Archive for agosto, 2015

Comienza la reforma del edificio de acceso al Teatro y Anfiteatro romanos de Mérida

  • Las obras durarán dos meses
  • También se realizarán obras en el Templo de Diana, Pórtico del Foro y Centro de Interpretación de Dávalos Altamirano

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Anfiteatro Romano de Mérida. Foto: CONSORCIO DE MÉRIDA

Fuente: EUROPA PRESS  |  20minutos.es   31/08/2015

Las obras de reforma del edificio de acceso al Teatro y Anfiteatro romanos, así como las actuaciones varias que se desarrollará en el Foro de la Colonia, darán comienzo este martes, 1 de septiembre, una vez finalizado el Festival de Teatro Clásico de Mérida.

Estas dos actuaciones forman parte del proyecto ‘Ciudades Romanas de Extremadura’, en el que la Junta de Extremadura va a invertir tres millones de euros durante este año, para mejorar la conservación y difusión de diferentes enclaves extremeños con legado de época romana, como Mérida, además de Cáparra; Medellín; Regina, en Casas de Reina; Cáceres el Viejo, Villa La Majona, en Don Benito; Nertóbriga, en Fregenal de la Sierra; y Contributa Iulia, en Medina de las Torres.

Así, para el edificio de acceso al Teatro Romano, se pretende unir en una sola edificación la taquilla para las entradas, la tienda del Consorcio y las oficinas de Turismo y del Festival de Teatro Clásico, según informa el Ayuntamiento de Mérida en nota de prensa.

Para tal fin, se ha proyectado, acorde a los materiales utilizados en actuaciones anteriores, «una envolvente de aplacado de granito y vidrio con una imagen neutra, atractiva e integrada en el entorno de la plaza del Teatro Margarita Xirgu», según señala.

La obra está promovida por la Junta de Extremadura y su presupuesto es de 167.405,80 euros.

El plazo previsto para su finalización es de dos meses, y durante la ejecución de la obra, y con el objeto de minimizar su impacto en el visitante, la actual Oficina de Turismo de la Junta de Extremadura se trasladará a la actual caseta-taquilla del Festival de Teatro existente en la plaza.

‘FORO DE LA COLONIA’

Así, y en cuanto a las actuaciones recogidas bajo el epígrafe «Foro de la Colonia Augusta Emerita», cuatro de ellas se vinculan directamente con este antiguo espacio romano mientras que otras tres se sitúan en recintos arqueológicos fuera del Foro.

De las cuatro iniciales, la primera es la señalética que indique el perímetro del Foro romano y su comunicación interna. Para ello, se realizará una franja discontinua en el pavimento, de color diferente al actual, para que el visitante tenga una referencia visual que será complementada con la colocación de una panelería identificativa y explicativa del entorno.

La segunda actuación, de mayor calado, tendrá como protagonista al propio Templo de Diana, donde los trabajos se van a centrar en una «mejora y adecuación del entorno, la accesibilidad al podio del templo desde el edificio colindante y la rehabilitación y adecuación a la visita del palacio renacentista y templo romano».

Por su parte, en el llamado ‘Pórtico del Foro’, en la calle Sagasta, se efectuarán labores de limpieza, adecentamiento y se facilitará la accesibilidad al recinto arqueológico.

La cuarta actuación vinculada al Foro será la adecuación y accesibilidad al Centro de Interpretación situado en la calle Dávalos Altamirano.

Finalmente, y dentro de estas actuaciones aunque ya fuera del recinto forense, hay que mencionar trabajos menores de limpieza y adecentamiento en la Casa del Anfiteatro y en los accesos al Teatro y Anfiteatro romanos.

Todos estos trabajos están promovidos por la Junta de Extremadura y su presupuesto es de 300.541,64 Euros.

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31 agosto 2015 at 4:13 pm Deja un comentario

Un ‘ejército’ de 2.500 funcionarios defiende el patrimonio cultural sirio

El director general de Antigüedades ha puesto a salvo 300.000 piezas en Damasco

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Milicianos yihadistas introducen explosivos en el templo de Baal Shamin. / AP

Fuente: NATALIA SANCHA > Damasco |  EL PAÍS    31/08/2015

Como cada mañana, Maamoun Abdulkarim, director general de Antigüedades y Museos en Siria, atraviesa con paso ligero las salas del museo nacional de Damasco para dirigirse a su oficina. En una amplia estancia y bajo una vitrina se lee: ‘»Vasija del siglo I d.C.». En el cubículo de cristal, tan sólo se exhibe un rastro de polvo. El museo está completamente vacío. “Tres años atrás dije que aceptaría el puesto con una sola condición: que procediéramos a la evacuación inmediata del contenido de todos los museos de Siria”, relata Abdulkarim. La pesadilla de la destrucción del museo de Bagdad en 2003 le atormentaba, por lo que prometió que eso no se repetiría en Siria. Sin embargo, a los 230.000 muertos que entierra el país en su quinto año de conflicto, se suman los daños culturales.

Maamoun Abdulkarim, director General de Antigüedades y Museos en Siria, en el interior de un museo vacío. / NATALIA SANCHA.

Maamoun Abdulkarim, director General de Antigüedades y Museos en Siria, en el interior de un museo vacío. / NATALIA SANCHA.

Tras sobrevivir a más de 2.000 años con sus guerras desde el imperio romano al otomano, el yacimiento de Palmira sucumbe en el siglo XXI por los ataques yihadistas. En el intervalo de 10 días, los milicianos del autoproclamado califato volaban en pedazos los milenarios templos de Baal Shamin, y ayer, los de Bel. Símbolos de idolatría pagana para los yihadistas, para el resto de la humanidad se trata de dos tesoros menos en el patrimonio cultural. Los otros cinco yacimientos sirios catalogados por UNESCO como patrimonio cultural también están en peligro.

A pesar de la atención internacional volcada sobre Tadmour, nombre en árabe de la ciudad, Abdulkarim advierte que numerosos yacimientos están siendo borrados del mapa. “Estamos presenciando la destrucción de una de las ciudades islámicas más bellas del mundo”, dice en referencia al casco antiguo de Alepo, también patrimonio de la humanidad. “Si sigue así, en dos años desaparecerá”. Más de 150 edificios históricos han sido dañados, sin contar centenares de casas tradicionales y boutiques del zoco. EL PAÍS recorría en noviembre pasado una larga hilera de restos de un zoco arrasado por el fuego. Entre las callejas de la ciudad vieja de Alepo, que llevan a la fortaleza y a la mezquita Omeya, tan sólo transitaban francotiradores y uniformados a la par que ondeaban banderas yihadistas y rebeldes.

«La política cambia, pero el patrimonio perdura». Maamoun Abdulkarim, director General de Antigüedades y Museos en Siria

Es el caso también de Mari, a orillas del Éufrates en la localidad de Deir al Zor, hoy bastión del EI. Según el director, yihadistas de Al Nusra (rama local de Al Qaeda) usan los milenarios muros de los 40 poblados antiguos del noroeste sirio como diana para sus entrenamientos militares.

