El Spartathlon. Emulando a Filípides
4 octubre 2011 at 8:35 pm 2 comentarios
Hubo un tiempo en el que los historiadores se reían al recordar cómo, según Herodoto, Filípides cubrió la distancia que separa Atenas de Esparta (250 km) en tan solo 36 horas. Hasta 1982…
El Spartathlon revive los pasos de Filípides, el mensajero ateniense que en el año 490 a.C., antes de la batalla de Maratón, fue enviado a Esparta para pedir ayuda en la guerra liderada por los griegos contra los persas. Según Herodoto, Filípides llegó a Esparta un día después de su salida de Atenas. En 1982, cinco oficiales de la aviación británica (RAF) con el coronel John Foden a la cabeza, todos ellos corredores de larga distancia, viajaron a Grecia con el objetivo de determinar si la hazaña de Filípides pudo haber ocurrido, si era posible cubrir los 250 kilómetros que separan las dos ciudades en un día y medio.
El equipo británico demostró que Herodoto tenía razón. Tres corredores completaron la distancia con éxito: John McCarthy (39:00), John Foden (37:37) y John Scholtens (34:30). Quedó demostrado que un hombre era realmente capaz de cubrir 250 km en dos días, y aun en menos de 40 horas. Tras el éxito de este proyecto, empezó a vislumbrarse la idea de establecer una prueba atlética que llevara cada año a Grecia a corredores de larga distancia de todo el mundo para intentar emular la antigua hazaña de Filípides.
Así, al año siguiente, un equipo de entusiastas británicos, griegos y de otras nacionalidades, organizó el Primer Encuentro Internacional Spartathlon. La carrera, dirigida por Michael Callaghan, bajo los auspicios de la SEGAS (la Asociación Helénica de Atletismo Amateur), contó en esa primera edición con la participación de 45 corredores de 11 países, y el éxito de la organización y su impacto mediático fue decisivo para la consolidación de la prueba.
Ese mismo año, 1984, se fundó la Asociación Internacional “Spartathlon”, encargada de organizar la carrera, por lo general el último viernes de cada mes de septiembre. El motivo: Es el mes en el que, según Herodoto, Filípides fue enviado a Esparta.
Con el paso de los años, el Spartathlon se ha convertido en una carrera mítica. No en vano es considerada la carrera más larga del mundo; una prueba con la que sueñan decenas de atletas y para la que se preparan a conciencia durante todo el año.
Edición a edición, el número de participantes va en aumento y las marcas conseguidas parecen querer demostrar que el esfuerzo humano no tiene límites. Puede verse a este respecto el palmarés de esta edición (en la imagen), con unos tiempos que cuesta creer que sean posibles.
Y, ¿qué es lo que puede mover a estos superatletas a realizar estos esfuerzos sobrehumanos?, podemos preguntarnos. Cualquier corredor sabe que no hay una respuesta sencilla a esta pregunta. Creo que solamente alguien del talento de Murakami (quien el próximo jueves pude ser el nuevo premio Nóbel de Literatura, por cierto) puede acercarse a expresarlo con palabras. A quien se haga esta pregunta le recomiendo la lectura de De qué hablo cuando hablo de correr, un libro delicioso que todos los corredores populares deberían leer (Murakami ha llegado a correr varias ultramaratones de 100 km.). Debe ser, seguramente, la satisfacción personal, el afán de superación y, posiblemente, alguna otra motivación especial que escapa a la razón y a las palabras, y que se halla oculta en lo más profundo del corazón de cada corredor. Algo más propio de las emociones que del lenguaje, aunque en alguna rara ocasión también hay quien es capaz de plasmarlo en palabras, y conmovernos con ellas. Euge, victores!
Entrada archivada en:cultura clásica, Grecia, Greece, historia. Etiquetas:Atenas, atletismo de ultrafondo, Esparta, Filípides, Herodoto, John Foden, Michael Callaghan, Murakami, Spartathlon.
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1.
chifluelmo | 5 octubre 2011 a las 3:08 pm
Umm que blog tan interesante, ciertamente escribo este comentario para suscribirme, un saludo y felicidades.
2.
Oscar | 15 marzo 2012 a las 8:46 pm
La pretensión de emular a Filípides corriendo 246 km en 36 horas es tramposa:
Del relato de Heródoto se desprende que el atleta corrió esa distancia en 32, ó a lo sumo 33 hs
…Despues de haber peleado una batalla y corrido 42 km con la armadura puesta, para precalentar.
Oscar Chao