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Vuelta a la Roma de Augusto

  • Actividades por el bimilenario la muerte del emperador
  • Entre las novedades se presentará la renovación del montaje del Museo Palatino
  • El Foro Romano reabrirá el antiguo recorrido por la cloaca del Vico Iugario

Palatino-Casa-de-Augusto

Pinturas del interior de la Casa de Augusto situada en la colina del Palatino, Roma

Roma se encuentra inmersa en una fiesta de celebración con motivo de los 2.000 años de la muerte de Augusto (19 de agosto del 14 d.C). La restauración de monumentos, nuevas exposiciones o un simposio arqueológico entre varias instituciones italianas como las academias e institutos extranjeros, son algunas de las actividades programadas.

El simposio tendrá lugar el 17 de septiembre en el Palacio Altemps y con él se cerrará el amplio programa de intervenciones arqueológicas del área monumental del Foro romano y del Palatino, aquella colina que Cayo Julio César Octavio Augusto eligió para su morada en memoria de Rómulo y Remo, los legendarios fundadores de la ciudad.

Entre las novedades que se presentarán con motivo de este aniversario cabe destacar la renovación de las salas del Museo Palatino, donde se encuentran los mejores testimonios de la época augústea.

Otra mejora incluida en esta zona ha sido la ampliación a la visita a la Casa de Augusto y a la Casa de Livia, su mujer. La fecha para realizar esta actividad será el 18 de septiembre. Ambos espacios unen tradición e innovación y acudir a ellos permite conocer la forma de vida y lo hábitos que tenía la clase dirigente de aquella época. En la casa de Augusto se podrán contemplar las habitaciones del complejo, entre las que destaca el studiolo, su pequeño despacho personal en el piso superior, así como las salas de visitas, decoradas con frescos de finales del siglo I a.C.

Espacios de ayer, hoy

También las Termas de Diocleciano se incorporan a este plan. El espacio más importante para el baño público capaz de albergar hasta 3.000 personas en su interior vuelve a su época dorada gracias a la restauración del frontal de la natatio (piscina) y de las estructuras que sustentan lo que se convirtió en la Basílica de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri, diseñada en 1562 por el arquitecto y pintor renacentista Miguel Ángel. De esta construcción, que podrá verse desde el 24 de septiembre, cabe mencionar el pequeño claustro donde se muestra la reconstrucción de ritos religiosos de la época de Augusto.

Para el 1 de octubre está previsto que en el Foro Romano se reabra el antiguo recorrido por la cloaca del Vico Iugario a través de la Basílica Iulia, otro importante monumento augústea. A esto hay que añadir la reorganización del Antiquarium de la Villa de Livia en el barrio de Prima Porta.

Para la organización de cada uno de los actos se ha contado con la participación de las cuatro sedes del Museo Nacional Romano: la Crypta Balbi, conjunto monumental de época augústea, donde se encontró el busto de Livia; el Palacio Altemps; las Termas de Diocleciano y el Palacio Massimo, que acoge la exposición Los fastos y el calendario en la antigüedad (del 14 de noviembre 2014 al 2 de junio de 2015), donde se rememora la reforma del calendario que llevó a cabo Julio César, precursor y padre adoptivo de Augusto.

Estas actividades devuelven a Roma un patrimonio restaurado y revalorizado que presenta muchas zonas accesibles por primera vez.

Fuente: CARMEN DEL VANDO BLANCO |  EL MUNDO      20/08/2014

20 agosto 2014 at 4:16 pm Deja un comentario

Augusto no es profeta en su Imperio

Roma «olvida» el bimilenario de la muerte de un gran emperador que cambió la Historia. Ayer se abrió el mausoleo para unos elegidos visitantes, pero se rompió una tubería, se inundó de agua y se fue la luz

estatua-augusto

Fue el primer emperador romano, uno de los más grandes estadistas de todos los tiempos, un hombre de paz que cambió la historia y marcó también a Hispania. Italia celebró ayer los dos mil años de la muerte de Cayo Julio César Octaviano Augusto, nombre éste último por el que es conocido.

Fue adoptado como hijo por su tío abuelo Julio César y se convirtió en el emperador con el reinado más largo de la historia: gobernó 41 años (27 a. C.-14 d. C), sentando las bases del imperio romano que dominó el mundo en los primeros siglos después de Cristo. Pero ha sido una celebración con una gran polémica suscitada en los principales periódicos, muy críticos con Roma y la Administración porque han perdido una gran ocasión para una gran celebración.

Así, «La Stampa» afirma en un titular en su primera página: «Roma y Augusto, una lamentable celebración», destacando que en cualquier otra capital se habría aprovechado la efeméride con un montaje cultural extraordinario.

Proporcionalmente, ha habido más sensibilidad en celebrar el bimilenario en otras ciudades fundadas por él, como Zaragoza (en latín Caesaraugusta), Mérida (Augusta Emerita), o Tarragona, desde donde dirigió las campañas militares contra los cántabros y astures, hasta su conquista definitiva en el año 19 a.C. También fundó Elche, Écija, Martos y Guadix.

Amargura y vergüenza

Roma se propuso en 2006 rehabilitar el mausoleo de Augusto, situado en el centro de Roma, con un presupuesto de 20 millones de euros. Han pasado ocho años y, desgraciadamente, el mausoleo sigue cerrado, abandonado y se confía en que el año próximo puedan llevarse a cabo los trabajos de rehabilitación. (Ayer se abrió para unos elegidos visitantes, pero se rompió una tubería, se inundó de agua y se fue la luz). El «Corriere della Sera» habla de «amargura y vergüenza de los romanos frente a semejante derrota»: el mausoleo sigue cubierto de malezas y alrededor solo había basura, limpiada el mismo lunes, en la víspera de la celebración.

