Archive for 29 julio 2018

Roma explora sus remotos orígenes regios

Lobas que amamantan gemelos, fratricidios o legendarios reyes… Los orígenes de Roma están impregnados del mito pero, ahora, una muestra arqueológica los explora para tratar de arrojar luz a los albores de una urbe que se convirtió en imperio.

Fuente: Gonzalo Sánchez – EFE  |  eldiario.es
28 de julio de 2018

La exposición, en los Museos Capitolinos hasta el 27 de enero de 2019, lleva por título “La Roma de los Reyes: El relato de la arqueología” y se compone de cerca de 840 objetos recuperados en las excavaciones de la ciudad, muchos jamás mostrados al público.

El superintendente de Cultura, Claudio Parisi Presicce, indicó en una rueda de prensa que el objetivo es comprender “la formación y la afirmación” de Roma en la región del Lacio, imponiéndose a otros pueblos como los etruscos, pero también en el Mediterráneo.

Articulada en 8 secciones con una “enorme cantidad de objetos”, la exposición “permite recomponer un cuadro de la sociedad entre el siglo X y el V a.C”, en la fase más arcaica de la ciudad.

La tradición establece que Roma fue fundada en el año 753 a.C, en concreto el 21 de abril, por Rómulo, que se convirtió en su primer rey tras asesinar a su hermano Remo, huérfanos ambos que sobrevivieron al abandono amamantados por una loba en el río Tíber.

Los organizadores de la exposición explican que poco se sabe aún de los siglos previos al surgimiento de esta importante ciudad, así como de su primera forma de Gobierno, una monarquía por la que se sucedieron siete reyes hasta el 509 a.C, el inicio de la República.

Esto se debe a que los orígenes de Roma a menudo “están confinados por los mitos”, por un mayor interés hacia su época imperial y por “la dificultad de encontrar” restos de las fases previas a su fundación, alegan.

Por ello se dirige una atención especial al periodo anterior del nacimiento de la urbe, desde el año 1.000 a.C, con información sobre sus ritos sepulcrales o los intercambios comerciales.

Las urnas demuestran que cuando surgió la ciudad, la práctica más extendida era la incineración, aunque pronto se asumió también la inhumación en nichos o sarcófagos con toda una serie de ritos para cumplir el “deber” de dar sepultura a los muertos.

Se sabe asimismo que en aquellos tiempos los habitantes de las fértiles tierras del Lacio ya comerciaban con los pueblos micénicos y también con las colonias helénicas en la costa del mar Tirreno, sobre todo bienes de lujo y preciadas cerámicas.

La época regia de Roma, que concluyo con Tarquinio el Soberbio en el 509 a.C, queda ilustrada con una didáctica maqueta en la que se aprecia que Roma solo era una pequeña villa al margen izquierdo del Tíber, entre la colina del Palatino y la del Aventino.

Gracias a los hallazgos en el área sagrada de Sant’Omobono, en el Foro Boario, se conservan esculturas de dioses y héroes en terracota y lastras del mismo material con procesiones y animales fantásticos que decoraban los edificios, por entonces austeros y de madera.

Destacan una vasija con asa de origen griego (askos) y que servía para contener pequeñas cantidades de líquido como vino o aceite, datado en torno al 630 a.C, así como una fíbula de bronce decorada (800-730 a.C) que servía para sujetar los ropajes y capas.

La exposición se cierra con una representación de los objetos de lujo arcaicos y adornos funerarios de la necrópolis del Esquilino, en las inmediaciones de la actual estación ferroviaria de Termini, y que ha perdido gran parte de su patrimonio con el paso del tiempo.

Se desconoce el uso de esas piezas pero “hacen comprender cuánto se ha perdido y cuántos son los objetos que siguen sin tener connotaciones históricas”, explicó Parisi Presicce, pues algunos restos no fueron clasificados en el pasado con una correcta metodología.

Pero la muestra cuenta con algunas piezas localizadas hace poco, en yacimientos explorados el pasado año, lo que arroja un soplo de esperanza pues el suelo de Roma “continúa devolviéndonos” material que podrá contribuir a comprender su pasado y el de sus reyes.

 

 

29 julio 2018 at 5:31 pm Deja un comentario

Cádiz contra el Louvre

  • La Diputación gaditana quiere recuperar una tablilla, el documento en latín más antiguo de España y que se exhibe sin pena ni gloria
  • La pieza, datada en el año 189 a.C., fue localizada en 1866 y vendida a un ingeniero polaco, que la acabó traspasando al museo francés

El bronce de Lascuta, la inscripción en latín más antigua conservada de España.

