Archive for 20 marzo 2017

Mosaico del Planetario de Itálica abrirá en abril tras terminar restauración

El Mosaico del Planetario de Itálica volverá a abrir sus puertas el próximo mes de abril, una vez que concluya la restauración que se está llevando a cabo en el mismo en los últimos meses, para volver a poner en valor esta joya realizada a mediados del siglo II.

Mosaico del Planetario. Foto: Conjunto Arqueológico de Itálica

Fuente: EFE  |  LA VANGUARDIA

Santiponce (Sevilla), 20 mar.- Fuentes del conjunto arqueológico han dicho a Efe que la restauración se encuentra ya en su última fase, con la idea de que a finales de este mismo mes de marzo hayan terminado los minuciosos trabajos que se han realizado por parte de los técnicos, que han actuado en cada una de las partes de este mosaico, que contiene la representación de los siete dioses asociados a los astros que regían el universo en la época de los romanos.

Como explica el propio conjunto en su web oficial, el planetario responde a que los romanos heredaron del mundo griego la división del día en 24 horas, que empezaban a numerarse desde la medianoche, tal como se hace hoy, con una división del período anual en meses similar a la actual, e incluso los nombres que recibían siguen teniendo vigencia en la actualidad.

Ubicado en la casa del Planetario, se encuentra en un complejo cercano a las termas, llamado edificio de Neptuno por la especial relevancia del mosaico de Neptuno, que representa la figura policromada del dios del mar junto a un completo cortejo de criaturas en blanco y negro.

 

20 marzo 2017 at 3:08 pm Deja un comentario

Un paseo por 150 años de historia

El Arqueológico Nacional cumple hoy siglo y medio de existencia. El real decreto que creó el centro originó la red de museos públicos españoles

Imagen del patio romano del Museo Arqueológico Nacional tomada desde la pasarela de la sección de numismática la pasada semana. Carlos Rosillo

Fuente: RUT DE LAS HERAS BRETÍN > Madrid  |  EL PAÍS
20 de marzo de 2017

No había luz. Las monedas más valiosas, sobre todo las de oro, se seleccionaron bajo los focos de unas linternas. Funcionarios del Gobierno de la República se personaron en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) el 4 de noviembre de 1936 para llevarse parte de sus tesoros, pero al conservador del gabinete numismático, Felipe Mateu y Llopis, no le pareció una buena idea, pensaba que allí estarían a buen recaudo. La falta de iluminación le ayudó a usar diversas triquiñuelas para esconder algunas monedas y para hacer que confundieran la plata con el oro. Aún así, tuvo que vivir el horror de ver cómo muchas fueron volcadas en distintos sacos, incluso en las gorras de los guardias. Al mezclarse perdieron su identificación individual. Dos cajas salieron del MAN, junto con los bienes de la Biblioteca Nacional y del Museo del Prado, hacia Valencia, siguiendo al Gobierno republicano. La de las monedas nunca regresó. Doce días después, a las 19,40 del 16 de noviembre de 1936, 25 bombas incendiarias cayeron sobre el edificio de la Biblioteca y del Arqueológico. El museo estaba a punto de cumplir siete décadas y, sin duda, el desastre de la guerra ha sido uno de los hitos de sus 150 años de historia. Pero no el único.

Este lunes se cumple siglo y medio desde que la reina Isabel II firmara el Real Decreto de creación del MAN, el 20 de marzo de 1867. Una ley de gran trascendencia en la historia de la museología española, ya que no solo afectó a la creación de esta institución, es el germen de la red de museos públicos. El último artículo de esa norma añadía que para “atender” a todos estos centros se crearía una sección de anticuarios, dentro del cuerpo de archiveros y bibliotecarios del Estado que ya existía. Es el origen de los conservadores de museos que hoy los “atienden”. En 1901, pasarán a llamarse arqueólogos, y es que el término arqueológico no era tan común como lo es actualmente. Era una modernez. De hecho, el real decreto habla de crear un museo central de antigüedades que tenga lo mejor del patrimonio y extender esa red de museos locales a cada pueblo o ciudad con bienes importantes. Así, se van constituyendo los museos provinciales sin mucho orden ni concierto. Andrés Carretero, director del MAN desde 2010 y conservador de museos desde hace más de 30 años, hace hincapié en algo que no es un pequeño detalle: “El que se promoviera la creación, no quiere decir que se les dotara económicamente”. De esos polvos, estos lodos.

