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El Friso del Partenón ya tiene página web

El Friso del Partenón, una obra de arte única, dispone desde ahora de una nueva página web: parthenonfrieze.gr. El sitio ha sido desarrollado por el Ministerio Griego de Cultura y el Centro Nacional de Documentación y está dirigido tanto a especialistas como al público en general. La web, en griego e inglés, cuenta con interesantes aplicaciones digitales y está diseñada con el suficiente rigor científico como para que pueda ser utilizada por arqueólogos y estudiosos que quieran profundizar en su investigación así como por docentes que quieran usarla como herramienta educativa.  

Aquí aparecen recogidas las imágenes de todos los relieves que se hallan en el Museo de la Acrópolis, el Louvre y el Museo Británico. Los dibujos de J. Carrey (1674) y J. Stuart (1751) sirven a su vez para dar la imagen más completa posible del conjunto.

Algunos datos del friso del Partenón

El friso del Partenón es un bajorrelieve de mármol pentélico que rodeaba la parte superior de la cella del Partenón en Atenas. Tenía una longitud total de 160 metros y una altura aproximada de un metro y representaba la gran procesión de las Panateneas, una festividad en honor de la diosa Atenea.

El friso consta de 115 bloques y en él aparecen representadas 378 figuras humanas y divinas y más de 200 animales, principalmente caballos. Grupos de hombres a caballo y de carros cubren la mayor parte de los frisos, les siguen los animales sacrificados y hombres y mujeres con objetos ceremoniales sagrados y ofrendas.

En el centro del ala este, encima de la entrada del templo, estaba representada la entrega del peplum a la diosa Atenea, en lo que suponía el acto de culminación de celebración de las Panateneas. A izquierda y derecha se hallan sentados los doce dioses olímpicos.

Del friso, 50 metros se encuentran en el Museo de la Acrópolis, 80 en el Museo Británico, un relieve en el Louvre, mientras que otros fragmentos se hallan diseminados en distintos museos en Palermo, el Vaticano, Wurzburgo, Viena, Munich y Copenhague .

Leído en in.gr

25 noviembre 2009 at 7:06 pm Deja un comentario

Los frisos del Partenón sobre ruedas

frisos_partenon

Faltan solo diez días para la esperada inauguración en Atenas del Nuevo Museo de la Acrópolis y la ciudad se va engalanando para la ocasión. Será el acontecimiento museístico más importante de las últimas décadas y por ello se espera la presencia de altos mandatarios internacionales en los actos de apertura. El Ministerio de Cultura griego, en su intento de promoción del nuevo museo, lanza una campaña según la cual a partir de hoy los servicios de transporte públicos de la capital irán decorados con los frisos del Partenón que representan el Desfile de las Panateneas, la gran festividad en honor de Atenea, la diosa protectora de la ciudad.

Con ello los griegos pretenden transmitir el mensaje de que no desistirán en su empeño de reunificar las esculturas del Partenón, justo cuando, con ocasión de la apertura del NMA, más arrecian en todo el mundo las presiones para que sean devueltos a su lugar de origen los mármoles del Museo Británico.

10 junio 2009 at 3:33 pm 1 comentario

Dioses en color. Una nueva mirada del arte clásico

“Dioses en color” es el título de la exposición que hasta el próximo 15 de febrero puede verse en el Liebieghaus Skulpturensammlung de Frankfurt. Esta exposición es la culminación de un proyecto de investigación que durante 25 años ha llevado a cabo un equipo internacional de investigadores dirigido por Vinzenz Brikmann, director de la Colección de Antigüedades de Liebieghaus, y que ha sacado a la luz una gran cantidad de nuevos y sorprendentes descubrimientos.

La exposición testimonia de manera incontestable un dato ampliamente acreditado por las fuentes literarias antiguas, como es el hecho de que las antiguas esculturas de mármol no eran blancas, sino de color. Este rasgo fue suprimido durante el Renacimiento italiano -pensemos en las esculturas de Miguel Ángel o de Donatello por ejemplo-, retomado posteriormente en el siglo XIX y nuevamente abandonado en el siglo XX al prevalecer una estética dirigida a la claridad.

