Archive for noviembre, 2013

Teatro y tumbas reviven en Mérida las “dos muertes” de los romanos

Los romanos querían vivir tras su “primera muerte”, la física, y evitar la “segunda”, el olvido de su recuerdo en este mundo, con ritos que desde hoy revive el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida.

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Puesta en escena de ‘funus’ en el Museo Nacional de Arte Romano (MNAR) de Mérida, donde recrean cómo era para los romanos la vida de ultratumba y una exposición arqueológica «Que la tierra te sea ligera», un epitafio de hace miles de años -sit tibi terra levis- que dedicaban a sus difuntos para aliviarles el peso de la muerte. EFE/ Jero Morales

“Que la tierra te sea ligera” (“Sit tibis terra levis”) es el epitafio que los romanos dedicaban a sus difuntos para aliviarles el peso de la muerte y también el nombre de esta muestra, que reúne unas 200 piezas, entre ellas tumbas, y la representación teatral de ceremonias de hace 2.000 años.

Tumbas de personas incineradas o enterradas hace una veintena de siglos, piezas de cerámica o de cristal de alta calidad, en ocasiones coloreadas, para hacer libaciones y ofrendas a los finados, lucernas, un espejo de plata con decoración figurada, altares, armas como puntas de lanzas y otros muchos objetos sirven para experimentar la vida romana de ultratumba.

La muestra, inaugurada por la consejera extremeña de Educación y Cultura, Trinidad Nogales, y por el director del Museo, José María Álvarez Martínez, y que estará abierta durante un año tras el que las piezas se integrarán en la exposición permanente, da a conocer el papel de los enterradores, los esclavos que cuidaban de las piras y las prostitutas que ejercían entre las tumbas.

También se puede comprobar que había mendigos que, acuciados por el hambre, robaban los alimentos ofrecidos a los difuntos por sus deudos.

Además, hoy y mañana en la Cripta del Museo, donde hay restos de viviendas y calzadas de la época, se celebra la actividad “Focus”, que consiste en representaciones teatrales en las que aparecen muertos, familiares, plañideras y gladiadores, en este último caso porque la antigua colonia “Emérita Augusta” fue poblada por miembros de las legiones V Alaudae y X Gémina tras sus guerras en el norte.

El conservador del Museo y comisario de la muestra, Agustín Velázquez, ha dicho a Efe que las piezas expuestas son “muy escogidas y de excepcional calidad”, y que formaban parte de los ajuares funerarios que los familiares ofrecían a sus difuntos “para que estuvieran lo más cómodos posibles bajo la tierra”.

Desde hoy, ha señalado, se pueden seguir los ritos romanos tras la muerte e, incluso, poco antes de ella. Esto es así porque cuando alguien estaba a punto de morir “se le ponía en el suelo para que falleciera en contacto con la madre tierra y, a punto de suceder esto, el pariente más cercano recogía con un beso su último suspiro”.

Luego aparecían los representantes de las pompas fúnebres, “porque entonces era como ahora”, y se preparaba el cuerpo con ungüentos y perfumes, y se le ponía en el atrio de su vivienda con los pies dirigidos hacia la calle para recibir el homenaje de sus familiares, vecinos y amigos.

Posteriormente el entierro, que podía durar hasta una semana, continuaba con un cortejo fúnebre, tal como se producen hoy, con plañideras o sin ellas según el presupuesto familiar, hasta la tumba, que podía ser una simple fosa común si se era pobre o hasta en palacetes.

El finado no permanecía sólo desde entonces ya que, tras un banquete que se celebraba en los cementerios, sus familiares volvían cada año para recordarle de una forma similar a como hoy se hace.

El objetivo era que “estuviera bien enterrado y no se disgustara en su primera muerte física y no se produjera la que más temían, la segunda muerte o desaparición de su recuerdo”.

Velázquez ha añadido que esta visión romana del más allá pervive en nosotros porque seguimos exponiendo el cadáver, damos el pésame a la familia, asistimos a banquetes, cuidamos las tumbas, vamos a los cementerios como mínimo una vez al año y en fechas fijas, y tenemos fotografías para conservar la memoria de quienes ya faltan.

Otro elemento que ha vuelto con fuerza es la costumbre romana, eliminada con por el cristianismo, de incinerar a los muertos.

Fuente: EFE FUTURO

30 noviembre 2013 at 2:23 pm Deja un comentario

Investigadores asturianos documentan a Odiseo, gramático griego desconocido

Un trabajo desarrollado por la Universidad de Oviedo ha permitido la elaboración de una base de citas pionera sobre autores de la Antigüedad greco-latina

Una investigación desarrollada en el Departamento de Filología Clásica y Románica de la Universidad de Oviedo ha permitido la elaboración de una base de citas pionera sobre autores de la Antigüedad greco-latina, cuyas obras en muchos casos no han llegado completas hasta nuestros días.

