Posts tagged ‘Calígula’

Mary Beard, emperatriz de Roma

Jacinto Antón | EL PAÍS      29/03/2014

  • Mary Beard, especialista en clásicos de la antigüedad, domina el género con sus estudios y críticas
  • La británica sostiene que nuestros dilemas son los mismos que los de los tiempos de Cicerón

Mary_Beard

La autora de ‘El triunfo romano’ tiene un enorme impacto sobre la opinión pública. / Andrew Testa / Panos

Mary Beard (Much Wenlock, Reino Unido, 1955) está considerada hoy en día la más relevante e influyente especialista en los clásicos de la antigüedad, pero también una mujer de armas tomar. Autora de obras de referencia como El triunfo romano o Pompeya, espléndidas monografías sobre el Partenón o el Coliseo, o una apasionante pesquisa sobre la pionera de los estudios clásicos Jane Harrison, es asimismo una persona con un impacto directo sobre la opinión pública a través de su columna en The Times y su seguidísimo (y a menudo tan divertido) blog en Internet, que ha dado origen ya a dos libros muy populares. Catedrática de Clásicas en Cambridge, Beard, editora de temas clásicos del Times Literary Supplement, es a la vez una crítica temible, que te zarandea una traducción de Tucídides como un terrier a un conejo, despedaza (con extrema propiedad todo hay que decirlo) una biografía de Adriano o descalifica a un prestigioso —y algo pomposo— estudioso del mundo aqueménida sin que le tiemble el pulso. Tras observar cómo trata a gente tan docta en su último libro La herencia viva de los clásicos (Crítica), me dirijo a la entrevista con Mary Beard comprensiblemente acongojado, con la negra ansiedad en la grupa, que diría Horacio (“post equitem sedet atra cura”).

La historiadora vive a las afueras de Cambridge, en un tranquilo barrio de bonitas casitas, puro territorio Mister Chips, con chimeneas y amplias bibliotecas, en el que todos sus habitantes parecen ser profesores eruditos que consagran las tardes a releer a Eurípides, en griego. Por el temor a llegar tarde a la cita arribo tan pronto que tengo que esperar dando vueltas por el vecindario, cargando las flores que he comprado para propiciar a la estudiosa y también por compensarla un poco de la sucia campaña de ataques —con insultos misóginos y comentarios infames sobre su aspecto físico— que ha recibido de los troles de Internet tras hablar positivamente de los inmigrantes en un programa de la BBC. Llamo al final a la puerta y abre Beard. Me parece más joven, delgada y atractiva que en las fotos, pero igual de despeinada. Con algo de sibila, me digo, aunque trato de borrar de mi cabeza su descripción de cómo se sentaba la Pitia en su trípode con las piernas abiertas para que los vapores del espíritu profético pudieran entrarle en la vagina. La sigo por el recibidor y un pasillo lleno de libros apilados en el suelo y descendemos por una escalera hasta la amplia y abigarrada cocina —en un estante puedo ver una pequeña vitrina con dos mustélidos disecados— presidida por una larga mesa en la que se amontonan volúmenes de historia y papeles. No hay vino de una jarra sabina: la clasicista se prepara un café y me sirve un té. Le señalo un cuervo de plástico encima de la nevera, y, en un momento de feliz inspiración, le pregunto si es el de aquel pillo que se lo presentó a Augusto y que graznaba dando vivas al victorioso ganador de la batalla de Actium y vencedor de Antonio; previsor, el tipo tenía otro preparado que a quien adulaba era a Antonio, por si acaso (la historia la recoge ella en La herencia viva de los clásicos, en un capítulo sobre el sentido del humor de Augusto). Sonríe (he ganado un punto) y me relajo un poco.