EL FUTURO DE LA DOMUS AUREA

La Domus Aurea reabrió a los visitantes hace poco más de dos años. Y ahora ha incorporado también las gafas de realidad virtual. Pero mucho queda por hacer, relata D’Alessio.

“Ante todo, tenemos que terminar las intervenciones de restauración estructural y apuntalamiento. Pero van por el buen camino, ya está realizado entre el 70 y el 80% del trabajo”, afirma el arqueólogo y responsable científico del monumento.

Mientras se refuerza por dentro, la Domus Aurea necesita también liberarse del peso que la oprime. Tras ser enterrada bajo las termas de Trajano, ahora la casa de Nerón carga en sus hombros con Colle Oppio, la colina que se alza sobre sus techos. De ahí que parte del proyecto consista en aliviar en un 70% ese peso. ¿Cómo? Sustituyendo el parque y sus árboles por un jardín ligero, mucho más llevadero para la Domus, y capaz además de controlar el flujo de agua y evitar las infiltraciones actuales. “Es un área que mide como unos tres campos de fútbol”, explica D’Alessio.

El espacio ha sido dividido en 22 porciones. Una ya ha sido completada, y en una segunda se está trabajando. Los 13 millones concedidos por el Ministerio de los Bienes Culturales han permitido poner en marcha la sustitucion de ocho porciones más. La otra mitad depende de que el proyecto reciba más fondos, hasta el total de 31 millones necesario para terminar las obras. D’Alessio cruza los dedos para que en “cinco o seis años” la intervención se haya completado.

A partir de ahí, una vez derrotadas las infiltraciones y estabilizado el clima dentro de la propia Domus Aurea, se podrá empezar una tercera fase, quizás la más interesante para los visitantes: restaurar todos los frescos, estucos y decoraciones que todavía acoge la residencia de Nerón y tratar de rescatar su brillo. Lo que D’Alessio considera en cambio prácticamente imposible es conseguir que la luz natural vuelva a entrar en el monumento. Por lo menos, para eso está la realidad virtual.

HACIA EL FUTURO

Que el MAN tenga estatus de organismo autónomo, del que gozan la Biblioteca Nacional y el Museo del Prado, empieza a ser más que necesario. Es un museo que gestiona medio millón de visitantes anuales y 1.250.000 piezas (el Prado no llega a las 25.000). El Partido Popular incluyó esta medida en su programa electoral y el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, se ha mostrado favorable a trabajar por esta nueva condición. Al director del MAN, Andrés Carretero, le consta que así se está haciendo en una fase muy previa y espera conseguir en esta legislatura el decreto inicial. Es un plan a largo plazo, hay que condicionar administrativamente a la institución y establecer los mecanismos de control.

“Esa gestión autónoma es vital”, dice el director, “para el patrocinio de actividades, para participar en proyectos de investigación”, añade. El imposibilitar esto es faltar a las funciones básicas de los museos: investigación, conservación, documentación y difusión.

 

Pero no solo entre polvo y barro vive el patrimonio arqueológico. Piedras más o menos preciosas, vidrio, metales más o menos nobles, aleaciones, madera, fibras textiles, materiales orgánicos… han construido la historia de la humanidad y el MAN hace un buen repaso de ella. Recorrer el museo es pasear por la historia, sobre todo la española, con piezas que no tienen parangón en otros museos de más relevancia internacional. En el Británico no se puede encontrar la colección de damas ibéricas del Arqueológico de Madrid, con la de Elche como joya de la corona; ni las coronas con joyas —sin metáfora que valga— del tesoro visigodo de Guarrazar.

