Archive for noviembre, 2012

Noticias en Latín XXXI desde Radio Torcal

En el programa de hoy, entre otros temas, las últimas elecciones catalanas y la reciente creación de la Pontificia Academia Latinitatis.

ROSTRA CURIOSI MERCURII
XXXIº programa, primero en la radio española, de noticias en latín, producido por Radio Torcal (www.radiotorcal.com; viernes, circa 11,30h), con el doctor Cristóbal Macías Villalobos, jefe del Departamento de Lenguas Clásicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga. Saluete dilecti auditores!

http://www.ivoox.com/noticias-latin-xxxi-desde-radio-torcal_md_1612355_1.mp3″

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30 noviembre 2012 at 5:59 pm Deja un comentario

El Tossal de la Cala de Benidorm, base de guerra romana

Un estudio de la Universidad de Alicante data el yacimiento de la Cala de Benidorm en el siglo I antes de Cristo y asegura que sirvió de destacamento en las guerras civiles de Sertorio contra el Senado de Roma

Tossal_Cala

Imagen de la visita realizada ayer al yacimiento tras las tareas de limpieza del área de Patrimonio Histórico.  David Revenga

Un hallazgo trascendente. Un estudio de la Universidad de Alicante asegura que el origen del yacimiento del Tossal de la Cala es 300 años más moderno de lo que se creyó durante décadas: su origen se remonta al siglo I a.C. y fue utilizado por los contingentes militares en las guerras civiles que en esa época sacudieron a la República Romana.

Fue una época convulsa. Y en la actualidad, apasionante para historiadores y arqueólogos. En el siglo I antes de Cristo, durante la República Romana, el general Sertorio se rebeló contra el dictador impuesto por el Senado, Sila, y le combatió desde Hispania. En el transcurso de aquellas guerras civiles, los ejércitos de Sertorio ocuparon varios enclaves en los puntos elevados del Mediterráneo que utilizaron para recibir abastecimiento de sus aliados íberos y controlar el tráfico marítimo. Pues bien, según un estudio del departamento de Arqueología de la Universidad de Alicante, uno de esos destacamentos militares estuvo enclavado en el actual yacimiento arqueológico del Tossal de la Cala en Benidorm. La investigación, subvencionada por el Ministerio de Economía y Competitividad, sitúa el origen del yacimiento en el siglo I antes de Cristo, cuando tuvieron lugar las guerras sertorianas. Desde hace décadas, se creía que los restos de la Cala se remontaban al siglo IV a.C. y eran de origen exclusivamente íbero, antes de la romanización de la Península. Esa tesis queda ahora rebatida.

Según señaló ayer la profesora titular de Arqueología de la Universidad, Feliciana Sala, estas conclusiones de gran relevancia histórica se han podido extraer después de haber sometido a un riguroso examen los restos de cerámica, hierro, huesos y vidrio que fueron extraídos del Tossal de la Cala en diversas excavaciones realizadas desde la década de los 40 del siglo pasado hasta la de los 80. Ese trabajo, impulsado por otra componente de departamento universitario, Sonia Bayo, es el que ha permitido constatar el carácter romanizado del asentamiento al detectar objetos como “pilum” -las lanzas que utilizaba el ejército romano-, fragmentos de vajilla militar, stylus -pieza de hueso utilizada para la escritura- y especialmente elementos de cerámica propios de la cultura culinaria romana y no de la íbera. Bien es verdad que con anterioridad en el Tossal, se han localizado piezas íberas tan famosas como la de la diosa Tanit, hoy en el Museo Arqueológico de Alicante. No obstante, los expertos sostienen que junto al yacimiento en cuestión se hallaba un santuario perteneciente a esa civilización anterior.

