Posts filed under ‘cine’

Ridley Scott quiere hacer ‘Gladiator 2’ con Russell Crowe

El director de ‘Alien’ y ‘Blade Runner’ ha revelado que tiene una idea de cómo traer de vuelta a Máximo Décimo Meridio, el personaje de Crowe en ‘Gladiator’


Fuente: CINEMANÍA – EL MUNDO
11 de marzo de 2017

Es más que posible que Ridley Scott se esté envalentonando con las secuelas y precuelas de sus películas más conocidas, porque en una entrevista concedida a Entertainment Weekly, el director explica sus planes para hacer una nueva entrega de Gladiator con el actor original, Russell Crowe.

Pero sí, antes de seguir, expliquemos eso que te está rondando la cabeza desde que has abierto la noticia: efectivamente, recuerdas bien y el personaje moría al final de la película original, lo que le permitía por fin, encontrar la paz y reunirse con su familia.

Sin embargo, Scott asegura tener una idea para resucitar al personaje, que no sabemos si tendrá conexión con un proyecto que intentó hace tiempo de traer de entre los muertos a Máximo Décimo Meridio y en el que el realizador llegó a contratar como guionista al músico Nick Cave.

“Sé como traerle de vuelta. He hablado sobre eso con el estudio, y me han dicho “Pero está muerto”. Sin embargo, hay una forma de traerle de vuelta. Lo que suceda a partir de ahora es algo que no sé. Gladiator era una película del 2000 y Russell ha cambiado un poco. Está involucrado en otra cosa ahora mismo pero voy a intentarlo”

 

11 marzo 2017 at 10:21 pm Deja un comentario

El mito de Caronte, el barquero infernal en el que se inspiró Harry Potter

Casualidad o no, J.K. Rowling pudo beber, sin saberlo, del ambiente que recrea la historia de la manida leyenda

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Fuente: LUCÍA M. CABANELAS > Madrid  |  ABC
13 de noviembre de 2016

¿Qué pueden tener en común Harry Potter y la mitología griega? Aparentemente, nada. Las diferencias son más que evidentes. El niño mago, filón inagotable de la literatura contemporánea, difiere, tanto en forma como en contenido, de la tradición inoculada generación tras generación en la cultura helénica.

Sin embargo, puede que inspirada por el misterio que sugiere la mitología griega, la creadora del universo mágico, J.K. Rowling, pudo beber, sin saberlo, del ambiente que recrea la historia del barquero infernal, una de las leyendas más manidas, referenciada hasta la saciedad en películas (incluso animadas, como «Hércules») y protagonista involuntaria de «discusiones» dialécticas entre Virgilio y Dante.

Según el mito, Caronte guiaba a los muertos de un lado a otro del río Aqueronte (o la laguna Estigia tal y como precisaba Virgilio en su «Eneida»).

Si bien es cierto que ninguna de las figuras de la saga mágica replica la figura del barquero de Hades, una escena de la película «Harry Potter y el misterio del príncipe» (y también del libro) recuerda sustancialmente a ese inframundo por el que Caronte navegaba, guardián tacaño del Dios de los infiernos.

Un lago oscuro, tétrico, una barca hundida, y muertos.

«Ante ellos surgió un panorama sobrecogedor: se hallaban al borde de un gran lago negro, tan vasto que Harry no alcanzó a divisar las orillas opuestas, y situado dentro de una cueva tan alta que el techo tampoco llegaba a verse. Una luz verdosa y difusa brillaba a lo lejos, en lo que debía ser el centro del lago, y se reflejaba en sus aguas, completamente quietas. Aquel resplandor verdoso y la luz de las dos varitas eran lo único que rompía la aterciopelada negrura, aunque no iluminaban como Harry habría deseado. Por decirlo de alguna forma, se trataba de una oscuridad más densa de lo habitual».

