Luis Alberto de Cuenca: “La democracia tiene el riesgo de convertirse en una dictadura de la mediocridad y degenerar en demagogia”

17 septiembre 2016 at 11:27 am Deja un comentario

Luis Alberto de Cuenca es un humanista pop. Premio Nacional de Crítica (1986), de Traducción (1987) y de Poesía (2015). Le interesa toda la cultura desde antes de Cristo. Como a Terencio. Fue secretario de Estado de Cultura en la etapa Aznar, en el equipo de Esperanza Aguirre

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Luis Alberto de Cuenca es un humanista pop. ÁLVARO GARCÍA FUENTES

Fuente: ÁLVARO SÁNCHEZ LEÓN  |  El Confidencial Digital
17 de septiembre de 2016

El último Premio Nacional de Poesía detesta a los que van de poetas, y tiene medalla de oro en decatlón cultural. Escribe, critica, traduce, observa, reflexiona, investiga, comenta, escucha, ensaya y contempla. Nada de lo humano le es ajeno: desde Sexto Empírico hasta Tintín. En su biografía conviven sin estridencias Eurípides, Esperanza Aguirre, Loquillo y Quentin Tarantino. Iconoclasta del “igualitarismo atroz”. Martillo contra los herejes de la pedagogía que expulsan a las humanidades de las aulas. Político eventual con experiencia y libertad de reflexión. Pre romántico. Post marxista. Uno de la generación del 68 que cree utópicos los versos de Podemos. Ve a Sabina en la RAE. Y a Rajoy leyendo a Homero cuando cuelgue las botas. Un vitalista con la cabeza amueblada de muchos libros, mucha vida y mucha gente.

A esa altura de Madrid en que la calle Alcalá se aburre de sí misma antes de desaparecer del mapa, está la isla. Entre naves al por mayor y  edificios efímeros grises, baratos e inanes, deslumbra el faro. En la mediatriz de Albasanz tiene su sede el Centro de Ciencias Humanas del CSIC, un buque con hechuras de cárcel, lleno de luz y de sabiduría, donde parece imposible que se aposenten las musas…

En este rincón aparentemente insípido se teje la alta cultura española, y aquí trabaja Luis Alberto de Cuenca. Entre estanterías de formica en serie, en este laberinto de individualidades emergentes curra en prosa el poeta, filólogo, traductor, ensayista, crítico, docente, caballero-de-andar-por-casa-sin-ínfulas-de-sonetos-divinos, y hombre cotidiano tan de asfalto y loseta como los tipos en vaqueros del siglo que vivifican sus versos.

De Cuenca es de Madrid de toda la vida. Del Pilar. El año pasado se llevó a la saca de sus galardones el Premio Nacional de Poesía. En sus repisas ya habían echado raíces el Premio Nacional de Crítica y el de Traducción. Llano y esdrújulo. Helénico y pop. Culto y popular. Un escéptico con capacidad para la sorpresa.

Sobre sus espaldas, mucha tinta, muchos libros, muchos versos, y algo de experiencia política. Fue secretario de Estado de Cultura, con Esperanza Aguirre ministra del ramo y mientras José María Aznar gobernaba el último gobierno español de la derecha democristiana.

Sin Gobierno. Con Platón. Con la vuelta al cole y la Educación en babi. Con los versos latentes de un verano semental. Con fondo, pero en viñetas, ordeñamos con preguntas a un humanista pop de los que contagian ilusión por aprender. Como si fuera un Terencio sin formoles, deshilachamos el libro de su sabiduría…

Tengo un hambre feroz de preguntas esta mañana / Voy a empezar con usted un desayuno lleno de preguntas…

¿Ha sido prolífico en versos este verano?

Sí. Habré escrito unos 40 poemas. Una barbaridad. Se parece un poco a la situación que atravesé en el verano de 2012, que fue el más prolífico.

O sea, que de ahí puede salir otro Cuaderno de Vacaciones

De hecho ya hay otro Cuaderno de Vacaciones sin los poemas de 2016. Tenía poemas escritos de 2013, 2014 y 2015. Quizá sea un libro que convenga talar para que no resulte demasiado largo.

Cuándo lee los periódicos, ¿piensa muchas veces: “No queda más remedio que volver a los libros”?