Ante la destrucción, Abdulkarim prosigue su propia batalla cultural dentro de la guerra que desangra a su país. Para ello cuenta con el apoyo de su propio ejército compuesto por 2.500 funcionarios del Ministerio de Cultura. Han logrado poner a salvo 300.000 piezas, en “un lugar seguro en Damasco”, asegura sin ocultar una orgullosa sonrisa. Pero a Abdulkarim le sobran desafíos: “Antes Al Qaeda y ahora el Estado Islámico sacan provecho colaborando con los traficantes de arte”. Desde 2013, y aprovechando el caos, se intensifica el pillaje sistemático de yacimientos como el de Apamea, al norte del país.

A cambio de un porcentaje, los yihadistas permiten a los contrabandista usar a una hambrienta población local como peones para arrasar con los vestigios arqueológicos del lugar. Estas son posteriormente extraídas del país por vía terrestre a través de Turquía o Líbano para caer en manos de los grandes mercenarios del arte en Estados Unidos, China, Europa o el Golfo.

Cierre de misiones españolas

Abdulkarim alaba el constante apoyo de los equipos de arqueólogos españoles. “Mi amigo Miquel Molist jugó un importante papel en la preservación de nuestra historia”, señala el director. En 2011, el estallido del conflicto sorprendió al equipo de la Universidad Autónoma de Barcelona excavando en la región del Éufrates. Un segundo equipo del CSIC, dirigido por el arqueólogo Juan José Ibáñez, desarrolló hasta 2010 varios proyectos en la localidades de Homs y Sueida. “Teníamos una misión prevista para la primavera de 2011, pero el conflicto ya parecía demasiado peligroso, así que desistimos”, dice Ibáñez.

Pero no todo son derrotas en la lucha contra reloj por preservar el patrimonio histórico sirio. A parte de la evacuación de los museos, Abdulkarim ha logrado establecer un plan de protección en varias zonas del país. “En las áreas controladas por Al Qaeda o el EI no podemos hacer nada”, se lamenta. “Pero en otras zonas rebeldes hemos logrado acuerdos con los armados mediante la población local. Es el caso de Bosra (al sur del país y donde yace uno de los más famosos anfiteatros romanos), de Idlib o de la región kurda. Allí los funcionarios del ministerio de cultua con nóminas pagadas desde Damasco, prosiguen su labor.

Hoy cumple tres años en su puesto, desde el que hace un desesperado llamamiento al mundo: “El patrimonio cultural no puede ser la víctima de una crisis de relaciones políticas entre la comunidad internacional y el Gobierno. La política cambia, pero el patrimonio perdura”, concluye.

31 agosto 2015 at 4:09 pm Deja un comentario

Licinio Craso, el romano más codicioso y cruel que crucificó a 6.000 esclavos de Espartaco

El comandante comenzó la campaña contra Espartaco imponiendo el arcaico castigo del decimatio a las legiones que habían huido. Este brutal castigo consistía en la elección por sorteo de 1 de cada 10 hombres para ser asesinados a golpes y palos por sus propios compañeros

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Cuadro del siglo XVI de Lancelot Blondel que recrea cómo vierten oro fundido por la garganta del cadáver de Craso / MUSEO GROENINGE

Fuente: CÉSAR CERVERA > Madrid  |  ABC    31/08/2015

El primer triunvirato en la historia de Roma –que en realidad no tenía forma política, sino que era una alianza secreta– funcionó con el encanto de Julio César, la auctoritas de Cneo Pompeyo y el dinero de Marco Licinio Craso, uno de los más crueles y codiciosos romanos de su tiempo. Precisamente el afán de Craso por alcanzar un nombre militar y político más allá de la anchura de sus arcas condujo al veterano romano a embarcarse en una demencial incursión contra los partos que terminó en desastre. Con más de 60 años, Craso dirigió con desgana y exceso de confianza la campaña, lo que le costó acabar con su cabeza arrojada a los pies del rey parto mientras trataba sin éxito de negociar una tregua. El historiador Dión Casio relata que, conocedores de su codicia, los partos le introdujeron oro líquido por la garganta para terminar con su vida.

La familia de Craso, que se remontaba a uno de los linajes más antiguos de la República romana, sufrió de lleno la represión de Cayo Mario y de Cina en su confrontación con Cornelio Sila. Para escapar de la muerte, el joven Marco Licinio Craso buscó refugio en Hispania en 85 a. C, donde, aprovechando las clientelas que su padre había extendido durante su gobierno en la Hispania Ulterior, reclutó un pequeño ejército poniéndose a las órdenes de Sila cuando éste volvió a Italia. Sin llegar a la fama del Alejandro Magno romano –Pompeyo– , Craso se destacó en la Primera Guerra Civil, especialmente en la conocida Batalla de la Puerta Colina, pero no fue en el aspecto militar donde adquirió mayor notoriedad, sino con las proscripciones que siguieron al establecimiento de la dictadura de Sila.

Como hizo Mario años atrás, el nuevo régimen aplicó una sangrienta represión que incluía una amplia lista de proscritos clavada en el Foro. Quien aparecía en esta lista debía perder todos sus derechos como romano y morir, siendo perfectamente legal que fuera a través de un método violento. Las cabezas de cientos de proscritos (40 senadores, 1.600 ecuestres y 4.000 ciudadanos sufrieron esta condena) terminaron decorando las paredes del Foro y sus bienes pasaron a ser propiedad de Sila y del Tesoro, que, sin embargo, se mostró muy generoso en el reparto con sus seguidores.

Especulador inmobiliario y prestamista

Craso fue el más hábil y codicioso de entre los especuladores del periodo, pese a lo cual llevaba una vida considerada frugal en una época de excesos. «Cuando Sila se apoderó de la ciudad y puso a la venta las propiedades de los que iban pereciendo a sus manos, ya que las consideraba y denominaba botín y quería que la mayoría de los notables compartieran este sacrilegio, Craso no se abstuvo de coger ni de comprar», escribe el historiador romano Plutarco. De los 300 talentos con los que empezó la guerra, Craso pasó a 7.100 en poco tiempo, lo que le convirtió en el hombre más rico de Roma, solo igualado por su rival Pompeyo y solo superado a nivel histórico por lo acumulado tres décadas después por el Emperador César Augusto.

Además de la venta de las mansiones requisadas, Craso llevó la especulación a un nivel superior de ilegalidad. Se dedicaba a comprar los edificios situados en lugares con tendencia a incendiarse y sus proximidades, pues los propietarios se los cedían a bajo precio a causa de las presiones. En paralelo, creó un equipo de bomberos, que intervenía solo en caso de ser conveniente a los intereses de Craso en esas zonas, y otro de constructores para apuntalar los edificios y desescombrar las parcelas en cuanto el fuego hubiera pasado. No hacía edificios nuevos, pues aseguraba que «los aficionados a la construcción se arruinan ellos mismos sin necesidad de enemigos».

Escultura de Licinio Craso / ABC

Escultura de Licinio Craso / ABC

Los métodos para adquirir muchas de esas propiedades eran tan variados como oscuros. En el año 73 a.C, frecuentó la casa de una virgen vestal llamada Licinia, quizá familiar suyo, que fue acusada formalmente de romper su voto de castidad, lo cual era castigado con el enterramiento en vida de la culpable. Tan convencidos estaban todos del entusiasmo de Craso por hacerse con propiedades, que le bastó decir que su única intención en las visitas a Licinia era comprarle una casa para que la acusación fuera desestimada. El romano siguió rondando a la vestal hasta que finalmente le vendió su casa.

