La “legión perdida” romana en China
24 noviembre 2010 at 11:09 pm 5 comentarios
Pruebas genéticas realizadas a los habitantes de una región remota de China han puesto de manifiesto que casi dos terceras partes de su ADN es de origen caucásico, apoyando la teoría de que pueden ser descendientes de una “legión perdida” de soldados romanos.
Las pruebas que se han llevado a cabo han puesto de relieve que el ADN de algunos pobladores de Liqian, en los límites del desierto del Gobi al noroeste de China, es en un 56 % de raza caucásica. Muchos de sus habitantes tienen ojos azules o verdes, nariz larga, e incluso pelo rubio, con lo que se había especulado con la posibilidad de que tuvieran sangre europea. Así, a modo de anécdota, un hombre de esta localidad, Cai Junnian, es apodado por sus amigos y familiares Cai Luoma, o Cai el romano, y es uno de muchos aldeanos convencido de que es descendiente de la legión perdida.
Los arqueólogos planean llevar a cabo excavaciones en la región, a lo largo de la antigua Ruta de la Seda, en busca de restos de fortificaciones u otras estructuras construidas por el legendario ejército.
“Esperamos poder probar la leyenda con las excavaciones y el hallazgo de más evidencias de los primeros contactos entre China y el Imperio Romano”, dice al periódico China Daily Yuan Honggeng, director del recién creado Italian Studies Centre de la Universidad de Lanzhou, en la provincia de Gansu.
Estas pruebas genéticas apoyan la teoría de que legionarios romanos se asentaron en la zona en el siglo I a.C. después de huir tras la derrota en una batalla. El combate, que tuvo lugar el año 53 a.C., enfrentó a un ejército dirigido por el general romano Marco Craso con una gran fuerza de partos -la actual Irán- y puso fin a la expansión del Imperio Romano hacia el este.
Miles de romanos fueron masacrados y el propio Craso fue decapitado, pero se dice que algunos legionarios escaparon de los combates y se dirigieron al este para evitar al enemigo.
Se cree que en el 36 a.C. lucharon como mercenarios en una guerra entre los hunos y los chinos – cronistas chinos se refieren a la captura de una tropa en “formación de escamas”, una posible referencia a la falange en formación de testudo perfeccionada por los legionarios romanos. Después, los soldados romanos errantes habrían sido liberados, asentándose en las estepas del oeste de China.
Esta teoría fue presentada por primera vez en la década de 1950 por Homer Dubs, profesor de Historia de China de la Universidad de Oxford.
El Imperio Romano alcanzó su máxima extensión territorial en el siglo II d.C. bajo el poder del emperador Trajano, justo en el momento en que el imperio Han empezaba a declinar.
La mayoría de historiadores creen que estos dos imperios sólo tuvieron contacto indirecto; a lo largo de la Ruta de la Seda los comerciantes intercambiaban seda y especias por productos romanos como objetos de vidrio.
Pero algunos expertos creen por contra que podrían ser descendientes de los ejércitos de los hunos que merodeaban por el centro de Asia, entre los que había soldados de origen caucásico.
Entre estos se encuentra Maurizio Bettini, clasicista y antropólogo de la Universidad de Siena, quien desestima la teoría tachándola como “un cuento de hadas”. “Para que sea indiscutible habría que encontrar objetos tales como monedas o armas típicas de los legionarios romanos”, dice en La Repubblica. “Sin pruebas de este tipo, la historia de las legiones perdidas es sólo una leyenda.”
The Telegraph: Chinese villagers ‘descended from Roman soldiers’
Entrada archivada en:cultura clásica, Roma. Etiquetas:China, Historia de Roma, Homer Dubs, legión perdida, LIqian, Marco Craso, romanos en China, Trajano.
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1.
Nosti | 20 noviembre 2011 a las 8:46 pm
En mi opinión, las pruebas de ADN no serían determinantes del asentamiento de los restos de aquella legión en China, es bien conocido otros grupos procedentes de Occidente asentados en este país hace ya unos 4.000 años, como los tocarios, lo que no excluye a otros occidentales que pudieran haber llegado a territorio chino en emigraciones esporádicas de pequeños grupos humanos de la misma manera. Los contactos entre Roma y China aunque escasos no eran del todo inusuales. El Hou Hanshu (libro de la historia China de la dinastía Han) comenta que en el 120 d. C. (aplicando sus fechas a nuestro calendario), unos músicos y comediantes procedentes del Imperio romano llegaron, a través de Birmania, a territorio chino e incluso llegaron a actuar para el emperador; el mismo libro explica como una embajada del emperador Marco Aurelio llegó a Luoyang, en el 166 d. C., ante el emperador chino Huan (realmente eran unos comerciantes que se hicieron pasar por embajadores).
Anterior a todo esto las inscripciones de Kaifeng demuestran que las primeras emigraciones de judíos a China se produjeron en el año 70 d. C. (tras la toma de Jerusalén). En el año 98 de nuestra Era, también China intentó enviar una embajada al mando del general Kan Ying, pero al llegar a la frontera de los partos, éstos le disuadieron exagerando las distancias e informándole que el tiempo necesario para recorrer la distancia entre Seres (China) y Ta Tsin (el territorio romano) era de dos o incluso tres años. Ptolomeo también relató el viaje de un comerciante griego, un tal Maes conocido por el nombre de Titianus, que en el año 100 d. C., recorrió 90.000 estadios llegando hasta una tierra que parece coincidir con Sian.
