Archive for 4 junio 2018

El hombre que tuvo un muy mal día en Pompeya

El reciente hallazgo de una víctima de la ciudad recuerda los terribles acontecimientos que ocurrieron en el año 79. Una erupción pliniana en el Vesubio arrasó y enterró varias ciudades romanas y mató a miles de personas

Última víctima descubierta en Pompeya. Un hombre decapitado por el impacto de la jamba de una puerta – Parque Arqueológico de Pompeya

Fuente: Gonzalo López Sánchez – Madrid  |  ABC
4 de junio de 2018

Alrededor del 24 de agosto del año 79 el tiempo se detuvo en la bahía de Nápoles, en la Antigua Roma. El monte Vesubio entró en erupción de forma muy violenta. En apenas 24 horas, la ciudad romana de Pompeya, llena de vida horas antes, quedó sepultada bajo una capa de tefra o piroclastos (cenizas y piedras) de hasta tres metros de grosor. Varias nubes ardientes y tóxicas, los flujos piroclásticos, descendieron de los flancos del Vesubio a altas velocidades, arrasaron los edificios y asfixiaron y carbonizaron a las víctimas. Se calcula que murieron 16.000 personas. Cuatro ciudades romanas (Pompeya, Herculano, Oplontis y Estabia) quedaron sepultadas por el apabullante poder del volcán Vesubio.

La reanudación de las excavaciones en marzo de este año ha permitido a los arqueólogos adentrarse un poco más en lo que ocurrieron en esas terribles horas. Los investigadores han hallado recientemente los restos de un hombre de unos 30 años de edad, tal como ha informado en un comunicado el Parque Arqueológico de Pompeya. La víctima padecía de cojera, y fue aplastada por un bloque de piedra de un metro de largo que voló por los aires, como si fuera una brizna de hierba, a causa del choque de un flujo piroclástico.

«Este hallazgo tan interesante nos recuerda a un caso análogo de un esqueleto (…) de un individuo cojo, que probablemente no pudo escapar por sus dificultades para moverse», ha explicado en un comunicado el arqueólogo Massimo Osanna, director general del Parque Arqueológico de Pompeya.

El arqueólogo Massimo Osanna observa los restos de la última víctima del Vesubio descubierta – Parque Arqueológico de Pompeya

Esta víctima sufrió el brutal impacto de un bloque de piedra de unos 300 kilogramos que probablemente era la jamba de una puerta, cuando seguramente trataba de huir de la erupción. El choque le hizo volar hacia atrás, con la caja torácica aplastada. Al parecer, su cabeza se desprendió del cuerpo y el choque enterró la parte superior de su tronco en las cenizas de la calle.

Alcanzado por el flujo piroclástico

El esqueleto fue descubierto en las nuevas excavaciones de Regio V, reanudadas en marzo, en el cruce de «Vicolo delle Nozze d’Argento». Aparentemente, esta persona sobrevivió a la primera fase de la erupción y estaba recorriendo la calle, ahora cubierta de una gruesa capa de lapilli (cenizas), cuando le alcanzó el flujo pirocástico.

Los análisis antropológicos han concluido que la víctima era un hombre de unos 30 años. Las lesiones halladas en su tibia indican la presencia de una infección ósea, que probablemente le causó graves problemas de cojera.

Las nuevas excavaciones de Regio V están centradas en una zona llamada «la cuña», situada entre «La casa de la Boda de Plata» y «La casa de Marcus Lucretius Fronto», al norte de Pompeya. En estas han salido a la luz tres edificios con grandes balcones, ánforas de vino y mosaicos, así como los esqueletos de una caballo engalanado y de un niño que trató de esconderse de la destrucción.

El despertar de la montaña

El Vesubio es un cono compuesto o estratovolcán (como el Teide), un tipo de volcán que se caracteriza por erupciones muy violentas y repentinas: este tipo de bocas eruptivas parece estar detrás de la erupción catastrófica de la isla de Santorini (en Grecia), que algunos vinculan con el continente perdido de la Atlántida, o la destrucción de San Pedro (en Martinica), donde murieron 28.000 personas en 1902 y donde solo hubo un superviviente. En 1980 el estratovolcán de Santa Elena entró en erupción en Estados Unidos.