Soy mal lector de periódicos. Me da un poco de vergüenza confesarlo… Si fuera lector asiduo lo pensaría, sin ninguna duda.

¿Su poesía tiene esencias de noble periodismo?

Creo que sí. Me siento también periodista. Siempre me he encontrado muy a gusto como columnista y reseñista en la prensa, y hay un diálogo permanente entre mis columnas y mis poemas.

Lo digo también porque en sus poemas hay mucha calle.

Desde que, a los 16 años, descubrí que se podían abrir las ventanas y al otro lado de la biblioteca discurría una brisa muy agradable que me acariciaba la cara, sí. Antes, pensaba que sólo había biblioteca.

He leído sus respuestas a decenas de entrevistas. Su biografía y sus gadgets me han parecido un sumario interesante para una revista cultural libre, y con presupuesto…

Soy multifacético, y eso me divierte. Acotarse demasiado en una determinada parcela es empobrecer el destino individual que tiene cada uno. Son muchas las puertas que seducen a las personas, y hay que abrir la mayoría de ellas.

En sus respuestas me ha parecido un poeta normal. Entiéndame…

…Detesto a los poetas que van de poetas… Los poetas son personas normales que, además, tienen una técnica para escribir versos, y la manejan con más o menos acierto. No creo en un diálogo especial del poeta con los dioses, ni con los poderes celestiales o infernales…

Quizás, a veces, quienes se dedican a la cultura, y de manera particular los que hacen poesía, son excesivamente metadialogantes

He incurrido poco en ese tipo de poesía. No es malo interrogarse sobre qué es el hecho poético, pero, en cualquier caso, no he abusado de ese tipo de escritura.

Más que de metaliteratura, le preguntaba yo por la poesía metayoica: un poeta alrededor de su ombligo…

Todos los ombligos son parecidos. No tiene sentido escribir obsesivamente sobre el de uno.

Poeta. Futbolero. Latinista. Lector. Mitólogo. Fan acérrimo de Tintín. Seguidor de Marvel. Traductor. Político estacional. Liberal. Letrista de Loquillo. Taurino… Y hay gente en España que vive sin aficiones…

Ellos se lo pierden… El abanico de posibilidades que tiene el mundo, la vida y la sociedad española para interesarse por cosas es tan inmenso que el que no quiere enrollarse con algo es porque no le da la gana.

¿La poesía es élite?

No. La gran poesía –estoy pensando en Horacio, Petrarca, Virgilio, Catulo, o los poetas helenísticos- llegaba a muchísimos espacios sociales y era compartida por mucha gente. A partir del Romanticismo, la poesía se convierte en algo marginal. El Romanticismo es el que se inventa todo este alejamiento del poeta de la sociedad, con Byron y los poetas malditos… Se trataba de poetas que dictaban la conciencia de la sociedad apuntándola con el dedo, pero no mostraban su fraternidad con la sociedad en su condición de poetas instalados en la misma. Es una verdadera pena. Me siento muy anterior al Romanticismo, e incluso a la Revolución Francesa.

¿Los poetas arrogantes están pidiendo a gritos un tsunami?

Me parece excesivo, pobres. El tsunami es muy cruel… Lo que deberían hacer es pensar que no son especiales. Todos tenemos las mismas sensaciones, los mismos problemas, las mismas ansiedades, las mismas desazones… Ni los poetas ni ningún tipo de persona con capacidades creativas son diferentes a los demás.

¿Los columnistas jóvenes de la prensa son los nuevos poetas urbanos?

Hay algunos verdaderamente excelentes. Yo podría convertir las columnas de David Gistau en poemas sin demasiado riesgo…

Y, mientras clavo en mi pupila su pupila azul, ¿qué es política?

Política es el cuidado de la polis, de la ciudad, de la sociedad humana, por parte de esos cuidadores que son los políticos, que deben velar para que todo funcione, y todo vaya acorde con los principios del bien y de la belleza, que creo que son cuestiones que andan unidas. Si todo va bien, el resultado será hermoso.

