Archive for septiembre, 2017

Mary Beard: Razones para plantar cara a los acosadores en la Red

La historiadora británica Mary Beard ofrece sus claves para luchar contra la agresividad, los insultos y la crispación en las redes sociales

Fly swatter. JENS MORTENSEN

Fuente: MARY BEARD  |  EL PAÍS
30 de septiembre de 2017

El volumen de comentarios insultantes y abusivos en las redes sociales resulta insoportable. Me encuentro todo el tiempo, un día tras otro, con tuits que me llaman farsante, nenaza (sic), engañifa, mierda, mentirosa, gorda, chiflada, que no sé latín… Es agotador. A eso se añaden las provocaciones y los cuestionamientos constantes, donde se tergiversan mis palabras y se aprovecha cualquier oportunidad para decir que he cambiado de criterio, me he acobardado o lo que sea. Hay que hacer grandes esfuerzos para mostrarse educada y tranquila ante ese diluvio.

Explicaré los antecedentes. En las últimas semanas me he visto envuelta en una especie de tormenta en Twitter, sin que los responsables de la red social hayan podido hacer mucho para detenerla. El detonante fue esta vez una discusión sobre la diversidad étnica de Reino Unido en la época romana (parece algo inocuo, ¿verdad?, pues sigan leyendo). Todo comenzó en julio, cuando un comentarista criticó un vídeo educativo de la BBC sobre una familia en la Bretaña romana, en la que el padre, un soldado de alto rango, era negro (eran dibujos animados, así que no se puede precisar mucho más). El comentarista se quejó en Twitter y en una página web cercana a la llamada derecha alternativa. “La izquierda”, escribió, “está literalmente tratando de reescribir la historia para fingir que en Gran Bretaña siempre hubo una inmigración masiva”.

Algunas personas se me adelantaron en el rechazo a la crítica y describieron muchas de las pruebas existentes sobre la diversidad étnica y cultural de la provincia. Yo me sumé bastante más tarde y dije que el vídeo era “muy atinado”. Por ejemplo, creo que el personaje de la BBC estaba vagamente basado (con ciertas variaciones cronológicas) en Quintus Lollius Urbicus, un hombre procedente de la actual Argelia, que llegó a ser gobernador de Bretaña; se puede visitar su tumba en las ruinas de Tiddis, en el país magrebí. Si quieren tener más datos, vean los blogs de los profesores Neville Morley y Matthew Nicholls. Por cierto, les agradezco a ambos, como a muchos otros, todo el apoyo que me han prestado.

Después de mi breve comentario comenzaron los ataques, que se prolongaron durante semanas. Sin llegar a ser amenazas de muerte (como le ha ocurrido a mi colega estadounidense Sarah Bond, que tuvo la osadía de decir que las estatuas clásicas, en su origen, no eran blancas), forman un torrente de insultos de lo más agresivo contra todos los aspectos de mi persona, desde mi competencia como historiadora y mis puntos de vista elitistas, propios de quien vive en una torre de marfil, hasta comentarios sobre mi edad, mi silueta, mi sexo (vieja chiflada, obesa, etcétera). Han quedado bastante compensados por las muestras de apoyo (doy de nuevo las gracias a todos), y, uno por uno, no pasan de ser irritantes, pero el efecto acumulado es muy desagradable.

 

La cosa empeoró cuando intervino Nassim Nicholas Taleb [ensayista que reside en EE UU], y no para darme la razón. Su participación desató todavía más insultos. Una persona, por ejemplo, colgó una foto de Taleb con un mensaje dirigido a mí: “¿Qué le parece esto?”. Cuando respondí que me sentía ligeramente acosada, otro replicó: “No, esto es un verdadero debate. Si hubiera más, quizá sería mejor historiadora”. Ese mismo tipo publicó después una caricatura de una rana que tapaba la boca de una mujer con la “mano”, lo cual, por cierto, da idea del tono sexista: mientras que Taleb era el profesor Taleb, yo era la señora Beard (los títulos académicos me importan bastante poco, pero es interesante la diferencia en el tratamiento).

Taleb fue un poco menos insultante, pero solo un poco. Me acusó de decir tonterías e intentó convertir la discusión en una especie de pelea de gallos: “¡Me han citado en medios académicos más veces a mí en un año que a ti en toda tu vida!”, llegó a escribir en un momento dado. Creo que yo mantuve el tono educado todo el tiempo, aunque supongo que son otros los que tendrán que decirlo. El profesor Taleb se enfadó cuando dije que había leído su bestseller sobre los riesgos financieros y políticos, pero nada más. En realidad, lo que yo quería decir era que conocía alguna obra suya, aunque no todas.

Me intercambié con Twitter mensajes amistosos y comprensivos, pero no puedo decir que sirviera de mucho para parar los ataques

Seamos justos con Twitter. Me intercambié con ellos mensajes amistosos, comprensivos y serviciales, y les di las gracias por ello, aunque no puedo decir que sirviera de mucho. El problema era que, a juicio de Twit­ter, muy pocos tuits eran verdaderamente denunciables. Algunos lo eran, y no fui la única en señalarlos, con un éxito moderado (hay que aceptar, aunque no esté de acuerdo, que la opinión de Twitter sobre lo que infringe sus normas puede ser distinta de la opinión de distintos usuarios).

¿Qué hacer, pues? ¿Por qué no bloqueé los comentarios, como me sugirieron muchos? Entiendo su punto de vista, pero nunca he tenido claro que haya que bloquear a otros en Twitter. Un motivo para no hacerlo es que hay que mirar. En alguna otra ocasión he recibido amenazas de muerte en la Red, y sé que conviene vigilar los ataques verbales para asegurarse de que se quedan en eso y no derivan en encontrarte en tu puerta una mañana una granada de mano. Bloquearlos no hace que dejen de comentar, solo sirve para no verlos más, y me parece que es como si dejáramos el patio del colegio en manos de los matones. Además, aunque seguramente nadie va a hacer cambiar de opinión a los más convencidos, quizá se consiga con algún agazapado. Y de paso demostrar a todo el mundo que es posible defender las posiciones. Batirse en retirada es el consejo que han recibido las mujeres durante siglos. No respondas, mira hacia otro lado. Aguántate y calla.

Imagen del vídeo de la BBC que ha generado la polémica.

Que es también (me duele decirlo) el consejo que me daban algunos de mis más cariñosos defensores. Cuando, unos días después, volvió a estallar todo, gracias a un tuit del profesor Taleb, afirmé que, en mi opinión, aquella discusión concreta ya estaba agotada y que debíamos pasar a otra cosa. Poco después recibí varias respuestas conciliadoras, del tipo: “Oh, Mary, déjalo estar, cariño, olvídate, bloquéale…”. Pensé que lo que yo había hecho era precisamente dejarlo estar. Acababan de atacarme otra vez y ya me estaban recomendando que no dijera nada.