Así recrea Rowling la visita de los dos magos a la Cueva del Horrocrux, donde Voldemort había escondido una parte de su alma en el guardapelo de Salazar Slytherin. No tenían que pagarle al barquero de Hades un óbolo por el viaje, la ida en esta ocasión era gratis. Sin embargo, una vez obtienen el objeto que andaban buscando, el mal se cobra su precio. La muerte acecha y a punto está de acabar con la vida del director más mítico de Hogwarts, y de repente los problemas se multiplican. Multitud de cadáveres emergen del agua. Los inferi, criaturas revividas a través de la magia oscura, atacan a Harry Potter y ni su bullir de hechizos primerizos, «Petrificus totalus, sectumsempra… —tantas aventuras para acabar empleando siempre los mismos sortilegios— logran neutralizarlos.

Y, como en todo inframundo, el simbólico fuego.

Entonces, cuando la esperanza se escurre como la luz en la sombría cueva, «el fuego surgió en la oscuridad, un anillo de llamas rojas y doradas rodeó la isla y provocó que los inferi que sujetaban a Harry oscilaran y perdieran el equilibrio, sin atreverse a cruzar las llamas para llegar al agua». Un moribundo Albus Dumbledore susurra un hechizo que salva, cómo no, la vida del niño que sobrevivió, y sigue haciéndolo. A los superhéroes de moda, al realismo, a la literatura… y a su propia saga, ahora con «Animales fantásticos y dónde encontrarlos», un spin-off que se estrena el próximo 18 de noviembre.

 

13 noviembre 2016 at 6:55 pm Deja un comentario

BEN-HUR (2016). La carrera de carros en vídeo 360º

Fuente: Paramount Pictures

 

18 agosto 2016 at 11:35 pm 1 comentario

El retorno de «Ben-Hur»

Roma vibra con el rodaje del remake del clásico, protagonizado hace 57 años por Charlton Heston

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Escena de la película «Ben-Hur» – ABC

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES  |  ABC
4 de agosto de 2016

A veces los personajes de leyenda regresan. Ben-Hur, 57 años después del film con Charlton Heston de protagonista, considerada como una de las mejores películas de la histooria del cine –ganó 11 Oscar en 1960- , vuelve a la gran pantalla, tras el remake que se ha rodeado con grandes medios en Roma y en Matera. En septiembre será el estreno en Italia del regreso de la verdadera historia del príncipe que se convierte en esclavo.

Este clásico de la cinematografía mundial, entre el género épico y dramático, conoció su primera versión hace 91 años y en 1959 se estrenó la dirigida por William Wyler, con el legendario Heston, rodada en Roma, producida por Metro-Goldwin-Mayer con el mayor presupuesto que hasta entonces había tenido una película, construyéndose los decorados mas grandes jamás utilizados en una película.

El director Timur Bekmambetov –realizador de «Guardianes de la noche» y «Wanted»- hace una nueva adaptación de la novela «Ben-Hur: Una historia de los tiempos de Cristo» de Lewis Wallace. Bekmambetov, nacido en Kazajistán y nacionalizado ruso, un especialista en film de acción, añade elementos bíblicos de la novela de Wallace eliminados en la película de Heston, que cuenta la historia del príncipe traicionado en paralelo con la historia de Jesucristo, papel interpretado por Rodrigo Santoro.

El nuevo Judah Ben-Hur

El nuevo papel de Judah Ben-Hur lo realiza el joven Jack Huston, nieto del director John Huston. Interpreta el papel de un príncipe judío falsamente acusado de traición por su hermano adoptivo Messala (Toby Kebbell), oficial del ejército romano, y sucesivamente despojado de su título, separado de su familia y de la mujer que ama (Nzanin Boniadi). Ben-Hur tiene que vivir como esclavo e iniciará un viaje para regresar a su patria y lograr su venganza sobre el hermano traidor.

Con relación al premiadísimo Ben Hur de William Wyler, en la nueva adaptación destacan, entre otros, dos elementos: Por un lado, se profundiza en particular en la amistad juvenil entre Ben Hur y Messala, dos grandes amigos que han crecido en una Jerusalén no dominada todavía por el imperio romano y que estarán destinados a ser dos rivales.