La Universidad de Alicante considera además que el Tossal de la Cala formaba parte de una cadena romana de enclaves militares costeros ubicados en las dos comarcas de la Marina, como también era el caso de los que se han localizado en Altea, Calp, Moraira y las sierras de Segària y Montgó. Situados pues sobre acantilados y calas de difícil acceso, cumplían un papel fundamental fiscalizando el trasiego de navíos amigos o enemigos en las hostilidades navales de la guerra. De hecho, la base principal de Sertorio en la costa se encontraba en Dianium -la actual Dénia, donde acudían desde la lejana Cilicia sus aliados piratas- mientras que el puerto de las tropas de Pompeyo enviadas por Sila y el Senado se hallaba en Cartagena.

Durante aquel conflicto, romanos e íberos convivieron y colaboraron. Sala añadió que el contingente militar del yacimiento del Tossal de la Cala de Benidorm recibía el avituallamiento de los poblados indígenas ubicados en el interior y pertenecientes a tribus como los contestanos, en los que Sertorio siempre buscó apoyo para poder dar respuesta bélica a sus poderosos enemigos enviados por Roma. Más información sobre este trabajo de investigación se puede hallar en la página web http://www.ua.es.

Restos desenterrados

Precisamente ayer, la concejalía de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Benidorm presentó el nuevo rostro del yacimiento, tras haber extraído del mismo más de 700 kilos de escombros del recinto que ocultaban sus restos y degradaban la zona. Esta profusa tarea de limpieza y desbroce ha permitido dos cosas: sacar a la luz parte de 17 estructuras arquitectónicas de dos plantas del antiguo asentamiento; y poder aseverar, según el arqueólogo Víctor Cañavate, que el yacimiento no se encuentra agotado, sino que aún cuenta con terreno por excavar.

La concejala del área, la socialista Eva Mayor, señaló que a pesar de las dificultades económicas se prevé realizar una segunda fase de actuaciones en el yacimiento con el fin de instalar cartelería, mostrar las construcciones ahora desenterradas a los visitantes y garantizar la conservación del yacimiento.

El general romano que desafió desde Dianium a un dictador

El nombre de Quinto Sertorio era ya bien conocido en Dénia (Dianium), cuyo puerto sirvió al general rebelde en su lucha contra el Senado, tal y como se cuenta en una visita teatralizada organizada por el Ayuntamiento de esa ciudad. Y ahora queda también vinculado a los orígenes de Benidorm. Sertorio (122 a.C.-72 a. C) se labró una gran carrera militar y política a las órdenes del Senado en Hispania, África y la Galia. Sin embargo, cuando estallaron las guerras civiles entre populares y conservadores, Sertorio, que pertenecía al primer bando, se trasladó a Hispania desde donde planteó batalla a Sila, quien fue nombrado dictador por el Senado. Con el ánimo de acabar con la rebelión en la Península, Sila envió a dos de los mejores comandantes republicanos: primero Metelo Pío (79 a.C.) y después al mítico Pompeyo (76 a.C). La llegada de este último, llamado el “Magnus”, desniveló la balanza a favor de los conservadores, que lograron acabar con casi toda la resistencia de Sertorio y de las tribus íberas que lo apoyaban en 74 a.C. Estas últimas derrotas desencadenaron una conspiración liderada por Marco Perpenna que acabó con la vida de Sertorio en 72 a. C.

Eva Mayor ante Amor: “mi concejalía es la más pobre del Ayuntamiento”

Que el departamento municipal de Patrimonio Histórico de Benidorm haya logrado poner al fin en valor el yacimiento del Tossal de la Cala conlleva, según la concejala que dirige el área, la socialista Eva Mayor, un mérito añadido: “mi concejalía es la más pobre del Ayuntamiento”, señaló Mayor. Lo hizo ante uno de los principales puntales del pacto entre el PSOE y el CDL que gobierna la ciudad, la centrista Gema Amor, que de hecho ayer ejercía como alcaldesa en funciones. A pesar de las penurias financieras, Mayor señaló que el yacimiento será visitable y agradeció el respaldo que han otorgado al proyecto tanto la Universidad como el área de Servicios Técnicos que, eso sí, dirige la propia Amor. Por su parte, esta última recogió el guante lanzado por Mayor: aseguró que la conservación del yacimiento contará con partida en los próximos presupuestos y que también se buscarán ayudas supramunicipales. Ambas ediles criticaron al PP por haber censurado el estado de un yacimiento precisamente abandonado durante los años de gestión popular.