La mayor experiencia militar de Craso en los años posteriores a la guerra civil tuvo lugar con la rebelión de los esclavos del año 73 a.C. Un grupo de ochenta gladiadores, encabezados por un esclavo tracio llamado Espartaco, escapó de una escuela de gladiadores en Capua y se refugió a las faldas del Vesubio, desde donde levantó a miles de esclavos en favor de su causa. Espartaco se reveló como un astuto militar que transformó la maraña de hombres y mujeres de distintas tribus en un ejército unido capaz de destrozar a dos ejércitos consulares y, con el tiempo, cualificado incluso para crear talleres propios para equipar a sus fuerzas.

Como Adrian Goldsworthy relata en su libro «Grandes generales del Ejército romano» (Ariel, 2005), poco se sabe realmente de los orígenes de Espartaco y de cómo adquirió sus conocimientos tácticos. Varias fuentes señalan que había luchado contra los romanos antes o incluso con ellos en alguna de sus tropas auxiliares. Lo único nítido es que conocía muy bien a los soldados romanos. Por esta razón, el Senado encargó a Marco Licinio Craso que se hiciera cargo de la campaña.

Ejerciendo como pretor, Craso comenzó las operaciones desempolvando el arcaico castigo del decimatio a las legiones que habían huido cuando se hallaban al mando de sus predecesores. Este brutal castigo consistía en la elección por sorteo de 1 de cada 10 hombres para ser asesinados a golpes y palos por sus propios compañeros. Además, al 90% de las tropas restantes las cambió la ración de trigo por cebada y las obligó a levantar sus tiendas fuera de los muros de los campamentos del ejército. Estas medidas, que hacían más daño que beneficio a la moral de la tropa, respondían a la gravedad de que un grupo de esclavos se hubiera sublevado en el corazón de la península itálica.

Una kilométrica línea para cercar a los esclavos

Al frente de ocho legiones, el pretor sufrió algunos reveses iniciales, pero no tardó en ganar terreno al ejército de esclavos. Craso derrotó a un grupo que se había escindido entonces del principal ejército de Espartaco, y levantó una inmensa línea de fortificaciones de unos 65 kilómetros con el objetivo de encerrar a los esclavos en la punta más extrema de Italia. Viéndose acorralados, Espartaco y su ejército entraron en contacto en el mar Tirreno con los piratas de Cilicia, quienes prometieron darle una flota para transportar las tropas rebeldes a Sicilia con el fin de hacer de la isla un bastión rebelde inexpugnable. Sin embargo, los romanos se percataron de la intención de Espartaco, por lo que sobornaron a los piratas para que traicionaran al esclavo tracio.

En una ocurrencia desesperada, el caudillo rebelde recurrió a una táctica utilizada contra los romanos por el cartaginés Aníbal, otro de los emblemáticos villanos de la historia de Roma. Durante una noche tormentosa, reunió a todas las cabezas de ganado que pudo, colocó antorchas en sus cuernos y las arrojó hacia la zona más vulnerable de las fortificaciones. Los romanos se concentraron en el punto a donde se dirigían las antorchas, pero pronto descubrieron, para su sorpresa, que no eran hombres, sino reses. Los rebeldes aprovecharon la distracción para cruzar la valla por otro sector sin ser molestados.

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Crucifixión, en la Antigua Roma / ABC

Pese a su astuta acción, Espartaco se vio obligado a enfrentarse finalmente a las legiones de Craso en terreno abierto. En el comienzo de la acción, en el año 71 a.C, el antiguo gladiador cortó el cuello a su propio caballo, supuestamente capturado a uno de los comandantes romanos antes derrotados, para demostrar que no estaba dispuesto a huir y pelearía con sus hombres hasta el final. Y así fue. Plutarco afirma que el guerrero tracio fue reducido por una decena de hombres cuando trataba de alcanzar la posición de Craso, después de dar muerte a dos centuriones que le salieron a su paso. La mayoría de los rebeldes pereció en la batalla y de los que se rindieron, 6.000 prisioneros adultos, todos fueron crucificados a intervalos a lo largo de la Vía Apia, desde Roma hasta Capua, como advertencia a otros esclavos dispuestos a atacar a sus amos.

Craso solo pudo celebrar una ovación por su papel en la rebelión –dado que el Senado quiso restar importancia a la campaña, para evitar convertir en un mártir a Espartaco, y le negó el triunfo–, mientras Pompeyo incluyó la campaña contra los esclavos en las celebraciones de su segundo triunfo, concedido sobre todo por sus méritos en Hispania. De esta forma, Pompeyo se adueñó injustamente de la mayor parte de la gloria de la victoria de Craso en la rebelión, al derrotar a un par de miles de esclavos cuando ya encontraban huyendo. La herida abierta entre ambos protagonizó el escenario político de los siguientes años.

Pompeyo tenía la auctoritas (el prestigio), pero Craso no era solo dinero. Dado que Pompeyo se pasó los primeros años de su carrera en el extranjero, la gente de Roma conocía y estimaba mucho más a Craso, que participaba activamente en la vida social de la capital y sabía ganarse el favor popular para lograr sus objetivos electorales. Cuando en el año 71 a.C. fue elegido cónsul, tras su éxito en la represión de la revuelta de Espartaco, «consagró a Hércules el diez por ciento de sus bienes –explica Plutarco–, ofreció un banquete al pueblo y de sus propios fondos procuró a cada romano una provisión de grano para tres meses». Y más allá del servicio público convencional, Craso se ganó las simpatías a través de una estrategia de préstamos a prometedores senadores, como fue el caso de Julio César, al que prestó 830 talentos en los inicios de su carrera política a cambio de su apoyo en el futuro.

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Busto de Cneo Pompeyo, rival y luego aliado de Craso / WIKIPEDIA

Su escasa popularidad y lo ingobernable del Senado legado por Sila, empujó a Pompeyo a firmar una alianza secreta con su antiguo rival Craso y su joven protegido, Cayo Julio César, que hizo las veces de contrapeso en la alianza. Para estrechar estos lazos, Pompeyo contrajo matrimonio con la hija de Julio César y, a pesar de la diferencia de edad, fueron extremadamente felices hasta la prematura muerte de ella. La alianza fue muy lucrativa para sus promotores y es conocida hoy entre los historiadores como Primer Triunvirato, pese a que no fue más que un pacto privado sin forma política, como sí lo fue el Segundo Triunvirato (formado por Marco Antonio, Octavio y Lépido). Salvando los escollos de un sistema excesivamente enmarañado, Pompeyo consiguió con el pacto llevar a término su reorganización de Oriente y proporcionar tierras a sus veteranos; Craso obtuvo una renegociación de los contratos de los recaudadores de impuestos; y César, por su parte, pudo avanzar en su reforma agraria y obtener un mando sobre la Galia, donde inició una ambiciosa campaña militar.

