Archive for 21 marzo 2017

El Coliseo de Roma inaugura una exposición sobre su historia

El icono de la capital italiana es uno de los monumentos más visitados del mundo. Una nueva exposición muestra hasta el próximo año el papel que ha tenido a lo largo de su historia

Coliseo romano. Recientemente el anfiteatro más afamado del mundo ha pasado a formar parte del nuevo Parque Arqueológico del Coliseo, el más grande del mundo. Este también comprende otros edificios como el Foro, los históricos edificios del Palatino, el antiguo palacio levantado por Nerón: el Domus Aurea, el parque Colle Oppio y el Circo Máximo. Foto: Gtres

Fuente: LAURA FERNÁNDEZ NATIONAL GEOGRAPHIC
21 de marzo de 2017

Los interiores del imponente Coliseo, el anfiteatro romano más afamado del mundo, evocan a una época donde el suelo estaba cubierto de arena y donde las luchas de los gladiadores eran el entretenimiento favorito de la población. Imágenes difundidas por el cine, criticadas por algunas imprecisiones, que han hecho que una de las fotografías más repetidas de aquellos que lo visitan sea el brazo alzado con el puño cerrado y el pulgar indicando al suelo. No es complicado imaginarse aquellas gradas, hoy desérticas, repletas de asistentes. Ni al César en el palco presidencial disfrutando del espectáculo con su corona de laurel y su vaso de vino. Y es que, por así decirlo, aquellas luchas eran para los romanos el equivalente al fútbol en nuestro días. Aunque el recinto no sólo fue utilizado para los combates, sino que en él también se organizaban peleas de leones, espectáculos de saltimbanquis o ejecuciones a condenados, entre otros evento.

EInteriores del Coliseo. El Coliseo romano es visitado anualmente por más de seis millones de turistas cuya imagen del lugar la asocian con la lucha de los gladiadores. La exposición Coliseo. Un icono, trata de mostrar las diferentes épocas por las que ha pasado el anfiteatro y sus diferentes usos. Foto: Gtres

La nueva exposición Coliseo. Un icono, abierta al público desde el 8 de marzo y disponible hasta el mes de enero de 2018, repasa la historia del emblema de la Roma imperial para desvelar algunos de sus secretos mejor guardados. Desde su construcción, en el siglo I d.C, este el anfiteatro ha estado asociado al esplendor que le otorgaron los diferentes césares de la ciudad como centro de ocio y divertimento para la población, a pesar de las aberraciones que se han vivido en sus interiores en contra de los derechos humanos. Fue la época que marcó su historia, aunque no es la única.

¿Qué fue de él durante la Edad Media?

Piezas de la exposición. Bajo el nombre de Coliseo. Un icono, el anfiteatro Flavio expone algunas de las reliquias que fueron encontradas durante las excavaciones y que corresponden a los diferentes periodos de su historia. Foto: Coop Culture

Una parte de la exposición se centra en esclarecer el papel que tuvo el monumento tras el cese de las luchas de gladiadores. Algunos restos óseos, enseres y materiales encontrados enterrados en sus bajos han llevado a los arqueólogos a creer que, tras la caída del Imperio romano, el anfiteatro pudo haber sido utilizado como residencia, pues se encontraron restos de viviendas; un centro comercial, debido al hallazgo de numerosas monedas y restos de animales que podrían proceder de carnicerías; religioso, donde se levantaron ermitas; e incluso un hospital.

En los años que le prosiguieron, durante el Renacimiento, las ruinas llamaron la atención de arquitectos y artistas que se acercaban hasta él para inspirarse. Era la parada más ovacionada del “Gran Tour” que muchos poetas, pintores y escritores realizaron por Europa y cuya admiración dejaron por escrito en numerosas obras. Algunos de ellos fueron Charles Dickens, Goethe y Mark Twain, quienes elevaron el interés del público por conocerlo. Su resurgir hizo que Mussolini lo adquiriese como símbolo de poder, mientras que en los años posteriores a la guerra se convirtió en el escenario de numerosas películas de la época, lo que propició que el público pudiera hacerse una imagen de su función original y de su significado en los primeros años de su existencia.

