Archive for 13 abril 2018

Descubierta en Bulgaria una espléndida crátera con el mito de Edipo y la Esfinge

En la crátera griega, del siglo V a.C., aparece representado Edipo, tras encontrar la solución al acertijo, y la Esfinge despeñándose

Cerámica de figuras rojas. Crátera de la cerámica griega de figuras rojas, excavada en 2017 en Sozopol, la antigua Apollonia Pontica, en la costa del mar Negro en Bulgaria. Foto: Pavlina Devlova

Fuente: Alec Forssmann  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
13 de abril de 2018

Una espléndida crátera de la cerámica griega de figuras rojas, usada antiguamente para mezclar agua y vino, ha sido excavada en Sozopol, la antigua Apollonia Pontica, en la costa del mar Negro en Bulgaria, informó el pasado martes Archaeology in Bulgaria. La crátera griega, prácticamente completa a excepción de sus dos asas, fue descubierta el año pasado durante unas excavaciones arqueológicas en una futura propiedad inmobiliaria, según explica a este medio Pavlina Devlova, la directora de los trabajos, del Departamento de Arqueología del Museo Nacional de Historia de Bulgaria.

En la crátera aparece representado el mito de Edipo y la Esfinge. Edipo, hijo de Layo y Yocasta, fue abandonado y adoptado por Pólibo, el rey de Corinto, y por su esposa. Cuando Edipo llegó a la edad adulta visitó el oráculo de Delfos para aclarar quiénes eran sus verdaderos padres y la respuesta del oráculo fue que mataría a su padre y se casaría con su madre. Y, efectivamente, durante una disputa en una encrucijada mató, sin saberlo, a su propio padre y, tras llegar a la ciudad de Tebas, se encontró con la Esfinge, el monstruo alado con cabeza de mujer y cuerpo de león, que le propuso un acertijo y, si no lo adivinaba, lo devoraba. El famoso acertijo trata sobre algo que primero se mueve a cuatro patas, luego a dos y finalmente a tres: el hombre, que gatea cuando es un bebé, camino erguido cuando es adulto y con un bastón cuando es anciano. Edipo encontró la solución, la Esfinge se quitó la vida despeñándose, Tebas fue liberada y, como premio, fue nombrado rey y se casó con Yocasta, su verdadera madre.

El oráculo le dijo a Edipo que mataría a su padre y se casaría con su madre

Los investigadores han ido excavando diferentes estratos del sitio arqueológico: restos de un edificio del periodo otomano, una necrópolis medieval, una capilla de los siglos XI-XII, fosas de la Antigüedad talladas en la roca y la estructura enterrada de una posible vivienda de finales del siglo VI o comienzos del V a.C. La crátera ha sido fechada en el segundo cuarto del siglo V a.C. También ha aparecido un ascos, una vasija de cerámica de la Grecia Antigua con un asa en el centro.

 

Mito de Edipo y la Esfinge. En la crátera aparece representado el mito de Edipo y la Esfinge: el primero adivina el acertijo y la segunda se despeña montaña abajo. Foto: Pavlina Devlova

 

Siglo V a.C. La crátera ha sido fechada en el segundo cuarto del siglo V a.C. Foto: Pavlina Devlova

 

Prácticamente completa. La crátera griega se encuentra prácticamente completa a excepción de sus dos asas. Foto: Pavlina Devlova

 

Lugar del hallazgo. El lugar del hallazgo a vista de dron. Foto: Margarit Damyanov

 

Ascos. Los arqueólogos también han hallado un ascos, una vasija de cerámica de la Grecia Antigua con un asa en el centro. Foto: Pavlina Devlova

 

Cruz de hueso. Cruz de hueso del siglo XI hallada en la necrópolis medieval, en Sozopol. Foto: Pavlina Devlova

 

Cruz de bronce. Cruz de bronce del siglo XI hallada en la necrópolis medieval. Foto: Pavlina Devlova

 

Anuncios

13 abril 2018 at 9:05 pm Deja un comentario

Una autoridad clásica

Griegos y romanos acuñaron palabras para definir el respeto que debían transmitir los servidores públicos y su valor moral, ideas que se echan de menos

Museo en Roma (1998).  ELLIOT ERWITT (MAGNUM / CONTACTO)

