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Tras dos mil años de misterio descubren cómo funcionaba la legendaria “Puerta del Infierno”

Entrada al Inframundo o Plutonium. Descubierto en 2012 en Hierápolis | imagen Wikipedia Creative commons

Fuente: Javier Peláez  |  YAHOO Noticias
6 de mayo de 2018

En la mitología griega y romana Plutón era el dios del Inframundo. Para los cultos romanos, al contrario que las creencias católicas, ese tenebroso lugar no era una idea abstracta sino que existía realmente en la Tierra e incluso se podía acceder a él a través de diferentes puertas.

A esos accesos al inframundo se les conocía como “Plutonium” y solían situarse cerca de cuevas y aguas termales que desprendían vapores tóxicos y olores putrefactos. En la actualidad conocemos tres de esas puertas romanas al infierno. Una se encuentra a mitad de camino de las ciudades turcas de Aydin y Nysa, una segunda se sitúa a orillas del lago Averno, y la tercera la podemos localizar en la ciudad de Hierápolis, también en Turquía.

De esta tercera puerta al infierno ubicada en Hierápolis, el cronista y geógrafo romano Estrabón, ya por el siglo I antes de Cristo, explicaba lo siguiente: “Su espacio está lleno de un vapor tan denso y brumoso que apenas se puede ver el suelo. Cualquier animal que pasa a su interior encuentra una muerte instantánea”. De hecho, el historiador quiso comprobar realmente el misterio de la Puerta al Inframundo y realizó un sencillo experimento: “Arrojé unos gorriones dentro de la cueva e inmediatamente dieron un último suspiro y cayeron muertos”.

Recreación artística del Plutonium de Hierapolis

La puerta del infierno en Hierápolis era un lugar común de sacrificios, allí los sacerdotes romanos entraban acompañados de animales como regalo a los dioses y en el interior de la cueva ocurría algo inquietante: Los animales (cabras, ovejas, aves) caían fulminadas a los pocos minutos de entrar, sin embargo los sacerdotes sobrevivían a la ceremonia. Por supuesto, aquello se interpretó como que los propios dioses elegían las ofrendas que les traían, dejando con vida a los sacerdotes que se las entregaban… así comenzó la leyenda del Plutonium de Hierápolis.

Una leyenda que incluso se vio confirmada recientemente, cuando en 2012, arqueólogos de la Universidad de Salento publicaron los resultados de sus excavaciones y descubrieron por fin la puerta de Hierápolis, donde además encontraron multitud de restos fósiles de animales y aves.

Piscinas termales de Pammukale, con grandes cantidades de bicarbonatos y calcio | imagen Wikipedia Creative Commons

Han pasado dos milenios desde las palabras de Estrabón y el misterio de la Puerta al Inframundo de Hierápolis seguía sin ser desvelado, hasta que hace unas semanas un equipo internacional de geólogos y vulcanólogos han descubierto la solución en un artículo, publicado en el Journal Archaeological and Anthropological Sciences, y titulado: “Deadly CO2 gases in the Plutonium of Hierapolis

Los investigadores entraron en el Plutonium portando instrumental para la medición de gases y encontraron altos niveles de dióxido de carbono concentrados en las capas más bajas de la cueva. Los datos indican que existen niveles de CO2 entre un 4% y un 53% dependiendo de la altura a la que te encuentres.

En los alrededores de la cueva se encuentran las célebres aguas termales de Pamukkale, donde dicen que se bañó la mismísima Cleopatra. Los gases que propician las abundantes fuentes termales también están presentes en la cueva y se acumulan a baja altura, afectando así a los animales que entraban.

El dióxido de carbono es más pesado que el aire, por lo que tiende a acumularse en las capas más bajas, cercanas al suelo, empujando el aire respirable hacia arriba. Los sacerdotes, al ser más altos, sobrevivían en aquella cueva… sus ofrendas caían asfixiadas, creando así un misterio que ha durado más de dos mil años.

 

7 mayo 2018 at 8:21 am Deja un comentario

Cómo era el primer submarino que describió Aristóteles hace 2.300 años y los que vinieron después

El lugar más misterioso e inexplorado de nuestro planeta es la profundidad de los océanos

Debajo de la superficie de un océano lleno de peces, Alejandro Magno está sentado en una batisfera, un tipo de artilugio de buceo, frunciendo el ceño mientras levanta los ojos hacia la pareja de arriba. Sentada en un bote, la amante de Alejandro y su nuevo pretendiente se miran el uno al otro y se toman de la mano. THE J. PAUL GETTY MUSEUM

Fuente: BBC Mundo
5 de mayo de 2018

A través de la historia, el ser humano ha sentido el impulso de conocer lo que contienen esas aguas con hábitats y vidas fascinantes, tan diferentes a las que existen en la superficie terrestre.

La dificultad de poder sobrevivir dentro del agua sin algún artefacto de apoyo sólo incrementó el misterio y, por ende, la curiosidad.

Sin embargo, eso no frenó la imaginación, los diseños y la eventual audacia para poner a prueba los primeros mecanismos sumergibles que terminaron evolucionando en los sofisticados submarinos que conocemos hoy en día.

Estas fueron algunas de las ideas y a aparatos que se pusieron a prueba en la antigüedad.

La batisfera

La primera mención de un aparato sumergible la hizo el filósofo Aristóteles en el siglo IV a. de C. al aludir a un supuesto evento en el que participó su más destacado pupilo, Alejandro Magno.

La historia de la aventura submarina de Alejandro fue elaborada en gran medida durante el curso de la Edad Media, especialmente en la literatura vernácula alemana.

Una versión relataba que Alejandro tenía curiosidad por explorar el océano. Se sumergió en el agua en una campana de vidrio y se llevó consigo tres criaturas: un perro, un gato y un gallo.

El que fue rey de Macedonia, Hegemón de Grecia, Faraón de Egipto y rey de Media y Persia confió a su amante más leal el cuidado de la cadena con la que se sacaba la campana a la superficie.

Pero su amante tenía un amante que la persuadió de que se fugase con él y arrojó la cadena al mar. Con la cadena inútilmente enroscada en el fondo del océano, Alejandro tuvo que idear su propio escape.

En el Medioevo se mitificó la exploración de Alejandro Magno en su barril de vidrio. Nótense las lámparas encendidas que hubieran consumido el oxígeno del barril en pocos segundos. GETTY IMAGES

El barril de vidrio

Otra leyenda cuenta que, durante el sitio de Tiro, el gran general griego construyó un barril completamente hecho de vidrio, en el cual podría sumergirse por algún tiempo y regresar a la superficie completamente seco.

Los hechos son un poco oscuros, pues provienen de versos apócrifos e ilustraciones antiguas, pero la idea de un recipiente invertido o campana que atrapara el aire debajo del agua y permitiera la exploración del lecho marino por su ocupante hasta que se acabara el oxígeno, fue un factor coyuntural en la tecnología naval.

