Archive for 22 mayo 2017

El favorito de los Papas en Roma

Bernini dejó en el siglo XVII en las calles y los templos romanos obras maestras de exaltada tensión barroca. De Villa Borghese al Vaticano, una ruta escultórica

Fuente: DAVID TORRES  |  EL PAÍS
22 de mayo de 2017

La mujer grita, pero su voz no se oye. La mujer corre sin moverse del sitio, lleva siglos parada en su metamorfosis, cabellos cuajados de ramas, hojas tiernas brotando de los dedos, una rodilla fundida en una corteza de árbol. El hombre la alcanza justo en el momento de perderla, una pareja condenada por los siglos de los siglos a tocarse y no tocarse. Hay muchas maneras de decirlo, pero en realidad no hay ninguna manera: quizá la belleza se encuentre más allá de las palabras. Un deseo truncado, un mito trágico, un intento de violación, un bloque de mármol blanco resuelto en energía pura.

JAVIER BELLOSO

Estoy de pie en una sala de la Galería Borghese, en Roma, solo e indefenso ante el Apolo y Dafne de Bernini, rodeado de docenas de turistas y solo ante la eternidad, sin poder hacer nada. He visto antes este bloque escultórico docenas de veces, en fotografías, en documentales, en ilustraciones de libros de arte, pero realmente nunca lo había visto. Garcilaso lo anticipó en un soneto que leí por primera vez hace treinta y tantos años: A Dafne ya los brazos le crecían… Pero nada, ni Garcilaso, ni Ovidio, ni los bancos de imágenes, ni las guías de viaje, me había preparado para la experiencia de primera mano; nada puede compararse realmente a esta conmoción, a esta explosión de luz, al momento exacto en que una piedra cobra vida.

David no está detenido en el combate, sino que arquea su cuerpo un segundo antes de lanzar la piedra

Roma merece un viaje por muchos motivos, y entre esos motivos siempre estará Bernini. La presencia del gran escultor y arquitecto napolitano en calles, iglesias y museos es uno de los sellos distintivos de la Ciudad Eterna, como también lo son Bramante, Miguel Ángel o Caravaggio. Si se escoge el orden cronológico, el recorrido por la Roma de Bernini bien puede empezar por la Galería Borghese. Allí se alzan cuatro de las primeras grandes esculturas de Gian Lorenzo Bernini (1598-1680), cuatro obras maestras que realizó cuando solo era un joven que trabajaba a las órdenes del cardenal Scipione Borghese. El Eneas, Anquises y Ascanio parece un verso de Virgilio puesto en pie. En El rapto de Proserpina, los dedos de Plutón se hunden para siempre en la carne de mármol. Con su David, Bernini se atrevió a seguir los pasos de Miguel Ángel: el pastor ya no está detenido en el momento previo al combate, sino que estira la honda entre sus brazos mientras que arquea el cuerpo un segundo antes de lanzar la piedra. Ese es el momento en el que se instala el arte de Bernini, pleno de tensión, barroco hasta el tuétano.

El Pulcino della Minerva, en Roma. FRANZ-MARC FREI

El reloj de arena

Bernini fue el artista favorito de los Papas durante el siglo XVII, y de las muchas obras que atestiguan su talento como arquitecto destaca la iglesia de Sant’Andrea al Quirinale, una asombrosa síntesis de curvas y elipses. En el Vaticano, Bernini diseñó la plaza de forma oval con dos semicírculos ante los que se levanta la columnata rematada con una balaustrada adornada con las figuras de 140 santos. En el interior del templo, bajo la cúpula, realizó el inmenso baldaquino de bronce con sus prodigiosas columnas salomónicas. También proyectó la decoración de los cuatro pilares que sustentan la cúpula en forma de nichos que albergan cuatro enormes esculturas, una de las cuales, San Longinos, es obra suya. El Vaticano guarda también una de sus últimas obras: el sepulcro de Alejandro VII, una majestuosa alegoría donde la figura de la Muerte, agazapada bajo un cortinaje de mármol sanguinolento, muestra un reloj de arena con el tiempo que se acaba.

En la plaza Navona, Bernini aprovechó el encargo del papa Inocencio X para levantar la fuente más fastuosa e impresionante de Roma —y en ninguna otra ciudad del mundo hay tanta competencia—. Coronada por un obelisco egipcio, festoneada de animales y vegetales petrificados, la Fontana dei Quattro Fiumi es una monumental alegoría de los cuatro ríos más grandes conocidos en la época: el Nilo, el Ganges, el Danubio y el Río de la Plata. La otra gran fuente de la plaza, la Fontana del Moro, sigue un diseño de Giacomo della Porta, pero fue Bernini quien esculpió la estatua central. No muy lejos, casi junto al Panteón, se encuentra el Obelisco della Minerva, cuyo pedestal en forma de elefante también es de Bernini.