El trabajo del equipo liderado por la profesora Lucía Rodríguez-Noriega Guillén ha permitido, por ejemplo, sacar a la luz a autores completamente desconocidos, como Odiseo, un metricólogo que ofrece la definición de lo que es un verso, y cuya existencia y aportaciones no se habían documentado hasta ahora.

Se trata de la primera investigación que busca despojar y analizar sistemáticamente todas las citas (literales o no) de un amplio corpus erudito, poniendo de relieve el peso específico de la tradición literaria en la Antigüedad tardía, informa la Universidad.

Las referencias a otros autores y sus obras -citas literales o no, paráfrasis, imitaciones, testimonios, etc.- detectadas en los 28 escritores que constituyen el elenco completo de los gramáticos, retores y sofistas de los siglos III y IV conforman esta base de datos en abierto.

El análisis exhaustivo del material ayudará a conocer mejor la obra de los autores cuyos escritos se están estudiando y las aportaciones y el impacto que tuvieron las contribuciones de otros autores a los que ellos leyeron, y cuyo legado no se ha conservado por vía directa hasta la actualidad.

Las nuevas tecnologías han permitido que todo ese material esté gratuitamente a disposición de expertos de todo el mundo en una web que se actualiza a medida que se alcanzan nuevos resultados del trabajo.

El trabajo de rastreo de cada cita para dar con su origen y con su presencia a lo largo de la historia permite, por ejemplo, constatar que Homero, y en concreto La Iliada, es el autor griego más citado.

Fuente: EFE | El Comercio

29 noviembre 2013 at 6:51 pm Deja un comentario

El documental tarraconense «Amphitheatrum, memoria martyrium et ecclesiae» proyectado en el Ficab

«Amphitheatrum, memoria martyrium et ecclesiae» es el título de la producción audiovisual co-producida por el Museo Bíblico Tarraconense , el Ayuntamiento de Tarragona y el Instituto Catalán de Arqueología Clásica (ICAC) que ha participado en la edición de este 2013 del Ficab, el Festival Internacional de Cine Arqueológico de Bidasoa, que se celebra en Irún.


Se trata de una producción basada en los datos obtenidos de la intervención arqueológica realizada en los años 2010 y 2011 en la basílica visigótica del Anfiteatro de Tarragona y expone de manera diacrónica los diferentes usos que ha tenido este recinto construido en época romana. El documental, publicado en el año 2013, se ha proyectado en el Festival este martes día 26 de noviembre.

El Festival Internacional de Cine Arqueológico de Bidasoa propone un viaje audiovisual por los conocimientos de la historia de la humanidad y de nuestro patrimonio cultural en un formato único en su género en todo el Estado español. En esta decimotercera edición compiten documentales que nos hablan de la Edad del Hierro, momias egipcias o romanos; sobre arqueología experimental, costumbres ancestrales aún vigentes o actividades y contenidos de nuestros museos.

Tarragona ya ha estado presente en este festival anteriormente. La última vez lo hizo en 2012 con el documental Praesidium , Templum et Ecclesia, coproducción entre el Museo Bíblico , el ICAC y el Ayuntamiento de Tarragona.

Fuente: Agencia SIC

29 noviembre 2013 at 6:19 pm 1 comentario

L’Almoina recupera el edificio más monumental de la antigua Valentia romana, el gran circo del siglo II

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Foto: AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

L’Almoina de Valencia exhibe la exposición ‘El circo romano de Valentia’, una muestra divulgativa que permite conocer las características y la importancia de uno de los hallazgos arqueológicos «más sorprendentes habidos en la ciudad, dada la absoluta falta de indicios previos históricos, epigráficos y toponímicos al respecto», el gran circo del siglo II.

La muestra ha sido inaugurada por la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Valencia, Mayrén Beneyto, en un acto en el que ha estado acompañada por el jefe del Servicio Municipal de Arqueología (SIAM), Albert Ribera.

Tal como ha asegurado la edil, la selección «es el fruto «de la magnífica labor de los técnicos municipales de arqueología, que supieron determinar la existencia de este edificio, en el que tuvieron lugar los espectáculos de masas propios de esta época: como las carreras de caballos u otras competiciones deportivas».

La concejala ha detallado los contenidos de la exposición «en la que se ofrece, de una forma rigurosa y sencilla, el entramado histórico y urbanístico que contextualiza estos edificios, y el proceso que se siguió para estudiar y reconstruir el de Valencia». También se explican «las pocas huellas que quedan de él en la actualidad, que pueden verse en un restaurante, en un hotel recientemente inaugurado, y en la iglesia de San Juan del Hospital».

