Archive for diciembre, 2009

Próximas exposiciones en el Museo del Prado

A fin de poder ir organizando futuras visitas, el Museo del Prado adelanta en su web información sobre las exposiciones que tendrán lugar en el 2010.

Durante enero y febrero podrán visitarse aún dos exposiciones temporales: Holandeses en el Prado, hasta el 11 de abril, y la dedicada al pintor Juan Bautista Maíno, hasta el 17 de enero. En marzo se inaugurará la exposición El arte del poder. Armas y pinturas de la corte española. En esta podrá verse una magnífica selección de piezas de la Real Armería de Madrid junto con un significativo conjunto de pinturas que dan cuenta de la importancia que los grandes maestros otorgaron a estas piezas en la representación del poder de la monarquía española a partir del Renacimiento. Esta muestra ha estado expuesta recientemente en la National Gallery of Art de Washington donde ha sido visitada por casi 250.000 personas.

Para junio el museo anuncia otra exposición excepcional: Los tapices de La serie Mercurio de Willem de Pannemaker. El Museo del Prado reunirá por primera vez en sus salas los ocho tapices mitológicos que integraron esta magnífica serie, hoy dispersos en importantes colecciones e instituciones particulares, como la Fundación Ducal Medinaceli, la Casa de Alba, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, y el propio Museo del Prado, donde se conservan dos paños de esta tapicería, que transcribe en hilos de oro y seda los versos de Ovidio sobre los amores del dios Mercurio, hijo y mensajero de Júpiter, con Herse, hija del rey de Ática.

Willem de Pannemaker, activo desde 1535 hasta 1581 y miembro de una de las más afamadas familias de tejedores asentadas en Bruselas, fue el gran tapicero del Renacimiento flamenco. Trabajó para la nobleza y las principales casas reales europeas del siglo XVI y surtió de obras maestras a la corte de Carlos I de España (Carlos V de Alemania) y de su hijo Felipe II. Su monograma de tapicero y la marca de calidad de la ciudad de Bruselas y del ducado de Brabante, obligatorias desde 1544, figuran en la serie de los Amores de Mercurio y Herse, procedente de la Casa Ducal de Medinaceli.

La serie Mercurio de Pannemaker podrá visitarse desde el 1 de Junio hasta el 26 de Septiembre de 2010.

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26 diciembre 2009 at 5:42 pm Deja un comentario

I Olimpiada de Clásicas

Concha Ferragut y Jordi Sanchis, profesores del Departament de Filogia Clàssica de la Universitat de València, nos han hecho llegar hoy un comunicado en el que se nos informa de la celebración la próxima primavera de la “I Olimpiada de Clásicas”.

Este certamen se inscribe en el marco del Programa de Cooperación con Secundaria de la Delegación para la Incorporación a la Universidad y estará dirigido en principio a estudiantes de 2º de bachillerato de la provincia de Valencia matriculados durante el curso 2009-2010 en las asignaturas de Latín y/o Griego. El concurso tiene como finalidad estimular el estudio de nuestras asignaturas entre los jóvenes, reconocer el esfuerzo y premiar la excelencia académica.

Por otra parte, se pretende que este concurso posea, además de la denominación genérica de “Olimpiada” común a pruebas y certámenes de otras asignaturas, un nombre propio y único, sugerido y elegido por los alumnos a quienes va dirigido, por lo que nos animan a involucrar a nuestros estudiantes en la búsqueda del mismo proponiendo de forma colectiva un nombre desde nuestra aula. El título ganador resultará de la votación efectuada por todas las aulas/centros participantes en la encuesta.

Próximamente se ampliará la información (bases, plazos, premios…), así como la forma de hacer llegar las propuestas para el nombre del concurso.

Desde aquí queremos felicitar al Departament de Filologia Clàssica por esta iniciativa y desear que tenga una gran acogida por parte de profesores y alumnos. Actividades de este tipo pueden servir para crear un clima de complicidad entre la universidad y los centros de secundaria que favorezca la defensa y proyección de nuestras materias, tan necesaria en los tiempos que corren.