Este sistema de campana sumergible ha sido utilizado durante siglos por pescadores de esponjas en el mar Egeo.

Su diseño fue mejorado a través del tiempo cuando se reconoció su utilidad en la recuperación de naufragios y tesoros perdidos en el fondo del mar.

En 1531, el inventor italiano Guglielmo de Lorena ideó una nueva aplicación a la campana sumergible al añadirle amarras para sujetarla a su cuerpo y poder desplazarse por el lecho marino para recolectar el tesoro de barcos romanos hundidos.

La visión de Leonardo

El potencial militar de una nave sumergible también impulsó la creatividad durante el Medioevo y el Renacimiento.

El mismo Leonardo Da Vinci, precursor de los aparatos voladores y tanques de guerra, dibujó a principios del siglo XVI una embarcación de doble casco semisumergible.

Los dibujos de Leonardo Da Vinci se anticiparon a muchas futuras invenciones, como este aparato volador que diseñó. GETTY IMAGES

Aunque algunos se han referido a este como el «submarino de Leonardo», se trataba de un armazón con espacio suficiente para acomodar una persona sentada en su interior.

En la parte superior tenía una torre de mando sellada con una tapa, que se anticipó al diseño de los submarinos modernos.

Primeros prototipos

Quizás el primer prototipo de lo que podría considerarse un submarino de verdad fue diseñado por el oficial naval británico William Bourne, en 1578.

En realidad se trataba de un barco completamente cerrado y sellado con piel impermeable que podía sumergirse utilizando una palanca operada manualmente, pero no tenía espacio para una tripulación.

La idea de Bourne nunca pasó de los planos, pero su diseño inspiró a otros que lo siguieron para aventurarse a construir un vehículo sumergible.

En 1605, el alemán Magnus Pegelius basó en el prototipo de Bourne la primera construcción de un sumergible que podía navegar bajo el agua.

Pero su diseño no tomó en cuenta la tenacidad del lodo bajo el agua y terminó estancado en su primera prueba.

Sin embargo, Cornelius Drebbel, un médico holandés que servía en la corte de Jaime I de Inglaterra, pudo diseñar y construir lo que se considera el primer submarino exitoso, en 1621.

Esta reconstrucción para un programa de televisión del submarino con remos de Cornelius Drebbel fue probada -con éxito- en el Támesis. (Foto cortesía de http://www.geograph.org.uk) COLIN SMITH CREATIVE COMMONS LICENCE

La nave de Drebbel se parecía a las de Bourne y Pegelius, pues consistía de un casco exterior de cuero engrasado, templado sobre una estructura de madera.

Remos que salían por agujeros impermeables le daban propulsión, tanto en la superficie como cuando se sumergía. Se piensa que incorporaba flotadores con tubos que permitían la entrada del aire para los remeros.

Varias demostraciones se hicieron en el río Támesis, a profundidades de entre tres y cinco metros, y pudo mantenerse bajo el agua por cerca de tres horas.

No se sabe cómo era realmente este submarino y según algunos recuentos pudo haber sido una campana arrastrada por un barco.

Se dice que el rey hizo un breve viaje a bordo del aparato para demostrar su seguridad. Pero, a pesar del entusiasmo real, la nave no logró generar mucho interés en el momento.

El submarino de 12 remos que maravilló a los que lo vieron, y hasta a los que no lo vieron, en el Támesis, pintado por G.H. Tweedale. ROYAL SUBMARINE MUSEUM GOSPORT UK

A pesar de que, por el resto del siglo XVII hubo varias propuestas más, la idea de una nave que pudiera navegar independientemente por debajo de la superficie del agua por un buen trecho y largo tiempo se consideró imposible y sin uso práctico.

Uno de los problemas principales era la falta de entendimiento sobre los principios físicos y mecánicos del desplazamiento subacuático.

La presión del agua incrementa a medida que el vehículo se sumerge a razón de una atmósfera por cada 10 metros de profundidad.

Esto implicaba el uso de materiales más resistentes y pesados lo que, a su vez, creaba problemas de estabilidad por falta de lastre y de propulsión.

Arma de guerra

No fue hasta 1775, que el inventor estadounidense David Bushnell construyó el Turtle (Tortuga). Se ganó ese nombre porque fue construido uniendo dos casquetes que tenían la forma de un caparazón de tortuga.

Este modelo del Turtle o Tortuga en el Museo de la Real Marina Británica muestra la razón del nombre que se le dio al submarino. CREATIVE COMMONS

 

Este es el diagrama del submarino de David Bushnell de 1775. WIKIMEDIA COMMONS

Era una embarcación submarina para un solo tripulante, utilizada durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos para hundir barcos británicos.

Su propulsión era con pedales de pies y de manos y tenía una especie de tirabuzón o tornillo con punta que le permitiría abrir un hoyo en el casco del barco enemigo para colocar la dinamita que explotaría con un mecanismo de tiempo.

La nave, como sumergible, funcionó, pero su primer uso en la historia como arma ofensiva fue un fracaso. El tornillo no logró perforar el caso del buque enemigo y el piloto se dio por vencido. Soltó la carga explosiva en el agua y, cuando detonó, no hizo mella.

Esto no desilusionó a las siguientes generaciones que con sus diseños a través de dos siglos produjeron los enormes y potentes submarinos atómicos de uso militar y los supersofisticados minisubmarinos de control remoto de uso científico y comercial.

 

6 mayo 2018 at 6:48 pm Deja un comentario

El equipo vasco de investigadores que vela por Pompeya

El grupo IBeA de la UPV/EHU ha creado un biocida natural para preservar el patrimonio artístico de la ciudad

Fuente: Adrián Mateos – Bilbao  |  ABC
10 de abril de 2018

Frescos y mosaicos entrañan la cultura de la antigua Pompeya, la ciudad romana que quedó sepultada por la erupción del monte Vesubio en el año 79 d.C. Las obras, desaparecidas durante cerca de 17 siglos, forman hoy parte del Patrimonio Mundial de la Unesco. Lamentablemente, y pese a los trabajos de conservación a los que son sometidas, las pinturas no han permanecido ajenas a los cambios atmosféricos y los ataques de pequeños microorganismos. En este contexto, investigadores del equipo IBeA de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) han desarrollado un biocida natural con el que esperan minimizar su deterioro.

El grupo, que pertenece al departamento de química analítica de la universidad vasca, se ha dedicado los últimos ocho años al análisis «in situ» de las pinturas murales y los morteros de Pompeya. En la actualidad también trabajan en la investigación de otros elementos decorativos del yacimiento, así como del patrimonio artístico de la casa «Amorini Dorati». Una labor que puede llevar a cabo sin dañar los materiales gracias al uso de técnicas portátiles no invasivas, las cuales resultan esenciales dado el alto grado de restricción del parque arqueológico en lo que respecta a la toma de muestras.