El monte Vesubio había estado dormido durante siglos, y solo unos fuertes terremotos en torno al año 62 después de Cristo podían hacer presagiar lo que estaba por llegar. Los testimonios de Plinio el Joven han permitido documentar lo que ocurrió en Pompeya en torno al 24 de agosto del año 79. Por desgracia, este testigo de la catástrofe, que la siguió desde la cercana ciudad de Miseno, perdió aquel día a su tío, el historiador, naturalista y militar Plinio el Viejo, prefecto de la flota naval. Este zarpó para socorrer con sus galeras a las víctimas, pero murió a causa de la erupción.

Erupción similar a la del Vesubio en el volcán Redoubt, en 1990. La columna tiene forma de pino mediterráneo, tal como describió Plinio el Joven en el año 79 d.C. – R. Clucas

La mañana del 24 de agosto comenzó con normalidad, pero después de medio día el volcán entró en erupción. Se cree que se formó una columna de más de 30 kilómetros de altura, con aspecto de un enorme pino mediterráneo, tal como dijo Plinio el Joven. Mientras en la distancia se percibían los rugidos del volcán y se veían sus relámpagos, en las ciudades romanas afectadas se inició una lluvia de ceniza y trozos de piedra pómez de hasta cinco centímetros de tamaño que en algunos lugares recordaba a una nevada y que en otros puntos era más intensa.

Ciudades enterradas en vida

Pero lo cierto es que las cenizas blanquearon la zona y comenzaron a enterrar varias ciudades romanas, a una tasa de 12 a 15 centímetros por hora en Pompeya, dificultando la respiración y la visión. Algunos se cubrían la cabeza con cojines y buscaban refugio dentro de los edificios, pero el peso de las cenizas derribó los tejados de muchos de ellos, causando múltiples víctimas. Los habitantes de varias poblaciones comenzaron a huir. Además, se registraron terremotos y tsunamis moderados por toda la bahía de Nápoles.

Se sospecha que la intensidad de la lluvia de cenizas disminuyó, cuando ya se acumulaba una considerable capa en las calles y en los campos. Quizás algunos volvieron a las ciudades para recoger sus cosas, pensando que ya había pasado lo peor. Pero lo cierto es que entre la noche y el amanecer del próximo día el Vesubio mostró su máximo poder destructivo.

Ciudades afectadas por la erupción del Vesubio. En negro, el recorrido de la ceniza, movida por el viento – MapMaster

Un flujo piroclástico llega a Pompeya

Todo comenzó por varios derrumbes de las laderas del monte Vesubio, a causa de las erupciones. Las explosiones y los deslizamientos provocaron que se produjeran los llamados flujos piroclásticos. De los flancos del volcán descendieron nubes abrasadoras y muy densas de gases, cenizas y rocas incandescentes, que pueden descender de los volcanes a velocidades de cientos de kilómetros por hora y a temperaturas de cientos de grados centígrados.

Los flujos que alcanzaron las ciudades tiraron edificios abajo o se canalizaron por las calles, a gran velocidad. Estas nubes abrasadoras encontraron a los romanos refugiados en sus casas. Algunos murieron al instante, por las extremas temperaturas, mientras que otros fallecieron por asfixia.

En Herculano, cerca de la boca del Vesubio, los flujos piroclásticos carbonizaron las vigas de madera de los edificios, hicieron hervir los cerebros de sus habitantes y separaron la carne de los huesos. Muchos de ellos encontraron la muerte cuando se refugiaban cerca de los embarcaderos y esperaban la llegada de barcos de rescate.

Retrato de una pareja hallado en una casa de Pompeya

En Pompeya, a ocho kilómetros del Vesubio, el flujo letal fue más frío y lento: rondó los 60 kilómetros por hora y alcanzó temperaturas de 300º C. Esto provocó un efecto distinto al de Herculano. El calor mató al instante a las personas, pero en vez de carbonizarlos, asó la piel de su cuerpo y respetó sus ropas. Por efecto del calor extremo los músculos se quemaron y los cuerpos quedaron doblados, en posición pugilística.

El vulcanólogo Giuseppe Mastrolorenzo dirigió un estudio para investigar lo ocurrido y dijo: «(El calor) fue suficiente para matar a cientos de personas en una fracción de segundo». También explicó la causa de las extrañas posturas de las víctimas de Pompeya, que parecen congelados en pleno movimiento: «Las posturas contorsionadas no son efecto de una larga agonía, sino de un espasmo cadavérico, una consecuencia del choque de calor en los cuerpos».