Los partos destrozan al anciano Craso

Craso y Pompeyo se toleraron durante más de un lustro, pese a la hostilidad latente que había entre ambos, pero fue la emergente figura de un victorioso Julio César lo que rompió definitivamente el equilibrio entre los tres. Hacia el año 55 a.C., Craso decidió comenzar una campaña militar en Siria para recordar a la República que él también era un brillante comandante como sus dos socios políticos. Su elección fue conquistar Partia, un gran reino que se extendía más allá de Armenia, lo cual le valió numerosas críticas al conducir a Roma a una guerra innecesaria solo sujeta a sus intereses particulares. Y ciertamente, no era el mejor enemigo para ganar fama rápida, como iba a descubrir con su vida.

A sus 60 años y tras 16 años sin tomar servicio activo, Craso partió a Siria, donde se entretuvo la mayor parte del año recaudando impuestos para financiar su expedición. En la primavera del 53 a.C. el comandante romano se dirigió al frente de siete legiones rebosantes de confianza a las entrañas de Partia. No obstante, los partos –que derrotarían años después también a Marco Antonio– conocían muy bien a su rival. A pesar de la caballería aliada y la infantería ligera, la gran carencia del ejército romano seguía siendo por entonces su lentitud y su vulnerabilidad en grandes llanuras. Las rápidas tropas partas, en cambio, se basaban en dos tipos de caballerías: los catafractos, caballería pesada armada de lanzas, y los veloces arqueros a caballo con sus poderosos arcos compuestos. Con todo, el primer enfrentamiento entre el ejército romano y los partos en Carras terminó en empate, aunque la superioridad de la caballería parta se tradujo en un mayor número de bajas entre los romanos. Cuando esa misma noche los hombres de Craso se lamían sus heridas, cundió de repente el pánico entre ellos y su ánimo se quebró sin que el anciano comandante tuviera fuerzas para reconducir la situación. Los romanos iniciaron una desordenada huida a pie perseguidos por la caballería parta.

Mientras trataba de negociar una tregua, Craso fue asesinado y su cabeza y manos enviadas al rey parto. Entre el mito y la realidad, Dión Casio sostiene que los partos le introdujeron oro líquido por la garganta para terminar con su vida, conocedores de su sed de riqueza. La carrera de uno de los romanos más codiciosos y crueles de su tiempo terminaba así con una humillante derrota. En Roma, su muerte abrió una brecha irreparable entre Julio César y Cneo Pompeyo, que derivó en una guerra civil donde se impuso el primero y más joven.

31 agosto 2015 at 9:28 am Deja un comentario

El Estado Islámico destruye parte de otro templo en Palmira

Los yihadistas derriban parte del santuario de Bel, uno de los más importantes de la ciudad

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Templo de Bel, en Palmira. / OMAR SANADIKI (REUTERS)

Fuente: REUTERS  |  EL PAÍS     30/08/2015

Milicianos del Estado Islámico (EI) han destruido parte de otro templo de la ciudad siria de Palmira, el de Bel, según informó ayer el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. La organización, que cuenta con una amplia red de informadores en el país, desconoce con exactitud en qué medida este templo romano, construido en el año 32 d. C. y uno de los más importantes de la ciudad, ha resultado dañado.

Es la segunda joya histórica de Palmira, declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, que los yihadistas aniquilan. El pasado 24 de agosto, el observatorio sirio avisó de la voladura del también bimilenario templo de Baal Shamin, una información confirmada después por imágenes por satélite difundidas por el Instituto de las Naciones Unidas para la Formación y la Investigación (UNITAR).

El autoproclamado califato, que tomó Palmira hace tres meses, ha cumplido su amenaza de acabar con los restos arqueológicos que tacha de “símbolos de idolatría pagana”. Además de los templos de Baal Shamin y de Bel, los milicianos del EI han destruido en esta ciudad siria una estatua de más de tres metros de altura que representaba al león de la diosa Atenea y dos antiguas mezquitas.

El pasado 18 de agosto, los yihadistas decapitaron al prestigioso arqueólogo de Palmira Jaled Asaad, de 81 años, después de haberle mantenido retenido durante un mes. “Le interrogaron para sacarle información sobre los sitios en los que se encuentran tesoros arqueológicos de Palmira, sin resultado. Así que le mataron”, señaló entonces el jefe de Antigüedades de Siria, Maamun Abdulkarim.

30 agosto 2015 at 11:28 pm Deja un comentario

Descubren una moneda inédita emitida por los romanos en la ceca Segovia

El arqueólogo y numismático Néstor F. Marqués ha investigado estas piezas que documentan que el nombre de la ciudad no ha variado en dos mil años

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Fuente: JESÚS GARCÍA CALERO  >  Madrid  |  ABC    29/08/2015

Un pedazo diminuto de metal puede esconder una gran historia. Una humilde moneda de pequeño comercio es una ventana a la ideología y los valores (materiales e inmateriales) imperantes en una época. A pesar de que a estas alturas del siglo XXI la numismática romana ha estudiado con detalle todos los elementos que hicieron grande al imperio de los Césares, aún quedan pequeños milagros. Que se lo digan a Néstor F. Marqués, que acaba de descubrir una nueva moneda romana, algo que no ocurre todos los días. Y solo quedan 3 ejemplares.

Se trata de una emisión que había pasado inadvertida hasta ahora a los estudiosos de todo el mundo y de toda la historia. Una moneda acuñada en Segovia en el siglo I a. C. y de la que nadie tenía noticia. ¿Cómo es posible? El responsable de este hallazgo es, además de segoviano, un joven arqueólogo y un numísmata brillante.

-¿Quiere decir numismático?

-Bueno. Se llama numísmata al que estudia las monedas y numismático al que las vende, pero todos decimos numismático y nos entendemos, tampoco eso va a ser un problema.

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Otro de los ejemplares, anverso / ABN

Segovia ya es bastante famosa por su Real Ingenio, la pionera fábrica de moneda del tiempo de los Austrias. Aunque nada puede competir con el pasado romano que sin duda resume la grandeza del Acueducto. Menos sabido era que Segovia acuñó moneda en tiempos romanos, no porque fuera una ciudad muy importante, sino porque cultivaba con esa emisión su imagen de prestigio comercial, según confirma Marqués, que realizó esta investigación cuando estudiaba en la Universidad Autónoma de Barcelona y que hoy es investigador en la Real Academia de Bellas Artes. Pero subraya que hasta ahora, todas las fuentes hablaban de una única emisión de moneda en la Segovia romana del siglo I a. C.. La prestigiosa publicación de referencia, «Roman Provincial Coinage», ha dado por bueno su descubrimiento.

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El reverso del ejemplar anterior / ABC

Marqués ha descubierto que no fue una emisión, sino que hubo dos. Separadas por varias décadas. Este descubrimiento es importante por varias razones, «porque ofrece un elemento más en la historia de Segovia y en la hispania romana. Fueron dos acuñaciones y eso tiene un gran significado», comenta el arqueólogo a ABC. Pero además tiene un significado literal muy relevante: «Una ciudad con tanto pasado numismático tiene que estar tremendamente orgullosa de tener una nueva moneda que es importante porque lleva su nombre de la ciudad. Esta moneda es el primer documento que conocemos en el que aparece el nombre de Segovia. Y gracias a élla sabemos que no ha cambiado 2.000 años». Eso tampoco ocurre en ninguna otra ciudad romana.

Para el investigador esto «confirma que ya se llamaba así desde el siglo I antes de Cristo. No era una urbe muy importante pero quería darse propaganda con estas emisiones civitas, que pretendían que con el uso de esta moneda de menudeo y comercio se viese al cambiar de mano que la ciudad tenía esa capacidad».

