Archive for 3 julio 2017

Descubierto el ingrediente secreto que explica la fuerza del hormigón de la antigua Roma

Científicos buscan la receta que usaban los romanos para construir sus puertos, algunos aún en pie

Extracción de muestras de un muelle del ‘Portus Cosanus’ en la costa toscana, construido hace más de 2.000 años. J. P. OLESON

Fuente: MIGUEL ÁNGEL CRIADO  |  EL PAÍS
3 de julio de 2017

“¿Quién se admirará bastante de la parte arruinada de ella [la Tierra] y por esto llamado polvo en las colinas de Puteoli para oponerse al reflujo del mar, y sumergido de inmediato se hace una piedra irrompible por las olas y más fuerte cada día…?” Así describía Plinio el Viejo las maravillas del hormigón romano en el año 79 de nuestra era. Durante siglos, Roma construyó sus puertos con una combinación de caemento, cal viva y materiales volcánicos que la ingeniería moderna tardó siglos en igualar. Ahora, geólogos e ingenieros buscan en los restos de los puertos romanos la fórmula exacta para el hormigón del futuro.

El hormigón moderno empieza a deteriorarse nada más echarlo al mar. La reacción con el agua salina le hace perder alcalinidad y carbonatarse. Hasta que dejó de usarse el hormigón armado, la química dictaba que, en unas décadas, lo que parecía sólida roca se disolvería como un azucarillo. Sin embargo, con todos los avatares de la historia y hasta de la orografía, aún quedan espigones, rompeolas o muelles de los puertos construidos por los ingenieros romanos hace 2.000 años.

“Contrariamente a los fundamentos del hormigón moderno basado en el cemento, los romanos crearon un hormigón que mejora con el intercambio químico abierto con el agua de mar”, explica la geóloga de la Universidad de Utah (EE UU), Marie Jackson, que lleva años buscando la fórmula del hormigón romano. Tanto entonces como ahora se usa un aglomerante. En la actualidad, la base es el cemento tipo Portland, compuesto por calizas y arcillas calentadas a más de 1.500º. Los romanos recurrían en especial a la cal viva, óxido de calcio. Como aglomerado, hoy se usan arenas y gravillas. Entonces, escombros de todo tipo.

Los romanos usaban cal como aglomerante y materiales volcánicos como aglomerado

Pero la clave está en el aliño. Antes de ellos, la construcción en las sociedades más avanzadas de entonces, como la griega, usaban una argamasa calcárea que al secar hacía de aglomerante. Ya fuera por casualidad, cercanía geográfica o ensayo y error descubrieron que los materiales volcánicos que usaban reaccionaban con el agua como lo hace hoy el cemento Portland. De hecho, como escribió Plinio el Viejo, aquel hormigón mejoraba con la exposición al agua marina.

Jackson y un grupo de colegas han usado tecnologías muy avanzadas para analizar muestras tomadas del interior de la estructura de dos puertos romanos y un espigón construidos entre el siglo I antes de nuestra era y el siglo I de esta. Las escanearon con microscopio electrónico, con el sincrotón que tiene el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (EE UU) y la técnica de espectroscopia Raman. Las piedras revelaron todos sus secretos.

“Pudimos identificar los diferentes minerales y las enigmáticamente complejas secuencias de cristalización a escala microscópica”, cuenta Jackson. Según los resultados de su investigación, publicada en la revista especializada, American Mineralogist, la cal, expuesta al agua marina, reaccionó con las cenizas volcánicas usadas en la mezcla de forma muy rápida. Pero lo que han comprobado también es que, tras agotarse la cal, se inició una segunda fase mucho más lenta.

Hormigón procedente de un espigón de la bahía de Nápoles de hace 2.000 años visto al microscopio electrónico. MARIE JACKSON

Ahora los protagonistas son dos minerales que ni habían sido descubiertos en tiempos de los romanos, la tobermorita y la phillipsita. En el hormigón marino romano, estos minerales forman finas fibras y placas que lo hacen más resistente y menos susceptible a la fractura. La tobermorita fue descubierta en el siglo XIX. En estado natural ha sido detectada en emisiones de algunos volcanes islandeses y, de forma artificial, también ha aparecido como subproducto de la reacción del hormigón usado en los cementerios nucleares con la roca.

Tanto la tobermorita como la phillipsita se usan hoy para elaborar los cementos especiales con los que hacer el hormigón masa (sin armazón) con el que se levantan los puertos actuales. El problema es que hay que quemar el mineral a muy alta temperatura. “Nadie ha creado tobermorita a 20º, excepto los romanos”, comenta Jackson.

