para obtenerlos, el Louvre recurrió a una laboriosa campaña de mecenazgo. La mayor parte la aportaron grandes empresas: Nippon Televisión Holdings, F. Marc de Lacharrière y Bank of América Merrill Lynch, aunque es más reseñable la recaudación de la increíble cantidad de un millón de euros gracias a la generosidad y el chovismo de 6.700 donantes individuales. Por todos los rincones del Louvre grandes carteles explican y agradecen la campaña.

La Victoria de Samotracia junto con La Gioconda de Leonardo da Vinci y la Venus de Milo integra el trío de superstars del Louvre. El fervor que se muestra hacia el resto de obras, todas únicas e imprescindibles, no le llega a la altura de los zapatos a la sacrosanta trinidad del museo de los museos. El 90 por ciento de los visitantes sólo viene para ver a alguna de ellas. Mona Lisa se lleva la palma; ella es la primera de lejos. Para comprobarlo sólo hay que acceder a la Salle des États. Desde que en 2005 se colgó en este enorme espacio, que se creía suficiente para acoger a los visitantes, se constató que era insuficiente para acoger a la marabunta que lo inunda a todas horas.

Mona Lisa preside la sala. Protegida en todo momento al menos por dos vigilantes y dentro de una vitrina que la aisla. Frente a ella la masa se agolpa detrás de la barrera y dispara móviles, cámaras y tabletas en un intento inútil de descubrir la enigmática sonrisa, alejada seis metros, detrás de los brillos del cristal blindado y bajo la mugre de siglos acumulada sobre el esfumeto de Leonardo, que pide a gritos una restauración como la de su hermana del Museo del Prado.

En el piso de abajo los turistas hacen otra montonera. Esta vez bajo la tercera prima donna del museo, la Venus de Milo. Al contrario que la Victoria de Samotracia, la fascinante Afrodita encontrada en las Cícladas en 1820 no perdió la cabeza en su viaje a través de los siglos. Su rostro contempla impasible al gentío rendido a sus pies. Elipse medio desnuda, la sensual y ondulante figura emana un misterio que fascina a todo el que la contempla.

Vayan a ver a la Mona Lisa o a la Venus de Milo, es obligado que todos pasen ante la diosa Niké y, claro, se detienen a contemplar su último lifting, de manera que la escalinata Daru parece el metro en hora punta. Solo es el principio. Ahora se restauran escaleras, paredes, suelos, arcos y barandillas. Las obras concluirán en la primavera de 2015, justo para acoger la gran exposición que sobre la Victoria de Samotracia ha anunciado el museo y que incluirá el resto de fragmentos encontrados, entre los que destaca la enorme mano derecha aparecida en 1950 y que ya se muestra en una vitrina lateral.

Parque temático del arte, el Louvre tiene muy claro que su éxito se basa en una renovación permanente y si estos días los andamios cubren el ala Richelieu en la calle Rivoli, justo frente a la dorada estatua de Juana de Arco, ya se anuncian nuevas obras para el otoño. “Se va a transformar el vestíbulo de Napoleón para racionalizar los accesos a las colecciones”, explica Coralie James, portavoz del museo. En 2013 visitaron el Louvre 9,33 millones de personas, el más visitado del mundo. Tal afluencia provoca grandes atascos y aglomeraciones bajo la pirámide creada por el arquitecto chino I. M. Pei, mientras afuera una multitud aguarda el turno en una cola que alcanza el Arco del Triunfo del Carrusel. La espera supera la hora y media.

El 70 por ciento de los visitantes son extranjeros. Con un millón de personas, los estadounidenses son los primeros, les siguen italianos y chinos, esperándose que este año los orientales pasen a cabeza. Los españoles ocupamos el puesto duodécimo con 210.000 visitantes.

Inaugurada en 1989, la pirámide es la parte más visible de una reforma que se hizo para recibir a cuatro millones de visitas. No habían pasado 10 años y las cifras superaban el doble de las previsiones. La nueva transformación será, como lo fue entonces, la cara del nuevo Louvre. El denominado proyecto Pirámide permitirá acoger a ¡12 millones! de personas al año. Con un presupuesto de 53,5 millones de euros, está previsto que se concluya a finales de 2016.