Numerosos restos de la policromía original en las esculturas antiguas han sobrevivido hasta nuestros días, restos que dan testimonio de que las estatuas griegas y romanas  fueron ricamente decoradas con prendas de vestir de preciosos pigmentos. En la exposición en el Liebieghaus podrán admirarse unos 70 originales, tales como terracotas policromadas, estatuas de mármol o retratos de momias, con más de 30 reconstrucciones cuyo color antiguo vuelve a tener vida. La joya de la corona es una reconstrucción del llamado Jinete Persa de la Acrópolis de Atenas, cuyos colores han sobrevivido particularmente bien. Ha sido especialmente realizado para la exposición de Frankfurt y, por tanto, se muestra por primera vez.  

En la literatura clásica, los antiguos escritores griegos y romanos aportaron datos que no dejan lugar a dudas respecto a la policromía de las esculturas. Así, Eurípides (480-406 a.C.) nos habla de una estatua de mármol en color de una extraordinaria fealdad. Por otra parte, cuando se desencadenó la guerra de Troya por culpa de la belleza de Helena, esta dice de sí misma “Si yo hubiera sido siempre tan fea como una estatua a la que se le ha borrado el color, no habría sobrevenido todo este sufrimiento a tantos hombres”. Sin embargo, muchas fuentes también testimonian el hecho de que el “coloreado antiguo” ha solido ser un asunto muy controvertido en la historia del arte y la arqueología. En su History of Ancient Art, publicado en 1764, el famoso arqueólogo e historiador alemán Joachim Winckelmann (1717-1768) escribió: “Un cuerpo hermoso, en consecuencia, es tanto más hermoso cuanto más blanco es”, por lo que concluía que el color blanco puro era constitutivo del ideal de belleza de la antigüedad. El punto de vista de Winckelmann ejerció una influencia considerable en el arte del siglo XIX y ha conformado nuestras ideas del arte griego y romano hasta el día de hoy. Sin embargo, los investigadores fueron capaces de descubrir las huellas de distintos pigmentos en numerosas figuras de mármol durante las excavaciones en Atenas y Roma a comienzos del siglo XIX.

En 1812, el pintor y escultor Johann Martin von Wagner (1777-1858), agente de arte del príncipe heredero de Baviera y futuro rey Luis I, viajó a Grecia en nombre de este con el fin de adquirir las esculturas del templo de Afaia en Egina, descubierto poco antes: En 1815-16 escribió una descripción de las figuras policromadas. Sin embargo, en la linea de Winckelmann, quedó bastante conmocionado y sorprendido, y consideró este rasgo como una “costumbre bárbara y remanente de tiempos primitivos”. 

El debate sobre el colorido en la antigüedad continuó hasta la Segunda Guerra Mundial. No fue hasta la década de los 60 cuando los científicos, ayudados por las nuevas tecnologías, comenzaron a explorar la policromía. Si desde hace 200 años los rastros de pintura se habían analizado por medio de la toma de muestras, en la actualidad la mayoría de los análisis se pueden llevar a cabo digitalmente. Por medio de la espectroscopia Raman y la espectroscopia de absorción UV-vis pueden ser identificados numerosos restos de pigmento en poco tiempo y sin tocar el original. Además, investigaciones recientes se han beneficiado considerablemente de las posibilidades que ofrece la técnica de la fotografía, principalmente la fotografía de fluorescencia ultravioleta y la reflectografía mediante radiación ultravioleta, técnicas que permiten hacer visible la ornamentación pictórica incluso en zonas en las que no ha sobrevivido el pigmento debido a los productos químicos y mecánicos de las transformaciones en la superficie de la piedra.