La identidad del artista acuñador

Lo mejor de todo es que en su investigación casi ha logrado identificar al artista que la acuñó. No es que sepamos el nombre pero sí de dónde viene. Era normal que las ciudades contrataran los servicios de un artista acuñador para estas emisiones puntuales. Nestor F. Marqués ha relacionado la emisión de Segovia con otra anterior de Segóbriga. «Seguramente es el mismo, no es un taller fijo, sino un artesano itinerante. Las monedas son muy similares, en el reverso uno puede ocultar el nombre y el dibujo del caballo es prácticamente idéntico».

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Sin embargo, algo muy distinto ocurre con el anverso. Ahí la moneda es capaz de hablar de historia y de la mentalidad cambiante de la Hispania que se romanizaba a pasos veloces. Es casi una fotografía de ese proceso. «El anverso nos habla del cambio de ideología y de costumbres de esta gente. En la cabeza, en el modo de representarla, se ve una evolución desde los rasgos ibéricos a la romanización total. De la primera a la segunda emisión de Segovia, cambian muchos detalles. En la primera el dibujo es más esquemático y la segunda está más logrado, la decoración del pelo es preciosa, es todo más… romano».

Solo existen tres ejemplares de la moneda recién descubierta. «Dos se encuentran en colecciones privadas en Segovia y sería muy bueno que algún día pasaran a una colección pública, la de la Casa de la Moneda o Museo de la Ciudad. Aunque están perfectamente cuidadas, es bueno que un patrimonio tan escaso, pueda ser disfrutado por el público general.

-¿Y el tercer ejemplar?

-En el Hunterian Museum de Glasgow.

-¿Cómo llegaría allí?

-El investigador que la vio de casualidad estudiaba la actividad de las provincias romanas. Pero cuando la encuentra se cree que es de la primera emisión. Es el error tremendo que se ha repetido siempre, que se reproduce porque no se conocía la segunda emisión.

-Todos la tomaban por la anterior. ¿Había al menos imágenes?

-El primer grabado de la moneda romana de Segovia es de 1648 y se pensaba que era de la emisión conocida, pero como los detalles no coincidían plenamente se pensó que el artista habría tomado licencias (risas) que lo habría hecho con excesiva libertad. Al verlo me di cuenta de que es, excactamente, el dibujo de la segunda emisión. Dado lo escaso de los ejemplares existentes, es muy posible que el grabador se fijara en la segunda moneda, y por los detalles del anverso y cómo dibuja las letras, es posible que fuera la exactamente la misma.

El misterio de las letras del anverso

Y todavía no hemos hablado del misterio que encierran. Las letras CL que flanquean la cabeza del anverso. Nadie sabe qué son. Nestor F. Marqués ha descartado algunas teorías que decían que era el nombre del funcionario encargado de la moneda (al haber dos emisiones es casi imposible, no estaban tanto en el cargo, no podría ser el mismo). Lo más probable, según su opinión, es que las letras signifiquen un nombre plenamente reconocible para los ciudadanos de la Segovia romana… un apelativo unido al nombre, como ocurrió en otras ciudades importantes que acuñaban monedas, pero por la discreta importancia de Segovia en la época no tenemos manera de confirmarlo con documentos u otros soportes.

29 agosto 2015 at 9:01 am Deja un comentario

Un grupo de arqueólogos españoles descubre los secretos de Pompeya

«La necrópolis de Porta Nola formará parte del itinerario de la ciudad», confirma a este periódico el antropólogo Llorenç Alapont, al frente de las investigaciones

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Gracias a la investigación se podrá reconstruir el rostro de muchos de los que perecieron en Pompeya / ABC

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES  |  ABC     28/08/2015

Gracias a las excavaciones y a la restauración que realizan arqueólogos españoles, la necrópolis de Porta Nola formará parte del itinerario de Pompeya. Los descubrimientos realizados son importantes, como la edad que corresponde al hombre cuyos huesos se encontraron en la tumba de Obellius Firmus: 60 años, una edad avanzada, teniendo en cuenta que la vida media para los hombres era de 40 años en esa época y 35 para las mujeres.

-El estudio de la necrópolis les ha permitido también ampliar conocimientos sobre las costumbres y estilo de vida de los habitantes de Pompeya. ¿Qué han descubierto?

-Dentro de la tumba de Obellius Firmus encontramos, como le decía, huesos de una persona de unos 60 años, que había estado bien alimentado y con buen nivel de vida. Hemos comprobado que tenía una serie de patologías, como la hiperostosis difusa, que se relaciona con la obesidad, con dietas ricas en proteínas. Comían carne en abundancia, incluso con el consumo de alcohol.

-Antes de la erupción del Vesubio, en el 79 d.C., hubo una serie de terremotos, y algunos ciudadanos abandonaron la ciudad. ¿Cuántas personas habría antes de la erupción?

-Hay muchas incógnitas. No sabemos cuántas personas se quedaron en la ciudad. El numero de cuerpos encontrados hasta ahora es de unos 1150. Pensamos que muchos salieron momentos antes de la erupción, ya prevenidos por el terremoto.

-Profesor Llorenç Alapont, ¿en qué consistían los ritos de cremación?

-Eran muy complejos. Hemos encontrado una moneda depositada en el exterior de una urna en perfecto estado de conservación, y en cambio en otra urna hemos descubierto una moneda que estaba quemada, se quemó con el difunto. Esto indica que había un rito, una oferta por parte de los vivos a los dioses para que el difunto tuviera un buen viaje hacia el otro mundo y ellos no se vieran afectados por ninguna consecuencia maléfica de la muerte. Hay otras ofrendas que las realiza el propio difunto: la moneda quemada sirve para su tránsito a una nueva vida después de la muerte.

-En una sociedad tan jerarquizada como la romana, ¿qué diferencias había entre ricos y pobres en el ritual de cremación?

-Se necesitaba el tener una posición adinerada para la cremación: se debía contratar unos servicios funerarios que se encargaban de la procesión del muerto, llevar la antorchas en la procesión, contratar a las mujeres que lloraban, y había que controlar la pira funeraria, porque era peligrosa. Debía estar mucho tiempo encendida para alcanzar temperaturas muy altas y quemar los huesos. Se hacían fuera de la ciudad, porque se conocen casos de piras funerarias que se expandieron y quemaron barrios enteros. Para realizar este ritual de la cremación se necesitaba un cierto nivel de poder adquisitivo. En la tumbas pobres, la cremación era residual o diferente a la de los ricos. Encontramos casos de inhumación, porque era mucho más barata y fácil de realizar que la cremación. Hemos sido afortunados porque hemos encontrado la inhumación de un niño entre 3 y 6 meses. Los niños tan pequeños, a los que no les habían salido los dientes no podían ser quemados en hoguera funeraria.

-¿Cómo se afrontaba el hecho trascendental de la muerte?

-El momento de la muerte era uno de los más importantes de la vida, porque se debía hacer un tránsito, una serie de ritos, para conseguir que el hecho funesto, desgraciado, de que un familiar muriera, pudiera ser superado por los vivos. Los ritos debían ayudar en la separación de ambos mundos, el de los vivos y el de los muertos. Los vivos necesitaban superar el hecho de que una persona querida no se iba a ver nunca más.