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Este homenaje inclusivo a Star Wars en su despacho del CSIC define su guerra de poeta a pie de galaxia. ÁLVARO GARCÍA FUENTES

Como política teórica, de acuerdo. Pero, como definición práctica de la política que respiramos…

Una cosa es lo ideal y otra lo real. Ahora, en 2016, vivimos una percepción crítica de la política, pero es la misma que podíamos tener en 1916, y hasta en 1916 antes de Cristo, en las monarquías agrarias del Creciente Fértil. La condición humana es así: se reparte entre esos dos horizontes del hombre que son lo ideal y lo real.

¿Se puede ser político y que “tener los pies en la calle” no sea una figura retórica?

Es difícil, pero se puede. En la política municipal, si no tienes los pies en la calle no haces nada. Tengo muchos amigos alcaldes y concejales y, realmente, si no van por la calle saludando a todo el mundo, se les acaba su misión… Se ha acusado muchas veces a la clase política de ignorar lo que sucede a pie de campo, porque van en los coches oficiales y están aislados de lo demás, y eso es un fallo grande. No hay que olvidar que el político es un ciudadano más, pero encargado de velar por que el resto de la sociedad sea más feliz y cada persona tenga más ocasiones de realizarse a sí misma.

Usted aconseja a los que tienen la sartén por el mango leer a los clásicos. ¿Se imagina a Rajoy leyendo a Homero?

No me lo imagino, porque me parece que no es su lectura favorita, pero le conozco, y estoy convencido de que, cuando deje la política, a lo mejor incluso puede llegar a leer a Homero, y se va a divertir mucho. ¡Si le gusta el deporte, le tiene que gustar Homero! La épica tiene mucho que ver con el deporte moderno. Nuestros héroes de ahora son nuestros deportistas, entre otros.

Pablo Iglesias lee libros, y los regala, y los subraya, y nos lo cuenta a todos en Twitter. ¿Leer es poder?

Leer es saber, y conocer más, y conocerse mejor a sí mismo. Los libros nos dan pistas para saber quiénes somos, y eso es muy importante. Mirarse al espejo no es suficiente para conocer lo que existe en nuestro interior. Entrando en otras vidas a través de la literatura, uno llega a saber qué le ocurre dentro.

Pablo Iglesias hace muy bien en leer. En lo que ya no estoy de acuerdo es en que subraye los libros, pero porque soy un histérico de la bibliofilia, y mis libros están impecables. Los he leído, pero siempre que anoto algo lo hago en un papel adjunto. Quiero que mi biblioteca se conserve sin ninguna huella de uso por mi parte. En eso soy neurótico, porque eso es una neurosis como otra cualquiera…

¿Podemos es política en verso o utopía poética?

Política en verso, no. Conozco a algún poeta de la órbita de Podemos, pero tampoco todos los podemitas son poetas. La palabra poesía para mí es muy importante, y no me gusta mezclarla con nada, y menos con parcelas de la política. La poesía está en todo, también en cada uno de los militantes de cualquier partido político, pero no especialmente en uno. Sin embargo, de la pregunta sí creo que conviene subrayar la palabra “utopía”. El planteamiento ideológico de Podemos sí me parece utópico, con lo que eso tiene de bueno y de malo…

Izquierda Unida optó por un poeta, Luis García Montero, y se acabó Izquierda Unida en Madrid…

Soy íntimo amigo de Luis, y me da la sensación de que hubo muchos intereses espurios de que se acabara Izquierda Unida en Madrid, sobre todo para terminar con él. Luis tenía enemigos probados en su área ideológica, como siempre, porque los enemigos suelen estar en tu propio partido político… Se hubiera merecido otra cosa, porque hizo un gran sacrificio presentándose. Que una persona como él, a la que lo que le gusta es escribir poemas y libros, dar clases y actuar en una órbita cultural, haya hecho ese esfuerzo, es digno de agradecimiento.

¿Qué tiene la política de literatura fantástica?

La política, como es una especie de dedicación muy plural, con muchísimas habitaciones diferentes, debe tener siempre algo de fantasía. Su ejercicio aconseja un temperamento fantástico, para optar por cosas que no son fáciles de conseguir.

¿Y de épica?

En muchas ocasiones la política tiene su épica. Celebré aquella jornada en la que Yeltsin se subió a un tanque desde el Parlamento ruso para dialogar con los golpistas y consiguió desmontar aquel ataque nostálgico hacia el Comunismo. Eso es épica pura. La política dictatorial es más épica que la política democrática, con lo malo y lo bueno que tiene ser más o menos épico.