En definitiva, cuando una mujer abre la boca para protestar, los que están en contra dicen que es una “quejica” y los que están de su parte, al menos algunos de ellos, dicen que es mejor que se calle. No está mal.

Bloquearlos no hace que dejen de comentar, solo sirve para no verlos. Parece como si dejáramos el patio del colegio en manos de los matones

De esta historia tan lamentable pueden extraerse varias reflexiones:

1. Opinar sin saber

Hay un problema de fondo. Siempre he pensado que la Historia no es algo de lo que solo pueden hablar los historiadores profesionales, y no me gusta mucho la gente que dice que “he leído más que tú sobre este tema, así que tengo razón”. Sin embargo, en esta discusión, tuve que preguntar varias veces: “¿Ha leído usted algún libro sobre la historia de la Bretaña romana?”. Unos cuantos tuvieron la decencia de contestar que no. Y era evidente que había varios casos de ignorancia. Al hablar del África subsahariana, más de uno colgó un mapa del Imperio Romano para decir que yo tenía que ser idiota si pensaba que podía haber gente procedente de allí en la Gran Bretaña de la época, porque el imperio no había llegado tan lejos. Me habrían hecho falta muchos caracteres, más de 140, para explicar por qué las fronteras convencionales que se veían en el mapa eran engañosas, y por qué el mundo de entonces era mucho más “romano” de lo que indicaban esas fronteras.

 

Otros querían que les diese una cifra exacta de la “proporción” de minorías étnicas en la Bretaña romana, sin darse cuenta, al parecer, de que no tenemos ni idea de cuánta gente en general vivía entonces en el país, ni de que no se puede hablar de composiciones típicas, dadas las enormes discrepancias que existían entre zonas urbanas y rurales y zonas militarizadas y no militarizadas. El vídeo de la BBC no decía que la familia que aparecía fuera “típica” (aunque el anuncio en su página web sí lo sugería, lo cual tal vez condujo a engaño).

2. No todo son certezas

En general, entre la mayoría de tuiteros y comentaristas, se notaba un ansia de certezas absolutas sobre la diversidad del pasado (y, cuando alguien sugería que esas certezas eran imposibles, los comentarios se convertían en “o sea, ustedes los historiadores no saben nada”). De lo que no cabe ninguna duda es de que el Imperio Romano —incluida Bretaña— tenía gran diversidad étnica y cultural, como muestran los sirios en Bath, o Quintus Lollius Urbicus, o el etíope que, según un escritor romano tardío, conoció a Septimius Severus en la Muralla de Adriano, o la maravillosa pareja de South Shields, Barates y Queenie (Regina), él de Palmira y ella de Essex. Eso es indudable.

Lo malo es que presentar casos concretos con lazos étnicos específicos es mucho más difícil, y exige utilizar una gran variedad de técnicas históricas y científicas. Ni siquiera en el caso de Septimius Severus, el primer emperador romano procedente de África (Libia), sabemos con certeza el color de su piel, cuánto tenía de “nativo” y cuánto de descendiente de un colono italiano.

3. Interpretar con cuidado

Se dijeron muchas tonterías, me temo, sobre datos genéticos, que, para mucha gente (incluido Taleb), parecen ser el instrumento mágico capaz de demostrar, por ejemplo, que no hubo presencia de subsaharianos en la Bretaña romana. No es verdad, no demuestran nada de eso; además, para utilizar esos datos genéticos, es necesario interpretarlos con sumo cuidado. El blog de Neville Morley es muy bueno en este sentido. El principal estudio en el que se basan casi todas estas afirmaciones es el que hizo el Wellcome Centre de Oxford sobre la población británica moderna, que demuestra que, en la población “nativa” tradicional de Reino Unido (antes de las últimas oleadas de inmigración), el componente de ADN subsahariano es muy escaso (no inexistente, pero sí muy escaso). De modo que Taleb se dedicó a burlarse de mí: “¿Dónde han ido a parar esos genes? Una posible explicación es que unos extraterrestres se los llevaron todos. Al fin y al cabo, no soy ningún experto en historia de los extraterrestres”. Muy bien. Pero resulta que en el estudio de Oxford también aparecen muy pocos genes normandos, y es indudable que ellos sí que vinieron en grandes cantidades. Puede que haya anomalías científicas, pero, como dice Morley, la pregunta más importante es por qué ha quedado tan poca herencia genética cuando existen pruebas claras de que hubo diversidad (tal vez los romanos y los normandos se mezclaron poco; tal vez, cuando los romanos dejaron Gran Bretaña, los “matrimonios mixtos” se fueron con ellos). No nos hace falta ningún extraterrestre.

4. Recurrir al insulto

 

Me parece muy triste que no podamos mantener una discusión razonable sobre un tema como la composición étnica y cultural de la Bretaña romana sin necesidad de recurrir al insulto, al ataque, a la misoginia y al lenguaje belicoso. Da pocas esperanzas a la posibilibidad de mantener cualquier conversación sobre la diversidad étnica actual.

He repasado los perfiles de Twit­ter de varios de los que se me han echado encima. Algunos tienen el típico aspecto del solitario descontento. Quiero dejar muy claro que ni la derecha ni la izquierda tienen el monopolio de la mala educación en la Red. No digo nada de eso. Pero me he encontrado con una faceta especialmente desagradable de la derecha, muchas veces reconocible por sus nombres en Twitter. Cosas como (me las estoy inventando) “puño de hierro”, “cabeza rapada” o, a veces, algo en latín macarrónico. Y también con un número de tuits completamente desproporcionado respecto de los seguidores que tienen.

Casi todos estos hombres (son mayoría, pero no hay solo hombres) resultan patéticos más que malos. Y no estoy segura de querer desperdiciar el tiempo de los tribunales con ellos. Pero no sé cómo es posible convencerlos para que dejen de amargar la vida de otras personas (yo tengo suerte, porque soy fuerte y tengo apoyos muy valiosos, pero otros sufren mucho más). Prefiero, sin duda, discutir sobre las discrepancias académicas de manera educada, no saltar a la primera de cambio, ni entrar en peleas con frases como “no digas idioteces”. Pero tampoco quiero vivir en un mundo en el que nadie se enfade nunca, en el que no haya jamás insultos. Ahora bien, no quiero que nadie sea grosero, nunca.

¿Cómo lograr que esta gente deje de practicar acosos colectivos como este? Se aceptan sugerencias.

——————————————–

Mary Beard es catédratica de estudios clásicos en la Universidad de Cambridge y autora de ‘SPQR: Una historia de la antigua Roma’ (Crítica). Recibió en 2016 el premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

Este texto se publicó en una versión anterior en el ‘Times Literary Supplement’.