-¿Qué relación había entre la comunidad y la necrópolis?

-Una relación casi mimética: gracias a los estudios de las necrópolis, la ciudad de los muertos, vemos que se trata de una representación exacta, es decir, los que son ricos en la ciudad, los que tienen las casas más potentes, poseen también las tumbas más lujosas. Los que quieren mostrar su nivel alto, sitúan las tumbas delante de las puertas de las murallas, de forma que todo el mundo que acceda a la ciudad pueda observar el monumento funerario o leer las inscripciones. Era la mejor forma para preservar la memoria del difunto.

-¿Hay mucho aún por descubrir en Pompeya?

– Gran parte de Pompeya está aún sin excavar. Mucho falta aún por descubrir. Pero lo más importante no es la extensión, sino la calidad de la investigación. Se excavó mucho a finales del siglo XVIII y principios del XIX, pero eso no tiene nada que ver con el tipo de excavación y documentación que se hace en estos momentos, con nuevas técnicas e instrumentos.

-¿En qué se diferencia esta necrópolis de Porta Nola del resto de las excavadas en Pompeya?

-La de Porta Nola es completamente diferente a las otras exploradas en Pompeya en las que solo se encuentran sepulturas de ricos. En Porta Nola, además de las tumbas situadas en la muralla, que existen solo en esta necrópolis, hay también una serie de sepulturas únicas dedicadas a los soldados pretorianos.

El superintendente de Pompeya, Massimo Osanna, ha valorado muy positivamente este proyecto de investigación y sus descubrimientos. El grupo español, coordinado también, además de Llorenç Alapont, por Rosa Albiac, del Museo de Prehistoria de Valencia, continuará con el proyecto de investigación durante tres años, al término de los cuales hará una población monográfica y una exposición de la necrópolis. Gracias a estas excavaciones y a la restauración que se realiza de los monumentos funerarios, Pompeya recupera un nuevo espacio en su itinerario: la necrópolis de Porta Nola.

28 agosto 2015 at 5:34 pm Deja un comentario

De ruta por el Peloponeso con Pedro Olalla

Cuna de Grecia, sorprende por su riqueza en tradiciones, mitos y rincones naturales

micenas

Micenas. La Puerta de los Leones era la entrada principal a esta colosal ciudadela del siglo XVIII a.C., cuna de la primera civilización europea. Foto: CONSTANTINOS ILIOPOULOS

Por Pedro Olalla, ViajesNG 185

No es posible conocer el Peloponeso en un solo viaje: no por su extensión, algo inferior a la de la provincia española de Badajoz, sino por su extrema densidad. La Isla de Pélope es la cristalización más compacta del devenir de Grecia, una amalgama de su geografía y de su historia –natural, humana y divina– tan sólida y compleja que, para conocerla, habría que internarse en ella como un insecto diminuto en el corazón de una granada. Para recorrer con atención y con provecho esta accidentada península que los Balcanes tienden como una mano montañosa al mar, hace falta lentitud, tiempo para exponerse a los estímulos, sosiego para los sentidos y espacio para las maniobras de la memoria. El Peloponeso, más que ningún otro lugar, es un epítome de Grecia.

El Peloponeso emergió de las aguas hace 25 millones de años, y en las cumbres de sus montes, como testigos silenciosos de ese origen, quedan aún rocas enormes integradas por conchas y esqueletos de crustáceos; con ellas fueron erigidas las grandiosas columnas del templo de Zeus en Olimpia, que hoy yacen desmembradas en el suelo. El corazón de esta península estuvo, en los albores de la historia, habitado por los pelasgos, una estirpe de hombres que griegos y romanos consideraron preselena, «más antigua que la luna».

Poco a poco, fueron instalándose aquí arcadios, azanes, lapitas, flegios, minios, eolios, jonios y otros pueblos, a los que Homero, siglos después, llamó aqueos. En el contacto de estas gentes con las refinadas civilizaciones de Creta y de Egipto, el Peloponeso vio crecer la primera gran cultura propiamente europea: la civilización micénica. Las ruinas de Micenas, Tirinto y Pilos encarnan aquel mundo de héroes pertrechados de bronce y de oro, de los que el mito griego guarda fragmentada su memoria.

A finales del segundo milenio a.C. comenzaron a instalarse aquí los dorios –Argos, Corinto, Esparta–, y de la fusión de todos esos pueblos nació una nueva civilización: la griega. Lo sucedido desde entonces ha dejado en el Peloponeso infinidad de huellas que aguardan al viajero en cada rincón: fortalezas ciclópeas, templos dóricos, monasterios bizantinos, castillos medievales… También playas y ríos que fueron escenario de un mito, cuevas donde las ninfas criaron a los dioses, cumbres y manantiales que fueron el santuario de una divinidad. Toda esta agitación tuvo de fondo, igual que ahora, el cielo luminoso de los veranos griegos, la eclosión de las flores en la primavera, el parpadeo de las hojas de olivo movidas por la brisa. Cosas eternas que nos llevan a compartir el pulso de otros tiempos.

Para explorar esta península sugiero empezar por Corinto, el punto en que se une a la Grecia continental. Tras cruzar el imponente canal que comunica el Jónico con el Egeo, se accede a la ciudad antigua en que vivió y predicó san Pablo –espejo de la Grecia romana–, cuya elevada acrópolis ha sido testigo de todas las épocas históricas. Siguiendo la costa poblada de pinos del Golfo Sarónico llegamos al santuario de Epidauro, cuna del héroe sanador Asclepio, y donde nació la medicina científica, unida a la búsqueda de la armonía con la naturaleza y la divinidad.

Unos 50 kilómetros al noroeste de Epidauro se halla Micenas, la fortaleza ciclópea descubierta en 1874 por el arqueólogo Heinrich Schliemann. Conviene evitar las horas más calurosas y ver caer la tarde suavemente sobre su roquedal y su valle de olivos. Luego se puede saltar en el espacio y en el tiempo para ir a dormir al puerto de Nauplia, primera capital estable del Estado moderno, con sus tres fortalezas y sus callejas de aire veneciano.

El día siguiente invita a internarse en la sugerente Arcadia, escenario donde la civilización occidental imaginó, una y otra vez, una felicidad sencilla y posible. Al oeste de Nauplia se hallan las ruinas de Mantínea y las maravillosas cuevas de Kapsia. El viaje continúa por el boscoso Ménalo –la montaña sagrada de Pan– para admirar la hermosa garganta del río Lusios, donde Zeus fue lavado al nacer, y recorrerla a pie por boscosos senderos, pasando por el monasterio de San Juan Bautista (Prodromou) y las inesperadas ruinas de la antigua Gortis. Se puede dormir en Karitena, llamada «Toledo de Morea» en la Edad Media, o en los pintorescos pueblos de Dimitsana y Stemnitsa, obra de canteros expertos.

Arcadia podría demorarnos varios días si nos dejamos arrastrar por la evocación de sus sonoros topónimos –Liceo, Partenio, Artemisio, Cilene, Alfeo…–, montes, ríos, fuentes, lagunas, cuevas y bosques sagrados que han poblado el imaginario de Virgilio, Ovidio, Petrarca, Boccaccio, Cervantes y tantos otros que han viajado a esta tierra en busca de sí mismos y sin haber estado nunca en ella.