Lejos del trasiego de tan tumultuosos lugares, el patio Visconti permanece en un sacro silencio que para sí quisieran muchas iglesias, la cercana Notre Dame (ocho millones de visitantes al año), sin ir más lejos. Y eso que aquí se localiza la última gran transformación del Louvre que ha seguido a la pirámide de Pei. Desde finales de 2012, un singular techo ondulado, metáfora de una alfombra voladora, ocupa el patio. Ala de libélula suspendida en el aire, la etérea estructura de cristal traslucido apoyada en paredes transparentes, fue la solución de los arquitectos Rudy Riccioti y Mario Bellini para albergar uno de los más antiguos sueños del primer museo parisino: las Artes del Islam.

La tarea no fue sencilla, pues se trataba de hacer sitio a una colección que se extiende a lo largo de 12 siglos y abarca desde España al norte de la India, incluyendo Sicilia, los Balcanes, Malta, el Magreb, Libia, Egipto, Oriente Medio, Turquía, Irak, Irán y Afganistán. Junto con el techo volante, se excavó el patio en una profundidad de 12 metros, lo que supuso el empleo de un sofisticado sistema hidráulico que evitase el menor movimiento del ala Denon. Todo ello sin tocar ni una de las fachadas del XVIII, consideradas monumentos históricos.

Los 100 millones de euros gastados pueden parecer excesivos en estos tiempos en los que hasta Francia tiene apreturas, pero el resultado es espectacular. Un total de 2.800 metros cuadrados expositivos nuevos que albergan cerámicas, cristalerías, joyas, armaduras, bronces, marfiles, tapices, manuscritos, artesonados, elementos arquitectónicos reconstruidos… Hasta más de 3.000 piezas, no pocas procedentes de España, que desde hace siglos se llenaban de polvo en los almacenes del Louvre y también del Musée des Arts Décoratifs, que ha cedido una importante cantidad de obras. Merece la pena detenerse ante algunas. La pila bautismal de San Luis, pieza de latón, oro y plata exquisitamente grabada procedente de la Siria del XIV; el espectacular muro de azulejos otomanos del XVI y la extravagante jarra fatimida egipcia tallada en cristal de roca en el año 1.000 son buenos ejemplos. Es hora de partir. Cojamos fuerzas, hay que zambullirse de nuevo en la ávida marea que recorre las galerías y para alcanzar la salida toca nadar a contracorriente.

Fuente: ALFREDO MERINO  |  EL MUNDO       20/08/2014

20 agosto 2014 at 9:46 am Deja un comentario

Carranque, un trocito de Roma en Toledo

Las ruinas arqueológicas de este municipio manchego son una excepcional muestra de mosaicos datados en la segunda mitad del siglo IV

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Uno de los mosaicos que pueden verse en la Casa del Materno, en Carranque (Toledo)

Por puro azar. Así se encontró el primer mosaico de la larga lista que hoy compone el conjunto arqueológico de Carranque. Las responsables de que hoy podamos disfrutar de este trocito de historia fueron unas labores agrícolas llevadas a cabo por Samuel López Iglesias, vecino de esta localidad de poco más de 4.500 habitantes. La gran relevancia del hallazgo provocó el inicio de varios trabajos arqueológicos que se desarrollaron sin cesar desde 1985 hasta 2010, pasando por la dirección de diferentes manos. Después de varios años de esfuerzo, hoy en día el visitante consigue trasladarse hasta la antigua Roma sin salir de España.

Con una superficie de unas 18 hectáreas, el complejo ofrece varios atractivos turísticos: un mausoleo, un complejo dedicado a la fabricación de aceite y vino, un edificio palacial y la casa de Materno –que es la máxima «joya» del lugar–. Declarado Parque Arqueológico y abierto hace 11 años, la simple visita a la colección de mosaicos de la Casa de Materno ya valdría por sí sola una excursión a Carranque. A través de una serie de plataformas elevadas el visitante puede contemplar desde el «aire» el conjunto de preciosas teselas que embellecían el suelo de la construcción.

La más llamativa de ellas podría ser la recreación de Neptuno en la «Fuente del Océano». El dios del mar romano queda inmortalizado a través de vivos colores con antenas y pinzas de cangrejo –atributos de varios animales marinos– en un suelo con ligera inclinación. En su día, este habitáculo se cubría con agua para simular la sensación de que el dios vivía realmente bajo el agua.

Datos de interés

Dirección: Carretera Carranque-Madrid, km. 34 (45216 Carranque, Toledo)
Teléfono: +34 925 54 44 77
Web: http://www.parquearqueologico.org
Email: info@parquearqueologico.org
Precios:
– Entrada general: 5 euros.
– Entrada reducida: 3 euros. ( Será de aplicación a grupos superiores a 20 personas, a las personas que acrediten su condición con Carnet Joven o Carnet de Estudiante y a personas que acrediten su condición de discapacitados)
– Visitas guiadas: 2 euros.
– Audioguia: 1 euro.

