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«Heliogábalo era un Emperador perverso que consideraba el trono imperial como un juguete»

El periodista Javier Ramos publica «Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma», un riguroso libro sobre las peculiaridades de una civilización capaz de lo mejor y de lo peor, entro ello el Emperador más extravagante posible

Fuente: CÉSAR CERVERA  |  ABC
13 de febrero de 2018

«Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma» (Almuzara) centra su atención en los protagonistas, acontecimientos y anécdotas más inverosímiles del mayor imperio que ha conocido la humanidad. Roma en clave de humor a través de un libro que no por divulgativo renuncia al rigor histórico y a mostrar el relato subterráneo que otros libros enciclopédicos obvian por excesivo. ¿Unas ocas salvaron Roma de una invasión franca? ¿Una ciudad hispánica cambió el calendario de todo el imperio? ¿Un caballo fue senador? ¿El primer cómic de la historia fue romano? ¿Hubo un Emperador tan perverso que deja en un hombre bondadoso a Calígula? El periodista Javier Ramos responde a todas estas preguntas, y a muchísimas más, en «Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma», una forma distinta de acercarse a la extravagancias de aquellos hombres que nunca dejaban de asombrar a Obelix y, sin embargo, dan origen a todo lo que somos hoy los europeos del sur. «Somos hijos de aquellos valores, que siguen perdurando dos mil años después en el tiempo», apunta Ramos en una entrevista con ABC Historia.

Fotografía de Javier Ramos

–¿Cuál es la razón principal de la larga longevidad del Imperio romano?
–Explicar este proceso no es tarea sencilla. Una cultura y civilización que perduró más de mil años en el tiempo (sin contar su prolongación en Bizancio, el Imperio romano de Oriente) lo fue por varios motivos a tener en cuenta: una férrea disciplina que le llevaron a conformar la mayor maquinaria bélica de su época; la legión romana, uno de los mejores ejércitos que han existido a lo largo de la historia. Y sobre todo la romanización, es decir, el hecho de intentar que todos los pueblos sometidos imitasen y aceptaran las costumbres y las leyes romanas, sin distinción de razas, credos o religiones. Una frase de Catón sirve a modo de resumen: «Lo que Roma toma por la espada, lo cultiva con el arado, por eso lo que Roma toma, nadie se lo quita».

–El cine y la literatura han abordado reiteradas veces la historia de la Antigua Roma. ¿Cuáles son los errores más habituales en estas aproximaciones?
–El cine de Hollywood ha hecho mucho daño a la verdadera historia solo por buscar el espectáculo y la emoción en el espectador. Por ejemplo, no es cierto que los gladiadores realizasen ningún tipo de saludo especial cuando se mostraban ante el palco del emperador de turno como el archiconocido «¡Ave césar, los que van a morir te saludan!», ni los editores (quienes financiaban los espectáculos) alzaban o entornaban los pulgares para indultar o sacrificar a un gladiador, ni este lanzaba el escudo sobre la arena para pedir clemencia. Las diferencias con la realidad son especialmente notables. Otro caso notable es el de la película Gladiator, en la que su protagonista, Russell Crowe, luce como gladiador una coraza, cuando en realidad los gladiadores no la utilizaban en sus combates.

Las rosas de Heliogábalo, Sir Lawrence Alma-Tadema, 1888

–¿Qué hay de cierto en el mito de las grandes y continuas bacanales romanas, del sexo con un fin religioso?
–El romano, al igual que otros pueblos paganos de la Antigüedad, se entregaba gozosamente al frenesí de vivir y no consideraba pecaminoso el sexo ni advirtió culpa alguna en la complacencia de los sentidos hasta que el cristianismo hizo acto de presencia en el siglo IV. Existía la prostitución y los lupanares como hoy día. Aunque la visión que tenemos viene tergiversada por la existencia de las Lupercalia y los Ludi florales, dos fiestas anuales propicias al desenfreno y bastante equiparables a los modernos carnavales en ciertos lugares. Las grandes y continuas bacanales romanas tienen más de mito que de realidad. Los romanos pensaban que algo natural como el sexo no podía ser indecente.

«En el caso de Calígula, al parecer fue una enfermedad mental la que le llevaba a cometer cierto tipo de actos que a día de hoy nos parecen execrables»

–En Roma la difamación y el traer la vida privada de los Emperadores al debate público parecen una constante en la política. ¿Crees que hay leyenda (o intenciones ocultas) en la visión que ha pervivido hasta hoy de Tiberio y Calígula, sobre todo en la esfera sexual?
–Sí, es posible. La imagen de los excesos cometidos por Tiberio y Calígula, a mi entender, han venido distorsionadas por sus enemigos. Al parecer no fueron tan ‘malos’ como les atribuye la Historia. Las fuentes antiguas se recrean más en las anécdotas que en los logros que se consiguieron bajo su mandato. La biografía de ambos viene determinada por la subjetividad de historiadores como Suetonio o Dión Casio, posteriores a la dinastía julio claudia, que otorgaron mayor grado de benevolencia a la dinastía que le sucedió, los Flavios, época en la que fueron escritas. En el caso de Calígula, al parecer fue una enfermedad mental la que le llevaba a cometer cierto tipo de actos que a día de hoy nos parecen execrables.

–Heliogábalo es el emperador más extravagante y, sin embargo, es un desconocido en comparación con Calígula o Nerón. ¿Es cierto lo que se cuenta de él?
–El hecho de que su figura no haya trascendido tanto como la de otros emperadores quizá se pueda deber a lo exiguo de su mandato (218-222), aunque cuatro años le bastaron para mostrar su lado más perverso y extravagante. Le gustaba sodomizar a los hombres que utilizaba en la cama, se ofrecía en los burdeles, se burlaba en exceso de sus esclavos, era derrochador (viajaba con 500 carros de séquito), sibarita (organizaba pantagruélicos banquetes), o excéntrico (le complacía vestirse de mujer). Consideraba el trono imperial como un juguete y lo empleó como tal. Aunque hay que decir que la Historia Augusta recoge bastantes falsedades sobre su figura.

–Cuál era el papel social de la mujer en la antigua Roma? Eran más “libres” las mujeres que en la Edad Media y periodos posteriores?
–En tiempos de la República la mujer ocupaba un papel secundario en la sociedad. Estaba sometida a la autoridad del padre, primero, y luego, cuando se casaba, a la del marido. No podían divorciarse ni hacer testamento. Incluso el marido el marido tenía la potestad de asesinarla si la descubría cometiendo adulterio. Con el paso del tiempo, ya en época del Imperio, la mujer gozó de mayores derechos. Se vieron liberadas de sus tutelas y pudieron ser dueñas de sus decisiones.

–En la visión que ha llegado hasta hoy de Roma se suele dejar de lado a los esclavos y su forma de vida, que eran la gran masa del Imperio. En tu libro dedicas un capítulo a ellos.
–Uno de cada tres habitantes de la antigua Roma era esclavo. Con esta cifra ya establecemos la importancia que tenían para una civilización como la romana. Resultaban imprescindibles para la sustentación del Imperio, ya que se ocupaban de las tareas domésticas, de la educación de los hijos, llevaban las cuentas del hogar y realizaban muchas otras tareas más, como por ejemplo convertirse en forma de ocio tras ser relegados a la función de gladiadores. Sin embargo, los esclavos en Roma carecían de libertad, no tenían derechos, realizaban los trabajos más pesados e ingratos y su amo o propietario tenía la potestad para acabar con sus vidas si lo estimaba preciso.

–Uno de los capítulos de tu libro se titula “¿Acabó el plomo con el Imperio romano?”. ¿Por qué cayó el Imperio romano?
–Se suele esgrimir que fue una causa más en la amalgama de acontecimientos que acabaron con el Imperio. Los romanos desconocían el efecto tóxico que originaba el plomo, un material que utilizaban tanto en las numerosas infraestructuras de Roma (en las cañerías que abastecían de agua a las ciudades) como para conservar el vino en sus recipientes, la bebida que les chiflaba. El plomo se disolvía lentamente en los caldos que tomaban los romanos en forma de acetato de plomo, lo que originaba unos terribles efectos secundarios para la salud. También el plomo estaba presente en los polvos faciales, ungüentos oculares y colorantes blancos que utilizaban las mujeres. Estaban expuestos demasiado a este noble metal y perecían a edades tempranas.