¿Y de cómic?

En algunos momentos de la historia, la política tiene mucho de cómic, pero en su sentido más de tira cómica festiva…

¿Qué diría el Platón de La República sobre la España de las investiduras fallidas?

Ese Platón se quedaría un tanto perplejo. Entre otras cosas, porque su planteamiento no es el de las mayorías democráticas, sino el de las minorías aristocráticas, en la que los ancianos sabios son los que deben regir la polis… A Platón le parecería muy raro todo lo que está pasando en este momento en España. No estaría nada a gusto con nuestra situación actual.

¿Qué le parece ese afán de los partidos por colocar en pole position a políticos jóvenes, por ser políticos jóvenes?

Es un error. Los chinos, que en parte son herederos de los griegos en cuando a pensamiento político, optan, casi siempre, por personas con experiencia. No digo ancianos venerables, pero casi. Puede haber gente joven que lo haga muy bien, pero la concepción de que por ser joven vas a ser mejor político, menos corrupto o más entusiasta… ¡El entusiasmo no tiene nada que ver con la edad!

¿Ve en la nueva política apertura o dogmas 2.0?

La democracia tiene el riesgo de convertirse en una dictadura de la mediocridad. Puede incurrir en esa degeneración que se llama demagogia, en la que estamos bastante instalados. Por eso hay que preservar, con muchísimo cuidado, las esencias de la democracia, que son enemigas de la demagogia persistente. La aristocracia degenera en tiranía, y la democracia, en demagogia.

Humanistas como Antonio Fontán que estén dispuestos a meterse en la harina política, ¿son fáciles de encontrar?

Dificilísimo. Fontán fue profesor mío en la Autónoma de Madrid, de Filología Latina y de Crítica Textual Latina. Me fascinó su personalidad. Él vio en mí a una persona que también podía aportar algo a la sociedad. Lo que he sido en política se lo debo a Fontán. Debo decirlo porque, si no hubiera sido por él, nunca me habría metido en política. Era un modelo que me parecía digno de ser imitado. Por supuesto, no he llegado a su nivel, pero siempre le he tenido en mente a la hora de actuar en mi paso por la política.

Usted, que es de la generación de mayo del 68, ¿qué diferencias observa entre la indignación social de su época y la del 15-M?

La indignación de mi época era mucho más intelectual, y tenía un elemento importante, que era la superación del marxismo. En las trincheras del 68 veo una posición postmarxista. Sin embargo, en las trincheras de la Puerta del Sol de aquel 15-M veo una vuelta a las posiciones marxistas tradicionales. Es lógico que uno opte por las barricadas de su generación. Yo estoy muy contento con la “indignación” de mi época.

En casi todas las entrevistas recientes que le he leído me ha llamado la atención su ataque al igualitarismo uniforme como tendencia supuestamente liberadora…

¡Es que no somos iguales! ¡Somos iguales ante la ley, y eso debemos defenderlo de manera absoluta! La libertad es la libertad de ser iguales ante la ley, pero en lo demás cada uno es diferente. Nos peinamos de manera diferente, pensamos de manera diferente, nos gustan películas diferentes, leemos libros diferentes… Nadie es igual a nadie, y eso es lo maravilloso de la humanidad. Soy un individualista feroz, y por eso ese igualitarismo atroz que siega la hierba al mismo nivel a quien despunta y a quien no ha llegado a germinar me parece injusto.

Creo en el principio de excelencia. A las aulas ha llegado un igualitarismo absurdo, que pretende subrayar que todos los niños son iguales, cuando es evidente que no. Hay que educar a cada niño como es, según sus circunstancias. Ese igualitarismo feroz hace sufrir a cada individuo. Si se parte de una situación de desigualdad psicológica, que es ley en la humanidad, creo que podríamos llegar, incluso, a un mayor grado de felicidad que si seguimos los dogmas de este igualitarismo ramplón, que socava los principios de nuestra civilización y de nuestra cultura.

La política, dice, no le hizo cambiar. Bien. ¿Qué le hizo aprender?

