Cabo Sounion, al desnudo

25 diciembre 2015 at 11:18 pm 2 comentarios

 
Guillermo Pérez Rossel  |  El País Uruguay    25/12/2015

solmoon_ayiomamitis

Esto no es para los que ni siquiera pedalearon en los barquitos del Parque Rodó. Esto es para los que escrutan el mar desde la rambla esperando alguna señal de que Poseidón todavía está allí, amargándole el retorno a Odiseo.

La foto de portada no es un montaje, es una impresionante toma del astrónomo Anthony Ayomamitis, quien se instaló en Cabo Sounion durante la Luna Llena más cercana al solsticio de verano en el hemisferio norte (el 18 de junio de 2008). No es por casualidad que el templo de Poseidón esté ubicado justo allí, en una cumbre, dominando el Mar Egeo, el lugar donde sucedían todas las cosas fantásticas que relataba Homero. Eran acontecimientos reales, pero enriquecidos por su formidable imaginación.

Temple_de_posido

Se lo adjudican a Pericles, pero de algún otro debe haber sido la idea de  construir el templo hace 2.400 años; fue alguien tan iluminado como nuestro entrañable Carlitos Páez Vilaró, que tampoco por casualidad escogió la posición en que había de erigir Casapueblo para rendirle culto a Febo Apolo y Poseidón, para continuar con las imágenes homéricas. Si acá hay que instalarse en los balcones de Punta Ballena para presenciar la obra de arte cotidiana de la puesta de sol; en Grecia eso debía hacerse en Cabo Sounion… y yo fui uno de los afortunados en presenciar eso, cuando todavía no se incurría en la tontería de aplaudir rompiendo la magia de ese instante.

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Hice bastante más por eso, inspirado por Poseidón, pero lo relataré más adelante porque es un poco procaz. Dije que no es un montaje… pero todavía no confesé que el amigo Anthony usó un teleobjetivo y eso es lo que aproximó y agigantó a una luna emergiendo en el momento en que el sol completa su cotidiana agonía. Refiriéndose a la madrugada, Homero refería a la “aurora de rosáceos dedos”. Solo un tipo muy animal puede sostener, como se sostuvo, que era ciego un poeta que tanto apela a los colores. Acá ya no hablamos de rosado; hay atardeceres rojos como la sangre.

El cabo Sounion, Sunion o Sunio, está a 65 km al sureste de Atenas, en el Ática. El promontorio era un atalaya excelente para divisar los barcos que se acercaban a Atenas y aprontar la defensa en el caso de que fueran enemigos. Por eso el lugar estuvo fortificado desde antes que se construyera el templo. Señala alguien en la Wikipedia, que la primera mención del lugar la da el propio Homero en la Odisea, refriendo al sagrado Sunium, el promontorio de Atenas.

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Según la leyenda, Sounion era el lugar donde Egeo se lanzó al mar. Su hijo Teseo había convenido con él que si salía victorioso de su combate con el Minotauro izaría velas blancas en su barco, mientras que si moría, la tripulación debería dejar en el barco las velas negras en el mástil. Egeo vio llegar a lo lejos el barco enarbolando grandes velas negras, porque Teseo había olvidado izar las blancas, y desesperado se tiró de lo alto de las rocas al mar. De éste episodio proviene el nombre de Mar Egeo, es el homenaje al dolor de un padre.

Santuario-de-Atenea

sounio13.

Ahora vos te preguntarás porqué los atenienses dedicaron el templo a Poseidón, en lugar de premiar a Athena, su diosa protectora. Es que los griegos serían poetas y guerreros, pero también eran prudentes. Poseidón no solo era el dios del mar, también era quien provocaba los terremotos, las tempestades y los naufragios cuando se enojaba. A Odiseo nunca le perdonó que cegara a su hijo Polifemo, el cíclope de un solo ojo. ¿Y qué quería, que Odiseo se dejara almorzar junto con sus amigos? En fin, que la pasó muy mal y si pudo volver a Ítaca, fue porque en Hollywood lo representó Kirk Douglas, que era muy amigo de los guionistas.