Pocos han sido los actos conmemorativos. Solo se han permitido unas visitas guiadas al mausoleo, mientras de forma excepcional permanecía abierto e iluminado hasta medianoche el Ara Pacis, el monumento símbolo de su imperio, construido en honor del emperador tras sus campañas en Hispania y en Gallia, y para celebrar la Paz romana o Pax Augusta.

La explicación de la pobreza de esta celebración es que la inversión en cultura ha desaparecido prácticamente en Italia, un país que ha tenido cinco ministros de Bienes Culturales en los últimos tres años y medio. Italia paga así la filosofía alimentada durante muchos años por el que fue ministro de Economía, Giulio Tremonti, en gobiernos de Silvio Berlusconi: «Con la cultura no se come». Contrasta poderosamente tal pobreza cultural en la celebración del bimilenario de un emperador que fue un hombre de cultura y un excepcional precursor del uso de la cultura en política.

El escritor y arqueólogo Umberto Broccoli señala: «Augusto creó el círculo de Mecenate (Mecenas), que era su consejero predilecto, y Mecenate reunió y protegió a los más importantes hombres de letras de la época: Ovidio, Virgilio, Horacio y Properzio. Augusto había comprendido todo: tenía a su servicio los mayores intelectuales de su tiempo».

«Fue un constructor»

Aunque Augusto fue un emperador de grandísimo relieve, aparentemente no ha tenido la fama o fascinación que ha rodeado a otros personajes en la historia antigua de Roma. Broccoli ofrece esta explicación: «Augusto tiene una biografía poco novelesca, en comparación con Calígula, que era un loco; con Nerón, que no lo era pero ha pasado como tal; Julio César, que era su tío y padre adoptivo, era un gran conquistador, y alrededor de ellos giran episodios propios de Hollywood como el caballo hecho senador o el incendio de Roma.

Augusto era otra clase de persona: era tímido y de mucha sustancia; fue un emperador de paz y no de espectáculo; no fue un conquistador, sino un constructor».

Roma refleja el gran legado de Augusto. Él dijo que había encontrado una ciudad de madera y que la restituyó de mármol. Es cierto: la embelleció y transformó completamente. Augusto hizo construir templos, plazas y mejoró el sistema urbanístico. Augusto quiso representar el espíritu de la virtud y las leyes, y tener relación con la plebe y los ciudadanos más desfavorecidos, a los que ayudó. Tenía todo el poder, pero más que un autócrata fue el primer funcionario del Estado. Aquí seguramente está el secreto de Augusto: para mantener el poder hay que utilizarlo con sobriedad.

El primer emperador romano

Muerte dulce

La muerte de Augusto, contada por Svetonio, fue extraordinaria. El emperador pregunto: «¿Cómo estoy?» Muy mal, le respondieron. Entonces se hizo arreglar el pelo y la ropa y cuando finalmente esta listo dijo: «¿Según vosotros, he recitado bien mi parte en la comedia de la vida?» La respuesta es fácilmente imaginable.

Hispania

Sometió al dominio romano a cántabros y astures. Dividió Hispania en tres provincias: Tarraconsense, Bética y Lusitania. Se crearon las colonias de Emerita (Mérida), Cesaraugusta (Zaragoza), Astigi (Écija), Illici (Elche), Tucci (Martos) y Acci (Guadix). Se formalizó el nombre de Barcino (Barcelona).

Intelectual

Transformó Roma en ciudad monumental, con obras como el Ara Pacis, Pantheon y el teatro Marcello. Narró sus aventuras militares en «Res Gestae». El imperio conoció un renacimiento cultural: se rodeó de Mecenas, Virgilio, Horacio y Ovidio, los más grandes hombres de letras de la época.

Reorganizó los confines

Augusto derrotó a Cleopatra, se hizo también con el poder en Egipto y reorganizó los confines del imperio. Pacificó el Mediterráneo y hubo un renacimiento económico. El imperio se extendía a la península Ibérica, Armenia, Alemania y África Mediterránea.

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES |   ABC      20/08/2014

20 agosto 2014 at 4:11 pm Deja un comentario

El Mausoleo de Augusto en Roma inundado por la rotura de una tubería

Técnicos de la ACEA trabajan en el lugar para resolver el problema, que dificulta las visitas de los turistas en el día del bimilenario de la muerte del emperador

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El foso que rodea el Mausoleo de Augusto inundado a causa de la rotura de una tubería

Justo en el día en el que se celebra el bimilenario de la muerte del emperador Octavio Augusto con una serie de exposiciones y visitas especiales al Mausoleo de Roma dedicado al primer emperador, la rotura de una tubería ha terminado inundando el foso que rodea el imponente edificio. En el lugar trabajan ya los técnicos de la compañía municipal de agua ACEA, que ya en el día de ayer había comprobado el estado de las tuberías, antes de la apertura a las visitas del monumento. El agua de la tubería ha invadido todo el foso que rodea el monumento. El inicio de las celebraciones ha estado precedido por numerosas polémicas por el estado de abandono del Mausoleo y por el limitado número de visitas permitidas hoy.