 

30 septiembre 2017 at 10:08 am 1 comentario

Descubren la mayor y más antigua calle de Lucentum

Las excavaciones realizadas en julio en el yacimiento sacan a la luz la principal vía de la ciudad cartaginesa que revela la avanzada planificación urbanística del que fue el primer asentamiento de este enclave

Manuel Olcina, a la derecha, junto a Antonio Guilabert y Eva Tendero, ante la vía descubierta junto al foro.

Fuente: Cristina Martínez  |  Diario Información
30 de septiembre de 2017

El debate se centraba en si el asentamiento cartaginés que antecedió a la ciudad de Lucentum era un fortín o un núcleo urbano. Y la última campaña de excavaciones realizadas el pasado mes de julio en el yacimiento del Tossal de Manises han dado por zanjado esta discusión al sacar a la luz la que está considerada mayor y más antigua calle de este asentamiento, correspondiente a la ciudad púnica.

Estos datos han llevado al equipo de arqueólogos, encabezado por el director del MARQ, Manuel Olcina, con Antonio Guilabert y Eva Tendero, a determinar la importancia de esta ciudad cartaginesa, algo que dejan ver las dimensiones de la calle, así como su complejidad urbanística que implica que se trataba de un asentamiento destacado. «Esta sería la primera calle y hemos podido comprobar que debajo no hay nada, algo muy importante para reconstruir la historia de este enclave», apunta Olcina. «Además ahora sabemos que la puerta de la primera muralla estaría justo en la prolongación de esta calle».

La calidad de los pavimentos que la han ido cubriendo revela además que se trata de la ciudad original, «urbanísticamente planificada y que se articula, que sepamos de momento, en dos grandes ejes viarios, el más ancho de los cuales sería este». De hecho, las capas de pavimento encontradas dejan ver que hubo sucesivas reparaciones y arreglos lo que implica que las autoridades velaban por su conservación.

Esto demuestra que es una ciudad construida «con criterios urbanísticos, planificada, fundada de la nada, no había nada antes, con avenidas importantes que articularían el resto de la ciudad».

Las pistas sobre esta avenida, denominación que responde a sus dimensiones que alcanzan los 5,80 metros de ancho, se encontraron hace unos años cuando se excavó en un punto del centro del foro a una profundidad de 2,80 metros. Ahí apareció una calle perpendicular a la que ahora se ha excavado. «Entonces planteamos la hipótesis de que debía ir cruzando otra por ese punto y ahora lo hemos comprobado», asegura Guilabert.

La documentación de esta vía ha llevado a datarla entre los años 230 y 220 antes de Cristo, la misma registrada en otros puntos de época cartaginesa aparecidos lo que ayuda a datar la cronología del asentamiento completo, que estuvo habitado apenas 25 años, ya que en el año 209 está fechada la destrucción de todo el enclave a manos romanas. «El acontecimiento histórico que ocurrió entonces fue la II Guerra Púnica, que también destruyó otros asentamientos como La Serreta de Cocentaina o La Escuera de San Fulgencio», destaca el director del MARQ.

Tras abatir toda la ciudad, los romanos no volvieron a ocuparla hasta cien años después. Las disputas civiles propiciaron la necesidad de recuperar lugares estratégicos y construyeron Lucentum sobre las ruinas de la ciudad cartaginesa. La importancia de la calle descubierta, que se va a volver a tapar para que se pueda desarrollar el proyecto de reconstrucción del templo del foro, queda patente en que después los romanos construyen una de sus calles principales en esa vía. «Era como una especie de paso de la montaña, un eje viario, y cuando los romanos reurbanizan la ciudad lo siguen utilizando, mientras que el resto de calles no tiene nada que ver con la ciudad antigua».

Uno de los logros importantes en el futuro sería localizar la puerta de la muralla y actuar en otros lugares, «pero es complicado porque encima de la ciudad cartaginesa está la romana y hay que tener mucho cuidado». Hasta ahora, de época cartaginesa se puede ver en Lucentum la muralla, las cisternas de tres metros de profundidad, algunas casas y «material hay muchísimo».

Lucentum sigue dando así datos de su historia, como «un icono de nuestro pasado y una oportunidad para nuestro futuro», según destaca el diputado de Cultura, César Augusto Asencio. «La Diputación de Alicante ha tutelado desde sus inicios los trabajos de consolidación y musealización a través del MARQ y durante casi tres décadas nos hemos encargado de excavar y transformar esta ciudad romana en uno de los yacimientos más importantes de la Comunidad Valenciana».

 

30 septiembre 2017 at 10:03 am Deja un comentario

Reabre el complejo Championnet en Pompeya

Integra también la Casa de los Mosaicos Geométricos

Fuente: ANSA Latina
Fotos: La Repubblica

POMPEYA, NAPOLES, 22 SET – Todo un barrio residencial que se levanta al sur del Foro y la Basílica de Pompeya, entre la terraza del Santuario de Venus al oeste y las Termas del Sanro al sudeste, fue abierto hoy al público en la ciudad italiana destruida por el Vesubio en el año 44.

Se trata del Complejo Championnet, del que forma parte también la Casa de los Mosaicos Geométricos. Son más de 100 ambientes finamente decorados, que se asoman al mar sobre unos 4.100 metros cuadrados.

Se abrió a las visitas también la Casa del Marinero, restaurada gracias a una obra conjunta realizada en el ámbito del Gran Proyecto Pompeya. También esta «domus» se halla en una zona panorámica de la ciudad antigua, en las cercanías del Foro, y al entrar se admira una de las dos fuentes de mármol presentes en las excavaciones: la Fuente del Gallo.

El complejo Championnet representaba un barrio exclusivo de la antigua Pompeya por ser muy próximo al Foro, la plaza central, donde se desarrollaba la vida civil, religiosa y económica.

Allí habitaban, por lo tanto, solo familias influyentes que habían realizado grandes viviendas articuladas sobre terrazas con escaleras, rampas, logias y criptopórticos, con vista panorámica sobre el golfo hacia las islas de Capri e Ischia.

En esta obra de restauración se utilizó, por primera vez en arqueología, el material llamado Corian, que proporciona una cobertura liviana y muy adaptable, poco invasiva de aquello que está destinado a proteger.

Desde la casa de Championnet es posible acceder a los hipogeos, un piso subterráneo de la «domus» (vivienda) que era utilizado para los servicios.

En su interior, visible gracias a barras luminosas de led, fueron colocados utensilios de la época para dar al visitante el sentido de utilidad de estos ambientes.

En la Casa del Marinero se visita una pequeña instalación termal que equipaba la morada, junto con una amplia panadería subterránea que representa algo único en el panorama doméstico pompeyano.

La casa conjuga, en efecto, las características de una elegante «domus» de la época, que utiliza depósitos de carácter comercial y productivo.

