Archive for 29 abril 2014

Canarias fue poblada por tribus rebeldes deportadas por Roma

José.Juan-Jiménez

El arqueólogo José Juan Jiménez, conservador del Museo Arqueológico de Tenerife, hoy en Tenerife donde ha hablado de su investigación en el libro «La tribu de los Canarii. Arqueología, Antigüedad y Renacimiento»

A inicios de nuestra era Roma deportó a miles de personas, miembros de tribus norteafricanas insurrectas, como medida ejemplar, punitiva, para desarraigarlas y colonizar nuevos territorios. El arqueólogo José Juan Jiménez sostiene que las islas canarias se poblaron así en el Mundo Antiguo.

José Juan Jiménez, que es el conservador del Museo Arqueológico de Tenerife, expone su investigación en el libro «La tribu de los Canarii. Arqueología, Antigüedad y Renacimiento», publicado por Le Canarien Ediciones, para el que ha utilizado gran número de datos sobre África del Norte y el archipiélago.

Este ensayo científico abarca fuentes escritas grecorromanas, hallazgos arqueológicos, información geográfica, paleoambiental, etnohistórica y etnología tribal, en «una visión actualizada de un ámbito continental y archipielágico dinámico», señala el arqueólogo.

Los canarii son un grupo étnico norteafricano que, en este libro, el autor sitúa en dos momentos y lugares para mostrar su evolución y adaptación como sociedad históricamente documentada.

José Juan Jiménez ha profundizado en la deportación de colectivos tribales durante la antigüedad, grupos humanos desconocedores de la navegación que debieron ser trasladados a las islas desde el vecino continente a comienzos de nuestra era.

Detalla que en el siglo I los indígenas norteafricanos que no aceptaban la paz con Roma se trasladaron a las montañas y comenzaron las hostilidades contra el imperio.

Para mitigar esta segunda insurrección el emperador Claudio envió a Suetonio Paulino, el primer jefe romano en traspasar la cordillera del Atlas y describir los parajes donde alcanzó a los miembros de la tribu de los canarii.

El experto añade que en época romana las tribus irredentas sometidas eran deportadas a otros enclaves situados a centenas de kilómetros, con la aquiescencia del Senado Romano, y se desplazó a miles de personas por rutas terrestres y marítimas.

«Una medida ejemplarizante para desarraigarlas sin esperanza de retorno y también para colonizar nuevos territorios», precisa José Juan Jiménez, quien afirma que «en Canarias hay que diferenciar a los pobladores que se quedaron a vivir en las islas de quienes les transportaron desde el continente».

Los primeros dejaron su huella arqueológica de raigambre líbico-bereber, los otros no edificaron anfiteatros, termas o acueductos ni se establecieron permanentemente, puntualiza.

El conservador del Museo Arqueológico detalla asimismo que los canarii ya no vivían en la prehistoria, pues nomenclaturas y significados se asentaron a medida que los conocimientos geográficos «dieron paso a la realidad dejando atrás los mitos».

Para el especialista «una cosa es el nombre Canaria dado a Gran Canaria desde la época de Juba II y otra la posterior denominación Canaria dada a la isla por la tribu a la que pertenecían sus primeros pobladores».

El primer nombre es latino y procede del hallazgo de canes marinos o focas monje en dicha isla en el siglo I a.C.; el segundo es de estirpe líbica, latinizado en su terminación y referido a la tribu cuyos miembros habrían sido trasladados desde el norte de África hasta Gran Canaria en el siglo I d.C.

Una vez allí, la adaptación y evolución acaecida en los siguientes 1.300 años «tipificó la personalidad insular de los Canarii, cuya huella quedó en la arqueología, en los documentos, en la lingüística y en el territorio, entre la Antigüedad y el Renacimiento», apunta el experto.

Jiménez expone también en su libro aspectos de la vida cotidiana de los canarii, como sus actividades productivas, reproductivas, los asentamientos, la demografía, estructura de poder, normas matrimoniales, orden jurídico y etnoastronomía.

Sobre esta última cuestión apunta que el culto astral les conminó a construir, orientar y alinear emplazamientos para establecer sus calendarios, organizarse y transmitir su conocimiento a las siguientes generaciones mediante la experiencia y la tradición oral.

Además, el arqueólogo se refiere en su estudio al primitivo cristianismo norteafricano y, concretamente, al obispado de Bacanaria, cuyo titular llamado Palladius bacanariensis fue mandado al exilio por los vándalos en el año 484.

Propone que esta sede episcopal estaba adscrita a la Mauretania Tingitana (actual Marruecos) y la ubicación de la tumba del obispo, exhumada tras las excavaciones afrontadas en las ruinas de la antigua Basílica de Theveste (actual Argelia).

«Es decir el nombre tribal fue vuelto a citar a fines del siglo V en un listado de prelados exiliados por el rey Hunerico, lo que ratifica la existencia de esta tribu así como del resto de grupos étnicos», afirma Jiménez, quien precisa que este lista se incluye en el documento «Noticias de la persecución vandálica en el norte de África».

Fuente: EFE | YAHOO Noticias

29 abril 2014 at 6:58 pm Deja un comentario

El vino y… la historia del beso en la boca

Los romanos prohibían a las mujeres tomar vino. Entonces sus maridos las besaban en la boca para controlarlas. Así lo recuerda Diego Di Giacomo en esta nota de Expovinos Bariloche. Y de paso cuenta cómo nació la palabra “sommelier”

sommelier

Foto: Fondo Vitivinícola Mendoza

¿Cómo nació la costumbre de besar en la boca?