Fuente: LA STAMPA   Roma, si rompe una tubatura: mausoleo di Augusto allagato

19 agosto 2014 at 4:47 pm Deja un comentario

Roma recupera los colores del Ara Pacis original

La ciudad organiza diferentes actos para revivir el patrimonio de uno de sus dirigentes más queridos

“Encontré una ciudad de ladrillos y os dejo una ciudad de mármol”. Con esta frase el primer emperador de Roma, Augusto, describió su legado antes de morir el 19 de agosto del 14 d.C y ahora la capital de su imperio le rinde tributo con numerosos eventos para descubrir su patrimonio en el bimilenario de su muerte. El día del entierro de Augusto se organizó una larga procesión funeraria desde Nola (sur de Italia) donde murió mientras visitaba la ciudad natal de su padre, Tiberio, hasta Roma, donde se cerraron todos los negocios por luto. Sin embargo, el día en el que se conmemorará su muerte se vivirá en Roma una jornada de extraordinarias aperturas.

ARA PACIS ORIGINAL. Solo el 19 de agosto, el Ara Pacis, el altar conmemorativo dedicado a la diosa romana Pax para celebrar las victoriosas en las campañas en Galia e Hispania y el periodo de la paz impuesta por Augusto tras su regreso triunfal, abrirá hasta la medianoche y mostrará los colores originales de sus relieves que se esfumaron con el paso del tiempo. Gracias a proyecciones con láser, los espectadores podrán observar cómo el monumento recupera su policromía original reconstruida tras años de estudios y gracias a los restos de pigmentos encontrados. Además de los verdes de las decoraciones vegetales, los rojos pompeyanos de los frontones que representan la escena del Sacrificio de Enea o el Lupercal (que representa a la loba que amamanta a Rómulo y Remo), cobrarán color las túnicas de la impresionante procesión de la familia de Augusto en uno de los laterales.

Ese mismo día también se podrá visitar el Mausoleo de Augusto, imponente monumento funerario que actualmente se está restaurando y que sólo abrirá de nuevo las visitas en 2016, cuando está previsto que se terminen las obras. A partir del 18 de septiembre, el Ministerio de Cultura italiano ha organizado El recorrido de Augusto, que comienza con la visita al Palatino, la colina donde residió la familia de Augusto y donde se podrán visitar habitaciones de la Domus del emperador que hasta ahora habían permanecido cerradas. Las restauraciones hechas con motivo del bimilenario han permitido que salgan a la luz las pinturas murales, con maravillosas escenas vegetales, del antiguo triclinio de la Casa de Livia, la tercera y más amada esposa del emperador.

Además, Roma organizará hasta finales de año dos exposiciones sobre la vida de Augusto, un convenio internacional en el Palacio Altemps y habrá visitas extraordinarias en un total de once lugares relacionados con el primer emperador. Se podrán visitar así la Cripta Balbi, nacida sobre un edificio de la época, el mausoleo de Cecilia Metea, construido inspirándose en el Mausoleo del emperador, y el Vico Jugario, el camino que partiendo del río Tíber atravesaba el Foro romano pasando por la basílica Julia, otro de los edificios construidos durante su imperio.

Continuará hasta el 27 de septiembre el espectáculo Foro de Augusto. 2.000 años después, uno de los actos más espectaculares de estos meses en el que se ha permitido gracias a proyectores láser reconstruir este espacio.


Fuente: EFE | El Periódico de Aragón

19 agosto 2014 at 9:38 am Deja un comentario

La campaña de Pompeyo contra los piratas

En el año 67 a.C., las autoridades de Roma concedieron a Pompeyo el Grande una autoridad absoluta para perseguir y destruir a los corsarios que infestaban todo el mar Mediterráneo

Por Miguel Ángel Novillo López. Universidad de Trieste, Historia NG nº 127

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Los piratas cilicios se aventuraron a saquear grandes navíos en alta mar, como los de la imagen. Pintura mural de la casa de los Vettii en Pompeya. BRIDGEMAN / INDEX

En su empeño por crear un gran imperio en el Mediterráneo, uno de los mayores desafíos a los que se enfrentó Roma fue el de imponer su ley a los piratas que amenazaban sin descanso las rutas comerciales y la seguridad de las ciudades. El fenómeno de la piratería era muy antiguo, pero en los primeros decenios del siglo I a.C., la fase final del período republicano, se convirtió en una auténtica plaga. Los más temibles de todos estos corsarios eran los originarios de Cilicia, en el sureste de Anatolia (actual Turquía), una zona que poseía importantes riquezas naturales y que gracias a su relieve montañoso ofrecía un fácil refugio a los corsarios, que hicieron de la ciudad de Traquea su base de operaciones.

Plutarco dejó un vívido relato de las actividades de los corsarios cilicios a principios del siglo I a.C. Contaban con múltiples bases repartidas por la costa, defendidas con torres y murallas, y se calculaba que disponían de un millar de navíos, con tripulaciones aguerridas y pilotos hábiles. Envanecidos por sus éxitos, los piratas lucían en sus barcos «astiles dorados de popa, cortinas de púrpura y remos con ramas plateadas». Se los conocía en todas las costas por su música, sus cantos y sus festines. También sorprendían sus ritos religiosos, incluidas algunas prácticas mistéricas como la adoración del dios iranio Mitra; según Plutarco, fueron ellos los primeros en introducir este culto en el mundo romano.