Por otro lado, esta nueva versión es más espiritual, es decir, hay más Jesús, según explica el propio protagonista, Jack Huston: «Aunque si bien los temas siguen siendo los mismos, la novedad está en la dimensión espiritual, al haber más Jesucristo (Rodrigo Santoro), y en la visión de cómo Ben-Hur y Jesús entrecruzan sus caminos. No se trata tanto de una conversión al cristianismo como de un despertar del protagonista frente a sus propios errores, sobre cómo aprender a perdonar, sobre su redención. Hemos profundizado sobre qué papel le corresponde a Ben-Hur en el mundo».

Lugar de rodaje

En la película de 1959, buena parte del filme se rodó en los estudios de Cinecittà de Roma. Para llenar las escenas épicas de grandeza colosal, la película de Heston ocupó 300 set de Cinecittà, algunos de ellos procedentes de «Quo Vadis?» y readaptados, filmando durante 14 horas al día.

En esta nueva adaptación, la mayor parte de la película se ha rodado en Matera y obviamente también en Cinecittà. Las escenas externas han durado unos dos meses y se ha hecho también un gran despliegue de medios, con 2.500 extras y otras 400 personas trabajando directamente en la realización del la película, con 100 millones de dólares de presupuesto.

El «efecto Amarcord» ha sido inevitable: Carreras de cuadrigas, centuriones y túnicas por doquier; sobre el Tiber se ha recordado el periodo de oro de Hollywood, del que Charlton Heston era icono ilustre. La pregunta que hoy viene espontánea e inevitable: ¿Por qué realizar nuevamente un clásico que ganó once Oscars?

Palabras de Sean Daniel

El productor Sean Daniel considera que se trata de un filme bíblico en cierta forma nuevo que merecía la pena realizarse porque «muchos jóvenes han visto la película de William Wyler solo en televisión; en muchos países del mundo, con mercados muy grandes, como Rusia y China, la historia es prácticamente desconocida».

Sean Daniel explica dónde están las novedades del remake: «Ben-Hur no ha sido solamente un filme, sino un fenómeno. El nuestro es una nueva adaptación del libro de Walle de 1880. El coguionista John Ridley ha puesto al centro las relaciones de la familia, la fuerza de la fe y sobre todo el perdón, mientras que el original se centraba en la venganza».

Por su parte, el director Bekmambetov insiste también en la nueva visión que se da en Ben-Hur, centrada en valores: «En muchos sentidos, todavía hoy vivimos en ciertas ideas del imperio romano que hacen mover al mundo, como el poder, la avaricia, el ansia de éxito; demasiados se hacen llevar completamente por la ambición y la competición, mientras pocos comprenden que los valores fundamentales son la colaboración y el perdón».

MATERA, LA JERUSALÉN DE BEN-HUR

Para representar la Jerusalén de la época de Jesús y del imperio romano hay un lugar ideal: Matera, con sus antiguas viviendas excavadas en la roca caliza, una bella ciudad de 60.000 habitantes de la región de Basilicata, al sur de Italia, declarada capital europea de la cultura 2019.

Habitada desde el Paleolítico, Matera ha conservado su identidad a lo largo de los siglos. Algunas de sus casas excavadas en las rocas tienen miles de años y recuerdan las construcciones que un tiempo se realizaban en Jerusalén y Oriente Medio. Es fácil incluso hoy respirar la atmósfera del pasado.

Hoy Matera atrae gran turismo por sus iglesias rupestres, que son Patrimonio de la Humanidad. Matera se hizo famosa en todo el mundo después de que Pier Paolo Pasolini filmara en el año 1964 «El Evangelio según san Mateo». Después «Rey David», con Richard Gere de protagonista, se rodó también en Matera en 1985. Otra película, «La Pasión de Cristo», de Mel Gibson, hizo conocer los «Sassi» (las viviendas excavadas en la roca) en todo el mundo.

