Ratio Studiorum Nova
4 Mayo 2009
Quienes soléis leer habitualmente este blog sabéis que sigo con atención el debate abierto en el mundo anglosajón en torno a los problemas que arrastra su sistema educativo. En estos países -hablo fundamentalmente de R.U. y de EE.UU., que es de donde más información nos llega- la opinión mayoritaria es que se hace de todo punto necesario un cambio educativo en profundidad para intentar poner fin al bajo nivel de su sistema escolar, consecuencia sin duda de un curriculum mal diseñado que se viene arrastrando desde la década de los 70. Y digo que sigo con interés este asunto porque curiosamente el común denominador de la mayoría de los comentarios que se hacen al respecto tanto en prensa como en distintos blogs es la conveniencia de potenciar el aprendizaje del latín en el sistema educativo. Hace unas semanas publicaba un artículo a este respecto que titulaba Educación y latín al otro lado de la vieja Europa. Que quien levante la voz sobre este problema sean políticos o algún miembro del colectivo docente es habitual, que quien lo haga sea un estudiante lo es menos y claramente significativo.
Y esto es lo que hace un joven llamado Brendall Carroll, de quien sólo sé que es un sophomore neoyorquino (2º año de Preparatoria, 15 años) pero os recomiendo que no perdáis detalle de la columna que se marca el muchachito en The Daily Princetonian a propósito de su propuesta de nuevo plan de Estudios para EE.UU.:
Estados Unidos -dice el joven- necesita renovar sus escuelas públicas. Los más destacados columnistas están pidiendo vagamente “mayor atención” y “más dinero”: las soluciones favoritas en América. Vincular el dinero a los resultados es una excelente idea, y en general estoy a favor de todo aquello a lo que los sindicatos docentes se oponen. Después de todo, su mundo ideal sería que no hubiera estudiantes, no hubiera horas de clase y el máximo sueldo. Hasta ahora, sin embargo, nadie ha propuesto ninguna enmienda para nuestros planes de estudio. Comprendo que los curricula de la escuela pública vienen establecidos por los distritos escolares y regulados por los consejos de educación del Estado, por lo cual no hay un sistema para toda América. Y, además, ¿cuáles son mis aptitudes para sugerir un nuevo plan de estudios nacional?
Soy un estudiante.
Me parece que la base de la educación de América – a partir de octavo grado (14 años)- es más o menos inútil. Se asume que los estudiantes no pueden aplicarse tan rápido y, por consiguiente, entran en la escuela secundaria con mínimos conocimientos de álgebra elemental y algunos conocimientos de historia y de ortografía. En consecuencia, incluso las mejores escuelas secundarias comienzan con un material pobre. Empuja más duramente a la gente con anterioridad, y llegarán más lejos. Propongo una reforma mayor del sistema, y que no se me diga que este “nuevo” plan de estudios es demasiado exigente. No creo que lo sea.
Las disciplinas académicas pueden ser clasificadas como verbal y matemática: Todo el aprendizaje se basa en palabras y números, así que debe comenzarse con estas. Los estudiantes de kindergarten (5 años) pueden empezar aprendiendo a contar, las letras, ortografía básica, los días de la semana, los colores, etc. El kindergarten debe ser la educación más elemental. A partir de primer grado (6 años), los estudiantes deben centrarse en aritmética y en latín. Todas las ciencias y las matemáticas requieren de aritmética, y la totalidad de la civilización occidental se basa en la lengua latina (con todo el debido respeto al griego). Además, la mayoría de palabras en inglés proceden de raíces latinas. Conociéndolas, podrás inventar prácticamente todas las palabras necesarias. También sirve como una lección de lógica elemental.
Al final del primer grado, espero que los alumnos sean capaces de resolver 123-21 = 102, conozcan la mitad de la gramática latina y escriban correctamente palabras de seis letras en inglés. Segundo grado (7 años): aritmética con números negativos, la segunda mitad de la gramática latina y competencia en ortografía del inglés. Tercer grado (8 años): multiplicar y dividir con muchas cifras, los números negativos; leer a Cicerón y a César y “El viento entre los sauces”. Cuarto grado (9 años): decimales, fracciones, Virgilio y un libro de Brian Jacques por mes. La lectura en Inglés debe centrarse en libros “divertidos”, para abrir el apetito. Si los estudiantes prefieren novela romántica, darles de Jane Austen.
En quinto grado (10 años) comienza la gran expansión. Los cuatro primeros grados han servido para dar a los estudiantes una sólida formación en números, en inglés y en latín. Es el momento de ampliar: Añadir historia, ciencias naturales y un idioma moderno. Esto supone un número de seis clases, lo cual es totalmente manejable para un estudiante de quinto grado. En matemáticas se debería pasar a álgebra, la historia de América en las escuelas secundarias debería comenzar con los griegos y los romanos, las ciencias naturales pueden comenzar con la biología (aunque no soy exigente acerca de este orden) y la lengua moderna debería ser de libre elección, aunque estoy inclinado al español por su utilidad. Por cierto, cualquier lengua romance será aprendida mucho más rápido y mucho más eficaz después de cuatro años de latín – aunque los estudiantes pueden elegir el alemán o el chino.
Sexto grado (11 años): los estudiantes pueden ser inteligentes con la posibilidad de iniciar el griego como un honor. La historia debe proceder de la Antigüedad tardía hasta el Renacimiento, latín y contenidos de Inglés al gusto, profundización de la gramática en la segunda lengua, iniciar una nueva ciencia natural y enseñar geometría. Séptimo (12 años): una nueva ciencia, latín, inglés, desde el Renacimiento hasta la Ilustración, cuentos cortos en la lengua extranjera, funciones y gráficas. Octavo (13 años): ciencia, latín, inglés, finalizar con la historia occidental – incluida América -, idioma moderno, trigonometría.
High School (14 a 18 años): Se abandona el latín, que se sustituye por la filosofía antigua. Se permite continuar con el griego como un honor. Cálculo, historia de Oriente Medio, idioma moderno, análisis crítico de literatura inglesa y latina, biología de nivel universitario. Segundo año de High School: desde San Agustín a Descartes en filosofía, cálculo multivariable, historia de Asia oriental, redacción en idioma moderno, análisis crítico literario, química de nivel universitario. Tercer año de High School: de Descartes a Nietzsche, cálculo multivariable y álgebra lineal, historia del arte, idioma moderno, literatura, física de nivel universitario. Último año: economía, idioma moderno, matemáticas, historia, literatura, informática.
Supongo que puede seguir habiendo clases de una hora semanal de gimnasia, arte, música. El griego podría ser opcional con el teatro. El latín debe mezclarse con el inglés para preservar el dominio de la lengua. Añadir a los estudiantes y agitar.
¿Qué os parece la propuesta del muchacho? Y nosotros aquí luchando por Referentes y Fundamentos…
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