Fuente: DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE  |  EL PAÍS
13 de abril de 2018

En el debate público se echan cada vez más de menos voces que transmitan ejemplaridad y honestidad, referencias basadas en una autoridad de prestigio merecido por consenso público, que los antiguos griegos y romanos, fundadores de los primeros sistemas de gobierno participativo de la historia, llamaron semnotes o auctoritas. A veces, el matiz con el que se han estudiado estos conceptos remite al mundo de la retórica política, pero sobre todo alude a la idea de la confianza en quien, independientemente de sus responsabilidades, emite un discurso calificado de autorizado, honesto, serio y que, en definitiva, sirve de guía para sus conciudadanos. Precisamente lo que hoy se echa en falta entre la clase política.

En el mundo griego este sentido de semnotes surge del respeto que emana la esfera religiosa, pero pronto pasará a referirse a la majestad del gobernante (como se ve en Platón o en Jenofonte), o a la solemnidad del magistrado. Aristóteles trasladará el concepto a la expresión del lenguaje y al estilo literario de la elocución, tanto en la Poética como en la Retórica. La autoridad se señala como argumento de peso para el orador, que ha de parecer un “hombre de bien” (kalokagathos), una persona digna, competente e independiente, en lo público benigno y amable en su gravedad.

La palabra latina para esta solemnidad es gravitas y, sin embargo, se ha hecho más popular auctoritas, especializándose la primera para la retórica. Esta auctoritas se relacionaba también con el ámbito sacro de la reverencia, como se ve en su etimología, del verbo augeo, presente en el propio sobrenombre de Augustus (Sebastós, o “venerable”, en griego), que adoptará Octavio por concesión del Senado.

Es clásica la distinción en Roma entre auctoritas y potestas, que señaló Theodor Mommsen, pues mientras ésta se refiere a la capacidad legal de tomar decisiones —un liderazgo formal—, la auctoritas recoge más bien el testigo de aquella primigenia intersección entre lo sacro y lo jurídico y la transforma en una suerte de liderazgo moral para la comunidad. Este, para Cicerón, residía por excelencia en el estamento senatorial. Pero auctoritas también tendrá un sentido propio en la retórica, en la búsqueda de modelos literarios clásicos que puedan reforzar o dar verosimilitud a los argumentos. En el sentido que más nos interesa, la auctoritas se refiere a una legitimación en la esfera pública que proviene del saber y del valor moral que reconoce la comunidad en una persona, independientemente de su cargo, que le faculta para emitir opiniones cualificadas.

Hay que recordar que al sentido político-retórico griego y al jurídico-moral romano de estos conceptos, el cristianismo añade un nuevo matiz a estas ideas de honestidad pública al usar, por ejemplo, semnotes para aludir a la ejemplaridad de la vida cristiana, como se ve en la Primera carta a Timoteo, tradicionalmente atribuida a san Pablo. Es interesante cómo la literatura cristiana primitiva (Clemente de Alejandría o Eusebio de Cesarea) se hace eco de la honestidad que debe regir la vida pública en la nueva comunidad política de inspiración cristiana. Sin embargo, el cristianismo incluye una dicotomía metafísica que se desprende del hecho de que, por un lado, el cristiano tiene una “constitución política en el cielo” (Filipenses 3:20), aunque, y aquí lo interesante, en la política de nuestro mundo no se diferencia de los demás ciudadanos y participa en ella en igualdad, como decía la magnífica Epístola a Diogneto, pero precisamente intenta ser ejemplar en lo público por esa “doble ciudadanía”.

En lo moderno, la filosofía política vino a retomar el concepto de auctoritas en las revoluciones burguesas del siglo XVIII, como quería Hannah Arendt: cuando retorna la idea de gobierno participativo en EE UU y Francia. La auctoritas reaparece como fuente de legitimidad alternativa a una potestas demasiado ligada al Ancien Régime. También Agamben ha recuperado el concepto ligándolo al pensamiento de comienzos del siglo XX (Weber y Schmitt) y más recientemente ha actualizado entre nosotros el problema de la falta de liderazgo ejemplar el filósofo Javier Gomá, con abundantes referencias a los clásicos.