Según explicó a este periódico Maite Maguregui, integrante del proyecto, uno de los logros del grupo IBeA ha sido la elaboración de un biocida natural a partir de aceites esenciales extraídos de las plantas del propio yacimiento. Una fórmula que, a priori, evitará que vegetales y microorganismos como hongos u otras bacterias colonicen los muros. En cualquier caso, la investigadora subrayó que todavía es necesario comprobar los efectos del producto en Pompeya: «Hay que testear los diferentes tipos de colonizadores y descubrir si el biocida es perdurable en el tiempo, algo que supone un gran reto», explicó.

Más allá de la creación del nuevo biocida, Maguregui destacó que IBeA tiene abiertos otros frentes en Pompeya, en cuya investigación trabajará al menos tres años más gracias al convenio suscrito recientemente entre la UPV/EHU y el parque arqueológico. Entre otras iniciativas, el grupo trata de devolver el color original a los frescos, cuyos pigmentos sufrieron una «deshidratación» provocada por el impacto de restos volcánicos del Vesubio: «En muchos murales se ven ciertas partes rojas que originalmente eran amarillas», afirmó la experta, que explicó que para este tipo de operaciones es necesario conocer de antemano la naturaleza de los materiales que componen las obras de arte para no deteriorarlas.

Estricta conservación

Desde que el equipo de la UPV/EHU realizara sus primeros trabajos en Pompeya en el año 2010, la situación del yacimiento ha mejorado de forma sustancial, sostuvo Maguregui, quien alabó la dedicación de los restauradores: «Se han hecho muchas actuaciones -explicó-. Estructuralmente se nota muchísimo». La razón de esta tendencia positiva radica en parte en la severa restricción de las labores de muestreo, lo cual, sin embargo, ha dificultado la investigación del grupo vasco. En este sentido, la experta destacó que incluso recoger esquirlas desprendidas de una pared resulta «impensable» en la actualidad, pues prima la conservación y la organización del recinto.

En cualquier caso, algunos de los frescos más singulares fueron «arrancados» de las paredes para trasladarlos al museo arqueológico de Nápoles, donde no están expuestos al impacto de contaminantes ni de gases ácidos.

Destino Marte

No es Pompeya el único foco de actuación del equipo de la UPV/EHU, que actualmente dispone de nueve integrantes. Algunos de ellos participan también en el yacimiento arqueológico de Machu Picchu, donde han realizado diversos estudios en el agua de lluvia y en el suelo para verificar los niveles de contaminación. IBeA ha elaborado a su vez análisis en la roca sagrada del poblado, los cuales podrían ofrecer información acerca de si las colonizaciones que presenta afectaban a su integridad.

Por otro lado, el grupo vasco ha colaborado con el desarrollo de la tarjeta de calibración que se integrará en el nuevo «rover» que la NASA pretende enviar a Marte en 2020 con el objetivo de buscar signos de vida.

 

10 abril 2018 at 5:41 pm Deja un comentario

Ver el arte oculto o reconstruir piezas destruidas ya es posible

Los museos viven una segunda revolución tecnológica de la mano de la realidad virtual, las guías multimedia y el ‘big data’

Una visitante del Museo Arqueológico Nacional usa gafas de realidad virtual. (Emilia Gutiérrez)

Fuente: FERNANDO GARCÍA > Madrid  |  LA VANGUARDIA
3 de abril de 2018

Una vez generalizada y consolidada su presencia en la web y las redes sociales, los museos viven una segunda revolución digital tanto o más ambiciosa y prometedora. Realidad virtual, contenidos multimedia y big data son los términos clave de una trasformación total en el modo de acceder a las obras de arte.

Pronto ese acceso será mayor pero también más afinado, más estructurado y personalizado en función de los intereses de cada visitante o grupo: en el propio museo, en casa si no se puede acudir o si la cola es demasiado larga o bien, como opción ideal, combinando la experiencia directa con la virtual.

Gafas 3D y 360 grados

Uso de gafas de realidad virtual en el MAN. (Emilia Gutiérrez)

Es lo último y lo más vistoso. El Museo Arqueológico Nacional (MAN) instaló en noviembre cinco estaciones para inmersión en realidad virtual con gafas especiales gracias a las cuales el visitante puede saltar a la Prehistoria, la Protohistoria, la Hispania Romana, la Edad Media y la Edad Moderna.

El Thyssen prepara el mismo dispositivo para activarlo “en semanas”. Y casi todos los grandes centros de exposición del país, entre ellos los del Prado, la Fundación Mapfre, el Guggenheim o el MNAC, ofrecen visitas virtuales tanto en vídeo convencional como en 360 grados. En período de pruebas están asimismo las ofertas de Realidad Aumentada, que suma imágenes reales y elementos artificiales para complementar y añadir información.

Y con paso firme avanzan las aplicaciones de móvil -específicas o para varios museos como es el caso de Visitmuseum en Catalunya- y las tarjetas de código o apps para visitas guiadas con un amplio menú de opciones de idiomas, subtítulos, lenguaje de signos y descripciones complementarias para ciegos.

Reproducción en 3 dimensiones

Imagen de la digitalización de los sepulcros de los condes de Urgell. (The Cloister Museum – MET Nova York / ACN)

Las técnicas de impresión en 3D y similares abren opciones muy útiles para los museos y el público. La visualización digital tridimensional permite la reconstrucción virtual de esculturas y restos arquitectónicos y arqueológicos aunque estén dañados: mediante animación digital, color e iluminación se pueden mostrar cómo eran las piezas originalmente e incluso simular cómo se fueron deteriorando. La reproducción en tres dimensiones tiene aplicaciones impagables en la restauración y conservación de objetos, así como en la comercialización de reproducciones a pequeña escala.

La Diputación de Lleida se dispone a recoger en estos días los trabajos de digitalización de los cuatro sepulcros góticos de los condes de Urgell, los cuales se conservan en el museo The Cloisters de Nueva York y con los que iniciará reproducción de las tumbas en piedra para instalarlas donde estaban los originales, el Monasterio de Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes, en Os de Balaguer. Los sepulcros se han sometido a un minucioso escaneado con láser para generar reproducciones en 3D muy precisas. El Centre de Restauració de Béns Mobles de Catalunya y un comité de expertos se harán cargo de la réplica final en piedra.

Acceso a lo invisible

Gracias a estas últimas tecnologías y a otras menos nuevas pero en continuo desarrollo, como la digitalización y la fotografía de altísima definición, instituciones como la Biblioteca Nacional (BNE) y el Museo del Prado están abriendo al público sus tesoros más preciados y –por razones de conservación- también más ocultos.

La BNE, junto con la entidad pública Red.es, llevan digitalizados más de 250.000 títulos para cuya difusión y reutilización a efectos educativos y de investigación han creado un espacio virtual específico. El Quijote y los Códices de Leonardo pueden consultarse libremente en sendos libros interactivos.