Las cocinas en los hipogeos

 

El atrio de una de las domus del complejo Campionnet

 

Ambientes recubiertos de mosaicos con formas geométricas

 

El director de las excavaciones de Pompeya Massimo Osanna (izq.) junto a Massimo Curatoli, director del Gran Proyecto Pompeya, y la arqueóloga Caterina Cicirelli, responsable de los trabajos en el complejo ahora abierto al público

 

Vista de los Montes Lattari desde el complejo Championnet

 

Ambientes exteriores del complejo Championnet

 

Atrio con mosaico en el complejo Championnet

 

Hipogeo bajo una domus en el complejo Championnet

 

Vista en el complejo de la Insula 2 de la Regio VIII

 

 

El Vesubio desde la Casa del Marinero

 

Casa del Marinero

 

Restos de mosaico en el pavimento del atrio de la Casa del Marinero

 

Casa del Marinero

 

Termas de la Casa del Marinero

 

Casa del Marinero, atrio 

 

Mosaico del tablino de la Casa del Marinero

 

Mosaico con formas geométricas

 

29 septiembre 2017 at 8:52 pm Deja un comentario

Un perro de bronce y otros tesoros romanos descubiertos con un detector de metales

La estatua del perro de bronce se ha conservado intacta y, según los arqueólogos, tenía fines curativos y podría estar relacionada con el templo romano de Lydney, que fue un templo curativo

Estatua completa. Estatua completa de bronce que representa a un perro sacando la lengua. Mide 214 milímetros de largo, 134 de alto y 50 de ancho. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

Fuente: ALEC FORSSMANN  NATIONAL GEOGRAPHIC
28 de septiembre de 2017

Un increíble bronce de un perro sacando la lengua y otros tesoros romanos han sido hallados con un detector de metales en el condado de Gloucestershire, en el suroeste de Inglaterra. El perro de bronce, en actitud de lamer, se ha conservado intacto y se trata de un hallazgo único en la historia británica, según informa hoy el Consejo del Condado de Gloucestershire. Los arqueólogos creen que la estatua tenía fines curativos y que podría estar relacionada con el templo romano de Lydney, un templo curativo donde se han encontrado varias ofrendas votivas, entre ellas representaciones de perros que sanaban las heridas lamiendo. También existe la posibilidad de que la estatua proceda de un templo romano que aún no ha sido descubierto en Gloucestershire.

«Este es el hallazgo de una vida», expresa Pete Cresswell, un detectorista de metales

El tesoro romano ha sido hallado por Pete Cresswell y su cuñado Andrew Boughton. «No todos los días te encuentras con un tesoro romano de bronce. Sumamos 40 años usando detectores de metales, pero este es el hallazgo de nuestras vidas», dice Cresswell, quien se puso en contacto con un equipo arqueológico local «para contribuir a la historia local y británica». El tesoro romano, que incluye otras piezas excepcionales, ha sido datado en el siglo IV d.C. y «principalmente contiene objetos deliberadamente rotos, desde partes pequeñas de vasijas hasta una gran estatua de bronce. Lo más sorprendente de todo es la estatua del perro, completa y delicadamente detallada, que es un hallazgo único para la arqueología británica», afirma el arqueólogo Kurt Adams, el agente de enlace de Portable Antiquities Scheme en Gloucestershire y Avon.

Fines curativos. Los arqueólogos creen que la estatua tenía fines curativos. En las cercanías se han encontrado otras representaciones de perros que sanaban las heridas lamiendo. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

 

Hallazgo único. La estatua de bronce, que representa a un perro lamiendo, es un hallazgo único en la historia británica. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

 

Detalles delicados. Detalles delicados en una de las patas del perro de bronce. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

 

Fragmento de un rostro. Muchos objetos estaban deliberadamente rotos, entre ellos este fragmento de un rostro. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

 

Tesoro romano. El tesoro romano incluye piezas excepcionales como este rostro del siglo IV d.C. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

 

Inscripción. Placa de aleación de bronce que contiene la siguiente inscripción: (V?)MCONIA. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

 

Cabeza de animal. Representación de una cabeza de animal, probablemente un león. Foto: Eve Andreski / Portable Antiquities Scheme

 

28 septiembre 2017 at 5:12 pm Deja un comentario

El teatro romano de Tarraco estará abierto al público a partir del mes de marzo

Tanto la Generalitat como el Ayuntamiento quieren ampliar el proyecto inicial, ya que ven en esta zona una oportunidad para construir un parque arqueológico que revitalice el barrio

Los visitantes podrán pasar por encima de la estructura metálica. Foto: Lluís Milián

Fuente: Carla Pomerol   |  Diari de Tarragona
27 de septiembre de 2017

El teatro romano de Tarraco se abrirá al público en primavera de 2018, concretamente, en el mes de marzo. Se trata de uno de los restos romanos peor conservados de la ciudad y hasta hace unos meses era un agujero en medio de Tarragona. Ahora, ya no. Las obras de interpretación ya son visibles: una gran estructura metálica llama la atención de aquellos que pasan. La intención es que la gente se haga una idea de cómo era el teatro romano. Está previsto que en noviembre finalicen las obras de la fase 1 del proyecto. «Entonces, solamente faltará ordenar un poco la zona y ya se podrá abrir al público», explica Xavier Llovera, jefe de la división de actuación del teatro romano de Tarragona, quien asegura que las obras de la fase 1 están en un 70% de la ejecución.

La idea inicial es que, a partir de marzo, se abrirá el recinto durante los fines de semana y las fiestas escolares, como julio y agosto. «Se trata de una apertura puntual y provisional, ya que queda mucho por reflexionar acerca de esta zona», asegura Llovera. El equipo que conforma el proyecto se ha visto obligado a no acabar con la fase 1, ya que «a medida que hemos ido avanzando nos hemos dado cuenta del potencial urbanístico de la zona», explica Llovera, quien define esta primera fase como «una manera de empezar a activar el lugar».

Y es que la intención, tanto de la Generalitat como del Ayuntamiento, es crear un parque arqueológico en la zona baja de la ciudad y así revitalizar un barrio que se encuentra degradado. «Es por esto que hemos decidido parar antes de continuar con las obras, para reflexionar sobre cómo queremos que sea este parque arqueológico», explica Xavi Llovera, quien calcula que «la idea debe estar lista en primavera». Por su lado, el concejal de Urbanisme del Ayuntamiento de Tarragona, Josep Maria Milà, asegura que «la importancia de los restos que hay en la zona sobrepasa la intervención puntual del teatro», aunque reconoce que «es importante la actuación en el teatro, ya que se trataba de un espacio olvidado».

El metal de la estructura tiene un aspecto oxidado.