 

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13 febrero 2018 at 8:32 am Deja un comentario

Mary Beard: “El poder del hombre está correlacionado con su capacidad de silenciar a las mujeres”

La académica Mary Beard, la intelectual de moda en Reino Unido, se adentra con el pequeño libro ‘Mujeres y poder’ en uno de los debates más calientes del momento

La académica inglesa Mary Beard, retratada en Madrid. CARLOS ROSILLO

Fuente: PABLO GUIMÓN > Cambridge  |  EL PAÍS
10 de febrero de 2018

Contemplar a la gran experta en la Roma clásica conversar amigablemente por teléfono con un funcionario anónimo de Hacienda es una manera, tan buena como cualquier otra, de reconciliarse con la Humanidad. Como toda plebeya honrada, Mary Beard paga sus impuestos. En concreto, trata de convencer al funcionario de que debe dos mil libras a las arcas públicas. La presencia del periodista no impide a Beard desplegar sus intimidades fiscales y bancarias sobre la mesa de la cocina de aire campestre de su acogedora casa de Cambridge.

Beard, de 63 años, es la intelectual de moda en Reino Unido. Su vasto conocimiento del mundo antiguo y su proverbial talento divulgador, desplegados en obras como SPQR, permiten a Beard contextualizar y enfocar certeramente los debates contemporáneos. De ello da fe Mujeres y poder, un pequeño libro que publica en español Crítica y que, como anuncia su título, se adentra en uno de los debates más calientes del momento.

El funcionario examina su expediente y concluye que, lejos de deber dos mil libras, Beard goza incluso de un pequeño crédito a su favor. Sucede que había pagado de más. “Joder”. “Gracias, gracias”. “Es usted una joya”. Cuelga el teléfono sonriente y, para celebrar que es un poco más rica de lo que creía hace cinco minutos, descorcha una humilde botella de pinot griglio. Sirve dos generosos vasos e invita al intruso a encender la grabadora.

Pregunta. El primer ejemplo documentado de un hombre mandando a una mujer callar está en la Odisea. ¿Silenciar a Penélope, su madre, forma parte del desarrollo de Telémaco como hombre?

Respuesta. Necesitamos comprender que son problemas profundamente arraigados en la historia de la cultura occidental desde hace milenios. Con eso no quiero decir que estemos atrapados en ellos, pero debemos buscar soluciones diferentes. Cuando ves ejemplos de mujeres silenciadas en el mundo antiguo, es fácil concluir que forma parte de una discriminación general. Pero lo que muestra la Odisea es que es más que eso. Para dejar de ser un niño y convertirse en hombre, Telémaco debe aprender a callar a las mujeres. Es un silenciamiento mucho más activo. El poder del hombre está correlacionado con su capacidad de silenciar a las mujeres. Toda la definición de la masculinidad dependía del silenciamiento activo de la mujer.

P. Si las mujeres no son atraídas a las estructuras de poder, ¿por qué la inercia histórica es cambiar a las mujeres y no esas estructuras?

R. Pensamos en las estructuras de poder como masculinas y hacemos que las mujeres encajen, que cambien su comportamiento al acceder al poder. Acaban actuando, interpretando un guion. Pero no hay que cambiar a las mujeres, sino las estructuras. Hay que pensar qué es el poder, cómo hablamos de él, cómo está conectado a la celebridad, cómo son la imagen y el lenguaje asociados al poder. Veremos que es una versión extremadamente masculina. Poder es algo que tú tienes y yo no. Queremos grandes lideres. Pues no. Lo que queremos es grandes contribuidores. Cuando veo cursos de liderazgo en la universidad, me pregunto dónde enseñamos a la gente a ser seguidora. Un líder grande y macho con una pirámide por debajo es una de las maneras posibles, pero no la única.

‘El regreso de Ulises’, obra de 1508-1509 de Bernardino Pinturicchio, expuesta en la National Gallery. DEA PICTURE LIBRARY (DE AGOSTINI/GETTY IMAGES)

P. Se cumplen cien años del momento en que las primeras mujeres consiguieron el derecho a voto en su país, Reino Unido, y el derecho a ser elegidas diputadas. Pero hay estudios que demuestran que, aún hoy, el rol de las mujeres en los parlamentos sigue siendo el de promover legislación sobre asuntos relacionados con los intereses tradicionalmente asociados a las mujeres.

R. Y está bien. Alguien tiene que defender a las mujeres. Pero sigue dejándolas fuera de las estructuras masculinas de poder. Siguen siendo segregadas a la sección de intereses femeninos. Hay que estar agradecido, y si yo fuera una mujer en el Parlamento también querría levantarme por las mujeres. Pero sigue habiendo una diferencia. La gente escucha a las mujeres cuando hablan de asuntos de mujeres de una manera que no las escuchan cuando hablan de economía.

P. Usted misma, el primer libro que publicó, más allá del ámbito académico, fue un manual para madres trabajadoras (The good working mother’s guide, 1989).

R. Es fácil, le diré por qué. Cuando tienes hijos muy pequeños, dispones de basante tiempo, pero nunca en periodos largos. Media hora aquí, 20 minutos allá. No tienes tiempo de pensar, pero tienes bastantes trozos de tiempo. Yo buscaba algo que pudiera escribir en trozos. No puedes escribir un artículo académico con 20 minutos aquí, 30 minutos allá. Por otro lado, hay algo muy curioso al tener hijos: adquieres una cantidad enorme de conocimiento y experiencia práctica, y luego todo se va a la basura. Fue juntar esos trozos de tiempo con, de alguna manera, utilizar lo que conoces.

P. ¿Qué opina de la campaña global del #MeToo?

R. Está siendo muy importante. Las redes sociales son muy buenas para empezar las cosas, el problema es que un hashtag no cambia de hecho nada. Si quieres solucionar el problema, no es suficiente encontrar gente que lo señale en el pasado. Tienes que cambiar el equilibrio del poder.

P. En una reciente entrada de su blog en The Times Literary Supplement, quiso subrayar la diferencia entre comportamiento inapropiado ocasional y sistemático. ¿No defiende la tolerancia cero?

R. No creo en la cultura de tolerancia cero porque todos hacemos cosas estúpidas. ¡No quiero un mundo en que nadie nunca sea maleducado! Pero tampoco quiero un mundo en que la gente sea sistemáticamente inapropiada. Yo, en muchas ocasiones, he hecho cosas inapropiadas. No creo que deba ser lapidada por eso.

P. ¿Seguirá viendo películas de Woody Allen a pesar de su supuesto abuso de las mujeres?

R. He disfrutado de películas de Woody Allen desde que tengo memoria. Hay muchos aspectos de él que deploro. Pero me iré a la tumba pensando que Annie Hall es divertida. ¿Qué hacemos? Es difícil de saber. Esto es inaceptable, tío, pero también haces buenas películas. Tenemos que ser mucho más sofisticados que pensar que la gente es solo buena o mala. Hay que hallar la manera de lidiar con alguien que es brillante y horrible. Cómo manifestar nuestra desaprobación de algunos aspectos de la vida de alguien, mientras reconocemos otros.

Escultura de la diosa Atenea, en el Louvre de París. ALINARI/CORDON PRESS

P. Leerla y escucharla es comprender que las respuestas no suelen ser sencillas. Pero vivimos en un mundo que demanda respuestas simples.

R. ¡Esto es complicado! Cualquiera que diga que esto es simple es que no lo ha pensado a fondo. El papel de los académicos, y también el de los políticos, es decir, que la complejidad es buena.

P. ¿Cuánta complejidad cabe en 280 caracteres?

R. Cualquiera que use Twitter, yo incluida, dice cosas que no quiere decir realmente. Necesitamos un formato en el que la gente pueda expresar duda y complejidad. Debemos mejorar la conversación.