Fuente: Arturo Ruiz | Diario Información 

30 noviembre 2012 at 8:22 am Deja un comentario

La Sala Canal de Madrid acoge la exposición “Pompeya, catástrofe bajo el Vesubio”

La exposición “Pompeya, catástrofe bajo el Vesubio”  se podrá visitar en la Sala de Exposiciones Arte Canal de Madrid desde del proximo 6 de diciembre al 5 de mayo de 2013. De nuevo Arte Canal pone en marcha una muestra de nivel para disfrute tanto de madrileños como turistas.

Varias de las piezas arqueológicas más importantes de la época romana del Museo de Cuenca y del Parque Arqueológico de Segóbriga, dependientes de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades, formarán parte de esta magnífica exposición.

Además, el Museo de Cuenca ha cedido de manera temporal para esta muestra varias piezas entre las que sobresale el retrato de Lucio César, nieto del emperado César Augusto, descubierto en el año 1973 en las excavaciones de Ercávica, localidad ubicada dentro del término municipal de la localidad conquense de Cañaveruelas.

Esta famosa escultura perteneció al aula de culto imperial del Foro de Ercávica. El resto de piezas que han viajado a la capital de España con motivo de esta exposición  son el retrato de Vespasiano, el Joven con bulla y la Cabeza de Sileno.

Completan el conjunto de obras cedidas una jarra de plata, un jarro de terra sigilata, una placa de lapis speculais y varios objetos de uso cotidiano como llaves, un dado de juego, un stilus de hueso y un tintero, un amuleto fálico de coral y oro o una olla de cocina. Estas últimas piezas han sido halladas  en las excavaciones de la ciudad de Segóbriga.

La exposición “Pompeya, catástrofe bajo el Vesubio” estará comisariada por el reputado profesor Martín Almagro Gorbea, catedrático de la Universidad Complutense y Académico Anticuario de la Real Academia de la Historia. Ello asegura un alto nivel de la muestra.

En definitiva, una nueva oportunidad de disfrutar de una exposición de categoría en la capital de España.

Fuente: TurismoMadrid.net

29 noviembre 2012 at 5:02 pm Deja un comentario

“El pequeño Nicolás” se publica por primera vez en latín

“El pequeño Nicolás”, colección de libros ilustrados en los que René Goscinny y Jean-Jacques Sempé narraban las aventuras cotidianas de ese niño y sus amiguetes, se ha publicado por primera vez en latín, con una versión que pretende hacer más entretenido el estudio de esa lengua.

“Pullus Nicolellus” salió a la venta en Francia el pasado 9 de noviembre dirigido a los más de 500.000 alumnos que según la editorial Imav estudian latín en el país, de los cuales “muchos descubrieron el placer de la lectura” a través de su particular manera de ver la vida.

El libro, de 104 páginas, recoge ocho capítulos incluidos en una de sus últimas publicaciones, las historias inéditas, y ha sido traducido por Élisabeth Antébi y Marie-France Saignes, que reconocen que ajustarse a la versión original fue “un desafío”.

El lector descubre al pequeño Nicolás desde una nueva óptica, en la que no faltan ninguno de sus infatigables compañeros: “Alcestus Crassus Edax”, su mejor amigo y que siempre tiene las manos sucias porque come sin parar, o “Agnanus Lupa Gratiosus”, el ojito derecho de la maestra.

