Archive for marzo, 2014

El Mausoleo de Augusto será restaurado

mausoleo-augustoLa restauración del mausoleo de Augusto, construido en el año 28 a.C., está programada para comenzar. El monumento cilíndrico tenía inicialmente una altura de 42 metros de altura y estaba coronado con una estatua de bronce de Augusto, el primer emperador de Roma. La estructura acogió sus cenizas, así como también las de sus sucesores, Tiberio y Claudio. «Es increíble que el mausoleo siga en pie a pesar de lo que ha tenido que sufrir», ha señalado la arqueóloga Elisabetta Carnabuci a The Guardian. La tumba fue saqueada por los visigodos, se convirtió en fortaleza en el siglo XII, sufrió los disparos de cañones, fue utilizada más tarde como jardín, e incluso se ha hecho uso de ella para corridas de toros, fuegos artificiales y conciertos. Se espera que el mausoleo pueda reabrirse al público en 2016.

Fuente: Archaeology | Mausoleum of Augustus to Be Restored

31 marzo 2014 at 11:00 pm 1 comentario

El Partenón «desaparece» durante la Hora del Planeta

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La colina de la Acrópolis de Atenas, con los focos encendidos (arriba) y apagados (abajo) durante la Hora del Planeta 2014. En Grecia, muchos municipios se sumaron a esta iniciativa apagando sus luces durante una hora.

Fuente: EFE, vía 20minutos.es

30 marzo 2014 at 1:07 pm Deja un comentario

Los gladiadores, prisioneros solitarios compensados con grandes comodidades

Eran prisioneros que arriesgaban la vida en la arena, pero a cambio llevaban una vida con comodidades al alcance de pocos: la reconstrucción virtual en Austria de la mayor escuela de gladiadores hallada fuera de Roma permite aproximarse a la vida dura y solitaria de estos guerreros

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Los gladiadores, prisioneros solitarios compensados con grandes comodidades

Eran prisioneros que arriesgaban la vida en la arena, pero a cambio llevaban una vida con comodidades al alcance de pocos: la reconstrucción virtual en Austria de la mayor escuela de gladiadores hallada fuera de Roma permite aproximarse a la vida dura y solitaria de estos guerreros.

La escuela, en realidad una fortaleza, estaba situada en la antigua ciudad romana de Carnuntum, capital de la provincia de Panonia, a 40 kilómetros de Viena, y el hallazgo se debe al equipo de arqueólogos del Instituto Ludwig Boltzmann de Prospección y Arqueología Virtual de la capital austríaca.

La reconstrucción tridimensional del lugar, con un vídeo incluido, se ha podio hacer gracias a un moderno radar de penetración subterránea, cuyos resultados se han publicado recientemente en la revista especializada «Antiquity».

«Los gladiadores eran esclavos o prisioneros de guerra, a veces también ciudadanos romanos», explica a Efe el arqueólogo austríaco Wolfgang Neubauer, que dirigió el estudio.

La escuela de gladiadores, de unos 1.800 años de antigüedad, está dentro de un complejo fortificado de 11.000 metros cuadrados y a escasos metros de un coliseo con capacidad para 13.000 personas.

El espacio para los guerreros está organizado alrededor de una arena circular en la que entrenaban, rodeado de galerías con celdas de entre tres a siete metros cuadrados y con capacidad para hasta cuatro personas, aunque los gladiadores solían estar solos.

La escuela contaba también con unos baños, un centro médico, letrinas, cocina, un refectorio e incluso un sistema de calefacción a través del suelo que ayudaba a combatir los hasta 25 grados bajo cero que se podían alcanzar en la región.

Unos 75 gladiadores vivían de forma permanente en las instalaciones de la escuela, que contaba con dos plantas: en el ala sur del edificio se encontraban las celdas de los gladiadores comunes y el sector oeste albergaba a luchadores estrella y a algunos de los entrenadores.

Neubauer destaca que «lo importante es que tenemos toda esta información sin haber destrozado nada a través de métodos no invasivos», gracias al uso de las últimas tecnologías.

El trabajo arqueológico revela que los gladiadores no gozaban de libertad, eran prisioneros que vivían en los centros de entrenamiento sometidos a una dura rutina y, al contrario de lo que expone la película «Gladiator», de Ridley Scott, no hacían giras por distintos lugares del Imperio.

Por lo común eran presos quienes luchaban en la arena, sin embargo había también casos, como el del emperador Lucio Aurelio Cómodo (161-192), que participó en los juegos de gladiadores por voluntad propia, añade el director del Instituto.

Los acaudalados propietarios de la escuela, conocidos como «lanistas», eran los responsables de reclutar a los gladiadores, de su entrenamiento y, llegado el momento, de venderlos.

Los «lanistas», que eran empresarios que se guiaban por los grandes beneficios económicos del negocio, tenían un poder absoluto sobre la vida de sus gladiadores.

El director del proyecto indica que el tiempo que tenían para prepararse para los combates dependía de si los empresarios que organizaban los juegos los seleccionaban para aparecer en el anfiteatro.

Los entrenamientos diarios en la escuela eran duros e incluso a veces los reclutados entre quienes habían cometido delitos menores, y que no estaban físicamente tan preparados, morían de agotamiento.

A diferencia de lo que se acostumbra a ver en las películas romanas, los gladiadores suponían una inversión muy alta para el «lanista», por lo que se encargaba de ofrecerle grandes comodidades para preservar su salud.