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De manera que al Partenón lo dedicaron a Athena, por toda la ciudad veneraron a Zeus y otros dioses… y al iracundo Poseidón, que se llevaba mal con varios de ellos, le dedicaron este lugar más alejado, desde el cual se divisan gran cantidad de islas y todo lo más impresionante del mar Egeo. Pero por las dudas, porque la diosa lechuza también tenía un carácter de porquería, a ella le edificaron un templo más pequeño a poca distancia.

sounion-poseidon

El promontorio está a casi 60 metros de altura y cubierto de piedras resbalosas ¡si lo sabré que las recorrí a la disparada primero para abajo y luego para arriba, antes que se me fuera la excursión! Los autobuses salen por la tarde de la calle Mavromateon, cerca de la Plaza Sintagma  para llegar con luz suficiente. Los viajeros recorren los dos templos, compran souvenirs y a veces se despachan un vino de resina (muy áspero, hay que probarlo, pero…) en el pequeño restaurante próximo. Escuchan el relato del guía y aguardan la puesta de sol. Por el camino, habrán visto varios de los mejores paisajes de esta tierra.

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… Eso es lo que hacen todos, pero el caso es que yo soy devoto de Poseidón, aunque te resulte un poco arcaico. Cuando en un atardecer caluroso como ese, contemplo un mar sobrecogedor y descubro que las columnas que faltan en el templo están 60 metros más abajo, sumergidas en el agua más cristalina que te puedas imaginar, me da un impulso irrefrenable de tirarme al agua sin más trámite. En mala hora me acuerdo de que debí llevar un traje de baño, pero ni eso podía detenerme.

Sounion_temple_Poseidon_columns_in_sea

Le pregunto al guía cuanto tiempo dispongo antes de que el autobús regrese a Atenas, tomo el tiempo y me lanzo hacia abajo como un demente, sin hacer caso a los gritos del guía advirtiendo de los resbalones. Miren las fotos: las columnas las construían por rodajas y las iban ensamblando directamente en la base del templo; primero las de un metro de diámetro, luego las más finas hasta llegar a la que soporta el capitel, más de 20 centímetros más angosta. No es solo una cuestión de resistencia, también está el efecto de la perspectiva… parecen más altas de lo que son.

poseidon

Mientras me deslizo, veo varias de estas rodajas de columnas; pero no me detengo, mi meta es el mar. Cuando llego al borde, busco una roca que me oculte de mis compañeros de excursión, me saco la ropa y quedo tan en pelotas como la estatua de Poseidón en el museo de Atenas. En ese momento advierto que no había mirado para atrás, así que lo hago y me encuentro, cara a cara (cara era la de ellos, yo exponía otra parte de mi cuerpo), con una pareja de turistas alemanes que me saludó muy afable agitando las manos: “¡guten Tag!”. Me tranquilizó un poco el hecho de que ellos también estaban desnudos: no hay cosa que inspire más al nudismo que la estatuaria griega clásica. Así que respondí de la misma manera y me zambullí.

bajo-el-mar

No puedo describir la experiencia de nadar y sumergirme, casi volar en un agua tan transparente que parece cristal líquido. Ni me pasó por la cabeza contar las estrías de las columnas entre las cuales nadaba, para comprobar si eran 16 en lugar de las 20 clásicas, como dicen las fuentes que consulto ahora, 35 años después. Porque tendría 45 años en ese entonces. Te juro que con esa edad, nadie dudaba como ocurriría ahora de que yo pertenezco a la especie humana.