Hay quien mira a la tradición republicana estadounidense o francesa y recuerda la solemnidad que se confiere al cargo de presidente: se diría que, más allá de las luchas partidistas, de las que obviamente procede, el presidente de la Res Publica se convierte tras su elección en un homo symbolicus, un hombre honesto y ejemplar por el consenso público que lo ha elevado al cargo, un representante de la comunidad que recupera acaso ese ideal del orador de Cicerón, un vir bonus por su actuación en la esfera de lo común. Lejos queda la realidad dual de la figura monárquica, que teorizara como teología política Kantorowicz, con un rey que ostenta a la vez categoría humana y trascendente: las monarquías democráticas de hoy han heredado este “doble cuerpo del rey” en su vertiente metafórica, como símbolo de la permanencia y unidad de la comunidad política. Más allá del sistema de gobierno y de la diferencia ab origine, por la proveniencia de la legitimación, el simbolismo de la autoridad es común. Pero estos consensos básicos parecen alejarse en nuestra vida pública.

En estos tiempos en que la democracia parece consistir en que todos, también los políticos, puedan hablar constantemente de todo en la avalancha de información que proporcionan las redes sociales, se echa de menos ese discurso público ejemplar y prestigioso procedente de figuras de integridad reconocida y honesto saber en las que los ciudadanos puedan confiar. Hoy preocupa la falta de integridad entre nuestros políticos, pero tal vez la solución haya que buscarla en una autoridad semejante en la sociedad civil. Antes que mirar al simbolismo de una figura sacra (monárquica o presidencial), tal vez la comunidad habría de protagonizar, como en toda etapa de refundación de los sistemas políticos participativos, una revolución clasicista que mirase hacia modelos incuestionables de ejemplaridad. Estos pueden hallarse, de nuevo, en las figuras y los textos inspiradores en torno a los sistemas participativos antiguos —democracia ateniense y república romana— que pueden tomar hoy de nuevo la voz, cuando vemos el naufragio moral de nuestros representantes entre comportamientos deshonestos y manipulación interesada de la idea del bien común.

__________________________________________________

David Hernández de la Fuente es profesor de filología clásica en la Universidad Complutense.

 

13 abril 2018 at 5:51 pm Deja un comentario

Tras los rastros de la gran derrota que hizo temblar la República de Roma

El 6 de noviembre del 105 antes de Cristo las legiones romanas sufrieron la mayor derrota que se recuerda durante la República frente a los cimbrios, teutones y celtas a orillas del Ródano, cerca de Arausio, la actual Orange, en un lugar que un grupo de investigadores cree ahora haber identificado.

Huesos de equinos hallados en enigmáticas fosas atestiguan sacrificios practicados como parte de un ritual de victoria. Foto: Le Figaro

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA

París, 13 abr.- Pese a las crónicas romanas del hecho, siempre tendentes a la exageración, de Plutarco o Tito Livio, los arqueólogos no habían podido localizar el escenario de la batalla en la que 120.000 hombres perecieron, desertaron o fueron capturados por los bárbaros, que no dudaron en ejecutarlos, muchos de ellos lanzados a las aguas del río.

El profesor Alain Deyber, al frente de un equipo interdisciplinar de investigadores franceses, españoles, alemanes, austríacos, italianos y suizos, considera que ha ubicado el lugar en el que los invasores del norte hicieron temblar los cimientos de la mayor civilización del momento.

Una derrota que, de rebote, fortaleció a Roma y sentó las bases de una nueva fuerza militar en la que se asentó Julio César para conquistar el poder medio siglo más tarde.

Puntas de flechas, armaduras y todo tipo de armamento, monedas de plata, restos humanos y animales… vestigios suficientes para que el especialista en Roma y sus colaboradores no alberguen duda de que han hallado el lugar en el que se libró la batalla de Arausio.

“Fue una batalla de exterminio, nadie miraba lo que dejaba atrás, los restos de la batalla son numerosos”, asegura a Efe el investigador.

Deyber reconoce que “muchos de los vestigios han sido saqueados lo largo de los años” y que los indicios de que cazadores locales encontraban monedas de plata en el lugar y las vendían son antiguos, lo que le puso sobre la pista.

