Archive for 4 enero 2014

El cementerio pagano escondido bajo el Vaticano

David Willey | BBC Mundo

Se ingresa al antiguo mundo de los muertos de Roma a través de una puertita sin marcar, adyacente a la central telefónica del Vaticano

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La reconstrucción digital muestra una impresión 3D de cómo se veía probablemente el cementerio

Allí, sin que muchos lo noten, se encuentra un cementerio romano descubierto hace 60 años, debajo de una plaza de estacionamiento de Ciudad del Vaticano, que finalmente será abierto al público a principios de este año.

Este corresponsal lo vio como primicia (ahora, los detalles de las visitas en grupo están disponibles en el sitio web de los Museos Vaticanos): al bajar unos cuantos escalones, se llega a un sótano bien iluminado, con una angosta pasarela metálica que zigzaguea sobre los restos de cientos de tumbas individuales y pequeños mausoleos de piedra.

Se remontan al período que va entre el siglo I después de Cristo, durante el reinado del emperador Augusto, y el siglo IV, cuando el emperador Constantino se convirtió al cristianismo.

Constantino hizo construir la primera iglesia en el sitio donde queda ahora la Basílica de San Pedro. El propio San Pedro, el primer Papa, fue sepultado -según la tradición- en las proximidades de la basílica.

Unos cuantos esqueletos blanqueados por el tiempo yacen en tumbas abiertas, aunque por entonces la mayoría de los que morían eran cremados y sus huesos y cenizas se colocaban dentro de frascos y urnas de terracota.

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Un arquitecto llamado Alcimus es representado con sus herramientas de trabajo.

Sin signos del cristianismo

Pero uno de los elementos más curiosos del lugar es que, pese a estar a pasos de la sede de poder y devoción del catolicismo, no se trata de un cementerio cristiano.

De hecho, los arqueólogos no encontraron ninguno de los símbolos cristianos: el ancla, la cruz o la paloma que se ven comúnmente en las catacumbas romanas, las cavernas subterráneas que se encuentran en las afueras de Roma y que son visitadas todos los años por decenas de miles de peregrinos cristianos.

La Ciudad del Vaticano de hoy en día era un área donde elegían ser enterradas las personas de clase media, muchas de ellas esclavos libertos al servicio del emperador.

Las inscripciones en latín en las tumbas o los ocasionales retratos en piedra nos dan una idea vívida de cómo lucían y a veces incluso de cómo se ganaban la vida los difuntos que yacieron aquí.

Alcimus era un arquitecto empleado como escenógrafo del teatro de Pompeya. En su tumba se lo representa con sus herramientas de trabajo: una escuadra y una plomada.

Un tal Tiberius Claudius Optatus cuidaba la oficina privada del emperador.

Un famoso jinete local llamado Clemente competía en el equipo de los «azules» de uno de los muchos estadios romanos donde se realizaban carreras de caballos y cuadrigas.

Un escultor, Tiberius Claudius Thesmus, tenía un retrato de él mismo esculpiendo un busto en su tumba con su perro observándolo a su lado.

Una de las esculturas funerarias más conmovedoras es la de un niño esclavo no identificado durmiendo, con una linterna a su costado, esperando a su amo para acompañarlo por los callejones oscuros de Roma. Era un servus lanternarus, uno de los siervos empleados por muchas familias pudientes para iluminarles el camino cuando salían de noche.

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Esta escultura adornaba el sepulcro de un niño esclavo con una linterna para su amo

Vidas más cortas

El promedio de esperanza de vida en la antigua Roma era corto. Pruebas científicas practicadas por técnicos del Vaticano a los restos humanos encontrados en el cementerio revelan que pocos de los sepultados allí llegaron a la edad de 40 años.

Solían tener mala dentadura, lo cual era un indicio de pobreza y de una dieta con proteínas insuficientes.

Hay tumbas de muchos niños que fallecieron en su infancia. Uno de ellos, perteneciente a una familia acomodada llamada Natronii, vivió exactamente cuatro años, cuatro meses y diez días. Su afligida madre le puso el apodo Venustus («niño lindo») y su retrato muestra un rostro bello y triste.

El cementerio queda fuera del muro de la ciudad de Roma, en el cruce de dos importantes rutas: la Vía Triumphalis y la Vía Clodia, que conducen al norte y oeste, respectivamente. Los romanos enterraban a sus muertos al lado de las principales rutas de salida de la ciudad.

Los romanos ricos construían enormes tumbas privadas, algunas de las cuales sobreviven hasta la actualidad a lo largo de la Vía Appia, el camino que lleva al sur, hacia Nápoles y Bríndisi.

Era un área llena de parques y jardines, no muy diferente de aquellas dentro de la Ciudad del Vaticano.

Después de la conversión del primer emperador cristiano, Constantino, a principios del siglo IX de nuestra era, parece que el cementerio romano del Vaticano fue abandonado. En gran parte fue cubierto por deslizamientos de tierra, lo cual explica su excelente estado de preservación después de tantos siglos.

Ahora está listo para ser utilizado nuevamente, aunque esta vez como destino turístico.

4 enero 2014 at 8:31 pm Deja un comentario

En la antigua Pompeya las dietas de los nobles contenían carne de jirafa y erizos de mar

Ancient-Pompeii

Nuevos estudios realizados sobre los desechos de alimentos recopilados de las cloacas de la antigua ciudad romana de Pompeya revelan que los plebeyos de la ciudad perdida tenían una dieta bastante variada. Sin embargo, en comparación con lo que estaban comiendo los nobles, sus dietas eran muy pobres. Estos últimos comían incluso jirafas y erizos de mar, según los expertos.

Los restos de comida fueron preservados en los desagües de Pompeya cuando la ciudad fue destrozada por la erupción del Vesubio, en el 79 D.C. Todo el asentamiento fue enterrado bajo una capa de ceniza de entre 4 y 6 metros, informa LiveScience. Muy pocas personas sobrevivieron a la catástrofe.

El análisis de los alimentos recuperados del sistema de desagüe revela que los residentes de clase media y baja tenían una dieta normal, sin alimentos lujosos. Sin embargo, los más ricos llegaban a alimentarse de carne de jirafa o erizos de mar, dicen los investigadores de la Universidad de Cincinnati.

Según el nuevo estudio, los plebeyos de Pompeya comían sobre todo lentejas, aceitunas, nueces, pescado y carne en salazón en algunos momentos. Los restaurantes más caros de esos tiempos vendían mariscos, erizos de mar y piernas de jirafa y utilizaban especias importadas de regiones tan distantes como Indonesia.

Fuente: News.Softpedia

4 enero 2014 at 2:52 pm Deja un comentario


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