La muestra ofrece amplia información mediante paneles, fotografías, videos, simulaciones y varias piezas arqueológicas relacionadas con la actividad en el circo como, por ejemplo, los medallones metálicos con que se adornaba a los caballos que competían en las carreras de cuádrigas.

DEL TAMAÑO DE TRES CAMPOS DE FÚTBOL

Beneyto ha animado a los ciudadanos y visitantes a acercarse a la muestra para conocer este elemento de nuestro pasado, un gran complejo arquitectónico que tenía unas dimensiones equivalentes a tres campos de fútbol. «Ello, junto a otros hallazgos como el puerto fluvial, el acueducto y el foro reflejan la importancia que tuvo la ciudad de Valencia en el antiguo periodo romano».

Por su parte, Albert Ribera ha explicado que los hallazgos sucesivos fueron dando cuerpo a la posibilidad de la existencia de un circo en la antigua Valentia. El descubrimiento fue posible gracias al funcionamiento de los servicios arqueológicos de la ciudad «con uniformidad metodológica y centralización de datos, considerando la ciudad como un único yacimiento».

Los primeros hallazgos datan del año 1987 (calle Barón de Petres) y fueron dos basamentos de piedra de la zona de las carceres. En 1988 apareció el primer tramo de la pared, el occidental; y en 1990, el oriental. Aunque entonces, todo ello se consideró que era parte de la muralla. Sin embargo, en 1993 se encontraron sendas muestras deterioradas de los muros interno y externo del circo que, junto al hallazgo en 1995 de un fragmento de la cabecera de meta y salida en la calle de la Paz disiparon todas las dudas.

Todo este proceso está abundantemente descrito y explicado en un libro, editado por la Concejalía de Cultura, que puede adquirirse desde hoy mismo en L’Almoina, y que ha sido elaborado por el equipo de especialistas dirigido por Albert Ribera, ha señalado el consistorio en un comunicado.

La muestra permanecerá abierta al público hasta el próximo 4 de mayo en el complejo arqueológico de L’Almoina. El acto de inauguración ha contado con la presencia de varios expertos en historia antigua, como la directora del Museo de Prehistoria, Elena Bonet; la Directora de Ivacor, Carmen Pérez; el Catedrático de Arqueología de la Universitat de València, Pere Pau Ripollés; y el Catedrático de Arqueología de la Universitat de València, José Vicente Boira.

Fuente: EUROPA PRESS

29 noviembre 2013 at 5:57 pm Deja un comentario

Noticias en Latín LXIII desde Radio Torcal

LXIIIº programa de noticias en latín desde Radio Torcal, bajo la dirección del doctor Cristóbal Macías Villalobos, jefe del Departamento de Lenguas Clásicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga.

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28 noviembre 2013 at 11:59 pm Deja un comentario

Lingotes romanos pueden guardar el secreto de la materia oscura

Estas piezas de plomo recuperadas de antiguos naufragios presentan unas características ideales para los experimentos de física de partículas, pero los arqueólogos advierten sobre la destrucción del patrimonio histórico

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Buzos junto a un lingote romano de plomo extraído del pecio Bou Ferrer. Jose A. Moya – UA

Hace dos mil años un barco romano con lingotes de plomo extraído de la Sierra de Cartagena se hundió frente a las costas de Cerdeña. Desde 2011 más de un centenar de estos lingotes se emplea para recubrir el Cryogenic Underground Observatory for Rare Events (CUORE), un avanzado detector de neutrinos –partículas subatómicas casi sin masa– en el Laboratorio Nacional Gran Sasso de Italia.

En el siglo XVIII naufragó otro barco cargado de lingotes de plomo en la costa de Francia. Una empresa cazatesoros recuperó este material y, aunque tuvo problemas con las autoridades francesas, logró venderlo al equipo del Cryogenic Dark Matter Search (CDMS). Este detector localizado en una mina de Minnesota (EE UU) busca indicios de la enigmática materia oscura, que se supone constituye un cuarto del universo.

Estos dos ejemplos han servido de referencia para el debate que dos investigadores españoles afincados en Reino Unido han abierto entre los arqueólogos, molestos con la destrucción del patrimonio histórico subacuático, y los físicos de partículas, satisfechos de encontrar un material único para sus investigaciones sobre neutrinos y materia oscura.