Ciertamente puede resultar de difícil a imposible determinar cuándo y cómo surgió el hábito de besar, ya que hay evidencia de sobra para asegurar que se trata de una práctica casi tan antigua como la humanidad misma. Pero lo que sí podemos certificar es que la costumbre de besar en la boca tuvo su expansión en el mundo gracias a una particular reglamentación impuesta alrededor del año 740 antes de Cristo, en Europa.

Varios historiadores griegos y romanos de la época (entre ellos Plutarco y Valerio Máximo), dejaron plasmado en sus obras que por aquellos tiempos, Rómulo, fundador y primer rey de la monarquía de Roma (el mismo de la leyenda de Rómulo y Remo), dictó y estableció diversas leyes durante su reinado, que se sucedió desde el 753 hasta el 716 antes de Cristo. Una ley puntual de ese conjunto es la que centra nuestra atención.

En la misma, se instaba a las mujeres a la abstinencia total de alcohol y se les prohibía terminantemente beber vino puro, llamado “temetum” en esos años. No se les permitía siquiera tener bajo su control las llaves de los lugares de sus propias casas donde se guardase vino. La finalidad de esta disposición era ayudar a mantener en todas las mujeres “una perfecta y pudorosa conducta”, algo con lo que el alcohol no colaboraba mucho.

Para detectar si alguna mujer había violado la ley, su marido debía acercarse a su cara y sentir su aliento. Esto funcionó durante un periodo, hasta que una ley más firme aún obligaba a los hombres a rozar los labios de su esposa con los suyos (siempre en privado), para asegurarse que no había consumido vino. Y los esposos más estrictos colocaban su lengua dentro de la boca de su cónyuge. Cuando las parejas se empezaron a dar cuenta de lo apasionada y placentera que resultaba la medida, la adoptaron como una demostración de amor.

Debemos resaltar entonces dos puntos: el primero, que si alguna mujer faltaba a la norma, su castigo era tan grave como el de las adúlteras y prostitutas; y el segundo, que, aunque indirectamente, el beso “romántico” nació gracias al vino, y luego se transformó en una manifestación de amor.

¿Cuál es el origen de la palabra sommelier?

Hoy en día, cuando se habla de un sommelier, la gente lo identifica con alguien que sabe mucho de vinos, de las diversas zonas de origen, de los procesos de elaboración, de maridajes, de servicio, de la comunicación vitivinícola, etcétera. Hace unos años, era considerado sólo como “un mozo que sabía de vinos”. Y mucho tiempo antes todavía, era el encargado de cuidar y servir los vinos. Pero en sus comienzos, la historia del sommelier era muy distinta.

Volvemos a Europa, pero esta vez a la Francia de la Edad Media. En aquella época, tanto los nobles como los reyes y caballeros, cuando tenían que realizar un viaje o trasladar parte de sus pertenencias, lo hacían valiéndose de animales de carga (animaux de somme) o bestias de carga (bêtes de somme), en referencia a los burros y mulos que se utilizaban. La palabra “somme” significaba literalmente “carga” en el francés medieval.

El “sommier” o “sommerier” (así, con r) era el encargado de cuidar y vigilar a esas bestias y de las cargas más importantes que ellas transportaban, entre las cuales se encontraba el vino, además de otras tan disímiles como las armas y los panes. Luego, él mismo se encargaba de la descarga y del control de que todo hubiese llegado en correcto estado. Ese término, con el transcurrir del tiempo y las deformaciones típicas del lenguaje, devino en el actual término “sommelier”.

Diego Di Giacomo
info@expovinosbariloche.com
www.expovinosbariloche.com

Fuente: In Vino Veritas

29 abril 2014 at 6:28 pm Deja un comentario

Descubierto en Chipre un busto de Alejandro Magno

El busto ha sido hallado en una columna de mármol entre los restos de una basílica y representa a a Alejandro Magno transfigurado en Heraclio, emperador de Bizancio

busto-Alejandro-Magno

Un busto de mármol de Alejandro Magno ha sido descubierto por un equipo de arqueólogos en un sitio en la península de Akrotiri, en la costa sur de Chipre. Lo indica la prensa local, citando declaraciones de Elena Procopiou, funcionaria del Departamento de Antigüedades de la isla.

El descubrimiento ha tenido lugar entre los restos de una basílica de tres naves, la segunda excavada en el sitio de Katalymmata ton Plakoton, donde se llevan a cabo excavaciones desde 2007. Se cree que las dos basílicas son parte de un único complejo monumental relacionado con el culto de San Juan el Misericordioso, Patriarca de Alejandría y santo patrón la cercana ciudad de Limassol. La primera basílica es un monumento sepulcral de 36 metros de ancho y 29 metros de largo. La segunda basílica es un monumento sepulcral de 20 metros de ancho y 47 metros de largo. Se estima que los restos de los edificios datan de la segunda década del siglo VII, alrededor del 616-617 d.C.

basílica-Chipre

La primera basílica salió a la luz en 2007

Fuente: ANSA |Un busto di Alessandro Magno scoperto a Cipro

Procedencia de las imágenes: ETHNOS

29 abril 2014 at 6:19 pm Deja un comentario


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