Si la temática mitológica encumbró a Bernini en sus comienzos, fueron dos encargos religiosos los que representan la cúspide de su arte en su madurez. El Éxtasis de la beata Ludovica Albertoni, en la iglesia de San Francesco a Ripa, una composición horizontal de una ternura insoportable en la que los pliegues de los ropajes son caricias; el Éxtasis de Santa Teresa, en la iglesia de Santa Maria della Vittoria, una obra sublime en la que asistimos a la transverberación de la santa desde lejos, casi a escondidas. Nuevamente las fotos nos engañan con detalles sacados a través de teleobjetivos y a los que no tenemos ningún derecho. La Santa Teresa está hecha para asomarse a ella de puntillas, de igual modo que en Apolo y Dafne hay que girar en torno a la estatua para ver a la mujer floreciendo, las ramas brotando, el instante exacto de la metamorfosis. Ese instante, el de la transfiguración, es el que se atrevió a esculpir Bernini, un artista que plasmó a la mujer acosada, zarandeada, desgarrada, raptada, extasiada en luz, en amor, en árboles, en vida.

David Torres es autor de la novela Todos los buenos soldados (Planeta, 2014).

 

22 mayo 2017 at 8:04 pm Deja un comentario

Una guía desvela los secretos del acueducto romano de Gades

Una guía editada por la Universidad de Cádiz (UCA), en colaboración con la Junta de Andalucía, permite descubrir todos los secretos aún existentes del acueducto que en época romana llevaba agua desde los manantiales de Tempul hasta la antigua Gades.

Foto: UCA

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA

Cádiz, 22 may.- El acueducto romano de Gades es una compleja obra hidráulica, de una longitud aproximada de 75 kilómetros, que investigadores de la Universidad de Cádiz, coordinados por el profesor Lázaro Lagóstena, vienen estudiando desde el 2014, gracias al proyecto AQVA DVCTA.

Se trata de una iniciativa centrada en actuaciones para la valorización patrimonial, económica y social del acueducto romano de la sierra a Gades, que incluye diferentes tareas arqueológicas de prospección, limpieza, levantamientos topográficos y fotogrametría en varios de los tramos del acueducto, según la Universidad

Fruto de todo este trabajo y, con la idea de dar a conocer buena parte de los resultados del proyecto, ha nacido la publicación ‘AQVA DVCTA -Guía para la ruta cultural del acueducto romano de Tempul a Gades, una guía de campo para el conocimiento de los vestigios del acueducto-.

En ella, se recuerdan los continuos aprovechamientos del manantial de Tempul, en la sierra de las Cabras, en el municipio gaditano de San José del Valle, desde la Antigüedad hasta nuestros días, y las múltiples historias, anécdotas y documentos que estos usos han legado a lo largo de los siglos.

Este documento también recoge una descripción y explicación del acueducto romano y sus elementos desde una perspectiva histórica y arqueológica.

El rector de la Universidad de Cádiz, Eduardo González Mazo, y la delegada territorial de Cultura, Turismo y Deporte en Cádiz, Remedios Palma, han presentado en el Rectorado esta guía en compañía del profesor e investigador responsable, Lázaro Lagóstena.

González Mazo ha felicitado a sus impulsores por este trabajo realizado en los últimos años desde el Seminario Agustín de Horozco de Estudios Económicos de Historia Antigua y Medieval de la UCA con el apoyo de la Junta y de los grupos de Desarrollo Rural de Jerez y de la sierra de Cádiz, con financiación europea para la recuperación histórica de “nuestro patrimonio y cultura”, ha indicado.

El acueducto fue “una inmensa obra de ingeniería, de ahí que fuera el más largo conocido en Hispania con sus más de 80 kilómetros de longitud y que resolvía las enormes dificultades topográficas para conducir el agua desde Tempul hasta la ciudad de Cádiz”, ha explicado.

La delegada de Cultura ha comentado que la intención de la guía es ser “recurso atractivo para todos aquellos ciudadanos y visitantes que se acerquen a este entorno en busca de un turismo cultural”.

La publicación incorpora una relación de hitos geográficos desde los cuales se pueden observar los restos arqueológicos que permanecen a lo largo de los variados paisajes por donde discurrió el acueducto.

 

22 mayo 2017 at 8:00 pm Deja un comentario


Follow La túnica de Neso on WordPress.com
logoblog2.gif
Licencia de Creative Commons
Este blog está bajo una licencia de Creative Commons.

Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

Tempestas

CALENDARIO

Archivos

RSS Blogs en Χείρων·Chiron

  • Se ha producido un error; es probable que la fuente esté fuera de servicio. Vuelve a intentarlo más tarde.

Inscriptio electronica

Amici Chironis

Apasionados del mundo clásico

Suscríbete a esta fuente