Las acciones de los piratas eran principalmente de dos tipos: secuestros y capturas de ciudades. Los primeros reportaban pingües beneficios, porque las personas capturadas se vendían luego como esclavos en los mercados de Sicilia, Rodas, Alejandría y Asia Menor. Un ejemplo muy conocido es el del joven  Julio César, quien en 74 a.C., cuando se dirigía a Rodas, fue secuestrado en la isla de Farmacusa. Los piratas exigieron un rescate de 20 talentos (unos 500 kilos de plata), pero César declaró, con su típica arrogancia, que ésa era una cifra muy baja y que él no valía menos de 50 talentos.

Según Plutarco, los piratas cilicios llegaron a tomar cuatrocientas ciudades, sobre todo las desprovistas de murallas. Una vez ocupadas, exigían de sus habitantes un cuantioso rescate para liberarlas. También saqueaban templos, considerados asilos inviolables, y a veces se adentraban en el territorio para robar en los caminos y saquear las casas de campo. Por otra parte –y aunque ése no era su principal objetivo–, no desdeñaban el saqueo de navíos mercantes en alta mar, que iban cargados de piedras y metales preciosos, esencias, telas, sal, tintes, vino y todo tipo de mercancías. El único inconveniente en la vida de los piratas era que en caso de caer prisioneros no podían esperar más que una ejecución sumaria –César, por ejemplo, apresó a sus secuestradores y los hizo crucificar– o, en el mejor de los casos, ser vendidos como esclavos.

La amenaza cilicia

En la década de 70 a.C., los piratas cilicios se habían convertido en una amenaza para la supervivencia misma de Roma. Sus razias ponían en peligro el suministro de trigo a la Urbe e incluso interferían gravemente en el comercio terrestre. No es de extrañar que las autoridades romanas organizaran operaciones para erradicar este azote, aunque ninguna surtió un efecto duradero. Tal había sido el caso de la expedición dirigida por el pretor Marco Antonio en 102 a.C., a quien siguieron Publio Servilio Isáurico, en 78 a.C., que durante dos años acosó a los piratas cilicios desde Panfilia, y Marco Antonio Crético, en 76 a.C., pero la crisis siguió sin resolverse.

Ante el enquistamiento del problema, en Roma se llegó a la conclusión de que había que cambiar de estrategia para terminar de una vez por todas con aquella amenaza. Se decidió poner la dirección de todas las operaciones en manos de una sola persona con poderes extraordinarios. Fue así como, en el año 67 a.C., el tribuno de la plebe Aulo Gabinio presentó la lex Gabinia, por la que se decretaba la elección de un hombre con categoría de procónsul durante tres años para eliminar la piratería en el Mediterráneo. El elegido fue Cneo Pompeyo, por entonces el general más popular de la República gracias a sus victoriosas campañas contra Sertorio y Espartaco. Tendría a su mando una armada de dimensiones impresionantes: 120.000 soldados de infantería –el equivalente a veinte legiones–, 4.000 jinetes y 270 naves –70 de ellas ligeras–. Su presupuesto ascendería a 6.000 talentos áticos.

Pompeyo lanza su ofensiva

El plan de Pompeyo pasaba por proteger los graneros de Sicilia, África y Cerdeña y las rutas de transporte de grano mediante la armada y guarniciones militares; una vez garantizado el suministro de trigo, el procónsul emprendería una ofensiva naval y terrestre contra las bases corsarias. Pompeyo dividió todo el espacio del Mediterráneo en trece zonas, cada una de las cuales estaría vigilada por un contingente de naves bajo el mando de un comandante, el cual debía permanecer en su zona para capturar a los piratas que quisieran huir a otra. El mismo Pompeyo, «como un rey de reyes», iba pasando de una zona a otra para asegurarse de que sus lugartenientes cumplían con su deber. Según Plutarco, Pompeyo «admiró a todo el mundo por la rapidez de sus movimientos, la importancia de sus preparativos y su reputación formidable». Los piratas, que habían pensado plantarle cara y atacarlo, «se atemorizaron, abandonaron sus ataques sobre las ciudades que asediaban y huyeron a sus ciudadelas y sus fondeaderos acostumbrados». En apenas cuarenta días, Pompeyo limpió de piratas los mares Tirreno, Líbico, de Cerdeña, de Córcega y de Sicilia.

Los piratas que escaparon a las redadas de Pompeyo y sus generales buscaron refugio en sus madrigueras de Cilicia, pero el generalísimo se dirigió contra ellos con sesenta de sus mejores naves. Tras reunir sus efectivos en la isla de Rodas, dirigió su armada a los acantilados de la Cilicia Traquea. La superioridad romana era aplastante, y los piratas, presa del pánico, se rindieron, esperando ser tratados con clemencia. Los más recalcitrantes se concentraron en Coracesio (actual Alanya), pero no pudieron sostener el ataque final que Pompeyo lanzó por tierra y por mar.

La clemencia del general

La campaña contra los piratas había durado algo más de tres meses. Según los historiadores antiguos, murieron en combate más de 10.000 corsarios mientras que Pompeyo reunió un inmenso botín, formado por más de 20.000 hombres, 400 navíos, armas, y multitud de materias primas y productos artesanales. Aun así, Pompeyo mostró una actitud misericordiosa con los derrotados. Según Plutarco, «de los piratas que todavía quedaban y erraban por el mar, trató con benignidad a algunos; y contentándose con apoderarse de sus embarcaciones y personas, ningún daño les hizo; con lo que concibieron los demás buenas esperanzas, y huyendo de los otros caudillos se dirigieron a Pompeyo y se le entregaron con sus hijos y sus mujeres. Los perdonó a todos, y por su medio pudo descubrir y prender a otros, que habían procurado esconderse por reconocerse culpables de las mayores atrocidades». Muchos piratas fueron asentados como colonos en distintos puntos de Anatolia, de Tarento, de la Cirenaica o del norte de Grecia con el fin de que olvidasen las razias en el mar y colonizaran nuevas ciudades.