El conocimiento de los clásicos antiguos ha tenido tradicionalmente un marchamo de high class en Reino Unido, apunto. “De alguna manera sigue siendo un sello de buena educación, el latín y el griego eran una forma de entrar en una élite sociocultural, aquí y en otras partes. La paradoja es que el conocimiento de los clásicos marca una frontera en el nivel de educación de una persona, pero a la vez está más extendido de lo que la gente admite”. Ante mi cara de sorpresa continúa con un brillo divertido en sus ojos grises —pura Atenea glaucopis—: “Los clásicos han invadido la cultura popular, desde la sitcom de 1969 de gran éxito Up Pompeii a la nueva comedia romana Plebs, pasando por tantas películas de sword & sandals, péplums. O ese Gladiator que tanto te gusta. En realidad, una cosa que muchos compartimos es haber sido conquistados por Roma. Eso hace que Asterix sea tan popular. La gente manifiesta una gran aprensión ante los clásicos, un miedo injustificado de que son extraños y difíciles, pero en realidad sabe mucho más de ellos de lo que cree. Todo el mundo sabe lo que son los gladiadores y no hay nadie que no reconozca lo que es una columna: sabes que estás ante un museo o un banco”. Levanto la cabeza del bloc y capto el malicioso destello de broma en la mirada de Beard. “En realidad usamos la cultura clásica todo el rato, aunque no nos demos cuenta. Hay que hacer a la gente más consciente de eso. Los bloques de construcción del mundo occidental tienen mucho que ver con los clásicos. Piensa en Dante, por ejemplo. Hay que estar en contacto con la cultura romana para formar parte de la civilización occidental. ¿Sabrías qué representa un cuadro con una mujer abrazada por un cisne si no conoces los clásicos?, ¿entenderías por qué es un cisne y no un pollo?”. Aprovecho la referencia a Leda y Zeus camuflado de ave y copulando complejamente para preguntarle por la obsesión romana por esa extraña pareja. “Es sexo extremo”, zanja.

“Nuestros dilemas son los mismos de los romanos”, continúa. “En el 63 antes de Cristo, Cicerón salvó la República conculcando el Estado de derecho, la ley. ¿Cuán lejos debemos llegar en suspender la ley, las garantías, para salvar al Estado? Guantánamo es Cicerón. Cuando pones juntos a Cicerón y el 11-S los estudiantes enseguida lo entienden. Compartimos muchas cosas con los romanos. Eso no es raro. Porque en buena medida hemos aprendido a actuar leyendo a Cicerón. Hemos aprendido a resolver nuestros dilemas morales, a pensar nuestras cosas, a través de los clásicos. Ciertamente, hay también otras influencias en la cultura moderna. No estamos prisioneros del mundo clásico”. Se refiere al cristianismo, claro. “Sí, y el judaísmo y tantas otras cosas. Pero hemos heredado el pensamiento griego y romano y a gente que ha hablado con ellos, que los ha leído y asimilado. Gladstone leía a Homero cada noche. Y esa lectura condicionaba su forma de pensar y hacer. No es solamente que los grandes pensadores y políticos que nos han influido estuvieran a su vez influenciados por los clásicos, es que los clásicos son herramientas para entender a esas figuras de nuestro mundo, lo que pensaban y por qué actuaban como lo hicieron”.

Los romanos tenían muchas cosas admirables, desde luego, acueductos, carreteras, el derecho, etcétera, pero ¿cómo podían juntar refinamiento y sabiduría con violencia como lo hicieron? “Eso es lo complejo, lo difícil, ver que eran tan parecidos y sin embargo presentaban algunos rasgos que nos inquietan. Hay que decir, sin embargo, que los romanos fueron los grandes críticos de sí mismos. Había muchas voces en Roma contra la corrupción, el militarismo, la injusticia”. Vaya, ¿por ejemplo? “Tácito. Recuerda el discurso de Calgaco, el jefe britano, que recoge en las páginas de Agrícola. ‘Los romanos, cuya soberbia en vano se evita con la obediencia y el sometimiento. Saqueadores del mundo, si el enemigo es rico se muestran codiciosos, si es pobre, despóticos’. Un discurso que culmina con las célebres palabras ‘a la rapiña, el asesinato y el robo los llaman por mal nombre gobernar y donde crean un desierto, lo llaman paz” (atque ubi solitudinem faciunt, pacem apellant). “¡Qué gran encapsulación de la conquista imperial! Lo más grande es que por supuesto esa arenga a las tropas que pone en boca del líder enemigo es en realidad obra suya, de Tácito. Lo admiro mucho, especialmente al autor de los Anales”.