23 diciembre 2009 at 8:42 pm Deja un comentario

¿Y si la expedición de los Argonautas no es un mito?

Cuenta la leyenda que Jasón viajó a la Cólquida (al pie del Cáucaso) acompañado de un grupo de cincuenta héroes griegos en busca del vellocino de oro, la piel de un carnero fabuloso que había salvado la vida a Frixo, antepasado de Pelias, y lo había trasladado a la Cólquida. Allí Frixo ofreció en sacrificio a Zeus este carnero y luego regaló la piel del animal, que era de oro, al rey Eetes, que lo depositó en un árbol custodiado por dos toros que arrojaban fuego por la boca y una serpiente que nunca dormía.

Siempre habíamos creído que el relato de Jasón era fruto exclusivo de la fantasía propia de una época mítica. Sin embargo, investigaciones arqueológicas recientes han arrojado resultados curiosos que abren el interrogante de si no pudo haber detrás de este mito una base real histórica.

El pasado año fue presentado en el Museo Benaki de Atenas el tesoro hallado en un enterramiento en Georgia (en la imagen): un tocado de oro de la ciudad de Tbilisi y un torso hallado en Vani que muestra una clara influencia del arte griego de época clásica. Recientemente, el Louvre ha examinado cuatro muestras de objetos de oro encontradas en Georgia y las ha comparado con algunas piezas de collar antiguos encontrados en una tumba en Volos, en Tesalia, habiendo encontrado entre ellas un origen común. Ambos objetos, griegos y georgianos, parecen proceder de oro de un río de la Cólquida.

Para confirmar los resultados se va a proceder a repetir las pruebas con otras muestras. Si los resultados obtenidos fueran los mismos será la constatación de que los Argonautas conocían la existencia de oro en la Cólquida y que el relato de Jasón no es solo un mito. Sería el reflejo de la lucha que ha caracterizado siempre al ser humano por obtener el conocimiento de la producción de riquezas, plasmado en el vellocino de oro. Esto es lo que habría motivado el viaje a la lejana Cólquida de los Argonautas, como han asumido siempre los arqueólogos. Ahora, el análisis de las muestras de oro en el laboratorio pueden suministrar a los científicos las pruebas que necesitan para establecer conclusiones firmes.

En los primeros análisis de los laboratorios del Louvre ha quedado claro que el oro es fluvial. El oro fue seleccionado por el método de la piel de cabra, una práctica conocida en las sociedades prehistóricas.

Próximo al Mar Caspio, donde se sitúa la Cólquida, la patria de Medea, hay oro fluvial. También cerca de Volos, está el río Gallikos. Así que el oro fluvial también podría ser griego.

Esta investigación debería haber finalizado hace mucho tiempo. El retraso se debe a que debido a la guerra con Rusia los georgianos enviaron los objetos de oro que debían compararse con los griegos hace solo unos meses.

Los hallazgos de la tumba de Volos (entre ellos un collar de oro con un millar de piezas) datan de finales del siglo XV – siglo XIV a. C. de acuerdo con las pruebas de carbono. Curiosamente el mismo periodo en que los arqueólogos dicen que se construyó el primer complejo palaciego junto a un arroyo en el golfo Pagasitico.

Leído en enet.gr

21 diciembre 2009 at 7:54 pm Deja un comentario

El color de los dioses en Alcalá de Henares

El Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares acoge desde este viernes hasta el próximo 18 de abril la exposición ‘El color de los dioses’, una interesante exposición con réplicas exactas de célebres estatuas griegas y romanas.

La muestra da un giro de 180 grados a la visión tradicional de la escultura antigua: las estatuas que representaban a los dioses y héroes clásicos no eran blancas, sino de ricos y expresivos colores.