Para saber más

Cneo Pompeyo Magno, el defensor de la República romana. L. Lamela Valverde. Signifer, Libros, 2003.

16 agosto 2014 at 11:47 am Deja un comentario

Tarquinio, el último rey de Roma

Dio muerte a su suegro para acceder al trono, persiguió a sus rivales en el Senado y libró cruentas guerras de conquista. Tarquinio el Soberbio pasó a la historia como el tirano que causó la caída de la monarquía romana

Por Elena Castillo Ramírez. Universidad Complutense (Madrid) – Universidad La Sapienza (Roma), Historia NG nº 127

tarquinio-templo-Júpiter

En el monte Capitolino, la más pequeña de las siete colinas sobre las que se asienta Roma, Tarquinio el Soberbio erigió un gran templo dedicado a Júpiter, el dios tutelar del Estado. El edificio estaba orientado hacia el Foro, el centro cívico y político de la Urbe

La historia tradicional de los orígenes de Roma gira en torno a una fecha crucial: el año 509 a.C., en que fue derrocado el último de los siete reyes que gobernaron la ciudad desde la época de Rómulo, dos siglos y medio atrás, para dar paso a la República. Ese último rey de Roma se llamaba Tarquinio, pero la tradición histórica romana le dio el apodo de «el Soberbio», diferenciándolo así de otro Tarquinio que había reinado en Roma unas décadas antes, Tarquinio Prisco. En efecto, en la memoria histórica de la Roma republicana Tarquinio el Soberbio encarnó los peores vicios de la monarquía y fue visto como un modelo de tirano y enemigo de la patria.

Sin embargo, durante el gobierno de su último rey etrusco, Roma vivió un gran auge económico y cultural, un gran desarrollo urbanístico y una expansión territorial sin precedentes. El prestigio militar de Tarquinio, la fuerza política de su monarquía y el apoyo de las ciudades etruscas más poderosas garantizaron la supremacía de Roma en el Lacio y contribuyeron a que la ciudad se convirtiese en la máxima potencia en la región del mar Tirreno. Resulta difícil determinar cuál de las dos visiones antagónicas de Tarquinio se aproxima más a la realidad. De hecho, conocemos muy poco sobre su gobierno y a veces las noticias están cubiertas por el velo de la fantasía.

El crimen original

Los historiadores Tito Livio y Dionisio de Halicarnaso narran con gran detalle el ascenso de Lucio Tarquinio al poder. El rey Servio Tulio, ejemplo de gobernante honrado y benefactor del pueblo, tenía dos hijas, ambas de nombre Tulia, pero de personalidades contrapuestas: si una era de carácter dulce, la otra destacaba por su arrogancia. Ambas fueron entregadas en matrimonio a Lucio Tarquinio y a su hermano Arrunte, también de temperamento opuesto; sólo que la joven apacible se casó con el Soberbio y la arrogante se convirtió en esposa de Arrunte. Pronto Tarquinio y su cuñada eliminaron a sus respectivos cónyuges y contrajeron matrimonio. Instigado por su nueva esposa, Tarquinio comenzó a desacreditar a su suegro, hasta que en una ocasión se rodeó de un grupo armado y, sentado frente a la Curia, se proclamó heredero del trono de su antepasado Tarquinio Prisco, que había muerto asesinado. Servio Tulio, sin escolta y privado del apoyo del Senado, fue asesinado por los sicarios de Tarquinio. Su cuerpo quedó abandonado en una calle vecina al foro, el clivus urbius. Su hija Tulia dio muestras de su impiedad arrollando con su carro el cadáver de su padre.

Livio presenta el gobierno de Tarquinio como una auténtica tiranía. El rey, escribe, «hizo matar a los senadores más importantes que sospechaba habían sido partidarios de Servio» y gobernó sin aceptar más consejo que el de sus propios familiares. Él mismo decidía las causas que implicaban la pena capital, de modo que «estaba en su mano ejecutar, desterrar y privar de bienes». Iba siempre rodeado de guardaespaldas, pues sabía que «tenía que afirmar su poder sobre el miedo».

Hoy día, los historiadores interpretan la entronización de Tarquinio de diversas formas. Por ejemplo, se ha planteado que existían en Roma dos facciones, una factio Tarquinia partidaria de los ideales aristocráticos, y otra favorable a los innovadores movimientos sociales y políticos de Servio Tulio, quien, entre otras cosas, organizó al pueblo romano en tribus, dando así una base popular al ejército. Asimismo, se ha comparado el gobierno de Tarquinio con las tiranías griegas arcaicas, con todas sus luces y sombras. Se trataba de un despotismo basado en un poder absoluto, en el que los reyes estaban protegidos por un amplio aparato de seguridad y manifestaban un particular amor al fasto. También era característico de estos tiranos el empeñarse en aventuras internacionales y en grandes programas urbanísticos.