Unir Part Alta y Part Baixa

El objetivo es que desde el teatro romano se abra un gran paseo arqueológico que muera en les Termes de Sant Miquel. Los expertos ven así una oportunidad para unir los restos arqueológicos de la Part Alta con la Part Baixa y creen que, de esta manera, la zona del Puerto se reactivará, «con un espacio dedicado a los más pequeños, abierto, con diferentes accesos y con plazas». Por todo esto, es necesario reflexionar hasta encontrar la fórmula que combine historia con actualidad.

A partir del mes de marzo se podrá acceder al recinto por la puerta de la calle Sant Magí. Al entrar, el visitante se encontrará con una pasarela que permitirá ver los restos de la scaena –el espacio escénico donde se hacían las representaciones–, en primera fila, de bien cerca. También de la orchestra –hemiciclo a pie de gradas reservadas a las personalidades– y de la cavea –gradería–. Por otro lado, los visitantes podrán subir, a través de unas escaleras, hasta la estructura metálica, que permitirá «hacernos una idea sobre las dimensiones del teatro romano», explica Llovera. En un principio, en esta primera fase también estaba prevista la construcción de unas gradas que llegaban hasta la calle Caputxins, pero finalmente, y después de modificar el proyecto, solamente se ponen unas cuantas gradas –hechas con hierros–.

Xavier Llovera, jefe de actuación.

Actualmente, se está llevando a cabo la instalación para iluminar la zona. De momento, solamente se pondrán dos focos para que se puedan ver los restos romanos. «No será un parque nocturno», explica Llovera. Lo más característico de la gran estructura es que el metal quedará oxidado. «Creemos que este tono queda integrado en el conjunto», explica Llovera, jefe de la actuación.

La segunda fase

«Se trata de un proyecto complejo, difícil de coordinar. Ahora toca reflexionar sobre cómo encarar la segunda fase, a través de un plan director que vaya marcando los pasos», asegura Llovera, quien añade que «hay muchos metros cuadrados para excavar». La primera fase es un estímulo, una manera de dar el pistoletazo de salida al parque arqueológico de la Part Baixa. Por otro lado, estaba previsto que las obras acabaran en julio, pero finalmente se han alargado unos meses más, hasta el mes de noviembre, según Llovera.

Un proyecto complejo

Las obras de adecuación del teatro romano, uno de los grandes monumentos de la ciudad, empezaron el pasado mes de enero. Las obras forman parte del paquete de medidas adoptadas por el Departament de Cultura  para la puesta en valor del Patrimoni Mundial de Tarraco. Cuentan con una inversión de 711.587 euros y una participación del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en el proyecto arquitectónico a través del 1% Cultural. El teatro romano fue construido en época del emperador Augusto sobre los restos de unos posibles almacenes portuarios. El teatro se fue ampliando y se utilizó hasta el siglo II dC. Fue redescubierto a finales del siglo XIX, sufriendo importantes destrucciones a lo largo del siglo XX. Actualmente, se conservan las cinco primeras filas de la parte baja de la cavea, el entorno de la orchestra y dos de las tres escaleras que la dividen en sectores.

Los visitantes podrán pasar por encima de la pasarela.

La complejidad de su ubicación –un solar de 5.380 metros cuadrados y limitado por la calle Caputxins, la calle Sant Magí, el Fòrum de la Colònia y la zona portuaria– y su tamaño requerían de un proyecto cuidadoso y compatible con los restos arqueológicos que aún se conservan. La puesta en valor de la zona monumental del teatro romano se complementará con la integración de los espacios adyacentes que envuelven la zona, como la Font dels Lleons, para ser un parque arqueológico estratégico que una la Part Alta de la ciudad con la Part Baixa.

 

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27 septiembre 2017 at 5:18 pm Deja un comentario

Encuentran una ciudad perdida hace 2.000 años fundada por Alejandro Magno

Qalatga Darband se encuentra en lo que por aquel entonces era Mesopotamia

El asentamiento ha sido encontrado en la región de Kurdistán. / British Museum

Fuente: DAVID JUSTO > Madrid  |  Cadena SER
26 de septiembre de 2017

Después de estar perdida durante más de 2.000 años, un grupo de investigadores del British Museum ha encontrado los restos de la antigua ciudad de Qalatga Darband junto al lago Dukan, en la región de Kurdistán (Irak). Esta ciudad, fundada por Alejandro Magno, fue un antiguo asentamiento fortificado por la que pasaba un activo tráfico de vino con el objetivo de calmar la sed del ejército de Alejandro Magno durante la guerra contra el rey persa Dario III.

Tal y como explica el arqueólogo John MacGinnis del Museo Británico a The Times, el grupo de arqueólogos ha encontrado en Irak, en lo que en aquél entonces era Mesopotamia, restos de un edificio cuadrado que pudo haber sido un fuerte y bloques de piedra califa que pudieron haber sido utilizados como bases para prensas de vino o aceite.

«Una ciudad bulliciosa»

El arqueólogo explica, a pesar de que reconoce que es temprano para sacar conclusiones, que Qalatga Darband fue una ciudad bulliciosa que se convirtió en un paso fundamental entre los actuales Irak e Irán. Bajo su punto de vista, este asentamiento, que habría sido fundado el 331 a.C., pudo contar con una importante industria vinícola.

 

De hecho, un gran número de soldados y comerciantes visitaban la aldea para beber vino y aprender más sobre los antiguos filósofos que acudían a los comercios de esta localidad.  Se estima que el asentamiento llegó a estar compuesto por más de 3.000 personas.

Descubierto en plena guerra fría

Durante la excavación, el grupo de arqueólogos ha descubierto un gran número de tejas y estatuas en el asentamiento. De hecho, se cree que las figuras encontradas representan a los dioses griegos Perséfone y Adonis. Al mismo tiempo, el equipo también ha encontrado monedas en las que se muestra al rey Orodes II, que gobernó entre el 57 y el 37 a.C. Por lo tanto, el asentamiento se mantuvo durante varios siglos.

No se volvió a saber nada sobre esta localidad hasta que un satélite espía lo descubrió en plena guerra fría. Uno de los satélites, mientras sacaba fotos en la región de Kurdistán, en Irak, detectó diversas marcas en los cultivos visibles, lo que señalaba la existencia de un posible asentamiento.

Parte del asentamiento. / British Museum

Trabajarán sobre el terreno hasta 2020

Dado que los militares nunca llegaron a interesarse en las ruinas, los arqueólogos no pudieron trabajar con estas fotografías hasta 1996, cuando se desclasificaron oficialmente. Fue entonces cuando el equipo de arqueólogos del Museo Británico decidió investigar el terreno. No obstante, la guerra que asoló el país impidió realizar el trabajo, por lo que tuvo que esperar hasta el final de la misma para proceder con su trabajo.

Desde entonces, y hasta el año 2020, el grupo de investigadores trabaja sobre el terreno con el objetivo de desenterrar los secretos de esta ciudad perdida que esconde un gran número de secretos.