Al parecer los romanos recuperaron las enseñas perdidas por Craso, igual que posteriormente lo habrían de hacer con las de las legiones de Varo, exterminadas en las selvas de Teotoburgo, incluso llegarían en este caso a liberar, 20 años después de aquella batalla, a los cautivos vendidos como esclavos en Germania. Como antecedente cabe reseñar que esto mismo habían hecho con muchos de los prisioneros que el Senado romano se negó a comprar ante el ofrecimiento de Aníbal después de la batalla de Cannas, durante las guerras púnicas, como muestra de orgullo y por no humillarse ante el entonces vencedor cartaginés (el cónsul Flaminio, sólo en Acaia encontró a 1.200 de ellos en 194 a. C., y otros volvieron de Creta en 188 a. C., una vez comprada su libertad, 28 años después de ser capturados).
Otra cosa distinta y de la que nunca se recuperaron los estandartes, le sucedió a la legión novena, de la cual tenemos noticias por la arqueología, que fue trasladada, después de mucho tiempo destinada en Gran Bretaña, a la colonia Ulpia Noviomagus Batavorum (actual Nimega), posteriormente sería trasladada a Oriente donde desaparecería, bien luchando en Judea o contra los partos (161 d. C.)
Los soldados romanos en China no deja de ser una interesante hipótesis, pero como el profesor Bettini también soy de la opinión de que no se puede tomar por cierta si no se hallan más pruebas.
Bibliografía sobre la batalla de Carras, Marco Licinio Craso y los sobrevivientes de la batalla.
Plutarco, Vidas Paralelas, Craso; Cayo Plinio Segundo, Historia Natural, VI, 16; Estrabón, Geografía, 12, 8, 14; Floro, Per., 106, 5. 141, 4. Obs. 64; Dión Casio, XL, 12-27; Apiano, Guerras Civiles, II, 18, 49.
2.
Nosti | 20 noviembre 2011 a las 8:47 pm
La desaparición de todo un contingente militar sin dejar rastro no es nueva en la Historia. El historiador Herodoto relata (Historias, III, 25) que en el año 525 a. C., el rey Cambises II intentó enviar un ejército contra los amonios, este ejército estaba compuesto por 50.000 hombres que partiendo de Tebas, después de siete días llegaron al oasis de El Jariyá (actual El Kharga), de aquí marcharon hacia el oasis de Siwa pero nunca llegaron a recorrer los 325 kilómetros que los separaba pues después de una gran tormenta del desierto, conocida como quibli, nunca más se volvió a saber de ellos. Los especialistas en el tema dudan de la veracidad de esta historia pues si bien el quibli es peligroso resulta casi imposible que pueda acabar con todo un ejército de esa magnitud sin dejar sobrevivientes. Es posible que aquellos que pudieran sobrevivir, sobre todo si eran un gran número, murieran por falta de víveres y agua al tener que repartir, lo que supongo escasos recursos después de la tormenta, entre todos ellos.
En época moderna tenemos noticia de otro contingente militar, en este caso japonés durante la Segunda Guerra Mundial, desaparecido casi en su totalidad, sus escasos 20 hombres de un total de 1.000, relataron a sus captores como al intentar evadir el cerco de los aliados en la isla de Ramree, intentaron alcanzar el otro lado de la isla internándose en los manglares, durante el día no tuvieron problemas pues no vieron ningún cocodrilo marino (la especie más grande entre los reptiles) de los que suelen habitar la isla, pero durante la noche, ya que los japoneses desconocían los hábitos de caza de esta especie, fue un infierno, salvo los 20 hombres prácticamente todos los demás murieron en aquella cacería de humanos. De no conocerse este hecho, también los especialistas hubieran dudado de que eso fuera posible pues los 1.000 soldados contaban con fusiles de guerra y bombas de mano.
3.
Nosti | 20 noviembre 2011 a las 9:08 pm
Es posible que con relación a la desaparición de la legión VIIII, se conocieran los motivos en su época y se silenciara por motivos políticos, ya fuera por vergüenza o por mantener la moral de los romanos, si hubo o no sobrevivientes es un misterio, pues éstos podrían haber comentado lo sucedido una vez llegados a Roma.
4.
domingo | 20 noviembre 2011 a las 10:25 pm
Gracias por tus comentarios, que he leído con sumo interés. Creo que aportan mucha información a este tema y que ayudarán a los lectores a hacerse una mejor idea de un asunto que tanta literatura ha generado como es este de la “legión perdida”.
Gracias de nuevo y un saludo cordial.
5.
Nosti | 21 noviembre 2011 a las 1:52 pm
Gracias a ti / vosotros por permitirme escribir en tu / vuestra página.
Siento haberme extendido tanto pero una vez que empiezo a escribir ya no paro.
Enhorabuena por este blog tan elaborado, volveré para leer con más detenimiento otros artículos, siempre es una placer participar con personas a las que también les gusta la Historia.
Un cordial saludo.