P. Los extremos monopolizan ciertos debates en redes sociales. ¿Tienen los más moderados la responsabilidad de intervenir?

R. Las redes sociales no han cambiado la manera en que la gente habla o piensa. Cuando yo era estudiante decíamos cosas horribles de nuestros profesores, pero lo decíamos en el bar. Twitter lo amplifica, y eso igual es bueno. Lo importante es que no tienes que decir que mi vagina huele a repollo para decir que no estamos de acuerdo. ¡Qué horrible sería un mundo en el que todos estuvieran de acuerdo! Yo tengo opiniones muy fuertes sobre muchas cosas, que encajan en los estándares del feminismo. ¿Querría que todo el mundo estuviera de acuerdo conmigo? Claro que no.

P. Su actitud la ha convertido en referente de muchas mujeres que quieren ser valoradas por sus ideas y no por su aspecto.

R. Es importante mostrar a la gente que puedes ser mayor y estar cómoda. Claro que me molestan ciertas cosas malas que dicen sobre mí, si no sería una psicópata, pero no me afectan demasiado. Y creo que es importante, especialmente para las chicas jóvenes, ver a una mujer mayor que está por ahí, que dice tacos, que habla de lo que sea y no es amedrentada por la gente que le dice que se calle.

 

10 febrero 2018 at 9:50 am Deja un comentario

«Las Humanidades han sido, son y serán siempre útiles para la sociedad»

Entrevista a Juan Mesa Sanz. Decano de la Facultad de Filosofía y Letras. Catedrático de Filología Latina del Departamento de Prehistoria, Arqueología, Historia Antigua, Filología Griega, y Filología Latina de la Universidad de Alicante.

Fuente: Tania Jiménez Diario Información
21 de enero de 2018

Juan Mesa revalida su cargo al frente de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alicante, al resultar ganador en los comicios celebrados el pasado 15 de diciembre en los que, de los 189 votos emitidos, 131 han sido favorables y 58 en blanco, lo que demuestra el amplio respaldo de la Facultad hacia la candidatura de Mesa y su completo equipo.

¿Cómo afronta su segundo mandato?

Un segundo mandato, contando con el respaldo del centro, sólo tiene un hecho diferencial en relación con el primero: experiencia. La mía y la de todo el equipo que me acompaña, puesto que la energía, el compromiso, el trabajo, etc. se mantienen intactos y renovados. Y justamente todo ello debe contribuir a alcanzar con garantía los objetivos que nos hemos propuesto. Éstos se articulan en torno a tres ejes esenciales: mantenimiento de la esencia de nuestros estudios (vinculados a las Humanidades, sin duda, pero también al de las Ciencias Sociales, como el Turismo o los estudios de Geografía y ordenación del territorio); colaboración con los demás centros de la Universidad de Alicante en una formación universitaria integral; y mantener e incrementar nuestro compromiso con la sociedad y la empresa, donde la aportación de los estudios de Filosofía y Letras están recuperando el reconocimiento que, es nuestra opinión, no deberían haber perdido.

¿Cuáles son sus principales apuestas?

A partir de los tres ejes mencionados, cada vicedecanato se ha fijado un objetivo principal, además de otros secundarios y las acciones correspondientes. Estos son la acreditación de nuestro Sistema Interno de Garantía de Calidad; creación de una Comisión de Diversidad Afectivo-sexual e Identidad de Género; que cada título de grado de la Facultad ofrezca al menos un acuerdo de doble titulación internacional; desarrollar un Plan de Comunicación interno y externo; desarrollo de un programa de docencia on-line, especialmente en las titulaciones de Máster Universitario; puesta en marcha de un Programa del Fomento del Emprendimiento y de la Inserción Laboral; dotación o aprovechamiento de infraestructuras docentes avanzadas (Laboratorio de Interpretación, de Fonética y Logopedia, etc.); o desarrollo de acciones con los centros de Secundaria y Bachillerato.

¿Por qué sigue siendo útil para los jóvenes el estudio de Humanidades?

Responderé de modo muy directo: porque nunca ha dejado de serlo, ni puede dejar de serlo. ¿Puede renunciar el ser humano a las humanidades? Obviamente no. Más aún, si entendemos por utilidad la formación de ciudadanos libres, cultos y capaces de razonar de manera crítica y autónoma, no cabe ni hacerse la pregunta. Si, al igual que los países más ricos y productivos, se destinara un esfuerzo de inversión a la investigación básica y su transferencia a la aplicación, desde el convencimiento de que son ricos y productivos gracias a ello, cuestionar el papel de la filosofía o de las matemáticas, de los estudios clásicos o de la física teórica carecería de sentido. Ahora bien, si, desde la identificación de utilidad con salidas profesionales, se cuestiona la importancia para nuestra sociedad de arqueólogos, historiadores, traductores, profesores, intérpretes, críticos, guionistas, editores, agentes de desarrollo, guías turísticos, mediadores lingüísticos y culturales, climatólogos, geógrafos y un largo etcétera de profesiones a las que se accede desde las titulaciones de la Facultad de Filosofía y Letras, ¿cabe alguna duda de por qué siguen siendo útiles nuestros estudios?

¿Cómo destaca el nuevo concepto que se le está dando a las Humanidades?

Para empezar, debo destacar que no es tan nuevo. Retomo así la idea anterior: un concepto inadecuado de utilidad, o más bien exclusivamente crematístico, propició un distanciamiento entre “Ciencias” y “Letras”, tendiendo a la eliminación de los saberes humanísticos en los primeros y a someter a los segundos a un permanente esfuerzo por justificarse y sobrevivir; por no hablar de cierta consideración social negativa nunca superada plenamente en nuestro país. Esa división tan radical como ficticia se ha mostrado perniciosa en la crisis con la que ha arrancado este siglo XXI, puesto que se ha pretendido un crecimiento exponencial continuo sin el freno ético ni la clave de comprensión que suministra la formación humanística. Así lo han denunciado voces tan autorizadas como Amelia Valcárcel o Mary Beard, así lo está entendiendo el mundo empresarial -la poesía ha irrumpido en las Escuelas de Negocios-, o lo ponen de relieve estudios de neurociencias al analizar la mayor capacidad de empatía si se tiene formación humanística, tal como subraya el número de este mes de National Geographic. En suma, se está recuperando la concepción por la que “Ciencias y Letras” son caras de una misma moneda. Y ello también condiciona los estudios de Filosofía y Letras, puesto que, sin renunciar a sus fundamentos, deben adaptarse al objeto desplegar todo su potencial en cualquier ámbito social, cultural o empresarial.

¿Qué salidas profesionales se abordan desde la Facultad para los egresados de Humanidades?

Antes he realizado una enumeración de salidas profesionales. Nuestra Facultad ha dedicado un gran esfuerzo a crear espacios de encuentro entre nuestro alumnado y los profesionales, así como a propiciar las mejoras de nuestros planes. Todo ello, una vez acreditados con éxito todos nuestros títulos, será incrementado en los próximos meses, al igual que la formación e incentivación de nuestros estudiantes hacia el emprendimiento y la colaboración con compañeros de otras disciplinas. La clave del éxito reside en la transversalidad y en la formación de equipos en los que nuestros egresados no deben faltar y, en no pocas ocasiones, pueden liderar.

¿La internacionalización?

Me pregunta por un aspecto en el que las cifras de la Facultad de Filosofía y Letras son especialmente buenas, tanto por el alumnado que enviamos a estudiar a universidades extranjeras como por el que recibimos, por la movilidad de nuestros profesores e investigadores, o las relaciones establecidas por el centro. Vivimos en una era global que no se entiende sin estas relaciones. El horizonte ideal al que pretendemos tender es el de que la totalidad de nuestros estudiantes cursaran al menos un semestre en el extranjero, que todas las titulaciones ofrezcan, fruto de ese intercambio, la posibilidad de obtener una doble titulación internacional, como ya ofrece la Facultad en estos momentos en el Máster de Traducción Institucional con Lyon, o en el Plan doble de Grado y Máster en románicas con la Universidad de Bamberg, que se inicia este curso.

¿Qué valor añadido tienen los alumnos que se decantan por estos grados?