El arte griego a principios del llamado periodo arcaico se basa fundamentalmente en los logros del la cultura egipcia, en especial en la rica policromía de sus estatuas y relieves. La primitiva escultura griega en mármol se caracteriza por su particular elaboración y su soberbia ornamentación. Coloridos vestidos magníficamente decorados, armas y utensilios sirvieron para mejorar la estética y la expresión narrativa de los objetos. Uno de los más prestigiosos ejemplos de esta escultura -que podrá verse en la exposición en el Liebieghaus- es la figura de un arquero (el príncipe troyano París) procedente del frontón oeste del templo de Afaia en la isla de Egina. Esta figura ricamente pintada se muestra junto con la diosa griega Atenea y el arquero griego Teucro. No menos impresionante es la figura del Jinete persa de la Acrópolis de Atenas, primer trabajo de arte griego escaneado en 3D mediante un complejo proceso. Digna de mención es también la llamada Koré del Peplos, la más famosa imagen de una muchacha en el arte griego primitivo, realizada alrededor de 530-20 a.C. y que data , por lo tanto, del mismo período que el Jinete Persa. Huellas de pigmento de color rojo, azul, amarillo y verde han sobrevivido en el pelo, ojos, cinturones, y prendas de vestir en la escultura original, descubierta en 1880.

El tema del coloreado original de las esculturas griegas es hoy un asunto que genera debates y trabajos de investigación en el mundo científico. En este sentido hay en la actualidad una opinión mayoritaria que considera que las esculturas del Partenón -así como muy probablemente el templo mismo-  estuvieron pintadas en un principio de colores brillantes. De modo que la imagen visual que tenemos de ellas en la actualidad, de blanco mármol, sería muy diferente de la que debieron tener originalmente. Es precisamente la idea de que las esculturas habían sido del color puro de la piedra  lo que llevó a los tristemente célebres incidentes de limpieza de las esculturas en el Museo Británico en la década de 1930 a petición de Lord Duveen. Se considera que cuando los famosos Mármoles de Elgin llegaron al Museo Británico, al menos un 20% de ellos conservaban su recubrimiento original y fue esta interpretación errónea de que debían ser blancos lo que llevó a su limpieza mediante el uso de lana de acero y cinceles hasta darles el color grisáceo que tienen en la actualidad. 
Con todo, los fragmentos de los arquitrabes del Partenón que se han protegido de los elementos muestran signos claros de la pintura original en rojo y azul egipcio. Nuevas investigaciones han puesto de manifiesto recientemente signos de pigmentos verdes y azules a partir de malaquita-azurita sobre algunos de los fragmentos del friso en Atenas. Afortunadamente, estas esculturas nunca fueron limpiadas de la misma manera que los que se encuentran en el Museo Británico, de lo contrario, se habría perdido para siempre toda la información sobre la coloración original.

Puede verse a este respecto la animación generada por ordenador realizada por el Centro de Aplicaciones de Realidad Virtual de la Universidad del Estado de Iowa  donde se muestra cómo pudo haber aparecido el Partenón con su colorido original. Espectacular es también en esta misma web el recorrido panorámico que se hace por el Panteón de Roma. Además pueden descargarse.
 Artículos de referencia para este tema:

 Imagen 1: El Arquero y Príncipe Troyano Paris del frontón oeste del Templo de Afaia en Egina. Reconstrucción en color del original griego en mármol realizado entre 500-470 a.C. (2006 Vinzenz Brinkmann & Ulrike Koch-Brinkmann, Hermann Pflug). Fotografía: Dieter Rehm
Imagen 2: Reconstrucción de la Koré del Peplos
Imagen 3: VRAC.  Universidad de Iowa. Reconstrucción virtual del Partenón de Atenas

28 octubre 2008 at 5:40 pm 5 comentarios

Mármoles del Partenón y legalidad

Si hay en la actualidad un tema candente en los blogs de asunto clásico fuera de nuestras fronteras, sobretodo en los países de dominio anglosajón, es el de si los mármoles del Partenón expuestos en el Museo Británico deben volver o no a Grecia. Sin duda la inminente inauguración prevista para dentro de unas semanas del Nuevo Museo de la Acrópolis hace que este asunto cobre actualidad, dado que sus gestores nunca han ocultado que van a hacer todo lo posible para el retorno de estas esculturas al lugar de donde salieron en el siglo XIX.

Es este un tema del que hace tiempo quiero publicar pues es un asunto muy jugoso y polémico, donde pueden esgrimirse argumentos y opiniones en ambos sentidos y del que por aquí se habla poco, o al menos así me lo parece. Y el caso es que mientras recojo información y leo distintos artículos en la red, el Times, en un artículo publicado el pasado 29 de agosto, presentaba un punto de vista diferente en esta controversia como es el del aspecto de legalidad del documento de adquisición de los mármoles, que me parece interesante y quiero recoger aquí.