A cambio de los duros entrenamientos, los gladiadores obtenían buenas dietas, masajes y cuidados médicos diarios, algo al alcance de muy pocos en la época.

Gracias al estudio que llevó a cabo otro grupo de arqueólogos austríacos en Efeso (Turquía), al analizar los huesos de un cementerio de gladiadores se sabe que su dieta se basaba sobre todo en legumbres y cereales, lo que les daba una gran corpulencia.

Diferentes relatos encontrados en textos antiguos apuntaban ya a que estos luchadores se alimentaban muy bien y se sometían a un régimen especial para acumular mucho peso.

Durante los espectáculos que se realizaban en el coliseo, situado a 80 metros de la escuela, Neubauer aclara que «algunos gladiadores morían en el primer combate, otros sobrevivían 50 o incluso más, y entonces tenían la posibilidad de ser de nuevo libres».

Las oportunidades de sobrevivir no eran altas pero hubo gladiadores que consiguieron su libertad y llegaron a conseguir incluso protección imperial.

Aunque se construyeron más de 100 escuelas de gladiadores en todo el Imperio Romano, los únicos restos conocidos están en Roma, Carnuntum y Pompeya.

Fuente: EFE | lainformacion.com

30 marzo 2014 at 12:09 pm Deja un comentario

Mary Beard, emperatriz de Roma

Jacinto Antón | EL PAÍS      29/03/2014

  • Mary Beard, especialista en clásicos de la antigüedad, domina el género con sus estudios y críticas
  • La británica sostiene que nuestros dilemas son los mismos que los de los tiempos de Cicerón

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La autora de ‘El triunfo romano’ tiene un enorme impacto sobre la opinión pública. / Andrew Testa / Panos

Mary Beard (Much Wenlock, Reino Unido, 1955) está considerada hoy en día la más relevante e influyente especialista en los clásicos de la antigüedad, pero también una mujer de armas tomar. Autora de obras de referencia como El triunfo romano o Pompeya, espléndidas monografías sobre el Partenón o el Coliseo, o una apasionante pesquisa sobre la pionera de los estudios clásicos Jane Harrison, es asimismo una persona con un impacto directo sobre la opinión pública a través de su columna en The Times y su seguidísimo (y a menudo tan divertido) blog en Internet, que ha dado origen ya a dos libros muy populares. Catedrática de Clásicas en Cambridge, Beard, editora de temas clásicos del Times Literary Supplement, es a la vez una crítica temible, que te zarandea una traducción de Tucídides como un terrier a un conejo, despedaza (con extrema propiedad todo hay que decirlo) una biografía de Adriano o descalifica a un prestigioso —y algo pomposo— estudioso del mundo aqueménida sin que le tiemble el pulso. Tras observar cómo trata a gente tan docta en su último libro La herencia viva de los clásicos (Crítica), me dirijo a la entrevista con Mary Beard comprensiblemente acongojado, con la negra ansiedad en la grupa, que diría Horacio (“post equitem sedet atra cura”).

La historiadora vive a las afueras de Cambridge, en un tranquilo barrio de bonitas casitas, puro territorio Mister Chips, con chimeneas y amplias bibliotecas, en el que todos sus habitantes parecen ser profesores eruditos que consagran las tardes a releer a Eurípides, en griego. Por el temor a llegar tarde a la cita arribo tan pronto que tengo que esperar dando vueltas por el vecindario, cargando las flores que he comprado para propiciar a la estudiosa y también por compensarla un poco de la sucia campaña de ataques —con insultos misóginos y comentarios infames sobre su aspecto físico— que ha recibido de los troles de Internet tras hablar positivamente de los inmigrantes en un programa de la BBC. Llamo al final a la puerta y abre Beard. Me parece más joven, delgada y atractiva que en las fotos, pero igual de despeinada. Con algo de sibila, me digo, aunque trato de borrar de mi cabeza su descripción de cómo se sentaba la Pitia en su trípode con las piernas abiertas para que los vapores del espíritu profético pudieran entrarle en la vagina. La sigo por el recibidor y un pasillo lleno de libros apilados en el suelo y descendemos por una escalera hasta la amplia y abigarrada cocina —en un estante puedo ver una pequeña vitrina con dos mustélidos disecados— presidida por una larga mesa en la que se amontonan volúmenes de historia y papeles. No hay vino de una jarra sabina: la clasicista se prepara un café y me sirve un té. Le señalo un cuervo de plástico encima de la nevera, y, en un momento de feliz inspiración, le pregunto si es el de aquel pillo que se lo presentó a Augusto y que graznaba dando vivas al victorioso ganador de la batalla de Actium y vencedor de Antonio; previsor, el tipo tenía otro preparado que a quien adulaba era a Antonio, por si acaso (la historia la recoge ella en La herencia viva de los clásicos, en un capítulo sobre el sentido del humor de Augusto). Sonríe (he ganado un punto) y me relajo un poco.