El Arqueológico ha logrado ser doblemente histórico y eso se debe tanto a sus fondos como a las vicisitudes por las que ha pasado en sus 150 años. Él mismo es un reflejo de la arqueología española, y los que la ejercen se encuentran más en bibliotecas, universidades y museos que buscando arcas perdidas, látigo en ristre, a lo Indiana Jones. El real decreto de 1867, con la creación del cuerpo de anticuarios, proporcionó una unidad de trabajo. Por primera vez se normalizan las funciones de los departamentos de los museos y se habla de la redacción de fichas de inventario. Se crean unas pautas para que se trabaje de la misma manera en el MAN, o en el arqueológico de Tarragona o Córdoba, por ejemplo. A siglo y medio de distancia con el sistema de documentación y gestión museográfica (DOMUS) que se utiliza hoy, pero en el fondo, los mismos mimbres.

Patio romano del Museo Arqueológico Nacional en una imagen de 1917. MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL

No todo van a ser similitudes, solo hay que echar un vistazo a una de las primeras imágenes que se conserva del personal de museo: unos cuantos hombres con sus chisteras, levitas oscuras y bigotes del siglo XIX frente a la mayoría de mujeres que trabajan hoy en el MAN (la paradoja de las siglas). Mayoría también son las jefas de los distintos departamentos. La legislación en cuanto al patrimonio ha seguido el curso del siglo XX, con hitos que coinciden con fechas históricas en otras materias. Así, los sesenta fueron una revolución. En 1968 se crea el Patronato Nacional de Museos que era un organismo que reunía a todos los museos dotándoles de agilidad en la gestión ya que ya no dependía cada uno de su Ayuntamiento o Diputación. Pero eso quedó revertido en los ochenta con la transferencia de competencias en materia de arqueología y de museos a las Comunidades Autónomas. Ese es el estado actual, por tanto lo que se encuentra en las diversas excavaciones va al museo de la región donde esté situado el yacimiento.

Las celebraciones del sesquicentenario quieren ser una conmemoración conjunta. Para ello esta semana tendrá lugar un congreso sobre la historia de la arqueología; en otoño se inaugurará El poder del pasado. 150 años de arqueología en España, donde se expondrán las mejores piezas del patrimonio arqueológico español, procedentes de 63 museos, entre otras: el Tesoro del Carambolo, del Museo Arqueológico de Sevilla. También se tiene prevista una publicación única que reunirá la historia de todos los museos arqueológicos del país, y que quedará como referencia quién sabe si para otro siglo y medio más.

LOS EDIFICIOS: 150 AÑOS EN SEIS FECHAS CLAVE

21 de abril de 1866, la reina Isabel II coloca la primera piedra del que sería el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, actual edificio de la Biblioteca Nacional y del Arqueológico, cuyas fachadas dan al madrileño Paseo de Recoletos y a la calle de Serrano, respectivamente.

20 de marzo de 1867. Real Decreto fundacional del MAN, del cuerpo de anticuarios y de la red pública de museos de antigüedades.

9 de julio de 1871. Inauguración en el Casino de la Reina (junto a la actual glorieta de Embajadores).

5 de julio 1895. Apertura de las sede actual del museo, aunque el personal y las colecciones se habían trasladado dos años antes.

De 1936 a 1951 (Guerra Civil y posguerra). El edificio protegió los fondos del propio museo como los de la iglesia de San Francisco el Grande, entre otros. Después de la contienda no se pudieron abrir todas las instalaciones hasta 1951. Mientras, se realizó una selección de las piezas más importantes y se expusieron en lo que se conoció como el museo breve.

1 de abril de 2014. Reapertura tras seis años de reforma del interior del inmueble para adaptarse a las necesidades museológicas actuales. El montaje, que databa de la década de los setenta, se había quedado obsoleto para el siglo XXI. El museo solo estuvo totalmente cerrado los dos últimos años de obras.