El Prado, con un modélico sitio de Internet que ya venía permitiendo ver en HD todas sus obras, acaba de abrir sus archivos mediante su digitalización y su liberación en el portal correspondiente, ‘archivo.museodelprado.es’. Son 12.000 documentos internos y de los grandes artistas y coleccionistas que ilustran tanto la historia de la pinacoteca como el contexto de las obras allí expuestas. El acta de defunción de Goya o el expediente por el que se nombró director del Museo del Prado a Picasso son botones de muestra. El propio Prado pero también la Alhambra se valen además de las guías multimedia -en dos dimensiones o 360 grados- para mostrar sus talleres y lugares cerrados a las visitas directas.

Ante una explosión de ‘big data’

El MNAC, la Fundación Telefónica o el Reina Sofía, entre otras entidades, estudian las posibilidades del previsible estallido de los sistemas de metadatos o big data dentro del sector. Los algoritmos correspondientes permitirán conocer la demanda y los gustos de los distintos públicos -por segmentos, grupos e individuos- a fin de adecuar y personalizar sus ofertas.

Los datos pueden recogerse de diversas formas: mediante sondeos directos con tabletas y en quioscos virtuales, como señala el jefe de Acción Comercial de la Fundación La Caixa, Alejandro Fernández de las Peñas; a través de guías multimedia como las que ofrece la empresa especializada Gvam, que pueden registrar con GPS los itinerarios seguidos por los visitantes; o bien con grandes operaciones de colecta de información como la que el Reina Sofía realizó con Telefónica y su consultora Synergic Partners durante la exposición conmemorativa del 80 aniversario del Guernica. En ella, la teleco analizó los perfiles de 680.000 personas para conocer sus características, procedencias, preferencias y hasta horarios más usuales -según edades y nacionalidades por ejemplo-, con vistas mejorar la gestión del centro y ajustar la programación y ofertas dirigidas a grupos concretos.

Tecnología en los museos en el Caixa forum (Emilia Gutiérrez)

Conexión global entre museos

Una de las derivaciones más promisorias de los metadatos que agrupan y relacionan indicadores de manera cada vez más inteligente está en la posibilidad de cruzar información entre instituciones culturales de no importa cuáles ni cuántos países. Con los medios disponibles y por venir, ¿por qué no informar a un visitante del Museo Picasso de Barcelona sobre la relación del cuadro que está contemplando allí con otros del Picasso de Málaga o del Louvre de París?

De hecho, once empresas e instituciones de siete países europeos se han puesto ya a ello con un proyecto llamado CrossCult; de momento, se trata de “poner en relación los contenidos de distintas entidades culturales, diversas en tipología y ubicación, con un objetivo múltiple. Uno de estos fines es ofrecer a los usuarios ‘narrativas personalizadas’ y recomendaciones a través de una app. A su vez, los usuarios pueden generar contenido que será de interés para los historiadores y conservadores, quienes tendrán la oportunidad de descubrir conexiones (hasta entonces ocultas) a raíz de esta interacción y emplearlas en el diseño de nuevas experiencias”, explican los socios.

Utilidad pedagógica

La nueva revolución tecnológica no debería limitarse a abrir más puertas y ventanas sino que habría de crear escaparates para atraer a nuevos visitantes e invitar a entrar a los estudiantes de todos los niveles. Como dice el director del MAN, Andrés Carretero, “el reto está en pasar del uso de estas nuevas tecnologías como divertimento –pues no deja de ser divertido ver imágenes en 360 grados o entrar en la realidad aumentada- a su empleo con fines realmente pedagógicos”. Tanto el Arqueológico como el resto de centros citados buscan poner las nuevas herramientas a disposición de los profesores para que preparen mejor sus lecciones y visitas.

¿Menos visitas presenciales? Todo lo contrario, y en esto coinciden todos los consultados. “En el año 2001, cuando empezamos con la web, la pregunta era la misma: si dabas la posibilidad de ver las obras en el ordenador, ¿no desincentivarías las visitas presenciales al museo?”, recuerda Javier Espadas, jefe del Área de Tecnología del Thyssen. Y la respuesta que dio la sociedad fue clara: “Cuanto más atractivo es el plano virtual, más aumentan las visitas presenciales”. Alejandro Fernández, de Fundación La Caixa, añade que ya existen análisis que prueban que “a más visionados de la visita virtual, más visitas en vivo”.

Un visitante con una guía auditiva en el Caixa Forum (Emilia Gutiérrez)

Un nicho económico apetecible

La patronal española de la tecnología, Ametic, celebró hace unas semanas en Madrid una jornada sobre transformación digital en museos a la que acudieron tanto las grandes firmas del sector como algunas de las más importantes instituciones culturales. Nadie quiere perder este tren. Multinacionales como Samsung y Google están detrás de la mayoría de proyectos de este nuevo boom en los museos occidentales, con Estados Unidos, Reino Unido y Países Bajos a la cabeza de la innovación.

Pero los avances son también una oportunidad clara de negocio para empresas locales de tamaño limitado. En España, el exponente más notable es Gvam, que arrancó en el 2013 con 10 empleados y una oferta orientada a la actualización de las audioguías -vía móvil- y hoy tiene 90 empleados y está presente en el Palacio Real, el MNAC o la Alhambra. Un crecimiento que ilustra lo incontenible de esta evolución. Los museos han roto definitivamente sus muros.

 

3 abril 2018 at 1:51 pm Deja un comentario

Innovación española para conservar los frescos de Pompeya

Investigadores españoles han patentado un biocida natural que impide la aparición de microorganismos y plantas que dañan los murales del yacimiento arqueológico de Pompeya, y que ayudará a la conservación de la antigua ciudad romana.

Ruinas de la ciudad de Pompeya, desaparecida bajo el Vesubio en el año 79 d.C. EFE / Francisco Moreno

Fuente: EFE Futuro
26 de marzo de 2018

El grupo de investigación IBeA, Ikerkuntza eta Berrikuntza Analitikoa (Investigación e Innovación Analítica), de la UPV/EHU, que colabora en la conservación del patrimonio artístico de Pompeya, ha analizado con equipos portátiles de última generación los materiales utilizados en la construcción de las casas pompeyanas, así como los pigmentos utilizados en sus murales.

El trabajo se ha traducido en soluciones prácticas como este biocida recientemente patentado o la búsqueda de un mortero de restauración resistente al degradado biológico, según ha informado la UPV/EHU.

Una investigadora finlandesa coincidió con los investigadores vascos en un congreso y se interesó por las técnicas de análisis portátiles no invasivas de las que disponían.

Le parecieron adecuadas para investigar el yacimiento de Pompeya, donde desarrollaba su labor, y comenzaron a colaborar, lo que se tradujo en una primera visita a la ciudad sepultada por una erupción volcánica del Vesubio en el año 79 DC.