“El plomo romano resulta esencial para la realización de estos experimentos, ya que ofrece una pureza y unos niveles tan bajos de radiactividad –tanto más cuanto más tiempo hayan estado sumergidos– que no se pueden alcanzar con los métodos actuales de producción de este metal”, explica la arqueóloga Elena Pérez Álvaro desde la Universidad de Birmingham. “El plomo que se extrae hoy en día está contaminado de forma natural con el isótopo Pb-210, lo que impide su uso en los escudos protectores de los detectores de partículas”, añade el físico Fernando González Zalba, de la Universidad de Cambridge.

Los dos investigadores han elaborado un trabajo, publicado en la revista Rosetta y comentado este mes en Science, que plantea un dilema: ¿Se debe sacrificar una parte del patrimonio histórico para alcanzar un mayor conocimiento del Universo y del propio origen del ser humano? ¿Cedemos una parte de nuestro pasado para saber más sobre nuestro futuro?

“Los arqueólogos subacuáticos ven la destrucción del patrimonio como una pérdida de nuestro pasado, de nuestra historia; mientras los físicos defienden la investigación básica para buscar respuestas que todavía no tenemos”, comenta Pérez Álvaro, “aunque esto ha llevado a situaciones como el comercio del plomo rescatado de barcos hundidos que hacen compañías privadas como Odyssey». Esta empresa es la misma que tuvo que devolver a España el tesoro de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes.

La arqueóloga y el físico promueven el dialogo entre ambos colectivos, así como el desarrollo de una legislación que regule este tipo de actividades, sin limitarlas exclusivamente a los arqueólogos e incluyendo a los científicos. “El rescate por el conocimiento –en los dos campos– y no por la comercialización”, subrayan los autores.

Se preservan las inscripciones

El debate queda abierto. En el caso del detector CUORE, por ejemplo, en principio se utiliza el plomo de los lingotes romanos peor conservados, aunque se cortan y preservan sus inscripciones. Algunos arqueólogos también plantean que hay otras piezas del preciado metal, como cepos de anclas, anillas o aparejos de pesca que se podría valorar “sacrificarlas por la ciencia”. El problema es que están protegidas por la Convención 2001 de la UNESCO sobre la protección del patrimonio cultural subacuático y la Convención 2003 para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial.

Respecto al uso habitual que los romanos daban a los lingotes, Pérez Álvaro señala que hay muchas teorías, “pero, en general, se utilizaba como un material resistente al paso del agua –para tuberías, tanques de aguas o tejados–, aunque también en la fabricación de armas y munición”.

Un caso especial son los grandes lingotes de plomo recuperados del mayor barco romano en excavación del Mediterráneo, el pecio Bou Ferrer, hundido muy cerca del puerto de La Vila Joiosa (Alicante). Una serie de marcas inscritas (IMP. GER. AVG) permiten a los especialistas asegurar que su propietario fue el propio emperador de Roma, probablemente Calígula, Claudio o Nerón.

Fuente: ABC CIENCIA

28 noviembre 2013 at 10:43 pm 1 comentario

Descubierta en el yacimiento de Cástulo la escultura de un león ibero-romano

Los arqueólogos califican de excepcional el hallazgo junto a la puerta de la ciudad fortificada

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Escultura de un león ibero-romano descubierta en el yacimiento de Cástulo.

Las excavaciones arqueológicas que se están llevando a cabo en la muralla norte del yacimiento ibero-romano de Cástulo, en Linares (Jaén), han puesto al descubierto una escultura que representa la figura de un león y que, a juicio de los arqueólogos, sería la mejor conservada de las que existen en la Península Ibérica. Se trata de una escultura, de 1.20 metros de largo que parece estar flanqueando uno de los laterales de la puerta de entrada a la ciudad fortificada, aunque los técnicos creen que podría haber otro más. Está documentado entre los siglos II y I antes de Cristo, con la singularidad de que se trata de una figura completa donde se aprecian todos los detalles.

Para el director de las excavaciones, el arqueólogo Vicente Barba, se trata de un hallazgo “excepcional” localizado en el final del periodo ibero y el principal del romano. Y, sobre todo, adquiere una importancia mayor por el contexto donde se ha descubierto: en la puerta de entrada a la ciudad fortificada de Cástulo. Los expertos valoran ahora si esta puerta podría ser la que utilizó el cartaginés Aníbal cuando fue en busca de la princesa Aníbal .

“El león es símbolo de fuerza, del vigor indestructible, modelo por tanto de la virtud del noble y la justificación natural de una inmutable sociedad de clases. Presenta unos rasgos muy helenísticos o arcaicos, al ser animales extraños no conocidos realmente y por tanto estarían inmersos en el imaginario de la gente como seres extraños que dominan la naturaleza humana, seres míticos”, apunta el arqueólogo que ha dirigido esta excavación.