El conocimiento de los clásicos antiguos ha tenido tradicionalmente un marchamo de high class en Reino Unido, apunto. “De alguna manera sigue siendo un sello de buena educación, el latín y el griego eran una forma de entrar en una élite sociocultural, aquí y en otras partes. La paradoja es que el conocimiento de los clásicos marca una frontera en el nivel de educación de una persona, pero a la vez está más extendido de lo que la gente admite”. Ante mi cara de sorpresa continúa con un brillo divertido en sus ojos grises —pura Atenea glaucopis—: “Los clásicos han invadido la cultura popular, desde la sitcom de 1969 de gran éxito Up Pompeii a la nueva comedia romana Plebs, pasando por tantas películas de sword & sandals, péplums. O ese Gladiator que tanto te gusta. En realidad, una cosa que muchos compartimos es haber sido conquistados por Roma. Eso hace que Asterix sea tan popular. La gente manifiesta una gran aprensión ante los clásicos, un miedo injustificado de que son extraños y difíciles, pero en realidad sabe mucho más de ellos de lo que cree. Todo el mundo sabe lo que son los gladiadores y no hay nadie que no reconozca lo que es una columna: sabes que estás ante un museo o un banco”. Levanto la cabeza del bloc y capto el malicioso destello de broma en la mirada de Beard. “En realidad usamos la cultura clásica todo el rato, aunque no nos demos cuenta. Hay que hacer a la gente más consciente de eso. Los bloques de construcción del mundo occidental tienen mucho que ver con los clásicos. Piensa en Dante, por ejemplo. Hay que estar en contacto con la cultura romana para formar parte de la civilización occidental. ¿Sabrías qué representa un cuadro con una mujer abrazada por un cisne si no conoces los clásicos?, ¿entenderías por qué es un cisne y no un pollo?”. Aprovecho la referencia a Leda y Zeus camuflado de ave y copulando complejamente para preguntarle por la obsesión romana por esa extraña pareja. “Es sexo extremo”, zanja.

“Nuestros dilemas son los mismos de los romanos”, continúa. “En el 63 antes de Cristo, Cicerón salvó la República conculcando el Estado de derecho, la ley. ¿Cuán lejos debemos llegar en suspender la ley, las garantías, para salvar al Estado? Guantánamo es Cicerón. Cuando pones juntos a Cicerón y el 11-S los estudiantes enseguida lo entienden. Compartimos muchas cosas con los romanos. Eso no es raro. Porque en buena medida hemos aprendido a actuar leyendo a Cicerón. Hemos aprendido a resolver nuestros dilemas morales, a pensar nuestras cosas, a través de los clásicos. Ciertamente, hay también otras influencias en la cultura moderna. No estamos prisioneros del mundo clásico”. Se refiere al cristianismo, claro. “Sí, y el judaísmo y tantas otras cosas. Pero hemos heredado el pensamiento griego y romano y a gente que ha hablado con ellos, que los ha leído y asimilado. Gladstone leía a Homero cada noche. Y esa lectura condicionaba su forma de pensar y hacer. No es solamente que los grandes pensadores y políticos que nos han influido estuvieran a su vez influenciados por los clásicos, es que los clásicos son herramientas para entender a esas figuras de nuestro mundo, lo que pensaban y por qué actuaban como lo hicieron”.

Los romanos tenían muchas cosas admirables, desde luego, acueductos, carreteras, el derecho, etcétera, pero ¿cómo podían juntar refinamiento y sabiduría con violencia como lo hicieron? “Eso es lo complejo, lo difícil, ver que eran tan parecidos y sin embargo presentaban algunos rasgos que nos inquietan. Hay que decir, sin embargo, que los romanos fueron los grandes críticos de sí mismos. Había muchas voces en Roma contra la corrupción, el militarismo, la injusticia”. Vaya, ¿por ejemplo? “Tácito. Recuerda el discurso de Calgaco, el jefe britano, que recoge en las páginas de Agrícola. ‘Los romanos, cuya soberbia en vano se evita con la obediencia y el sometimiento. Saqueadores del mundo, si el enemigo es rico se muestran codiciosos, si es pobre, despóticos’. Un discurso que culmina con las célebres palabras ‘a la rapiña, el asesinato y el robo los llaman por mal nombre gobernar y donde crean un desierto, lo llaman paz” (atque ubi solitudinem faciunt, pacem apellant). “¡Qué gran encapsulación de la conquista imperial! Lo más grande es que por supuesto esa arenga a las tropas que pone en boca del líder enemigo es en realidad obra suya, de Tácito. Lo admiro mucho, especialmente al autor de los Anales”.

¿Si nos encontráramos con un antiguo romano nos entenderíamos con él?, aparte de soportar difícilmente su aliento —Beard ha explicado que tenían muy mala higiene bucal—. “Es la gran pregunta, nunca lo sabremos. A veces son como nosotros, cuando lees las cartas privadas de Cicerón no es difícil pensar que es alguien con quien podrías cenar esta noche. Y otras, cuando ves cómo ese mismo Cicerón castigaba a sus esclavos o trataba a su hija, parece haber una gran distancia”. Un elemento que nos los acerca y al cual Mary Beard dedica su próximo libro es el humor. “Algunas bromas romanas son incomprensibles, pero sorprendentemente muchas parecen de hoy mismo y son chistes de hace 2.000 años”. Vaya, y ¿cómo era el humor romano? “Muy Monty Python, un punto absurdo, surrealista”. Cuéntenos un chiste romano, va. “Vale: ‘¿Pero no estabas muerto?’, ‘ya ves que no’, ‘no sé, no sé, me fío mucho de la persona que me lo dijo”.