Desde entonces el grupo IBeA acude cada año a realizar estudios de campo al mundialmente conocido yacimiento arqueológico, que completan en el laboratorio.

Frescos de la Villa de los misterios, en el yacimiento arqueológico de Pompeya. EFE / Cesare Abbate

Esta investigación continuará, al menos, tres años más gracias al nuevo convenio suscrito entre la Universidad de País Vasco y el Parque Arqueológico de Pompeya.

En estos diez años, los investigadores de la UPV/EHU han propuesto soluciones al deterioro del yacimiento y han analizado los pigmentos de los frescos para sacar a la luz su aspecto original.

“Hemos utilizado un espectrómetro portátil basado en fluorescencia de rayos X para identificar los murales de Pompeya pintados en un ocre rojo original (hematita) frente a los que actualmente se observan como rojos pero que fueron pintados en amarillo (ocre amarillo)”, ha señalado Maite Maguregui, una de las investigadoras.

Este pigmento amarillo se transformó en rojo debido al impacto del material volcánico a altas temperaturas proveniente de la erupción que destruyó Pompeya.

Causas del deterioro

En el ámbito de la conservación, han conseguido determinar varias causas del deterioro de los morteros romanos de las paredes de las casas pompeyanas, y el trabajo para los próximos años será proponer soluciones.

Así, van a probar un biocida patentado por el grupo de investigación y creado con aceites esenciales de plantas presentes en el propio yacimiento.

Si funciona como esperan, su aplicación mejoraría y abarataría notablemente las labores de conservación del complejo, al evitar que vegetales y microorganimos colonicen los muros.

Otro de sus objetivos es desarrollar un mortero de restauración basado en la formulación original romana compatible con el original.

El grupo IBeA está integrado por nueve personas, en su mayoría personal docente e investigador de química.

 

26 marzo 2018 at 5:35 pm Deja un comentario

Un valioso texto oculto de Galeno, leído por primera vez en 1.000 años

Un equipo internacional de investigadores está viendo con claridad el texto oculto del ‘Syriac Galen Palimpsest’ con un estudio de rayos X. Todas las páginas que se escanean del manuscrito, que apareció por primera vez en Alemania a principios del siglo XX, se convertirán en imágenes digitales de alta resolución.

El manuscrito de Galeno | EP

Fuente: EP – Madrid |  La Sexta
23 de marzo de 2018

La tecnología sincrotrón ha permitido que investigadores accedan a un valioso texto farmacéutico oculto hace mil años de Galeno, padre de la medicina occidental temprana. Galeno de Pérgamo (130-210 d.c) fue doctor de emperadores y gladiadores. Una de sus muchas obras, ‘Sobre las mezclas y los poderes de las medicinas sencillas’, fue un texto farmacéutico importante que ayudaría a educar a otros médicos greco-romanos.

El texto fue traducido durante el siglo VI al siríaco, un idioma que sirvió como puente entre el griego y el árabe y ayudó a difundir las ideas de Galeno en el antiguo mundo islámico. Pero a pesar de la fama del médico, la versión más completa que sobrevivió del manuscrito traducido fue borrada y en su lugar se escribieron himnos en el siglo XI, una práctica común en ese momento. Estos documentos escritos se conocen como palimpsestos.

Un equipo internacional de investigadores está viendo con claridad el texto oculto del Syriac Galen Palimpsest con un estudio de rayos X en Stanford Synchrotron Radiation Lightsource (SSRL) en el SLAC National Accelerator Laboratory.

Los primeros resultados revelan más de las palabras originales en el texto subyacente, que se extiende perpendicularmente a la dirección del texto superpuesto, lo que permite a los estudiosos ver más información de Galeno.

«Nuestra esperanza era que hubiera suficientes trazas de tinta allí para poder descifrar incluso una o dos palabras«, dice en un comunicado Uwe Bergmann, un distinguido científico del Stanford PULSE Institute en SLAC, que dirigió el estudio de imagen. «La escritura distinta que ahora podemos ver marca un tremendo éxito».

Durante casi una década, un equipo multidisciplinario de científicos y académicos ha tratado de descubrir y estudiar el texto original de Galeno con imágenes avanzadas y técnicas de procesamiento digital. Cada hoja del manuscrito proporciona pistas sobre el estado del conocimiento médico en ese momento particular en el Medio Oriente.

«Si se quiere entender la medicina en el Medio Oriente, se tiene que ver la traducción y la transmisión del conocimiento», dice Peter E. Pormann, profesor de clásicos y estudios greco-árabes en la Universidad de Manchester. «Esta es una gran parte de la historia, y esperamos que este texto nos ayude a comprender cómo manejaron y trataron las enfermedades históricamente en esa parte del mundo».

La sección del manuscrito que se está examinando en SLAC apareció por primera vez en Alemania a principios del siglo XX, y las investigaciones en curso indican que era originalmente del monasterio de Santa Catalina en la península del Sinaí.

Todas las páginas que se escanean en SSRL se convertirán en imágenes digitales de alta resolución que se agregarán a las que el Instituto Schoenberg de Estudios de Manuscritos de las Bibliotecas de la Universidad de Pensilvania pueda acceder de forma gratuita en línea.

Algunas hojas del manuscrito original siríaco habían sido eliminadas y terminaban en bibliotecas de Africa, Europa y los Estados Unidos, incluidas las de la Universidad de Harvard, París, la península del Sinaí y el Vaticano. Estos fueron fotografiados en cada ubicación con cámaras especializadas, y cada institución acordó que sus imágenes se agregaran al conjunto de datos en línea.

«Nuestro plan es reunir digitalmente el libro», dice Michael Toth, presidente de RB Toth Associates, una empresa privada especializada en investigación del patrimonio cultural que ha dirigido el estudio de este palimpsesto desde 2009. «Esto proporcionará acceso público al texto que ha estado escondido durante siglos «.

Para reciclar el material limitado disponible para el pergamino, los escribas del siglo Xl frotaron y reemplazaron el texto original con capas de calcio, una forma rudimentaria de blanqueamiento, y luego escribieron un libro de salmos sobre el texto original. Estudios anteriores habían revelado rastros del texto debajo de los himnos, pero era difícil leer la traducción original de Galeno: ambos textos fueron escritos con tinta similar y el texto subyacente había sido bien restregado.

 

24 marzo 2018 at 10:05 am Deja un comentario

Cómo eran los robots y los cines que ya existían en la antigua Grecia

 

Fuente: Dalia Ventura  |  BBC Mundo
17 de febrero de 2018

Clitemnestra, amante de Egisto, quien trató de matar a Orestes cuando era niño, mata a su esposo Agamenón. Orestes vuelve a matar a su madre y a su amante… ¡la vida no era sencilla en la Antigua Grecia!