Sus trabajos han permitido ahora no solo sacar a la luz el campo de batalla, sino localizar uno de los dos campamentos de las fuerzas romanas y, si se confirman las primeras hipótesis, también el lugar donde se concentraron las tropas germánicas.

“Hemos hallado una espada que procede de Sajonia occidental y estamos estudiándola”, asegura el investigador.

Arausio fue el lugar elegido por la República para detener el avance de una tropa heterogénea que había partido de Dinamarca por motivos desconocidos en busca de nuevas tierras y que, a su paso, había ido agregando efectivos, hasta convertirse en una amenaza para Roma.

El Senado envió una decena de legiones pero cometió un error: al frente de las mismas había dos cabezas.

El cónsul Malio Máximo, plebeyo de origen, acudió en refuerzo del procónsul Quinto Servilio Cepión, patricio que no aceptó situarse bajo el mando de un militar de casta inferior.

Las diferencias entre ambos se tradujeron en una división en dos que permitió a los cimbrios aniquilar las tropas romanas en la Galia.

La derrota provocó un terremoto en Roma. “La mayor parte de las familias patricias perdieron algún miembro en aquella batalla. La República se sintió vulnerable”, cuenta Deyber.

Por motivos que se desconocen, los germánicos decidieron no atacar la capital y, en lugar de atravesar los Alpes, pusieron rumbo a los Pirineos, en dirección a Hispania.

Eso dio tiempo a la República para reconstruir su defensa. Malio y Cepión, que sobrevivieron a la masacre, fueron juzgados y condenados y el Senado encargó a Cayo Mario reconstruir las fuerzas.

Nombrado cónsul, Mario afrontó una profunda reforma social en la República y sentó las bases de un nuevo Ejército que finalmente derrotó a los bárbaros y que sirvió de base a Julio César en su campaña de las Galias, en la que asentó su prestigio y poder para alcanzar el poder absoluto en Roma.

El trabajo de Deyber ha sacado a la luz el supuesto campo de Malio de 55 hectáreas, mientras que el de Cepión, algo menor, de 35, se considera que está en el asentamiento actual de Orange.

“Hay monedas acuñadas la víspera de la batalla y que fueron distribuidas por los cuestores romanos entre la soldada para motivarles”, explica el especialista.

Su búsqueda se va a reforzar en los próximos meses con métodos ultramodernos e, incluso, se va a extender al fondo del Ródano.

A Deyber y su grupo de investigadores le gustaría que la zona albergara un centro de interpretación de la batalla que puso patas arriba una civilización.

 

13 abril 2018 at 5:42 pm Deja un comentario

Tarragona: La recuperación de la Font dels Lleons, en ‘standby’

La fuente monumental ubicada en el sótano de un bloque de la calle Pere Martell necesita una modificación del POUM para que el Ayuntamiento pueda expropiarla y volverse pública

Así era la calle Pere Martell en el año 2000, cuando aún no se había construido el edificio encima de la Font dels Lleons. FOTO: José Carlos León

Fuente: Carla PomerolDiari de Tarragona
13 de abril de 2018

La recuperación de la Font dels Lleons, una fuente monumental ubicada en el sótano de un edificio de la calle Pere Martell, ya no es una prioridad para el Ayuntamiento de Tarragona.

La compleja y farragosa operación urbanística y administrativa deja las intenciones del gobierno de Ballesteros en un cajón, para los siguientes que vengan.

Si Tarragona quiere convertir la Font dels Lleons en un espacio visitable –tal como defendía el gobierno municipal–, lo primero que deberá hacer es modificar el plan general de la ciudad, el POUM, lo que el concejal responsable de la cuestión, Josep Maria Milà, define como «un calvario».

La Font dels Lleons es una fuente romana de 17 metros de longitud ubicada en el sótano de un bloque de pisos de Tarragona, que hace esquina entre la calle Pere Martell y Eivissa, en la Part Baixa de la ciudad.

La fuente comenzó a emerger a finales de los años noventa, a raíz de la urbanización de los terrenos del barrio portuario de Tàrraco

El promotor que consiguió la licencia para construir un edificio encima de los restos arqueológicos, modificó el proyecto para no dañar la fuente. Después de veinte años, todo sigue igual, aunque el Ayuntamiento puso en marcha distintas operaciones para recuperar y museizar la fuente. Todas fallidas. Un callejón sin salida.