En “Geocaldus Ireneus Aureus” se esconde Godofredo, que tiene un padre muy rico que le compra todo lo que quiere, y en “Clotarius Numa Nugax” Clotario, al que Nicolás siempre ha considerado “un buen compañero”, aunque sea el último de la clase.

“Eudosius Germanicus Pugnax” es Eudes, con el que no hay que andarse con bromas porque es muy fuerte, y “Joachim Theogenes Ocellator” es Joaquín, que de mayor quiere ser policía, como su padre.

Y con ellos, el resto de personajes inconfundibles de esas historias que han cumplido más de medio siglo de vida, acompañadas de pistas para poder traducirlas mejor y de un juego que busca que el estudiante que se enfrente a ellas tenga parte de la partida ganada.

Fuente: EFE | ABC

29 noviembre 2012 at 4:45 pm Deja un comentario

Ostia, el gran puerto de Roma

Situada a 35 kilómetros de Roma, en la desembocadura del río Tíber, Ostia se convirtió en la principal vía de entrada a la Urbe después de que el emperador Claudio creara allí un espléndido puerto

Ostia. Casa de Diana. De esta insula, o bloque de casas, se conserva el piso inferior, en el que se situaban tiendas y del que partían las escaleras de acceso a los dos o tres pisos superiores. MANUEL COHEN / ART ARCHIVE

En la época de los emperadores Julio-Claudios, Roma era una inmensa ciudad, de más de un millón de habitantes, que absorbía la producción de todas las regiones del Imperio. Cada año llegaban a la Urbe miles de toneladas de trigo, aceite y vino para el consumo diario de los romanos; tejidos y metales para las manufacturas, animales salvajes para los espectáculos de circo… Todo ello representaba un trabajo de abastecimiento colosal, que se hacía por tierra y, sobre todo, por mar. Tarea tanto más ardua cuanto que, para absorber este comercio, la ciudad poseía únicamente un puerto fluvial en la desembocadura del Tíber, junto a la antigua colonia de Ostia; un puerto de pequeñas dimensiones y que, a causa de la estrechez y de la poca profundidad del río, no podía acoger a los barcos de gran calado. Ello obligaba a trasvasar las mercancías en alta mar a pequeños barcos auxiliares, operación que ocasionaba a menudo naufragios; luego los navíos descargaban en Ostia o remontaban los 35 kilómetros que separaban Roma de la costa. La otra opción era descargar en Puteolum (Pozzuoli), cerca de Nápoles, y continuar el transporte por tierra, a lo largo de 250 kilómetros.

La situación cambió en el año 42 d.C., cuando el emperador Claudio hizo construir, a casi cuatro kilómetros al norte de la colonia, dos muelles semicirculares en los que pudieron fondear por vez primera los grandes navíos mercantes; un gran faro ayudaba asimismo a la orientación de los pilotos. Pero el puerto de Claudio, inaugurado durante el reinado de Nerón y conocido como Portus Augusti Ostiensis, no fue suficiente para acabar con los naufragios. En 62 d.C., una tempestad hundió dentro del puerto doscientas embarcaciones cargadas de trigo. Por ello, en el año 113, en tiempos de Trajano, empezó a construirse un segundo fondeadero, de forma hexagonal, más apartado de la costa y unido al precedente y al Tíber por la Fosa de Trajano, el actual canal de Fiumicino.

La construcción de ambos puertos provocó una transformación radical de la antigua colonia. Su población aumentó rápidamente, y su urbanismo se adaptó a las necesidades derivadas de sus funciones portuarias. Ostia se convirtió en una ciudad bulliciosa, habitada por una masa de trabajadores empleados en el puerto, en la construcción o dedicados a la venta y manufactura de los productos que llegaban de ultramar. Para darles alojamiento, las antiguas casas unifamiliares de una sola planta, de tradición republicana, fueron sustituidas por bloques de viviendas de ladrillo de hasta cinco pisos de altura (insulae), en los que la gente humilde podía alquilar minúsculos apartamentos. Hoy día pueden observarse, conservados en excelente estado tras casi dos milenios de historia, los primeros pisos de aquellas insulae ostienses y las más de ochocientas tabernae o talleres que se han identificado hasta el momento, dispuestas regularmente a lo largo de las vías principales. Es, sin duda, uno de los paisajes urbanísticos más espectaculares del mundo romano.