Clitemnestra, la esposa de Agamenón, lo mata poco después de su llegada triunfal de Troya. Orestes, el hijo de ambos, llega a vengar la muerte de su padre y mata a su madre. Pero ahora, él mismo está a punto de convertirse en otra víctima de un asesinato de honor.

¿Cómo terminará esta historia de venganzas sin final?

Cuando los relatos se complicaba mucho y no parecía haber salida, los antiguos griegos tenían una solución, a la que el filósofo Aristóteles llamó deus ex machina.

Quizás el concepto te sea familiar: así se conoce al artificio literario que introduce un elemento, personaje o fuerza externa que no tiene mucho que ver con la lógica interna de la trama para solucionar el problema.

El deus en este caso -el de «La Orestíada» de Esquilo- es Apolo, quien salva a Orestes y declara que un juicio pondrá fin al baño de sangre de generaciones que ha plagado a la familia.

Pero, ¿cómo era la machina misma?

Porque aunque con el tiempo la frase se volvió metafórica, en la antigua Grecia era lo que su nombre indicaba: un dios en una máquina.

Y alguien que sabe cómo era esa máquina es Konstantinos Kotsanas.

«La danza mágica», cuyo mecanismo hacía que se movieran las figuras de abajo. (Imagen cortesía del Museo Kotsanas de Atenas).

El ingeniero mecánico no sólo es un apasionado de la tecnología de la antigua Grecia sino que, notando que a diferencia de la Filosofía, las Bellas Artes y la Ciencia, la contribución de sus antepasados en este campo no es tan conocida, no se conformó con convertirse en un perito y dictar conferencias.

Lejos de eso.

A costo propio, y con exhibiciones personales, Kotsanas ha fundado hasta la fecha tres museos que alojan aproximadamente 450 modelos funcionales de inventos griegos antiguos.

Es decir, basándose en descripciones de los aparatos que aparecen en textos de la época, recreó las máquinas que se usaban en ese entonces.

Hay desde las más sencillas -como la deus ex machina- hasta aquellas creadas por Arquímedes y el prodigioso mecanismo de Anticitera.

A Kotsanas le pedimos que escogiera -aparte de esas- tres máquinas de todas las que ha recreado: la que más lo sorprendió, la que lo maravilló y la que más lo divirtió.

Sorprendente

La primera elección de Kotsanas concuerda con su objetivo de «demostrar que la tecnología justo antes del final del mundo griego antiguo era extremadamente similar al comienzo de nuestra tecnología moderna«.

El sirviente automático de Philon. (Foto cortesía del Museo Kotsanas)

«El sirviente automático de Philon es el primer robot operativo de la humanidad… Es más que sorprendente: ¡es un logro! ¡Una verdadera innovación!», le dijo a BBC Mundo.

Tenía forma humana y en su mano derecha sostenía una jarra de vino. Cuando le ponían una copa en la palma de la mano izquierda, automáticamente vertía vino primero y luego agua, mezclándolos si se deseaba.

¿Cómo lo lograba?

Ilustraciones del Museo Kotsanas en Atenas.

1. Dentro del ‘sirviente’ había dos contenedores herméticos (con vino y agua, respectivamente). En su parte inferior, dos tubos que llevaban su contenido a través de su mano derecha hasta el borde de la jarra de vino. Cuando la copa se coloca en la palma, su mano baja y los tubos de la articulación se levantan. El orificio de una tubería está alineado con el tubo de aire del contenedor de vino, el aire ingresa al contenedor y el vino fluye desde el tubo hacia la copa.

2. Cuando la copa de vino está medio llena, la mano (debido al peso) desciende más, el paso del tubo de aire de vino se obstruye y el flujo se detiene. Al mismo tiempo, el otro tubo se alinea con el tubo de aire del recipiente de agua y comienza a fluir, diluyendo así el vino.

3. Cuando la copa está llena, la mano (debido al peso) desciende más, el paso del tubo de aire con agua se obstruye y el flujo se detiene.

4. Además, si se retira la copa en cualquier momento, la mano izquierda se eleva, los tubos de la articulación descienden, cortando las tuberías de aire, creando vacío en los contenedores y deteniendo el flujo de líquido.

Maravilloso

En cuanto a la máquina que mejor ilustra cuán maravilloso es la tecnología de los antiguos griegos, para Kotsana «sin duda es el teatro automático de Garza de Alejandría, el llamado ‘cine’ de los antiguos griegos».

«Los antiguos griegos tenían exactamente las mismas necesidades que nosotros. Cuando se trata de entretenimiento, buscaban una historia con elementos de gran estética y sorpresa».

En este caso esa historia es «una serie de la Guerra de Troya y los diferentes episodios describen el mito de Nauplio», explica Kotsanas.

¿Cómo? Con una máquina que «contiene 32 mecanismos, muestra una historia y tiene imagen en movimiento«, detalla.

El teatro automático de Herón de Alejandría. (Foto cortesía del Museo Kotsanas).

Fíjate en la parte de abajo de esta la imagen, en el pie del pedestal, en el medio de la parte roja, puedes ver una cuerda: el único movimiento manual que se requería para hacer funcionar el teatro automático era halar esa cuerda… y la historia empezaba (y sigue haciéndolo de igual manera en el modelo que hizo Kotsanas).

Entre las escenas, las puertas del teatro se abre y se cierran. (Imagen cortesía del Museo Kotsanas de Atenas).

En la primera escena, aparecen los aqueos reparando sus barcos -las figuras se mueven mientras martillan o serruchan, y se escuchan los sonidos que hacen las herramientas.

(Imagen cortesía del Museo Kotsanas de Atenas)

En la segunda y tercera escena, empujan los barcos al mar. En la tercera, van navegando de derecha a izquierda del la imagen, mientras los delfines saltan a su lado. El mar se va poniendo más picado.

(Imagen cortesía del Museo Kotsanas de Atenas)

En la cuarta escena, Nauplio, parado en un promontorio, con una antorcha encendida, envía una señal falsa a los aqueos instigado por la diosa Atenea.

(Imagen cortesía del Museo Kotsanas de Atenas)

En las últimas escenas, se ven los restos dispersos de los barcos naufragados y Aeas nadando en el mar. Atenea aparece (como deus ex machina), cruza el escenario y desaparece. Mientras se escuchan rayos y truenos, la figura de Aeas se pierde.

(Imagen cortesía del Museo Kotsanas de Atenas)

Divertido

Para Kotsanas, la máquina más entretenida es sin duda el «pájaro gorjeador y el búho giratorio».

Se trata del autómata hidráulico de Filón.

«Los pájaros están cantando pero cuando el búho se vuelve hacia ellos, les da miedo y detienen su hermosa canción. Cuando el búho se aleja de ellos, comienzan a cantar otra vez».

Cuando el búho esta de espaldas, los pájaros cantan; cuando el mecanismo hace que se voltee y los mire, los pájaros se callan. (Imagen cortesía del Museo Katsanos de Atenas).