Los trabajos se centran ahora en documentar una puerta monumental que parece construirse en época Republicana (o ibero-romana) entre los siglos II-I a.C.. “Podría tratarse de una puerta importante que se construye por una determinada cuestión ceremonial, o de una puerta relacionada con la Segunda Guerra Púnica”, indica Barba. La puerta tiene 3,50 metros de vano y la monumentalidad viene dada por los grandes paramentos de sillares perfectamente labrados y encajados como un gran puzle.

Aunque existen ejemplos de leones similares en la provincias de Córdoba, Sevilla, Málaga y Jaén (como el llamado oso de Porcuna), los expertos aseguran que ninguno es tan espectacular y se encuentra tan completo y bien conservado como el que ha aparecido en Cástulo. “Podemos decir que es el león más impresionante y mejor conservado que hay en la Península Ibérica.

Tiene entre sus garras la cabeza de un personaje humano, como símbolo de la muerte, de la dominación del animal sobre la naturaleza humana. Creo que en este caso sería la imagen protectora de la ciudad de Cástulo”, apunta el director de las excavaciones arqueológicas.

Cástulo está considerado ya uno de los sitios arqueológicos más importantes de la Península. Con más de 4.000 años de vida, este yacimiento tiene la particularidad de que no tiene encima la ciudad moderna, lo que permite profundizar en las excavaciones. En concreto, las tareas de recuperación en la muralla las está financiando la Diputación de Jaén, cuya responsable de Promoción y Turismo, Ángeles Férriz, ha destacado la trascendencia de la escultura localizada.

El león ibero-romano descubierto en Cástulo se suma a los importantes hallazgos de los últimos años en este yacimiento. El más importante y emblemático es el llamado Mosaico de los Amores, que destaca por sus dimensiones (12 x 6 metros) como por su enorme variedad cromática. Está compuesto por teselas características del Alto Imperio y semejantes a las de Pompeya. Este mosaico fue reconocido por Nacional Geographic entre los descubrimientos más importantes de 2012

Cástulo está catalogado por la Junta de Andalucía como Conjunto Arqueológico e institución del Patrimonio Histórico Andaluz con gestión diferenciada, lo que supone equipararlo con sitios tan importantes como Madinat Al-Zahra o Baelo Claudia. Cástulo fue escenario de la Segunda Guerra Púnica que enfrentó a cartagineses con romanos y una de las pocas ciudades que acuñaron su propia moneda desde finales del siglo III antes de Cristo. El yacimiento cuenta con un Centro de Interpretación para conocer una de las ciudades más importantes del Mediterráneo en la época ibera.

Cástulo se convierte así en la piedra angular del proyecto Viaje al tiempo de los iberos, un proyecto turístico-cultural que quiere poner en valor algunos de los 500 yacimientos iberos inventariados en la provincia jienense.

Fuente: Ginés Donaire | EL PAÍS

28 noviembre 2013 at 7:31 pm Deja un comentario

Hallan el primer rostro de un ciudadano de Anticaria de época romana

La pieza fue encontrada en el yacimiento Caserío Silverío-Mayorga y data del siglo II después de Cristo

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Imagen del primer rostro de un anticariense

El área de Patrimonio del Ayuntamiento de Antequera confirmó ayer el descubrimiento de un retrato privado datado a principios del siglo II después de Cristo (d. de C.), que se encontraba en el yacimiento Caserío Silverío-Mayorga, situado a poco más de dos kilómetros del casco urbano de la ciudad de El Torcal. La pieza encontrada, que se cree que podría ser el «primer rostro» de un anticariense, está realizada en mármol, posiblemente de origen griego, y con unas dimensiones de unos 28 centímetros de alto por 20,5 centímetros de ancho. La misma representa a la figura del Dominus (dueño) de la villa romana en ese momento, lo que le confiere el ser el primer ciudadano del municipio romano de Anticaria al que se le pone rostro.

Los expertos en iconografía clásica que están analizando la pieza apuntan a que el personaje en cuestión presenta un peinado que es característico de los inicios de la segunda centuria. No obstante, señalan que de confirmase esa datación, sería un ciudadano romano reticente a la hora de adoptar la nueva moda que se imponía en aquel momento de llevar barba, que se convertiría en típica de aquella época.

La villa romana de Caserío Silverio-Mayorga ha sido objeto de trabajos arqueológicos desde el año 2010 y forma parte de los programas de seguimiento que Adif realiza para la preservación del patrimonio histórico y cultural durante la construcción de la línea de alta velocidad entre Granada y Bobadilla. Entre los hallazgos más significativos de esta villa destacan varios mosaicos, entre los que sobresale una representación del río Tíber, con varios versos de la obra Las Geórgicas de Virgilio, y con una superficie de 86,9 metros cuadrados. También cabe mencionar dos esculturas de pequeño formato: una representación de Diana cazadora y una cabecita de Alejandro Magno como Apolo Helios.