¿Si nos encontráramos con un antiguo romano nos entenderíamos con él?, aparte de soportar difícilmente su aliento —Beard ha explicado que tenían muy mala higiene bucal—. “Es la gran pregunta, nunca lo sabremos. A veces son como nosotros, cuando lees las cartas privadas de Cicerón no es difícil pensar que es alguien con quien podrías cenar esta noche. Y otras, cuando ves cómo ese mismo Cicerón castigaba a sus esclavos o trataba a su hija, parece haber una gran distancia”. Un elemento que nos los acerca y al cual Mary Beard dedica su próximo libro es el humor. “Algunas bromas romanas son incomprensibles, pero sorprendentemente muchas parecen de hoy mismo y son chistes de hace 2.000 años”. Vaya, y ¿cómo era el humor romano? “Muy Monty Python, un punto absurdo, surrealista”. Cuéntenos un chiste romano, va. “Vale: ‘¿Pero no estabas muerto?’, ‘ya ves que no’, ‘no sé, no sé, me fío mucho de la persona que me lo dijo”.

Beard ha hecho una cierta reivindicación de algunos de los personajes más denostados de la historia romana. “Bueno, no imagino que Calígula fuera un tipo agradable. O Nerón. Pero la reputación de los emperadores estaba determinada por el que le sucedió. En caso de asesinato, el sucesor debía hacer propaganda negra del anterior. En términos de sucesión de poder tenías que decir que la muerte, el asesinato, del que te había precedido fue necesaria. Tiberio hizo bueno a Augusto que murió en la cama (quizá con alguna discreta ayuda), Claudio malo a Calígula. La historia está escrita por los sucesores”.

Aprovechando el palo que le da a la serie Yo, Claudio por alguna morbosa escena de, precisamente, Calígula —y que ella achaca al guionista y no a Robert Graves—, le digo a Mary Beard que es una crítica muy dura. “Es cierto que puedo parecerlo, pero tengo una regla de oro: nunca escribo nada que no diría a la cara”.

Con la intimidad que da la cocina y hablar de Virgilio, me atrevo a preguntarle a Beard por la violación que sufrió de adolescente en un viaje estudiantil a Italia, en un tren en ruta a Milán, un episodio del que ella misma ha escrito y que parece tener bien conjurado. “No hubo violencia, sino abuso de poder, y eso me reportó que algunos dijeran que yo había consentido. En realidad fue una violación en toda regla, como la de Lucrecia. Los clásicos lo hubieran entendido así perfectamente”.

Volvemos al sexo en Roma. Le digo que tengo un amigo que se ha hecho adicto al sexo romano, de tanto ver las series Roma y Spartacus, y la hago reír. “¡No me extraña! La antigua Roma ha sido muchas veces excusa y cobertura para pornografía. El caso es que lo romano parece todo desmesurado, larger than life, si me permites la expresión, los edificios, las esculturas, y también el sexo”. En la exposición sobre Pompeya en el British Museum, recuerda Beard, lo que más impactó a la gente fue la escultura de Pan copulando con una cabra en posición del misionero. “Una pieza así no se podría colocar en el museo, pero como son romanos…”. ¿Nos sorprendería lo que los romanos hacían en la cama? “No sabría decirte, no lo sé, ¿acaso sabemos todo lo que se hace y lo que no en nuestros días? En realidad oigo a gente y no doy crédito a lo que dicen que hacen. Supongo que exagerarán, pero no sé. Las reglas sexuales, lo que puedes hacer y no en una sociedad, son muy complejas. No sabemos lo que pasaba en la intimidad de un baño romano. La idea de que Roma era un lugar de gran libertad sexual es un cliché, como la participación de Mesalina en un concurso de putas. Mucho de eso son imágenes creadas por los cristianos para denostar el paganismo. Es cierto que los hombres romanos tenían miedo a la penetración, pero era una cuestión de posición”. Me quedo masticando la polisemia (es sabido que los ciudadanos romanos podían, ejem, penetrar, pero ser penetrados por alguien inferior socialmente se veía como humillante). “Los romanos no tenían el sentido de pecado cristiano evidentemente, pero vergüenza sí y culpabilidad también, aunque fuera otra”. Hablando de vergüenza, parece que la calvicie les provocaba mucha. “Sí, era algo insoportable para ellos, a Julio César lo desazonaba en gran manera. Había muchos chistes de calvos, nosotros los hacemos más de los sordos”.