Esta exposición, que se exhibe por primera vez en España, está compuesta por unas 40 reproducciones de famosas esculturas y relieves clásicos que recrean la policromía reconstruida por los estudios científicos realizados al respecto, así como por otras tantas piezas originales prestadas por los principales museos españoles (Arqueológico Nacional, Nacional de Arte Romano de Mérida, Arqueológicos de Sevilla, Córdoba y Cádiz, etc.).

Gracias a recientes técnicas, ha sido posible reconstruir las trazas de color encontradas en las esculturas, lo que ha permitido realizar una serie de sorprendentes reproducciones de famosas esculturas clásicas acercándolas a su color original. Estas reproducciones han sido realizadas por un equipo multidisciplinar dirigido por Vinzenz Brinkmann, profesor de las universidades de Frankfurt y Bochum, conservador de las colecciones de escultura clásica de la Liebieghaus Skulpturesammlung de Frankfurt y miembro de la Junta Directiva de la Stiftung Archäeologie de Alemania, productora de las reproducciones y promotora de la itinerancia de la muestra.

En la exposición se entrecruzan dos líneas argumentales. Por un lado, la idea contemporánea de la escultura en mármol blanco frente al color de la estatuaria antigua. Y, por otro, la línea comisariada por el profesor Manuel Bendala, -catedrático de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid y comisario de la parte española de la muestra-, que indaga en los orígenes de la estatuaria hispana coloreada que, desde los ejemplos orientalizantes de época prerromana, fluye hasta épocas medievales y modernas, y está relacionado con el uso de areniscas, estuco, pintura y el gusto orientalizante de enjoyar.

La muestra ha visitado, entre otros museos, la Gliptoteca de Munich, los Museos Vaticanos, la Gliptoteca Ny Carlsberg de Copenhague y el Museo Nacional de Arqueología de Atenas.

Como complemento a la exposición, los fines de semana se han organizado visitas guiadas (sábados) y talleres infantiles (domingos) a las 12h. Estos segundos están dirigidos a niños de entre 7 y 12 años. Para ambos casos, es imprescindible la reserva previa en el teléfono 91 879 66 66 hasta cubrir el cupo de 20 personas por grupo y actividad.

También se ha editado un catálogo integrado por diferentes artículos de investigadores que han trabajado en la reconstrucción de las estatuas, así como por los textos de especialistas que se han ocupado de la coloración en la escultura antigua en España.

Leído en portal-local.com

La imagen es de madridiario

18 diciembre 2009 at 9:09 pm Deja un comentario

Hallados en el Esquilino restos que podrían pertenecer a la Villa de Calígula

Leído en ANSA

 La Superintendencia de Roma no confirma la hipótesis de que los restos descubiertos en Piazza Vittorio sean una parte de la villa en el Esquilino que perteneció al emperador Calígula.

Rosanna Frigeri, directora del Museo delle Terme y jefe de la zona arqueológica que incluye el Esquilino, señala que los restos son claramente identificables como ambientes que formaron parte de los llamados Horti Lamiani, fundados por el cónsul romano Elio Lamia (3 d.C.), pero que no hay certeza de que se trate de la casa de Calígula.

La misma prudencia muestra el superintendente arqueológico de Roma, Angelo Bottini, que considera “arriesgado” decir que los restos que se excavan en la Piazza Vittorio sean los de una villa de Calígula. “La parte más interesante del sitio – indica Frigeri – es la que vamos a excavar, un gran ambiente que se conocía antes, pero decir que esta es la villa del emperador Calígula es cuanto menos prematuro”.

El descubrimiento fue realizado durante los trabajos en la construcción de un edificio que prevé, entre otras cosas, 6 plantas de aparcamiento subterráneo. Las investigaciones arqueológicas han permitido descubrir una gran sala de uso público originalmente pavimentado con losas de mármol, luego extraídas, y algunas áreas de servicio, una de ellas pavimentada con mosaicos. También ha sido hallado un tramo de vía pavimentada conectada con la antigua vía Labicana, así como una entrada monumental, marcada por una escalera de mármol en el centro de dos largos muros.