Me hizo aprender muchas cosas del alma humana. Somos antropoides evolucionados, y todo lo que tiene que ver con el poder genera una curiosa ansia a nuestro alrededor. Me hizo ver que no es bueno basar la vida en la conquista del poder exclusivamente, porque el poder conlleva lacras y problemas que en situaciones normales no se presentan.

¿La expresión “la erótica del poder” es una manera de disfrazar con velos pasiones más bien negativas?

En la etapa que estuve en política sí percibí yo esa erótica del poder, porque vi que había muchas personas atraídas por quien lo ostentaba o parecía ostentarlo. Hablo de personas que ahora no me dirigen la palabra, y que entonces estaban a mi disposición. Patético, pero cierto.

¿Esperanza Aguirre es pasado?

Esperanza Aguirre es presente permanente. Es una persona que está siempre en la trinchera, y lo seguirá estando hasta que se muera.

¿Sobran metáforas en el discurso democrático español?

Faltan metáforas interesantes y sobran metáforas burdas.

Usted es referente del estilo llamado “línea clara”, que representan bien los libros de Tintín. ¿A los españoles se nos pueden decir las cosas como son, o hay que poner una máscara delante de todo para que no nos escandalicemos?

En general se emplean esas máscaras de manera excesiva. Hay máscaras que se superponen al rostro hasta límites insospechados, de tal manera que la última máscara sigue siendo una máscara, porque ya no queda rostro. Se nos pueden decir las cosas de manera menos enmascarada. Sería mejor. Decir la verdad no cuesta tanto. ¿Qué es la verdad? Es muy difícil saber qué es la verdad, pero, en cualquier caso, sobra mala retórica. Se nota cuando un político actúa con una relativa sinceridad, porque la sinceridad absoluta no existe. Y pienso que esa actitud del político sincero se debería premiar.

Hablando de Tintín: A quién le dedicaría un ejemplar de las siguientes obras de Hergé:

Objetivo: la Luna: a Valle-Inclán, que escribió que la luna dibujaba en el cielo la palabra nihil.

El secreto del Unicornio: a mi hija Inés, que adora la fantasy.

Aterrizaje en la Luna: a mi amigo José Luis Garci, que adora la ciencia ficción.

La estrella misteriosa: a Greta Garbo, una estrella especialmente misteriosa.

El tesoro de Rackham el Rojo: a mí mismo. Es mi álbum favorito.

La isla negra: a los celtas, que poblaron Europa y la nombraron.

El cangrejo de las pinzas de oro: a mi amigo José del Río Mons. Es su álbum preferido.

Las siete bolas de cristal: a mis nietas, Genoveva y María.

Estamos de vuelta al cole. Sin Latín. Sin Historia del Arte. Con ipads…

Lo de la Educación es todo un desastre… Desde aquel Libro Blanco de  Villar Palasí del tardofranquismo en el que los pedagogos empezaron a hacer de las suyas… Las grandes leyes de Educación del PP y del PSOE las han redactado las mismas personas, no nos olvidemos de eso. Cuando nos rasgamos las vestiduras con la LOGSE, no nos damos cuenta de que hubo oportunidad de romper de manera absoluta con esa cultura de la educación deshumanizada y deshumanizadora, y no se aprovechó. Latín y Griego, incido aquí voluntariamente en la utopía, debían ser materias obligatorias para cualquier tipo de estudiante. ¿Ciencias? ¿Letras? ¿Qué es eso? Lo que debería hacerse en el bachillerato es estudiar asignaturas históricas que ayudaran a entender lo que nos pasa: Historia de la Música, Historia de la Filosofía, Historia del Arte, Historia del Cine…

¿Qué es la cultura? La cultura es ubicar los acontecimientos en un espacio y en un tiempo; por eso la Geografía es igual de importante que la Historia. Ahora la Geografía y la Historia están enmascaradas tras los nombres de Conocimiento del Medio y Ciencias Sociales… ¡Es un escándalo! De acuerdo con que esta ola pedagógica ha imperado en todo el mundo y ha arruinado los currículos académicos en los cinco continentes, pero es que en España ha sido especialmente cruel, al despojar a los planes de estudio de todo lo que oliera a cultura humanista. Esto no ocurría en el siglo XIX y en la primera mitad del XX. Es bueno que estudien todos los que quieran y puedan, pero, lamentablemente, ha habido un adelgazamiento brutal de contenidos, y estamos ante una auténtica catástrofe.