 

26 septiembre 2017 at 5:01 pm Deja un comentario

El Museo Arqueológico Nacional expondrá el ‘águila bicéfala’ romana del MARQ

La mano de bronce romana que empuña una espada con una excepcional águila de dos cabezas hallada en 2015 en el yacimiento de Lucentum (antigua Alicante) será una de las invitadas de la exposición antológica del Museo Arqueológico Nacional (MAN), en Madrid, por sus 150 años de historia.

La mano de bronce romana que empuña una espada con una excepcional águila de dos cabezas, propiedad del Museo Arqueológico Provincial (MARQ), será expuesta en el Museo Arqueológico Nacional. EFE/Diputación Alicante

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA
25 de septiembre de 2017

Alicante, 25 sep (EFE).- Propiedad del Museo Arqueológico Provincial (MARQ) de la Diputación de Alicante, esta pieza es singular en el mundo porque se trata de la única águila bicéfala hallada de la época romana, lo que doce años después de su descubrimiento sigue siendo un auténtico misterio para los arqueólogos.

Con el título «El poder del pasado», la antológica del MAN se inaugurará el próximo 3 de octubre (hasta el 1 de abril de 2018) y el ‘águila bicéfala’ se unirá a un centenar de obras procedentes de sesenta instituciones y centros culturales de todo el país, según un comunicado de la Diputación.

Esta mano romana de Lucentum data del siglo I d.C. y es la única parte que se ha conservado de una escultura erigida a un emperador ataviado de militar (se desconoce de quién), y se ha salvado de la refundición durante los siglos posteriores por, probablemente, su valor como talismán.

Por su incalculable valor y singularidad, ya ha sido exhibida en la Sala del Trono (o de San Jorge) del prestigioso museo Hermitage de San Petersburgo (Rusia) con motivo del año ‘España en Rusia’ en 2011, y posteriormente también en el Drents Museum de Assen (Holanda).

Ha sido estudiada por el director técnico del MARQ, Manuel Olcina, quien la ha presentado a la comunidad científica en congresos especializados de España y Alemania.

Fue descubierta el 23 de marzo de 2005 (un Miércoles Santo) en una excavación dirigida por Olcina y Rafael Pérez Jiménez (arquitecto de la Diputación y responsable de la conservación del yacimiento) al frente de un equipo formado por arqueólogos, restauradores, dibujantes, topógrafos, encargados y peones, aunque los que tuvieron la fortuna de toparse ese día con la pieza y extraerla fueron los arqueólogos Antonio Guilabert y Eva Tendero.

Su aparición supuso una pequeña gran revolución ya que hay numerosos ejemplos en la cultura romana de águilas (a menudo para presentar a la legión o al dios Júpiter) de una cabeza, pero nunca de dos.

Al principio, una parte de la comunidad científica dudó de su autenticidad, pero la incredulidad fue dando paso a la sorpresa y a su puesta en valor a medida que avanzaban los procesos de estudio, validación, publicación y comunicación en congresos internacionales.

Los expertos se afanan desde entonces en tratar de descubrir el motivo por el cual el taller donde se fabricó, seguramente en alguna provincia de la actual Italia, Grecia o Turquía, escogió un águila bicéfala, ya que no hay «explicación ni paralelos».

Ante la falta de evidencias científicas que desentrañen la incógnita, se especula que las dos cabezas puedan simbolizar Oriente y Occidente, que representen dos poderes o dos legiones distintas.

Un águila bicéfala protagoniza el escudo de Rusia, pero no proviene de los romanos sino de la caída del imperio Bizantino, momento en el que los zares heredaron esta simbología.

Los bizantinos, a su vez, habían tomado el águila bicéfala de los Selyúcidas musulmanes turcos y el único antecedente de este símbolo se encuentra en la civilización Hitita (dos mil años antes en la misma zona), aunque sin una aparente conexión directa.

De 6.110 gramos, 35 centímetros de largo y 11,2 de ancho, otra aportación de la mano de Lucentum es que el característico gesto de los dedos del emperador, sujetando el pomo de la espada para que la hoja repose en el antebrazo, ha facilitado saber que era precisamente una espada lo que habrían llevado en un principio otras manos romanas halladas con la misma disposición pero que se han encontrado vacías, como la estatua acorazada de Sancti Petri (Cádiz), del siglo I-II a.C.

La pieza se encontró a un metro de profundidad del Foro y, por los restos de su estrato, se cree que había sido colocada sobre una puerta como elemento de protección y mágica.

 

26 septiembre 2017 at 4:57 pm Deja un comentario

«Los políticos que leen a Platón nunca serán corruptos», afirma Andrea Marcolongo

La joven escritora italiana publica ‘La lengua de los dioses’, una de las revelaciones de la temporada literaria en su país con más de 100.000 ejemplares vendidos

Andrea Marcolongo.

Fuente: ÁLVARO SOTO > Madrid  |  Diario SUR
25 de septiembre de 2017

No corren buenos tiempos para el griego clásico, en una situación peor incluso que el latín. El idioma que hablaba Aristóteles prácticamente ha desaparecido del sistema educativo y en la calle se considera inútil, sobre todo respecto a los conocimientos considerados ‘útiles’, como los tecnológicos. Por eso resulta casi subversivo reinvindicarlo con la pasión con la que lo hace la joven escritora italiana Andrea Marcolongo (Milán, 1987), que publica en España ‘La lengua de los dioses’, que se ha convertido en uno de los libros revelación de la temporada literaria en Italia, con más de 100.000 ejemplares vendidos.

«El griego es parte de nuestra forma de vivir y nos da una visión del mundo. Aprenderlo nos enseña a enfrentarnos a la diversidad y, sobre todo, en tiempos como estos en que todos los que no piensan como nosotros son considerados enemigos, nos ofrece un elemento de unión», explica con pasión Marcolongo. La autora admite que el idioma, al principio, resulta difícil para los estudiantes, pero recuerda que en la etapa del colegio, el paso más duro es el de niño a adulto, y en eso el griego ayuda a aprobar «la asignatura de vivir».

Pero no solo los escolares deben acercarse al griego clásico; también los adultos y, sobre todo, los que tienen en sus manos los destinos de la sociedad. Marcolongo cree que «un político que lee a Platón nunca será corrupto». Los textos del filósofo «están llenos de lógica, que es algo que falta en nuestra sociedad», opina la autora, que recomienda, para empezar en el idioma, las lecturas de la Iliada y la Odisea de Homero.