En el curso de las excavaciones han salido a la luz revestimientos de mármol, joyas de oro, piedras preciosas e interesantes ornamentos pertenecientes al mobiliario de la villa. En especial capiteles de mármol y piedra, algunos idénticos a otros atribuidos a un fastuoso corredor descubierto debajo de la Via Emanuele Filiberto y ahora expuestos en los Museos Capitolinos.

En ANSA pueden verse algunas imágenes del sitio arqueológico.

16 diciembre 2009 at 3:44 pm Deja un comentario

Los orígenes antiguos de las tradiciones navideñas

Seguro que más de una vez te has preguntado por el origen de alguna de nuestras tradiciones relacionadas con la Navidad. Pues a este respecto te sorprenderá saber que muchas de ellas se remontan en el tiempo mucho más de lo que crees. En este artículo de The Independent se recogen algunas de las tradiciones navideñas nacidas en el mundo antiguo:

1. El árbol de Navidad 

La costumbre  de decorar de verde nuestras casas en invierno se remonta a hace miles de años. El faraón Tutankamon no tuvo que soportar el colorido que caracteriza hoy día a nuestros árboles de Navidad, pero tendría palmas de palmeras datileras esparcidas alrededor de su morada real en el solsticio de invierno.

2. Los villancicos

 Disfrutes o no con ellos, debes agradecérselo a los antiguos paganos y a sus alegres cánticos para celebrar a las estrellas. El canto y la danza eran muy comunes en el Neolítico en Europa: algunos incluso piensan que Stonehenge fue construido teniendo en mente la acústica.  

 Como ocurre con el árbol de Navidad, podrían haberse creado en relación con el solsticio de invierno un tipo de canciones especiales. De hecho, se cantaban melodías para cada una de las estaciones, aunque en el caso de la Navidad guardó pronto relación con la fe cristiana y el nacimiento de Jesucristo.  

 El primer villancico que puede considerarse como tal se remonta al año 129 d.C., cuando el obispo de Roma decretó que una canción llamada “El Himno del Ángel” debía ser cantado durante la Navidad. Al cabo de unos siglos esta tradición arraigó y toda Europa terminó cantando a la Navidad. 

3. Santa Claus o Papá Noel

 Millones de personas todavía piensan que Santa Claus debe su actual aspecto a los anuncios de Coca-Cola. Pero es una creencia que debería haber pasado a “leyenda urbana” hace mucho tiempo. La imagen en el mundo occidental de Santa Claus vestido de rojo y blanco se debe más a sus antiguas raíces eclesiásticas que al famoso refresco. San Nicolás fue obispo de Myra, antigua ciudad griega de Licia, en la actual Turquía, en el siglo IV. Fue muy popular en todo el mundo cristiano, donde se le conoció también como “Nicolás el Taumaturgo”, por la gran cantidad de milagros que se le atribuyeron.

 La asociación de San Nicolás con el generoso bonachón del trineo y los renos que hoy conocemos se deriva de su costumbre de dejar monedas en los zapatos de los fieles (véase la historia de los calcetines más abajo). Esto se terminaría convirtiendo en una tradición católica europea. Los pobres dejaban sus zapatos en la iglesia durante la noche y los ricos depositaban en ellos monedas como recuerdo a la generosidad de San Nicolás.

 El nombre de ‘Santa Claus’, por cierto, no se le dio hasta el siglo XIX, como una evolución del coloquialismo holandés Sinterklass. Su nombre ha cambiado, pero conserva la vestimenta ceremonial roja de su antiguo antecesor. Sin embargo, muchos piensan que la ropa puede ser una amalgama de San Nicolás y del dios normando del mal gobierno, un personaje vestido de rojo que iría causando estragos durante el período de solsticio de invierno. Santa Claus no siempre usó renos para ir de casa en casa:  muchos creen que son una evolución del caballo gris de ocho patas del dios nórdico Odín, llamado Sleipnir, que podía saltar distancias enormes. En la Edad Media, los niños dejaban fuera de las casas alimentos para Sleipnir, una costumbre que continúa hoy día.