Los puertos romanos se construían con las mismas cenizas volcánicas de la región de la actual Nápoles

Para el profesor de ingeniería de la construcción de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), Víctor Yepes, “el hormigón romano era mejor que el mal hormigón actual pero no superior al buen hormigón”. Sí reconoce que los romanos encontraron en la naturaleza unos materiales que la ciencia moderna tardaría siglos en igualar con el descubrimiento del cemento Portland.

Yepes también reconoce que los materiales volcánicos usados por los romanos son más ecológicos. La industria del cemento es responsable del 5% de las emisiones de CO2 que están detrás del cambio climático. Hasta llegar al hormigón hay que obtener el clinker (el polvo base del cemento) en grandes hornos que emiten doblemente: con la energía que necesitan para calentar las materias primas a más de 1.500º y como subproducto del propio cemento. Además, usan las cenizas de siderúrgicas y centrales termoeléctricas alimentadas con carbón como los romanos usaban las del Vesubio, alimentando sus propias emisiones.

Si se pudiera recrear la reacción fría del hormigón marino romano, la aportación de la industria cementera al calentamiento global se reduciría de forma significativa. En eso trabajan Jackson y otros, como el Departamento de Energía de EE UU. Aunque se han realizado experimentos en condiciones similares, usando agua de la bahía de San Francisco, y materiales volcánicos del oeste de EE UU, el hormigón obtenido aún no tiene las características del romano. Desvelados todos los ingredientes de la fórmula del hormigón romano gracias a la tecnología moderna, Jackson reconoce que lo que no han resuelto es “la preparación de las materias primas y los procedimiento”.

 

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3 julio 2017 at 8:24 pm Deja un comentario

Celso Rodríguez: «En la Domus del Mitreo contramos monedas romanas falsas»

Rodríguez espera que se pueda excavar la cabecera del mitreo, en el vestíbulo del Vicerrectorado

KIKE

Fuente: ENRIQUE G. SOUTO > Lugo  |  La Voz de Galicia
3 de julio de 2017

Hay momentos que marcan la vida profesional. En el caso del arqueólogo Celso Rodríguez la excavación del solar sobre el que se levanta el Vicerrectorado en Lugo fue un momento decisivo. La investigación puso al descubierto restos de una gran casa romana y de un mitreo. Desde entonces, una parte del trabajo del arqueólogo ha estado vinculado a este yacimiento y a su divulgación. La reciente actividad Noite na Domus do Mitreo sirvió como demostración del interés que despierta el yacimiento y de cómo se puede dar a conocer vinculado a otras manifestaciones culturales, en este caso la música. Rodríguez explica algunos de los datos aportados por las más recientes investigaciones de materiales hallados durante las excavaciones, y anuncia que comienza el estudio de los restos de cerámica.

-Cuando excavó este solar aparecieron restos de animales. ¿Qué se hizo de ellos?

-A partir de los estudios que hizo el profesor Carlos Fernández de los restos de fauna hemos podido determinar qué animales domésticos y de caza había en este entorno. Hemos podido reconstruir cómo pudo ser el banquete ritual mitraico. No se mataba el toro, pero se comía perdiz, conejo, porcino, vacuno. Esta investigación se llevó a cabo dentro de un estudio internacional con participación de Francia, Portugal y España. Esta investigación nos aportó datos acerca de cómo se sacrificaban algunos animales y de cómo se despiezaban. También del uso de algunos cornamentas, como la del corzo, para hacer candiles. Hay restos incluso de fauna marítima, lo que nos habla de rutas comerciales incluso desde el Egeo (encontramos ánforas procedentes de Rodas)

-De lo hallado en este yacimiento, ¿qué queda por estudiar?

-Ahora lo que nos falta por investigar es la cerámica. Se está trabajando en esto, se está elaborando una tesis doctoral. Vamos a estudiar la cerámica tanto de la vajilla común como de la fina. Con esto yo creo que podríamos dar por rematada la investigación de lo encontrado en este yacimiento.

-La numismática ya está estudiada…

-Sí. Incluso tenemos identificadas cinco monedas falsificadas de época romana. También hay monedas medievales y modernas. Sabemos incluso las cecas en las que se acuñaron, sobre todo en Zaragoza, en Roma y en Constantinopla. También tenemos estudiada la producción de vidrios representada por cuencos, botellas, etcétera.

-Desde el punto de vista de la difusión académica del Mitreo, ¿qué se hace?

-Hemos empezado a participar en congresos. Yo estuve en el de Mérida. Por mi parte, estoy colaborando con investigadores portugueses. El de Lugo es uno de los grandes referentes en todas las tesis que sobre el tema mitraico se están elaborando.