Hacia el sudeste aguardan otros dos hitos del Peloponeso: las tierras y las ruinas de la adusta Esparta, al pie del legendario monte Taigeto (2.410 m), y la ciudad bizantina de Mistrás, con su palacio y sus monasterios ortodoxos escalando la roca que sostiene su imponente castillo. Nuestra ruta cruza a continuación el valle del Eurotas, donde Zeus se unió a Leda metamorfoseado en cisne y engendró en ella a los Dioscuros y a la bella Helena, para buscar entre los olivares de la orilla del río las ruinas de la antigua Terapne, y la extraña pirámide venerada como tumba de Helena y Menelao. Por la tarde llegamos a la hermosa ciudadela de Monembasia, legendario reducto cristiano, oculta como un avispero de piedra entre un peñón y el mar.

El puerto de Gitio es el umbral de la muy singular península de Mani, el más agreste de los cuatro dedos del Peloponeso que emergen del mar. Esta tierra de recelosos clanes y perversos piratas se extiende, pedregosa y yerma, hasta el remoto cabo Ténaro, jalonada de pueblos-fortaleza y hermosas calas de aguas cristalinas. Se puede regresar hacia el norte por la escarpada costa que lleva a Kalamata, y continuar después hacia el palacio micénico de Pilos, patria del venerable Néstor, o bien optar por adentrarse en los suaves valles de Mesenia hasta la antigua ciudad de Mesene, uno de los más hermosos y poco visitados recintos arqueológicos de Grecia.

En cualquier momento, al lado del camino, a la sombra de un plátano en la plaza de un pueblo empedrado, o sobre los guijarros de una playa al cobijo de una parra y un pino, hallaremos sin duda una buena taberna abierta a todas horas: bledos recolectados en el campo y aliñados con aceite y limón, tomates y pimientos rellenos de arroz y asados lentamente en el horno, empanadas de queso y espinacas, pulpo asado a la brasa y aderezado con orégano fresco… platos rotundos en su simplicidad y aquilatados por una tradición muy larga, que nos dan amablemente a comprender –si resulta que todavía no lo sabemos– que Grecia es un lugar para sibaritas sencillos.

Rumbo a la famosa Olimpia, quien busque lugares poco explorados se sentirá satisfecho al caminar por la garganta del Neda, una senda que empieza en un viejo puente de piedra y que culmina con una cascada de 20 metros de caída. O tal vez subiendo a la cumbre del monte Alifera, donde nació Atenea y donde hoy yacen olvidadas las ruinas de su templo, para después contemplar el templo de Apolo Epicuro (siglo V a.C.) en Bassae, conocido como el Partenón del Peloponeso y declarado Patrimonio Mundial en 1986. Existe una ruta más suave para alcanzar la famosa Olimpia siguiendo la costa del Jónico. Este recorrido permite bañarse en cualquier momento en las playas que se extienden a lo largo de los 60 kilómetros de dunas que separan las poblaciones de Kaló Neró y Katákolo.

Por fin llegamos a la famosa Olimpia, donde Pélope, el héroe que dio nombre a esta tierra, conquistó a la princesa Hipodamía e instauró los renombrados Juegos en honor de Zeus en el año 776 a.C. Los vestigios de aquel santuario y un magnífico museo arqueológico demuestran la importancia que tuvo la ciudad. Y, aun así, mágicamente, después de recorrer todos estos lugares, el Peloponeso seguirá pareciéndonos, cada vez más, un territorio inexplorado.

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Mapa: BLAUSET

Dónde parar

1 Corinto. Guarda restos de templos y palacios griegos, romanos y bizantinos.
2 Micenas. Ciudadela de la primera cultura europea.
3 Epidauro. Su teatro data del siglo IV a.C.
4 Mistrás. Para ver conventos y castillos bizantinos.
5 Elafonisos. Esta isla tiene playas magníficas.
6 Olimpia. Su museo arqueológico es ineludible.

 

MÁS INFORMACIÓN
Documentos: DNI.
Idioma: griego.
Moneda: euro.
Horario: 1 hora más.

Llegar y moverse: Atenas recibe vuelos desde España; el Peloponeso cuenta con el aeropuerto de Kalamata. El coche de alquiler permite mayor libertad. La región tiene una buena red de autobuses.

Turismo de Peloponeso
Turismo de Grecia

27 agosto 2015 at 4:30 pm Deja un comentario

Hallada en Laodicea (Turquía) una cabeza de mármol de Atenea

Excavaciones realizadas en la antigua ciudad de Laodicea, en la provincia turca de Denizli, han sacado a la luz dos cabezas de mármol, una de Atenea y otra de Jano, fechadas en el siglo II

atenea-denizli

Fuente: Hürriyet Daily News   27/08/2015

Dos cabezas de mármol que estaban enterradas a 10 metros bajo tierra han sido sacadas a la luz en la antigua ciudad de Laodicea, en la provincia occidental de Denizli, en Turquía.

Las cabezas, que representan a Atenea, diosa de la inteligencia, la artesanía, las artes y la literatura, y a Jano, dios de los comienzos y de las transiciones, han sido desenterradas en Stadium Street y se mantienen bajo protección.

Las excavaciones en la antigua ciudad de Laodicea, la mayor de Denizli y lugar de una de las siete iglesias mencionadas en la Biblia, están siendo llevadas a cabo por la Universidad de Pamukkale.

atenea-laodicea

DHA photo

Tras el hallazgo la semana pasada de un bloque de mármol con referencias a leyes sobre el agua, la antigua ciudad ha ofrecido esta semana las cabezas de Atenea y la doble cara de Jano. Se baraja la hipótesis de que las esculturas pudieran haber sido enterradas hace 12 años por contrabandistas para ser desenterradas después y vendidas en el mercado negro.

Statue heads of goddess Athena and god Janus, which had been burried by smugglers 12 years ago, were unearthed in ancient site of Laodicea. Denizli DHA

DHA photo

Celal Şimşek, jefe de las excavaciones y director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Pamukkale y presidente del Departamento de Arqueología, ha señalado que además de las de dos cabezas de Atenea y Jano han sido halladas otras tres esculturas y un reloj de sol.

Se cree que las esculturas tienen una antigüedad de 1800 años, por lo que datarían del siglo II.

27 agosto 2015 at 4:20 pm Deja un comentario

Placeres etruscos

ANTONIO ELORZA | El Viajero – EL PAÍS       27/08/2015

Tarquinia, Cerveteri y Tuscania marcan una ruta al norte de Roma en busca del legado de un pueblo enigmático

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Al salir de la estación de Tarquinia, un anuncio invitaba a asistir a una exposición que recuperaba los originales exhibidos antaño por los dibujantes de Charlie Hebdo. El homenaje resultaba conmovedor. Era un signo de la intensa vida cultural en una pequeña ciudad de 15.000 habitantes, a 100 kilómetros de Roma, en torno al más importante conjunto mundial de pintura prerromana, enmarcado, además, por palacios y torres de la Edad Media y el primer Renacimiento. Hoy pueden ser visitadas unas 20 tumbas etruscas —amén de las conservadas en el Museo del Palacio Vitelleschi— con decoración pictórica en la necrópolis situada a un par de kilómetros de la ciudad. Una bella excursión a pie permite llegar a las ruinas de la Tarquinia etrusca, con los restos del Ara de la Reina, de donde salieron los famosos Caballos alados, hoy en el museo. El paisaje circundante es hermoso.