En primer lugar, debo decir que los grados de Filosofía y Letras tienen valor por sí mismos, como lo tienen todos y cada uno de los grados de la Universidad de Alicante. En segundo lugar, todos ellos aportan la formación humanística a la que me he ido refiriendo: son las ciencias de la memoria, de la lengua y la literatura, del territorio y el paisaje. Finalmente, si lo que se pregunta es qué aportación suponen dichos estudios en ámbitos que tradicionalmente no aparecen asociados a ellos, apuntamos dos: la perspectiva de que el ser humano ha de ser la preocupación permanente con todo lo que ello implica; y el desarrollo del pensamiento lateral, es decir, la capacidad de proceder a la resolución de problemas de manera imaginativa y creativa.

¿Qué importancia y ventajas tienen los dobles grados y las “pasarelas” (“más o menos” son estudios simultáneos de dos o varias filologías o de filologías y grados de maestro)?

El Espacio Europeo de Educación Superior, al definir el concepto de reconocimiento de competencias y desechar el de convalidación, propicia la simultaneidad de estudios. Este es el principio básico que favorece la movilidad internacional y también la obtención de dobles titulaciones. Quiero aclarar que en la práctica una doble titulación y un estudio simultáneo se diferencian exclusivamente en que en el primero los alumnos son un grupo independiente, mientras que en el segundo comparten aula con aquellos que no cursan dos títulos a la vez. Sin duda se trata de una gran oportunidad para obtener más de una titulación con un menor coste de tiempo, aspecto en el que nuestra Facultad fue pionera ya en los últimos años del pasado siglo, puesto que, solventando los problemas existentes entonces, ofreció el cruce entre las extintas licenciaturas en Filología. Esta posibilidad se ha mantenido y ofrecemos los itinerarios que permiten cursar estudios simultáneos en el ámbito de las lenguas y las literaturas (Inglés, Francés, Catalán, Español y Árabe), la posibilidad de que los futuros egresados en Educación Primaria simultaneen sus estudios con los de Filología Catalana o Humanidades, o estamos ultimando el proyecto, que deberá implantarse el curso próximo, de simultaneidad entre nuestros másteres y el Máster en Profesorado.

 

21 enero 2018 at 10:22 am Deja un comentario

Nuccio Ordine: “Si no te paras, no piensas”

Profesor de la Universidad de Calabria, en sus libros, superventas, reivindica a los clásicos como la mejor escuela para la vida actual

Fuente: LUZ SÁNCHEZ-MELLADO  |  EL PAÍS
7 de enero de 2018

Llega el profesor Ordine, bate a punto de nieve la diestra que se le ofrece, suelta el torrente de su discurso por esa boca y una escucha o escucha. No extraña que sus clases en la Universidad de Calabria se llenen de jóvenes atraídos por la apasionada invitación a la vida, la alegría y la cultura a través de la lectura de los clásicos de este humanista y filósofo experto en el Renacimiento. Su 1,90 a ojo, el traje y la corbata que se tendrían solos de tanto apresto y el tumbao que llevan los italianos al caminar también hacen su parte. Pero dejemos hablar al clásico vivo.

Hay chicos a quienes les piden leer La Celestina, ven un vídeo y aprueban. ¿Qué hacemos mal?

Los padres tienen una responsabilidad limitada. Ahí se ha equivocado la escuela y la universidad que formó a los profesores que piensan que pueden atraer el interés de los jóvenes por los clásicos con un vídeo o Internet. Y eso es una mentira enorme. Si el vídeo sustituye al clásico es la muerte. Tenemos muchas herramientas, pero solo leyendo a los clásicos te puedes enamorar de ellos y pueden servir para entender la vida.

Siempre te puedes enamorar del chico del pupitre de al lado.

Sí, pero hasta para eso sirven los clásicos. De chico, para seducir a mis novias, recitaba poemas de Montale, y me funcionaba.

El 40% de los españoles dice no leer jamás. ¿Qué se pierden?

La vida. En Italia pasa igual. Hay más gente que escribe que lectores, políticos que publican libros y no han leído ninguno y es terrible. Borges dijo estar más orgulloso de los libros que había leído que de los que había escrito. Si eso no es una lección de vida…

Mi abuela era analfabeta, soy la primera licenciada de mi casa. ¿Mis abuelos se perdieron la vida?

No es eso, eran artesanos. Yo también soy el primero de la mía. Igual que hay maestros de y en los libros, los hay de y en la vida.

¿Qué cree que lee Trump?

Trump no ha leído nada, es un ignorante y se ve inmediatamente en sus discursos. Volvemos a Borges. En La muralla y los libros describe a un emperador chino que prende fuego a las bibliotecas y construye una muralla. Eso es lo que pasa en América.

¿Hay un clásico del siglo XXI?

Probablemente, pero para poder definirlo así necesitamos tiempo. Clásico es un texto que a lo largo de los siglos responde a las preguntas de los lectores. Cien años de soledad fue un clásico inmediato, la excepción a la norma.

Los jóvenes reciben mucha presión familiar y social para estudiar lo que demanda el mercado. ¿Cómo pueden rebelarse?

Elegir carrera basándose en el mercado es la muerte de la universidad. Si voy a la escuela ha de ser para convertirme en una persona mejor, no para aprender un oficio. También hay una razón práctica. Quien estudia por pasión, será un buen profesional y un tipo feliz y encontrará trabajo.

Pero hay que comer, témome.

No solo está el pan del cuerpo, sino el del espíritu. Y si no alimentamos el espíritu tendremos, tenemos, directivos que evaden, destruyen sus empresas y destruyen empleos. Eso es pensar solo en el propio pan. Y lleva a la barbarie.

¿Salud, amor y dinero, pues?

Salud y amor son muy importantes. El dinero también, claro, pero si tienes que renunciar a tus pasiones y perder tu dignidad es mejor ganar menos y de una forma digna. Ser profesor no está bien pagado. Si trabajara en una empresa, ganaría cinco o seis veces más. Pero prefiero una pasión que me rinda 2.000 euros al mes que un trabajo sin ella por 15.000.

Antes de los móviles inteligentes, me bebía tochos de 600 páginas y ahora se me hacen bola tres párrafos. ¿Qué me pasa, profe?

Si no te paras y te recoges, no reflexionas, no piensas, no puedes aprender. Tanto ruido, tanto estímulo, nos impide recogernos y pensar. Los chicos no se concentran y los adultos tampoco.

El verdadero lujo sería, entonces, poder pararse y pensar.

Y leer, y hacer lo que te gusta. Los chicos han de entender que hay cosas que se hacen por el placer de aprender y sirven para entender la vida. Facebook ha paralizado las relaciones. Uno es rico si tiene tres amigos, no 3.500.

HACIENDO AMIGOS

Ordine (Calabria, 1958) no es precisamente diplomático con los poderosos, a los que acusa de no invertir en educación deliberadamente. En La inutilidad de lo inútil y Clásicos para la vida, superventas mundiales, defiende a los clásicos como la más actual escuela de vida.

 

7 enero 2018 at 5:52 pm Deja un comentario

Robin Lane Fox: “Leer a Homero te cambia para siempre”

Ensayista y profesor, divide su vida entre los clásicos y la jardinería; entre sus clases en Oxford y las plantas, sobre las que escribe en la prensa británica. Cree que muchas respuestas a la actualidad se encuentran en textos de hace siglos.

