Archive for 10 julio 2017

Vivir sin impuestos: La lección de la Antigua Grecia al mundo moderno

Los impuestos no eran obligatorios pero aún así los ricos siempre daban más de lo esperado, todo por el honor y la gloria

Fuente: Dominic Frisby  |  EL MUNDO
10 de julio de 2017

Imaginemos un impuesto progresivo o, en otras palabras, un impuesto que recae sobre aquellos que pueden pagar más. Que tiene como resultado que los ricos pagan de manera voluntaria más de lo que están obligados a pagar en lugar de intentar escaquearse. Un impuesto cuyo destino lo decide quien paga. Un impuesto que conlleva poca burocracia. Tenemos muchas cosas que agradecer a los antiguos griegos: las matemáticas, la ciencia, el teatro, la filosofía…Y a esto habría que añadir su sistema impositivo, o, más bien, la falta del mismo.

Los griegos situaron los impuestos en el terreno de la ética: la libertad o el despotismo de una sociedad se podía medir por su sistema impositivo. Deberíamos admirarlos no tanto por su manera de recaudar impuestos, sino por cómo no lo hacían. La renta no se gravaba. Las tasas no eran la manera en que los más pudientes compartían su riqueza con el pueblo. En su lugar, existía una alternativa voluntaria para hacerlo: la liturgia.

La palabra liturgia, del griego leitourgia, significa servicio público o el trabajo de la gente. La idea de la beneficencia estaba profundamente arraigada en la psicología de los griegos, lo cual tenía sus orígenes en la mitología. El titán Prometeo creó la Humanidad y fue su mayor benefactor, regalándole el fuego que había robado del monte Olimpo. La diosa Atenea dio a los ciudadanos el olivo, símbolo de la paz y la prosperidad, y de ahí viene el nombre de la ciudad de Atenas.

El filósofo Aristóteles desarrolló este tema. Su hombre magnífico donaba enormes sumas a la comunidad. Pero las personas pobres nunca podían llegar a ser magníficas porque no disponían de los recursos financieros para ello. En El arte de la retórica, Aristóteles planteaba que la verdadera riqueza consistía en hacer el bien, en dar dinero y regalos, en ayudar a la existencia de los otros. El físico Hipócrates, fundador de la medicina, también creía en la responsabilidad social: «Ofreced vuestros servicios de vez en cuando a cambio de nada, recordando un acto previo de beneficencia o una satisfacción presente. Y si existe la oportunidad de servir a un desconocido en apuros económicos, ofrecedle una asistencia completa», recomendaba a los doctores.

Puede que la ciudad necesitara algún tipo de mejora en su infraestructura, como por ejemplo un puente nuevo. O que hubiera una guerra en ciernes para la que urgía financiación. Quizás se hacía necesaria algún tipo de festividad. Entonces se apelaba a los ricos. No sólo se esperaba de ellos que pagaran el evento, sino también que lo llevaran a cabo: supervisarlo era su responsabilidad.

La idea subyacente era que los más acaudalados asumieran los gastos de la ciudad, dado que disfrutaban de una parte desproporcionadamente grande de la riqueza de la comunidad. Ni la ley ni la burocracia obligaba a tales contribuciones, sino la tradición y sentimiento público. La motivación de los liturgos era la beneficencia, un sentido del deber público y, sobre todo, la recompensa en forma de honor y prestigio. Si un encargo era llevado a cabo correctamente, la posición del patrón entre la élite a la que pertenecía, así como entre la gente corriente, se elevaría. Si bien en el periodo inicial de la antigua Grecia sólo los guerreros podían convertirse en héroes, más tarde los liturgos también optaron a dicho estatus actuando en el interés público y por el bienestar de los otros. El resultado fue que muchos comenzaron a donar más de lo que se esperaba de ellos, hasta tres y cuatro veces más, un fenómeno a años luz de la cultura actual de pagar tan poco como sea legalmente posible.

Los Juegos Panatenaicos fueron fundados por ciudadanos pudientes que los donaron a la ciudad, igual que sucedió con el Festival de Teatro de Dioniso. La coregía consistía en seleccionar, financiar y entrenar a equipos y artistas para participar en competiciones atléticas, teatrales o musicales en los muchos festivales religiosos de Atenas. Ser un corego era un honor. Muchos donaban más del mínimo exigido. Compartían tanto los elogios hacia sus atletas como los premios que estos recibían. Se erigían trípodes de bronce y monumentos -muchos de los cuales aún están en pie- en honor al corego que había patrocinado los mejores trabajos.

