Baelo Claudia, la niña bonita del Imperio

20 diciembre 2015 at 11:08 am 1 comentario

La investigación en la ciudad hispanorromana cumple las expectativas de un ambicioso Plan Director que la ha colmado de proyectos, de la mano de prestigiosas universidades

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Vista general del conjunto arqueológico Baelo Claudia, situado en la ensenada de Bolonia (Tarifa).

Fuente: Virginia León  |  Diario de Cádiz    20/12/2015

En el cautivador entorno de la ensenada de Bolonia, abrazado por la arena de la playa, al cobijo de Punta Camarinal y Punta Paloma y mirando de cara al mar, se asentaron los romanos para extraer todo su jugo y fundar Baelo Claudia. Una ciudad que nació en el II a. C y que fue oficialmente romana cuando le otorgaron su calificativo Claudia, sobre la primera mitad del siglo I. d.C. Fue entonces cuando se dotó de su perfecto entramado urbano que culminó en la primera mitad del II d.C. a imagen del arquitecto romano Vitrubio, con numerosos edificios industriales -de salazón-, además de religiosos y lúdicos. Ya empezó a convertirse en la niña bonita que sigue siendo hoy, erigiéndose ahora como el único Conjunto Arqueológico de toda la provincia de Cádiz, con lo que conlleva en cuanto a la autogestión de su prolífica actividad y con un moderno centro de interpretación. Es la gran apuesta de la Junta de Andalucía, un auténtico punto y aparte en cuanto a conservación, difusión, investigación y desarrollo de lo que debe ser un yacimiento arqueológico, que en unos años ha casi duplicado el número de visitas, alcanzando las 150.000 a lo largo de 2015, pese al cierre de sus puertas en las turísticas tardes de verano.

El Centro de Interpretación proyectado por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra es el punto de partida de un apasionante recorrido por la rica historia de la actividad industrial, comercial, religiosa y social de la ciudad romana que guía el director de Baelo, Ángel Muñoz. Una parada clave, que de primera sirve en bandeja las impresionantes vistas del bonito entorno natural de Baelo, desde el primer balcón al aire libre que se oferta al visitante antes de entrar en el edificio inaugurado en 2007. “Desde aquí te das cuenta del lugar estratégico donde se situaron, en pleno Estrecho de Gibraltar”, explica Muñoz.

Una vez dentro del diáfano y moderno edificio, una maqueta del enclave y varios monitores interactivos en inglés y español contextualizan geográficamente el yacimiento -que empezó a decaer en el siglo II d.C-, además de difundir su organización administrativa y servir el segundo gran momento visual, desde otro de sus enormes ventanales. “Esto es lo mejor del edificio de Vázquez Consuegra, desde aquí ves el corazón de la ciudad y todo cuanto la rodea”. Incluida la sierra de la ensenada de Bolonia, donde se afronta uno de los cuatro Proyectos Generales de Investigación Arqueológica autorizados en Baelo Claudia “que aglutina casi el 50% de la investigación arqueológica, pues son doce en toda Andalucía”. Esta actividad se retomó en 2005 -tras la paralización que hubo en los 80-90- “de la mano de la Universidad, que es quien debe afrontar este tipo de trabajos, en sintonía con el Plan Director”.

Se centra así en el proyecto de la Silla del Papa, un estudio esclarecedor para adentrarse en el origen de la ciudad y que se lleva a cabo junto a la Casa Velázquez -bajo la dirección de Pierre Moret-, implicada en la investigación de Baelo desde hace décadas. En una primera fase se estableció la configuración del oppidum (ciudad), la necrópolis romana republicana localizada, y el amplio periodo de ocupación en la zona desde el IX a.C hasta la época de Augusto. “Los mismos que vivían aquí fundan las industrias de salazón en la playa. Puede ser que se produjera un seísmo en época augusta y se reconstruyera abajo, en Claudia, cuando asciende a municipio, sobre el 40 ó 60 d.C”, desgrana Muñoz.

Fue la construcción de una ciudad majestuosa, de pomposos edificios, “que tuvo que ser muy blanca” , cubierta de ornamentación marmórea y otros elementos lujosos. “Baelo fue más que una zona industrial, como se ha dicho”. Y así se muestra en los elementos que han sido localizados, y que se exponen en la planta inferior de edificio.