-¿Qué tiene de especial el mitreo de Lugo?

-Pues que tiene arquitectura y epigrafía. En lo que fue Hispania hay cuatro o cinco pero con arquitectura, epigrafía y tan definidos cronológicamente, con todo eso, prácticamente no hay.

-Y aún queda la esperanza de que nuevas excavaciones aporten más datos relevantes…

-Esperemos que en el futuro haya la posibilidad de excavar la cabecera del mitreo que está bajo los que es el vestíbulo del edificio del Vicerrectorado.

-La casa romana en la que está el mitreo sufrió numerosos cambios a lo largo del tiempo…

-Sí. Con las visitas del programa Noite na Domus do Mitreo fue posible explicar esa evolución de una manera que yo creo que resultó muy atractiva. La casa es anterior a la construcción de la Muralla y fue demolida en parte para levantarla. La evolución se puede interpretar por los restos de los pavimentos, de los muros maestros, de la tabiquería, de la argamasa de arcilla y de cal hidráulica.

Excavación. Se inició en 1999 y puso de manifiesto un gran yacimiento arqueológico.

La evolución de la casa romana. Se levantó sobre los restos de otra. El mitreo fue detruido alrededor del año 350.

 

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3 julio 2017 at 10:45 am 1 comentario

El arte de Palmira resplandece en Italia

Una exposición en el Museo de Aquilea, con esculturas, mosaicos y relieves funerarios, difunde la importancia de un patrimonio cultural único en peligro

Estela del siglo I d.C. Museo Arqueológico Nacional de Aquilea

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES   |  ABC
3 de julio de 2017

Palmira, una joya de arte que los terroristas de Daesh quisieron destruir, resplandece en una exposición en Italia, la primera en Europa dedicada a la ciudad siria después de su destrucción por el terrorismo fundamentalista. Con el título «Caras de Palmira en Aquilea», una treintena de esculturas, mosaicos y monumentos funerarios, además de fotografías, se exponen hasta el 3 de octubre en el Museo Arqueológico Nacional de Aquilea, antigua ciudad romana en la provincia de Udine, al norte de Italia.

La muestra pretende difundir la importancia de un patrimonio cultural único en peligro, y contiene además un valor simbólico, uniendo la cultura de dos ciudades: Palmira, fértil «reina del desierto», colonia romana, donde se hablaba griego, arameo y latín, centro estratégico de intercambio de especias, incienso, piedras preciosas, mirra y seda; y Aquilea, fundada por los romanos en el 181 a.C., nacida como muralla contra las poblaciones guerreras que llegaban desde los Alpes y del Este, ciudad multilingüe y mercantil. Palmira y Aquilea, dos ricas ciudades antiguas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, dialogan a pesar de la distancia geográfica, mediante obras maestras de la exposición.

Diálogo cultural

Relieve funerario con el retrato de Batmalku e Hiran – MUSEO NACIONAL DE ARTE ORIENTAL DE ROMA

En ambas ciudades, con sus contextos diversos desde el punto de vista étnico y cultural, hay afinidades, como la tolerancia y convivencia entre religiones y culturas. Por ejemplo, el altar dedicado al sol, prestado por los Museos Vaticanos, representa el traslado, en el siglo I d.C., de una comunidad de Palmira a Roma, tan ligada a sus propias divinidades que las honran también en Italia. Por otro lado, el retrato de Batmalku e Hiran, procedente del Museo Nacional de Arte Oriental de Roma, representa una madre con su hijo. Los relieves de Palmira dan mucha importancia a los afectos familiares, evidenciados en las inscripciones en arameo.

En el museo de Aquilea, que aporta ocho obras propias a la exposición, se confrontan, sobre todo, relieves funerarios con retratos de difuntos, en solitario o en pareja, revelando papeles sociales, modas y tendencias de la propia época, desde el primero hasta el cuarto siglo después de Cristo. Las diferencias estilísticas entre el arte de Palmira y Aquilea son notables, aunque se intentaba una autorrepresentación común en todo el imperio romano. En Aquilea, zona norte del Adriático, donde los sepulcros se disponían de forma regular a lo largo de las vías de salida de la ciudad, se impone un estilo minimalista, más esquemático, al representar la fisonomía de los difuntos. En cambio, el estilo en Siria es diverso: los retratos femeninos de Palmira se ilustran con los mínimos detalles, con collares y anillos en todos los dedos.