Beard ha hecho una cierta reivindicación de algunos de los personajes más denostados de la historia romana. “Bueno, no imagino que Calígula fuera un tipo agradable. O Nerón. Pero la reputación de los emperadores estaba determinada por el que le sucedió. En caso de asesinato, el sucesor debía hacer propaganda negra del anterior. En términos de sucesión de poder tenías que decir que la muerte, el asesinato, del que te había precedido fue necesaria. Tiberio hizo bueno a Augusto que murió en la cama (quizá con alguna discreta ayuda), Claudio malo a Calígula. La historia está escrita por los sucesores”.

Aprovechando el palo que le da a la serie Yo, Claudio por alguna morbosa escena de, precisamente, Calígula —y que ella achaca al guionista y no a Robert Graves—, le digo a Mary Beard que es una crítica muy dura. “Es cierto que puedo parecerlo, pero tengo una regla de oro: nunca escribo nada que no diría a la cara”.

Con la intimidad que da la cocina y hablar de Virgilio, me atrevo a preguntarle a Beard por la violación que sufrió de adolescente en un viaje estudiantil a Italia, en un tren en ruta a Milán, un episodio del que ella misma ha escrito y que parece tener bien conjurado. “No hubo violencia, sino abuso de poder, y eso me reportó que algunos dijeran que yo había consentido. En realidad fue una violación en toda regla, como la de Lucrecia. Los clásicos lo hubieran entendido así perfectamente”.

Volvemos al sexo en Roma. Le digo que tengo un amigo que se ha hecho adicto al sexo romano, de tanto ver las series Roma y Spartacus, y la hago reír. “¡No me extraña! La antigua Roma ha sido muchas veces excusa y cobertura para pornografía. El caso es que lo romano parece todo desmesurado, larger than life, si me permites la expresión, los edificios, las esculturas, y también el sexo”. En la exposición sobre Pompeya en el British Museum, recuerda Beard, lo que más impactó a la gente fue la escultura de Pan copulando con una cabra en posición del misionero. “Una pieza así no se podría colocar en el museo, pero como son romanos…”. ¿Nos sorprendería lo que los romanos hacían en la cama? “No sabría decirte, no lo sé, ¿acaso sabemos todo lo que se hace y lo que no en nuestros días? En realidad oigo a gente y no doy crédito a lo que dicen que hacen. Supongo que exagerarán, pero no sé. Las reglas sexuales, lo que puedes hacer y no en una sociedad, son muy complejas. No sabemos lo que pasaba en la intimidad de un baño romano. La idea de que Roma era un lugar de gran libertad sexual es un cliché, como la participación de Mesalina en un concurso de putas. Mucho de eso son imágenes creadas por los cristianos para denostar el paganismo. Es cierto que los hombres romanos tenían miedo a la penetración, pero era una cuestión de posición”. Me quedo masticando la polisemia (es sabido que los ciudadanos romanos podían, ejem, penetrar, pero ser penetrados por alguien inferior socialmente se veía como humillante). “Los romanos no tenían el sentido de pecado cristiano evidentemente, pero vergüenza sí y culpabilidad también, aunque fuera otra”. Hablando de vergüenza, parece que la calvicie les provocaba mucha. “Sí, era algo insoportable para ellos, a Julio César lo desazonaba en gran manera. Había muchos chistes de calvos, nosotros los hacemos más de los sordos”.

¿El amor era igual? “El romántico en el sentido que le damos nosotros es una creación muy posterior, pero existía un amor muy intenso como prueban las lápidas funerarias y los poemas. Pero no es Sylvia Plath”.

Quedan tantos temas, ¡y se nos acaba el tiempo! (Beard tiene un compromiso académico). ¿Cuál era el secreto militar de las legiones? “Una combinación de poder de fuego, entrenamiento brutal y colaboración con las élites locales, que probablemente era lo más importante”. ¿El episodio más excitante de la historia de Roma? “¿Excitante?… Bueno, en un sentido muy gore escogería a Fulvia, la mujer de Marco Antonio, cosiendo a puñaladas con su horquilla del pelo la lengua de Cicerón en su cabeza decapitada”. Uh. ¿El romano más grande? “Es difícil elegir uno sin caer en el síndrome del gran hombre (grandes conquistadores = grandes carniceros). Mi personaje favorito es Eurysaces, un panadero”.

Marcho de casa de Mary Beard apurando preguntas mientras ella se apresura como un improbable cruce de Boadicea y Cenicienta. Amplus mulier. ¡Qué gran mujer!

29 marzo 2014 at 10:53 am Deja un comentario

Cuervos hacen realidad la fábula de Esopo

Saben desplazar el agua de un tubo para conseguir un premio, lo que implica un nivel de comprensión causal de un niño de 5 a 7 años

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Los cuervos demostraron en los experimentos una comprensión causal similar a la de niños de 5 a 7 años

La famosa fábula de Esopo del cuervo sediento cuenta cómo una de estas aves pretende beber del fondo de una jarra. Como no llega con el pico, decide meter dentro del recipiente un montón de piedras para que el nivel del agua suba y poder beber por fin. La historia, cuya moraleja dice que los problemas agudizan el ingenio, se repite en la realidad. Los cuervos de Nueva Caledonia pueden entender cómo desplazar el agua para atrapar con el pico una recompensa que flota en el líquido, con el nivel de comprensión causal de un niño de 5 a 7 años de edad, según una investigación de un equipo de la Universidad de Auckland publicada en la revista PLoS ONE.