En cuanto a esto último, se sabe que Tarquinio el Soberbio impulsó en Roma el desarrollo de infraestructuras urbanas y de numerosos edificios civiles y religiosos. Ejemplo de ello fue la construcción del gran templo de Júpiter Óptimo Máximo en el monte Capitolino, en la que participaron los mejores artesanos etruscos y la plebe romana. Tarquinio hizo erigir también las tribunas del Circo Máximo, que ya se había comenzado a edificar en tiempos de Tarquinio Prisco. A fines del siglo VI a.C. se terminó asimismo la excavación de la Cloaca Máxima, una imponente obra de ingeniería hidráulica que permitió resolver definitivamente el peligro de las inundaciones a las que el foro estaba expuesto, dado que se hallaba en una zona pantanosa en la que confluían las aguas de los montes circundantes.

Un rey guerrero

En relación con la política exterior, Tarquinio continuó el proyecto de expansión territorial diseñado por su predecesor. Su principal objetivo fue el control de las ciudades latinas y etruscas que se hallaban en territorio fronterizo o en zonas de importancia estratégica, para así contener el avance de volscos, sabinos y ausonios, considerados enemigos de Roma. Primero conquistó Pomezia, que lindaba con territorio volsco; con su botín se inició la construcción del templo de Júpiter en Roma. Después, el monarca emprendió la conquista de Gabii, ciudad que defendía de los sabinos el lado oriental del Lacio. Para ello, al parecer Tarquinio se sirvió de una atrevida estratagema. Su hijo menor, Sexto Tarquinio, buscó asilo político en Gabii, fingiendo huir de las atrocidades de su padre. Tras ser acogido en la ciudad y convertirse en un hombre prominente, reveló sus verdaderas intenciones: eliminó a los representantes de la ciudad, confiscó sus propiedades y esquilmó al pueblo. La ciudad, exhausta, se entregó a Roma sin resistencia. Tampoco sabemos hasta qué punto esta historia sucedió como la contaron los cronistas romanos. En todo caso, los privilegios legales de los que gozó Gabii en los siglos posteriores parecen apuntar a que la ciudad fue anexionada a Roma más o menos amigablemente en época monárquica.

Para cerrar el anillo de protección del Lacio, Tarquinio se aseguró asimismo el control de Tusculum mediante el matrimonio de una de sus hijas con el tusculano más destacado, Octavio Mamilio, que se decía descendiente de Ulises. Además de Pomezia, Gabii y Tusculum, Roma dominaba Circeo y Signa, y contaba con la alianza de los pueblos latinos de Aricia, Lanuvio, Laurentium, Cori, Tíbur y Ardea.

La expulsión de Roma

Tradicionalmente, el fin de Tarquinio el Soberbio se relaciona con un episodio violento protagonizado por su hijo Sexto: la violación de Lucrecia, una patricia romana casada con un pariente del propio rey. El suicidio de la joven tras el ultraje suscitó tal indignación que los romanos, liderados por Bruto, un sobrino de Tarquinio, decidieron prohibir el regreso del rey –que en esos momentos se encontraba en una campaña militar contra Ardea– y expulsar de la ciudad a todos los miembros de su familia. Según la tradición, Lucio Junio Bruto y Tarquinio Colatino, convertidos en libertadores del pueblo, se proclamaron cónsules, una nueva magistratura anual que sustituía a la figura del monarca. Quedaba así abolida la monarquía y daba inicio el sistema republicano. Naturalmente, éste es un relato legendario, elaborado mucho después de los acontecimientos. Los historiadores actuales han propuesto diversas hipótesis sobre la caída de Tarquinio: una revolución interna, la amenaza de otro líder etrusco, la reacción latina a la supremacía etrusca, o una evolución más gradual por la que la vieja aristocracia fue sustituida por la nobleza de corte que se desarrolló en torno al «tirano».

Tras su expulsión de Roma, los Tarquinios buscaron refugio en ciudades etruscas aliadas. Sexto Tarquinio acudió a Gabii, donde fue asesinado; dos de sus hermanos se refugiaron en Caere, y Tarquinio el Soberbio buscó asilo en su tierra natal, Tarquinia, donde empezó a tramar la restauración de la monarquía en Roma. Inicialmente, Tarquinio trató de organizar una conjura por medio de legados enviados a Roma a reclamar las propiedades de la familia real. En el complot se involucraron numerosos jóvenes contrarios al nuevo sistema republicano, entre ellos los hijos del cónsul Junio Bruto. Pero la intriga fue denunciada, las propiedades reales fueron confiscadas y se condenó a los conjurados a ser azotados y decapitados públicamente.

Recuperar el trono perdido

El monarca exiliado organizó entonces un ejército con tropas de Tarquinia y Veyes y atacó Roma. Sin embargo, fue derrotado y en la batalla perdió la vida uno de sus hijos, Arrunte Tarquinio, aunque por parte de la República también falleció el cónsul Junio Bruto. Los Tarquinios pidieron asilo y apoyo a Lars Porsena, rey de Clusium. Porsena marchó con sus tropas contra Roma, pero la heroica resistencia de Horacio Cocles, Mucio Escévola y de la joven Clelia lo llevó a firmar la paz con Roma y a negar su ayuda a Tarquinio. De nuevo en el exilio y ya anciano, el Soberbio se refugió en Tusculum, en la corte de su yerno Octavio Mamilio, quien instigó a treinta ciudades latinas a coaligarse contra Roma. En la batalla del lago Regilo, la caballería y la infantería romanas, guiadas por Aulo Postumio y Tito Ebucio, vencieron a las tropas etruscas y latinas, comandadas por Mamilio, Tarquinio y uno de sus hijos.