Por norma general, los promotores encargados de urbanizar esa zona, llena de restos arqueológicos, pedían una compensación volumétrica al no poder construir en el sótano. El Ayuntamiento les permitía elevar un piso más los edificios o les daba otro solar para hacer el párking, por ejemplo. No fue el caso del promotor del bloque que esconde la Font dels Lleons.

El consistorio se dio cuenta de la importancia de la fuente monumental y tomó la decisión de expropiarla cuanto más rápido, mejor. De hecho, el bloque cuenta con una puerta para acceder desde la calle al sótano, donde se halla la fuente.

El Pla d’Ordenació Urbanística Municipal (POUM) contemplaba la posibilidad de hacer un convenio con el propietario del edificio para permutar el sótano de la Font dels Lleons –valorada en dos millones de euros–, con la mitad de una finca situada en Les Gavarres –entera estaba tasada en 4 millones–.

«Además, nuestra intención era expropiar también algunos de los locales comerciales de la planta baja del bloque para poder hacer como una recepción en el momento de museizar el monumento y unos lavabos», explica el concejal de Patrimoni Municipal, Josep Maria Milà.

Se empezó a elaborar el convenio, pero para llevar a cabo una operación como esta es imprescindible informar al Departament de Governació de la Generalitat. Este órgano emitió un informe en el que decía que la permuta no se podía hacer, «ya que no garantizaba que el cambio fuera justo», según explica Milà, quien añade que «nos recomendaron que pusiéramos la finca de Les Gavarres a subasta y que, con el dinero que sacáramos, expropiáramos la  Font dels Lleons. Así lo hicimos».

En octubre del año pasado, el pleno de Ayuntamiento de Tarragona aprobó poner en marcha la subasta de la finca de la calle Mestre Xavier Gols, número 7 y 9, de Les Gavarres. «Había mucha gente interesada», confiesa Milà.

Pero los problemas volvieron. Cualquier compra de estas características requiere una licencia comercial para poder desarrollar una actividad.

El informe sobre la licencia comercial era competencia de la Comissió d’Urbanisme de Tarragona de la Generalitat, quien dictó que lo que el plan general marcaba sobre esta finca de Les Gavarres no era suficiente para garantizar que el solar fuera edificable y que, por lo tanto, era necesaria una modificación del POUM.

Fue un jarro de agua fría para el concejal Milà y para el resto del gobierno municipal. Al conocer la situación, los interesados en comprar la finca de Les Gavarres se retiraron y la subasta quedó desierta, eliminando toda posibilidad de expropiar la Font dels Lleons.

Adiós al paseo arqueológico

«Esto significa empezar de cero. Me desanimé, porque nuestra intención era conseguir el dinero a través de esta subasta para iniciar así la recuperación del paseo arqueológico existente en la Part Baixa de la ciudad», explica el concejal, Josep Maria Milà, quien añade que «nuestra idea se ha ido al garete».

El edil reconoce que modificar el plan general es «un calvario» y que «actualmente no hay dinero para comprar la fuente, hay otras cosas más importantes y urgentes».

Por lo tanto, el proyecto de recuperación del monumento queda en stand by. «Ya encontraremos en el futuro alguna oportunidad. O bien desarrollamos la imaginación y buscamos otra solución, o modificamos el POUM. No descarto nada», dice el concejal Milà.

El concejal aprovecha la ocasión para reivindicar el papel de los ayuntamientos. «El procedimiento administrativo es excesivo y los consistorios nos encontramos un poco solos», asegura Milà, quien añade que «nosotros tenemos todas las responsabilidades finales para mejorar la ciudad, pero dependemos de muchos controles. Con esto no digo que no sean necesarios, pero hacen farragosa la tramitación».

 

13 abril 2018 at 5:24 pm Deja un comentario


Follow La túnica de Neso on WordPress.com
logoblog2.gif
Licencia de Creative Commons
Este blog está bajo una licencia de Creative Commons.

Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

Tempestas

CALENDARIO

abril 2018
L M X J V S D
« Mar   May »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  

Archivos

Inscriptio electronica

Amici Chironis

Apasionados del mundo clásico

Suscríbete a esta fuente