4. El Tronco de Navidad

Para nosotros es el postre navideño por excelencia y el único recuerdo que nos queda de una tradición muy arraigada en época medieval: la quema del tronco de Navidad. Sin embargo, esta costumbre comenzó miles de años atrás en las antiguas ciudades de Sumeria y Egipto.

 Los egipcios creían que el período de solsticio de invierno marcaba la muerte y el renacimiento del dios Horus, dios del cielo y el sol.  Por este motivo desde hace 5000 años llevaban a cabo el ritual de encender un tronco cuya luz servía de memoria al dios y que mantenían ardiendo durante 12 días. Esta tradición se extendió a las ciudades de Sumeria y Mesopotamia en el festival de invierno de Zagmuk, y más tarde se convertiría en una de las características de la celebración romana de la Saturnalia, cuando era quemado una especie de tronco durante diez días para indicar el comienzo del gobierno de Mitra .

 Sajones y visigodos se sumaron a esta tradición como un símbolo del bien, como la luz que prevalece sobre las tinieblas o el mal. A las cenizas se les atribuía poderes mágicos. Lo más probable es que los cristianos adoptaran a través de los romanos este rito como un símbolo de la luz de Cristo frente a la oscuridad del mundo.

5. Las Tarjetas de Navidad

 Las tarjetas de Navidad no se pusieron de moda en Europa hasta el siglo XV, gracias a los germanos. Pero sus orígenes se remontan a miles de años atrás en el antiguo Egipto, cuando se empezó a extender la costumbre de enviar felicitaciones a través de papiros ricamente decorados. Los chinos reivindican también ser los primeros en el intercambio de mensajes sencillos en tarjetas para celebrar el Año Nuevo. Con la invención de la imprenta esta tradición se popularizaría en Occidente a partir de 1.500.

6. El Muérdago

El uso del muérdago, tan arraigado a la tradición navideña, debe atribuirse a los antiguos druidas: estos antiguos místicos atribuían poderes mágicos a esta planta. Entre sus propiedades milagrosas se destacaban la curación de enfermedades, como antídoto contra el veneno y su poder para mejorar la virilidad.

Los antiguos griegos no eran desconocedores de estas propiedades “eróticas” del muérdago. Tradicionalmente, besarse debajo de unas ramas de muérdago garantizaba que la pareja iba a quedar satisfecha. Incluso se utilizaba en las ceremonias matrimoniales. Los sajones después asociaron la planta con Freya, diosa del amor, la belleza y la fecundidad. Los hombres podían besar a cualquier mujer que se encontrara debajo de una rama de muérdago, arrancando una baya con cada beso. Cuando no quedaban bayas, se terminaban los besos.

7. Los regalos

 Aunque insistamos en afirmar que la Navidad es el mejor regalo de todos, ¿quién no agradece que en estas fechas alguien se acuerde de nosotros y nos haga algún detalle? Los arqueólogos han encontrado pruebas de que los hombres intercambian presentes desde hace 70.000 años. El antropólogo francés Marcel Israel Mauss señala este fenómeno como un hecho clave para la cohesión social al consagrar el respeto y la interdependencia de los miembros de una comunidad.

En Roma, la entrega de regalos fue una elemento clave en la festividad de las Saturnalia, en estos días en que los amos eran gobernados por sus esclavos. Los regalos eran vistos entonces como una forma de mantenerse de buen humor durante el largo y frío invierno. Es sabido que en el cristianismo se recuerda que los Reyes de Oriente regalaron oro, incienso y mirra al niño Jesús, cosas de nada en comparación con el consumismo exacerbado de hoy en día. La costumbre de dejar los regalos en la chimenea también pueden haber derivado de la antigüedad: Las tribus germánicas arrojaban regalos al fuego como ofrendas a los dioses. 