¿El amor era igual? “El romántico en el sentido que le damos nosotros es una creación muy posterior, pero existía un amor muy intenso como prueban las lápidas funerarias y los poemas. Pero no es Sylvia Plath”.

Quedan tantos temas, ¡y se nos acaba el tiempo! (Beard tiene un compromiso académico). ¿Cuál era el secreto militar de las legiones? “Una combinación de poder de fuego, entrenamiento brutal y colaboración con las élites locales, que probablemente era lo más importante”. ¿El episodio más excitante de la historia de Roma? “¿Excitante?… Bueno, en un sentido muy gore escogería a Fulvia, la mujer de Marco Antonio, cosiendo a puñaladas con su horquilla del pelo la lengua de Cicerón en su cabeza decapitada”. Uh. ¿El romano más grande? “Es difícil elegir uno sin caer en el síndrome del gran hombre (grandes conquistadores = grandes carniceros). Mi personaje favorito es Eurysaces, un panadero”.

Marcho de casa de Mary Beard apurando preguntas mientras ella se apresura como un improbable cruce de Boadicea y Cenicienta. Amplus mulier. ¡Qué gran mujer!

29 marzo 2014 at 10:53 am Deja un comentario

Las caligae del legionario romano

Desde el Laboratorio del Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Barcelona, conservadores y restauradores trabajan para restaurar parte de la primera sandalia de un legionario romano encontrada en la capital catalana. Es la primera vez que las tachas de hierro que iban incrustadas en la suela de la caligae se han encontrado en su posición original.

Son las sandalias que llevaban los legionarios romanos, conocidas también como caligae -incluso dieron nombre al emperador Calígula dentro del campo de batalla- que servían para aguantar las duras marchas a pie de los militares y para sujetarse firmemente sobre el terreno.

Ahora, estos clásicos zapatos de la indumentaria legionaria romana se han encontrado en Barcelona, gracias a unas obras de mejora urbanística en la plaza del Padró, en el marco de la Ley de Barrios en la Zona Sur del Raval.

De hecho, lo que ahora se ha encontrado son las tachas de hierro que se incrustaban en la suela con el objetivo de reforzar la piel de la que estaban hechas las sandalias.

Aunque estas tachas ya se habían encontrado dispersas en otras excavaciones en Barcelona, esta es la primera vez que se han encontrado en la posición original que tenían en la suela de la sandalia.

Limpiar y estabilizar el metal

Desde el Laboratorio del Servicio de Arqueología del Ayuntamiento, los conservadores y restauradores trabajan para limpiar la restos de la sandalia, estabilizar el metal y poder mostrarla en un soporte apropiado, que después podría exponerse en el Museo de Historia de la ciudad.

Aunque a primera vista puede parecer extraño llevar más de un centenar de tachas en la suela de los zapatos por el peso que eso supone -cada una pesa 2,5 gramos-, según los conservadores, el peso total de las caligae no difería mucho del peso actual de los zapatos que calzamos.

Según las investigaciones, los restos metálicos de esta sandalia se han encontrado en unas estructuras funerarias de la necrópolis romana barcelonesa que podría corresponder al siglo II d. C.

Fuente: Web Ajuntament de Barcelona

30 marzo 2012 at 8:40 pm Deja un comentario

Recuperada una estatua colosal del emperador Calígula

El pasado mes de enero, en el curso de una investigación llevada a cabo por la Guarda di Finanza (policía fiscal italiana), fue recuperada en la localidad de Ostia Antica una colosal escultura de mármol que representa al emperador Calígula en un trono. La obra, dividida en partes para facilitar su transporte y su ocultación, estaba a punto de ser introducida junto con otros objetos en un contenedor para su posterior traslado al extranjero.

La investigación posterior de la Guardia di Finanza permitió descubrir que la escultura procedía de una excavación ilegal en la ciudad de Nemi, una zona muy asociada a la presencia del emperador Cayo César Germánico, más conocido como Calígula (37-41) AD.