Las analíticas realizadas en estos casos demuestran que ambas fueron elaboradas con mármol pentélico, variedad de mármol procedente del monte Pentélico, cercano a Atenas y uno de los más utilizados en época clásica.

Fuente: J. F. | Málaga Hoy

27 noviembre 2013 at 9:39 am Deja un comentario

Legiones romanas. La defensa de Britania

Durante cuatro siglos, miles de legionarios defendieron la frontera más remota del Imperio, hasta que, tras las grandes invasiones bárbaras, Britania quedó abandonada a su suerte

Artículo de Pere Maymó. Universidad de Barcelona, Historia National Geographic nº 119

Muro-Adriano

El muro de Adriano. A lo largo de 117 kilómetros, esta gigantesca muralla de piedra, jalonada de 14 fuertes principales y 80 fortines, protegía la frontera norte del Imperio de las tribus pictas.

En torno al año 410, los habitantes de las ciudades de Britania se dirigieron al emperador de Roma, Honorio, para suplicarle que los asistiera frente a los ataques de los bárbaros que asolaban sus tierras. Sin embargo, en el rescripto que les envió en respuesta, Honorio les dijo que lo único que podía hacer era conminarlos a «defenderse por ellos mismos». El emperador admitía así que no tenía capacidad para despachar tropas a un territorio tan alejado y que, por tanto, no podía ejercer una autoridad real sobre su antigua provincia. Era el reconocimiento de que el dominio de Roma sobre Britania había llegado a su fin.

Ese dominio romano en la isla había comenzado cuatro siglos antes. Tras los intentos de conquista de César en 55 y 54 a.C., fue el emperador Claudio quien, en el año 43 d.C., culminó la expansión de Roma más allá del canal de la Mancha. La conquista no resultó fácil, y en cuatro años las fuerzas romanas sólo habían conquistado el centro de la isla, sin llegar a dominar totalmente a las belicosas tribus que lo ocupaban. Ni siquiera el establecimiento de tres legiones en Lincoln, Exeter y Gloucester, conectadas por calzadas que atravesaban la isla, consiguió doblegar la voluntad de los nativos, que se opusieron con firmeza a los invasores. En los años siguientes se produjo una sucesión de rebeliones de los distintos pueblos celtas, desde la insurrección de la reina Boudica, en el año 60, a la de los habitantes de York en el año 115.

Además, en Caledonia, como denominaban los romanos al territorio de la actual Escocia, surgieron pueblos que se revelaron como un enemigo constante de Roma, en particular los pictos, llamados así seguramente por los tatuajes de vivos colores que cubrían su cuerpo. Para conjurar sus incursiones, el emperador Adriano y su sucesor Antonino Pío construyeron sendas barreras en la primera mitad del siglo II: el muro de Adriano y el muro de Antonino, que separaban Britania del belicoso norte. Pero estas invasiones no cesaron jamás, hasta el punto de que el emperador Septimio Severo murió en Britania, víctima de la gota, en el transcurso de una campaña contra los bárbaros, en 211.

No hay duda de que la larga crisis que sufrió el Imperio romano en el siglo III repercutió fuertemente en Britania, dejándola más expuesta a las amenazas de invasiones y saqueos, y convirtiéndola también en teatro de conspiraciones militares contra el poder imperial. En las dos últimas décadas del siglo, cuando el Imperio era gobernado por la tetrarquía –dos emperadores principales, llamados augustos, y dos subordinados, denominados césares–, el césar Constancio Cloro acudió a Britania para aplastar las sublevaciones del gobernador Carausio y de su lugarteniente Alecto. Durante su breve estancia, Constancio ordenó reconstruir el muro de Adriano y también llevó a cabo una reforma administrativa de Britania, que quedó dividida en cuatro provincias. Igualmente fue entonces cuando se realizó una profunda reforma del ejército romano en Britania; las tropas de campaña quedaron al mando de un conde o comes Britanniarum, la máxima autoridad militar, mientras que las guarniciones fronterizas eran dirigidas por un duque, el dux Britanniarum. El propio Constancio llevó a cabo una campaña victoriosa contra los pictos.