 

26 septiembre 2017 at 7:35 am Deja un comentario

Sale a la luz en el centro de Turín un mosaico del siglo II que representa el mito de Acteón

Fuente: FEDERICO PARODI  |  La Repubblica
25 de septiembre de 2017

Un mosaico del siglo II d.C. que representa el mito griego de Acteón. Es el último hallazgo en el Quadrilatero Romano de Turín, salido a la luz durante la restauración del convento de Sant’ Agostino. Se encuentra en la esquina de la Via Santa Chiara y la Via delle Orfane, dentro de una domus abierta a un peristilo. En palabras de Luisa Papotti, superintendente para los Bienes Arquitectónicos y Culturales de la Región del Piamonte «es un hallazgo de gran valor y dignidad que demuestra que en este rincón de la ciudad vivían personas ricas».

En la mitología griega Acteón es un cazador: durante una partida de caza ve a Diana desnuda mientras se baña con sus ninfas. La diosa, señora de los bosques y protectora de los animales salvajes, se enoja y transforma a Acteón en un ciervo. En la parte central del mosaico el cazador está representado ya con los cuernos, señal de que la metamorfosis está en proceso. En la mano tiene una maza con la que está combatiendo con sus propios perros, que no lo reconocen ya como su amo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

25 septiembre 2017 at 8:35 pm Deja un comentario

Heródoto, el historiador viajero

Nacido en la ciudad jonia de Halicarnaso, Heródoto concibió la historia como una investigación personal y una exploración de otras culturas, incluidas las de los pueblos «bárbaros».

El padre de la historia. Heródoto de Halicarnaso describió el mundo y los acontecimientos que marcaron su época en su Historia, una magna obra que siglos después fue dividida en nueve libros. Aquí en un busto  en el Museo Metropolitano de Nueva York. ESCULTURA: MMA / RMN-GRAND PALAIS

Fuente: CARLOS GARCÍA GUAL  |  NATIONAL GEOGRAPHIC
25 de septiembre de 2017

Homero, el autor de la Ilíada y la Odisea, comienza sus poemas invocando a la «Musa divina» como inspiradora de su obra; Heródoto, en cambio, pone su nombre propio en la primera línea de su relato, escrito no en verso, sino en prosa. Esa firma personal sirve como garantía de la veracidad de su testimonio y de su narración, como harán otros dos cronistas, Tucídides y Jenofonte.

En ese inicio encontramos también la palabra que denominará para siempre a este nuevo género de escritura: historia. El relato que presenta Heródoto es el resultado de su investigación personal (apodexis historíes). Enseguida nos advierte de que no pretende contar mitos de los dioses y héroes antiguos, sino «los hechos de los hombres». Pero hay algo en su gran proyecto narrativo en lo que coincide con los poetas épicos: escribe para salvar del olvido el recuerdo de gestas admirables. Conviene fijarse bien en las líneas iniciales de ese relato histórico pionero, tan extenso y de largo aliento, que esboza su programa de clara novedad: «Ésta es la exposición de la investigación de Heródoto de Halicarnaso, a fin de evitar que, con el tiempo, caigan en el olvido los hechos de los hombres y que las gestas importantes y admirables realizadas tanto por griegos como por bárbaros, y de manera particular el motivo por el que lucharon unos contra otros, queden sin gloria».

Heródoto quería explicar las causas de la gran confrontación que conocemos con el nombre de guerras médicas

En este prólogo, escrito sin duda al concluir su extensa obra, subraya un doble objetivo: referir las grandes gestas tanto de griegos como de no griegos –bárbaros– y, en segundo lugar, explicar las causas de la tremenda guerra entre unos y otros, la gran confrontación que conocemos con el nombre de guerras médicas (492-478 a.C.). En el texto de Heródoto, la palabra bárbaros no tiene ningún matiz despectivo, como sí tendrá posteriormente en Tucídides y otros autores clásicos. Heródoto admira el mundo abigarrado de «los bárbaros», sus hazañas y los grandiosos monumentos que erigieron.

Un hombre cosmopolita

Heródoto vivió aproximadamente entre los años 485 y 425 a.C. Es, por tanto, coetáneo del sofista Protágoras y del poeta trágico Sófocles. Consiguió gran renombre durante su visita a Atenas hacia 441 a.C. Allí fue invitado a leer con gran éxito algunos capítulos de su obra y recibió un premio importante por ello, un pago a sus elogios de la heroica lucha de los griegos, sobre todo de los atenienses, en defensa de la libertad.

Nacido en la ciudad jonia de Halicarnaso, de donde fue desterrado, pasó largo tiempo en la isla de Samos y luego se dedicó a viajar. Fue en Jonia donde surgieron los primeros filósofos, en ciudades como Mileto o Éfeso, urbes comerciales y abiertas al mar, siempre bajo la amenaza del vecino Imperio persa. Allí forjó Heródoto su carácter y su ánimo intrépido de amante de los viajes, curioso y tolerante, y tomó nota de las noticias frescas de lo que veía y lo que le contaban, como un buen reportero avant la lettre; no en vano, Ryszard Kapuscinski, uno de los mejores periodistas del siglo XX, lo vio como un guía ejemplar para viajeros a tierras lejanas en su libro Viajes con Heródoto.

La actual división de su larga obra Historia en nueve libros procede, seguramente, de los filólogos alejandrinos. Heródoto habla de lógoi, algo así como «tratados», cada uno con temática propia, reunidos en ese conjunto final. En el libro primero de su Historia, Heródoto trata del reino de Lidia, del fastuoso rey Creso y sus enormes riquezas, y de la conquista de este territorio por el rey persa Ciro. En el segundo libro nos habla de Egipto y sus maravillas. El tercero comienza con la conquista del país del Nilo por el persa Cambises y vuelve a las historias de Persia. El cuarto libro abarca dos lógoi: uno sobre Escitia (región situada en Asia Central) y otro sobre Libia.

Los libros siguientes relatan el conflicto bélico entre griegos y persas, episodio tras episodio. En el quinto enfoca las intrigas de los persas en Macedonia y los conflictos de las ciudades griegas, con noticias sobre las políticas de Esparta y Atenas. Los siguientes libros cuentan las dos guerras médicas: en el sexto, la expedición de Darío, que concluye con la victoria griega en Maratón; el séptimo evoca con intenso dramatismo las batallas decisivas, las de Termópilas y Maratón; en el libro octavo, la de Salamina, y en el noveno narra la de Platea. Todas ellas sellan la merecida victoria final de los griegos.

El primer reportero

Heródoto reúne noticias muy variadas de sus viajes y experiencias. No se basa para ello en textos escritos, no usa viejos archivos, sino que cuenta lo que ha visto y oído en sus largos viajes y, ya en la segunda parte, nos describe y comenta, como nadie antes, la guerra que decidió la libertad de Grecia, con especial referencia a la democrática Atenas. No sólo es el «padre de la historia», como lo definió Cicerón, sino también de la geografía e incluso de la antropología cultural. Nos ofrece una visión personal de su mundo, que exploró con enorme agudeza escuchando a informadores de distintos países a lo largo de sus itinerarios. Sus instrumentos fueron la mirada curiosa (ópsis), el escuchar a fondo (akoé) y la reflexión crítica sobre los datos recogidos (gnóme).