Entre todos atrapa la mirada por la delicada presencia y manufactura, el Doríforo hallado recientemente en las termas marítimas de Baelo, en una de las estructuras de piscina localizadas en un suburbio, un barrio fuera de la ciudad. “Se trata de la única copia romana del Doríforo de Policleto de toda Hispana”, esgrime Muñoz, por lo que “se ha convertido en la pieza insignia de Baelo”.

Una copia de la que se conserva el torso y buena parte de extremidades, algunas en fase de restauración, que fue esculpida en mármol de la cantera de la Isla de Paros, y que documenta la existencia de una oligarquía en Baelo. “Más del 80 por ciento de la población vivía de la industria de salazón”, que era muy potente en la ciudad de Bolonia, “donde se han localizado hasta siete”.

Pero no sólo el Doríforo. Ánforas, restos de faraónicas esculturas -como un pie- o de una diosa en mármol… “Vamos introduciendo cambios para dar vida al centro y exponer piezas de los almacenes”.

El último tramo de este edificio con grandes dependencias para la biblioteca o el taller de restauración es el destinado a muestras temporales, donde ahora se homenajea a su primer guarda, Isidoro Otero. El vigía del yacimiento que se abre a los pies del espectador en un itinerario que comienza con un paseo por extramuros, atraviesa el acueducto oriental -el de Punta Paloma, uno de los tres que abastecía de agua-, “que queremos consolidar” y avanza en paralelo por la muralla, que fue flanqueada por varias torres.

La entrada en la ciudad se produce por la denominada Puerta de Carteia (Este), por encima de esta muralla, que marca el eje del decumanus maximus. Es el inicio de la nueva museografía, establecida por las propias necesidades del conjunto, con su nuevo centro, por lo que Baelo se dotó de otro circuito de visitas más esclarecedor con ayuda del IAPH, “siguiendo los trazados exactos de las vías romanas de la ciudad” y traducido a su paso en modernos paneles de acero inoxidable y pasamanos en madera con nombres de calles y edificios grabados, en sintonía con el propio centro de visitantes. “También se ha realizado un proyecto de actuación paisajística en la ensenada de Bolonia en el que se ha reordenado el borde marítimo que da a la playa”.

Un alto en el camino sirve al director de Baelo para observar las últimas excavaciones realizadas en un edificio que “que podría ser una schola para aprender una profesión”. Aún sin señalizar, se aprecian distintas fases constructivas.

Muy cerca, justo donde se cruzan las dos calles principales, se observa el foro de finales de la República, alrededor del cual se articulan los edificios públicos, entre los que destaca la que hoy es imagen del conjunto, la basílica, donde se administraba justicia, “y que era a dos alturas, a unos 10 metros”.

Y en sus aledaños, la tribuna para las arengas, la fuentes monumental, el archivo municipal, la sala de votaciones, la sede del gobierno local o las tiendas. Tras pasar por el mercado, en el decumanus maximus, se acerca a la puerta de Gades (oeste) y al edificio termal urbano, “al que se accede por la entrada original y que tiene una parte por excavar aún, donde puede encontrare la palestra o otra parte de las termas”. El cardo 1 sube así hasta el Teatro Romano, donde se escenifican obras y conciertos, y que se ha dotado de gradas metálicas. Un edificio situado en la terraza más alta de Baelo Claudia, que de regreso al centro de visitantes encuentra otro nivel en la zona sagrada, la triada capitolina -dedicada a Juno, Júpiter y Minerva y completada con el templo a la diosa egipcia Isis, que acaba de ser consolidado en una parte-, aparte de las terrazas del foro y la de factoría de salazones, donde recientemente aparecieron restos de pescado en una pileta. Su estudio se enmarca en el proyecto dirigido por la UCA -Darío Bernal- sobre actividades haliéucicas-. “En el tercio inferior se encuentran la zona industrial, la única situada dentro de una ciudad romana”. Verdadero motor de Baelo Claudia, por donde entraban las riquezas del mar y las mejores relaciones comerciales con el Norte de África, que sustentaban y enaltecían su economía. La bella ciudad hispanorromana de Baelo Claudia. La niña bonita del Imperio en Cádiz.

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