Dado el carácter extraordinario de la obra y la creencia por parte de los funcionarios de la Soprintendenza per i Beni Archeologici del Lazio de que el lugar del hallazgo podría ocultar otros restos arqueológicos y las partes de la escultura que faltaban (de hecho, en el momento de la incautación estaba mutilada y sin cabeza), el Ministero per i Beni e le Attività Culturali decidió realizar una excavación científica de urgencia, que, tras la obtención de un decreto especial de protección del área, pudo comenzar finalmente el pasado 11 de abril.

Los primeros días de excavación salieron a la luz los restos de un complejo termal, probablemente perteneciente al ninfeo de una villa del territorio de Nemi, ya conocido en época imperial como lugar de residencia del la gens Julio-Claudia. Además de otros restos, se encontraron también algunas partes de la estatua, incluida la cabeza del emperador Calígula. En la zona han sido recuperados otros 250 objetos de interés histórico y arqueológico.

La extraordinaria escultura, de un precioso mármol griego, representa a Calígula en un trono “como Zeus”, con la típica caliga en el pie izquierdo, el calzado de los legionarios que el emperador había utilizado desde su infancia, hasta el punto de valerle el sobrenombre con el que después pasó a la historia.

Tras su restauración, la escultura será devuelta al Museo delle Navi Romane de Nemi, a un paso de la legendaria residencia que el emperador se construyó a orillas del lago próximo a su Anzio natal.

Fuente: Ministero per i Beni e le Attività Culturali. Recuperata la statua dell’ Imperatore Caligola 12/07/2011

12 julio 2011 at 4:29 pm Deja un comentario

La policía italiana asegura haber descubierto la tumba de Calígula

El anuncio provoca un gran escepticismo entre los estudiosos

La tumba de Calígula, el emperador romano que es sinónimo de todo lo insano y depravado y que en la imagen popular de decadencia y amoralidad romanas está sólo un peldaño por debajo de Nerón, habría sido encontrada cerca del lago Nemi, 30 kilómetros al sur de Roma, donde el césar que quiso nombrar cónsul a su caballo (Incitato) disponía de una gran villa. El anuncio lo ha hecho la policía italiana y se ha hecho eco de él profusamente la prensa internacional. Los especialistas, sin embargo, alzan la ceja y muestran en general gran escepticismo.

El hallazgo se habría producido tras la detención de un hombre que trataba de sacar de contrabando una estatua de 2,5 metros de altura del emperador. El individuo fue detenido junto al lago cuando cargaba un trozo de la escultura en un camión. Además de la villa, Calígula poseía un templo y un palacio flotantes, cuyos restos fueron recuperados en tiempos de Mussolini, aunque destruidos durante la II Guerra mundial. La escultura, que calza botas militares -las caligae de las que deriva el apodo del emperador, Calígula, “botitas”, porque las usaba de niño (en realidad se llamaba Cayo Julio César Germánico)- es de un poco común mármol griego y el césar está sentado en un trono y ataviado con vestiduras de dios. Interrogado, el ladrón condujo a la policía hasta el sitio de procedencia de la estatua. La excavación del lugar iba a empezar hoy.

La historia sin duda es estupenda. Pocos césares romanos más (im) populares que Calígula (12 después de Cristo- 41 d. C). Suetonio dejó un retrato terrible de él: caprichosamente cruel y lunático, se lió con su propia hermana Julia Drusila, se disfrazaba de Venus y humilló y aterrorizó a los senadores. Puso a las legiones a recoger conchas y celebró con ellas un triunfo sobre el mar, entre otras excentricidades. Fue novelado por Robert Graves (lo interpretó luego John Hurt en la producción de la BBC de su novela Yo, Claudio -su tío y su-su-sucesor-), llevado al teatro por Camus y erotizado hasta el porno por Penthouse en la película de Tinto Brass con Malcon McDowell.