Fue el golpe final para el viejo rey. Cuenta Dionisio de Halicarnaso que ni latinos, ni etruscos ni sabinos quisieron acoger a Tarquinio, quien, cumplidos ya los 90 años, encontró refugio en la corte de Aristodemo el Malvado, tirano de Cumas. Allí murió y fue sepultado a los pocos días.

Para saber más

La monarquía romana arcaica. J. Martínez-Pinna. Universidad de Barcelona, 2009.
Historia de Roma desde su fundación. Libros I-III. Tito Livio. Gredos, Madrid, 2006.

16 agosto 2014 at 11:27 am Deja un comentario

El verdadero color del Coliseo

Restauradas totalmente cinco arcadas: se cumple así una etapa en el ambicioso plan de recuperar su aspecto

TRABAJOS DE RESTAURACIÓN DEL COLISEO ROMANO

Los trabajos efectuados ya afectan a 2.100 metros cuadrados de un total de 22.000. Se deben reparar 80 arcadas

Vuelve el nuevo Coliseo, el monumento símbolo de Roma y de Italia. Las primeras cinco arcadas del célebre Anfiteatro Flavio han sido restituidas a su antiguo esplendor. Al desmontarse los andamios, se ha cerrado así la primera fase del proyecto de restauración del monumento, iniciada en octubre pasado, gracias al patrocinio del empresario Diego Della Valle, propietario de Tod’s, marca de lujo en calzado y moda, que pagó 25 millones de euros, a cambio de mantener durante 15 años la exclusiva de la imagen del Coliseo.

Las cinco arcadas han renacido gracias a la limpieza que se ha hecho utilizando únicamente agua pulverizada a temperatura ambiente, sin añadirle disolventes. Es decir, en esta restauración de piedras milenarias no se han utilizado los chorros de arena, instrumentos más potentes y adecuados en otros casos. Aquí solo se empleó con gran precaución el agua pulverizada para disolver las impurezas acumuladas por años y años de contaminación atmosférica. Se han eliminado por completo las capas negras. De esta forma, las cinco arcadas aparecen con nueva luz y color. El monumento resplandece con los colores naturales que tenía hace siglos: desde el amarillo al ocre, pasando por el marfil o miel. «Hoy es la primera vez, después de muchos años de palabras, que podemos ver algo concreto. La primera parte del monumento la vemos finalmente restaurada», manifestó el empresario Diego Della Valle, al visitar los trabajos de restauración en compañía de los responsables de bienes arqueológicos de Roma.

Centro de servicios

El emperador Vespasiano comenzó la construcción del Coliseo en el año 72 d. C., y fue el emperador Tito el que lo inauguró ocho años después, con cien días dedicados a juegos, en los que se mataron más de 5.000 animales. Ahora se ha cumplido una etapa muy importante en el ambicioso proyecto de recuperar el aspecto que tenía tras su edificación el Anfiteatro Flavio, así llamado porque fueron emperadores de la dinastía Flavia quienes lo construyeron. Pero solo en marzo de 2016 será completada la tarea. Los trabajos efectuados ya afectan a 2.100 metros cuadrados, de un total de 22.000. Tarea queda, porque son 80 las arcadas que se deben reparar. Además, habrá también intervenciones de recuperación en los subterráneos y se construirá un centro de servicios. Un cierto retraso se ha producido en la restauración, a causa de los recursos planteados en los tribunales con objeciones sobre el patrocinio de Tod’s. La culpa la ha tenido la falta de una clara ley sobre patrocinios, cosa que ahora parece despejarse.

Della Valle considera que ha comenzado un cambio significativo para el patrocinio de la cultura en Italia. Entusiasta ante el retorno del nuevo Coliseo, Della Valle hace un llamamiento a otros empresarios: «Personalmente les pediré que introduzcan en los presupuestos de sus empresas recursos para ayudar a nuestro patrimonio». Y sin pelos en la lengua, el dueño de Tod’s dice que es una «vergüenza» el abandono y olvido que ha rodeado a monumentos símbolo del patrimonio italiano que todo el mundo desearía tener: «Pienso en Pompeya, en Caserta, en Venecia y en muchos monumentos de Roma. ¡Qué vergüenza! ¿Por qué estos lugares y monumentos no se arreglan?», se pregunta Della Valle. Obviamente, en la mente del empresario no hay solo monumentos, sino un plano industrial para Italia en el que el turismo sea un capítulo fundamental: «Los bienes culturales de Italia representan un patrimonio de belleza que no tiene ningún otro país. Valorizarlos y situarlos en su esplendor permitirá atraer cada día más turistas a nuestro país y, en consecuencia, crear empresas y empleo, sobre todo entre los jóvenes. Esto no debe ser un sueño, sino una realidad. Basta con quererlo realmente y ponerse a hacerlo de inmediato».

La restauración del Anfiteatro Flavio se completará con la constitución de la Asociación Amigos del Coliseo, un ente benéfico para acoger en el monumento a quienes deseen visitarlo y tengan alguna dificultad, como a escolares, ancianos o discapacitados.

Italia luce ya los resultados de un gran mecenazgo

«Es hora de invertir en el patrimonio cultural italiano», ha dicho el ministro de Bienes Culturales, entusiasmado con la ley que acaba de aprobar el Parlamento. A partir de ahora se podrán deducir el 65% de las donaciones que se hagan para restaurar bienes culturales públicos, las bibliotecas y los archivos, y las inversiones en teatros públicos, además de las aportaciones a fundaciones lírico-sinfónicas.