Fuente: Julia Camacho – Sevilla  |  El Periódico
28 de julio de 2018

En la guerra de la Independencia, los gaditanos ya demostraron su coraje contra los franceses, y ahora, dos siglos después, la provincia vuelve a alzar su voz contra los galos. En esta ocasión, contra el Museo del Louvre. La Diputación quiere recuperar el denominado Bronce de Lascuta, uno de los documentos en latín más antiguos de la Península Ibérica localizado en 1866 en Alcalá de los Gazules. Un avispado ingeniero adquirió la pieza y consciente de su valor, la vendió al prestigioso museo donde se exhibe ahora sin pena ni gloria. “No se trata de abrir un conflicto diplomático, sino recuperar lo que es nuestro, porque se descubrió aquí”, resume el alcalde de Alcalá, el socialista Javier Pizarro, impulsor de la moción de la Diputación, aprobada por unanimidad por todos los grupos políticos, que insta al Ministerio de Cultura y a la Junta de Andalucía a iniciar las acciones oportunas con Francia para recuperar si es posible la pieza.

La tablilla metálica, de apenas 25×14 centímetros es una de las primeras piezas que constatan la presencia romana en Cádiz. Escrito en latín arcaico y datado en el año 189 antes de Cristo, contiene un resumen de un decreto promulgado por el proconsul romano Lucio Emilio Paulo por el que se libera a los habitantes de la Torre Lascutana, ubicada en Alcalá de los Gazules, de la servidumbre a la que estaban sometidos por Asta Regia, ciudad situada muy cerca de Jerez, en la actual Mesas de Asta. Según los historiadores, se trata de un gesto de agradecimiento por la ayuda prestada para sofocar una rebelión contra el imperio romano por parte de un poblado rival, y que les permitió poseer la tierra que cultivaban en ese momento, pasando a depender en ese momento de Roma.

Ingeniero avispado

La placa, que aún conserva la anilla con la que se engarzaba, fue localizada en torno a los años 1866 y 1867. Algunas teorías hablan de que fue encontrada en los terrenos de una antigua mina y vendida por unos carboneros a un ingeniero polaco desplazado a nuestro país para realizar carreteras. Otras, que fue hallado durante unas obras en una iglesia parroquial y vendido al ingeniero, como atestigua un llamativo ingreso en las cuentas de la capilla. En cualquier caso, lo que sí se sabe con certeza es que el ingeniero M. Ladislas Lazeski se hizo con el bronce y, consciente de su valor, en 1867, presentó la pieza a la Academia de las Inscripciones y Bellas Letras de Francia, según consta en sus archivos.

Un año después, en 1868, el Museo del Louvre se hace con la pieza y pasa a engrosar sus fondos. Ismael Almagro, historiador local, relata que curiosamente no fue hasta que a finales del siglo pasado los historiadores de la zona se pusieron en contacto con el museo para interesarse por esa pieza que el Louvre le dio cierto valor y decidió sacarla del almacén para exhibirla. Allí sigue, inventariada en el Departamento de Antigüedades Griegas y Romanas y expuesta en la Sala de los Bronces del Ala Sully, pasando desapercibida para los miles de visitantes que cada año recibe el museo. “Muchos gaditanos que han ido me han contado lo difícil que es localizarla”, lamenta Pizarro, quien ya hace planes acerca del futuro de la tablilla si logra recuperarla. Su idea pasa por exponerla en la Torre del Homenaje, recientemente abierta al público, para darle contenido museístico dicho espacio.

El Ayuntamiento de Alcalá, un pequeño pueblo serrano enmarcado en la ruta de los pueblos blancos de Cádiz, al pie del parque natural de los Alcornocales, ya intentó obtener una joya así de su pasado, ya que al fin y al cabo, además de ser la primera tabilla con inscripciones latinas de la península es una de las primeras piezas que atestigua la existencia de la localidad ya en periodo romano. En los años 80 el consistorio contactó con el Museo para reclamar el bronce de Lascuta, y aunque no se cerraron en banda llegaron a plantear un trueque por alguna otra pieza arqueológica de origen francés que poseyese España, según publicaron entonces algunos diarios locales. Finalmente el trato no prosperó, pero los gaditanos lograron que desde el Louvre les mandaran una réplica exacta del bronce que ahora se expone en el salón de plenos. “Es de justicia recuperarla”, insiste Pizarro, “no le pedimos la Gioconda, sino una de las piezas menos importantes que para nosotros es parte de nuestra historia”.

 

29 julio 2018 at 5:29 pm Deja un comentario


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