Foto histórica de las ruinas de Palmira – © Elio Ciol

Una difícil reconstrucción

La gran pregunta que todo el mundo se hace hoy es si ese gran patrimonio artístico de Palmira se puede reconstruir. El arqueólogo Paolo Mattiae, gran experto de la Siria antigua, donde excavó durante medio siglo, descubridor de la ciudad de Ebla, al norte de ese país, cree que será posible la reconstrucción, aunque lo ve complicado. «Las últimas noticias del director general de arqueología en Siria dicen que los restos arqueológicos no han sido pulverizados; el 70% está intacto, el otro tercio está en gruesos fragmentos que permitirán su restauración», afirma Mattiae, aunque reconoce que «será muy difícil. Toda reconstrucción es un negocio».

La exposición de Aquilea refleja la «limpieza cultural» que ha hecho el terrorismo islámico, según Irina Bokova, directora general de la Unesco. En efecto, guerras y devastaciones naturales han destruido el patrimonio artístico de poblaciones mundiales a lo largo de la historia. Pero nunca se había visto en tiempos recientes el sistemático intento de eliminar al enemigo con la destrucción de su propia cultura y su patrimonio artístico. Tiene su lógica perversa la destrucción de un patrimonio arqueológico de un país: con la destrucción de monumentos y obras de arte de una población, se le priva de su identidad y se le golpea en el corazón. Por eso, el patrimonio de lugares de Siria bajo el control de los fundamentalistas islámicos sigue siendo destruido.

De ahí que al contemplar esta bella exposición, hay quien recuerda una reflexión de Albert Camus, premio Nobel de Literatura en 1957: «Sin cultura y la relativa libertad que de ella se deriva, la sociedad, aunque fuera perfecta, sería una jungla. He aquí el por qué toda auténtica creación es en realidad un regalo para el futuro».

 

3 julio 2017 at 10:38 am Deja un comentario

Calígula, el hombre que quiso tocar la luna

Mario Gas estrena en Mérida la obra de Albert Camus, interpretada por Pablo Derqui y que indaga en el existencialismo y la arbitrariedad del poder

Mónica López y Pablo Derqui, en el ensayo de ‘Calígula’, el pasado jueves en el Teatre Nacional de Catalunya. JUAN BARBOSA

Fuente: ROCÍO GARCÍA > Barcelona  |  EL PAÍS
2 de julio de 2017

Solo tres días de ausencia y el emperador Cayo reaparece como el tirano Calígula. Hay un empeño colectivo por creer que esa transformación surge del dolor ante la muerte de su gran amor clandestino, Drusila, hermana y amante. Calígula está, sin embargo, noqueado por otros dolores. Es de noche cuando por fin aparece abstraído y conmovido. “El amor no es nada. Quiero la luna en mis manos”, grita. Es el alarido de un hombre poderoso pero infeliz y desesperado, que siente la necesidad de lo imposible y la búsqueda de lo absoluto, que quiere tocar con sus manos la luna y que se debate en una melancolía extrema que le llevará a desear y cumplir con su propia muerte.

Mario Gas indaga con Calígula, una de las piezas teatrales clave de Albert Camus, en el existencialismo, la finitud de la existencia y la arbitrariedad del poder. Protagonizada por Pablo Derqui, Calígula es uno de los grandes montajes que acogerá este año el Festival de Teatro Clásico de Mérida que se inaugura el próximo miércoles. El espectáculo se representará en el escenario romano del 12 al 16 de julio para viajar luego al Festival Grec, de Barcelona, a finales de mes. A Pablo Derqui le acompañan en el reparto Mónica López, Borja Espinosa, Pep Ferrer, Pep Molina, Anabel Moreno, Ricardo Moya, Bernat Quintana y Xavier Ripoll.

Es el primer día de ensayos en el Teatre Nacional de Catalunya, antes del desembarco a cielo abierto en Mérida, y director y actores se van adaptando y midiendo en el nuevo escenario, una hermosa plataforma inclinada, inspirada en un edificio de la época fascista italiana, en la que se reflejará ese gong del que hablaba Camus y el enorme espejo en el que cada uno irá enfrentando su propia imagen.

“Ojo”, advierte Mario Gas, “este Calígula no es solo el retrato de un tirano y un déspota, de un emperador que gobernó desde el año 37 hasta el 41. Es evidente que es la encarnación de un poder químicamente malo, pero no es un déspota en sí mismo. Es el reflejo de la sociedad que le rodea. Lo fácil es decir que Calígula era un loco o un esquizofrénico. Lo que late debajo de este personaje es un estado de ánimo profundo, una melancolía que le lleva a reconocer su equivocación absoluta”. Estrenada en 1945, Calígula recoge, en palabras de su director, todo el compromiso y la especulación sobre el poder, la caducidad del amor, la corrupción y las castas, la insatisfacción humana y la reflexión sobre el existencialismo que invade la literatura de Albert Camus. “Con el Calígula de Camus se da paso a toda una serie de arquetipos de tiranía, monstruosidad y arbitrariedad que hemos conocido a lo largo de la historia”, añade Gas (Montevideo, Uruguay, 1947).