Muchos otros personajes del cine italiano e internacional han tenido relación con Matera, entre otros Alberto Lattuada, Francesco Rosi, los Taviani, Giuseppe Tornatore, Abel Ferrara y Fernando Arrabal («El árbol de Guernika»).

 

16 agosto 2016 at 7:43 pm Deja un comentario

El gladiador que perdió su atributo

 

Fuente: JACINTO ANTÓN  |  EL PAÍS
19 de julio de 2016

Es sabido que la de gladiador era una profesión de riesgo, aunque las últimas investigaciones apunten a que la carnicería del anfiteatro no era tanta y que a medida que prosperabas en el oficio –si lo hacías- tus posibilidades de supervivencia aumentaban de manera proporcional a las ganancias de tu lanista, tu agente, por así decirlo: nadie quería perder tontamente una buena inversión. Había distintas clases de gladiadores, según su equipamiento, y cada uno tenemos –como tenían los propios romanos- nuestras preferencias por una u otra: tracio, secutor, murmillo, hoplomachus.… Mis favoritos, descontando la gladiatrix en topless identificada por el estudioso de la Universidad de Granada Alfonso Mañas en una estatuilla de bronce, siempre han sido los reciarios, los que luchaban a cuerpo limpio provistos de un tridente (fascina) y de una red para envolver con ella al rival. El ejemplo más conspicuo de reciario (retiarius, por la red, rete), vía Hollywood, es el famoso Draba que pelea a muerte con el Espartaco de Kirk Douglas. Lo interpretaba el actor negro Woody Strode, de 1,93 metros, que había sido jugador de los Rams y desactivador de bombas en Guam durante la Segunda Guerra Mundial (luego se casó con una princesa hawaiana y encarnó a Lumumba y al protagonista de El sargento negro de Ford, del que era amigo).

A diferencia de mí, salvando las distancias, el emperador Claudio no apreciaba nada a los reciarios y los hacía matar siempre que caían al suelo, incluso accidentalmente, porque, en su crueldad –no era el tipo simpático que nos noveló Robert Graves-, le encantaba ver sus rostros desnudos mientras agonizaban. A lo mejor era rabia por tener en casa a Mesalina. El caso es que Claudio era un obseso de los juegos de la arena: organizó novedades como un número sobre Troya (similar al que aparece en Gladiator), combates con panteras, rejoneo tesalio, naumaquias muy vistosas y hasta llegó a enfrentarse él mismo (con la sutil ayuda de la guardia pretoriana) a una orca atrapada en un canal del puerto de Ostia: lo cuenta en su Historia Natural Plinio el Viejo, que fue testigo del episodio.

En fin, se me acaba el espacio con tanta miscelánea y aún no les he dado la importante noticia: el reciario perdió su red. Lo argumenta sesudamente en un artículo en The international journal of the history of sport (?) el citado Mañas, autor de Gladiadores (Ariel, 2013). El reciario era un luchador con buenas opciones (como se ve en el combate Draba-Espartaco): enredaba al oponente en la red y luego le clavaba el tridente o lo apuñalaba. Según Mañas sus perspectivas eran tan buenas que llevaron a la modificación de las defensas de los gladiadores que se le enfrentaban, generalmente el murmillo, con casco rematado por un adorno en forma de pez. El cambio fundamental fue la eliminación de ese saliente, en el que se enganchaba con facilidad la red y la aparición del murmillo contrarede, dotado de un casco liso, y del secutor, especialista en evitar ese arma. Consecuentemente, la red cayó en desuso, más aún porque lo único que servía entonces de verdad al reciario era el tridente, que se maneja mejor con dos manos. Mañas ha revisado 262 representaciones de reciarios desde el siglo I antes de Cristo al V y solo en el 10 % aparece la red, la mayoría antes del siglo II. El estudioso añade que el uso de la red requería un virtuosismo que se fue perdiendo al masificarse la carrera de gladiador, con mucho intrusismo (!) y pasar la edad de oro de los juegos. O tempora, o mores!