El ensayista Robin Lane Fox, en los jardines del New College de la Universidad de Oxford. MANUEL VÁZQUEZ

Fuente: Guillermo Altares  |  EL PAÍS SEMANAL
11 de diciembre de 2017

Robin Lane Fox tiene una doble vida profesional que transcurre en algún lugar entre Atenas y los jardines ingleses. Por un lado, es uno de los grandes clasicistas de Reino Unido, profesor emérito del New College de Oxford y autor de ensayos como El mundo clásico (Crítica), que fue elegido uno de los mejores libros del año en 2007 por los críticos de Babelia. También ha escrito una célebre biografía de Alejandro Magno, que Oliver Stone utilizó como base para su película sobre el conquistador heleno, en la que trabajó como asesor —y como extra, ya que formó parte de las tropas del general macedonio—. Eruditos, amenos y sorprendentes, sus libros han servido como introducción a Grecia para muchos lectores. Pero además Lane Fox, de 71 años, es un jardinero profesional. Desde hace casi medio siglo escribe una sección de jardinería en la edición de fin de semana del Financial Times y también tiene a su cargo varios jardines en Oxford. La entrevista se celebró en Córdoba, donde acudió como jurado a la primera edición del Festival Internacional de las Flores, que se celebró en octubre. Estaba encantado con el evento y con la temperatura de Andalucía a finales del otoño, pero se mostraba impaciente por regresar. Lane Fox es un hombre cordial, con mucho humor, pero no bromea cuando dice que no le gusta pasar mucho tiempo lejos de su jardín: “Si tengo que quedarme tres noches fuera de casa, sufriría lo que llamo ‘sueños verdes’. Soñaría con mi jardín, pero luego tendría pesadillas pensando que todo se ha quemado y tendría que volver a casa”.

¿Cuál era la relación de los griegos y los romanos con los jardines? Por ejemplo, en la Domus Aurea, el palacio de Nerón en Roma, eran un elemento esencial. Para los griegos, los jardines significaban sobre todo frutas y hortalizas. Las flores eran un lujo solo para los ricos y el agua no abundaba. Cuando cambió la estructura social y llegaron los reyes, los jardines se pusieron de moda entre los griegos poderosos. En el mundo romano, a los líderes les gustaba exhibir sus parques y jardines. Cultivaban algunas flores, pero no tantas como en un jardín inglés. Los emperadores romanos eran dictadores como Ceaucescu o Sadam Husein, o los dos a la vez, y les encantaba construir parques en los que mostraban su grandiosidad. El enorme parque de Adriano en su villa de Tívoli es un ejemplo. Pero yo respeto a la gente que hace crecer cosas. No me impresionan tanto los que pagan por mantener grandes jardines.

“Me encanta la jardinería, no la contemplación de las plantas. Respeto a la gente que hace crecer cosas, no a los que pagan por mantener grandes jardines”

¿Es muy grande la diferencia? Enorme. A veces es la misma persona, pero no siempre. A mí lo que me encanta es la jardinería, no la contemplación de jardines.

En sus libros explica que los primeros jardines botánicos fueron griegos, de un discípulo de Aristóteles. Teofrasto, que dispuso ser enterrado en su jardín. Conocemos algunas de las plantas que cultivó, pero su objetivo era más científico que estético.

¿Y cuál es su jardín botánico favorito? Hay dos grandes en el mundo. Los dos primeros son Múnich y Edimburgo. Trabajé en Múnich en 1965 cuando tenía 18 años y es el mejor jardín del mundo. Tiene plantas excepcionales. En Edimburgo, los escoceses llevan a cabo un trabajo excelente y tienen acceso a las plantas que vienen de China y de Extremo Oriente. Admiro el jardín botánico de Madrid, cerca del Museo del Prado. Comencé a admirarlo en los años noventa, cuando fue renovado. Es precioso. En Reino Unido me gustan los jardines privados. Los botánicos no tienen nada que ver con la jardinería, que es un oficio, un arte relacionado con la exposición. Están interesados en la ciencia, en un esfuerzo ridículo por salvar a las plantas del mundo.

¿Por qué cree que es ridículo? Es algo que no se puede hacer. Actualmente el 30% de las plantas del mundo solo se conservan en jardines botánicos. ¿Por qué las salvan? Kew Gardens [los jardines botánicos de Londres] mantiene un proyecto para recopilar todas las semillas del mundo, pero nadie las planta. Allí están, en un refrigerador. ¿Qué van a hacer con ellas? Soy bastante escéptico con eso.

Ejemplares de Cosmos Rubenza, presentes en el jardín del New College que Lane Fox supervisa. MANUEL VÁZQUEZ

¿Cómo afecta el cambio climático a su trabajo como jardinero? Enormemente. En Inglaterra, mi jardín dura mucho más tiempo con flores. Pero sé que en Italia este año ha sido una catástrofe para jardines como el de Ninfa, al sur de Roma, que depende de las fuentes naturales. Ha padecido una crisis enorme tras nueve meses sin lluvia. No ha pasado nada igual en sus ocho siglos de historia. Y España supongo que vivirá el mismo desastre. En Inglaterra es magnífico. Los inviernos son cada vez más suaves. En febrero el jardín está fantástico, todo florece en marzo. Mi jardín está magnífico en esta época del año y por eso no estoy totalmente contento de hallarme en Córdoba porque no puedo verlo.

¿En cuántos jardines trabaja? Ahora mismo tengo tres responsabilidades. Los jardines del New College de Oxford, los mejores de la ciudad. Tenemos muchísimos visitantes, sobre todo por las películas. Uno de los árboles ha sido utilizado en la serie de filmes de Harry Potter y todos los años 50.000 jóvenes japonesas nos visitan para fotografiarse bajo el árbol. El jardín también ha sido utilizado en Mamma Mía II, veremos cómo una joven Meryl Streep deja la universidad en ese jardín y tendremos otros 50.000 visitantes, porque la gente no distingue entre realidad y ficción. Me ocupo de un segundo jardín, Yarnton Manor, cerca de Oxford, que es una academia de verano. Y por encima de todo trabajo en mi propio jardín.

¿Sabe cuántas plantas tiene? No, no las cuento, son demasiadas. Llevo 60 años siendo jardinero.

¿Qué tipo de jardines le gustan, los barrocos o los sencillos? Me gusta cultivarlos. No me importa que sea con semillas o plantas compradas en un vivero. Lo malo es que la gente joven ya no puede comprar casas, son demasiado caras. Yo pude disponer de mi propio jardín a los 30 años, pero ahora resultaría imposible. Representa una crisis tremenda para la jardinería inglesa.

En Córdoba existen algunos jardines musulmanes. ¿Son reales o son recreaciones románticas? ¿Sabemos cómo eran los jardines de la antigüedad? En algunos casos podemos recrearlos. Gracias a fuentes árabes, tenemos una lista de plantas que fueron traídas desde Siria y Egipto y que se cultivaron en el sur de España, pero no las verán en la Alhambra. De la Antigüedad conocemos pocos jardines, el de Plinio es uno de ellos. Y podríamos recrearlo. Pero los nuestros son mucho más interesantes de lo que nunca pudieron ser los romanos o los griegos, gracias a China. El oeste de China y Tíbet son el paraíso para las plantas y las flores silvestres. En Inglaterra ahora tenemos 90.000 plantas para elegir.

MANUEL VÁZQUEZ

Recientemente publicó un artículo en el que relataba un viaje a Rumania en busca de flores silvestres. ¿Cuál es la flor que nunca ha visto en la naturaleza y que le gustaría ver? La Gentiana farara, pero eso significaría viajar a China. Y me gustaría volver a ver la Campanula covadonga en los Pirineos. Fue encontraba en los años treinta por un gran investigador inglés y su hijo me dio unas semillas. Es violeta oscuro. La tuve hace 50 años, pero la perdí, no logré reproducirla.

¿Podemos contar la historia del mundo a través de las plantas? Sería muy interesante porque nunca se ha hecho bien. Quiero realizar un programa de televisión sobre lugares de Grecia donde todavía crecen plantas famosas en la literatura clásica. En la Iliada, el poema más grande del mundo, Hera quiere seducir a Zeus, el rey de los dioses, en el monte Ida. Es irresistible y Zeus hace el amor con ella sobre un lecho de flores. Afortunada pareja. Y si uno va en marzo al monte Ida puede encontrar las mismas flores… También se producen sorpresas con el origen de las plantas. Por ejemplo, siempre se pensó que los melocotones llegaron de China en la Edad Media. Sin embargo, unos arqueólogos alemanes encontraron en Samos un hueso de melocotón en un nivel muy antiguo. Todavía me pregunto si lo tiraron ellos. La historia antigua de las plantas es muy disputada.