No sólo es el «padre de la historia», como lo definió Cicerón, sino también de la geografía e incluso de la antropología cultural

Los primeros libros de su Historia atestiguan esa faceta de viajero excepcional. Visitó Egipto, recorriendo el valle de Nilo hasta la primera catarata en Elefantina (Asuán), donde acababa el Egipto antiguo, a unos mil kilómetros del mar. También visitó Mesopotamia y nos ha dejado una descripción de la famosa Babilonia y las comarcas cercanas; tal vez llegara hasta Susa. Hacia el norte, visitó las colonias griegas a orillas del mar Negro, y más allá se internó en las praderas pobladas por los errabundos escitas, en la estepa ucraniana, hasta llegar cerca de la actual Kíev. Recorrió también el norte de África, pasando por la Cirenaica y la costa de la actual Libia. Recaló un tiempo en las ciudades griegas del sur de Italia y colaboró en la fundación de la colonia de Turios. Podemos suponer que deambuló por toda Grecia y visitó muchas islas del Egeo.

Nos habría gustado saber más de las andanzas del intrépido viajero. ¿Cómo viajaba? ¿En solitario y con mínima impedimenta? ¿A caballo? ¿Cómo pagaba sus gastos y dónde se albergaba? ¿Registraba sus encuentros e impresiones en apuntes en rollos de papiro? Algunas regiones que Heródoto recorrió estaban colonizadas por griegos –como la costa del mar Negro o el sur de Italia–. También en la costa norte de Egipto había comerciantes griegos, y en Persia, tal vez algunos mercenarios. Pero ¿y en la estepa escita, cuando remontó el río Dniéper viajando entre tribus bárbaras, o en el Alto Egipto? Por otra parte, parece que sólo conocía el griego (como era natural en los viajeros griegos de la época), así que en Egipto tuvo que recurrir a sacerdotes locales bilingües para que le interpretaran las inscripciones más o menos sagradas de los templos.

Heródoto era, indudablemente, un tipo excepcional en su curiosidad por lo exótico y en su admiración de lo extraordinario. Al recordar al sabio Solón cuenta que, tras su etapa como legislador en Atenas, partió de viaje «por afán de ver mundo» (theoríes héneken). Ese mismo «afán téorico» movía sin tregua a Heródoto, pero en él va unido a las ganas de narrar las cosas asombrosas que ha visto o que le contaron, y lo hace en un estilo muy claro, con descripciones y anécdotas de vivo colorido en escenarios muy variados.

Pionero de la antropología

Heródoto es también aquí el gran precursor de la pasión por las maravillas del milenario y enigmático Egipto, conocida luego como «egiptomanía»

Comparado con historiadores como Tucídides o Jenofonte, Heródoto se revela –sobre todo en los primeros libros– como un narrador divertido y fabuloso; después, cuando describe la guerra y sus contextos políticos, resulta más austero. Pero si nos detenemos en la lectura de la mitad inicial de su gran obra podemos admirar toda la variedad de sus observaciones. Es, con razón, muy conocido el libro segundo, dedicado a Egipto –que, desde tiempos de Homero, fue un país que siempre fascinó a los griegos y adonde viajaron famosos sabios como Tales, Pitágoras y más tarde Platón–. Fue Heródoto quien lo llamó «un don del Nilo».

Y, en efecto, comienza hablando del caudaloso río y de las teorías sobre sus lejanas fuentes en el centro de África, para describir luego las extrañas costumbres de sus gentes, así como algunos animales del variopinto bestiario egipcio, como el cocodrilo, el ibis y los gatos (por entonces, unos animales poco conocidos por los griegos). Asimismo trata de las colosales pirámides y de los dioses, sus templos, sus arcanos ritos y las historias asociadas a ellos; incluso narra cuentos curiosos, como el del ladrón de tesoros de pirámides, Rampsinito. Heródoto es también aquí el gran precursor de la pasión por las maravillas del milenario y enigmático Egipto, conocida luego como «egiptomanía».

Heródoto es así, en cierto modo, el primer antropólogo que explora mundos ajenos a su cultura. Abre ojos y oídos a las tradiciones de otros pueblos y elabora una pintoresca narración, una «historia» de horizontes lejanos, monumental y novelesca a ratos; se nos aparece como un viajero ilustrado fascinado por Oriente y Egipto, un pensador de extraordinaria amplitud de miras, tolerante y ameno.

Como otros historiadores griegos, Heródoto vivió desde joven en el exilio y compuso su magna obra desde él. Al igual que Tucídides, Jenofonte y Polibio, la experiencia del destierro le incitó a tender una mirada aguzada e imparcial sobre otras culturas, sin censuras morales ni partidismos patrióticos. Lo hizo con el hondo orgullo de ser un hombre libre y haber conocido la democracia, y de manejar la flexible lengua griega y afianzar, escribiendo en la joven prosa jonia, la tradición helénica del gusto por el diálogo en libertad y el examen crítico ante los hechos y las personas. Por eso, en los últimos libros de su Historia, exaltó la lucha heroica de los griegos por su independencia contra el gran ejército de los persas, llevados de continuo al desastre por reyes despóticos.

Desafiar al olvido

«Todo es azaroso en la vida humana», apunta en una sentencia; «La divinidad es envidiosa y perturbadora», dice en otra

Coetáneo y amigo de Sófocles, Heródoto mantiene una visión humanista y trágica de la historia universal, con esa mentalidad arcaica que veía a los humanos como seres «efímeros» de azaroso destino. Incluso el poderío y la ambición de los más grandes puede derrumbarse. «Todo es azaroso en la vida humana», apunta en una sentencia; «La divinidad es envidiosa y perturbadora», dice en otra. «No llames a nadie feliz hasta contemplar su último día», alecciona el ateniense Solón al riquísimo rey Creso, que recordará la frase al caer derrotado por el persa Ciro.

La divinidad abate a los orgullosos y premia a los justos, y castiga el exceso de soberbia, como hizo con Jerjes, al que ya Esquilo en su tragedia Los persas presentó como ejemplo de hybris (el arrebato pasional que lleva a los hombres a desafiar los límites impuestos por los dioses). Para Heródoto, el mundo se mueve bajo la mirada de los dioses, pero la providencia divina nos es extraña e imprevisible. El destino resulta trágico, y por ello vale la pena celebrar las gestas heroicas y las maravillas, e inventar, para siempre, la historia, es decir, un testimonio acreditado a favor de las glorias humanas desafiando las sombras del olvido.

 

25 septiembre 2017 at 7:13 pm Deja un comentario

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