 

20 julio 2016 at 9:17 am Deja un comentario

James Cameron, en pos de la Atlántida

El director de ‘Avatar’ grabará un documental en aguas del Mediterráneo sobre la búsqueda de la isla mítica de Platón

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El director de cine en una imagen de archivo. | AFP

Fuente: PABLO SCARPELLINI > Los Ángeles  |  EL MUNDO
15 de junio de 2016

James Cameron siempre ha mostrado una especial fascinación por las profundidades del mar. Quedó claro con su exploración del hundimiento del ‘Titanic’ y el taquillazo posterior, y con la fabricación de un submarino para otros proyectos de gran calado. Ahora se ha unido al documental ‘Search for Atlantis’ en calidad de productor ejecutivo en un proyecto conjunto con el canal National Geographic.

Al parecer, ya se ha empezado el proceso de producción del documental, centrado en explorar aguas de Sicilia, Malta, Creta, Santorini y Sardinia, además de varios puntos de la costa española siempre con la Atlántida en mente, la isla mítica que describió Platón en sus textos ‘Timeo y Critias’.

“Encontrar la verdad histórica y arqueológica detrás del mito de la Atlántida siempre ha sido una de mis fascinaciones”, señaló el creador de ‘Avatar’. “Nuestro equipo investigará nuevas teorías de dónde estaba la verdadera Atlántida, de dónde estaban aquellas personas misteriosas y qué clase de desastre los hizo desaparecer de la Tierra hace tres milenios”.

No es la primera alianza de Cameron con National Geographic. En 2012 trabajaron juntos en otro documental, ‘Deepsea Challenge 3D’, en el que el director se sumergió en la fosa de las Marianas para convertirse en la tercera persona en alcanzar el lugar más profundo de la corteza terrestre con un total de 11.012 metros hacia abajo.

El documental será un especial de dos horas y pretende arrojar luz sobre una causa que lleva siglos de estudio con todo tipo de teorías y ubicaciones en varias partes del mundo. En 1922, el arqueólogo alemán Adolf Schulten llegó a la conclusión de que Tartessos, en el sur de Andalucía, había sido la Atlántida.

Y en julio de 2005, se celebró el primero congreso sobre la materia con varias tesis y la elaboración de una lista de 24 criterios para la localización de la antigua civilización. Cameron, con sus muchos recursos, quiere intentar resolver el misterio.

 

15 junio 2016 at 4:28 pm Deja un comentario

Vuelve Ben-Hur: La Fórmula-1 del Imperio Romano

El ocio en el mundo clásico se entendía como un tiempo para el descanso y el placer. Las carreras de carros en Roma, de actualidad ante el próximo estreno del «remake» de «Ben-Hur», eran uno de los espectáculos favoritos en el Circo Máximo

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Jack Huston (que interpreta a Judah Ben-Hur), en la histórica escena de la carrera de cuadrigas de la superproducción que se estrenará en agosto en EE UU

Fuente: David Hernández de la Fuente  |  LA RAZÓN
22 de mayo de 2016

El concepto de tiempo libre en las sociedades occidentales remite invariablemente al mundo clásico, a Roma y, más allá aún a Grecia, y lo hace en su inicio con un rico trasfondo literario y filosófico, aunque haya derivado en un ocio vacuo y manipulador. Si el vocablo castellano ocio remite al latín «otium» el concepto en griego antiguo se expresaba con una polisémica palabra, «scholé», que ha resultado nada menos que en nuestra «escuela». En Grecia «scholé» significaba, a la vez, tiempo libre e instrucción. Frente a ello, la falta de ocio era la «ascholia» (con la alfa privativa), es decir, el «no-ocio», implicaba un cierto estado de servidumbre de lo físico y lo material. El tiempo libre, en el ideal de los buenos ciudadanos, había que dedicarlo al cuidado del espíritu y de la cultura. Existían, por supuesto, en el mundo antiguo maneras de pasar ese tiempo libre en espectáculos de muy variada índole, desde el teatro y las competiciones deportivas, hasta las representaciones de danza, mimo o juegos de habilidad o lucha. Desde luego, el ocio del hombre de bien, como nos dicen Platón o Aristóteles, era para dedicarlo no a espectáculos serviles que envilecieran el alma, sino a los goces supremos de la especulación científica y filosófica, a la escuela del alma, o al bien colectivo representado por la dedicación desinteresada al gobierno de la polis.