 

20 marzo 2017 at 2:26 pm Deja un comentario

Bienvenidos a casa de Nerón

La Domus Aurea de Roma, enorme residencia del emperador, lanza una visita con realidad virtual que permite descubrir su majestuosidad original

Fuente: TOMMASO KOCH > Roma  |  EL PAÍS
20 DE MARZO DE 2017

Roma acababa de arder. De las llamas salió una urbe destruida. Pero, también, una oportunidad. O así lo vio Nerón en el 64 d. C: la reconstrucción de la città eterna empezaría… en su casa. Privilegios de ser emperador. Así que expropió parte del centro histórico y encargó una residencia de 80 hectáreas, con paredes de mármol y bóvedas de oro, rodeada de bosques, un lago artificial y hasta una colosal estatua del propio princeps. No por nada fue bautizada Domus Aurea, la casa áurea. Cuando Nerón la pisó, se mostró satisfecho: “Por fin puedo vivir como un hombre”. Y ahora, por primera vez, cualquiera puede comprobar la humildad del emperador: la Domus Aurea ha inaugurado una visita con realidad virtual que permite sumergirse en su esplendor original.

“Te vas con la sensación de haber vivido una experiencia en lugar de haber visitado un museo. La realidad virtual me hizo sentir como una niña. Te lleva automáticamente a la Roma clásica: puedes caminar por los salones, los ninfeos, contemplar desde la terraza la ciudad, tan majestuosa”, contaba tras la experiencia Sara, una joven turista española. Porque, hacia la mitad de un itinerario de 75 minutos, el grupo de 25 visitantes alcanza la Sala de la Bóveda Dorada, se coloca un casco y viaja por el tiempo. “La oscuridad se va de un plumazo y el espacio se transforma: las paredes se caen y vuelve a entrar la luz originaria”, relataba Amaya, otra turista española.

“NERÓN FUE UN BUEN EMPERADOR”

“Nos ha llegado una imagen fuertemente distorsionada de Nerón”, asegura Alessandro D’Alessio. El arqueólogo cree que el Senado, marginado por completo en la fase final de su reinado, se vengó del emperador: su recuerdo fue manchado, primero, y luego destruido. Y así quedó para la posteridad la leyenda, que hoy los estudiosos tienden a desmontar, de que incendiara él mismo la ciudad. A la vez, buena parte de los historiadores de la época, afines al Senado, contribuyeron a retratarle como un “loco maniático”, según D’Alessio. Lo que el arqueólogo sí reconoce es la megalomanía del emperador: ¿cómo se explicaría si no una residencia de 80 hectáreas?

“Podemos decir que fue un buen emperador. Tomó medidas importantes para el pueblo y la ciudad tras el incendio, como normativas edilicias que limitaran el riesgo de fuegos. Sacó adelante la primera reforma monetaria, para combatir la inflación. Mostró cierta indulgencia con las clases menos ricas. Y fue un gran amante de la cultura griega”, enumera D’Alessio.


Sus afirmaciones harían feliz a Alessandro D’Alessio, arqueólogo y responsable científico de la Domus Aurea. “La luz era el aspecto fundamental, perdido para siempre. Reintroducirla era posible solo así. Es una reconstrucción muy rigurosa, no un dibujo animado. Enseñamos la Domus Aurea como era, dentro de la Domus Aurea como es”, defiende. En efecto, sin la realidad virtual costaría imaginar aquel monumento al ingenio y la egolatría. El resto de la visita transcurre en la sombra, entre muros y columnas prácticamente desnudos, que apenas narran el pasado glorioso que presenciaron.

Cosas de la damnatio memoriae, el castigo que el Senado infligió a Nerón: su recuerdo sería borrado de la faz de la tierra. El Coliseo cubrió el lago artificial; la estatua fue derribada; y los preciosos salones, expoliados y enterrados en el 109 d.C. bajo las termas de Trajano. Hasta que, con el Renacimiento, la Domus Aurea también resucitó. Fueron artistas tan célebres como Rafael o Pinturicchio quienes redescubrieron aquel tesoro: creían introducirse en unas grutas, pero se encontraron con la Historia sepultada.

Una de las salas de la actual Domus Aurea.