Hallazgos más sorprendentes se han producido en la historia de la arqueología, pero todo invita a la máxima prudencia. Los estudiosos, como la historiadora británica Mary Beard, autora de aclamados libros sobre Pompeya y el Triunfo romano, no están nada convencidos de que se haya localizado tal cosa como “la tumba perdida de Calígula”, pese a lo bien que suena. De entrada, las fuentes nos dicen que el emperador loco fue asesinado por los pretorianos en su palacio en el Palatino, en Roma. Beard recuerda que según Suetonio, su cadáver fue llevado a los Horti Lamiani, lugar de unos jardines imperiales en el Esquilino, y luego rápidamente incinerado y sepultado bajo una capa de césped. Más tarde fue vuelto a quemar y enterrado con propiedad, pero no hay ninguna evidencia de que lo fuera en Nemi ni de que se construyera una gran tumba. La estudiosa considera inconcebible que el símbolo asesinado de la monstruosidad imperial -con lo que les costó librarse de él- hubiera tenido un gran monumento y además con una gran estatua. Probablemente, las cenizas de Calígula estén en una sepultura modesta en los Horti Lamiani o como piensan algunos en el Mausoleo de Augusto, con muchos otros miembros de la familia imperial.

EL PAÍS 18/01/2011

Imagen: El lago Nemi, al sur de Roma, donde habría sido encontrada la tumba de Calígula. Vía The Guardian

18 enero 2011 at 4:04 pm Deja un comentario

La “peineta” romana de Aznar

Pues sí, Sr. Feijóo, tiene Vd. razón al señalar que la “peineta” que el expresidente Aznar dedicó al grupo de estudiantes que le insultaron en la Universidad de Oviedo tiene antecedentes griegos y romanos, que para eso estas dos culturas que los políticos se empeñan en denostar en nuestros planes de estudios nos han legado no solo la lengua que hablamos y por tanto el elemento básico de nuestra comunicación verbal, sino también todo un repertorio de comunicación gestual que tuvo su origen en Grecia y Roma y que pervive con ligeros matices en la época actual.

Lo que es inadmisible, Sr. Feijóo, es que pida que admitamos este gesto porque tenga antecedentes clásicos. En primer lugar porque, teniendo precisamente el mismo carácter obsceno que le dieron los griegos y los romanos, es impropio de alguien que ha dirigido un país y le debe por tanto un respeto a sus conciudadanos. En segundo lugar, y es lo más preocupante, porque da un mal ejemplo a nuestros jóvenes, ciertamente muy necesitados en los tiempos que corren de actitudes de respeto y tolerancia.

Quiero creer, Sr. Feijóo, que no supo usted expresarse correctamente  y que en el fondo reprueba el gesto de su compañero. Pero, por si aún no lo tiene claro, echaremos mano de “sus” clásicos para ver qué entendían ellos por este gesto.

Para empezar, el gesto de levantar el dedo corazón en actitud ofensiva se hace exactamente de igual forma que se hacía en Roma. ¿Su significado? Pues es bastante claro: evoca el miembro viril erigiéndose desde el escroto. A nadie se le escapa que la burla o insulto de tal gesto reside en que con él se califica como pathicus “sodomizado” a aquel a quien se dirige. Marcial, poeta de origen español como el Sr Aznar, describe este gesto en el epigrama 2, 28, 1-2:

Rideto multum qui te, Sextille, cinaedum
Dixerit et digitum porrigito medium.

“Ríete mucho, Sextilio, del que ha llamado afeminado y levanta el dedo del medio” 

Y en 6, 70, 5-6 destaca la obscenidad del mismo:

Ostendit digitum, sed impudicum,
Alconti Dasioque Symmachoque

“Muestra el dedo, pero con gesto obsceno, a Alcón, a Dasio y a Símmaco

Y también Calígula -ya ve Vd. con qué personajes tratamos- realiza este gesto obsceno cuando ofrece su mano al tribuno Casio Querea, a quien solía tratar de afeminado, para que se la bese, según relata Suetonio (Cal.56)

… quem… mollem et effeminatum denotare omni probo consuerat… modo ex aliqua causa agenti gratias osculandam manum oferre formatam commotamque in obscaenum modum.

“Tenía la costumbre de desacreditar a este personaje con todo tipo de ultrajes como blando y afeminado, … y ofrecerle otras a besar su mano, cuando le daba las gracias por algún motivo, imprimiendo a esta una forma y un movimiento obscenos”.