Otra cosa era el atletismo antiguo, que tenía implicaciones religiosas, al celebrarse en el marco de los grandes festivales panhelénicos dominados por las cúpulas dirigentes de todo el mundo griego, y suponía un espectáculo regido por un código ético elevado y elitista. También tenía otra consideración muy diferente, por sus matices políticos y educativos, el teatro en Atenas. Nuestro ocio actual, como se ve, no puede equipararse conceptualmente con un tipo de ocio antiguo, pues este presenta una gran variedad.

En Roma, a grandes rasgos, el ocio se concebía en general como un lapso de descanso y placer, de dispersión del espíritu. A diferencia del mundo griego, en el unitario estado romano, en el que primaban la expansión militar y económica, se dio una organización socioeconómica más compleja, de sostenida y creciente urbanización, diferenciación de sectores sociales y con grandes masas de desocupados «libres», lo que tal vez mantenía a la mayor parte de la población ajena a intereses comunes en el plano de las ideas.

La negación del «otium» romano, es el «neg-otium», de donde deriva «negocio», es decir, trabajo al que se dedicaban negociantes y mercaderes, pero también la gestión de las haciendas de los ricos ciudadanos que gobernaban el estado romano, la llamada nobilitas patricio-plebeya que será el sustento de las cúpulas dirigentes desde la República. Pronto surgió el problema de a qué convenía que cada clase social dedicara el tiempo libre. El ocio del ciudadano romano de pro había de ser empleado, lejos del servicio público y de los ojos de los conciudadanos, en una soledad fecunda que se dedica a la producción de obras literarias, sobre todo de historia o filosofía política, recogiendo el ideal griego de la scholé. Así lo manifiestan las obras de Cicerón y, más tarde, de Séneca sobre el tema. Pero, por otro lado, Roma atestiguará el uso de una especie de ocio popular en forma de espectáculos masivos con arreglo a intereses políticos, para tener controlada a la población con festivales, juegos, carreras y otros espectáculos.

Baños de sangre y muerte

Sin duda dos de los espectáculos favoritos de las masas eran las carreras del Circo Máximo, heredadas del mundo griego, y los juegos gladiatorios, una bárbara derivación de los agones luctatorios del atletismo griego, protagonizada por esclavos, y que acababa en baños de sangre y muerte. Las carreras de carros recogían indirectamente la tradición del olimpismo griego, en el que las carreras en el hipódromo eran el centro de los juegos por su espectacular desarrollo y por ser financiadas por los grandes potentados de la época, que eran realmente los que obtenían el honor y la gloria del triunfo. En Roma, frente a Grecia, era el auriga el premiado y no el dueño de los caballos y el carro, y se convertía en toda una estrella para la sociedad. Las carreras fueron un útil instrumento de dominación social: los ciudadanos más pobres podían acceder a este espectáculo, ofrecido por su líder político, y acercarse al emperador, que se unía de esta manera a su pueblo. El público se organizaba en facciones que apoyaban denodadamente a uno u otro auriga, llegando a protagonizar enfrentamientos violentos. Bizancio heredará la pasión por las carreras de carros de caballos en el famoso Hipódromo de Constantinopla, algunas de cuyas estatuas se pueden ver aun hoy en la Basílica de San Marcos de Venecia. Las facciones del circo constantinopolitano, más rebeldes que las romanas, llegaron a protagonizar sonadas revueltas contra emperadores como Justiniano. El control social se acabaría convirtiendo en descontrol.