Sajones en la costa

Sin embargo, la amenaza no venía únicamente por tierra, sino también por mar, con las repetidas incursiones de piratas escotos –procedentes de Irlanda y que fueron estableciéndose en tierras de la actual Escocia– y de sajones, quienes, al modo de los vikingos de unos siglos después, protagonizaron expediciones de saqueo desde el norte de Alemania y Dinamarca. Estos ataques, que hicieron que la costa suroriental de Inglaterra pasara a denominarse Costa Sajona (Saxon Shore), llevaron a la creación del cargo de «conde de la costa sajona», comes litoris Saxonici, un oficial que mandaba una flota en el Canal y controlaba una red de fortificaciones costeras destinadas a impedir la entrada de sajones en la isla. Vegecio, un escritor romano del siglo IV, cuenta que el canal de la Mancha estaba patrullado por pequeños navíos de guerra, los cuales se servían incluso de un sistema de camuflaje consistente en pintar de azul las velas, las jarcias y hasta los uniformes de los marinos. Su objetivo era sorprender a los asaltantes cuando éstos se aproximaban a su objetivo o se disponían a retirarse.

En el siglo IV, los ataques de los bárbaros no se interrumpieron en ningún momento. La mayor amenaza ocurrió durante la llamada Gran Conspiración, en el año 367, cuando ciertas tropas romanas denominadas areani, formadas por nativos, abrieron las puertas del muro de Adriano a los pictos, a la vez que, desde Irlanda, los escotos asaltaban el oeste de Britania y los sajones, desde Alemania, desembarcaban en la Costa Sajona. Durante más de un año todos ellos saquearon la isla y masacraron a la mayor parte de las tropas romanas, amenazando con acabar con el poder imperial en Britania. La reacción del emperador Valentiniano I no se hizo esperar y envió en calidad de conde de Britania a Teodosio el Viejo, padre del futuro emperador homónimo, al frente de cuatro legiones. En tan sólo un año, Teodosio consiguió dominar la situación. Perdonando a los desertores para confiarles la custodia de las ciudades, dirigió a sus tropas contra los desprevenidos contingentes bárbaros hasta conseguir una victoria total. Después de esto, restauró ciudades y fortificaciones y creó una nueva provincia –llamada Valentia en honor del emperador–, al tiempo que disolvía las unidades de areani en castigo por su traición. Lo que no pudo evitar fue que los piratas escotos se asentaran en el oeste de la isla de un modo estable.

Entre los servidores –los llamados clientes– que Teodosio el Viejo llevó a Britania se hallaba muy probablemente un hispano llamado Máximo, quien lo seguiría luego en las campañas que el emperador  llevó a cabo en Galia, Recia y África. Cuando Teodosio cayó en desgracia en el año 376, parece que Máximo regresó a Britania, donde ostentó el cargo de duque o conde de la isla. En 383, cuando se produjo una nueva oleada de ataques combinados de escotos, pictos y sajones, Máximo se distinguió en el combate y logró repeler a los invasores.

Y fueron precisamente sus méritos en batalla los que motivaron que fuera aclamado como augusto por parte de sus soldados.

Conspiración en Britania

Para hacer valer su pretensión, Máximo trasladó sus mejores tropas a Galia, donde derrotó a Graciano y se erigió en emperador de Britania, Galia e Hispania, con la connivencia forzosa de Teodosio el Joven, el hijo de su antiguo patrono. Envalentonado por sus éxitos, Máximo nombró césar a su hijo Víctor y pretendió invadir Italia, pero, tras ser derrotado por Teodosio en el año 388 en dos batallas libradas en el actual territorio de Eslovenia y Crocia, murió a manos de sus propias tropas, que entregaron su cabeza al emperador de Oriente y poco después ajusticiaron a Víctor.

La peripecia de Máximo tuvo graves consecuencias para Britania. Gildas, autor de la más antigua crónica de los britanos, escrita en el siglo VI, comenta que entonces «Britania quedó privada de todos sus soldados y ejércitos y de la flor de su juventud, que se fue con Máximo, pero que nunca volvió». De hecho, data de esta época el establecimiento masivo de britanos –la «flor de la juventud» citada por el cronista– en Armórica, en el norte de Francia, región que recibiría el nombre de Bretaña.

Según el mismo Gildas, Britania quedó así expuesta a los asaltos de los diversos pueblos que parecían estrechar sobre ella un cerco mortal: «Profundamente ignorante como era del arte de la guerra, gimió atónita bajo la crueldad de dos naciones extranjeras, los escotos del noroeste y los pictos del norte». El recuerdo de la figura de Máximo, en todo caso, se mantuvo largo tiempo entre los pueblos de Britania; es significativo que en el Mabinogion, conjunto de relatos épicos galeses, Máximo aparezca con el nombre de Maxen Wledig, casado con la noble britana Elena y bajo el aspecto del «más hermoso y sabio de los hombres y el más adecuado para ser emperador de todos los que lo habían sido antes que él».