Muchos edificios de la antigua Grecia fueron también construidos por benefactores que competían por honor. Un ejemplo es el Stoa Poikile, Pórtico Pintado o Pórtico de Pisianacte, en Atenas, donde se enseñaba el estoicismo y se exponían pinturas y botines de guerra. Muchos de los trabajos de la Acrópolis, y es posible que incluso el Partenón, se financiaron mediante la liturgia. Aunque no hay evidencia sólida de esto último, el templo albergaba una escultura de culto criselefantina de Atenea, obra del escultor Fidias -que supervisó la construcción del Partenón-, y que llegó gracias a la liturgia (costó más que el propio templo).

La liturgia más prestigiosa e importante, y la más cara con diferencia, era la marina de guerra, conocida como trierarquía. Los trierarcas tenían que construir, mantener y operar un barco de guerra, un trirremo. Los trirremos representaban la principal fortaleza de la marina de Atenas, y mantenían las líneas comerciales libres de piratas. Dado que Atenas era un centro de comercio (de hecho, las tasas comerciales eran otra fuente de ingresos del gobierno), su papel era esencial. En muchos casos también se esperaba del trierarca que se pusiera al frente del barco, a menos que eligiera dejar la lucha en manos de un especialista pagando una concesión.

En Atenas había entre 300 y 1.200 liturgos, dependiendo de la necesidad (en tiempos de guerra el número aumentaba), y la clase litúrgica se renovaba constantemente. Por lo general los responsables de la liturgia eran voluntarios, aunque en ocasiones los nombraba el Estado. También había liturgias mayores y menores, según el patrimonio del liturgo.

No hay duda de que el sistema se explotaba en beneficio personal, concretamente político. Antes de convertirse en general de Atenas, Pericles dejó huella con la obra de teatro Los persas de Esquilo en Las grandes dionisíacas, una liturgia con la que demostró su espíritu benefactor. Su principal rival político, Cimón, hizo lo mismo, y regaló grandes porciones de su enorme fortuna personal ganándose así el favor del público.

Los liturgos que no querían participar se arriesgaban al escarnio público. Pero también había excepciones, concretamente aquellos con otras liturgias en marcha o que ya habían prestado servicios a la ciudad. Y existía la antidosis. Un liturgo podía argumentar que otro ciudadano era más rico que él y por tanto más capaz de asumir el peso económico de la liturgia. Ese otro ciudadano tenía entonces tres opciones: aceptar la liturgia, someterse a un juicio en el que un jurado dirimiría quién era más rico, o intercambiar patrimonio. Un sistema bastante efectivo para determinar cuán rico era alguien frente a lo que afirmaba serlo.

La belleza del sistema de la liturgia residía en que las obras públicas tendían a financiarse y ser dirigidas por gente con experiencia, más que por un funcionario estatal que se hacía menos responsable. Así toda la comunidad se beneficiaba tanto de la riqueza como de la experiencia personal del liturgo, sin burocracia ni intervención gubernamental. El trabajo tendía a hacerse bien porque este último se jugaba su reputación.

En esta era de los super ricos, quizás es hora de revivir la liturgia. Funcionó para los atenienses y podría funcionar también para nosotros.

Dominic Frisbyn es londinense y escribe sobre Economía. Es autor de ‘Bitcoin:¿el futuro del dinero?'(2014) y ‘Vida después del Estado (2013), así como el coautor de documental ‘Los cuatro jinetes'(2012). Publicado originalmente en Aeon Media. Síguelo en Twitter: @aeonmag

 

Anuncios

10 julio 2017 at 9:13 am Deja un comentario


Follow La túnica de Neso on WordPress.com
logoblog2.gif
Licencia de Creative Commons
Este blog está bajo una licencia de Creative Commons.

Twitter

Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

Tempestas

CALENDARIO

julio 2017
L M X J V S D
« Jun   Ago »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Archivos

Inscriptio electronica

Amici Chironis

Apasionados del mundo clásico

Suscríbete a esta fuente