Las corporaciones de obreros

En Ostia trabajaba un gran número de artesanos, que se agrupaban en corporaciones, encargadas de defender los intereses de sus colegiados ante los funcionarios públicos. Algunas eran muy numerosas; por ejemplo, la de los carpinteros tenía más de 350 miembros a fines del siglo II d.C. Había también fabricantes y vendedores de estopa y de cuerdas y armadores de barcos (fabri navales). Cada grupo desarrollaba su actividad en un área propia, en la que se situaban las instalaciones industriales, almacenes, oficinas y puntos de venta, así como apartamentos, comedores comunales e incluso altares en los que rendir culto a sus divinidades protectoras. Independientemente de los centros de trabajo, las asociaciones profesionales contaban con sedes, llamadas scholae, en las que se desarrollaban banquetes y reuniones periódicas.

En el siglo II d.C., durante el gobierno de los emperadores Adriano, Antonino Pío y Cómodo, surgieron en el área septentrional de la ciudad gigantescos depósitos para almacenar el trigo y el resto de mercancías que se transportarían a la Urbe. Denominados en latín horrea, consistían en un conjunto de estrechos almacenes de planta rectangular, dispuestos en torno a un patio porticado, con robustas paredes de piedra reforzadas con contrafuertes y con suelos levantados sobre pilares de ladrillo, que garantizaban la conservación de los productos almacenados.

El intenso tráfico de barcos y de mercancías procedentes de todo el Mediterráneo hacía confluir en Ostia a un gran número de obreros que se empleaban en el puerto. Se contaban cientos de estibadores –llamados saccarii en referencia a su trabajo de carga y descarga de sacos en el puerto–, así como pregoneros para la venta al por mayor o buceadores profesionales llamados urinarii, expertos en el rescate de cargamentos sumergidos y dedicados también a la limpieza de pozos, cisternas y alcantarillas, de donde tomaban su nombre.

El puerto contaba asimismo con su cuota de funcionarios. Algunos, de la clase ecuestre, se encargaban de contratar la importación de las mercancías con los mercaderes y con propietarios de barcos (navicularii). Había un responsable del abastecimiento de grano, llamado procurator annonae, en cuya oficina trabajaban varios secretarios encargados de registrar las mercancías y los pagos efectuados sobre tablas enceradas (de ahí su nombre, tabularii). Otros funcionarios se encargaban del abastecimiento de aceite (procurator ad oleum) y de la importación de animales para los juegos del anfiteatro, como elefantes y camellos (llamados respectivamente procurator ad elephantos y praepositus camellorum). Los mensores tenían como tarea controlar el peso y la calidad de los productos. Un escuadrón de bomberos, los vigiles, ejercía a la vez de policía urbana.

Los bajos fondos de Ostia

Como en todos los puertos, en Ostia había también muchos extranjeros y ciudadanos de paso en espera de una nave en la que zarpar o de un carro que los condujese a la cercana Roma. Se alojaban en hospederías o cauponae y frecuentaban mesones y bares llamados popinae, en los que se reunía la gente de peor calaña de la ciudad, tal como describe Juvenal en su Sátira VIII: «Manda, emperador, manda un enviado a Ostia y haz que busque a tu gobernador en alguna gran hospedería. Lo encontrarás borracho, tirado junto a un sicario, confundido entre los marineros, los ladrones y los esclavos fugitivos, en medio de los siervos del verdugo y los fabricantes de ataúdes baratos o los címbalos mudos de un invertido sacerdote de Cibeles». Se cree que en estos locales también había prostitutas, ya que en Ostia no se ha localizado aún ningún burdel.