Comprender las relaciones causales entre las acciones es una característica clave de la cognición humana. Sin embargo, el grado en que los animales son capaces de entender las relaciones causales no se conoce con exactitud. Inspirados en la fábula de Esopo, los científicos pusieron a prueba a unos cuervos de Nueva Caledonia, conocidos por su inteligencia y capacidad de innovación, ya que son las únicas especies no primates capaces de fabricar herramientas, como palos para pinchar y ganchos.

Seis cuervos salvajes fueron probados después de un período breve de entrenamiento para realizar seis experimentos, en los que los investigadores observaron un aprendizaje rápido, aunque no todos los cuervos completaron todos los experimentos. Los autores señalan que estas tareas prueban la capacidad de las aves para comprender cómo se produce el desplazamiento de volumen.

Los cuervos completaron 4 de 6 tareas de desplazamiento del agua, incluyendo preferentemente dejar caer piedras en un tubo lleno de agua en lugar de un tubo lleno de arena, arrojar objetos que se hunden en lugar de objetos flotantes, utilizar objetos sólidos en lugar de objetos huecos, y colocar objetos en un tubo con un alto nivel de agua en lugar de uno bajo. Sin embargo, no pudieron realizar dos tareas más difíciles, una que requiere la comprensión de la anchura del tubo y otra con un desplazamiento en forma de «U». Según los autores , los resultados indican cuervos poseen una sofisticado -pero incompleta- comprensión de las propiedades causales de desplazamiento de volumen, que rivaliza con la de los niños de 5 a 7 años de edad.

«Estos resultados son sorprendentes, ya que ponen de manifiesto las fortalezas y límites de la comprensión de los cuervos. En particular, todos los cuervos fallaron una tarea que violaba las reglas causales normales, pero pudieron pasar el resto de pruebas, lo que sugiere que utilizan un cierto nivel de comprensión causal cuando tienen éxito», afirma Sarah Jelbert, responsable del estudio.

Que los cuervos exhiben estas habilidades ya había sido comprobado antes por los científicos. En 2012, una investigación llevada a cabo por Universidad de Cambridge unos cuervos consiguieron extraer un regalo de un vaso medio vacío sorprendentemente bien, con patrones de comportamiento parecidos a los de los niños de hasta 8 años de edad. El estudio también apareció publicado en PLoS ONE.

Fuente:  ABC CIENCIA     27/03/2014

28 marzo 2014 at 7:10 pm 2 comentarios

El Ayuntamiento reconstruirá parte del friso del Templo Romano de Córdoba con restos auténticos

Usará una pieza que está dentro del complejo para que el visitante se haga la idea de cómo era el monumento

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Infografía cedida por el arquitecto Alberto Roa con una aproximación a lo que fue el Templo Romano

La imagen que toda la ciudad tiene del Templo Romano de Córdoba, la de las columnas postizas, se verá alterada en los próximos meses cuando vea la luz la siguiente fase del proyecto municipal de intervención sobre uno de los monumentos más populares de la ciudad, probablemente, porque se encuentra en plena calle, a la vista de todos. El Consistorio ha previsto que, dentro del plan de actuaciones, se reconstruirá una parte del friso que tuvo el templo de culto imperial cuando estuvo en funcionamiento y que, en parte, se salvó de la destrucción.

En realidad, el Templo Romano, al menos tal y como lo conocemos, es un enorme falso histórico sobre restos arqueológicos reales lo que no impide que sea Bien de Interés Cultural desde el año 2007. Solamente lo que está en el suelo y algún capitel es romano. La zona fue un gran terrizo hasta los años 50 cuando se produjeron las excavaciones de Félix Hernández, Samuel de los Santos y Antonio García y Bellido debido a la ampliación del Ayuntamiento proyectada por el alcalde Cruz Conde. La mayor parte del Templo se encuentra en esa cantidad de restos que se encuentran en el complejo (liberado ya de las cancelas), en el Museo Arqueológico o en alguna plaza de la ciudad donde sirven de ornamento. En su día, se decidió reconstruir el pórtico, la zona de acceso, a un complejo que era mucho mayor de lo que hoy podemos siquiera imaginar.

Lo que quiere hacer el Ayuntamiento, y pagar por medio del Plan Turístico de Grandes Ciudades, recibe el nombre de anastilosis. Es una técnica de intervención en los monumentos que reconstruye con piezas reales mezclando, a veces, con elementos nuevos. En este caso, una de las grandes piezas que se encuentra en el suelo, del tamaño de un tresillo, es la parte del friso que unía tres de las columnas del templo original. Eso es lo que se va a colocar. En estos momentos, cuesta imaginarse que esa pieza encaje en ese lugar, básicamente, porque en el suelo se encuentra el revés. El proyecto está realizado, ha sido supervisado por la Gerencia de Urbanismo y forma parte de la segunda intervención que se lleva a cabo allí.

Probado en Cartagena

La misión de esta actuación es sencilla y ya se ha probado en otros lugares como en el templo de Cartagena, bien es verdad que a mayor escala. Se quiere dar una impresión mucho más real de lo que fue el complejo de culto imperial, el más grande que hubo en la ciudad —aunque no el único— y que en estos momentos resulta difícil concebir. En aquella época, el siglo I después de Cristo, la zona era una gran explanada rodeada por una plaza porticada abierta por uno de sus lados y cuyas dimensiones fueron posibles gracias a la creación de unos enormes cimientos, las antérides, parcialmente visibles. Ha quedado abandonado en el archivo de proyectos no realizados la antigua idea municipal de realizar una especie de túnel bajo Capitulares para que esa parte del templo fuese visible.