Un primer paso muy importante en este terreno se ha dado en el Coliseo, como ha subrayado el empresario Diego Della Valle, propietario de la marca de moda y calzado Tod’s, quien al visitar ayer la restauración del Anfiteatro Flavio manifestó: «Este es el inicio de una importante primavera para nuestro país. Creo que la operación Coliseo ha abierto un camino también desde el punto de vista legal. Todos los que deseen invertir para sostener el gran patrimonio cultural italiano pueden hacerlo a partir de ahora con más facilidad». Actualmente se está restaurando la Fontana di Trevi (Roma), que ha encontrado la financiación de la casa de moda Fendi, que aportó un total de 2.180.000 euros.

La fachada del Palacio de España en Roma, sede de la embajada de nuestro país ante la Santa Sede, fue restaurada con el patrocinio de Amancio Ortega, presidente de Inditex. El coste fue de un millón y medio de euros.

Fuente: ÁNGEL GÓMEZ | ABC

1 agosto 2014 at 8:40 am Deja un comentario

El Foro de Augusto, reconstrucción virtual


Roma, Foro de Augusto (2 a.C.): estado actual y reconstrucción. El Foro de Augusto estaba protegido por un enorme muro que separaba el foro del popular barrio de la Subura, protegiéndolo de los frecuentes incendios. En el lado norte estaba el templo dedicado a Mars Ultor o Marte el Vengador.

30 julio 2014 at 8:23 pm Deja un comentario

Termas de hace 2 milenios se podrán ver en Roma por última vez durante 3 días

Unas termas de más de dos milenios de antigüedad y descubiertas el pasado febrero en Roma podrán ser visitadas por el público sólo desde el próximo 29 al 31 de julio antes de ser enterradas para siempre bajo tierra

Via-Portuensis

Se trata de un espacio de más de 200 metros cuadrados en el que los amantes de la historia podrán viajar al pasado para comprobar cómo era este lugar dedicado al cuerpo a través de estas ruinas que tienen fecha de caducidad, según publica hoy el diario La Reppublica.

Estas termas se encuentran en la actual calle romana Portuense, la antigua Vía Portuensis que hace dos mil años cruzaba la Vía Campana, la carretera por la que accedían a la capital comerciantes y trabajadores dedicados al transporte de aceite de oliva, cereales, sal, telas y otras mercancías.

El espacio se construyó probablemente para servir de punto de descanso para todos aquellos viajeros que quisieran darse un baño antes de entrar en la Ciudad Eterna.

El hallazgo fue descubierto el pasado febrero durante las obras de ampliación de la calle Portuense, cerca del tramo ferroviario que conecta Roma con Fiumicino.

Durante las excavaciones, también se encontraron espátulas de hueso y marfil, espejos, recipientes para el bálsamo y una jofaina de mármol que seguramente se utilizaba como pila para el agua bendita.

Via-Portuensis-termas

Ahora, el público podrá disfrutar de estas joyas históricas solo durante tres días de la próxima semana, antes de que descansen eternamente, enterradas bajo el asfalto de la nueva calle.

Las visitas serán gratuitas y contemplarán un máximo de 15 personas por grupo.

Fuente: EFE | LA VANGUARDIA

Crédito de las imágenes: Il Messaggero

 

26 julio 2014 at 1:20 pm Deja un comentario

Roma: Efectos especiales en el Foro de Augusto

Durante cada noche de este verano se celebra en el antiguo Foro de Augusto un espectáculo de luces y música, con rigor histórico, que evoca la época del primer emperador del Imperio romano

Hasta el próximo 18 de septiembre de 2014, Roma conmemora el bimilenario de la muerte de Augusto, acaecida el 19 de agosto del año 14 d.C., mediante un deslumbrante espectáculo de luces, música y con una narración con rigor histórico que permite revivir la época del primer emperador del Imperio romano, precisamente en las ruinas del antiguo Foro de Augusto.

De lunes a domingo, a las nueve, diez y once de la noche, se celebra el espectáculo Foro de Augusto. 2.000 años después, que cuenta con unos magníficos efectos especiales y que tiene una duración de 40 minutos. Los espectadores, un máximo de 200 en cada función, se disponen sobre unas gradas situadas en la Via Alessandrina, desde donde pueden ver las imágenes proyectadas sobre los restos de las columnas, muros y piedras del antiguo Foro de Augusto. Las explicaciones se pueden seguir en seis idiomas (italiano, inglés, francés, español, ruso y japonés). Además de realizar una reconstrucción fiel de los lugares, con efectos especiales de todo tipo, la narración se detiene en la figura de Augusto, cuya gigantesca estatua, de unos doce metros de altura, dominaba el área al lado del templo, explica el organismo municipal Roma Capitale en un comunicado.

El Foro de Augusto fue encomendado inmediatamente después del asesinato de Julio César, en el 42 a.C., en vísperas de la batalla de Farsalia, que permitió a Octavio, después convertido en Augusto, de derrotar a Bruto y a Casio, los dos cesaricidas. El templo fue dedicado a Marte Ultor, esto es, Marte el Vengador, el dios de la guerra y de la fuerza que había permitido reconquistar la paz, explica Claudio Parisi, superintendente capitolino de Bienes Culturales. El trabajo de Paco Lanciano y Piero Angela, de reconstrucción virtual y visual de lo alto de este foro y de todo el aparato decorativo, ofrece una visión de cómo vivían los antiguos dentro de un espacio público de este tipo, añade.

Fuente: NATIONAL GEOGRAPHIC

21 julio 2014 at 1:52 pm Deja un comentario

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