Cuando la conversación se interna en la otra profesión de Lane Fox, el profesor no tarda en preguntar a su interlocutor si es capaz de leer el griego clásico. Ante la respuesta negativa, explica que “nunca es demasiado tarde” y realiza una defensa de la necesidad de aprender aquella lengua: “Tenemos muchas razones para estudiar griego clásico, pero una se eleva por encima de todas. Si ha leído los poemas de Homero en su lengua original, su vida tiene sentido. Cuando usted termine su día, pensará: ‘¿Qué he hecho hoy?’. He grabado una entrevista en inglés, he leído unos artículos. Pero si lees a Homero te cambia para siempre”.

Hace un año entrevisté a un latinista francés, Paul Veyne… Le conozco, un hombre muy inteligente.

Ejemplares de clemátide Bill Mackenzie del jardín del New College. MANUEL VÁZQUEZ

Y me explicó que su teoría es que ya queda tan poca gente que hable latín y griego que tendría más sentido utilizar el tiempo que se dedica a esas lenguas en el bachillerato a la lectura de los autores clásicos. En otras palabras, que es más importante leer a Homero como sea que leer algunos versos de Homero con dificultad en la lengua original… Eso no tiene sentido. Veyne es un historiador, muy importante, pero no es un hombre de letras. No me importa quién lea griego, de hecho a veces me gustaría que algunos profesores de griego no lo conociesen por las cosas que escriben, pero Homero está ahí para todos. ¿Por qué deberíamos negar a la mayoría de la humanidad el acceso a lo más grande que se ha producido en su historia? No puedo estar de acuerdo, tendría que enseñarse a Homero en griego clásico en las escuelas. La pregunta correcta sería más bien por qué tenemos que aprender francés en el colegio.

La literatura clásica nos ilumina sobre los grandes periodos de crisis, como el helenismo o la caída de la República romana. ¿Cree que estamos viviendo uno de esos momentos de cambio total? No. Básicamente no está ocurriendo nada. El Brexit es una estupidez, pero no representa ni de lejos una crisis comparable a una conquista romana o el ascenso de Alejandro. No deberíamos creer que podemos aprender lecciones del mundo clásico. Tenían esclavos. A veces me pregunto si no debería escribir cada vez “Pericles, el ateniense dueño de esclavos”. De hecho, sí que existe una poderosa lección moral del mundo griego: no se puede tratar a otras personas de esa forma.

“Tendría que enseñarse a Homero en griego clásico en las escuelas. La pregunta correcta sería más bien por qué tenemos que aprender francés”

¿Por qué termina su libro El mundo clásico con Adriano, emperador de 117 a 138 d. C. y no con el final del imperio romano de Occidente, en el siglo V? Porque creo que es la primera persona que mira hacia atrás y contempla el mundo griego como si fuese clásico. Es la primera vez que una mirada clásica sobre el mundo se convierte en dominante y, con ella, cambia la mirada sobre el pasado. Y además es español…

¿Tenemos una idea clara de por qué el mundo se convirtió en cristiano, por qué se abandonaron los viejos dioses para adoptar uno nuevo? Sí, conocemos muchas razones. Una de ellas fue la conversión del emperador Constantino, que además dedicó mucho dinero a la Iglesia y a los cristianos. Eso animó a mucha gente a seguir ese camino. La conversión del mundo clásico a la cristiandad fue un proceso lento, no acabó hasta el final del siglo V. Era una religión que unió las creencias con la ética, que antes habían estado siempre separadas; que promete una vida después de la muerte…

Ejemplares de salvia Royal Bumble. MANUEL VÁZQUEZ

Pero en su libro dice que cuando Jesús muere debía de tener en torno a 30 seguidores. Sí, sin duda es extraordinario. Es una de las grandes historias de la humanidad. No creo en el mensaje, pero respeto lo que logró.

En su libro explica que Cicerón se construyó una casa enorme en Roma que podía ser contemplada desde muchos lados porque le gustaba exponerse en público. ¿No está ocurriendo ahora mismo algo parecido con las redes sociales? No había pensado en ello, pero me parece muy interesante. ¿Cómo tuitearía Cicerón? Me encantaría reconstruir los tuits de Cicerón.

¿Y era Cicerón un idiota, con un ego gigantesco, o uno de los hombres más inteligentes de todos los tiempos, o un poco de cada cosa? Si eres un hombre de izquierdas, no puedes soportarle, pero muchas veces te quita el aliento. No puedo evitar sentir simpatía hacia él. De verdad. Muy pocos de mis colegas simpatizan con él, salvo los especialistas en su obra. Los historiadores le consideran un horror, alguien que nunca se preocupa por el pueblo, un nuevo rico que se equivoca en todo… Pero, qué puedo decir, las cartas son maravillosas. Se equivoca siempre: piensa todo el rato que todo el mundo le está esperando para que vuelva y lo arregle todo, y nunca es así. Siempre que puede equivocarse, se equivoca… Pero el mundo sería mucho más gris sin Cicerón. Cuando tenga 80 años y ya no escriba libros, volveré a leer todas sus cartas. Siendo ya viejo relata la visita que hizo Octavio [el futuro emperador Augusto]. Y tenemos la descripción de aquel encuentro entre el joven más letal del mundo y un anciano hombre de Estado que quiere volver a ser importante… ¿Es irónico cuando escribe: “Creo que va a hacer todo lo que le he sugerido”? Es maravilloso. Y en otro momento le visita César, porque le gustaba Cicerón siempre que no hablasen de política. Llega con un séquito de 2.000 personas y se pasan toda la noche hablando de teatro griego, mientras que Cicerón está deseando que le pregunte por la actualidad política. Tras la visita, Cicerón escribe un comentario: “Creo que no es el tipo de persona que volvería a invitar”. Son cosas inmortales.

Ceratostigma willmottianum que hay en el jardín que supervisa Lane Fox. MANUEL VÁZQUEZ

Ha escrito usted durante 40 años para el mismo diario… Todavía más, durante 47.

¿Cuál es el mayor cambio que ha visto en el periodismo en este medio siglo? En mi trabajo, que soy mejor. Ahora llego a más lectores. Cuando empecé, escribía para lectores que vivían en el sur de Inglaterra y que querían aprender a cultivar plantas y flores. Ahora, el Financial Times del fin de semana es un diario global, uno de los más importantes y leídos del mundo. Escribiré sobre mi viaje a Córdoba. La gente quiere leer sobre muchas más cosas, no solo sobre jardinería. Soy mucho menos provinciano.

¿Y desde el punto de visto técnico? Al principio no escribía, creo en Homero y la literatura oral: dictaba mis textos. Luego escribía a mano y lo mandaba a un editor que lo enviaba a su secretaria, que lo pasaba a máquina. Luego volví a dictar. Y ahora todo se ha convertido en digital y ya no dicto. Me gustaría volver a hacerlo, pero sé que no me van a dejar.

 

11 diciembre 2017 at 5:19 pm Deja un comentario

Carlos García Gual: “A los gobernantes no les interesa la formación cultural de la gente”

El helenista, elegido miembro de la RAE, considera que la batalla por el retroceso de las humanidades en la enseñanza “está perdida”

El helenista Carlos García Gual, en su casa de Madrid. ANDREA COMAS

Fuente: MANUEL MORALES > Madrid  |  EL PAÍS
1 de diciembre de 2017

Aquel niño con gafas de miope que se colgaba de las baldas de la biblioteca de su abuelo, en Mallorca, para coger libros de Julio Verne o Conan Doyle es, desde el pasado jueves, flamante miembro de la Real Academia Española (RAE). El helenista Carlos García Gual (Palma, 1943), catedrático emérito de Filología Griega en la Universidad Complutense de Madrid, profesor durante medio siglo en institutos y universidades, es la nueva silla J de la institución, en la que sucede al dramaturgo Francisco Nieva. Durante la media hora larga de charla, recibe ocho llamadas a su teléfono fijo (“tengo un móvil en un cajón que solo lo saco cuando voy de viaje”, dice) , pero, educado, prefiere no interrumpir la entrevista. Rodeado de un caos ordenado de miles de libros por todas las habitaciones, su talante amable, opuesto al del erudito de ceja alta, le lleva a hablar con pasión de Homero, Tintín o Juego de Tronos.