El «jardín de los fugitivos», en Pompeya, donde quedaron los moldes de ceniza de algunas de las víctimas del Vesubio

Por la tarde del segundo día, la erupción finalizó. Las ciudades quedaron enterradas por una capa de cenizas grisáceas y blancas y una neblina que los rayos del sol apenas podían atravesar.

Pero las lluvias endurecieron las cenizas y crearon una sepultura que congeló en el tiempo a Pompeya y a sus habitantes. El agua permitió que se formaran moldes de personas, caballos y perros, y los edificios romanos quedaran preservados durante milenios. Aunque los cuerpos se descompusieron, las carcasas de ceniza todavía muestran expresiones faciales y víctimas que intentan cubrirse la boca en un esfuerzo por tomar el que sería su último aliento.

El Vesubio, uno de los volcanes más peligrosos

Casi 2.000 años después de aquellos terribles acontecimientos, el Vesubio sigue activo. De hecho, ha entrado en erupción 50 veces en los dos últimos milenios, la última ocasión en 1944, cuando una débil erupción hizo acumular medio metro de ceniza en algunas zonas. Hoy en día, los científicos lo consideran como uno de los volcanes más peligrosos del mundo, porque bajo sus faldas se apiña una población de tres millones de personas.

Los vulcanólogos analizan el suelo constantemente en busca de temblores y deformaciones que podrán alertarlos con semanas o meses de antelación de una futura erupción. Pero el día en que se produzca una erupción potente, el volcán solo necesitará horas para liberar todo su poder destructivo. Ese día ocurrirá una erupción explosiva de tipo pliniano, en honor al hombre que alertó por primera vez del poder destructivo del Vesubio.

 

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4 junio 2018 at 2:24 pm Deja un comentario

El líder de los laboristas ingleses se compromete a devolver a Grecia los mármoles de Elgin

Jeremy Corbyn asegura que las piezas deben retornar al país heleno, ya que fue allí donde se crearon

Fuente: ABC
4 de junio de 2018

Jeremy Corbyn ha afirmado en un periódico griego que devolvería a Grecia los mármoles de Elgin en caso de convertirse en el primer ministro de Reino Unido en las próximas elecciones. El líder de los laboristas ingleses daría solución de esa forma a una polémica con siglos de historia. Las piezas formaban parte del Partenón y fueron retiradas con el permiso del Imperio Otomano, que en ese tiempo gobernaba Grecia.

La colección llegó a Gran Bretaña entre 1801 y 1805 de manos de Thomas Bruce, conde de Elgin y, desde 1939, se expone en el Museo Británico de Londres. Siempre ha planeado sobre ella el debate de si se deberían devolver a Atenas para exponerse en el Museo de la Acrópolis. Grecia ha abanderado numerosas campañas para repatriar las piezas, pero las voces contrarias advierten de que ello supondría devolver otros tesoros artísticos.

Corbyn aseveró en una entrevista el diario Ta Nea que las esculturas «pertenecen a Grecia» y que, en caso de entrar en Downing Street, comenzaría una serie de «conversaciones contructivas» con el Gobierno para comenzar el proceso de retorno.

El líder laborista apoyó su discurso en que los mármoles habían sido creados en Atenas y habían adornado el Partenón durante cientos de años, según ha puesto de manifiesto el periódico británico The Telegraph.

Por su parte, Boris Johnson, secretario de Estado para Relaciones Exteriores, expresó durante su época como alcalde de Londres que «los restos permanecerían en Londres». Esta opinión la comparte el profesor de arqueología clásica de Oxford John Boardmann, quien afirmó que en caso de devolver las piezas «se estaría sentando un pésimo precedente».

El Museo Británico ha explicado en su página web que los mármoles «aquí son contemplados por una audiencia mundial y son estudiados activamente por una comunidad internacional de académicos. Gracias a esto se promueve la comprensión de la cultura griega antigua y su papel en respecto a las culturas del mundo».