«Vale la pena mencionar que esta pieza está a la entrada del Museo Kotsanas en Atenas, de manera que a lo largo de toda la calle Pindaru, en el corazón de la capital griega, se oyen el cantar de los pájaros. La gente nos dice que se siente como si la naturaleza estuviera floreciendo, aunque estemos en medio del invierno», señala Kotsanas.

¿Y qué fue de deus ex machina, la máquina que traía un dios cuando todo se complicaba demasiado?

Pues aquí está: una sencilla palanca que hacía aparecer a los actores con roles divinos en el escenario.

Te la dejamos, en caso de que la necesites.

¡Siempre vale la pena tener un dios a la mano… uno nunca sabe cuándo lo va a necesitar, en la vida o en el teatro!

(Imagen cortesía del Museo Kotsanas de Atenas)

 

18 febrero 2018 at 2:26 pm Deja un comentario

Los arqueólogos encuentran en Turquía una «puerta del infierno» de la época romana

Hallan en un templo de Hierápolis dedicado a los dioses del inframundo una cueva con emanaciones mortales de dióxido de carbono

Cerbero, el perro guardián del inframundo griego con tres cabezas, pintado por William Blake

Fuente: ABC
18 de febrero de 2018

Muy pocos griegos y romanos bajaron al infierno y pudieron contarlo. Los mortales llegaban en brazos de Mercurio hasta la orilla de la laguna Estigia y allí Caronte, el barquero, pagado con la moneda enterrada con el cadáver, les pasaba al otro lado. En ocasiones míticas, como Orfeo, el viaje empezaba en la puerta del infierno, donde tenía que burlar al perro de tres cabezas, y era de ida y vuelta si lograba conmover a los dioses del inframundo con su arte y pedir que permitieran el regreso de su amada Eurídice a la vida. Pero también hubo quien, como Ulises, se acercó a las orillas del inframundo a consultar al adivino Tiresias cómo sería su regreso a Ítaca, para lo cual le alimentaba con sangre de los sacrificios… Beber la sangre fresca calmaba a los muertos en su mundo ceniciento. El gran guerrero Aquiles dice a Ulises al reconocerle allí: «Preferiría ser el más pobre y sucio de los rudos campesinos que se revuelcan en los estercoleros sobre la tierra, que ser el gran rey Aquiles en este mundo de sombras subterráneas».

Gruta del Plutonium por la que salen los gases carbónicos que mataban a los animales en los sacrificios

De todo este comercio con el infierno grecorromano se colige que algunos mortales sabían cómo llegar. Había puertas que llevaban hasta el inframundo y una de ellas, mítica, estaba en lo que hoy es Turquía. Los arqueólogos han podido perfilar el lugar y su utilización en ritos religiosos durante la época romana en la ciudad de Hierápolis. Según han publicado en la revista «Science» Allí hay un templo que desciende hasta una gruta en la que los animales eran sacrificados sin intervención de la mano del hombre… ¿Cómo? Era la puerta del infierno

Junto a las ruinas del Plutonium, el templo a Plutón, dios romano del inframundo, todavía desfallecen los pájaros que se aventuran a volar por las inmediaciones. Caen muertos y allí quedan junto a las piedras gastadas. Hay una gruta de la que emana dióxido de carbono volcánico en concentraciones mortales.

Caronte, el barquero del inframundo

En los tiempos de Roma los sacerdotes utilizaban esas emanaciones para dejar que toros y otros animales sacrificiales cayeran muertos milagrosamente, sin intervención humana, dedicados a las deidades ctónicas. Bóvidos perfectamente sanos eran conducidos hacia la boca de una gruta puesta en el interior de una estructura rectangular del templo. Morían rápidamente pero los sacerdotes castrados que los acompañaban no sufrían daño alguno. ¿Cómo era posible?

Los arqueólogos han dado con una posible respuesta a esta pregunta tras un nuevo estudio de las ruinas del Plutonium. La entrada de la gruta, o puerta del infierno, fue redescubierta hace 7 años en Hierápolis. El patio rectangular se situaba en el perímetro del templo y estaba rodeado de gradas para que los fieles se sentaran a contemplar la sagrada escena. La ciudad se sitúa en una zona geológicamente muy activa y famosa por sus aguas termales.

El entorno del Plutonium de Hierápolis

Esos manantiales ya eran famosos hace 2.200 años, por su poder curativo. La grieta junto al templo emite grandes cantidades de dióxido carbónico de origen volcánico que se acumula como una neblina en el cerco rectangular. Ahora esas emisiones han sido estudiadas y medidas por vulcanólogos de la Universidad alemana de Duisburg-Essen.

Durante el día, el sol disuelve la neblina, pero durante la noche el gas, algo más pesado que el aire, queda concentrado en el rectángulo como en una piscina. Es coincidiendo con el amanecer cuando la concentración se vuelve más mortal. A medio metro del suelo su concentración es del 35%, suficiente para asfixiar a cualquier ser vivo. Pero esa concentración disminuye intensamente al aumentar la altura. Así que los sacerdotes que conducían a los toros respiraban prácticamente aire puro, mientras los bóvidos iban ahogándose en cuanto pisaban el recinto.

Mercurio conducía las almas hacia el infierno

Por eso los sacrificios tenían lugar nada más comenzar el día, en plena aurora. El aliento del Can Cerbero, guardián de la puerta del infierno solo afectaba a los animales que respiraban cerca del suelo. Y a medida que se mareaban bajaban más la cabeza, quedando sentenciados en minutos. Los sacerdotes eunucos, sin embargo no llegaban nunca a caer en el ámbito mortal del templo.

Estrabón visitó el Plutonium hace dos mil años y dejó escrito que los sacerdotes incluso acercaban la cabeza a la cueva (a la parte alta de la misma) sin recibir daño alguno, en un ejercicio demostratorio con algo de circense. Lo que el escritor romano pensó entonces es que tal vez la castración les salvaba de algún modo.

Lo que el equipo de arqueólogos y vulcanólogos están muy excitados por el resultado de sus investigaciones y por haber logrado demostrar que las fuentes históricas tenían, una vez más, razón. Esa es la localización de una de las terribles puertas del infierno.

 

18 febrero 2018 at 11:38 am Deja un comentario

Los babilonios que se adelantaron mil años al teorema de Pitágoras

Una tablilla cuneiforme escrita hace más de tres mil años demuestra la genialidad matemática del antiguo pueblo de Oriente Medio

La tablilla, llamada Plimpton 322, y su descubridor, Edgar Banks – UNSW/Andrew Kelly/WIKIPEDIA

Fuente: Pedro Gargantilla  |  ABC
29 de enero de 2018

El nombre de Edgar Banks (1866-1945), un anticuario, arquitecto y novelista estadounidense, deja frío a la mayoría del gran público, posiblemente el interés por este personaje cambie cuando se añade que sirvió de inspiración a Georges Lucas para crear al popular Indiana Jones.