Cabe sin embargo, claro está, la posibilidad de que el expresidente conociera que en la antigüedad este gesto tenía también la función de alejar el mal de ojo y que, entonces, lo que pretendiera al imitar el órgano sexual masculino erecto hubiera sido recuperar la virilidad perdida a causa del encantamiento de que hubiera sido objeto por parte de los vociferantes universitarios.

Me temo que nunca sabremos a ciencia cierta cuál fue la verdadera motivación de su gesto. No obstante, y a efectos de que la próxima vez que se vea en una situación semejante haga gala de algún otro insulto con más estilo sin perder la referencia de los clásicos, me permito recomendarle que le haga llegar al Sr. Aznar el magnífico artículo Insultar con gestos en la Roma antigua y hoy, publicado en Minerva: Revista de Filología Clásica.

23 febrero 2010 at 6:50 pm 1 comentario

Hallados en el Esquilino restos que podrían pertenecer a la Villa de Calígula

Leído en ANSA

 La Superintendencia de Roma no confirma la hipótesis de que los restos descubiertos en Piazza Vittorio sean una parte de la villa en el Esquilino que perteneció al emperador Calígula.

Rosanna Frigeri, directora del Museo delle Terme y jefe de la zona arqueológica que incluye el Esquilino, señala que los restos son claramente identificables como ambientes que formaron parte de los llamados Horti Lamiani, fundados por el cónsul romano Elio Lamia (3 d.C.), pero que no hay certeza de que se trate de la casa de Calígula.

La misma prudencia muestra el superintendente arqueológico de Roma, Angelo Bottini, que considera “arriesgado” decir que los restos que se excavan en la Piazza Vittorio sean los de una villa de Calígula. “La parte más interesante del sitio – indica Frigeri – es la que vamos a excavar, un gran ambiente que se conocía antes, pero decir que esta es la villa del emperador Calígula es cuanto menos prematuro”.

El descubrimiento fue realizado durante los trabajos en la construcción de un edificio que prevé, entre otras cosas, 6 plantas de aparcamiento subterráneo. Las investigaciones arqueológicas han permitido descubrir una gran sala de uso público originalmente pavimentado con losas de mármol, luego extraídas, y algunas áreas de servicio, una de ellas pavimentada con mosaicos. También ha sido hallado un tramo de vía pavimentada conectada con la antigua vía Labicana, así como una entrada monumental, marcada por una escalera de mármol en el centro de dos largos muros.

En el curso de las excavaciones han salido a la luz revestimientos de mármol, joyas de oro, piedras preciosas e interesantes ornamentos pertenecientes al mobiliario de la villa. En especial capiteles de mármol y piedra, algunos idénticos a otros atribuidos a un fastuoso corredor descubierto debajo de la Via Emanuele Filiberto y ahora expuestos en los Museos Capitolinos.

En ANSA pueden verse algunas imágenes del sitio arqueológico.

16 diciembre 2009 at 3:44 pm Deja un comentario

Calígula

Al hilo del anunciado hallazgo en el Palatino del túnel subterráneo en el que cayó asesinado el emperador romano Calígula, cabe recordar que la fuente más conocida que relata cómo sucedió el incidente del magnicidio es el que hace Suetonio en De vita Caesarum liber IV, Caligula,58 