Pregunta. En abril se presentó a la silla M de la Academia con Rosa Montero y ninguno de los dos la consiguió. ¿Pensó que podía repetirse el disgusto?

Respuesta. Esperaba salir elegido [su rival fue el escritor gallego Alfredo Conde], pero siempre hay dudas. Lo que me sorprendió es que volvieran a proponérmelo tan pronto después de lo que sucedió con Rosa Montero. Creo que había un cierto malestar en algunos académicos.

P. ¿Qué puede aportar un helenista a la RAE?

R. Aún no tengo una idea precisa, pero puedo opinar del léxico culto formado por helenismos. También de palabras nuevas que se forman con prefijos o sufijos griegos como ha ocurrido con turismofobia o las que surgen en el vocabulario científico y técnico.

P. ¿Por qué ha dedicado su vida al mundo griego?

R. Nací y viví de niño en Palma. Mi padre, militar, fue destinado a la costa catalana e hice el Bachillerato, en parte, en Figueras [Girona]. No hablo mallorquín ni catalán, pero los entiendo. Tengo simpatía por el mundo mediterráneo, por su paisaje, la gente… En las islas griegas me siento en un entorno familiar y eso que no sé griego moderno, pero sí el antiguo. Cuando voy allí me entiendo con la gente de los puertos, los taberneros, pescadores. En realidad, les dejo hablar y les doy unas palmaditas, es que los griegos hablan muy deprisa, pero nos entendemos. El griego moderno tiene mucho vocabulario culto del antiguo.

P. ¿Cómo ve un mallorquín que vivió en el Ampurdán lo que está ocurriendo en Cataluña?

R. Me disgusta y apena. Usar la lengua como barrera o como un trampolín para subirte y marcar distancias con otros… el separatismo es lamentable y mezquino.

P. Hace 20 años ya alertaba de la “honda crisis” de las Humanidades en la enseñanza.

R. La batalla de las Humanidades es una batalla perdida porque a los gobernantes no les interesa la formación cultural de la gente. Van a lo rentable, que la gente estudie para sacar un oficio, ganar dinero, producir y consumir. Que los ciudadanos sean más tontos o listos les da igual. Las Humanidades abren un horizonte mental. Lo de hoy es un retroceso en literatura, historia, en todo lo que tiene carácter universal.

P. ¿Cómo puede convencerse a los jóvenes de que leer a los clásicos no es un rollo?

Carlos Garcia Gual, durante la entrevista, en su casa de Madrid. ANDREA COMAS

R. No hay una receta clara, porque ha habido un cambio de costumbres y de mentalidad. Ahora están pendientes del móvil y leen menos. Aunque hay niños pequeños que tienen libros infantiles muy bonitos y les gusta la mitología por su carga fantástica. Eso habría que aprovecharlo pero es difícil combatir la tendencia. La Odisea se puede leer hoy como antes. Los clásicos no son difíciles, es más difícil leer La divina comedia.

P. ¿El mal llega también a las universidades?

R. Las que yo conocí eran más críticas, se leía más fuera de las clases. Hoy, los profesores son más mediocres, también los hay buenos, pero hay menos que destaquen. La universidad desilusiona porque, a veces, es un mundo de eruditos pesados que solo saben de lo suyo, se enredan. Hay que enseñar que aquel mundo tenía una fuerza dramática fantástica.

P. Entonces, ¿qué es un sabio? ¿Lo es usted?

R. No… yo soy un lector bastante omnívoro. Me ha interesado la literatura en general, he escrito de Epicuro pero también del rey Arturo. A mi padre le gustaba cazar y pescar y yo siempre lamento que no me enseñara. En cierto modo, yo soy cazador y pescador, pero en el mundo de los libros.

P. Su elección como académico ha coincidido con la reedición de su Diccionario de mitos, en el que ha incluido nuevos personajes.

R. A Tarzán, que hay que decir que es políticamente incorrecto porque supone la superioridad del hombre blanco, sobre todo si es inglés, en la selva frente a los negros. Pero fue un personaje que fascinó a generaciones. También he puesto a uno pasado de moda, Satanás, pero que ha sido muy importante en la literatura y la vida. Y a Don Quijote, que empieza y acaba en Cervantes y por eso lo mata, para que no haya continuación. Aunque ha habido relecturas, como la de los románticos, que les inspira melancolía. De otros mitos, como Don Juan, sí hubo varios autores. La propia palabra mito, que entró en el siglo XIX por los alemanes, ha tenido varios significados. Hay quien lo asocia a la mentira, como hicieron los marxistas. Yo lo uso como relato tradicional que se transmite y pasa a la imaginación colectiva.

P. ¿Cuáles son sus mitos favoritos?

R. Me atrae mucho Edipo, porque Sófocles hace de él un buscador de la verdad que se va entrampando y se destruye. Y Ulises porque algo de él está en todo viajero.

P. ¿Por qué fueron tan avanzados los griegos en construir ese mundo?

R. Tenían dos cosas, eran curiosos, les gustaba preguntarse por el mundo, y críticos. Crearon universos fantásticos y la filosofía, tal vez porque eran de ciudades pequeñas junto al mar. Los grandes imperios, como Egipto o los asirios, no cambiaban, pensaban siempre lo mismo. A los griegos les gustaban mucho los viajes y abrieron caminos en todos los sentidos. Su teatro sigue vivo, aunque un poco estropeado por los adaptadores, que a veces los desvirtúan por sus cambios en los textos.

P. Relatos modernos como La guerra de las galaxias o El señor de los anillos, ¿han copiado algo de los mitos griegos?

P. Más bien han tomado esquirlas, como si hubiesen cogido trozos de melodías, pero el mundo antiguo era más plástico en su dramatismo.

P. ¿Y Juego de tronos?

R. He visto algunos capítulos. Más bien tiene retazos de Shakespeare, pero es muy exagerado. Es un amontonamientos de violencias… estamos hechos de piel más gorda porque estamos acostumbrados a ver muertes en el cine. En esa serie, los malos son malísimos y las intrigas están trazadas con líneas muy gordas.

P. ¿Cuál es la gran amenaza al español?

R. La profusión de anglicismos, la invasión constante de palabras de la técnica o la comunicación que vienen del inglés, es imparable. Pero el castellano es un idioma de gran fuerza y belleza, tiene una gran literatura.

P. Lee la prensa en papel, ¿cómo escribimos los periodistas?

R. En la parte de la opinión se manejan las ideas con más viveza que en el mundo académico, pero estaría bien que los periodistas supieran más literatura.

 

2 diciembre 2017 at 11:09 am Deja un comentario

Carlos García Gual: «El progreso no explica el sentido de la vida»

El escritor y filólogo presenta una revisión de su «Diccionario de mitos» (Turner), una obra que trata de recordar aquellos cánticos que, a fuerza de ser repetidos y reinterpretados, se han instalado en el «país de la memoria»

El escritor y filólogo Carlos García Gual – ABC

Fuente: Bruno Pardo Porto  ABC
22 de noviembre de 2017

Carlos García Gual (Palma de Mallorca, 1943) se refiere al presente como «el mundo moderno», una distancia que no tiene tanto que ver con su edad como con el hecho de que ha pasado más de medio siglo viviendo entre textos griegos, enseñando una lengua muerta que permanece viva en una de sus pasiones: los mitos. Tiene en sus ojos el brillo de la leyenda, una pátina que no termina de casar con una realidad demasiado rápida y repetitiva. Para Gual, el tiempo pasado, en efecto, fue mejor. Resulta difícil moverle de la certeza de que hay más encanto en la fantasía que en la vida, pues él conoce muy bien los horizontes de ambas. «El mundo moderno es un mundo mucho más cómodo, pero no es un lugar de historias interesantes. No hay pasiones nuevas. No hay aventuras. Las grandes pasiones y los grandes personajes están en la literatura», sostiene con nostalgia.