En los momentos de ocio, los ostienses podían disfrutar de los espectáculos que se celebraban en el teatro que Agripa, yerno de Augusto, había mandado construir a finales del siglo I a.C., y que Cómodo reconstruyó y amplió, hasta alcanzar un aforo de 4.000 espectadores. Es probable que en él también tuvieran lugar luchas de gladiadores y cacerías de animales, además de mimos y pantomimas.

Placeres y devoción

A finales del siglo II d.C., Ostia contaba con tres establecimientos termales. El más antiguo, construido por Trajano, estaba junto a la Puerta Marina; las termas de Neptuno, construidas por liberalidad de Adriano, estaban situadas en el barrio oriental, y el complejo termal más reciente y suntuoso, sufragado por el prefecto del pretorio de Antonino Pío, se erigió en el centro, junto al foro. Todos ellos ofrecían, por un módico precio, letrinas, saunas, gimnasios y piscinas de agua caliente, templada y fría. Cabe señalar también el gran número de templos que se alzaban en la ciudad, consagrados tanto a las divinidades tradicionales romanas como a dioses extranjeros. En el foro, la plaza principal de Ostia, Adriano mandó erigir el capitolium, un imponente templo de veinte metros de altura en el que se veneraba la Tríada Capitolina, formada por los dioses Júpiter, Juno y Minerva.

Sin embargo, desde finales del siglo III Ostia se hundió en un imparable declive. Mientras la actividad portuaria se concentraba en la vecina ciudad de Portus, el brazo del Tíber que pasaba por Ostia se colmató de arena y se volvió impracticable. En poco tiempo, la población de Ostia disminuyó y los negocios empezaron a cerrarse. Quedó totalmente abandonada en la Edad Media, y durante el Renacimiento sus ruinas fueron saqueadas en busca de materiales de construcción. Sólo a finales del siglo XVIII los arqueólogos rescataron aquella ciudad olvidada, cuyos edificios y calles evocan magníficamente, como los de Pompeya, la vida diaria de los romanos de la Antigüedad.

 Para saber más

La vida en la antigua Roma. Harold W. Johnston. Alianza, Madrid, 2010.

La vita quotidiana a Ostia. C. Pavolini. Laterza, Roma, 2010.

En busca de infamia. Lindsey Davis. Edhasa, Barcelona, 2005.

www.ostia-antica.org

Fuente: Elena Castillo. Investigadora de Arqueología Clásica. Univ. de la Sapienza, Historia NG nº 107 | National Geographic

29 noviembre 2012 at 8:43 am Deja un comentario

Roma vallará el Coliseo por razones de seguridad

Se mantendrá al público lejos del anfiteatro

Foto: AARON LOGAN/ WIKIMEDIA COMMONS

El famoso Coliseo de Roma será rodeado por unas cadenas sujetas a unas pequeñas columnas de hierro para mantener al público alejado del anfiteatro al tiempo que se evita daño por caída de fragmentos en los transeúntes, según informa el diario italiano ‘Il Corriere Della Sera’.

El área de seguridad necesaria ante el riesgo de pequeños derrumbes fue confirmada este martes por la directora regional para el patrimonio cultural del Lazio, Federica Galloni. La denominada ‘zona roja’ se anunció a finales de septiembre tras la caída de los últimos ladrillos.

Los signos más preocupantes de hundimiento de uno de los monumentos más visitados del mundo se registraron en diciembre del año pasado, cuando se produjo la caída de un fragmento de toba, y en febrero de 2012 cuando por las nieves y heladas fue cerrado por seguridad.

GARANTIZAR LA SEGURIDAD

La valla de protección consistirá en unas pequeñas columnas unidas entre ellas por unas cadenas a distancias diferentes, en la parte más alta a 15 metros, mientras que en las partes más bajas a 6 u 8 metros. El Coliseo, por lo tanto, estará protegido por una banda de “intransitable” destinada a “garantizar la seguridad pública”.