El nuevo concepto del Templo Romano es el de una iniciativa de visita mucho más directa que permita conocer esa etapa de la historia de la ciudad. El trabajo lo está coordinando el edil de Patrimonio, Rafael Jaén, y ha dado buenos frutos solamente quitando las antiguas verjas y realizando actividades suplementarias. Van más de 40.000 visitas. «El Templo Romano es un imán», afirma satisfecho.

La segunda fase del proyecto, además de la reconstrucción, consiste en la creación del Centro de Interpretación de la Córdoba Romana, que se hará en la planta baja. Tendrá material audiovisual, paneles explicativos y ese tipo de material didáctico, aunque la novedad estará fuera. Los lienzos libres del propio recinto del templo se usarán para instalar unas pequeñas gradas que servirán para los grupos que asistan con guía. Se podrá visitar el centro como una especie de arqueológico al aire libre toda vez que lo verdaderamente valioso del yacimiento se encuentra en el suelo. Por último, el proyecto usa esas paredes blancas para realizar proyecciones audiovisuales que permitan conocer mucho más, de una forma amena, sobre el que fuese el principal templo.

Las actuaciones sobre las calles Claudio Marcelo y Capitulares solamente se plantearían a medio plazo y de una forma que aún no se han planteado. Probablemente, contribuyendo a una mejor ornamentación de la zona. En el Consistorio se plantea una idea. Poner las calles con pavimento de plataforma única para que la zona se parezca remotamente a lo que un día pudo ser.

Fuente: Rafael Ruiz | ABC     28/03/2014

28 marzo 2014 at 6:41 pm Deja un comentario

La batalla de Carras. El mayor triunfo de los partos

En el año 53 a.C., Marco Licinio Craso se dirigía a Ctesifonte, la capital parta, para conquistarla y convertirse en un victorioso general como sus colegas César y Pompeyo, pero cerca de Carras su ejército fue sorprendido y aplastado por los partos, que acabaron con su vida

Artículo de Fernando Lozano. Profesor titular de Historia Antigua. Universidad de Sevilla, Historia National Geographic nº 123

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Ctesifonte, en el actual Irak, fue la poderosa capital del Imperio parto. A ella se dirigía el confiado Craso antes de caer en la trampa parta de Carras. Arriba, fachada del palacio de Ctesifonte

La batalla de Carras constituyó, junto con las batallas de Alia, Cannas, Teutoburgo y Adrianópolis, uno de los mayores desastres militares de toda la historia de Roma. Para el Imperio parto, sin embargo, el enfrentamiento supuso una de sus victorias más importantes, la constatación más clara del inmenso poder que había alcanzado esta antigua población de estirpe escita.

El pueblo de los parnos, que las fuentes griegas y romanas denominaron partos, formaba parte de los dahes, una confederación de pueblos seminómadas que ocupaban desde antiguo las estepas al este del mar Caspio.  Esta tribu atacó a mediados del siglo III a.C. a los reyes griegos de la dinastía seléucida, que se habían hecho con el poder de los territorios orientales conquistados por Alejandro Magno. Siguiendo a su rey Arsaces I, los parnos  conquistaron la antigua satrapía de Partia, con cuyo nombre serán conocidos desde ese momento. Nació así una nueva dinastía, la arsácida.

Desde este núcleo territorial, que se encontraba en el noroeste del actual Irán, los partos consiguieron subyugar a lo largo de todo el siglo II a.C. tanto Mesopotamia como Persia, llegando a gobernar un inmenso imperio que se extendía desde el Éufrates hasta el río Indo. El temible ejército parto, formado principalmente por hábiles jinetes arqueros y por la poderosa caballería pesada catafracta, se convirtió en el garante de la continuidad de un régimen que perduró hasta el siglo III d.C. y que se enfrentó con éxito en numerosas ocasiones a las legiones romanas, el ejército más poderoso y disciplinado de la época.

El 9 de junio del año 53 a.C., el grueso del ejército romano, formado por siete legiones, cuatro mil soldados de infantería ligera y cuatro mil caballeros, se encontró con un contingente militar parto compuesto por mil jinetes de caballería pesada y nueve mil arqueros a caballo. Comandaba la tropa romana uno de los poderosos triunviros de Roma, Marco Licinio Craso, acompañado de su hijo Publio, que dirigía mil jinetes galos, y de Gayo Casio, que es más conocido por haber sido uno de los líderes de la conspiración contra Julio César. Frente a ellos se encontraba un hábil general parto cuyo nombre no es conocido, pero al que las fuentes grecorromanas denominaron Surena, en referencia al título hereditario que ostentaba el general –Suren– y que lo destacaba como el noble más importante del Imperio parto.