Acaba de publicar una revisión de su «Diccionario de mitos» (Turner), que escribió hace ahora veinte años movido por el pulso de sus lecturas. Es una selección subjetiva que baila entre la antiguëdad y los superhéroes, que trata de recordar aquellos cánticos que, a fuerza de ser repetidos y reinterpretados, se han instalado en el «país de la memoria». Por ahí aparecen Ulises y Edipo, pero también Don Quijote, Carmen y Superman.

– ¿Qué tienen en común todas estas figuras que se pasean por el libro?
– Yo hablo de los mitos no tanto como creencias religiosas, sino como historias que se han mantenido en el imaginario colectivo. Son esos relatos que se han transmitido durante siglos, que ejercen una extraña fascinación en la cultura y en la imaginación de la gente. Mi definición del mito es que se trata de un relato tradicional, un tanto paradigmático, y que tiene personajes extraordinarios que viven en un pasado prestigioso y lejano.

– ¿Qué es lo que nos fascina de ellos?
– Que nos hablan de las grandes pasiones, de las grandes aventuras. Sus personajes son héroes, con su condición humana y mortal, pero que hacen cosas extraordinarias. Los mitos presentan figuras más grandiosas, más fuertes, más terribles y más aventureras que los individuos corrientes.

– En el texto que abre el libro habla de que, a pesar de que somos racionales, no podemos prescindir de nuestra vocación mítica, de los relatos.
– Es que la razón técnica no explica el sentido de la vida. Ayuda a vivir más cómodamente, sí, pero las grandes preguntas siguen ahí: ¿Qué sentido tiene vivir?, ¿vivir para qué? Indudablemente, el progreso nos ayuda a vivir mejor, pero no explica el sentido de la vida. Digamos que la razón, muchas veces, tampoco llega a convencer sobre esas cuestiones. Los mitos proponen historias fantásticas que tampoco dan una solución, pero que proporcionan un horizonte atractivo de fantasía. Nos animan a vivir en otras épocas, en otros mundos. Nos transportan a unos horizontes más vastos, más amplios, más animados.

– ¿Más animados que la vida?
– Las grandes pasiones y los grandes personajes están mucho más en la literatura y en la fantasía que en la realidad. La vida es mucho más monótona si uno no conoce la mitología.

– Habla de los mitos como algo vivo, que no paran de crecer con el paso del tiempo y las reescrituras.
– No hay que olvidar que los mitos griegos estaban a cargo de los poetas, no de los sacerdotes. Eso daba a las recreaciones de los mitos una cierta libertad, una cierta capacidad de variar detalles. Eso los vuelve algo muy vivo, que perdura en los siglos, que nos dice algo nuevo. El Ulises antiguo no es exactamente el de James Joyce, pero la figura mantiene un eje o un núcleo esencial.

– Es esa idea de Joseph Campbell de hay una serie de motivos y temas que se repiten a lo largo de la historia de forma inevitable.
– Es que en la vida humana las circunstancias y los elementos básicos son casi siempre los mismos: el amor, la audacia, la cobardía, la envidia, la lucha por el poder… Todo eso lo recoge la mitología. En eso Campbell tiene razón: los mitos son las grandes historias, a veces sumergidas, recobradas por la literatura. Y cada cultura les da un color especial.

– En la portada de esta nueva edición del diccionario aparecen Zeus y Superman. ¿Son los superhéroes la nueva mitología?

Portada de la nueva edición del «Diccionario de mitos» – ABC

– Yo creo que los superhéroes del mundo moderno son héroes muy banalizados, muy triviales. No son grandes figuras míticas. Son figuras poderosas. A veces vuelan, como Superman, o dan saltos enormes, como Spiderman, pero son un poco héroes de papel, superficiales, un tanto planos. Y no solo hay mitos modernos, sino que también existe una pervivencia de los mitos clásicos en la cultura de hoy. «La guerra de las galaxias», desde un punto de vista mítico, revela muchos rasgos antiguos como el enfrentamiento con el padre o el villano encarnado en una figura que tiene mucho de demoníaca. Incluso las vestiduras de los personajes que recuerdan al mundo artúrico.

– Parece que no le gustan mucho los superhéroes.
– Siempre insisto: la otra gran fuente literaria del presente la forman el cine y la televisión. Lo malo es que cuando uno ve lo que se produce da la sensación de un cierto agotamiento temático. Hay mucha más violencia y más carreras de coches, pero los argumentos no son nuevos. Yo pienso que en muchas películas el autor es el director de los efectos especiales: se ha convertido en el gran constructor. El mundo moderno es un mundo mucho más cómodo, pero no es un mundo de historias interesantes. No hay pasiones nuevas, no hay grandes historias. El otro día vi en la televisión «50 sombras de Grey». Que eso haya vendido millones de ejemplares muestra la necedad y la pobreza de la imaginación moderna.

– En esta reedición añade al Quijote, el único mito que nace y muere en la misma pluma.
– Según mi idea de que un mito se construye a través de la tradición, en la que el personaje se mantiene y cambia al mismo tiempo, no encaja. Todo el mito del Quijote está en el libro de Cervantes, en las dos partes. Se han escrito continuaciones y otras versiones, pero no brillan al lado de la original. Sin embargo, me he dado cuenta de que aunque no hayan trascendido más aventuras del personaje, sí que ha habido muchas reinterpretaciones. Y eso hace de él un mito.

– ¿Cómo ha cambiado su interpretación?
– En el siglo XVI era un personaje cómico. Pero para los franceses e ingleses del XVII se transforma en una figura seria, que plantea unos problemas muy importantes. Después, para los alemanes románticos del XVIII, es un ideal. Luego viene la generación del 98, que ofrece unas interpretaciones simbolistas en las que el Quijote puede representar la España decadente. Creo que el relato de Don Quijote está todo en Cervantes, pero las interpretaciones hacen de él una figura mítica.

– También añade a Sherlock Holmes.
– La novela policiaca siempre me ha gustado, desde pequeño. Sherlock Holmes tiene el atractivo del detective que con su inteligencia lo resuelve todo. Es un homenaje a la inteligencia deductiva. Tiene algo de heroico, pero es un individuo victoriano un poco raro que toca música y se inyecta morfina. Y es fantástico: los casos de Holmes no se podrían resolver. Es un personaje mítico de su tiempo al que todos los detectives de la novela negra deben algo.

– Con tantas adaptaciones, el cine también le debe mucho a ese detective.
– Se ha dicho que el cine es una fábrica de mitos, pero más bien es una empresa de recogida de mitos. Toma mitos que ya estaban en la literatura: Sherlock Holmes, Tarzán, Superman… Todos nacieron por escrito.

– El legado español se cifra en su diccionario en dos dones: Don Quijote y Don Juan.
– Sí, aunque podría haber incluido, tal vez, al personaje del pícaro. Pero este no está encarnado en una figura concreta porque el Lazarillo no conforma del todo el prototipo. Y está Carmen, que es un tipo de heroína española aunque su autor no fuese español.

– En su momento, los mitos ayudaban a crear conciencia de pertenencia a la polis.
– Por supuesto. Por eso decía que los mitos tienen algo de ejemplar. Son ejemplos de grandeza. En el mundo griego los héroes buscan la inmortalidad a través de la fama: saben que van a morir, todos mueren de hecho, pero arriesgan la vida por la gloria eterna. Y de alguna manera lo han logrado.

De nuevo, candidato a la RAE

Hace unos días, conocíamos que Gual es uno de los candidatos a ocupar la silla «J» de la Real Academia Española, un honor que comparte con Alfredo Conde y que se decidirá el próximo 30 de noviembre. En mayo de este año ya se «disputó» el asiento «M» con Rosa Montero, pero ninguno de los dos alcanzó la mayoría absoluta. El escritor y filólogo se muestra ilusionado, aunque afirma que la elección no le quita el sueño. «Me hace ilusión por lo que tiene de reconocimiento a una trayectoria, por haber estado escribiendo libros y enseñando griego durante cincuenta años. Además, creo que hay una serie de personas muy dignas con las que puedo pasar buenos ratos y servir de algo a la lengua española. Pero no es que sea un fanático de las academias», señala.

 

22 noviembre 2017 at 6:52 pm 1 comentario

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