8. El festín

Hablar de Navidad es hablar de reuniones familiares en torno a una mesa bien surtida. Es ley no escrita que de estas fiestas se sale con al menos un par de kilos de más, pero ¿quién puede resistirse a tantos y tan suculentos manjares? Pues, como la mayor parte de costumbres de Navidad, esta tradición tiene sus raíces en las primeras civilizaciones. La festividad de Zagmuk, en Mesopotamia, conllevaba actos para celebrar que con la llegada del invierno los días se hacían más largos y la agricultura podría continuar un año más. La comida era una forma de celebrar al sol, como fue también el caso en Egipto con Horus – y más tarde pasó a formar parte de las Saturnalia en Roma como una forma de recibir el duro invierno europeo.

Desde tiempos del antiguo Egipto el ganso fue la carne que se consumió en el solsticio de invierno, una tradición que continuó en Gran Bretaña hasta el siglo XVI. Algunos atribuyen a Enrique VIII el haber introducido el pavo como plato principal en Navidad. Pero hay también quien nos atribuye a los españoles el haber extendido el consumo de este ave, supuestamente tomado de los aztecas.

 Los romanos comían jamón de Navidad – costumbre que aún sigue  hoy en día en muchos países- para celebrar la vida de Adonis, dios del renacimiento y la vegetación, que fue asesinado por los colmillos de un jabalí enviado por Artemisa o Ares. Una cabeza de jabalí sigue siendo asada ceremonialmente cada año en la Universidad de Oxford. 

9. Los calcetines

 No hay una historia segura en cuanto al origen del calcetín de Navidad, pero una historia apócrifa, cierta o no, ha resistido la prueba del tiempo. Y como era de esperar es fruto de la generosidad legendaria de San Nicolás. En Myrna, un hombre pobre perdió a su esposa y tuvo que criar solo a sus tres hijas. Cuando estas se hicieron mayores, el padre, claro está, no tenía dinero suficiente para pagar la dote de sus hijas como era entonces costumbre. San Nicolás, sabiendo la necesidad del padre, arrojó durante un par de noches monedas junto a la chimenea de la casa, de manera que al levantarse por la mañana las hijas encontraban las monedas en los zapatos y calcetines que habían dejado a secar por la noche junto al fuego. Algunas historias dicen incluso que San Nicolás habría tirado las monedas por la chimenea, razón por la que en la actualidad se representa a Santa Claus entrando por ellas a las casas.

10. El Belén

 Esta arraigada tradición cabe agradecérsela a San Francisco de Asís, a quien se le ocurrió la idea de representar un cuadro vivo del nacimiento de Cristo según la versión de los Evangelios de Lucas y Juan allá por 1.223 en Greccio, cerca de Roma. La tradición se extendió rápidamente y con ella la humillación que tienen que sufrir cada año los niños en casi todos los colegios en el mundo occidental.

La imagen es de Wikimedia Commons 

10 diciembre 2009 at 11:08 pm 1 comentario

La antigua Pompeya en Google Street View

Los usuarios de Internet ya podemos caminar por las calles de Pompeya sin tener que quitarnos de los zapatos el polvo de la ceniza volcánica que enterró la ciudad romana hace casi 2.000 años.

El Ministerio de Cultura italiano dijo ayer jueves que había trabajado con Google para añadir a la aplicación Street View de Google Earth las avenidas, villas, templos y teatros de la ciudad antigua. Esta aplicación permite a los usuarios de internet ver imágenes panorámicas de las calles de más de 100 ciudades de todo el mundo.

Pompeya fue destruida en el año 79 por una catastrófica erupción del Vesubio que mató a miles de personas y sepultó la ciudad bajo 20 metros de ceniza volcánica.

Pero la ceniza también ayudó a preservar los tesoros de Pompeya, proporcionando información valiosa sobre cómo era la vida en el mundo antiguo.

Fuente: Associated Press en msnbc

4 diciembre 2009 at 6:23 pm Deja un comentario

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