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Cuando volví al autobús, unas lindísimas francocanadienses me hicieron lugar en el último asiento y me comentaron que se habían divertido mucho con mi expedición nudista. Habían visto todo. Por ese entonces todavía hablaba francés con bastante fluidez, así que volvimos conversando hasta que, ya llegando a Atenas, me preguntaron si no quería continuar viaje por Europa con ellas. “Y con cuál de ustedes deberé dormir”, pregunté. “¡Ahh! Dijeron, en eso somos exigentes, deberás dormir con todas”. Era broma, claro (¿era broma?), pusieron a prueba mi devoción por el periodismo, pero al final resolví continuar con mi proyecto, que era volar a Schiphol, y de ahí regresar en KLM a Montevideo. ¿Tengo que decirles que en mi memoria queda una enorme interrogante sobre las decisiones que uno toma en la vida?

Poseidón

El mármol de la cercana cantera de Agrileza sirvió para construir las columnas que rodean al templo de planta rectangular. De las 34 columnas dóricas originales solo quedan 15 en pie, y no le eches la culpa al arquitecto y al tiempo transcurrido, pensá que por acá los terremotos son muy frecuentes.

Fue muy cómodo proveerse de mármol tan cercano… pero el material resultó tan maleable que cualquiera con una navaja puede tallar su nombre o poner cualquier otro estúpido graffiti. Antes de maldecir esa fea costumbre, evaluá que en el caso de este templo, entre los depredadores se encuentra nada menos que Lord Byron, mirávo, tan elegantes y flemáticos, pero haciendo chanchadas en obras que son patrimonio de la humanidad. Eso ocurrió en 1810, pero fue muy recientemente que resolvierno prohibir ingresar al templo, acercarte demasiado a las columnas y, naturalmente, si te ven tallando algo te dejan tan manco como la Venus de Milo.

sunion

Calculan que al arquitecto le insumió solo diez años (entre 450 y 440 a.C.) levantar esta maravilla, luego de haberse lucido con el Hephaisteion en el Ágora de Atenas y los templos de Ares en Acharnes y el de Némesis en Rhamnous. Si el mármol de Agrileza le resultó tan poco fiable que 2.000 años después ya se apreciaba deterioro (tomá nota las expectativas que tenían los arquitectos de ese entonces), menos confiable todavía fue el mármol de Paros que usó para las esculturas decorativas; esas sí que están deterioradas y Byron no tuvo nada que ver.

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En fin, si vos tuviste la enorme fortuna de llegar a Atenas necesitarás al menos tres días para que te dé la gana de dedicar tiempo a los alrededores. Cabo Sounion es la respuesta más cómoda si llegaste a pie. Porque si sos un bacán y viniste embarcado en alguno de esos yates que se alquila por día o que te llevan de isla en isla como si fueras alguno de aquellos aqueos que un día salieron de por aquí para hacer pedazos a Troya, lo que harías en ese caso, es hacerte llevar hasta el pie del acantilado, nadar hasta la costa y trepar como yo trepé hasta la cima. Tené cuidado y ponete traje de baño, porque capaz que todavía hay quebecoises agazapadas a la espera de un nudista.

cap-sounion-bay1

Me gustaría decir que son las águilas o los albatros los que ahora cuidan esta pequeña maravilla… pero no, lo que abunda en la zona es una especie de perdiz bastante confianzuda y muy poco épica. Un viajero en el cual me inspiro (y pongo su url al final), sugiere que por la mañana recorras los mercados callejeros de Monastiraki y Plaka, que te mandes un almuerzo en una terraza con vista a la acrópolis y para tomar el café justo a tiempo para tomar el autobús, que sale a las 14.30. El autobús regresa a las 19.00 si es invierno y a las 22.00 como máximo si es verano, todo depende de la puesta de sol… no arrancará hasta que se oculte.

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Las excursiones cuestan en el entorno de 50 euros. Es mucho, pero el paseo lo vale. Si se te hace cuesta arriba, podés tomar el autobús por unos 7 euros, pero tendrás que pagar el regreso y la entrada de 4 euros que te cobra la municipalidad.

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