A principios del siglo V, la desesperada situación del Imperio de Occidente, asediado por los pueblos germanos en la frontera del Danubio, tuvo una directa repercusión en Britania. En el año 402, Estilicón, el todopoderoso general del emperador Honorio, decidió retirar parte de los efectivos britanos para cubrir las fronteras renana y danubiana, aunque no logró impedir que cuatro años más tarde vándalos, alanos y suevos atravesaran en masa el Rin helado. Britania, primero desguarnecida, quedaba ahora aislada del resto del mundo romano. En ese contexto, en el año 407 un soldado raso de servicio en Britania, llamado Constantino, protagonizó una sublevación para adueñarse del Imperio. Acompañado por todas las tropas romanas que quedaban en Britania, marchó al continente para defender su candidatura. Su aventura duró cuatro años, hasta que fue derrotado y ejecutado por el nuevo general de confianza de Honorio, Constancio. A diferencia de Máximo, Gildas no se formó muy buena opinión de Constantino, a quien califica de «tiránico cachorro de la impura leona de Damnonia» y le acusa de no ignorar la «hórrida abominación» en que quedó sumida Britania tras la marcha del grueso de las tropas romanas.

Los últimos romanos

Este traslado de las tropas, al igual que el abandono definitivo del muro de Adriano, significó la desaparición de la autoridad imperial en Britania; aún más después de que los propios britanos expulsaran a los pocos funcionarios imperiales que quedaban en el año 409. Fue por entonces cuando Honorio, recluido en Ravena y con Alarico saqueando Roma, escribió el mencionado rescripto a los britanos para anunciarles que no podía ofrecer ayuda alguna a una provincia tan distante.

Sin embargo, los britanos siguieron considerándose romanos y durante varias décadas llevaron a cabo lo que Honorio les había recomendado: defenderse a sí mismos. Organizados en pequeños reinos locales, se refugiaron tras las murallas de sus ciudades al tiempo que trataban de reforzar las barreras defensivas contra los invasores. Algunos estudiosos consideran que entre los britanos surgieron líderes capaces de organizar la resistencia frente a las incursiones de pictos y sajones: alguien parecido al Arturo que en la leyenda medieval se presentaba como un duque de los britanos en lucha contra los invasores bárbaros. Sin embargo, en el paso del siglo V al VI la presión de los pueblos germánicos –sajones, anglos y jutos–, instalados en creciente número en el este de la isla, hizo insostenible esa resistencia y empezó a alumbrar a una nueva sociedad: la de la Inglaterra anglosajona.

Para saber más:

La caída del Imperio romano. El ocaso de Occidente. Adrian Goldsworthy. La Esfera de los Libros, Madrid, 2009.
Emperadores y bárbaros. Peter Heather. Crítica, Barcelona, 2010.
El águila en la nieve. Wallace Breem. Alamut, Madrid, 2008.

26 noviembre 2013 at 3:16 pm Deja un comentario

El «emplazamiento real» de los Jardines Colgantes de Babilonia

Una académica británica cree haber identificado el lugar exacto de los esquivos Jardines Colgantes de Babilonia – en uno de los lugares más peligrosos del mundo

Jardines-Colgantes-Babilonia

Los textos antiguos han revelado el que podría ser el emplazamiento de los Jardines Colgantes de Babilonia Foto: ALAMY

Es la única de las siete maravillas del mundo antiguo cuya ubicación ha permanecido desconocida durante siglos.

Ahora, sin embargo, una académica de la Universidad de Oxford cree haber resuelto uno de los últimos grandes misterios arqueológicos de la humanidad al identificar el lugar preciso en el que en un tiempo se levantaron los Jardines Colgantes de Babilonia.

La doctora Stephanie Dalley ha centrado su búsqueda a varios cientos de kilómetros al norte del emplazamiento de la antigua ciudad de Babilonia, en la actualidad Hillah, en el centro de Irak, para apoyar su teoría de que la exuberante maravilla elevada fue construida en realidad cerca de la ciudad de Nínive, en el norte del país.

Nínive-Jardines-Colgantes

El lugar en el que se cree que pudieron estar los Jardines Colgantes de Babilonia, cerca de la antigua ciudad de Nínive, al norte de Irak (CHANNEL FOUR)

Reuniendo pistas a partir de los textos antiguos, la académica ha descubierto la evidencia de que los jardines no fueron construidos de hecho por los babilonios y su rey Nabucodonosor, como tradicionalmente se ha creído, sino por sus vecinos y enemigos, los asirios, bajo el reinado de Senaquerib, hace unos 2.700 años.

Fuente: Leer todo el artículo en The Telegraph | Pictured: the ‘real site’ of the Hanging Gardens of Babylon

26 noviembre 2013 at 2:51 pm Deja un comentario

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