Mi primera promoción Ørberg
23 junio 2011 at 12:38 pm 5 comentarios
El curso va llegando a su fin, como siempre casi sin darnos cuenta. Son días de trabajo incesante en los centros: exámenes, evaluaciones, informes, reuniones…, y, para quienes damos 2º de Bachillerato, de inquietud por saber cómo les habrá ido a nuestros alumnos en las temidas (que no temibles) PAU, en otros tiempos llamada Selectividad.
Si algo bueno tiene la experiencia en cualquier faceta de la vida, es que te aporta perspectiva. Y en el caso concreto de la Selectividad (no me acostumbro a llamarlo PAU), quienes ya llevamos unos cuantos años en la docencia, hemos aprendido a relativizar “éxitos” y “fracasos”, entiéndase, buenos y malos resultados. Al menos en mi caso es así.
Dicho esto, he de decir que me gusta acompañar a mis alumnos a la prueba de Latín siempre que puedo. Tengo la impresión de que es el día que más útil puedo serles. Sé que el hecho de estar con ellos en esos momentos les da tranquilidad y les inspira confianza. Siempre suelo realizar un pequeño ritual pocos minutos antes de que entren al examen. Hacemos una asamblea y les doy unas indicaciones de última hora. Nada especial, simplemente aprovecho para recordarles algunas instrucciones y pequeños detalles de organización del examen.
Al salir de la prueba, como es lógico, me asaltan con las mil dudas que les han quedado: Ya se sabe, si tal o cual quod es relativo o conjunción, si este infinitivo es concertado o no, si tal término deriva de este verbo, o dónde narices nació Lucano… ¡Qué le vamos a hacer! Aunque les recuerdo aquello de alea iacta est para que intenten olvidar pronto el mal trago, no me funciona nunca, así que siempre terminamos repasando por encima el examen. A fin de cuentas, es lo que esperan de mí, y ya decía Juvenal aquello de maxima reverentia puero debetur…
He aprendido a relativizar buenos y malos resultados, decía. Sin embargo, en esta ocasión sí tenía cierta intranquilidad. Era mi primera promoción Ørberg. Ya en alguna ocasión he comentado las dudas que tuve en su momento cuando empecé a utilizarlo. No porque dudara del método en sí, ya que nada más conocerlo me pareció interesante e innovador, sino por el hecho de que los métodos anteriores con los que había trabajado (el Reading Latin primero y el Oxford después) me habían dado muy buenos resultados académicos. La duda fundamental era si con el Ørberg los alumnos podrían obtener iguales resultados en un tipo de prueba que, a priori, se adapta más bien poco a él. El caso es que finalmente nos atrevimos a dar el paso, y hace tres años, aprovechando la implantación del Latín en 4º de la ESO, empezamos a utilizar el nuevo método en nuestras clases. Todo un reto, tanto para los alumnos como para mí mismo, pero era lo que me apetecía hacer en aquel momento y con toda la ilusión iniciamos esa nueva andadura.
Ayer por fin pude disipar mis dudas. Las cinco alumnas que se han presentado en junio a las pruebas han obtenido unos resultados excelentes. Nada menos que un 9,3 de media, algo que ni en mis mejores sueños podía esperar. Para mis chicas ha sido una alegría, dado que -supongo- les ayudará a poder cursar los estudios que desean; para mí una liberación comprobar que en su momento no tomé una decisión equivocada. Por supuesto, este último año hemos tenido que hacer algunos cambios metodológicos para poder hacer la prueba de acceso con garantías: Introducción del uso del diccionario, y estudio a fondo de la morfología y de la sintaxis, principalmente; pero he podido comprobar que la base que los alumnos habían adquirido los años anteriores con el Ørberg les ha sido de gran utilidad para asimilar todas las novedades de este último curso.
He querido escribir este artículo por si puede servir a algún compañero que se encuentre en la situación en que yo me encontraba hace tres años: Que le apetezca probar el Ørberg pero que tenga dudas de si los alumnos podrán obtener con él buenas notas en las PAU. Yo acabo de descubrir que sí, que se puede. Y eso me hace feliz. Tanto que lo que más deseo ahora es que mis chicas vuelvan pronto de su viaje a Viena y poder darles a todas un abrazo.
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5 comentarios Añade el tuyo
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1.
Mª José Cortés | 23 junio 2011 a las 4:38 pm
Domingo, enhorabuena¡¡¡¡ yo al año que viene me animo a dar el paso”Orberg”, pero en 1º. Gracias por compartir la información pues como bien dices, me sirve(a mi y supongo que a muchos más)para decidirme ya definitivamente. Aunque mis nueve alumnos también han quedado fenomenal , estoy decidida a cambiar. Gracias y buen verano¡¡¡¡
2.
Ricardo | 23 junio 2011 a las 6:05 pm
Pues enhorabuena a alumnos/as y a su profesor. Un saludo.
3.
domingo | 23 junio 2011 a las 8:00 pm
Mª José, creo que no te arrepentirás de la decisión. Sobre todo disfruta con las clases, porque es un método muy divertido y con muchas posibilidades pedagógicas. Eso sí, al principio cuesta cambiar el chip y metes la pata cada dos por tres, pero con el tiempo verás como poco a poco vas cogiendo confianza y todo es más fácil. Así que ánimo y ya nos irás contando tus experiencias con tu nueva familia romana. Besos y feliz verano.
Gracias por tu comentario, Ricardo. Yo también aprovecho la ocasión para felicitarte por las excelentes notas de tus alumnos en Selectividad. Un abrazo y feliz descanso.
4.
Lluís Inclan | 25 junio 2011 a las 8:57 am
Mi enhorabuena, Domingo. Y también para esas alumnas ‘pioneras’ que han sabido dejar en buen lugar a su profesor.
5.
domingo | 25 junio 2011 a las 9:19 am
Gracias, Luis. Yo, la verdad, me alegro sobre todo por ellas, porque además de buenas estudiantes son excelentes personas. Un abrazo y feliz verano.