Fuente: Aurora Vasco | ABC

27 junio 2014 at 8:53 am 1 comentario

Se cumple un siglo del atentado contra la “Venus frente al espejo” de Velázquez

El cuadro, pintado a mediados del siglo XVII, se convirtió hace ahora cien años en un símbolo de la igualdad de sexos

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La “Venus del Espejo” fue terminada a mediados del XVII

En el año 1914 ocurrieron muchas cosas. Estalló la Primera Guerra Mundial, Henry Ford estableció la jornada laboral de ocho horas para sus empleados, el cardenal della Chiesa fue elegido papa con el nombre de Benedicto XV… Y un cuadro de origen español, la «Venus frente al espejo» de Velázquez, se convirtió en el símbolo de la lucha por la igualdad de sexos.

En aquella época, Emmeline Pankhurst era la líder indiscutible del movimiento sufragista británico. Las mujeres de la época empezaban a reclamar su derecho al voto, y organizaban reuniones clandestinas que en más de una ocasión terminaron en disturbios. En una de estas revueltas, la famosa Pankhurst fue detenida. Eran mediados del mes de febrero. Al día siguiente, una de sus más fieles compañeras, Mary Richardson, quiso cobrarse revancha con las autoridades. Para ello, fue a la National Gallery de Londres, a la sala donde se exponía la «Venus frente al espejo» que Diego Velázquez había pintado a mediados del siglo XVII. Cuenta el historiador Antonio López Vega en su libro «1914», que la falda y el ceñido abrigo que llevaba esta mujer no llamó la atención de los guardias que custodiaban el lugar.

Richardson se plantó frente al cuadro, cogió el cuchillo que había introducido camuflado en el abrigo y se lanzó contra el lienzo. Aunque Mary Richardson fue detenida casi de inmediato, aquel atentado generó una gran conmoción e importantes destrozos en la tela del cuadro. La sufragista fue condenada a seis meses de cárcel, «el máximo contemplado por la legislación británica» para unos hechos de esas características, señala el libro de Antonio López Vega.

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Fotografía de la época tomada al cuadro después de los hechos

Al día siguiente, el diario londinense «The Times» recogió la declaración de Richardson: «He tratado de destruir la imagen más bella de la historia de la mitología como protesta contra el Gobierno por la destrucción de la señora Pankhurst, que es la personalidad más bella de la historia moderna. La justicia es un elemento de la belleza tanto como el color y el contorno de este lienzo».

Fue de esta forma como el famoso cuadro se convirtió, de forma involuntaria, en uno de los símbolos de la lucha por los derechos de la mujer. Fue en 1914, varios siglos después de que el sevillano Diego Velázquez la diera por terminada.

Fuente: Jorge S. Casillas | ABC

20 junio 2014 at 10:39 pm 1 comentario

Cibeles, una diosa tan famosa como desconocida

MÓNICA ARRIZABALAGA | ABC  

El culto a esta divinidad frigia a la que Roma envió a buscar ante el azote de Aníbal gozó de gran fuerza hasta el siglo IV

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La Fuente de Cibeles. José Ramón Ladra

Quien conozca bien a la diosa Cibeles pensará que no es fruto de la casualidad que la primera competición madrileña de observación de aves dentro de la MadBird Fair se celebre precisamente junto a su plaza. A través del canto de las aves las sibilas o sus sacerdotes, los «gallus», interpretaban las profecías de esta diosa tan famosa hoy como desconocida para la mayor parte de los madrileños.

Si a un madrileño se le aborda preguntándole «¿Sabe usted quién es la Cibeles?» responde algo similar a «¡Pues una fuente!», pero cuando se le interroga por si conoce algo sobre ella, aparte de alusiones al Real Madrid es probable que solo conteste: «¡Que es muy bonita, la más bonita del mundo!». Pilar González Serrano hizo la prueba hace más de 20 años, antes de publicar «La Cibeles, nuestra Señora de Madrid», Premio Antonio Maura a la Investigación Científica del Ayuntamiento de Madrid en 1987. Hoy está convencida de que pasaría lo mismo.

«Es muy triste. En México al menos han puesto una placa para que la gente se entere», señala la profesora de Arqueología de la Universidad Complutense ya jubilada aludiendo a la réplica que se hizo de la estatua en tiempos de Enrique Tierno Galván y que donada por la comunidad de residentes españoles en México como símbolo de hermanamiento entre ambos países.