Alrededores del Coliseo. El Coliseo romano está situado en el centro de la ciudad de Roma, junto otros monumentos emblemáticos como el Arco de Constantino o el Foro. Foto: Gtres

Estas etapas están perfectamente representadas en la exposición Coliseo. Un icono, ubicada en el propio monumento y que muestra cómo lucía el anfiteatro Flavio en los diferentes años, los objetos que fueron encontrados durante las excavaciones, así como sus usos. Lo que no ha cambiado a lo largo de este tiempo es que continúa siendo el centro de atención de la ciudad y, como el propio nombre de la exposición indica, un icono de Italia que cada año es visitado por más de seis millones de turistas.

Subterráneos del Coliseo. En los bajos del Coliseo se encontraron en su día numerosos utensilios, monedas, diferentes materiales y enseres que han hecho que los arqueólogos confirmasen la existencia de viviendas, comercios, centros religiosos y hasta un hospital. Foto: Coop Culture

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21 marzo 2017 at 9:51 pm 1 comentario

Los restos arqueológicos de la C-31 permiten imaginar una Badalona romana más alargada de lo que se creía

Las obras en el lateral de la autopista dejan al descubierto nuevos hallazgos como un busto del dios del vino

Busto encontrado en las excavaciones arqueológicas en el lateral de la C-31 en Badalona (Kim Manresa)

Fuente: ACN – Badalona  |  LA VANGUARDIA
21 de marzo de 2017

La antigua Baetulo era más grande de lo que se creía hasta el momento y su dimensión podría pasar de las 11 a las 13 hectáreas. Los investigadores del Museu de Badalona han confirmado que los restos arqueológicos que han dejado al descubierto las obras del lateral de la C-31 permiten replantear las dimensiones y la estructura de la ciudad romana. La aparición de los restos de lo que fueron dos casas en la parte alta de la antigua Baetulo permiten imaginar una ciudad “más alargada” que hace variar el plano de la ciudad romana “sin alterar las ideas básicas”, según afirma la directora del Museu de Badalona, Margarida Abras.

Ahora el calendario de obras del lateral de la autopista se verá modificado y los trabajos se retomarán el próximo mes de junio, cuando ya se hayan extraído para su museización algunas de las piezas de este yacimiento.

El descubrimiento arqueológico ha puesto al descubierto hasta cuatro estancias pertenecientes, posiblemente, a dos domus o casas señoriales de finales del siglo I a. C. Destacan unos pavimentos de mosaico que el Museu de Badalona quiere recuperar, restaurar y exponer,debido a su alto valor arqueológico. Se trata de mosaicos de unos baños privados de una de las casas y un larario -espacio de culto- en el segundo caso.

Excavaciones arqueológicas en el lateral de la C-31 en Badalona (Kim Manresa)

También se ha podido recuperar una escultura del dios Bacus, el dios del vino, que muy posiblemente estaba en alguna pared de la estancia del larario. Se trata de la única pieza encontrada hasta ahora en la Baetulo romana por lo que respecta a material, ya que está elaborada con un tipo de mármol de Túnez que ya se agotó en época romana. El Museu de Badalona quiere exponer también este busto, junto con los mosaicos, y a partir del lunes empezarán los trabajos para trasladar este material.

Durante la investigación también se ha identificado una zona agrícola destinada al cultivo de la viña que confirmaría la producción de vino para la prosperidad de la ciudad romana así como dos hornos vinculados a una estancia destinada al trabajo artesanal. El descubrimiento, inevitablemente, afectará ahora a las obras del lateral de la autopista que desde el mes de septiembre se estaban desarrollando en este entorno.

El secretario general del Departament de Territori i Sostenibilitat, el badalonés Ferran Falcó, ha explicado que las obras se retomarán en junio y que esto supondrá acabar el lateral en marzo de 2018. Falcó asegura que el enorme valor cultural del descubrimiento justifica plenamente que la obra del lateral se “dilate” ligeramente.

Por su parte, la alcaldesa de Badalona, Dolors Sabater, ha celebrado el descubrimiento porque “incrementa la importancia de los restos romanos” de la ciudad y “enriquece” la documentación existente entorno a la antigua Baetulo. Para la alcaldesa, también es importante que la afectación sobre las obras de la C-31 sea mínima y pronto pueda continuar la construcción del lateral de la autopista para mejorar la conectividad de la ciudad.