 

4 junio 2018 at 1:55 pm Deja un comentario

Hallazgo en Roma: la Tumba del Atleta, una sepultura intacta de época republicana

La Tumba del Atleta o de los Estrígilos ha sido denominada así porque contenía dos estrígilos de hierro, unas piezas que utilizaban los atletas para retirar el sudor y el aceite del cuerpo tras la actividad física

Tumba del Atleta
En la parte superior de la imagen se distingue uno de los estrígilos, una especie de bandeja alargada que usaban los atletas para retirar el sudor y el aceite del cuerpo.
Foto: Soprintendenza Speciale Archeologia, Belle Arti e Paesaggio di Roma

Fuente: Alec Forssmann  |  National Geographic
4 de junio de 2018

Unos trabajos de arqueología preventiva, con motivo del redoblamiento de la captación de agua del acueducto Castell’Arcione-Salone, en la zona de Case Rosse, al noreste de Roma, ha sacado a la luz una tumba intacta de época republicana que ha sido fechada entre el siglo IV y el III a.C., según informó el viernes la Superintendencia Especial de Arqueología, Bellas y Artes y Paisaje de Roma. La Tumba del Atleta o de los Estrígilos ha sido denominada así porque contenía dos estrígilos de hierro, unas piezas que utilizaban los atletas de la época para retirar el sudor y el aceite del cuerpo tras la actividad física.

La sepultura está formada por una cámara excavada a unos 2 metros de profundidad y con cuatro inhumaciones realizadas en momentos diferentes: dos hombres adultos, de unos 50 y 30-39 años de edad respectivamente, cuyos restos estaban depositados sobre unos bancos laterales tallados en la roca; y dos individuos, un hombre de 35-45 años de edad y una mujer de edad indeterminada, cuyos restos óseos estaban depositados en el fondo del hueco que hay entre ambos bancos.

La sepultura está formada por una cámara excavada a unos 2 metros de profundidad

La Tumba del Atleta destaca por su ajuar funerario en óptimo estado de conservación: una espléndida vajilla de cerámica de pintura negra y algunas piezas con restos de decoración blanca y motivos geométricos y vegetales; dentro de dos platos y de dos copas se han podido identificar los restos de las ofrendas alimentarias que fueron realizadas durante los ritos funerarios: los huesos de un conejo y los de un cabrito o cordero. Los arqueólogos también han encontrado una moneda de aleación de bronce, con la cabeza de la diosa Minerva con casco y, en la otra cara, una cabeza equina con la palabra “ROMANO”, fechada entre el 335 y el 312 a.C. “Una zona lejana al centro de la capital vuelve a deparar nuevos y soprendentes hallazgos”, destaca la Superintendencia.

 

Hallazgo de la tumba
La tumba ha sido descubierta durante unos trabajos de arqueología preventiva en la zona de Case Rosse, al noreste de Roma.
Foto: Soprintendenza Speciale Archeologia, Belle Arti e Paesaggio di Roma

 

Entrada de la tumba
La sepultura está formada por una cámara excavada a unos 2 metros de profundidad del suelo actual.
Foto: Soprintendenza Speciale Archeologia, Belle Arti e Paesaggio di Roma

 

Bancos laterales
Sobre unos bancos laterales tallados en la roca estaban depositados los restos de dos hombres adultos.
Foto: Soprintendenza Speciale Archeologia, Belle Arti e Paesaggio di Roma

 

Ajuar funerario
La Tumba del Atleta destaca por su ajuar funerario en óptimo estado de conservación.
Foto: Soprintendenza Speciale Archeologia, Belle Arti e Paesaggio di Roma

 

Prácticamente intacta
La tumba, prácticamente intacta, ha sido fechada en la época republicana, entre el siglo IV y el III a.C.
Foto: Soprintendenza Speciale Archeologia, Belle Arti e Paesaggio di Roma

 

Excelente estado de conservación
Esqueleto de un individuo y ajuar funerario en buen estado de conservación.
Foto: Soprintendenza Speciale Archeologia, Belle Arti e Paesaggio di Roma

 

Ofrendas alimentarias
Dentro de dos platos y de dos copas se han podido identificar los restos de las ofrendas alimentarias que fueron realizadas durante los ritos funerarios: los huesos de un conejo y los de un cabrito o cordero.
Foto: Soprintendenza Speciale Archeologia, Belle Arti e Paesaggio di Roma

 

Diosa Minerva
Moneda de aleación de bronce, con la cabeza de la diosa Minerva luciendo un casco.
Foto: Soprintendenza Speciale Archeologia, Belle Arti e Paesaggio di Roma

 

Cabeza equina
Moneda de aleación de bronce con una cabeza equina con la palabra “ROMANO”, fechada entre el 335 y el 312 a.C.
Foto: Soprintendenza Speciale Archeologia, Belle Arti e Paesaggio di Roma

 

4 junio 2018 at 1:53 pm Deja un comentario


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