Cibeles sedujo desde que era niña a González Serrano, hija de un técnico de Correos, y su curiosidad aumentó cuando se especializó en Historia de las Religiones. «¿Qué hace una diosa frigia en Madrid?», se planteó.

La «Magna mater»

Para remontarse a la génesis de Kybéle Frigia hay que desplazarse hasta la región del Pesinonte, en Anatolia (Asia Menor) mucho antes del nacimiento de Jesucristo. «Es el personaje más antiguo del mundo» porque «recibe adoración desde el Neolítico», asegura el periodista y escritor José de Cora, autor de la novela «La navaja inglesa» (Tropo editores) que acaba de ver la luz y que está ambientada en la llegada de la diosa a la capital de España.

«Es la diosa de la tierra, de la fertilidad, del renacer. Desde el Neolítico se le ha acumulado mucha historia. También se la conoce como Rea, Gaia… Todas las grandes madres del Mediterráneo relacionadas con la Tierra tienen su origen en Cibeles», explica Cora.

En su origen fue un meteorito, una piedra negra a la que se veneraba por su origen celeste y como madre de dioses, de hombres y señora de todo el reino animal y vegetal. Su culto se extendió por el Mediterráneo a través de la marinería frigia y en Grecia se la identificó por simbiosis con Rea, la madre de dioses como Zeus, Hades y Poseidón.

De su santuario frigio de Pesinunte (en la actual Turquía), la diosa fue trasladada al Metroon de Pérgamo, la ciudad donde nació el pergamino y donde la piedra negra fue venerada hasta la Segunda Guerra Púnica en el siglo III a.C. Roma atravesaba entonces una grave crisis, acechada por las tropas cartaginesas de Aníbal. La situación era tan desesperada que los romanos acudieron a los Libros Sibilinos y allí encontraron la solución a sus problemas: debían ir a buscar la «Piedra de Cybele». El 10 de abril del año 204 a.C. entraba en la capital del Imperio Romano la «Magna Mater» favoreciendo según la leyenda a la calumniada Claudia Quinta y lo cierto es que la suerte cambió para los romanos que levantaron en su honor un templo en el Palatino. En la época de Augusto, el culto a la «Magna Mater» gozó de gran prestigio y «hasta el siglo IV tuvo una gran fuerza», según relata Pilar González Serrano. Las fiestas de Cibeles se celebraban durante el equinoccio de primavera y en ellas se conmemoraba la resurrección de Atis, su paredro, y se bañaba la imagen de Cibeles en el río.

Hipómenes y Atalanta

Ya entonces se representaba a la diosa con la corona torreada que indica el dominio de Cibeles sobre la ciudad, en el carro tirado por dos leones que según la leyenda son Hipómenes y Atalanta.

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La carroza de Hipómenes y Atalanta, por Ouka Lele. ABC

Así la relata José de Cora: «Atalanta era muy atleta, no quería casarse y prometió hacerlo sólo si un galán le ganaba en carrera. Hipómenes se enamoró perdidamente de Atalanta y pidió ayuda a Afrodita, que le dio unas manzanas de oro. Atalanta se agachó a recogerlas y perdió la carrera, casándose con Hipómenes. Un día de caza en que comenzó a llover se refugiaron en un templo de Cibeles e hicieron allí el amor, enfureciendo a esta diosa que promueve el sexo pero no en un lugar sacro. Cibeles los convirtió en leones machos a los dos y los condenó a mirar cada uno hacia un lado para que no pudieran volver a verse jamás». Guido Reni representó esta leyenda en un lienzo que se exhibe en el Museo del Prado, que también plasmó con genialidad Ouka Lele en 1985 tras detener el tráfico en la plaza de Cibeles.

Pilar González Serrano no escatima en elogios cuando describe cada uno de los detalles de la fuente madrileña. «Quienes la hicieron sabían mucho de la diosa Cibeles», asegura.

Hermosilla y el Salón del Prado

Sus investigaciones le llevan a creer que José de Hermosilla fue el responsable de que hoy Cibeles se haya convertido en la «nous», el símbolo de Madrid. A este capitán de ingenieros español, «un hombre cultísimo, que había estado en Italia», el Conde de Aranda encargó en 1767 que hiciera realidad los deseos de Carlos III de repetir en Madrid el Foro Carolino de Nápoles.