 

21 marzo 2017 at 8:16 pm Deja un comentario

Roma no construyó un Arco de Tito… sino dos

Los arqueólogos descubren en el Circo Máximo los restos de esta construcción, mucho más grande que la ubicada en la colina del Palatino

Detalle de la zona donde se han encontrado los restos del segundo Arco de Tito (Sovrintendenza Capitolina ai Beni Culturali)

Fuente: DAVID RUIZ MARULL  |  LA VANGUARDIA
21 de marzo de 2017

Los arqueólogos de Roma han descubierto los restos de un segundo arco triunfal dedicado al emperador Tito tras sofocar la Gran Revuelta de los judíos en el siglo I después de Cristo. El edificio estaba ubicado entre las gradas del Circo Máximo, la extensa arena donde se celebraban carreras de carros, luchas navales y peleas de gladiadores, a menos de un kilómetro de la colina del Palatino, hogar del Arco de Tito que sí ha perdurado en el tiempo.

Ambos arcos -levantados para conmemorar las victorias de Tito, incluido el sitio de Jerusalén (70)- habían sido construidos alrededor del año 82 de nuestra era por Domiciano (81-96), el último emperador de la era Flavia que empezó con su padre Vespasiano (69-79) y continuó con su hermano mayor Tito (79-81).

Los dos Arcos de Tito fueron construidos por su hermano Domiciano alrededor del año 82

El descubrimiento de este segundo arco ofrece, según los investigadores de la Sovrintendenza Capitolina ai Beni Culturali, una visión del tenso clima político de finales del primer siglo y el funcionamiento de la máquina de propaganda imperial. Marialetizia Buonfiglio, la arqueóloga a cargo de la excavación, ha explicado a Haaretz que no recuerda “ningún otro caso” de dos arcos construidos para celebrar la misma victoria militar.

”Los líderes y generales romanos querían jactarse de sus éxitos en la batalla. (Con la construcción de los arcos) quizás se sintió la necesidad de consolidar el poder (de Domiciano) relacionándose con el glorioso pasado de sus predecesores”, especula Buonfiglio.

Reproducción del Arco de Tito que estaba ubicado en el Circo Máximo (Sovrintendenza Capitolina ai Beni Culturali)

”Bajo los emperadores flavianos, y especialmente con Domiciano, se hizo mucha propaganda a través de construcciones e infraestructura, especialmente en lugares muy simbólicos como el Circo Máximo”, añadió la investigadora italiana.

Domiciano, que había visto como su padre iniciaba la construcción del Coliseo en el año 70, aprovechó que un fuego destruyó parte de Roma o que la erupción del Vesubio arrasó Pompeya para iniciar un grandioso plan de reformas y proyectos urbanísticos que incluyó carreteras, circos, palacios y templos.

Bajo los emperadores flavianos se hizo mucha propaganda a través de construcciones

Los restos del segundo Arco de Tito -del que se tenía algunas referencias aparecidas en mapas antiguos- se descubrieron tras una década de excavaciones arqueológicas en el extremo sur del Circo Máximo. Los investigadores creen que esta construcción tendrían unos 17 metros de ancho y 10 de altura. Era un enorme arco triple, mucho más grande que el de una sola puerta que se encuentra en el Palatino. Estaría decorado con una estatua de bronce de Tito conduciendo un carro de cuatro caballos, como los que llevaban los aurigas del circo.

“El arco del Palatino era más un monumento a Tito, marcando su deificación post mortem. El del circo, en cambio conmemoraba su victoria en la Gran Revuelta de los judíos”, considera Marialetizia Buonfiglio. La inscripción dedicatoria del arco, que no ha sobrevivido, fue transcrita por monje suizo del siglo VIII conocido sólo como el Anónimo de Einsiedeln. “Siguiendo el consejo y la dirección de su padre, sometió al pueblo judío y destruyó Jerusalén, algo que todos los demás generales, reyes y pueblos antes de él no habían intentado o no habían logrado”, rezaba el texto.

El segundo Arco de Tito tendría 17 metros de ancho y 10 de alto

Gracias a esta inscripción los arqueólogos deducen que la construcción debía estar en buen estado a principios de la Edad Media y consideran que podría haber sido dañado por un terremoto en el año 847, el mismo incidente que también destruyó parte del Coliseo.