No es una crónica histórica, sino un exhaustivo recorrido en torno a la reflexión de la existencia. El propio Camus sugirió en sus acotaciones que no aparecieran tocas romanas y que la obra se pudiera representar bajo cualquier contexto histórico, excepto con el Imperio Romano. Es así un montaje que se despega de los hechos reales para establecer un arquetipo de una actitud existencial, vital y torcida muy determinada. “No olvides que su voluntad es la de cambiar el mundo”, advierte el director a Pablo Derqui, en pleno combate en el escenario con ese energúmeno e iluminado emperador que somete al terror a sus patricios y a su pueblo. Es la segunda vez que Derqui trabaja con Mario Gas, tras su encuentro hace ocho años con La muerte de un viajante, de Arthur Miller. Se tenían ganas. Derqui asegura que Mario Gas es un hombre de teatro “con mayúsculas”, y este asegura que un personaje como Calígula “necesita de un actor muy versátil, capacidad de cambio y potencia interpretativa”.

Pablo Derqui (Barcelona, 1976) se estrena con este montaje en el teatro romano de Mérida, todo un icono en la dramaturgia clásica, en el que Calígula ha sido representado seis veces desde 1963. La inquietud del actor por el escenario va a la par de las ganas y la fascinación. Las mismas con las que se enfrenta a Calígula, un personaje mítico por el que han pasado grandes actores. “Es verdad que la lupa puede ser algo más cruel, pero los miedos a la hora de hacer un papel de estas dimensiones más que bloquearme me alientan”, asegura el actor en un descanso del agotador ensayo. Ha salido a fumar a la calle y a beber agua antes de explicar que la felicidad para Calígula es solo un velo. “Ante la disfunción de que el amor no es nada, de que todo es mentira, que nada dura y que la muerte llega cuando llega, este emperador poderoso se va encaminando a un lento suicidio. Su gran error fue que acabó negando al hombre y al mundo y eso le llevó a negarse a sí mismo. Es su final”, reflexiona el actor.

Y si no puede alcanzar la luna, ¿para qué sirve la existencia? Para nada, como el amor. Calígula, convencido de que ha escrito su vida con renglones torcidos, busca así a gritos a su propio verdugo, a alguien que acabe con él. “Todavía estoy vivo”, advierte ya herido de muerte. Una clara advertencia vital de que todo sigue.

Siete montajes en el gran teatro romano

La 63ª edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, la sexta que gestiona y dirige Jesús Cimarro, acogerá entre el 5 de julio y el 27 de agosto un total de siete montajes teatrales que se representarán en el teatro romano de la ciudad extremeña, un majestuoso escenario al aire libre de 50 metros de embocadura y un aforo para 3.000 personas.

La Orestiada, dirigida por José Carlos Plaza. Esta tragedia de Esquilo, en versión de Luis García Montero, contará en el reparto con Ana Wagener, Roberto Álvarez y Amaia Salamanca, entre otros. Del 5 al 9 de julio.

Calígula. La obra de Albert Camus está dirigida por Mario Gas y protagonizada por Pablo Derqui junto a Mónica López . Del 12 al 16 de julio.

Troyanas. Carme Portaceli, actual responsable del Teatro Español, dirigirá esta obra de Eurípides en versión de Alberto Conejero. En el reparto figuran, entre otros, Aitana Sánchez Gijón y Ernesto Alterio. Del 19 al 23 de julio.

Séneca. Obra de Antonio Gala, en versión y dirección de Emilio Hernández. Interpretada por Carmen Linares, Antonjio Valero, Diego Garrido y otros. Del 26 al 30 de julio.

La Bella Helena. De Jacques Offenbach. Dirigida por Ricard Reguant y protagonizada por un largo reparto, en el que figuran, entre otros, Rocío Madrid, Cata Munar o Pablo Romo. Del 2 al 6 de agosto.

La comedia de las mentiras. Inspirada en la obra de Plauto, este montaje cuenta en la dirección con Pep Anton Gómez y en la actuación con Pepón Nieto, María Barranco o Paco Tous. Del 9 al 15 y del 18 al 20 de agosto.

Viriato. De Florián Recio. Dirigida por Paco Carrillo e interpretada por Fernando Ramos, Jesús Manchón o Juan Carlos Tirado. Del 23 al 27 de agosto.

 

3 julio 2017 at 10:32 am Deja un comentario


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