El 9 de las kalendas de febrero, cerca de la hora séptima (24 de enero, una de la tarde), encontrándose dudando acerca de si se levantaría para comer, porque tenía el estómago cargado aún con la comida de la víspera, le decidieron á hacerlo sus amigos, y salió. Tenía que pasar por una bóveda donde se ensayaban entonces niños pertenecientes á las primeras familias del Asia y que él había hecho venir para desempeñar algunos papeles en los teatros de Roma. Detúvose á verlos y exhortarlos á trabajar bien, y si su jefe no le hubiese dicho que moriría de frío, ya retrocedía para mandar que comenzase el espectáculo. No convienen todos acerca de lo que sucedió después: dicen unos que mientras hablaba con aquellos niños, Querea, colocado á su espalda, le hirió violentamente en el cuello con la espada, gritando: «¡Haced lo mismo!» y que en el acto el tribuno Cornelio Sabino, otro conjurado, le atravesó el pecho. Pretenden otros que Sabino, después de separar á todo el mundo por medio de centuriones que pertenecían á la conjuración, había, según costumbre, preguntado á Calígula la consigna, y que habiéndole dicho éste Júpiter , exclamó Querea: «Recibe una prueba de su cólera;» y le descargó un golpe en la mandíbula en el momento en que volvía la cabeza hacia él. Derribado al suelo y replegándose sobre sí mismo, gritó que vivia aún, pero los demás conjurados le dieron treinta puñaladas. La consigna de estos era «¡Repite!», y hasta hubo uno que le hundió el hierro en los órganos genitales. Al primer ruido acudieron á socorrerle sus porteros con los bastones, así como también los soldados de la guardia germánica, que mataron á muchos de los asesinos, y hasta á dos senadores inocentes del crimen.

Fuente de la traducción: InterClassica Traducciones

Si bien el anuncio del hallazgo es muy llamativo, la propia Soprintendeza de Roma advierte que hay que ser cauteloso en las conclusiones por cuanto la planimetría de la zona central del Palatino sufrió muchos cambios a partir de Augusto. Con todo, y con las reservas debidas, parece ser que esta es la galería que se supuso desde el inicio de los trabajos de excavación que fue donde cayó asesinado Calígula.

18 octubre 2008 at 6:50 pm 2 comentarios

La tumba de Gladiator

Hay que ver el bombo que se le está dando al descubrimiento de la tumba de quien se dice haber servido de inspiración para la caracterización del general Maximus en la película de Ridley Scott Gladiator

El hallazgo en Saxa Rubra, cerca de Roma, de la tumba de Marcus Nonius Macrinus, un general que comparte algunas coincidencias con el personaje de Gladiator, en especial el de haber gozado de la predilección del emperador Marco Aurelio, ha dado lugar a toda una catarata de artículos, los más, preocupados de buscar el titular más espectacular, los menos, intentando trazar los rasgos históricos de este general romano.

Como señala El País, Macrino no fue hispano como el personaje interpretado por Russell Crowe. Tampoco fue gladiador ni hay prueba alguna de que muriera a manos de Cómodo o que tuviera un lío con la hija de Marco Aurelio, Annia Lucilla. Originario de Brescia, el procónsul Macrinus, figura importante del ejército romano de la época, amigo del emperador Marco Aurelio y acreditado militar en la lucha contra los cuados y los marcomanos, tiene sólo eso en común con el esforzado Maximus de Russell Crowe. En la misma época hay muchos otros personajes con esas características y que podrían considerarse incluso más cercanos al carácter de Maximus que Macrinus. Por ejemplo Publio Helvio Pertinax, otro general -tribuno de la VI Victrix- que lucho también en el Danubio bajo Marco Aurelio, y que además tiene el morbo de haber sido víctima de intrigas cortesanas. Pertinax incluso fue atacado por legionarios amotinados, ¡y dado por muerto! Y, según la Historia Augusta, estaba cachas como Crowe. Pertinax se implicó en las conspiraciones contra Cómodo y tras el asesinato de éste fue nombrado brevemente emperador. 

Al mismo tiempo bién se ha anunciado el hallazgo por parte de otro equipo de una cripta situada bajo la domus del emperador Tiberio, donde, según Suetonio, en un descanso de los Juegos Palatinos, que se celebraban en palacio, habría sido asesinado su sucesor Calígula por el prefecto de la guardia pretoriana, Casio Querea.
La noticia puede leerse en El Mundo, El Periódico o La Voz de Asturias entre otros medios. Para un seguimiento en la prensa internacional puede consultarse el Times, el Independent o el Telegraph.

18 octubre 2008 at 1:47 pm Deja un comentario


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Reunificación de los Mármoles del Partenón

"Hacemos un llamamiento a todos aquellos que en el mundo creen en los valores e ideas que surgieron a los pies de la Acrópolis a fin de unir nuestros esfuerzos para traer a casa los Mármoles del Partenón". Antonis Samaras, Ministro de Cultura de Grecia

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