Lucha en el desierto

El lugar en el que se desarrolló la contienda fue el desierto cercano a la ciudad de Carras, la actual Harran, en Turquía, seguramente en las inmediaciones del río Balissos (Belik).  Resulta difícil comprender qué llevó a un ejército de infantería tan numeroso como era el romano a emprender una marcha por el desierto en una época del año tan desfavorable y enfrentándose a un enemigo que se podía mover con mayor rapidez y que conocía bien el terreno.  Las fuentes achacan la desastrosa elección del emplazamiento de la batalla a la incapacidad militar de Craso y sus malas decisiones estratégicas, así como a los engaños y acechanzas de un aliado árabe que traicionó al general romano. En efecto, parece que esta decisión no tuvo en cuenta los consejos de sus lugartenientes ni de su aliado, el rey armenio Artavasdes II, que lo animó a atacar Partia por el norte, un terreno más propicio para la infantería romana. De igual modo, el rey árabe Ariamnes, supuesto aliado pero en realidad al servicio de los partos, aconsejó a Craso que persiguiera al enemigo por el desierto en vez de seguir el cauce del río, lo que hubiera sido más ventajoso para los legionarios y habría facilitado el avituallamiento.

Un feroz enfrentamiento

Cuando los dos ejércitos se encontraron al fin, Craso decidió formar un inmenso cuadrado con doce cohortes en cada lado con su correspondiente apoyo de caballería e infantería ligera. El general pretendía, así, evitar que sus tropas fueran superadas por los flancos.  El resto del ejército, junto con el tren de avituallamiento, se situaron en el interior del cuadrado. Por su parte, Surena decidió cambiar su plan original, que consistía en lanzar a sus catafractos contra los romanos, para emplear a los jinetes arqueros.

Éstos se dedicaron durante todo el combate a cabalgar frente a los romanos disparando sus potentes arcos compuestos con los que podían traspasar las corazas y los escudos enemigos, mientras se mantenían fuera del alcance de los proyectiles romanos. Además, los arqueros combinaban las trayectorias con las que lanzaban sus flechas, de forma que mientras unos hacían tiros elevados para que los proyectiles cayeran desde arriba, otros apuntaban directamente a los soldados romanos. El resultado fue una lluvia continua de proyectiles que dificultaba terriblemente una defensa efectiva por parte de los legionarios.

En un principio, los romanos soportaron el continuo ataque de los partos con la esperanza de que los arqueros se quedaran sin proyectiles como era habitual. Sin embargo, el general parto había contado con esa eventualidad y por eso un contingente de mil camellos cargados con alforjas repletas de flechas acompañaba a su ejército. De esta forma, cada vez que los jinetes vaciaban sus aljabas podían recargarlas en este depósito móvil y retornar a la lucha.

Para salir de su dramática situación, los romanos intentaron con frecuencia acercarse a los arqueros a caballo. En estos casos, los jinetes se retiraban a la vez que llevaban a cabo el famoso «disparo parto», que consistía en volverse en la silla y seguir asaetando al enemigo incluso en la huida. A la vez que se producía la rápida escapada de los arqueros, los catafractos entraban en acción y cargaban contra el contingente que se había separado del inmenso cuadrado, de tal forma que los soldados romanos eran eliminados o se veían forzados a regresar a las filas.

En esta difícil tesitura, Craso decidió enviar a su hijo al frente de los mil jinetes galos, trescientos caballeros romanos, ocho cohortes y quinientos arqueros para buscar un enfrentamiento directo con el enemigo y evitar que su ejército se viera completamente rodeado. Al principio la maniobra pareció tener éxito, pues los partos, ante el rápido avance de Publio Craso, se retiraron. Sin embargo, se trataba de otra estrategia de Surena que con su huida fingida consiguió alejar a los romanos del grueso del ejército.  En ese momento, los rodeó con toda su caballería y comenzó a castigarlos de nuevo con los arqueros, hasta tal punto que, a decir de Plutarco, cuando Publio Craso alentaba a los legionarios a lanzarse al ataque, los soldados sólo podían señalarle sus manos pegadas a los escudos y sus pies clavados al suelo.

En manos de los partos

Los jinetes galos, a pesar de ser soldados temibles y veteranos, tampoco pudieron oponer resistencia a los catafractos que cargaban con sus largas picas sobre unos adversarios que no tenían casi ninguna armadura. Se produjeron lances terribles, pero al final se puso de manifiesto la superioridad parta. Todos los soldados que habían acompañado al hijo de Craso en su salida resultaron muertos.

Durante el tiempo que duró esta lucha, el grueso del ejército romano había tenido un respiro que Craso aprovechó para disponer las legiones en línea y avanzar contra el enemigo. Las tropas parecían recuperar la moral y estaban deseosas de entablar combate, cuando los partos retornaron con la cabeza del hijo del general clavada en una pica. La batalla continuó durante el resto del día, pero los legionarios no pudieron entablar un combate directo, más ventajoso para la infantería, y siguieron sufriendo bajas. Las hostilidades sólo se detuvieron al caer la noche, cuando los arqueros no podían apuntar correctamente, y los partos se alejaron para pernoctar a salvo de los romanos.

El día concluyó con una terrible derrota para el bando romano cuyas consecuencias aumentaron por la desastrosa forma en la que se llevó a cabo la retirada. Cuatro mil heridos fueron abandonados, y muchos legionarios –cuatro cohortes– se separaron del grueso del ejército y fueron cazados por los partos. La mayoría de los supervivientes se encaminaron entonces hacia Carras, pero Surena bloqueó la ciudad. Los romanos intentaron resistir esa noche y aunque más de diez mil lograron escapar de la ciudad sitiada, Craso fue interceptado y asesinado, y Surena envió su cabeza al rey Orodes II como obsequio. De los cerca de cuarenta mil soldados que cruzaron el Éufrates en busca de la gloria prometida por Craso, unos veinte mil perdieron su vida y otros diez mil cayeron prisioneros en manos de los partos.