Tarquinia se puede visitar en tren desde Roma, pero hacerlo en coche proporciona la posibilidad de ir abriendo círculos, desde el más inmediato, incluyendo Cerveteri y Tuscania, al más amplio, que permite aproximarse a Vulci, Chiusi, Orvieto, Cortona, Norchia. Sin olvidar que el conocimiento del mundo prerromano no puede prescindir del gran museo de Villa Giulia en Roma.

El núcleo del asentamiento etrusco, del Tíber al Arno, contaba con 12 ciudades federadas. La tierra fértil, el comercio marítimo y el metal de los montes de la Tolfa hicieron posible entre los siglos VIII y III antes de Cristo el desarrollo de esta civilización, que se enriqueció con el contacto con Grecia y Oriente.

La riqueza y el gusto refinado de las aristocracias se reflejaron en sus necrópolis. Si la de Tarquinia destaca por las imágenes de sus tumbas, la de Cerveteri invita a pasear por una auténtica ciudad de los muertos, con sus túmulos y decoración interior evocadora de casas aristocráticas. La tumba de los Relieves es la más famosa de Cerveteri. Representando a dioses y escenas mitológicas, las esculturas de los templos y las piezas de bronce están hoy expuestas en los museos de Tarquinia y Roma. Los personajes de Tarquinia hablan de poder, pero sin renunciar al realismo —ejemplo de ello es la tumba del Obeso—, o de la vida serena de la capa dominante de los príncipes, donde la familia juega un papel esencial —como se puede observar en el sepulcro de los Esposos de Villa Giulia—.

A falta de relatos históricos y textos en etrusco, es en las pinturas de las tumbas, sobre todo en Tarquinia, donde puede apreciarse la singularidad de una civilización que se orienta hacia la muerte (con el símbolo del tuffatore, del hombre que salta al océano de lo desconocido), pero celebra la vida y el placer. Los genios de la muerte, Vanth y Carun, así como las escenas de guerra, a veces tomadas de la Ilíada (como en la tumba de los Toros), encuentran como contrapunto representaciones de banquetes donde la bebida y la danza dionisiaca excluyen toda sensación de dolor (tumba del Triclinio, tumba de las Leonas). Otras veces se muestran juegos de tipo olímpico o competiciones de carros, sin que falten testimonios del sadomasoquismo (tumba de la Flagelación) y la brutalidad, con la figura malvada del Phersu. La tumba de la Nave atestigua la importancia del comercio marítimo.

Despliegue decorativo

Mapa de Tarquinia, Cerveteri y Tuscania, en Italia. / JAVIER BELLOSO

Mapa de Tarquinia, Cerveteri y Tuscania, en Italia. / JAVIER BELLOSO

Aunque centrado pictóricamente en el vínculo entre el placer y la muerte, el arte etrusco comprende desde la representación de labores agrícolas (El labrador de Arezzo) hasta el más fastuoso despliegue decorativo (véanse las lámparas expuestas en el museo de Cortona) o la actividad política (como en el Arengador del museo de Florencia).

A 25 kilómetros de Tarquinia, Tuscania ofrece un panorama más complejo. Para empezar, el despliegue de tumbas etruscas se sitúa en el interior de la iglesia románica de San Pedro, del siglo X, fuera del recinto amurallado. A su lado se sitúa la iglesia de Santa María, del XII, rica en representaciones de monstruos y en frescos románicos. También fuera de la ciudad medieval está el museo etrusco, donde destacan las tumbas de los Curunas. Pero lo más sugestivo se sitúa a pocos kilómetros, en las necrópolis del Olivo, con la laberíntica gruta de la Reina y la acrópolis de Pian di Mola, con una singular tumba porticada.

No lejos, en Orvieto, se repite el encuentro con las tumbas etruscas y el arte posterior, aquí con el dramatismo del Juicio Final de Luca Signorelli (siglo XV) en la catedral. Aunque resulta quizás aún más estimulante la visita de Cortona, con su museo y la Anunciación de Fra Angelico (también del XV) en el Museo Diocesano. Sobre todo cuando en el palacio comunal se representan los renacentistas Cantos carnavalescos de Lorenzo el Magnífico: “Chi vuol esser lieto sia, di doman non c’è certezza (gocemos, que el mañana no es seguro)”. El lema pudo haber presidido la necrópolis de Tarquinia.

Información

» Oficina de Turismo de Tarquinia (www.tarquiniaturismo.it).

» Turismo de Cerveteri www.comune.cerveteri.rm.it.

» Turismo de Tuscania www.comune.tuscania.vt.it.

» Provincia de Viterbo www.provincia.viterbo.gov.it.

» Turismo de Italia (www.italia.it/es).

27 agosto 2015 at 9:25 am 1 comentario

Cazadores de Hermes

Hace tres años que once barceloneses fundaron la asociación Caçadors d’Hermes y se encuentran a menudo para descubrir las figuras de este dios mitológico que hay en Barcelona

Fuente: El Periódico   26/08/2015

Según la mitología griega, Hermes es mensajero de los dioses y dios del comercio, aunque también es inventor, protector y dios de los ladrones y los mentirosos. En el antiguo Egipto era conocido con el nombre de ‘Djehuty’, y los romanos lo bautizaron como Mercurio.

Como dios del comercio, su figura aparece representada en una gran cantidad de edificios, como bancos, industrias y casas burguesas. De hecho, es uno de los dioses más representados en el mundo.

En Barcelona hay miles de representaciones, sobre todo en el Eixample, debido a la gran cantidad de antiguas casas burguesas que había en el distrito, y también en Ciutat Vella.

El mismo Ayuntamiento de Barcelona tiene el caduceo de Hermes, uno de sus rasgos distintivos junto con el casco alado y los zapatos alados, representado en la fachada.

En la plaza de Catalunya también se puede encontrar una figura entera de Hermes, en el grupo escultórico llamado ‘Barcelona’, de Frederic Marès. Y quien también quiso homenajear este dios fue Antoni Gaudí, que diseñó seis farolas con un casco alado, dos de las cuales se encuentran en la plaza Reial.

Los miembros de Caçadors d’Hermes de Barcelona buscan figuras de esta divinidad por toda Barcelona. Estos blogueros curiosos quedan a menudo para descubrir y fotografiar otras nuevas y desconocidas representaciones.

Además, también ofrecen rutas culturales y exposiciones fotográficas y realizan conferencias, en las que explican las actividades que llevan a cabo y curiosidades relacionadas con este dios.

Hermes, cofundador de Barcelona

Según la mitología griega, los dos hermanos Hermes y Heracles iniciaron un largo viaje en barco en busca del vellocino de oro. De las nueve barcas de la tripulación, una se extravió y apareció donde actualmente está Montjuïc.

El lugar gustó tanto a los dos hermanos que decidieron fundar una ciudad con el nombre de Barca Nona, en referencia a la novena barca perdida.

26 agosto 2015 at 10:22 am Deja un comentario

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