Badalona saca ‘pectus’ de su pasado romano

24 abril 2017 at 9:28 am Deja un comentario

La antigua Baetulo dedica la XIII Magna Celebratio a Ovidio y al primer campeón olímpico de Hispania

Una biga romana por las calles de Badalona, en la Magna Celebratio del 2009. JOAN CORTADELLAS

Fuente: CARLES COLS > Barcelona  |  El Periódico
23 de abril de 2017

La puerta del tiempo vuelve a abrirse por decimotercera vez en Badalona. Llega esta semana, a partir del jueves, la XIII Magna Celebratio, y lo de emplear los números romanos para clasificarla es, claro, de lo más oportuno, porque, como cada año desde el 2004, Badalona dedica cuatro intensas jornadas a rememorar su pasado como Baetulo, ciudad vitivinícola de Roma, que conforme la arqueología de urgencias lo permite se certifica que fue más importante y extensa de lo inicialmente supuesto. El pasado febrero se presentó en sociedad la última ‘domus’ descubierta, en el lado montaña de la autovía C-31, lejos, pues, del centro de Badalona, así que la extensión de Baetulo vuelve a estar en discusión. Era magna, sin duda, del calibre de esa suerte de fiesta mayor pagana que se avecina del 27 al 30 de abril.

La Magna Celebratio llega muy oportuna, tras el reciente hallazgo de una ‘domus’ que revisa al alza el tamaño de la antigua Baetulo

Cada edición tiene su qué. En esta (el 13, por cierto, no era número de mal agüero para los romanos) se pondrá el acento en dos cuestiones. Primero, Ovidio. El poeta murió hace 2.000 años. Era una celebridad en su tiempo, lo que no le evitó el exilio al que le condenó Augusto, otro personaje fijo en la Magna Celebratio. En la edición del 2014, se teatralizó la boda de Augusto con Livia, pero no por aquello de hacer un ¡Hola! o un Lecturas en latín, sino porque aquel primer emperador llevó como nadie la política a la alcoba, más incluso que Enrique VIII, que ya es decir. En esta edición, el sábado, en el Museu de Badalona, se profundizará en Augusto, en sus tejemanejes dictatoriales, según se mire, con influencia hasta la actualidad. A su manera, aquel longevo emperador convirtió a su pobre hija Julia en una suerte de puerta giratoria de la Antigüedad, pues la casó, descasó y volvió casar cuantas veces quiso para asegurarse favores políticos. Pero, lo dicho, el protagonista principal se pretende que sea Ovidio, no por el triste exilio en la actual Rumanía a la que le condenó Augusto, sin que se sepa aún por qué, sino por algunas de sus más celebradas obras, como Ars Amatoria (El arte de amar) y La metamorfosis. Un taller práctico de cosmética extraído de las enseñanzas de Ovidio es algo a tener en cuenta, ni que solo sea porque 2.000 años de solera son muchos.

Soldadesca romana en las calles de Badalona. PERE JIMÉNEZ

La otra materia en la que la XIII Magna Celebratio hará hincapié este 2017 será, tangencialmente, el 25 aniversario de los Juegos Olímpicos de Barcelona, de los que Badalona fue subsede, y a lo grande, nada menos que con todos los partidos de las selecciones de baloncesto, ‘dream team’ de EEUU incluida. La razón de la inclusión de este aniversario en la Magna Celebratio tiene truco, claro. El motivo es que Badalona puede presumir de que por sus calles paseó el primer campeón olímpico de la historia de Hispania, Lucius Minicius Natalis Quadronius Verus, que en el año 120 D.C., en la misma ciudad de Olimpia en la que en la ficción Astérix ganó una palma de oro, sin poción mágica alguna, fue campeón en la disciplina de cuádrigas.

Por la calle de Badalona paseó un campeón olímpico casi 2.000 años antes que Mireia Belmonte

Aquel campeón estaba emparentado con un prohombre de Baetulo, el cabeza de familia de los Licinio, pero no hay que imaginarle como un Ben-Hur. El campeón no era quien llevaba las riendas de la cuádriga, sino el dueño de la (digamos) escudería. Ese era Lucius. Él se llevó la gloria. Lo cual es en parte injusto. De poner los puntos sobre la íes en esta cuestión se encarga también, en cierto modo, la Magna Celebratio. Este año regresan las bigas, es decir, la versión comedida de las cuádrigas.

CON UN PAR DE BIGAS

Las bigas son carros de dos caballos. Las cuádrigas, como es obvio, de cuatro. Es la diferencia entre un deportivo resultón y un Ferrari de gama alta. Años atrás, Joan Mayné, director del Museu de Badalona e impulsor indispensable de la Magna Celebratio, tuvo la oportunidad de ponerse a las riendas de una cuádriga, cual Charlton Heston. “¡Aquello era pura potencia!”, recordaba, aún impresionado, años más tarde. Fue una experiencia única, pero también una sabia lección: para una fiesta como la de Badalona, con una biga basta. De hecho, habrá dos, y recrearán, con extrema prudencia, una carrera, porque las cuatro jornadas romanas de la ciudad son una gran fiesta (pasan por sus distintas actividades, cocina A.C. incluida, unas 15.000 personas) y, también, una instructiva inmersión en el pasado.

La Magna Celebratio, en resumen, no es una versión con peplum de las habituales ferias medievales que recorren los pueblos de Catalunya los fines de semana. Va más allá, por la calidad de las conferencias y por la teatralización en la calle. Pero, sobre todo, es una oportunidad que cada año aprovecha la tercera ciudad de Catalunya para ganarle al menos un pulso a Barcelona, que tiene también un pasado romano del que presumir, pero a la hora de la verdad le saca muy poco lustre a sus escudos.

La cocina antes del tomate

Roma fue una formidable potencia militar, pero nada espartana. Fue una sociedad amante de los placeres de la vida, que no faltan, por supuesto, en la Magna Celebratio. Son varios los restaurantes de la ciudad que se suman a la recreación histórica con un reto que no es fácil, es decir, la cocina antes de América, sin tomates, sin patatas… Es una oportunidad para saborear platos inusuales, como el pollo a la númida, pero sin caer, eso sí, en el uso del garum, la pestilente salsa de pescado que empleaban los romanos para realzar el sabor de sus platos en ausencia de sal.

Eran, también, un pueblo de vino. El que producía Badalona, según los autores clásico, no era especialmente apreciado en Roma. Pero, por si acaso, eran también aficionados a una bebida mucho más antigua, la cerveza. Las leyes romanas fijaban de un modo muy estricto el proceso de elaboración. Con más libertad, los maestros cerveceros de Badalona recrean cada año una de aquellas fórmulas. La Magna Celebratio es una ocasión para degustarlas.

 

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