En el siglo XII, el Circo Máximo ya se había convertido en una zona de cultivo y se había canalizado a través del arco un nuevo acueducto para regar los campos y hacer llegar el suministro de agua a la ciudad. Hoy en día sólo quedan unas pocas columnas rotas.

 

21 marzo 2017 at 7:56 pm Deja un comentario

La química saca los colores a la escultura clásica romana

Un equipo de investigación de la Universidad de Córdoba en el Instituto Universitario de Química Fina y Nanoquímica documenta la existencia de pigmentos amarillos, azules y rojos en tres grandes estatuas de la ciudad romana de Torreparedones.

Fuente: Universidad de Córdoba
20 de marzo de 2017

A simple vista, las grandes estatuas romanas que llenan las calles de Roma, los museos arqueológicos de media Europa y siguen apareciendo en los yacimientos arqueológicos del territorio que ocupó el antiguo Imperio son de un blanco casi inmaculado. Así llevan siglos presentándose ante los ojos de quienes han querido mirarlas con más o menos pasión. Los artistas renacentistas las idolatraron y considerado un ejemplo de virtuosismo artístico. El arte clásico fue considerado la esencia del genio humano. Miguel Ángel creó su David y su Piedad imitando a los escultores griegos y romanos, tallando en la inmaculada piedra dos de las grandes obras de la Historia Universal del Arte.  Se le olvidada, sin embargo, un detalle. Las estatuas romanas no fueron blancas en su origen, estaban laboriosamente pintadas de vivos colores aunque ni los ojos de los renacentistas ni de cualquier persona del año 2017 sea capaz de verlos.

Así lo han sospechado durante décadas los arqueólogos y así lo ha demostrado recientemente la ciencia. Uno de los últimos trabajos en este sentido ha sido el publicado por un equipo de investigación de la Universidad de Córdoba en el Instituto de Química Fina y Nanoquímica integrado por los profesores José Rafael Ruiz Arrebola y César Jiménez Sanchidrián y los investigadores Daniel Cosano Hidalgo y Laura Dara Mateos Luque en la revista Microchemical Journal, en la que constatan la existencia de pigmentos de amarillo, azul y rojo en tres grandes estatuas aparecidas en el yacimiento arqueológico de Torreparedones (Baena, Córdoba), cuyas excavaciones dirige el profesor Carlos Márquez.

Para sacar los colores a las esculturas, el equipo de la UCO, perteneciente al Departamento de Química Orgánica, ha recurrido a la espectrometría Raman, consistente en irradiar la muestra con un láser y medir la luz dispersada, correlacionando el número de onda de dicha luz dispersada con diferentes enlaces químicos que hacen posible determinar la naturaleza del pigmento empleado en la pintura.

Según detallan en el artículo, para conseguir conocer los colores concretos que adornaron las vestimentas de los emperadores Augusto y Claudio y la que posiblemente representara a Livia, esposa del primero de ellos, los investigadores de la UCO calibraron el espectrómetro de acuerdo con los materiales que se pensaba que eran utilizados para colorear este tipo de estatuas. Tras someter las tres esculturas a este análisis, los investigadores concluyeron que los artistas de la Bética emplearon el oxihidróxido de hierro (goethita) para conseguir el amarillo, el óxido de hierro (hematites) para el rojo y el “azul egipcio”, un pigmento conocido desde la antigüedad, sintetizado a base de arena silícea, calcita y cobre.

El virtuosismo de aquellos antiguos pintores de estatuas no se limitó a emplear los colores planos, sino que los mezclaron con carbonato y fosfato cálcico y sulfatos para matizarlos, logrando diferentes tonalidades y dotando a sus esculturas de una profundidad, que, si se hubieran conservado, probablemente hubieran impresionado como hizo todo su arte a los renacentistas.

D. Cosano, L. Dara Mateos, C. Jiménez-Sanchidrián, J.R. Ruiz, Identification by Raman microspectroscopy of pigments in seated statues found in the Torreparedones Roman archaeological site (Baena, Spain), Microchemical Journal, 130 (2017) 191-197.

 

21 marzo 2017 at 12:17 am 1 comentario


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