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De Cuenca es los libros leídos, escritos y asimilados, que suman una sabiduría clásica intangible. ÁLVARO GARCÍA FUENTES

Y Sin Filosofía…

Todas las materias relacionadas con las humanidades forman personas capaces de trabajar mejor. En Estados Unidos, por ejemplo, me consta que los licenciados y doctores en Filología Clásica tienen muy fácil acceso al mundo de la empresa privada, porque las lenguas clásicas amueblan la mente, y la Filosofía no digamos… ¡Enseñar a pensar es bueno para la sociedad, e incluso para ganar dinero! Esa corriente que afirma que el bachillerato debe servir para preparar profesionales para las áreas con déficit de recursos humanos es un error. Lo que hay que hacer es dar una visión amplia del mundo y ayudar a los estudiantes a pensar bien, con inteligencia y con coherencia, porque en cualquier parcela del mundo laboral conseguirán, así, ser líderes.

Usted a los 12 años se leyó la obra completa de Shakespeare. Hoy, uno de 12 está flipando mazo con el Pokemon Go. Así de entrada, puede ser usted un modelo un poco desanimante…

A los 12 años, además de leer a Shakespeare, imagino que haría cosas parecidas a las que hacen los adolescentes de ahora con el Pokemon Go. No me considero una persona especial. A esos niños que juegan con el Pokemon Go, si probaran a leer a Shakespeare, quizá no en la edición de Astrana auténtica y verdadera, pero sí en una versión como la de los hermanos Lamb, Cuentos basados en el teatro de Shakespeare, les podría fascinar. ¡Lo que cuenta Shakespeare les tiene que interesar a los niños de ahora igual que nos interesaba a algunos de los de entonces! Lo que hable del hombre tiene que cautivar al adolescente que está en fase de convertirse en hombre. El problema es la Educación. No hay que pensar en frases como o tempora, o mores, ni en que todo se desmorona. ¡No! Si hubiera buenos planes de estudio, los niños leerían a Shakespeare como yo a los 12 años. Los planes de estudio de mi época eran mejores que los de ahora, obviamente, pero peores que los de los años 30 y 40. Todo ha ido degenerando.

Entonces, ¿los pedagogos del siglo XXI saben mucho de psicopedagogía pero poco de educación?

Esta especialización pedagógica ha arruinado la educación. Pedagogía, en griego, significa “conducir a los niños”. Educación viene a significar lo mismo, en latín. No se trata de separar ambas esferas, sino de fusionarlas. Ese lenguaje críptico de la pedagogía ha alejado los planes de estudio de la realidad, y eso es terrible.

Una vez que Internet lo ha penetrado todo, ¿será más difícil culturizarse?

¡No! Internet es una imagen del mundo. Es un gran mapa de todo lo que nos rodea histórica, geográfica, filosófica, éticamente… En él está todo lo bueno y lo malo, pero subrayo especialmente todo lo bueno. Internet es una herramienta fabulosa de culturización y alfabetización.

Me refiero a que, a lo mejor, usted sabe, y yo voy a Google…

Un primer vistazo de lo que nos cuenta Google es utilísimo para enterarse de las cosas. La profundización llegará a través de otras páginas de internet, porque hay muchísima cultura en internet. Si yo quiero leer a Eurípides en griego, tengo webs que me lo ofrecen según las mejores ediciones críticas que existen en el mundo. Eso hay que considerarlo.

¿Qué significa “intelectual” en la calle contemporánea?

Por lo general, el intelectual se identifica ahora con alguien que tiene una visión progresista del mundo, más o menos socializante, marxistoide, y que lee libros, pero siempre orientados en la misma dirección. No es una palabra que me guste demasiado. Prefiero la palabra “humanista”.

¿Desconfía usted de los intelectuales que miran por encima del hombro a los tebeos?

La cultura es una, y es un error mirar por encima del hombro cualquier cosa. Trabajo en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y aquí se practica lo que se llama alta cultura, o alta investigación. Es posible que algún compañero mío mire por encima del hombro a quien se ocupe de la cultura popular… Sería un error por su parte. Hay que fundir todas las culturas en una. Nada de lo humano nos debe ser ajeno.