Los turistas aún pueden continuar teniendo acceso al monumento a través de los torniquetes de entrada. Aún no está claro si esta zona y la correspondiente a la salida de visitantes también estarán protegidas por estos cobertizos anti escombros.

“Los cargos públicos debemos intervenir, por razón de seguridad, apenas se manifiesta el problema”, explicó la superintendente especial para los bienes arqueológicos de Roma Maria Rosaria Barbera.

Una normativa recientemente aprobada por el alcalde de Roma, Gianni Alemanno, rebajará de 16 a ocho los puestos ambulantes de venta de comida y bebida que habitualmente rodean el monumento.

25 MILLONES PARA SU RESTAURACIÓN

En julio pasado fue anunciado que los trabajos de restauración del Coliseo de Roma, que permitirán reforzar su estructura y mostrar a los turistas un 25% más de su superficie, comenzarían a principios de diciembre.

Las obras cuentan con una financiación de unos 25 millones de euros (30,7 millones de dólares) realizada por el empresario Diego Della Valle, propietario de la marca de zapatos y artículos de cuero Tod’s.

La restauración del anfiteatro, que no impedirá que el monumento se mantenga abierto al público, prevé que se levanten andamios sobre las primeras cuatro arcadas del monumento durante 915 días lo que hace que los trabajos de restauración se prolonguen durante unos dos años y medio.

La remodelación que está por comenzar incluye un nuevo sistema de iluminación y el traslado de los servicios de taquillas, baños, cafetería y librería. Estas instalaciones se encuentran ahora en el interior del Coliseo y tras las reformas funcionarán afuera, en una zona de 1.600 metros cuadrados.

El anfiteatro Flavio o Coliseo, fue levantado entre los años 72 y 80 d.C. y podía albergar hasta 50.000 espectadores durante los juegos de gladiadores y de fieras que se llevaban a cabo en su interior.

La inauguración fue celebrada con 100 días y 100 noches de juegos en los que se mataron más de 5.000 animales. Se extiende sobre 3.500 metros cuadrados de superficie en el corazón del centro romano, en el límite oriental del Foro Romano y a unos 400 metros del Circo Romano.

Fuente: Europa Press

28 noviembre 2012 at 5:15 pm Deja un comentario

El Griego y el Latín no desaparecerán si hay institutos que los ofertan

La Cultura Clásica, el Griego y el Latín salen mejor parados de lo que estaba previsto en el anteproyecto de la ley de educación con los cambios que pretende introducir el Ministerio de Educación. Eso sí, siempre que haya institutos que decidan reforzar la enseñanza de estas asignaturas y haya demanda de alumnos que decidan cursar estas asignaturas.

Nos obstante, son muchos los que opinan que el Gobierno debería ir más allá y mantener la obligatoriedad de que los alumnos estudien estas materias que no son instrumentales. Entre ellos se encuentra el vicepresidente de la Comisión de Educación del Congreso, Eugenio Nasarre, que opina que la presencia de la cultura clásica es fundamental tanto en la Educación Secundaria obligatoria como en el Bachillerato de Humanidades, y se debe garantizar que sean materias de oferta obligada. Nuestro sistema educativo no puede dar un paso atrás en la impartición tanto de la cultura Clásica como del Latín y del Griego, porque sería muy empobrecedor para nuestra cultura».

La Sociedad Española de Estudios Clásicos remitió una carta a Rajoy en la que le pedía que se dejaran estas asignaturas tal como están. Proponía que  se mantuviera la Cultura Clásica de 3º y 4º de la ESO como materia de oferta obligada, el Latín en 4º de la ESO «en condiciones de optatividad real» y que Griego I y II se mantuviera como una materia obligatoria en el Bachillerato de Humanidades.

Fuente: R.R. | La Razón

28 noviembre 2012 at 7:01 am Deja un comentario

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