“El propio Rafael escribió al papa León X que de la arquitectura antigua solo percibía los huesos y la carne, pero faltaba la piel. Quizás hayamos logrado devolver la sensación de ese mundo”, se sincera Stefano Borghini, arquitecto y coordinador del proyecto virtual. Con un coste de unos 300.000 euros, esa tecnología juntaba tres virtudes: una inmersión emotiva, la corrección científica y el “menor impacto posible” en una estructura subterránea y con su propio microclima, según Borghini. Aun así, optaron por una experiencia de pocos minutos, ante la duda de cómo reaccionaría el público. Ni a Sara ni a Amaya les hubiera importado que durara más. Y no son las únicas, a juzgar por las visitas ya reservadas al menos hasta mayo —solo los sábados y domingos, por 14 euros; durante la semana continúan las obras de restauración—. Tanto que a posteriori Borghini cree que se podría haber prolongado “un pelín”.

Eso sí, mientras la Domus Aurea no muestre síntomas de rechazo, el experimento ha llegado para quedarse. O tal vez para expandirse. Tras las proyecciones nocturnas que desde hace dos veranos reviven los foros tal y como fueron, y ahora la visita virtual a Nerón, algo en Roma parece haber despertado. “Es una ciudad un poco replegada sobre sí misma. Estas iniciativas de modernidad son bienvenidas”, asevera D’Alessio. Y tanto él como Borghini sugieren que esta innovación podría abrazar pronto más iconos del patrimonio. El arqueólogo no añade más —“me matan”—, pero el arquitecto sí ofrece una pista: “Creemos mucho en esta posibilidad. Hay ideas, aún muy embrionarias, sobre el foro Palatino. Aunque tendría una complejidad enorme”.

Sea como fuere, D’Alessio quiere que el futuro ayude al pasado sin devorarlo: “El patrimonio arqueológico de una ciudad como Roma no se debe convertir en un parque de atracciones. La comunicación de lo antiguo de manera adecuada al público es justa, pero es importante la imagen de las ruinas como son. Hay conservar un recuerdo, una memoria”. Nerón, desde luego, no podría estar más de acuerdo.

EL FUTURO DE LA DOMUS AUREA

La Domus Aurea reabrió a los visitantes hace poco más de dos años. Y ahora ha incorporado también las gafas de realidad virtual. Pero mucho queda por hacer, relata D’Alessio.

“Ante todo, tenemos que terminar las intervenciones de restauración estructural y apuntalamiento. Pero van por el buen camino, ya está realizado entre el 70 y el 80% del trabajo”, afirma el arqueólogo y responsable científico del monumento.

Mientras se refuerza por dentro, la Domus Aurea necesita también liberarse del peso que la oprime. Tras ser enterrada bajo las termas de Trajano, ahora la casa de Nerón carga en sus hombros con Colle Oppio, la colina que se alza sobre sus techos. De ahí que parte del proyecto consista en aliviar en un 70% ese peso. ¿Cómo? Sustituyendo el parque y sus árboles por un jardín ligero, mucho más llevadero para la Domus, y capaz además de controlar el flujo de agua y evitar las infiltraciones actuales. “Es un área que mide como unos tres campos de fútbol”, explica D’Alessio.

El espacio ha sido dividido en 22 porciones. Una ya ha sido completada, y en una segunda se está trabajando. Los 13 millones concedidos por el Ministerio de los Bienes Culturales han permitido poner en marcha la sustitucion de ocho porciones más. La otra mitad depende de que el proyecto reciba más fondos, hasta el total de 31 millones necesario para terminar las obras. D’Alessio cruza los dedos para que en “cinco o seis años” la intervención se haya completado.

A partir de ahí, una vez derrotadas las infiltraciones y estabilizado el clima dentro de la propia Domus Aurea, se podrá empezar una tercera fase, quizás la más interesante para los visitantes: restaurar todos los frescos, estucos y decoraciones que todavía acoge la residencia de Nerón y tratar de rescatar su brillo. Lo que D’Alessio considera en cambio prácticamente imposible es conseguir que la luz natural vuelva a entrar en el monumento. Por lo menos, para eso está la realidad virtual.

 

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20 marzo 2017 at 2:10 pm Deja un comentario


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