Nada va a hacer cambiar la opinión del Gobierno Británico, dice el Times, de que el magnífico grupo escultórico de los Mármoles de Elgin, debe permanecer permanentemente en el Museo Británico. El Museo no estará sin embargo vacío. Habrá expuestas más de 4.000 obras, incluyendo las restantes esculturas del Partenón. Pero la joya de la corona, los 247 pies (75’08 metros, si no me fallan los cálculos) de los 524 pies (159’29 metros) del friso original, 15 de las 92 metopas y 17 figuras de los frontones, todo ello del siglo V a.C., permanecerán en Londres a 1.500 millas de distancia.    

Gran Bretaña ha argumentado desde hace mucho tiempo que, cuando el conde de Elgin se llevó los frisos entre 1801 y 1805, estaba actuando legalmente y que de no haberlo hecho habrían sufrido un gran deterioro. El Partenón era ya una ruina. Además, por temor a su destrucción en el conflicto entre griegos y turcos, Elgin obtuvo el permiso de los turcos para llevarse estas antigüedades. 

Pero la propiedad de las esculturas del Museo Británico se ha puesto en tela de juicio por las dudas en la validez de un documento legal crucial del siglo XIX. Un especialista en derecho otomano dice que sin la firma y sello del Sultán como jefe supremo del Imperio Otomano, Lord Elgin no tenía derecho legal para llevarse las antiguas esculturas de la Acrópolis.

El profesor Vassilis Dimitriadis, de la Universidad de Creta, dice que este documento de 1.801 -una traducción al italiano de una licencia otomana que el Museo Británico adquirió hace dos años como prueba legal de propiedad- no es válida por faltar elementos vitales. El Museo Británico sostiene que el documento es la traducción de un original perdido en el que el Sultán, actuando como gran visir, autorizaba a Elgin a adquirir las esculturas.

El profesor Dimitriadis alega que el documento no tiene validez porque según el derecho otomano sólo el Sultán podía autorizarlo y porque carece además del emblema del Sultán y la invocación a Dios (da’vet tahmid).

Interesante, sin duda. Dejaremos para otro momento el tema de la ética arqueológica en la devolución de las obras de arte.  

Centauromaquia
Metopa XXX, fachada meridional, Partenón 
 447-432 a. C.
British Museum, Londres

1 septiembre 2008 at 5:46 pm Deja un comentario

Los frisos del Partenón cobran vida

Gracias a Rogueclassicism llego a un artículo publicado en la revista Trendhunter sobre la escultura fotográfica del artista español Eugenio Recuenco. Las imágenes que encontramos aquí son impresionantes.

En este reportaje, las “esculturas fotográficas” de Eugenio Recuenco parecen recrear de modo sorprendente algunas de las escenas de los frisos del Partenón. Como se señala en el artículo si, por lo general, la escultura trata de emular y captar la forma humana, Recuenco invierte estas leyes del arte recreando esculturas griegas usando lentes y modelos humanos reales.

El autor reconoce su fascinación por la mitología griega y el arte, del que las esculturas del Partenón son un gran ejemplo. Bajo la dirección artística de Eric Dover y del propio Recuenco y con el excelente maquillaje de Lewis Amarante, el artista ha sido capaz de captar la esencia de estas esculturas y mostrar la belleza de las esculturas originales, en las que se logró convertir la fría piedra en apasionante arte.

Según AncientGreek.org, “Las esculturas del Partenón son algunos de los mejores ejemplos del arte clásico griego. Las figuras son esculpidas en movimiento natural con los órganos llenos de una energía vital que irrumpe a través de su cuerpo, como el cuerpo, a su vez, irrumpe a través de su fina ropa. Los finos χιτώνες permiten que, debajo, el cuerpo se revele como el centro de la composición. La distinción entre dioses y seres humanos es borrosa en la interacción conceptual entre el idealismo y el naturalismo otorgado a la piedra por los escultores”.

26 agosto 2008 at 11:00 am 1 comentario


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Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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