Pero el circo romano y todo lo que lo rodea sigue fascinándonos hoy día, ya sea como espectáculo irrepetible o como mecanismo sociopolítico (panem et circenses), en ambos casos como precursor de lo que hoy hay. Pocas recreaciones han sabido captar la fascinante atracción de este espectáculo de masas, entre política, ostentación y entretenimiento, como la famosa y vibrante escena de la carrera de cuadrigas de la película «Ben-Hur» (1959), de William Wyler, protagonizada por Charlton Heston, que ahora ha tenido un «remake» que llegará a las salas de cine este verano y que pretende ser aún más espectacular.

Sin embargo, el concepto de ocio en el mundo antiguo era otra cosa muy diferente al «entretenimiento». Lo que nos cuenta la literatura antigua es que había que aspirar a la scholé griega o al otium cum dignitate encomiado por Cicerón, formativos del espíritu, y alejarse de las masas a las que los poderosos adulaban con fiestas y espectáculos. Roma supone un desarrollo de un ocio mal entendido, como entretenimiento vacío, arma de propaganda, embrutecimiento y dominación. El ocio se comienza a expresar en actividades concretas y colectivas, no ya en términos ideales, regido por la búsqueda de lo inmediato y del placer material y desprovisto de los parámetros de moralidad expresados por los filósofos griegos y latinos. El tiempo libre, en suma, se moderniza notablemente en Roma: se empezará a parecer, de forma precursora, a nuestra idea de ocio, que cada vez, por desgracia, es más alienante y ajena a lo intelectual. Mantener, pues, al pueblo entretenido y lejos de la reflexión parece ser uno de los objetivos del poder en todas las épocas. Otro había de ser el ocio culto del ciudadano.

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Charlton Heston al mando de su carro en «Ben-Hur» (1959)

Un año entero para preparar una secuencia mítica

La película «Ben-Hur» (1959), de William Wyler, contiene la más espectacular recreación de una carrera de cuadrigas de la historia del cine, pendiente de ser superada por su «remake» dirigido por Timur Bekmambetov (2016). La escena de la carrera, que estuvo preparándose durante un año, se inspira a su vez en la secuencia paralela de la primera versión de la película, de Fred Niblo (1925). Históricamente, pese a las licencias habituales, se trata de una recreación bastante fiel del circo y sus elementos clave, que permiten al espectador hacerse una idea de la magnificencia del Circo Máximo y de la potencia política que la comunión entre emperador y pueblo permitía en aquel espectáculo.

Un clásico popular que sigue vendiendo

La novela «Ben-Hur» del escritor Lewis Wallace, publicada en 1880, fue un éxito muy notable de público y tuvo una enorme fama en su tiempo y en la posteridad, gracias en parte al cine. Pese a ciertas carencias literarias que refieren sus críticos frente a otros clásicos de la novela histórica sobre el mundo romano –excelentes son «Quo Vadis», la introspectiva «La muerte de Virgilio» o la inolvidable «Memorias de Adriano»– «Ben-Hur» presenta de forma atractiva una narración que mezcla los aspectos más populares del mundo romano con el elogio del nacimiento del cristianismo. La combinación entre personajes ficticios y reales, así como la paráfrasis de la narrativa de los Evangelios, combinando romanticismo y espiritualidad, son una de las claves de su éxito. El autor dio su visión sobre el Jesús histórico y su contexto y realizó una obra histórica, romántica y a la par apologética que ha gozado del favor del público desde entonces. Lewis Wallace dijo que escribió «Ben-Hur» como una manera de interpretar sus propias creencias acerca de Dios y de Cristo. La novela ha sido muy popular desde su publicación; a menudo aparece en las listas principales de la literatura estadounidense como uno de los libros más vendidos.

David Hernández de la Fuente es escritor y profesor de Historia Antigua de la UNED

 

23 mayo 2016 at 2:13 pm Deja un comentario

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