¿Hay hueco para un superhéroe humanista, o eso es cosa de frikis?

Podría ser divertido… He estado prologando un magnífico libro que se titula El misterio del asesinato de Benson, de S. S. Van Dine, protagonizado por Philo Vance, que es uno de los grandes detectives de siempre. Un detective que está continuamente yendo a exposiciones, a conciertos, que lee libros eruditos y es especialista en jarrones de época Ming. Es un auténtico snob maravilloso que invito a conocer, porque hace pasar ratos fantásticos. Philo Vance es un humanista y, de algún modo, un superhéroe, porque los detectives no pueden volar, ni tienen rayos X en los ojos, pero sí descifran cosas que no están al alcance del resto de seres corrientes y molientes.

¿Qué papel juega Hollywood en la rehumanización de la sociedad?

Hollywood ha jugado un papel importantísimo, desde el punto de vista estético y moral, sobre todo entre las décadas de los años 20 hasta los 50. Después, creo que se ha convertido en una máquina de hacer dinero. Sigue habiendo películas y directores apasionantes. Yo soy un fanático de Quentin Tarantino, que me parece un rehumanizador del cine, y un gran cinéfilo que refleja en sus películas el cine anterior. Tiene fama de violento, pero a mí me parece fascinante.

Letrista musical: Loquillo. Orquesta Mondragón. ¿Qué voz de cantante le encantaría que sonorizara sus versos?

Siempre he sido muy de Loquillo. Mi sueño cumplido ha sido que cantara mis poemas. No aspiro a que cantantes como Sinatra, u otros del pasado, de ese mundo norteamericano que tanto me interesa, entonen mis versos. Me doy por satisfecho con que un genio español como Loquillo haya cantado mis poemas.

Igual la música de un tipo como Fito se acomoda a sus poesías…

No le he seguido, pero me pierde la curiosidad, de modo que voy a indagar sobre Fito. Te lo agradezco, porque es un descubrimiento que he hecho hoy. Mis conocimientos musicales son muy limitados…

¿Sabina merece un sillón en la Real Academia Española de la Lengua?

Sabina ha manejado el lenguaje de una manera admirable. Probablemente ha compuesto las mejores letras que se han hecho en castellano. ¿Por qué no va a tener un sillón en la RAE? Creo que diría cosas con mucho sentido común sobre el origen y el significado de las palabras.

¿Y usted?

Yo sería feliz allí. Me lo pasaría bomba. Ya disfruto una barbaridad en la Real Academia de la Historia, en la que figuro por el cupo filológico, pero por oficio y por afición, la RAE sería mi casa perfecta.

Usted empezó a escribir poesía para salvarse. ¿Cómo va esa misión?

¡Mal! Pero porque sigo escribiendo pensando que me voy a salvar, y en el fondo estoy seguro de que no me voy a salvar de ninguna de las maneras…

¿Vive o sobrevive?

Vivo. Hasta el último momento hay que vivir. La supervivencia es muy dramática. Sobreviven, por ejemplo, los venezolanos con Maduro. No le deseo a nadie que sobreviva. Es mejor vivir.

¿Su amor a los mitos es una excusa para no tener que creer en Dios?

O una sustitución de esa creencia… De todas formas, tampoco estoy muy seguro de no creer en Dios… Es un mundo tan absolutamente mágico y fantástico como el que nos rodea, en el que la realidad no es más que otra encarnación de la fantasía, ¿por qué no va a existir Dios? En cualquier caso, interesarse por los mitos e interesarse por Dios es una y la misma cosa.

¿La ironía cura o quema?

Para mí siempre ha sido un lenitivo, y nunca un ácido sulfúrico arrojado a granel. Hay una ironía que degenera en el sarcasmo, y que puede quemar. Pero la pura ironía es bondadosa, buena, e incluso solidaria…

¿Platónico, o liberal?

Las dos cosas.

¿Nihilista o dubitativo?

Me atrae mucho el nihilismo, porque leí a Shakespeare a los 12 años. Ese nihilismo se lo han echado en cara a Shakespeare muchas veces, entre otros por Tolstoi. Pero es un nihilismo constructivo. Lo de dubitativo me interesa en la medida en que soy escéptico, y creo que la Historia avanza a golpe de duda. De todas maneras es una palabra que no me gusta. Me gusta la duda que protagoniza los Esbozos Pirrónicos de Sexto Empírico, la duda de la filosofía escéptica, tal y como la configuraron los griegos en la época helenística.