El Salón del Prado fue concebido como un circo romano con tres fuentes: la de Apolo o de las Cuatro Estaciones en el centro, la de Cibeles en el semicírculo haciendo esquina con la calle Alcalá, y la de Nepturno en el otro extremo junto a la Carrera de San Jerónimo. Ese trazado, que evoca la Piazza Navona de Roma, es la que justifica en opinión de la arqueóloga madrileña la presencia en lugar de honor de la diosa Cibeles «porque en las espinas de los grandes circos romanos ocupaba un puesto de honor una efigie de la Magna Mater». Hermosilla trabajó durante siete años en el proyecto antes de fallecer al año de comenzar las obras. Sin embargo, a González Serrano le extraña que se hayan perdido buena parte de sus proyectos y planos originales cuando son perfectamente conocidos los de su sucesor Ventura Rodríguez.

A este arquitecto y fontanero mayor de la Villa, que sin embargo nunca viajó a Italia, se le habían encargado la realización de las fuentes y a él corresponden el detallado dibujo de la Cibeles que se conserva en el Museo Municipal de Madrid. En piedras de Montesclaros esculpieron Francisco Gutiérrez y Roberto de Michel, junto al adornista Miguel Ximénez, esta fuente en la que por primera vez la diosa permitió que sus leones fueran duchados.

La protección de Cibeles

José de Cora especula en «La navaja inglesa» con la idea de que fue el propio Carlos III quien concibió a Cibeles en Madrid. «En el siglo XVIII nada se hacía con motivos puramente estéticos. Creo que Carlos III buscaba para su reinado y para la ciudad de Madrid la protección de Cibeles», explica el escritor que urde su intriga en «La navaja inglesa» con los ingredientes del erótico y violento culto que rodeaba a la diosa. Los sacerdotes «gallus» y «archigallus» tenían que autocastrarse violentamente ante la diosa antes de dedicarse a su culto y quienes acudían a sus templos a purificarse o sanarse eran bañados en la sangre de un toro -o de un carnero, los menos pudientes-.

El hallazgo de una piscina en la que se realizarían estos sacrificios ha llevado a pensar que Santa Eulalia de Bóveda (Lugo) fue un templo dedicado a Cibeles en su origen. «Fue muy censurada por el cristianismo porque su culto tenía mucha fuerza y acabó por cristianizarse a la diosa», señala Cora antes de apuntar que «casi todas las representaciones más antiguas de Santa Eulalia eran en origen Cibeles». Cuenta la tradición que la santa que vivió entre los siglos III-IV era una joven que enseñó y aconsejó a los niños y a los más necesitados y al morir vieron salir de su boca una blanca paloma. Se la relaciona por ser la protectora de las aves y hasta por el nombre de Eulalia («la bien hablada»), que «haría referencia a una de las características de Cibeles de la que se decía que respondía bien en los oráculos», explica Cora.

En Santa Eulalia de Bóveda se pueden observar representaciones de pájaros y en la catedral de Barcelona, donde se encuentra la cripta de Santa Eulalia, aún viven aves en su claustro. Algunos investigadores de la diosa frigia se preguntan: «¿Serán descendientes de las del culto a Cibeles?».

El mascarón de Atis

El surtidor de la Fuente de la Cibeles representa a Atis, el joven dios de la vegetación, convirtiéndose en pino. Según una leyenda que relata Pilar González Serrano, era un joven de extraordinaria belleza a la que la diosa amaba y a quien hizo guardián de su templo obligándole a prometer que se mantendría siempre virgen. Éste, sin embargo, se enamoró de la ninfa Sagarítide con la que se unió en los cañaverales del río y Cibeles, enfurecida, cortó el árbol al que estaba ligada la vida de la ninfa y enloqueció a Atis que en su delirio se castró. Tras su mutilación, fue perdonado por la diosa y consagrado para siempre a su servicio.

Otra versión cuenta que se castró junto a un pino (por esa razón se le identificaba con él y se le fue consagrado) y murió bajo su copa. Cibeles enterró sus miembros viriles al pie del árbol y la tierra, al contacto con la sangre de Atis, se tapizó de violetas.

15 junio 2014 at 12:31 pm Deja un comentario

Rihanna como Medusa

Nuevamente Rihanna nos sorprende con su imagen. En esta ocasión la cantante toma como inspiración la mitología griega y aparece como una provocativa y aterradora Medusa en la edición británica de la revista GQ.

Rihanna-Medusa

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26 octubre 2013 at 10:12 am Deja un comentario

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