Con esta tarjeta de presentación es fácil imaginar que Banks fue un entusiasta del misterio, de la búsqueda de antigüedades y un apasionado de las antiguas civilizaciones, sabemos que hablaba varios idiomas y que llegó a ejercer de profesor de lenguas orientales y arqueología en la Universidad de Toledo.

Además, Banks fue durante un tiempo el cónsul estadounidense en la ciudad de Bagdad, trabajo que compaginaba con la realización de excavaciones sumerias en Tell Ibrahim o Babilonia. Durante esa época llevó a cabo dudosos negocios relacionados con la compra de antigüedades sumerias, que luego revendía a museos, universidades y bibliotecas norteamericanas por precios astronómicos.

Si hubo algo que fascinó sobremanera a Banks fue, sin lugar a dudas, la civilización sumeria. Hace ahora más de cinco mil años surgió en Mesopotamia, en lo que actualmente es Irak, la escritura cuneiforme, realizada a base de trazos de cuña en tablillas de arcilla. El análisis de decenas de miles de esas tablillas nos ha permitido acercarnos a la historia de la cuna de la civilización.

De esta forma hemos podido saber que los sumerios tenían conocimientos avanzados de astronomía, matemáticas y medicina. Sus tablillas pueden ser consideradas los primeros “libros” de la historia y, por qué no, los antecedentes de nuestras actuales “tablets”.

De su civilización hemos heredado muchas cosas, desde la notación posicional de los números (se les asigna un valor en función de la posición que ocupa el número en la cifra, así el valor del 6 es totalmente diferente en 692 que en 26) hasta el sistema sexagesimal o en base 60, que regula la forma de medir el tiempo en horas de 60 minutos.

Muy probablemente las matemáticas sumerias se desarrollaron inicialmente como respuesta a las necesidades burocráticas surgidas en torno una sobreproducción. Cuando se pasó de una economía de subsistencia agrícola a una economía excedente era preciso medir las parcelas, tributar riquezas, cuantificar la cosecha…

La tablilla Plimpton 322

Banks descubrió una tablilla cuneiforme –la llamada Plimpton 322- escrita entre los años 1822 y 1762 a.C, que produjo un giro inesperado en la historia de las matemáticas, ya que contiene una de las tablas trigonométricas más antiguas y precisas del mundo. Fue descubierta en la ciudad de Larsa, al sur de Irak, a comienzos del siglo veinte y actualmente permanece en la Biblioteca de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Columbia (Nueva York). Su nombre hace referencia al editor neoyorkino George Arthur Plimpton que la compró en 1922.

El análisis de esta tablilla ha desconcertado a matemáticos de todo el mundo ya que ha permitido demostrar que los babilonios usaban el célebre teorema de Pitágoras incluso mil años antes de que el propio Pitágoras (569-475 a.C.) hubiese nacido. Fue en el siglo VI a.C. cuando el matemático griego se puso a divagar con los triángulos y formuló su conocido teorema: “en todo triángulo rectángulo el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los catetos”. Tiempo después Hiparco de Nicea (190-120 a.C.) “inventaría” la trigonometría.

La clave para poder descifrar la escritura cuneiforme, al igual que sucedió con los jeroglíficos egipcios, fue una inscripción trilingüe (elamita, babilonio y persa antiguo). Fue encontrada por una expedición británica dirigida por Henry Rawlinson (1810-1890). En aquel momento los tres lenguajes eran desconocidos, pero gracias a que el persa antiguo tiene únicamente 43 signos se lograron descifrar.

 

29 enero 2018 at 9:17 am Deja un comentario

Un test de ADN confirma que los fenicios eran un pueblo comerciante y no guerrero

Muestreo de la Tumba 351 Monte Sirai. / Universidad Libanesa Americana

Fuente: Beatriz de Vera  |  N + 1
11 de enero de 2018

La civilización fenicia surgió en 1800 a.C. en el Levante septentrional y en el siglo IX a.C. extendió su cultura por el Mediterráneo a partes de Asia, Europa y África a través de sus redes comerciales y asentamientos. Pero a pesar de su amplia influencia, la mayoría de lo que sabemos sobre los fenicios proviene de documentos griegos y egipcios. Ahora, una investigación sobre antiguo ADN fenicio rastreado en Cerdeña (Italia) y Líbano corrobora la idea histórica de que esta ancestral civilización mediterránea estaba más interesada en el comercio que en la guerra.

El estudio, publicado en Plos One, se ha centrado en analizar los genomas mitocondriales, que son heredados por la madre, en búsqueda de marcadores de ascendencia fenicia, que proporcionara pistas para saber cómo se integraron con las comunidades sardas (de Cerdeña). Los investigadores encontraron 14 nuevas secuencias mitogenómicas antiguas de muestras fenofénicas (1800 a. C.) y fenicias (700-400 d. C) de Líbano y Cerdeña y luego las compararon con 87 nuevos mitogenomas completos del libanés moderno y 21 mitogenomas antiguos prefenicios de Cerdeña recientemente publicados.

Los investigadores encontraron evidencia de la continuidad de algunos linajes de los indígenas sardos después del asentamiento fenicio, lo que sugiere que hubo integración entre estos dos pueblos en Monte Sirai. También hallaron evidencia de linajes mitocondriales nuevos y únicos en Cerdeña y Líbano, que pueden indicar el movimiento de mujeres de sitios de Oriente Próximo o África del Norte a Cerdeña y el movimiento de mujeres europeas al Líbano.

Sitio arqueológico de Monte Sirai, Cerdeña. /Wikipedia

Los autores indican que había un cierto grado de movilidad femenina y diversidad genética en las comunidades fenicias, lo que indica que la migración y la asimilación cultural eran frecuentes. «Esta evidencia de ADN refleja la naturaleza inclusiva y multicultural de la sociedad fenicia. Nunca fueron conquistadores, fueron exploradores y comerciantes», explica Pierre Zalloua, de la Universidad Libanesa Americana, y primer autor del estudio.

Los fenicios prácticamente no dejaron ningún documento escrito, y hasta el día de hoy, no está claro quiénes fueron sus ancestros. Los historiadores de la Antigua Grecia creyeron que los cananeos llegaron de las orillas del Golfo Pérsico, pero los arqueólogos modernos consideran que ellos son descendientes de los habitantes antiguos del Mediterráneo que llegaron hace 9-10 mil años atrás. Un estudio de ADN publicado en pasado julio, que comparó la secuencia de los genomas de cerca de 300 hombres antiguos y más de 2500 contemporáneas, descubre que los libaneses contemporáneos son genéticamente parecidos a los fenicios, así como a los habitantes de las estepas de Europa del Este. Cerca del 93% del ADN analizado se correspondió con el genoma de los fenicios; y el 7% restante, al ADN de los habitantes de las estepas.

 

12 enero 2018 at 12:00 am Deja un comentario

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