O sea, que tampoco es Descartes…

No. No es la duda metódica de Descartes, sino la de los escépticos griegos, de Pirrón de Elis y, sobre todo, de Sexto Empírico.

¿Amor o muerte?

¡Son tan parecidos! Entre amor y muerte hay muchas fronteras, pero, evidentemente, opto por el amor, porque una vez llega la muerte se acaba el amor y se acaba todo.

¿Cielo o infierno?

Dicen que en el infierno se está más calentito, pero la verdad es que en eso soy tradicional. Prefiero salvarme y estar tan contento en la visión beatífica de Dios por toda la eternidad.

Me cuentan que en Cope aprovechó el otro día su tertulia para despedirse de sus hijos con un poema. ¿Está en ese momento de adioses?

Hay que irse despidiendo. Aunque la muerte puede llegar en cualquier momento, a partir de una determinada edad es sano irse despidiendo, porque eso, en el fondo, puede suscitar emoción en las personas que uno deja. Yo creo que la emoción es importantísima; no hay que perderla nunca. Leí en la radio un poema en el que me despedía de mis hijos y ,si Dios me da vida, seguiré despidiéndome unos años más. Llega un momento en el que, en el fondo, todo es despedida. Es bonito despedirse de una manera apolínea, no dionisíaca.

También digo que estar despidiéndose no significa dar el coñazo a diario… Es una cuestión de actitud, pero vivo con el mismo entusiasmo, la misma entrega y la misma vivacidad que podría tener antes. La despedida, simplemente, es otra faceta de la vida, y hay que intentar llevarla a cabo de una manera cortés, educada, correcta y emocionante.

Pues nos despedimos… Muchísimas gracias.  

REBOBINANDO

Luis Alberto de Cuenca no es un nostálgico, ni el típico poeta que llora lo bonito que fue el pasado mientras desazona sus versos con lo que echa de menos tus dientes como perlas y el arpa olvidada por su dueña en el ángulo oscuro de los salones rococós del Romanticismo. Ni empachos de algodón de azúcar, ni culto al subjetivismo, ni fuga del mundo real.

Luis Alberto de Cuenca ha leído demasiado como para ser sólo una cosa bajo su nombre en la tarjeta de visitas. Y estando abierto al mundo, descubrió personalmente bastantes de sus secretos.

El multifacético De Cuenca es un clásico snob que sabe de letras y de artes, que conoce a los hombres, que ansía el grado más alto de conocimiento sin histerismos intelectuales de derivar al psiquiátrico. Y el que sabe tiene más fácil ser prudente en la vida. Y el que es más prudente en la vida tiene más fácil sugerir y aconsejar con acierto. Así, escuchando al que sabe, perdemos menos el tiempo.

Gente así, con fuste, a la que además le va la marcha, no mira por encima del hombro de la incultura ajena, no mide el nivel de persona por centímetros de páginas leídas, no se ríe si confundes a Pirrón de Elis con un fichaje del Leganés. Gente así, futbolera y callejera, que prefiere ser uno más antes que disfrazarse de pañito rancio de crochet bajo las lámparas encerradas del otoño.

Se entiende perfectamente que los griegos de antes de Cristo convivan en su humanismo con Hollywood, Marvel, Tintín, Loquillo y Quentin Tarantino, porque es un humanismo en presente continuo, auténtico, sin óxidos de olvido en las vitrinas del CSIC.

El “nada de lo humano me es ajeno” es el antónimo más contundente de política de bandos, sectarismos, endogamias docentes, ombliguismos descarados, artistas al vacío y otros trending topics del contexto nuestro de cada día.

Decía Eurípides: “Si tienes palabras más fuertes que el silencio, habla. Si no las tienes, entonces guarda silencio.” Y De Cuenca escribe por los codos.

Cualquiera se creería ahora que hubo una época cercana en la que los humanistas eran altos cargos, incluso a pesar de los partidos…

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De su paso por la política destaca el conocimiento del lado oscuro con el que el poder sobre el alma humana. ÁLVARO GARCÍA FUENTES

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Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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