Para saber más

Armas de Grecia y Roma: forjaron la historia de la Antigüedad clásica. F. Quesada Sanz. La Esfera de los Libros, Madrid, 2008.

Vidas paralelas. Vol V. Plutarco. Gredos, Madrid,  2007.

28 marzo 2014 at 5:50 pm 1 comentario

Los indiscretos aseos públicos de la Antigua Roma

En la civilización romana las necesidades fisiológicas constituían una actividad social como cualquier otra

latrinae-romanae

La cultura romana es conocida por su afición a las termas y baños públicos, unos recintos que eran auténticos lugares de encuentro para los ciudadanos del imperio. Su preocupación por la higiene era tan grande, que Roma se convirtió en la primera ciudad del mundo en poseer agua corriente y un sistema de alcantarillado; pronto, muchas otras urbes de esta civilización contaban con aseos públicos.

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con los baños públicos actuales, en los que prima la intimidad, tal y como descubrimos en el blog «Ciencia histórica», en Roma estas instalaciones hacían honor al calificativo de públicas. Así, su entrada no solo estaba abierta a cualquier ciudadano, sino que una vez en el interior, las necesidades fisiológicas se hacían a la vista de todos los presentes, sin que existiera ningún tipo de separación o mampara que dividiese el espacio entre los distintos «excusados».

Así, los aseos públicos combinaban su función de alivio fisiológico con la de ser una actividad social más de entre las muchas que cultivaban los miembros de la sociedad romana.

Junto a esta llamativa característica, destaca también el método que empleaban para limpiarse el trasero. A falta de papel, en los baños frecuentados por las clases privilegiadas se usaba una esponja de mar atada al extremo de un palo, que luego era lavada en un canal de agua salada que corría en el suelo. En los barrios pobres, en cambio, tenían que recurrir a las manos, opción que fue adoptada durante siglos por otros muchos pueblos. No obstante, estos baños poseían una fuente destinada a que sus usuarios pudieran lavarse las manos tras utilizarlos.

Pequeñas anécdotas históricas como esta contribuyen sin duda a que hoy valoremos mucho más el avance que supuso un invento tan simple como el papel higiénico.

Fuente: ABC TECNOLOGÍA

28 marzo 2014 at 5:00 pm Deja un comentario

Noticias en Latín LXXII desde Radio Torcal

LXXIIº programa de noticias en latín desde Radio Torcal, bajo la dirección del doctor Cristóbal Macías Villalobos, jefe del Departamento de Lenguas Clásicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga.

Ir a descargar

28 marzo 2014 at 12:11 am Deja un comentario

Pompeya, las fotos de las villas nunca vistas

foto pompei -  Casa di Marco Lucrezio Frontone

Pompeya – Casa de Marco Lucrecio Frontón (Foto Soprintendenza Speciale Archeologica di Pompei, Ercolano e Stabia)

Los rojos cinabrio e intensos ocres de las paredes, las elegantes figuras de los frescos con los amores de Marte y Venus en la suntuosa Casa de Marco Lucrecio Frontón, el encanto de los grandes animales en el exuberante jardín de la Casa de Rómulo y Remo, los monumentales espacios de la residencia de Triptólemo. No todo son derrumbamientos y degradación en Pompeya, que con 2 millones y medio de visitantes (2.457.051), con un aumento respecto al año anterior, se ha confirmado también en el 2013 como el tesoro italiano de más éxito después del Coliseo. Lo ha adelantado a ANSA el ministro de Cultura italiano Dario Franceschini, quien asegura también la aceleración del Gran Proyecto Pompeya, el plan de restauración y reconstrucción cofinanciado con 105 millones por la UE.

pompei - Casa di Romolo e Remo

Pompeya – Casa de Rómulo y Remo (Foto Soprintendenza Speciale Archeologica di Pompei, Ercolano e Stabia)

»Estamos trabajando en colaboración con todas las partes involucradas para superar las emergencias y cumplir con los plazos de tiempo requeridos por la Unión Europea», ha dicho el ministro. Mientras tanto, el sitio arqueológico de la Campania, anuncia Franceschini, se prepara para encantar a su público con la reapertura por Pascua de tres de sus más suntuosas residencias, cofres de maravillas extraordinarias y delicadas, que darán la bienvenida a los visitantes ya desde la entrada principal de Porta Marina.

Mientras, el superintendente Massimo Osanna explica que se están estudiando itinerarios «a la carta» para cada categoría de turista, desde los pasajeros de cruceros que disponen de poco tiempo para la visita, a aquellos visitantes más exigentes que acuden en busca de conocimientos más específicos y exclusivos. Y anticipa otras nuevas aperturas para el verano, como la restauración del Cave Canem, el mosaico icono del sitio y la oportunidad para los visitantes de descubrir algunos ambientes de la maravillosa Casa de los Vettii, cerrada al público desde hace tiempo y cuya restauración está prevista en el Gran Proyecto Pompeya.

Fuente: Silvia Lambertucci | ANSA: Pompei, le foto delle ville mai viste

27 marzo 2014 at 8:09 pm Deja un comentario

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Reunificación de los Mármoles del Partenón

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